.
.
Luz y esperanza
.
3. Sin principio
.
A veces me han preguntado cosas muy absurdas. Cosas que todo adolescente que hable de que su relación es seria debe soportar.
«¿Por qué?», «¿cuándo?», y, la peor, «¿hasta cuándo».
¿Cómo voy a responder?
Es imposible saber por qué siento lo que siento. Podría enumerar decenas de virtudes y otros tantos defectos, hablar de que me da igual que los haya, de que es parte de por qué la quiero. Podría también relatar muchísimos momentos juntos, situaciones que nos unieron, cada vez que me sentí apoyado por ella o todas esas ocasiones en las que me dolió su ausencia. Podría intentar transmitir todo lo que me hace sentir, ponerme como otros enamorados a cantar sobre su sonrisa y sus miradas, decir que es quien me ilumina el camino.
Pero todo eso no es nada, nada. Un grano de arena en un desierto.
Es mucho más fácil responder los cuándos y los hasta cuándo.
Nos conocimos de niños, con los mundos amenazados, con una niebla rodeándonos y un monstruo queriendo dañarnos. Luchamos juntos, enfrentamos cada peligro con miedo pero esperanzados, estuvimos a punto de caer aunque siempre acabamos manteniéndonos en pie. Nos separamos, nos reencontramos, nos comprendimos como pocas personas se entienden unas a otras. Nos sonreímos, nos confesamos nuestras preocupaciones, nos acompañamos en todos los caminos llenos de piedras, dejamos de llorar el uno por el otro y cruzamos todas las puertas necesarias para que nada nos separase.
No hubo un principio en mis sentimientos por ella. No hubo una primera razón ni tampoco una última. Es algo que siempre estuvo ahí.
Y sin principios, tampoco hay finales.
.
Me encanta el Takeru escritor.
Acabo de publicar otro Takari, el último capítulo de mi colección "Espejismo", en el que Takeru escribe cosas y siento que este podría ser uno de sus textos (menos por algunos detalles).
