The Matchmaker
(El Casamentero)
By: Buyyouadrank
TRADUCCIÓN
Capítulo 3.
Cuando Bill se despertó en una habitación enorme, naturalmente, entró en pánico. Él estaba híper ventilando y miraba frenéticamente alrededor, tratando desesperadamente de recordar lo que había pasado, cuando Tom caminó adentro del cuarto, mirando disgustado.
-¿Se-Señor Trümper?- los ojos de Bill se agrandaron. Claramente sintió la resaca palpitando detrás de sus ojos.
-Pensé que ibas a llamarme Tom- el hombre dedreadlocks rodó sus ojos.
-¿Qué pasó?- Bill le ignoró, frotando suavemente sus ojos. Frunció el ceño al mirar sus dedos y ver que éstos estaban cubiertos de restos pegajosos del maquillaje de la noche anterior. Dio un grito ahogado y miró a Tom -¿Qué pasó con su cita?-exigió.
-¿Claudia? Eh- Tom se encogió de hombros- La dejé para llevarte a casa ¿No recuerdas?
-¿A casa?- Bill miró a su alrededor. Era bastante claro que ese enorme cuarto, limpio y bien decorado no era su casa. El suyo era mucho más pequeño y amontonado. Había figurado que Tom vivía en un lindo apartamento de moda. – ¿Yo…yo arruiné su cita?- puso cara larga.
-Realmente no me importa- masculló Tom. Salió de la habitación, dejando a Bill con la mirada confusa. Regresó segundos más tarde cargando una bolsa de hielo. –Para tu cabeza- dijo cortante. Bill miró fijamente a la bolsa de hielo inexpresivo por un momento antesde alcanzarla lentamente.
-¿Usted no está enojado conmigo?- preguntó en voz baja
Tom se rió -¿Por qué estaría enojado contigo?
-¡Arruiné su cita! ¡Se supone que le debo conseguir citas, no arruinarlas!- dijo Bill miserablemente. La mano que sostenía la bolsa de hielo calló del sillón en el cual había estado durmiendo, rodando por el piso.
Tom suspiró y se inclinó para recogerla. Presionó el frío objeto azul en la frente de Bill ganando una mirada sorprendida.-Es para tu cabeza, no para mi piso- chasqueó. Bill asintió lentamente y llegó hasta tomar la bolsa de hielo, sus dedos rozando los de Tom.
-Gracias- murmuró Bill, sintiendo un ligero rubor esparciéndose a través de su rostro. Miró por encima para ver a Tom encogerse de hombros. -Realmente lo siento…-
-Bill, no te abrumes por eso- Tom rió abiertamente. Los ojos de Bill fueron directamente para sus labios, por primera vez notando el brillo del metal en la esquina de su boca. – Además, terminamos por pasarlo bien, ¿verdad?-
Bill se ruborizó – Honestamente no recuerdo-
Tom se encogió de nuevo. –Pensé que fue un buen momento, fue diferente, ¿sabes?-
Bill asintió, sus labios en un puchero. -¿Qué quiere decir, "diferente"? ¿Acaso tuvimos sexo?, Hombre, eso espero-
-De todos modos… tengo que salir bastante pronto- Tom echó un vistazo al reloj -¿Quieres que te consiga café primero? ¿O tienes hambre?-
-No, está bien- Bill sacudió su cabeza inmediatamente, reprendiéndose a sí mismo por los lentos sentimientos de atracción que ya crecían dentro de él. –No quiero mantenerle ocupado-
Tom asintió. Bill sonrió abiertamente cuando él con cautela se estiró, oyendo a sus huesos crujir al hacerlo. No podía menos que preguntarse ¿por qué Tom seguía soltero? Era rico, tenía un estilo único, atento, gracioso, extremadamente guapo. Bill sintió su estómago revolotear por el último pensamiento. Pero en general no podía entender por qué ninguna mujer se queda con el hombre de dreadlocks.
