PEEEEEEEEEERDOOOON! He estado ausente, Lo se… Pero también tengo una vida, y… he estado con mi mejor amiga que no he visto desde hace más o menos 1 año y medo. :D
Bueno, para compensarlos…les escribo este capítulo que seguro amarán.
Capitulo 3: Esposas sueltas y dudas
Como Sam y Freddie habían prometido, se estuvieron esposando todos los días. Llevaban una semana sin matarse. Para sorpresa de Carly, aparentemente se llevaban mejor, sin las esposas puestas o con ellas. Y Gibby siempre le mandaba buenos informes sobre su comportamiento.
Sin que Carly lo supiera, Sam y Freddie, habían estado descubriendo nuevos sentimientos en ellos. Pero no los compartían ni los aparentaban. Desde que leyeron esos comentarios sobre que deberían estar juntos, habían estado actuando incómodamente entre ellos. Hablaban, pero con cierta extrañeza, como tratando de averiguar lo que el uno sentía sobre el otro. Con el pasar del tiempo Carly se fue dando cuenta de la actitud de sus amigos.
-Chicos…¿Están bien?
-Claro –respondieron Sam y Freddie al unísono, con incomodidad -.¿Porque preguntas?
-Es que están raros. ¿Pasa algo?
Sam y Freddie se miraron, miraron a Carly y empezaron a pensar que interesante se había vuelto de repente el techo.
Carly se molestó y bufo.
-¿Otro secreto? ¿Es que no confían en mí? –pregunto con tono triste y enojado.
-SI…es que…El otro día leímos los comentarios de la encuesta, y la mayoría eran… -dijo Freddie, dejando la frase incompleta.
-Sobre que debíamos estar juntos –termino Sam.
Carly POV
Quede perpleja. Sam y Freddie ¿juntos? ¡Ni en mis sueños más locos hubiera pensado en eso! Sin embargo ellos dos se habían compartido su primer beso hace dos años ¿Y quién decía que no se gustaban debajo de ese odio irracional? Sacudí la cabeza. Puede que ahora se estén llevando bien pero no significa que se gusten. ¡Por Dios! ¡Ellos nunca estarían juntos! Seria…¡raro!
Fin POV
-¡Los fan se volvieron locos! Porque eso jamás pasaría... ¿verdad? –pregunto algo preocupada Carly. Conocía a sus amigos muy bien. ¿O no?
-¡Claro!¡Nunca pasaría! –respondieron los dos, con un tono no muy convencido, pero Carly no lo noto.
Siguieron haciendo su tarea mientras Spencer preparaba tacos de spaghetti para almorzar.
Al otro día en la escuela, Carly buscaba desesperadamente a Gibby en la escuela para que vigilara a Sam y Freddie, porque ella tenía que irse, porque Spencer, había incendiado de nuevo el refrigerador. Carly lo llamo y Gibby estaba muy enfermo así que no había ido a la escuela. En su desesperación, Carly decidió que Sam y Freddie no iban a matarse así que los dejo solos en el pasillo de la escuela.
Los dos charlaban animadamente, hasta que los pasillos se llenaron porque había una feria instructores vocacionales. Casi no había espacio, así que arrastrándose en la multitud con las esposas como una guía para que ninguno de los dos se fuera lejos, salieron al patio. Ahí no había nadie, así que no tenían que empujar gente para poder hablar y se sentaron en un escalón.
Charlaron un buen rato hasta que a Freddie empezó a molestarle las esposas. Miro su muñeca: se había puesto muy roja y le estaba saliendo un poco de sarpullido. Siempre había sido alérgico a las pulseras de metal, pero con la esposas no le había pasado nada. Hasta ahora.
-¿Qué pasa Freddie? –pegunto la rubia.
-¡Soy alérgico a estas esposas! –explico el castaño.
-Bueno habrá que sacártelas.
-¿Cómo? ¡No tiene la llave y no puedes forzarla! –dijo Freddie.
-Tal vez. Pero si conseguimos unas pinzas podremos cortarlas.
-¿Qué? ¡NO! ¡Me niego!
-¡Por Dios! No te pasara nada –dijo Sam levantándose.
-¿A dónde vamos?
-A conseguir esas pinzas.
Mientras tanto en el departamento de Carly…
A castaña había llegado lo más rápido posible a su departamento. Allí estaban los bomberos, saliendo con la heladera negro por el incendio. Carly no podía creer que Spencer había llegado a eso. Bueno, tampoco le sorprendía tanto. Era su hermano, el que prendía fuego casi todo lo que tocaba, armaba o arreglaba.
-¿Cómo…? –empezó Carly.
-Quería hacerme un sándwich, agarre jamón y queso, mayonesa, lo habitual. LA apoye el sándwich en la heladera mientras buscaba Pepi -Cola y ¡BUM! Se incendió de repente. También mi Pepi-Cola se prendió fuego –le explico mostrándole su lata ennegrecida.
-Solo tú puedes hacer eso.
-Lo sé. Mi súper poder es incendiar todo –dijo bromeando.
-Creo que no te equivocas –se rio Carly. –Tengo que volver a la escuela.
-Claro que no niña. Tú me ayudaras a buscar un nuevo refrigerador inmune al fuego.
-No, es aburrido. Y no creo que lo fabriquen Spencer. (N/A no se si existen, aviso) No deben haber pensado "Hagámoslas inmunes al fuego, porque seguro alguien puede incendiarla" –le replico Carly.
