-¿Salvador? –Me pregunto mientras volteo a ver quién lo dijo-.

-Sí, salvador he dicho. Pero aún más interesante es que vives en el mismo edificio que yo y trabajas en la misma empresa que yo ¿Entonces por qué no te había visto antes? Oh! ¡No me digas que eres un acosador! –Lo dice en tono acusador y esbozando una pequeña sonrisa burlona.

-No, no lo soy y por favor para de sacar conclusiones precipitadas y juzgarme sin conocerme. –Le conteste un poco desinteresado. –Ya que estaba más concentrado en lo que pasara en la oficina de mi jefe siendo hoy mi primer día de trabajo, seguro me despide por incumplir mi horario, espero que no, aunque tal vez estoy siendo exagerado.

-Uy! No esperaba que fueras un gruñón, solo era una broma para despejarte la mente y que no siguieras pensando en lo que pasara en la oficina del jefe. –Se dirige mientras pasaba por un lado mío y caminaba a la entrada-.

-Solté un pequeño suspiro. -¿Que no te dije que no sacaras conclusiones precipitadas sobre mí? –Le dije un poco más calmado. –Pues no había errado en sí.

-¿Es que acaso me equivoque? –Pregunta confiada.

-No, pero no deberías juzgar a los demás si ni siquiera te conocen, como yo, no sé ni ¿Cómo te llamas? –Le dije mientras me iba, porque no seguiría perdiendo el tiempo en esa tontería.

-Cuando le dije eso se detuvo a unos centímetros de entrar y le pase por un lado, cuando estaba a mitad del lobby y a punto de llegar al elevador, volteo por curiosidad para ver si sigue en el mismo lugar y sí, ahí se encontraba con la cabeza abajo.

-Le habrá afectado esa pequeñez que le dije. –Me pregunte un poco preocupado. –Pero mientras hacía eso un pequeño rubor se asomó por sus mejillas, alzo la cabeza y con una gran sonrisa grito: -Naruto, me llamo Diane Vipère Déchirements-.

-Todo el lobby se calló por su grito y a los pocos segundos las 3 recepcionistas empezaron a murmurar entre ellas, la vergüenza empezó a correr en mí y la cara se me puso roja y todas en el lobby al ver mi cara lo mal interpretaron y gritaron.

-Después de ese mal entendido que tengo que aclarar, tome el elevador y fui a la oficina de mi jefe y después de unos cuantos sermones y regaños, salí de su oficina para ir a mi puesto. Al salir la oficina había un pasillo y a ambos lados había cubículos uno apuntando al pasillo central y otro apuntando al pasillo izquierdo y derecho, el mío estaba hasta el final si salía de la oficina y de los primeros al salir del elevador y como no tenía planeado volver a la oficina de mi jefe para ser regañado estaba bien.

HINATA

-Después de que Naruto salió del departamento, y me pude serenar de esa dosis de excitación, deje todo en su lugar y salí del departamento a las 8:00 am, camine por el corredor hacia la entrada, en mi camino salude con un cordial -Hola- a nuestro portero y salí para tomar un taxi, el primer taxi que venía no tuve que hacerle ninguna señal para que se parara lo hizo por sí mismo.

-¿A dónde la llevo guapa?

-A Andares, por favor. Siga por Av. Mariano Otero y de vuelta a la derecha por Calz. Lázaro Cárdenas y después tome toda Av. Patria. –Le esboce una pequeña sonrisa nerviosa pues no dejaba de mirarme por el retrovisor y después de 20 incomodos minutos llegué a Andares.

-Le pagué al taxista y baje rápida pero cuidadosamente pues me sentía preocupada por mi seguridad pues no dejo de verme en ningún momento por el retrovisor, camino hacia Macame Joyas que es donde empezare a trabajar hoy, se encuentra detrás de Palacio de Hierro, entre L´Occitane y Emwa en el local 21.

-Al llegar en la entrada del lado izquierdo hay un escaparate con relojes Rolex, Audemars Piguet, Anonimo, Omega, etc. Y un escaparate del lado derecho con joyas y perfumes de Baccarat, Cartier, Chanel, BVLGARI, Gioielli Damiani, etc. Al entrar hay un vitrina en forma de U invertida dejando un pequeño espacio para entrar por el lado izquierdo y detrás de la vitrina del lado izquierdo en la pared hay una estantería que cubría toda la pared con más joyas y del lado derecho igual. En la pared que está enfrente de la entrada del lado izquierdo hay una puerta que dice "Administración y Gerencia" y del derecho otra puerta que dice "Empleados" entre medio de las puertas hay una estantería con más joyas, relojes y etc.