-A propósito- Tom llamó cuando salió de la habitación. -¿Es posible que laves tu rostro? Te ves como la mierda.
Bill suspiró. Oh. Es por eso.
Unos dos minutos pasaron. Entonces Tom estaba devuelta en la habitación, echándole una mirada tímida a Bill. – Seriamente, déjame sacarte para el desayuno. Me sentiría mal si no lo hiciera-
Esta vez Bill no se negó.
Bill había tomado el consejo directo de Tom y lavó su rostro, aunque ahora estuviera un poco incómodo. Se sintió extremadamente desnudo sin su maquillaje oscuro, y casi se sintió una persona fea. Intentaba duramente no moverse nervioso cuando despacio mascó sobre su Muffin de chocolate, pero no podía dejar de notar que Tom lo miraba atentamente, volviéndolo aún más nervioso.
Tom, por otro lado, se inclinaba cómodamente en su silla, no tomando su café, sus ojos continuamente lanzándole una mirada a Bill. El hombre frente a él lucía simplemente impresionante. Sin las capas de maquillaje, Tom empezaba a distinguir los rasgos de Bill: los ojos color miel, la nariz suavemente respingada y los gruesos labios rosa. Los suaves rasgos femeninos fueron contrastados con la masculinidad de sus altos pómulos obstinados, así como la firme mandíbula.
Tom comprendió que, fácilmente podría confundirle por una mujer, la belleza de Bill era en realidad más masculina. Y Tom ahora se sentía perturbado por sus propios pensamientos; nunca había pensado que otro hombre era "hermoso". Diablos, él era más derecho que una regla.
-Entonces…-Bill limpió su garganta, finalmente vencido por la incomoda mirada insistente de Tom. -¿Le importaría decirme todo lo que pasó anoche? Con Claudia, quiero decir- delicadamente lamió una pequeña mancha de chocolate en su índice. Los ojos de Tom siguieron su lengua, ligeramente decepcionado de que la bola de metal había desaparecido.
-Te he dicho un millón de veces, Bill, no es importante-
-Bueno, hemos vuelto a ser profesionales ahora mismo. Entonces necesito saber qué pasó para que pueda determinar qué tipo de mujer elegirte para la próxima vez- dijo Bill bruscamente.
Tom refunfuñó. Hundiéndose más en su asiento. Casi había olvidado que Bill era su casamentero y nada más.
-Ella entró. Tú estabas borracho. Dijo algunas cosas, sacudió mi mano, se presentó, tú sabes. Luego te levantaste y caíste al suelo. No dejé que conducieras a casa en ese estado, entonces…- Tom se calmó, encogiéndose de hombros. –Parecía sorprendida cuando yo me iba, pero en verdad no me importó. Entonces te traje a casa-
-¿Entonces ella quiso continuar la cita?-
-Supongo-
-¿Por qué dijiste que no?-
-¡Porque yo quería llevarte a casa!- Tom dijo bruscamente, sintiendo como si él se estuviera repitiendo lo mismo y siendo ignorado. -¡No me importó Claudia, sólo la conocí!-
-¿Qué quieres decir, no te importó?- Bill gritó, frunciendo el ceño. -¡Era tu cita! ¡Pagaste para conocerla! ¡Si debías irte, podrías haber arreglado una siguiente cita con ella!-
Tom abrió su boca para responder, pero se dio cuenta de que Bill tenía razón. Se encogió con enfado y finalmente recogió su café, tomando un largo sorbo.
Bill suspiró fuertemente, su mano lentamente subiendo para atravesar su cabello negro. Los ojos de Tom dibujaron la acción, mirando los hilos negros que subían con su mano para luego caer de nuevo en el lugar, casi como en cámara lenta.
-¿Cuál fue la última mujer con la que estuviste? ¿Antes de Claudia?- Bill preguntó luego de algunos segundos.
