Cap. 3 La historia del libro
-pro... Profesora McGonagall... -dijo suavemente Jen mirándola aterrada, había visto a su vieja directora unas cuantas veces, por no decir que solo en el gran comedor, y estaba mucho mas vieja y canosa de lo que era en ese tiempo.
-parece que me conocen, muchachos -dijo la profesora - pero, yo no recuerdo haberlos visto por aquí.
Y la verdad era, que la profesora estaba sorprendida de ver alumnos nuevos, no los lograba recordar, aunque hasta el año pasado, que había dado todavía Transformaciones, nunca les había dado clase a esos dos. Lo que mas le preocupaba es que los dos parecían recordarla como alguien del colegio.
-profesora... - se aventuró a decir Lucius, pues estaban metidos en un lío y, además de todo, tenía miedo de no volver a ver a sus padres - tenemos un pequeño problema, y quisiera que nos ayudara
-¿un pequeño problema? – le reclamó Jen sarcásticamente volteándolo a ver – ¿un pequeño problema? Lucius, estamos metidos en un Gran problema, ¡¡¡Esto es mucho mas grave de lo que estas pareciéndole ver a la profesora!!!
La profesora levanto una ceja, y, al ver tan preocupado a Lucius y a Jen reclamándole a su hermano, no tuvo mas manera que acceder a ayudarles, puesto que ella nunca dejaría de ayudar a un alumno
-¿en que les puedo ayudar? Porque si vienen a decirme algo sobre la nueva profesora de transformaciones…
-no es nada de eso, profesora…es un asunto, mas importante, pero no podemos hablar aquí... ¿podemos ir a su despacho?
La profesora los vio misteriosamente, definitivamente esos muchachos los había visto antes, aunque, no estaba del todo segura
-está bien... si es tan importante, será mejor que vayamos a mi despacho
Caminaron en silencio, corredor tras corredor, cruzando puertas y puertas, doblando a la izquierda o a la derecha, encontrándose de vez en cuando uno que otro fantasma que se quedaban mirando a la pareja de hermanos que iban detrás de la nueva directora de Hogwarts. Llegaron a la habitual estatua que por muchos años, había sido el despacho de Dumblendore, aunque los gemelos no lo sabían, puesto que en su tiempo McGonagall siempre había sido la directora del colegio.
Entraron a la habitual dirección, la habitación seguía siendo redonda, decorada con los cuadros de los antiguos directores de Hogwarts. En las mesitas en las que Dumblendore había tenido tantas cosas curiosas, astrológicas y extrañas, ahora reposaban cosas no tan curiosas, ni astrológicas ni extrañas, pero seguían siendo fascinantes...
-me gustaría que tomaran asiento -dijo la profesora McGonagall suavemente señalando las sillas.
La profesora McGonagall acababa de tomar asiento en la silla, en la que poco antes, había ocupado Dumblendore, y detrás de ella, un fascinante retrato del recién fallecido director, que miraba asombrado a los chicos, fascinado observándolos.
-sabía que esto pasaría - dijo Dumblendore suavemente, aunque era mas una frase para él que para los visitantes
-¿Albus, que sabes de esto?
-Minerva, deberías de ser mas observadora, estos chicos no son de este tiempo, además algo me decía desde hace mucho que ellos iban a llegar tarde o temprano
-Albus, no me contestaste, ¿que sabes de esto?
Minerva se quedó asombrada por lo que había dicho el retrato, sin duda alguna, seguía teniendo la misma razón que el verdadero Dumblendore tenía.
-Albus, viajar tantos años en el tiempo es imposible, lo único que se puede hacer, viajar un día cuando mucho, y usando el giratiempo, que es el aparato mas sofisticado para el tiempo y moderno para...
-El retrato tiene razón - interrumpió Lucius – nosotros tenemos un problema de tiempo, mas bien de época
Los dos seguían de pie, puesto que no habían tomado el asiento que la directora les había ofrecido, pero cuando Lucius terminó su frase, se sentó en una de las sillas que estaban frente al escritorio, su mirada estaba fija en el fascinante retrato del viejo director que, en su época les contaba las aventuras de sus padres, como también las peleas.
-¿Cómo? – dijo la profesora un tanto sorprendida, pero tratando de que los muchachos no se dieran cuenta de lo sorprendida que estaba
Jen también tomo asiento y simplemente miro para sus zapatos, que parecía lo mas interesante del mundo en ese momento, ella siempre era muy mala para explicar las travesuras que hacían desde pequeños y siempre dejaba que Lucius hablara, pero en ese momento se sintió con las fuerzas de decirle a la profesora lo que pasaba y no dejarle a su hermano la pesada carga que era de explicar todo lo ocurrido, porque esta vez no habían roto un Jarrón Chino de 100 años, porque esta vez no incendiaron las cortinas de seda del comedor, porque esta vez no habían amarrado a un elfo y colgado del candelabro de la sala, porque esta vez su madre y su padre no estaban frente a ellos, porque esta vez no tenían 5 años.
