Notas:
Desde aquí la historia se pone un poco más interesante :3 ~ bueno... esos son los planes xD les adelanto que en el capítulo IV celebraran el cumpleaños de alguien :P y una personita tendra problemillas con el sake~ jojo!
Espero que sea de su agrado :D y no olviden dejarme un review
¡Gracias! '-'
El pasado comienza con H: Perdida en Hakuouki
Capítulo III: Un amanecer precipitado
Mi corazón comenzó a correr una maratón en ese instante, estaba a dos centímetros de otro rostro, mis ojos chocaron con los suyos, quede paralizada y sin habla pensando que era el espíritu de algún guerrero que quería llevar a cabo su venganza conmigo.
-Sólo vine a traerte algunas cosas y ver si necesitabas algo más antes de dormir…- dijo la voz masculina
Suspiré aliviada al convencerme de que no era alguien del más allá, esa voz era la de Saito-San, ninguno de los dos había retrocedido, podía sentir su respiración sobre mi rostro y de esa forma ganar el primer plano al ver sus mejillas sonrojarse ligeramente, mientras sentía que las mías incendiaban toda mi cara.
Iinstantáneamente lo escuché hacer un sonido para aclarar su garganta mientras retrocedía unos pasos para romper el contacto, deslizar la puerta e ingresar a la habitación.
-¿Saito-San? – pregunté como esperando que me dijera que trajo para mí exactamente
-Te traje una yukata y un kimono para que puedas vestirte apropiadamente- decía el hombre con una especie de bufanda blanca alrededor del cuello mientras alistaba un tatami para mí y encendía algo parecido a una velas para iluminar la habitación
-Gracias, comenzaba a sentirme algo desprotegida sin luz...- le agradecí esperando que el continuara la conversación
-Es mi turno de cuidarte esta noche- habló el hombre mientras caminaba hacia la puerta del cuarto buscando salir.
-¿Cuidarme? ¿Algo así como un guardaespaldas?- le sonreí pensando que era una broma
-Uhm, algo así- dijo mientras miraba hacia otra dirección sonrojado y deslizaba la puerta para salir
-¿No vas a dormir aquí?- le pregunté inocentemente pensando que él me seguía la corriente en la broma
-No, estaré afuera si necesitas algo- respondió cortante, concentrado en la tarea que le fue asignada y salió deslizando la puerta para cerrarla detrás de él
-Entonces, ¿es en serio?- susurré sin necesidad de querer ser escuchada
Me quede dentro de la habitación pensando por unos segundos, hasta que caí en cuenta de la barbaridad que había preguntado con ligereza, ni siquiera lo conozco y ya le estaba preguntando si iba a dormir conmigo, sinceramente yo no pensaba que iba en serio lo de "cuidarme" y ahora él debe de estar pensando que soy una clase de mujer vulgar para ésta época. Me estaba comiendo la cabeza pensando en si debía abrir esa puerta y hablar con él o no, hasta que tomé el valor para hacerlo, deslice lentamente la puerta y ahí lo encontré sentado dando la espalda hacía donde me encontraba.
-Lo lamento, ésta época es tan formal, debes estar pensando que yo...- fui interrumpida por él
-No debería preocuparte lo que yo piense, Yukimura- respondió fríamente girando un poco hacia el costado para verme de reojo
-Si me importa, no quiero que pienses cosas que no son, yo sólo...bueno…- comencé a tropezar entre mis propias palabras sin saber cómo continuar
-Eres muy rara...- giró el hombre completamente para verme de frente mientras habló
-¿Tendrá algo que ver esa rareza con que venga del futuro? - lo miré casi cuestionándolo con una sonrisa en los labios
-Lo siento, es la primera vez que oigo algo así- me miró directamente a los ojos mientras pronunció esas palabras
-Entiendo, para mí también es difícil creer que estoy aquí, hablando con Saito-San, un verdadero guerrero de ésta época, creo que soy afortunada de alguna forma- sonreí sonrojada mientras él me miraba sin parecer sorprendido
-Deberías entrar e intentar descansar, ya es algo tarde- dijo tranquilamente
-No podría dormir pensando que tú debes dormir afuera por mí culpa- agache la cabeza con tristeza intentando no verlo directamente
-Éste es mi deber, no deberías culparte- se sonrojo levemente mientras respondía
-Comprendo, no era mi intención desviarte del deber, buenas noches Saito-San- dije mientras deslizaba la puerta para cerrarla, sintiéndome realmente torpe
Pasaron varios minutos hasta que al fin logre ponerme la yukata para dormir, no sabía exactamente cómo hacerlo, pero estaba cansada y sería raro preguntar, finalmente me metí dentro del tatami, habían pasado demasiadas cosas y estaba mentalmente exhausta, comencé a sentir los ojos pesados y fui dándome por vencida ante el poder del sueño.
Sentí algo extraño a mi alrededor, como si una fuerza sobrenatural me alzara en brazos, abrí los ojos lentamente y los volví a cerrar al cegarme la luz del día, después de unos minutos intente volver a abrirlos y me percate que algo no estaba bien, ese cabello atado al costado y esa bufanda me eran familiares, abrí los ojos en su totalidad al darme cuenta que estaba siendo cargada por Saito.