-Rápidamente una empleada con una gran sonrisa me aborda.

-¿Buscas alguna marca o accesorio en específico? –Me pregunta con voz dulce y serena.

-No, estoy aquí porque soy la nueva empleada. –le respondo algo tímida tratando de no parecer insegura.

-Oh! Cierto tú debes ser Hinata, mucho gusto soy Ana Guilter –Se presenta mientras me estira la mano para estrecharla.

-Hola, mucho gusto. –Le contesto mientras le estrechó mi mano.

-Ven conmigo para que te cambies y hables con el gerente. –Me lo dice mientras me toma de la mano llevándome a la puerta que dice "Empleados"

-El uniforme era una camiseta polo café con el nombre y logo de Macame Joyas, el pantalón seguía siendo el mismo que traía pero solo había una excepción no puedes usar falda solo pantalón como uniforme.

-Después de ponerme el uniforme hable con el gerente que me dio algunos consejos, me mostro la tienda y las joyas, relojes, etc y luego regresamos a su oficina llamo a Ana y le pido que me asistiera en todo lo que necesitara.

-Una vez fuera de la oficina del gerente, me puse detrás del mostrador que está enfrente de la puerta, mientras habla con Ana se escuchó la puerta abriéndose y entonces mi corazón se aceleró un poco al ver entrar a un joven de unos 24 años, alto, fornido como si visitase seguido el gimnasio, cabello negro, ojos cafés, con una camisa polo negra y unos jeans azules, y al ver Ana que en mis mejillas había un poco de rubor me toma de la mano y me lleva a la vitrina izquierda donde estaba aquel joven y me dice: -Ve a atenderlo. –Mientras esboza una sonrisa pícara.

-Hola, mi nombre es Hinata ¿En qué puedo ayudarte? –le pregunte con una pequeña sonrisa nerviosa.

-Estaba buscando una piedra preciosa pero aún mejor encontré a una diosa. –lo dice con una sonrisa segura. –Eso me hace vacilar pero a la vez me enoja pues yo ya tenía al mejor hombre del mundo Naruto.

-E-Estoy casada y no pienso engañar a mi esposo, así que guárdate tus cumplidos para otra. –Le conteste fúrica tratando de parecer firme aunque al principio titubeé un poco.

-Su sonrisa era clara, parecía que el hecho de que haya titubeado le dio más confianza y creía que me tenía en sus manos.

-Está bien, no te moleste solo era un cumplido, solo eso. Bueno volviendo al tema de la compra estoy buscando un Tudor Fastrider Black Shield que encargué.

-¿Encargos? Déjame ver creo que están del lado derecho. –Mientras caminaba hacia la vitrina del lado derecho, sentía como sus ojos me seguían todo el camino y eso me puso muy incómoda y algo torpe.

-Aquí esta. –Le dije algo aturdida.

-Gracias. –Responde algo curioso.

-Cuando intento dárselo se me cae al suelo y lo único que pude hacer fue cerrar los ojos y rezar porque no le pasara nada, después de escuchar el sonido del reloj impactar con el suelo sentí como el corazón se me detenía ¿Cómo podía pasarme esto el primer día? Me agache a recogerlo y para mi suerte no le paso nada excepto por un pequeño raspón del tamaño de 2 milímetros pero el cliente no se veía muy contento y rápidamente se acercó Ana conmigo.

-¿Qué ha pasado, Hinata? –Lo dice en voz baja.

-Pues nada que se me ha caído y se ha dañado. –Le dije enojada.

-¿Me lo puedes prestar un momento? –Le pregunta Ana al cliente.

-Pero si esto no es nada, un rasguño que nadie vería. –Lo dice mientras lo examina.

El cliente se mira un poco disgustado y Ana se percata, y elabora un castigo.

-Te agrada Hinata ¿cierto? –Le pregunta Ana al cliente.

-Sí, me gustaría conocerla un poco más. –Le responde el cliente entendiendo de que va Ana.

-Entonces ya está ven por Hinata a las 6:30 pm y llévala a cenar así olvidamos este problema y se desestresan un poco y sirve de que se conocen más.

-El asiente con la cabeza y luego toma su reloj se lo pone y camina hacia la puerta.

-Ah! Por cierto me llamo Ángel de Cattiveria.


A mi en lo personal me gustan todas mis historias pero esta un poco más, así que espero sus reviews para saber su opinión y/o critica.