-verá profesora -dijo Jen mirando de nuevo al frente, después de haber estado meditando sus pequeñas travesuras en la mansión y antes de que Lucius abriera la boca- esta mañana nosotros estábamos en casa
Hubo una pausa, la profesora esperaba explicaciones mientras que los hermanos trataban de cómo explicar la situación, pero como ninguno continuaba, después de unos segundos en silencio, la profesora hablo, con una voz llena de paciencia, tratando de adivinar, pues adivinación no era su mejor cualidad, lo que habían echo los chicos
-¿como es que están aquí? Si lo que dice Albus es cierto… -la profesora dejó la frase en el aire
-me he encontrado un libro, y, entonces... llegamos aquí… - respondió Lucius, puesto que Jen estaba demasiada asustada
-¿que clase de libro era? - preguntó el retrato de Dumblendore
Los demás retratos estaban muy interesados en la plática, puesto que se había cierta leyenda de un poderoso libro que hacía los sueños realidad, claro que solo era una leyenda. Pero antes de que Lucius pudiera responder, Nigelus Black, hablo
-el libro de los deseos -dijo
Los demás retratos, la profesora McGonagall y los dos muchachos miraron al retrato del antepasado de los gemelos.
-¿libro de los deseos? -dijo la profesora - Nigelus, ese libro es leyenda
-no lo es - dijo Nigelus - ese libro ha sido propiedad de la familia Black, pero por seguridad se ha escondido... ¿donde lo encontraste muchacho? -su pregunta se vio dirigida a Lucius
-apareció en mi cuarto... Jen lo vio… es testigo, yo no lo tenía y...
Los retratos comenzaron a murmurar algo
-¡¡silencio!! - ordenó McGonagall - esto no debe de salir de aquí - se dirigió a todos los retratos - Nigelus, tu debes de saber algo sobre ese misterioso libro, pues estuvo, o esta, en tu familia, te agradecería que me contaras la historia, pero, primero, necesitamos saber como se llaman nuestros visitantes
Los gemelos le tenían un gran respeto a la directora del colegio, puesto que, al morir el profesor Dumblendore, ella tomó el cargo por ser la subdirectora, y, había demostrado ser digna del puesto, pues era una bruja con excelentes conocimientos y una sabiduría enorme, aunque, claro que no como el profesor Dumblendore, pero al menos se le acercaba mucho.
-Mi nombre es Jen Malfoy -dijo Jen
-el mío es Lucius Malfoy - dijo Lucius
-¿Jen? ¿Lucius? -dijo McGonagall - entonces si vienen del futuro, deben de ser hijos de Draco Malfoy, ¿cierto? además tienen un gran parecido con él.
-así es - dijo Jen
- si yo ya sabia que les encontraba un parecido a alguien – comenzó a decirse la profesora para después dirigirse a sus alumnos - ahora ya se a quien... así por lo tanto los dos deben de ser Slytherin
-No - volvió a decir Jen
-¿No? -preguntó Albus (N/A: de ahora ya no pondré el retrato de Albus, sino Albus o Dumblendore) un poco sorprendido
-No - confirmó Lucius - Mi hermana es Slytherin, pero yo... - Lucius titubeó un segundo antes de decirles su casa - yo soy un Gryffindor
-Gryffindor? - la McGonagall estaba impresionada por lo que acababa de oír... nunca hubo algún descendiente de los Malfoy en Gryffindor, así que la noticia impactó un poco, y no solo a ella, Albus también estaba un poco sorprendido
-Nuestra madre fue Gryffindor - dijo Jen
- Draco Malfoy se caso con una... Gryffindor?
-Así es, Profesora, nuestra madre es Hermione Granger – dijo Jen
La profesora se quedó con la boca abierta, casi le da un shock cuando escuchó tal información, se puso pálida de la impresión y casi se desmaya... nunca se lo hubiera imaginado en la vida, McGonagall juraba que algún día Hermione se casaría con Ronald Weasley, pero... nunca se imaginó que se llegara a casar con alguien a quien la susodicha aborreciera tanto... ¿Su alumna preferida se casaba con Draco Malfoy? Pasaron unos minutos para que la tensión que había en la habitación desapareciera, la profesora respiró un poco y se calmó.
-Nigelus - dijo por fin McGonagall, cuando estaba recuperando su color- ¿serías tan amable de contarnos la historia de ese misterioso libro que es leyenda?
