Identify

Para Jimena.

La tercera es la vencida

Summary: Harry y Draco resuelven sus asuntos pendientes en el piso frío del baño de hombres. Blaise Zabini nunca imaginó que sería el causante. Capítulo Tres up!

Disclaimer: Nada es mío, aunque ya me gustaría, lo juro. JK, te respeto como corresponde.


"Podríamos", dice Zabini. "Ir a Hogsmeade a ver si algo resulta."

Draco termina de anudarse la corbata frente al espejo y no se voltea para mirarlo, elevando una ceja como respuesta.

"Chicas, Malfoy.", suspira Zabini. "Mujeres. Altas, flacas, gordas, enanas. Mientras tengan las partes correctas, ya no me importa."

"Tengo estándares más altos que eso.", resopla Draco y Blaise se burla, señalando como quien no quiere una marca amoratada en el cuello del rubio.

"Eres igual de barato que el resto.", dice irónico y Draco resiente su cara.

"Tal vez.", concede, porque la marca es grande y nadie decente se dejaría hacer algo así. "Igual, no tengo ganas de ir."

"¿Por qué?", inquiere Blaise con la boca torcida. "¿Tienes suficiente con quién sea que te estás acostando ahora?"

Draco estira una arruga invisible en la manga de su camisa.

"No me digas que te dejaste atrapar.", Zabini se lleva las manos al pecho, los ojos brillándole burlones. "Draco Malfoy, flechado."

Malfoy se voltea irritado y avanza hacia la puerta, tironeando de la manija hasta que se abre.

"Flechada está tu vieja, Zabini, y no te tengo que decir por dónde¿eh?", escupe, y el rostro atractivo de Blaise se deforma de ira.

"Retráctate.", su voz es baja y peligrosa, pero Draco sonríe sin que le importe.

"¿No querías ir a Hogsmeade?", canturrea insolente y Blaise lo estrella contra la caoba de la puerta, cerrándola con el golpe de su espalda contra ella.

"No, se me acaba de ocurrir algo mejor.", gruñe Zabini, y la mueca de Draco es triunfal cuando los dientes de su compañero se cierran sobre el lóbulo de su oreja y su muslo se abre paso entre los de Draco.

Flechado, claro. Draco Malfoy está más cerca de estarlo de un cerdo que del miserable de Harry Potter. Orgasmos fabulosos al margen.


No es nada realmente, lo suyo con Potter, reflexiona Draco camino a Encantamientos.

Todo el mundo juega en algún minuto de sus vidas a la Enfermera y al Doctor. Sólo que Potter es la chica, siempre; tiene las pestañas para eso.

Que de vez en cuando se encuentren en pasillos desiertos (y habitaciones no tanto) para liberar frustración sexual no significa que estén involucrados.

Es mucho más simple que eso, es hormonal y primario. Potter no es nada más.

"Shhh.", susurra una voz en su oído y Draco saca su varita con el pulso acelerado.

Potter se ríe; el sonido parece venir de muchos lugares a la vez.

"Quítate la capa.", ordena Draco molesto y una brisa helada roza su mejilla.

"Tuve una charla con Zambini.", dice Potter y Draco frunce el entrecejo, porque Blaise ha estado en Slytherin desde Primero y en cada clase los estudiantes responden su asistencia con su nombre.

"Zabini.", corrige molesto y Potter se quita la capa de un movimiento brusco.

Sus ojos centellean tras el cristal de sus gafas y su pelo se para en toda clase de ángulos locos.

"¿Importa?", dice áspero y Draco continúa apuntándolo con la varita.

"Depende a quién le preguntes.", es su respuesta tersa y Potter comienza a rodearlo como un animal de presa.

"Hablé con él hoy.", continúa Harry. "Me dijo la cosa más curiosa."

Cuando Potter no sigue, Draco no le pregunta y una sonrisa irónica florece en los labios del Gryffindor.

"Sigues acostándote con medio Slytherin.", acusa entonces y Draco se ríe a carcajadas. Potter no parece encontrarlo gracioso y lo empuja contra la ventana del salón de Encantamientos.

"Me puedes contagiar cualquier cosa.", Potter es tan muggle, Draco se ríe más fuerte.

"Quiero entrar a clases.", le comunica curvando el labio inferior, sin alegría en el rostro. La voz de Flitwick se filtra por la puerta entreabierta, ya va en la K de la lista y Draco no puede creer que esté perdiendo tiempo todavía.

