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Sigo aceptando sugerencias. Serán cinco historias en total (:

¿De qué les gustaría que trate la siguiente ?

En esta combiné dos peticiones que me hicieron en los reviews, espero sea de su agrado.


Historia Segunda:

Una Boda


A escondidas de todo, se celebraba una boda que carecía de música y de bullicio por parte de los invitados po la belleza de la novia y el orgullo del novio. El festejo estaba a varios metros bajo tierra, donde el frío no llegaba a menos que se filtrase alguna corriente de aire. Los novios agradecían a cada invitado por su presencia, y el nuevo esposo irradiaba una enorme sonrisa al ver a su mujer envuelta en un traje blanco, sobresaliendo de los soldados que portaban sus uniformes oscuros. Cuando la pareja se alejaba de un grupo de personas, regresaba la falta de ánimo, y se prestaba atención a la superficie, agudizando los oídos por si Black jugaba a destrozarles la felicidad.

Mai estaba en una esquina, sosteniendo un vaso de agua. La única botella de alcohol fue un regalo para los esposos, para que brindasen en soledad por los votos que recién compartían. Mai estaba vestida igual que siempre, con su gabardina con el estampado de estrella en su manga y la boina. La chica no conocía la emoción por su arreglo personal, sus preocupaciones eran mantenerse con vida para ayudar a la humanidad; sus pensamientos fuertes la incitaban a la lucha, y nunca aprovechaba su belleza.

—Mai— Bulma tomó la boina de Mai y le arregló los cabellos que quedaron revueltos por su movimiento.

Mai no supo que hacer por el comportamiento de la señora. Se mantuvo quieta como si esperase alguna reacción de su cuerpo para actuar cuanto antes. Para la lucha era arriesgada y de decisiones contundentes, la normalidad de un convivio tan íntimo podía dejarla sin saber como responder.

—Eres una jovencita muy hermosa— dijo Bulma al sacar una peineta de entre su batay colocarsela cerca de la oreja, tomando una parte de su flequillo para cambiarle la apariencia. —Si tuviera tu edad, no dejaría pasar ninguna oportunidad para sobresalir.

Mai parpadeó por el detalle, sintiendo una enorme curiosidad para conocer su nuevo reflejo. Bulma sonrió de lado, encantada de que sus ideas causaran efecto a una velocidad increíble.

—Pienso en todo— comentó Bulma al darle un pequeño espejo que sacó de la bolsa trasera de su pantalón.

Mai vio la peineta, era de color blanco, más brillante que el vestido de la novia. Tenía unas cuantas perlas que se perdían en la claridad de su tez. La chica bajó la mirada, pero dentro de ella, no cabía brillo por admirarse linda y diferente. Llegó a creer que era una muchacha que iba por el mundo con una sonrisa, en la espera de alguna travesura repentina de la cual, se podría arrepentir pero se arriesgaría a terminarla. —Bulma-san, no puedo aceptar su regalo— por fin habló, pero con un tono de resignación. En verdad quería el regalo y llevarlo en su cabello aunque no fuera un día especial.

—No seas tonta, para empezar, ni te creo lo que dices. Quedatela. Las mujeres hermosas merecemos tener objetos que nos hagan todavía más bellas— respondió Bulma con todo su razonamiento que nadie se atrevía a debatir.

—Ya llegó Trunks— alguien de los presentes avisó.

Bulma y Mai voltearon a la entrada del refugio para ver como Trunks bajaba por las escaleras. El chico conocía a detalle cada grieta del bunker y su aura tan simple que no ameritaba ser el lugar de una boda. Las paredes grises y húmedas filtraban algunas corrientes de aire frío de la superficie. Por eso nadie se quitaba los abrigos. El piso tenía rastros de pólvora, algunas de las tantas pruebas de Mai para comprobar la efectividad de las armas y algunos huecos por arrastrar cajas y por impactos del techo, que a cada rato reconstruían, cuando Black lanzaba algún ataque.

—Madre— Trunks se acercó a Bulma y la abrazó para saludarla.

—Trunks, ¿ya viste a Mai?— dijo Bulma con una risita y entrecerrando un ojo para causar inquietud.

Trunks ladeó el rostro, otra vez lo acorralaban con su inocencia. —Mai está detrás de usted, la estoy viendo— dijo sin comprender a que se debía la pregunta. Sin embargo, encontró algo distinto en la joven: una peculiaridad que no podía comprender.

Bulma se cubrió los labios para no burlarse de su propio hijo. Tenía que mantener su porte de seriedad frente a toda la resistencia. Trunks se alejó de su madre e hipnotizado por algo en Mai, se acercó para visualizarla y encontrar el detalle que le causaba inquietud. —Tu peinado...— habló bajo, ya que a Bulma no le llegó el susurro; tuvo que controlarse para no preguntar. No era capaz de romper esos momentos de normalidad que los muchachos compartían cuando no estaban de la mano en un campo de batalla.

