Lo siento por no haber subido un capitulo en mucho tiempo, pero se me han juntado muchos pendientes. Tarde pero seguro, espero que les guste.
-El tiempo vuela cuando te diviertes- dijo, sonriendo, no entendí ni lo que dijo, ni la sonrisa, podría decir que ocultaba algo, pero no me importaba, solo mirarlo sonreír me hizo olvidar todas aquellas cuestiones y quedarme ahí, observándolo, por mi todo el día.
Lo unico importante, es que estes bien..
Fye llego por nosotros y nos encaminamos todos al mercado del pueblo, donde cada uno se disperso para elegir un regalo. Syaoran dudo en el hecho de dejarme sola, pero acepto cuendo Mokona dijo que iria con migo, aunque aun asi puso una cara algo disgustada.
Caminabamos entre los ventanales con alegres luces de colores de las tiendas, las cuales estaban llenas de juguetes o de adornos, la mayoria eran verdaderamente hermosos. Mokona tambien se sorprendia al ver unos cuantos.
-¡Mira, Sakura! – alardeo contenta Mokona al ver un paquete de chocolates, era una gran caja, suficiente para cuatro personas - ¡Hay que comprarlo para Fye¡Hay que comprarlo para Fye!
Sonrei ante la idea de Mokona y entre a la tienda, una agradable mujer nos atendio. Pedimos la caja de chocolates y salimos, con la caja ya envuelta en un bonito papel color azul turquesa.
-Bueno, ahora solo faltan Kurogane y Syaoran- dije alegre mientras seguiamos caminando entre las calles. Queria primero encontrar un buen regalo para el ninja, pues era el mas difícil de complacer.
Camine algo desesperada entre las calles del mercado, nada se me hacia bueno para Kurogane, aparte, pues, no sabria decidir muy bien su regalo porque tenemos gustos demaciado distintos.
Mire al suelo, algo derrotada y suspire, hasta que me golpee con algo y cai al piso, de senton.
-Señorita, perdoneme –escuche la voz de un adulto mayor, alze mi cara para ver su preocupada mirada dirigida a mi. – Permitame ayudarla.
Extendio su mano hacia mi y me ayudo a levantarme, después me invito a entrar al negocio de donde habia salido, aunque sespues de un rato de dolor, me llegue a fijar que estaba en una joyeria.
Pase alrededor la mirada, cuando vi una cadena dorada con un gran diamante negro colgando de este, era realmente hermoso. Sin querer, deje salir un suspiro de asombro.
- ¿Te gusta el reloj? - pregun5to el hombre, mientras se encaminaba hacia deonde estaba este.
- ¿Re...loj? - pregunto Mokona, tambien asombrada.
- Si, es de una rara joya encontrada solo en lugares muy al norte de esta ciudad, cerca de las minas de carbon - dijo el señor, mostrando el grabado y abriendo el seguro. Tenia las manecillas doradas y los numeros se veian realmente plateados el el fondo blanco. - Es un bonito reloj de bolsillo y te veo muy interesada en el¿porque no te lo quedas?
- ¿Yo? No, yo no podria...
- Insisto - interrumpio - Quedatelo, te lo debo por haberte golpeado con la puerta, ademas, seria demaciado cruel para mi dejarlo empolvandose en una vitrina cuando una adorable joven como tu podria darle un buen uso.
- Yo...yo - tartamudee, pero lo dejo en mis manos ya antes de terminar la frase con una sonrisa en su cara - Muchas gracias - murmure, ya viendo el regalo, ya sabia perfectamente a quien se lo daria.
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- Buenas noches - dijo el chico castaño justo mientras abria la puerta de la sala comun de la hacienda en la que se estaban hospedando.
- Buenas - gruño Kurogane, estaba recargado en una perad, como descansando, parecia que era el unico en el lugar.
- ¿Terminaste de comprar todo? - pregunto Syaoran, incredulo.
-Ni siquiera sali- gruño de respuesta el ninja.
Hubo una pequeña pausa hasta que la puerta de la entrada se asoto con violencia.
- ¡Si¡Buenas noches¡Ya he comprado todo! - grito Fye mientras entraba y se dirigia hacia donde los otros dos estaban parados.
- Imbecil... - murmuro Kurogane intentando ignorarlo.
- Sakura no ha legado - dijo Syaoran mirando fijamente al mago - ¿Acaso no la has visto en el camino?
- No, no me la encontre, supongo que sigue en el mercado - Sonrio feliz mientras enseñaba sus cajas forradas.
- Ya es tarde, ya deberia estar aqui - miro el muchacho preocupado hacia el ventanal.
- No te preocupes, no ha de estar lejos, Mokona esta con ella y aun nos entendemos - sonrio Fye, mirando de nuevo a Syaoran, quien solo siguio mirando pensativamente a la ventana.
--dos horas despues--
-Ya tardo mucho- murmuro el joven mientras miraba el exterior, llevaba mucho tiempo esperando y aun no habia rastro de la princesa. Afuera estaba nevando aun, el lugar estaba en silencio, pues ya todos se habian dormido.
Preocupado, miraba a la ventana seguido, pero cada vez que se fijaba rebelaba lo mismo: nieve y el parque enfrente de la hacienda, pero no la princesa.
Se sento de nuevo en el sillon, enojado, sabia que era mala idea dejarla ir sola. ¿Y si se perdio¿Y si la secuestraron¿Que haria el si algo le habia pasado a ella?
- Gracias por traerme y lamento haber tenido que incomodarlo - escucho la voz de la princesa del otro lado de la puerta de entrada.
- No se preocupe, me alegro su compañia y no podia dejarla regresar sola con este horrible frio - dijo una voz la cual no supo cual era.
Sono un seco golpe en la puerta. Rapidamente, el muchacho se paro y corrio hacia la puerta, para abrirla.
- Syaoran, yo...
La princesa fue interrumpida por el abrazo del joven. Estaba el preocupado, pero el tenerla entre los brazos le hizo saber que estaba bien, que nada le habia pasado.
- Me alegra que te encuentres bien - murmuro mientras se separaba de ella. La princesa estaba sin palabras.
El adulto que estaba con ella sonrio y se despidio, encaminandose de nuevo hacia la calle. El muchacho cerro la puerta y ambos se encaminaron hacia la habitacion.
- Lamento haber llegado tan tarde, pero me encontre con el señor y no me acordaba del camino de vuelta entonses nos perdimos - dijo Sakura mientras miraba a Mokona, quien dormia en sus brazos.
-No tienes que dar peros, no te preocupes, lo importante es que estas de vuelta y con bien - dijo el muchacho mientras se volteaba y la volvia a abrazar.
La princesa solo sonrio, aquello era realmente...tierno.
CONTINUARA...
Gracias por leer y espero que les haya gustado
Regianna