-por supuesto minerva, será un placer, pero espero que no interrumpan - dijo Nigelus emocionado
Un hombre, llamado Dereck paseaba por un bosque, era su lugar favorito, pues la naturaleza le fascinaba, un día, fue como de costumbre al bosque, cuando se cruzó por su camino una mujer, cuando la vio, Dereck pensaba que la mujer era la mas hermosa que había visto en su vida y comenzaron a conocerse... la muchacha era nada mas y menos que hija menor del rey de Inglaterra, que en esos momentos estaban de visita por donde él vivía, tomando un poco el aire, pues el viaje le había cansado... Dereck no creyó que aquella mujer fuera hija del rey, puesto que tenía puesta ropa diferente a la que en aquel entonces usaban y se enamoró de ella... La verdad era que ella en realidad era la princesa que buscaba el amor, puesto que si dentro de pronto no encontraba al hombre indicado, su padre tomaría la decisión por ella... pero una gran catástrofe llegó a su vida. Ella enfermó de gravedad y murió al poco tiempo... Dereck se casó con una bruja Sangre limpia con la que había estado comprometido desde que había nacido, pero nunca se pudo olvidar de la princesa. Los años pasaron y Dereck tuvo familia, pero comenzó a enloquecer por la muerte que hacía ya muchos años había terminado con la vida de, quien el se había enamorado, pese a las normas que nos rigen a los sangres limpias. Dereck se culpó de la muerte de Helen, que era el nombre de la princesa, pues el era un mago y sin embargo, no pudo alargar la vida de su amada, fue entonces cuando juró que traería a la vida a su amada, pero todo el mundo sabe que traer a la vida a los muertos es imposible hasta para los magos. Fue así como en su locura, comenzó a experimentar con hechizos, encantamientos y todo lo que se le ocurría.
Luego de un año, Dereck tuvo un accidente fatal con el que perdió la vida, o al menos eso se cree, se escuchó una gran explosión y, en el lugar en el que el estaba, quedó solo un libro, con una sola indicación, cumplir los deseos de quien se le apoderara. El cómo se hizo el libro, es un misterio que nadie, nadie ha podido revelar.
Pero después de eso, el libro se perdió misteriosamente, algunos dicen que los deseos de varios hombres fueron concedidos, otros dicen que la historia del libro es pura fantasía, hasta que, hace muchos años, mi padre encontró un libro extraño cuando iba de excursión al pequeño pueblo donde se supone que Dereck vivió... él comenzó a hojearlo y se encontró con que era bastante mas grueso de lo que se decía... tenía unas 5000 hojas... y casi todas eran deseos... encontró los deseos de Cleopatra, Marco Antonio, e incluso de Napoleón, se cree que fue así como ellos obtuvieron lo que querían... nunca supo como llegó el libro a aquel pueblo, si el ultimo deseo que estaba escrito era de puño y letra de Napoleon... créanme, todos esos dueños perdieron el libro misteriosamente, y mi padre lo llevó a la casa... pero hojeándolo veía como habían pasado grandes catástrofes por pedir deseos, el tenía mucha tentación de pedir uno, solo un deseo... pero sabía que lo que quería sería un error en su vida, así que cuando yo entré a la cocina, estaba viéndolo fijamente, y entonces dijo : "deseo que este libro nunca se use para las cosas malas de este mundo" y, el libro escribió el deseo en la ultima pagina y mi padre lo guardo bajo llave y ahora el libro solo puede cumplir deseos que no se usen para la maldad o para los propios fines... Mi padre lo guardó pero, nunca nos dijo su ubicación, así que no se de donde lo sacaron, puesto que mi padre se llevó el secreto a la tumba. Eso es todo lo que se.
-El libro no se use para las cosas malas en este mundo - repitió Albus - un deseo bastante raro pero inteligente... por eso el libro apareció en las manos de Lucius, puesto que su deseo es algo que quiere conocer a fondo y además de todo no afectará en nada el mundo.. Y lo mas seguro que ustedes no regresen a su tiempo hasta que el deseo haya sido completado... ¿que deseo pidieron?
Ninguno de los gemelos habló... ahora todo parecía mas claro pero los dos estaban pensativos y muy nerviosos, se miraron los dos a los ojos
-Mi padre nunca me lo quiso contar, siempre dijo que soy demasiado joven para entender – comenzó a contar Lucius - mi madre siempre decía que terminaría pensando cosas que no eran, y no me lo quiso decir nunca... yo... quiero saber porque mi madre me dijo eso y cuando le pregunté que yo quería saber como se enamoraron... ella simplemente sonrió y se fue - Lucius simplemente miró al suelo como si fuera lo mas interesante del mundo.
-El único camino que nos queda para que regresen a su tiempo, es el que ustedes dos vean realizado el deseo
-Profesora… - dijo Jen – ¿Y yo porqué estoy aquí? Se supone que yo no lo deseé. Yo solo estaba en el cuarto cuando sucedió todo y…
-¿Estas segura de que tu corazón no quiere desear el que quieres conocer la historia de tus padres?
Jen se quedo pensándolo. Tal vez si quería conocer la historia detrás del amor de sus padres…