"Que lástima.", gruñe Potter. "No vas a poder hacerlo."

Draco se retuerce entre el cristal frío –alguien dentro del salón podría ver su espalda, Potter es un estúpido – y las manos del moreno.

"Tú no puedes decirme lo que puedo o no hacer.", se irrita y Harry lame su manzana de Adán. "¡No me toques!"

"Cuántas veces me has dicho eso cuando en realidad quieres que te la meta.", Potter continúa dejando un rastro de saliva por su cuello, que se enfría en cuanto lo toca el aire. "No esperarás que esta vez lo tome en serio."

Todo la respiración de Draco se detiene en su garganta y empuja a Potter con ambas manos. Harry se tambalea un poco pero no se cae.

Lástima.

"Creo que hay algo que todavía no tienes claro, Potter.", dice arrugando la nariz porque tocar la ropa de Potter implica tocar indirectamente la de Weasley y Draco ha sido educado mejor. "No somos exclusivos. No tienes ningún derecho sobre mí aparte de los que yo te quiera conceder y no quiero eso. Hago lo que quiero y tú te callas al respecto porque no somos nada."

Potter cierra y abre las manos como si no supiera qué hacer con ellas. Draco sabe que quiere golpearlo y mantiene el espacio entre ambos, sólo por estar seguro.

"Yo sé eso.", dice por fin, como si le costara, y Draco lo mira con asco.

"Así que cualquier ataque de, de celos o lo que fuera, no tengo por qué tragármelo.", Flitwick ya pasó su nombre y Draco quiere romper algo. La cara de Potter, ojalá.

"¡Celos!", exclama Harry escandalizado y Malfoy lo empuja de nuevo antes de entrar a clases.

"Idiota.", le dice por sobre su hombro, cerrando la puerta.


Draco encuentra de nuevo a Potter en el período libre antes del almuerzo y entrecierra los ojos con molestia al acercarse al lavamanos para quitarse la tinta de los dedos.

Potter lo mira por un segundo y se acerca a lavarse las manos él también.

El silencio se alarga mientras Draco enjuaga el jabón de su piel y suspira.

"Era tan fácil como preguntarme si usaba protección.", ofrece al fin y Potter se encoge de hombros mientras cierra la llave.

"No era mi punto.", explica y Draco frunce el entrecejo. "He hecho cosas por ti y hubiera esperado un mínimo a cambio."

Harry ve la indignación en el rostro de Malfoy y se apresura en agregar,

"No estaba entre mis intereses que Zabini se acercara a decirme lo bien que la chupas, cuando ya lo sé."

La boca de Draco tiembla con el esfuerzo de no torcerse en una sonrisa.

"O sea que porque estabas celoso tuve que quedarme quince minutos después de clases soportando el sermón de Flitwitch sobre la puntualidad."

Potter arranca una toalla de papel con más fuerza de la necesaria.

"No son celos, córtala.", su voz es grave. "Si no supiera que eres 'del pueblo' no me hubiera metido contigo para empezar."

La sonrisa que amenazaba con nacer se desvanece como tinta invisible sobre pergamino.

"Porque soy así de fácil.", su exclamación parece más fuerte en el espacio vacío del baño.

Potter tira el papel mojado al piso y se gira lentamente en su dirección. Sus ojos verdes son un shock de color en su cara pálida.

"No me gustaría de otra manera.", dice con cuidado y Draco se deja acorralar en uno de los cubículos de baldosas rotas.

"Recuerdas cuando", Potter vuelve a morder el espacio debajo de su oreja que tanto le gusta maltratar. "Tomé la Multijugos en este mismo lugar y te seguí por tres pisos enteros porque la persecución te excitaba."

La última palabra es puro aire caliente contra su boca.

"Y cuando", Draco contrarresta. "Me tuviste horas atado a tu cama esperando a que tus compañeros despertaran porque tienes algo con el público."

Harry deja varias marcas rosadas en su clavícula antes de bajar y hablar contra su ombligo.

"No te quejabas entonces.", roza con la punta de su nariz los vellos rubios enredados más abajo.

"No me quejo ahora.", promete Draco hundiendo los dedos en el pelo de Potter hasta tener puñados en su poder.

"Puedo imaginar por qué.", concede con una sonrisa antes de tragarse a Draco entero y que el sonido sordo de su cabeza rubia estrellándose en la pared de loza retumbe en el lugar.

