Otra semana más había pasado y pese a todos los intentos que la capitana había hecho por hablar con su todavía marido aun no lo había logrado. Necesitaba una aliada, y viendo el poco éxito que habían tenido Lanie y los chicos decidió intentar usar alguien mucho más cercano a Rick.
Ni siquiera llamó a la puerta, tan solo la abrió - ¿Beckett? ¿qué haces aquí? – Kate se acercó hasta la mesa dejándose caer en una de las sillas- Necesito tu ayuda, Lex necesito que me ayudes con tu padre.
-¿Por qué? – Kate nunca se hubiese esperado esa pregunta y simplemente miró a la pelirroja totalmente perdida- ¿Por qué debería ayudarte?
-Por el amor que nos tenemos tu padre y yo- Lex sonrió.
-¿El mismo amor que ha hecho que te fueses de casa? O tal vez el mismo que te hizo estar un año guardándote que le habías escuchado su confesión de amor en el cementerio- Con cada frase que la pelirroja decía Kate se iba sorprendiendo más- O mejor aún, el mismo amor que te hizo lanzarte a la cama del médico durante casi un año.
-Alexis a ¿qué vienen tantos reproches?
-A que no tengo claro que seas buena para mi padre. Creo que ha sufrido demasiado yendo tras de ti como para que ahora le dejes tirado.
-Te recuerdo que tu padre desapareció durante dos meses – Lex la miró totalmente indignada.
-Te recuerdo que aún no sabe qué sucedió. Pero bueno no creo que ésto se tenga que convertir en a ver quién ha dejado a quién durante más tiempo – Kate suspiró sabiendo que Alexis tenía razón- Pero aún así no creo que deba ayudarte.
-Pero Lex…
-Sabes, el otro día una buena amiga me preguntó, si alguien me contase una historia de amor como la vuestra sin decirme que erais vosotros, ¿dirías que el destino les quiere juntos? Dime Kate ¿qué dirías?
-Diría que hay veces que el destino nos marca un camino claramente pero nosotros nos empeñamos en alejarnos de él. Preferimos dar rodeos, caminar solos por la oscuridad antes aceptar que necesitas y anhelas caminar junto al otro. A veces tan solo es que somos idiotas y necios – Alexis se acercó hasta la capitana- A veces no es cuestión de amor sino de orgullo.
-¿El tuyo o el de mi padre? – Kate dibujó una pequeña sonrisa- Orgullo es lo que le impide darte la oportunidad de hablar bueno y que está muy dolido.
-¿Hay alguien? – Viendo que Alexis la miraba sin comprender volvió a preguntar- ¿Hay otra mujer?
-¿Otra? ¿Cómo quién?
-Hayley – Lex soltó una carcajada al escuchar ese nombre.
- ¿Estás de coña?
Kate salió del despacho teniendo claro que Alexis no estaba entre las personas que le ayudarían a recuperar a su marido. Vencida se dirigió al único lugar en el que aún era capaz de encontrar un poco de calma. Nada más salir del ascensor se encaminó hacia su despacho, no sin antes fijar su vista en la que era su antigua mesa. Bufó entrando en el despacho.
Unos golpes en la puerta la trajeron de vuelta a la realidad, cuando dio permiso para que entrasen ante ella apareció un mensajero. Salió corriendo sin tan siquiera recoger chaqueta o bolso.
En la entrada de la comisaria se encontró con Espo y le pidió o casi exigió que le prestase su coche. Infringió todas la normas de tráfico en su loco conducir. Estuvo a punto de chocar contra varios coches, pero en ningún momento rebajó la velocidad.
-¿En serio? – Preguntó la lanzado el contenido del sobre a la persona que se encontraba frente a ella- ¿Qué coño significa eso?
-Es sencillo, son los papeles del divorcio. Sólo debes firmar en la línea de puntos – No lo esperaba o al menos no esperaba que sucediese con esa velocidad, pero el guantazo que Kate le dio hizo que su cara se girase.
-¿Eso es todo lo que me amabas? – Rick lanzó una carcajada cargada de ironía-Pues no creas que te lo voy a poner fácil. No pienso firmar estos papeles en la vida. Lograré que los rompas cuando recupere tu amor.
-Yo que tú los firmaría. Porque el resto será perder el tiempo. Y si no te importa, deja tus llaves en la mesa cuando salgas de mi casa – Salió de su despacho tras decir aquello. Y lo último que ella escuchó fue como la puerta de su antiguo hogar se cerraba.