-¿Qué sucede Saito-San?- pregunte asustada al no saber por qué se había dado tal situación
-Algo está sonando...- respondió seriamente
Intente concentrarme para escuchar lo que estaba alarmando de tal forma a Saito-San y después de unos segundos sonreí realmente avergonzada.
-Saito-San, ese sonido... es mi despertador- hablé casi perdiendo la voz al final de la oración
-¿Despertador?- interrogó casi perplejo mientras me observaba cuidadosamente en sus brazos
-Sí, mi celular tiene programado un despertador por si me quedo dormida más de lo que debería, el cual suena de ésta forma cuando llega la hora programada... Lo lamento- intenté explicarle realmente apenada
-Ya veo...- respondió cortante mientras volteaba la mirada en la dirección contraria a la que me encontraba pero aun así pude notar sus mejillas enrojecidas mientras lentamente me colocaba de pie en el suelo
Me apresuré para encender el celular y desactivar la alarma, cuando lo conseguí me agache para volver a guardar el aparato, en ese momento pude notar un pequeño detalle o mejor dicho dos detalles asomándose a través de un gran escote muy revelador, me sonroje inmediatamente e intente desesperadamente acomodar la yukata, la cual estoy segura me puse mal o de lo contrario esto no hubiera sucedido. Comencé a rogar que Saito no se hubiera dado cuenta, pero era imposible no haberse dado cuenta, debe ser por ello que no me miró directamente al final, en fracción de segundos me torture mentalmente una y otra vez culpándome por mi torpeza.
-Lo lamento, yo no sé cómo vestirme con éstas prendas, me siento realmente torpe-agache la cabeza apenada mientras pronunciaba una a una las palabras e intentaba no ver a Saito
-Realmente eres muy rara, no creo que en el futuro no sepan cómo ponerse una yukata, aquí hasta un niño de tres años puede hacerlo- sentenció el hombre como intentando sobrepasar el límite entre la incredulidad y la burla
-Eso fue malvado, Saito-San... Bueno, técnicamente no soy cien por ciento japonesa, mi madre es de Sudamérica y mi padre es japonés, yo nací en Japón pero mi madre me llevo a su país y viví con ella desde que tengo memoria, hace sólo tres años vivo con mi padre en Japón, por ello no se vestirme bien con la ropa tradicional, aún no me han enseñado como hacerlo- lo miré esta vez un poco nerviosa pensando que probablemente me vería como algo subdesarrollado por tal declaración
-¿Sudamérica?- me preguntó haciendo un esfuerzo por entenderme
-Es uno de los cinco continentes que ha sido colonizado por Europa, tal vez aún no lo conoces con ese nombre...- respondí esperando que no me preguntara más sobre el tema
-Entiendo, tendrás que esforzarte para aprender todo lo necesario mientras permanezcas con nosotros o podrían darse sospechas, veré si puedo mandar a alguien que te ayude a vestirte hoy- dijo apresuradamente mientras caminaba fuera de la habitación.
Pasadas un par de horas una mujer muy bien vestida y maquillada ingresó a mi habitación, era realmente guapa y me enseñó cómo ponerme el kimono paso a paso mientras ella me vestía cuidadosamente, al terminar me dejó algo de ropa extra y un par de zapatos, también me dijo que podía buscarla cuando la necesitara ya que Hijikata-San sabía dónde encontrarla, hizo una pequeña reverencia y se marchó.
Entre la ropa que me trajo la mujer encontré un cepillo para el cabello y una hermosa peineta con adornos muy delicados, al terminar de cepillarme me coloqué la peineta detrás de la cabeza sujetando con ella dos mechones de cabello de los costados, recordé que dentro de mi bolso tenía maquillaje y un pequeño espejo, usé un poco de mi base líquida y mi corrector de ojeras, delineé delicadamente mis ojos y pinte mis labios suavizando el color rojo del labial a un tono más natural echando a mis labios previamente un poco de base, me miré al espejo con satisfacción y guarde nuevamente mis cosas.
No pasaron ni cinco minutos y Saito-San pidió permiso para entrar a mi habitación, traía en sus manos mi desayuno, me acerqué a él para tomar la bandeja de madera y agradecerle, pero él no la soltaba, era como si se hubiera transformado en una estatua, cuando reaccionó y soltó al fin la bandeja, me miró directamente a los ojos parecía algo sorprendido y ligeramente sonrojado.
-¿Eres Yukimura, no?- preguntó incrédulo
-Sí...- respondí sin saber exactamente que pensar pero el hecho de que me viera de esa forma me hacía sentir avergonzada
-¡Chizuru!- ingresó precipitadamente Heisuke a la habitación y tomó la bandeja que tenía en mis manos
-¿Ocurre algo Heisuke-Kun? Le pregunté intrigada
-Hoy vamos a desayunar todos juntos, Hijikata-San se encuentra fuera de la ciudad y no vendrá en varios días, además quiero escuchar tus historias del futu...¿Chizuru? ¡Te ves realmente hermosa!- dijo Heisuke muy emocionado mientras me tomaba de la muñeca en dirección a la cocina, alabándome exageradamente durante todo el camino, dejando a Saito sólo y pensativo en mi habitación.