Tom dejó caer su mandíbula en su palma, mirando arriba y tratando de recordar. Él pensó en la fecha más alejada que podía, recordando la última vez en donde estuvo; hace aproximadamente una semana. Recordó a la rubia bonita de Jessica. Recordó que ella quería hacer algo, y él la había ignorado y se había ido de ese lugar. Se sintió un poco culpable ahora. No es que Tom se sintiera mal por Jessica, estaba preocupado de lo que Bill podía pensar de él.
-Estaba esa chica. Jessica-
-¿Jessica? ¿Cómo la conociste?-
-En un club nocturno- contestó Tom secamente. No estaba realmente de humor para hablar de ella.
-¿Y cómo fue eso?-
-Uh… me acosté con ella-
-¿…y?-
-Y eso fue todo- Tom chasqueó, fingiendo estar muy interesado en el logo de publicidad del nuevo capuchino del restaurante por lo que podía evitar la estrecha mirada de Bill.
-Estás de broma- murmuró Bill secamente cayendo de hombros -¿Y cuándo fue la última vez que estuviste en una verdadera relación?-
Tom rascó su frente –Creo que cuando tenía catorce años-
Bill rodó sus ojos -¿Entonces no sabes tratar a una mujer?- preguntó incrédulo.
-¡Mierda sí sé cómo tratar a una mujer!- la boca de Tom cayó abierta con indignación –Traté a Jessica muy bien. En la cama, eso-
Bill gimió. -¿Entonces es eso? Duermes con mujeres, ¿pero tú nunca has tenido realmente una relación? ¡Ruego a Dios que no tengas alguna enfermedad de transmisión sexual porque si tienes, mi trabajo será con un infierno más difícil!
-¿Preguntarle a tu cliente si este tiene alguna ETS? No es muy profesional- Tom miró airadamente al hombre sentado frente a él.
-Lo siento, yo solo…- Bill se quejó cuando él dejó caer su cabeza entre sus manos, sacudiendo su cabeza de lado a lado. -¿Entonces qué? Quieres una novia, ¿verdad? ¿Quieres casarte y todo eso?-
-No realmente- Tom masculló disculpándose – Si esto es una pérdida de tu tiempo…-
-No, no- Bill se agitó fuera de sí- Sólo tenemos que traer de vuelta la pasión de amar -
Tom levantó una ceja. -¿Pasión de amar?- repitió incrédulo.
Bill se ruborizó ligeramente, comprendiendo lo estúpido que sonó. –Bueno, tenemos que conseguir el gusto por las mujeres de nuevo. Y no sólo por sus cuerpos o promiscuidad-
-Buena suerte con eso- Tom se rió escéptico.
Bill rió y se hizo hacia delante para sacudir a Tom a través de la nariz.
-He tenido clientes peores que usted, Señor Trümper- sonrió abiertamente -¿Mi tía más vieja? Ella estaba aterrada al sexo, dijo que ella iba a quedarse virgen para siempre. Hombre, ¿yo la envicié con eso? No hay lugar dejado en su casa que no esté cubierto con condones usados-
Tom hizo una mueca. –Bien, si eres un obrador de milagros, entonces hazlo-
-¡Muy bien!- Bill se puso de pié y aplaudió alegremente -¿Estás libre hoy? ¡Vamos a empezar ahora!-
Tom le miró fijamente –Uh… supongo que estoy libre-
-¡Genial!- exclamó Bill, su cara dividiéndose en una enorme sonrisa. -¡Vamos, arriba, arriba, arriba!- Él agarró la mano de Tom y tiró de él. Puso un par de billetes sobre la mesa e hizo señas a Tom para que lo siguiera. Ellos anduvieron por la acera, caminando lado a lado.