Draco intenta hablar, decirle a Harry que sólo con él es así de fácil y que le aterra, pero cuando abre la boca sólo pronuncia incoherencias y Potter se ríe, su lengua presionando esa vena gruesa en el costado y es hermoso, Draco casi podría llorar.

Se esfuerza en respirar en cambio y conforme sus rodillas van cediendo, Potter lo ayuda a recostarse sobre el suelo helado del baño sin dejar de succionar.

"Nngh.", logra decir y Harry lo entiende porque deja que pulgar e índice de su mano derecha lleguen a la boca de Draco y sean cobijados allí, envueltos en saliva espesa de una manera que hace a Potter gemir.

Harry lo mira desde su lugar entre sus piernas y Draco agarra suavemente con sus dientes la carne de su pulgar.

"Puedo", jadea ronco mientras su otra mano prosigue el trabajo que su boca ha abandonado.

Malfoy suelta los dedos de Harry y cuando este los saca de su boca un hilillo de saliva se adhiere a su labio y Potter tiene que besarlo.

"Déjame", intenta Potter y Draco levanta una pierna y la apoya contra su hombro, la otra estirándose todo lo que el espacio reducido le permite en la dirección contraria. "Sí, así."

Se inclina de nuevo para poner su boca sobre la suya y Draco se atora un poco porque Potter busca con su mano abajo y atrás y no se demora en encontrar su objetivo y presionar, las uñas mordidas de sus dedos un recordatorio agudo de lo que está por venir.

"Potter.", lo apura, demasiado expuesto ante la mirada hambrienta del moreno como para sentirse a gusto. "Va a empezar el almuerzo."

Potter se muerde el labio y flexiona índice y corazón antes de retirarlos – Draco no puede encontrar su voz -, posicionarse y finalmente entrar.

Con un sonido ahogado, se sumerge los centímetros que faltan en ese calor apretado y Draco rechina los dientes porque es incómodo pero podría ser peor.

Harry espera un momento, su pelo colgando sobre la frente húmeda del Slytherin – Draco sabe que cada segundo que pasa es pura tortura y sonríe porque Potter aún así se detiene.

"Muévete.", susurra Draco, y lo que escapa de la boca del moreno es tanto plegaria como maldición.

Draco se deja mecer por el ritmo que impone Potter y respira por la boca, fuerte, moviendo su cuerpo para ir a encontrarlo en cada pequeña embestida.

"Potter.", jadea Draco, y lo repite una y muchas veces más, hasta que se vuelve un cántico y la mano de Harry vuelve a cerrarse sobre su carne. Un estallido de luz blanca lo deja ciego por unos segundos mientras Potter tiembla arriba suyo.

Finalmente se apoya sobre su pecho y su cabeza descansa sobre su hombro, las piernas de Draco volviendo a una posición más natural. Harry inhala profundo dos veces y Draco mueve los dedos de los pies, que siguen cosquilleando con la fuerza de la descarga.

"Mi punto es que tal vez quiero que seamos exclusivos.", murmura cerca de su rostro sin que pueda verlo.

Draco abre los ojos y parpadea.

"¿Qué?", dice, sus reacciones lentas.

"Es que Zabini.", se justifica Potter. "Detesto su cara."

Draco se ríe un poco y es una risa nerviosa. Potter logra que se calle con un beso.

"Um.", sigue Harry, demostrando sus grandes aptitudes sociales. "Pero si estás conforme con lo que tenemos…"

"No tenemos nada.", corrige Draco y Potter comienza a levantarse, pero lo detiene con brazos y piernas. "No significa que no quiera que lo tengamos."

El bufido de Potter es cálido contra su piel, fría gracias al suelo helado.

"¿Qué significa eso?", dice molesto. "¿Qué sí o que no?"

Draco Malfoy lo considera mientras vuelve a acariciar el desastre oscuro que es el cabello de Harry Potter.

"Que vamos a llegar tarde a almorzar.", lo tironea de la camisa para acercarlo a su boca. "Y que Zabini ya no va a poder hablar."

Los labios de Harry se relajan contra los suyos. Ya habrá tiempo para comer.


Notas del autor:

El fic de Navidad de la Jimena. Me atraso porque amo e Identify se me salió de las manos para irse a algún rincón y lograr que sus protagonistas tuvieran sexo.

Los reviews, créanlo o no, son lo mejor que me ha pasado ajajaja. Los valoro como no se imaginan.

Feliz Navidad! Woooo!