Mai asintió, completamente roja por la cercanía de Trunks y por que notase su cambio. Dudó en hablar, ¿qué iba a decirle si su argumento dio directo al asunto? Levantó sus ojos y sonrió apenada de que ambos estuvieran en su propio mundo, sin prestarle atención a los recién casados.

—¡Allí va el ramo!— la novia gritó entusiasmada.

Los aplausos y vítores llenaron el refugio. Las pocas mujeres que estaban se emocionaron cuando el ramo alcanzó el punto más alto de su trayectoria. Los invitados se divertían ante la espera de quien cogería las flores y se casaría según las creencias.

Trunks reaccionó por reflejo y extendió la mano para cachar el ramo antes que golpease a Mai. Parpadeó al darse cuenta de que las chicas lo miraban entre carcajadas y burlas de que sería una hermosa novia y más por el color de su cabello. Bulma defendió a su hijo, diciendo que era muy guapo a pesar de contar con la mirada de su padre.

—Perdón...— Trunks jugó con el ramo entre sus manos e hizo una reverencia por su descuido.

Mai fue la primera en reírse, le causaba ternura que su carácter normal y él de guerrero fueran un contraste. Era de temer cuando cerraba los puños, pero el resto del tiempo era la preocupación encarnada en un joven.

—Mai sería una hermosa novia... Yo...— Trunks se rascó la mejilla —Yo no cubro el perfil.

Las risas y bromas se acabaron de golpe. Todos observaron a Mai que estaba más sorprendida que cualquiera. Nadie supo a como traducir las palabras de Trunks: ¿confesión o comentario simple? Y para obtener una lectura más sensata observaron a la madre que estaba fuera de sí por los argumentos de su hijo.

—¿Pasa algo...?— Trunks tragó saliva y miró a Mai de lo más consternado por su silencio.

—Este... Saldré a tomar aire... — Mai caminó rápido a las escalerillas que llevaban en directo a la superficie.

—Mai, espera— Trunks la siguió unos cuantos segundos después.

—¡Vamos a divertirnos! ¡Y dejemos que los chicos se confundan un rato, son jóvenes y necesitan caer en esos dilemas!— habló Bulma con una sonrisa en el rostro que convenció a que todos regresasen al festejo.

El viento impactó directo al rostro de Mai, congelándole las mejillas. El frío le hizo temblar a pesar de tener su gabardina, debiéndose a que los guantes los dejó dentro del refugio. Se frotó las manos y se las sopló para relajar las palmas con lo cálido de su aliento.

—Mai...— Trunks apareció detrás de ella en un brinco que no hizo ruido cuando depositó los pies en el suelo. —Te vas a congelar... Permiteme tus manos— dijo al tiempo que le sostenía por las muñecas y con el calor de su ki le calentaba las palmas. Donde estuviera Black pareció ser muy remoto para que no se diera cuenta del mínimo de energía que Trunks le transmitía a Mai.

El rostro de la pareja se iluminó por las ondas naranjas que les brindaron calor, en conjunto con los pétalos del ramo que el chico olvidó soltar. Mai sintió que su corazón latía muy a prisa y que su voz estaba ocultaba en alguna parte de su garganta.

—Serías una novia muy hermosa...— Trunks habló y detuvo su ki, dedicándose a sostener las manos de Mai con algo de fuerza para que el agarre no se rompiera por nada del mundo. Las flores temblaron y algunos pétalos cayeron al piso.

A Mai se le olvidó que estaban en medio de edificios derrumbados y una noche nublada a causa del frío por las palabras de Trunks. Su sonrisa se hizo pequeña por la vergüenza: era el sentimiento de sentirse pequeña ante el mundo pero enorme ante su persona más importante. La chica tragó aire y tensó sus hombros, estaba nerviosa por las palabras que estaban a punto de salir de su corazón.

—¿Puedo ser tu novia?— Mai preguntó con las cejas enjutadas como si planease alguna táctica de pelea.

Trunks se cautivó por la valentía de Mai y su parte sayajín se quedó sin aire por la fuerza de esa mujer. —Sí...— respondió y se recargó en sus hombros.

Mai se apartó un poco para que alzase el rostro, cuando eso ocurrió, lo besó con torpeza, temiendo que en cualquier momento fuera a despertar. Fue por el frío que le recorría la espalda que sus dudas se fueron volando, ya que sentía demasiadas emociones en medio de algo que parecía tan irreal. Trunks soltó el ramo y le acarició las mejillas; en su mente, le prometió protegerla a toda costa.

FIN.