-No importa. Lo averiguaras conmigo, o si no…Hare otro sombrero de cucharas y te lo tendrás que poner todos los días en la escuela porque te lo pegare. –le advirtió Spencer.
-Está bien –se rindió Carly. No quería tener que comprar cucharas nuevas.
Con Sam y Freddie …
Sam había obligado a Freddie a seguirla dentro del edificio. Cruzaron en ese mar de gente, y lograron llegar hasta el cuarto del conserje. Sam supuso que allí habría algún tipo de pinza o algo para poder cortar esas esposas. Estaba cerrado con llave, como la rubia suponía. Así que saco una de sus trabas, y después de unos segundos abrió la puerta con facilidad. Freddie aun sabiendo que Sam hacia eso casi a diario, se sorprendió con la rapidez y habilidad con que lo hizo. Esa chica era sorprendente.
-Eres genial Puckett –dijo con una sonrisa.
-Gracias Benson –le devolvió la sonrisa Sam-. Pasa.
Ambos pasaron por la puerta y empezaron a buscar unas pinzas filosas, tan filosas como para poder cortar unas fuertes esposas. Encontraron de todo: baldes, escobas, lampazos, unos sándwiches sin terminar, verdes por el tiempo ahí dentro; una radio sin baterías, un montón de auriculares quitados de los alumnos; pero ninguna pinza. Cuando ya habían dado vuelta el lugar, revisando cada rincón, caja y contenedor; se dieron por vencidos. Habían estado como media hora buscando y nada. Como Sam era una maestra del escape, vio un poco de aceite y pensó. Tal vez podrían hacer resbalar las esposas y quitárselas, sin tener que cortarlas. Sin pensarlo, la rubia tomo el aceite y se llevó corriendo al castaño que la miraba confundido. Fueron al patio y Sam le explico su plan.
-No encontramos una pinza, pero a lo mejor podemos hacer deslizar las esposas por tus muñecas y sacártelas.
-Bueno hay que intentarlo –dijo estirando la muñeca.
Carly y Spencer…
Esos dos buscaron y buscaron pero como Carly había dicho, no existían esas heladeras inmunes al fuego.
-¡No puedo creerlo! –protesto Spencer frustrado.
-¿En serio? Nadie crearía una heladera inmune al fuego (N/A Repito, no sé si existen) y aun así… no puedo creer que incendiaras la nuestra.
-¡Fue un accidente! -dijo Spencer –Como sea… ¿Cómo van Sam y Freddie?
-Van mejor. Ya no se pelean a muerte. Solo están… Un poco incomodos el uno con el otro. Por lo del otro día.
-¿Qué paso? –pregunto Spencer curioso. Le encantaban los chismes.
-Nada, solo que después de iCarly, cuando pregunte si era una buena idea sobre las esposas a los fans; los televidentes en su mayoría, comentaron que ellos deberían estar juntos. –explico Carly.
Por un momento Spencer se quedó callado. Pero luego, estallo en carcajadas. Carly comprendía eso. Los fans estaban verdaderamente locos.
-¡Que buen chiste! Nah en serio, ¿Qué paso? –pregunto Spencer todavía riéndose.
-No, es en serio. Los fans escribieron eso.
-Oh –repuso Spencer confundido fans son unos raros.
-Lo sé.
Sam y Freddie…
Sam había puesto un poco de aceite en la muñeca del castaño, y había estado tratando de sacarle la esposa. Pero Freddie se había puesto nervioso y forcejeaba; lo que hacía que le doliera más la muñeca y pusiera más nervioso aun.
-¡Calmate! ¡Si no te harás daño! -lo regaño Sam.
-¡Como quieres que me calme si me duela la muñeca y estas esposas me lastiman! –le grito Freddie molesto y nervioso.
-Solo tenemos que encontrar la manera de que te relajes y podré quitarte las esposas –le explico Sam.
Freddie se la quedó mirando pensativo. Al observarla se dio cuenta que Sam se veía muy bonita cuando se preocupaba. Y más cuando se preocupaba por él. Sabía que Sam podía ser paciente y tierna cuando se preocupaba. La miro a esos ojos azules y se quedó perdido en ellos.
-¿Sabes alguna forma en la que me pueda relajar? –pregunto Freddie tratando de salirse de su trance.
Sin pensarlo mucho, Sam se inclinó y lo beso. Freddie se sorprendió, pero correspondió al beso. Mientras la besaba con dulzura, dejo de estar tenso y sus músculos se relajaron. Se sentía como flotando. En su muñeca pudo notar como unas manos deslizaban las esposas fácilmente y ya no sentía molestia. Fue en ese momento en que Sam dejo de besarlo.
-¡Bien!¡Ya te las quite! –dijo Sam con alegría.
Freddie estaba extra súper perplejo. ¿Sam solo lo había besado para quitarle las esposas?
-Bueno amigo, me tengo que ir a mi casa. Mi mamá anda detrás de un golfista y no creo que se buen partido para ella. Chao –se despidió y se fue caminando la rubia.
Dejo a Freddie sentado en el escalan muy desconcertado. ¿Qué había pasado? A él le había gustado enormemente ese momento ¿Pero solo fue para relajarlo? Se quedó con muchas dudas.
Pero no era el único con dudas, porque también Sam estaba pensando en que lo que había hecho. Pero también pensaba que le había gustado.
Bueno ojala les haya gustado. Déjenme sus opiniones en sus reviews y nos vemos el próximo Lunes. Voy a subir capítulos por Lunes, así no tienen que esperar tanto ;)
Los quiero!
Besos!
R-E-V-I-E-W-S