Tom sintió que su rostro se calentaba cuando el brazo de Bill de vez en cuando golpeaba el suyo. Él se concentraba en la acera que tenía por delante, dando un breve vistazo al todavía sonriente perfil de Bill. Él tiene una cara hecha para sonreír, Tom se encontró a sí mismo pensando. Aún más extraño, la voz en su cabeza que había dicho aquellas palabras era tierna, casi cariñosa.
-Entonces, aquí es dónde se trabajará- Bill puso sus palmas una contra otra. Los pasos de él y Tom se hacían más lentos cuando ellos estaban más y más cerca del corazón de la ciudad, dónde había una gran fuente de piedra. –Yo seré tu cita. Sólo debes tratarme como tratarías a cualquier otra mujer, ¿de acuerdo? Sé natural, sé tu mismo- sonrió descaradamente. – ¡Entonces puedo decir todo lo que hiciste mal para que puedas arreglarlo!- Él sonó un poco demasiado alegre.
-No estoy seguro acerca de esto…- murmuró Tom como llegó Bill y le agarró la mano. Tom se sintió nervioso de repente, preguntándose si su mano estaba sudorosa, si es que Bill se sintiera asqueado. Notó que la mano de Bill parecía encajar perfectamente en la suya, las líneas y curvas de su palma adecuada contra la insensible piel de Tom.
-Oh, Tomi, ¡estoy teniendo un grandioso día!, la fuente, ¡Qué romántico!- Bill se rió disimuladamente, su voz se hizo más fuerte y movió su manos hacia adelante y atrás. Estaba en un completo modo de niña y dejó salir una aireada risa tonta, agitando su cabello.
-… ¿Tomi? No me llames Tomi- Tom se quejó, riendo entre dientes.
-Solo sigue la corriente- Bill sacó su lengua.
Tom sonrió abiertamente cuando un pequeño muchacho rubio del otro lado de la fuente arrojó una moneda, creando un chapoteo bastante grande. El chapoteo hizo que el agua volara, y voló en el pelo de Bill. Bill chilló, sus manos dirigidas al lugar mojado detrás de su cabeza. Tom se rió como Bill pasó los siguientes cinco minutos lloriqueando.
-Muy bien, volvamos a la cita- Bill se ruborizó.
-Bien- Tom tomó la mano de Bill otra vez, sintiendo el calor de la mano del otro hombre que se inunda por las yemas de sus dedos. –Háblame de ti, Bill-
Bill se burló. –Tienes que comenzar con algo menos vago. Pregúntame algo más interesante, algo que de lugar a más conversación.
-Está bien- Tom rodó sus ojos -¿Cuándo conseguiste el piercing en tu lengua?-
Bill claramente no se esperaba esto. Sus pasos se hicieron cada vez más lentos como sus dedos se apretaron suavemente alrededor de los de Tom. –No mucha gente nota esto- dijo suavemente –Lo tengo desde que tenía trece. Hice enojar a mis padres, realmente-
-Genial. Sé todo sobre hacer enojar a los padres- Tom sonrió con satisfacción.
-¿Oh?- Bill pestañeó de una modo girly, como diciendo "Oh, buen señor, cuénteme más".
-Sí. Cuando tenía quince me jodí a una chica sobre el sillón favorito de mi papá, ¡él lo botó después de eso!-
-Um, ¿Tom?-
-¿Mmm?-
-Hablar de tus polvos con tus amigos está bien, pero la mayoría de las mujeres, o al menos la mayoría de las mujeres sofisticadas, no les gustaría escuchar de ti con otras mujeres- Con toda honestidad, a Bill no le gustó escuchar de Tom sobre otras mujeres, tampoco. Sabía que era su trabajo y todo, pero podía recordar su estómago que se arremolinaba con los celos de la otra noche cuando Claudia le había hablado a Tom.
-Bueno, bueno- Tom se recuperó rápidamente –Yo solía tocar la guitarra eléctrica lo más fuerte que fuera posible para enojar a mis padres-
Bill sonrió perezosamente –Eso está mejor-
