Capitulo 3
Era difícil de explicar porque evitaba a John, Sherlock no entendía que ocurría con él ni porque John actuaba como lo hacía ni porque estaba con Mary.
Esa noche en la que había pillado a los dos en medio de lo que parecía conducir al sexo, Sherlock había estado investigando, había decidido dejarle espacio a John, porque al parecer parecía no querer verle. Aunque eso, no era de extrañar, cuatro años habían sido mucho tiempo para que alguien le aguantase. No podía quejarse.
Sherlock se encontraba sentado contra un árbol a los pies del lago, leía otro libro muggle, esta vez de física. Fascinante de igual manera.
Tan ensimismado estaba en su lectura que no fue hasta que John le empujo con el hombro que se dio cuenta que John se había sentado a su lado y que estaba solo.
― ¿Por qué me evitas? ―le pregunto John sin mirarle.
―No sé de qué me hablas.
―Oh vamos, llevo una semana entera sin verte ni un pelo ―dijo John con exasperación.
―Me ves en clase, por si no lo recuerdas compartimos varias ―le respondió Sherlock con tranquilidad sin dejar de mirar a su libro, el que obviamente no estaba leyendo.
―Sí, pero te las apañas para estar lo más alejado de mi posible, dime ¿con que has chantajeado al podre Dimmock para que se siente contigo?
Sherlock arrugo la nariz, John le miro entonces y él no pudo evitar mirarle también.
―Me ofendes John.
―Dímelo.
Sherlock suspiro y cerró el libro, inútilmente podía fingir leerlo ahora.
―Digamos que al director no le gustaría saber de sus escapadas al bosque prohibido ―le respondió Sherlock doblando sus rodillas y abrazándolas contra su pecho.
John resoplo.
―No puedes chantajearle con el fin de que se siente contigo en clase, está mal Sherlock, debe de estar asustado de que le digas algo, mucho de hecho, es una falta muy grave.
―No voy a decir nada ―se burlo Sherlock.
―Pero eso él no lo sabe.
―Obviamente.
John suspiro y volvió a mirarle, no parecía muy feliz, tenía ojeras y no parecía haber dormido muy bien en esos días.
― ¿Por qué me evitas, Sherlock? ―le pregunto con cuidado ― ¿Es por lo de Mary?
Sherlock no le respondió, a su parecer parecía bastante obvio.
―No deberías haber entrado así, podrías haber llamado, siento que hayas tenido que ver…
―No es por eso John ―le interrumpió Sherlock con irritación.
― ¿Entonces qué es? ―le pregunto preocupado― ¿Ya te has aburrido de mi? ―le pregunto con voz temblorosa.
Sherlock frunció el ceño confundido, y rápidamente miro a John que le devolvía la mirada con dolor.
―Realmente eres un idiota John Watson ―le reprendió Sherlock con enfado, ¿Cómo había siquiera llegado a esa conclusión? ―No seas estúpido, nunca me aburriría de ti ―John pareció aliviado, y relajo los hombros ―Eres tú el que no quiere estar conmigo, por eso te ahorro el problema de tener que inventar excusas.
Ahora John parecía el confundido.
― ¿Espera que…? ―pregunto desplazándose para quedar frente a él ―Yo nunca… ¡Me encanta estar contigo Sherlock!
―Eso no es lo que parece, desde que estas con Mary…
― ¿Ese es el problema? ―le pregunto interrumpiéndole ― Sherlock, mira, ella es mi novia y me gusta, me gusta mucho ―le dijo con cuidado ―, y tú también me gustas ―le aseguro cuando Sherlock abrió la boca para hablar―. Sé que los primeros días fueron raros, diferentes, porque ya no pasábamos juntos tanto tiempo. Pero no es culpa mía, tú desaparecías en cada ocasión que aparecía con Mary. No tengo porque elegir, Sherlock, no es o tú o ella. Necesito que entiendas esto. No es uno u otro, ¿comprendes?
Sherlock asintió sin ninguna otra opción.
―Bien, podemos estar los tres en ciertas ocasiones, y en otras estar tú y yo solos. Quizás en ocasiones sientas que estoy más con ella que contigo ―le explico ―, pero eso no significa que quiera estar menos contigo.
Sherlock asintió con comprensión, pensando en lo fácil que se solucionaría todo si John dejara de ver a Mary y todo volviera a ser como antes.
―Yo…bueno, te he echado de menos Sherlock ―le confesó John con timidez.
―Yo también a ti ―se aventuro a decirle incomodo, John le miro con una sonrisa y volvió a colocarse junto a él, apoyado en el mismo tronco.
―Lo siento Sherlock, no volverá a pasar ―le aseguro John inclinándose hacia su hombro hasta descansar la cabeza en él.
Sherlock le miro con sorpresa pero se relajo ante el toque. No dudo en la palabra de John, y se sintió molesto consigo mismo por haber pensado que John prefería no verle.
―Mary no es tan mala ―le confesó Sherlock con cuidado, John inclino la cabeza sin soltarse del contacto para mirarle con sorpresa ―, aunque todavía no sé porque tienes que salir con ella.
John dejo escapar una pequeña risita y volvió a mirar al frente.
― ¿Recuerdas esa noche en mi habitación cuando nos pillaste en mi cama? ―le pregunto John, Sherlock asintió con molestia ―Bueno, no es toda la razón de porque salgo con ella, pero es una parte importante.
―Sexo.
―Sí y no, es más sentirse querido, incluso deseado, y el placer, el saber que eres capaz de dárselo a otra persona es muy bueno, Sherlock.
Sherlock no evito su mueca de asco, los recuerdos de esa noche volvieron a su mente, los labios rojos de John, el pelo despeinado de ella… totalmente asqueroso. No había intentado ni siquiera borrarlo de su mente, cualquier cosa relacionada con John era imposible de eliminar.
― ¿Nunca has querido a alguien de ese modo? ―le pregunto John con timidez ― ¿Alguna chica te ha atraído alguna vez?
Sherlock arrugo la nariz pensando en lo estúpido que era esa pregunta.
― ¿Chicas? ―pregunto con confusión ―No, no es realmente mi área.
John se quedo en silencio y Sherlock noto como abrió la boca dos veces hasta que se decidió a hablar.
― ¿Algún chico entonces? ―le pregunto con mucho cuidado y con un tono avergonzado ―Lo cual está bien, ya sabes.
―Se que está bien ―le respondió Sherlock con firmeza.
― ¿Así que hay algún chico?
―No ―le respondió Sherlock con confusión, sin saber cómo habían llegado hasta ese punto. John y él no hablaban de estas trivialidades, aunque Sherlock sabía que John se lo había preguntado a si mismo alguna vez.
―Bien, bien ―respondió John relajándose de nuevo ―Si lo hay, me lo dirás ¿verdad?
―Por supuesto ―le confirmo con duda, todo era bastante absurdo, Sherlock dudaba que alguien llamara de tal forma su atención.
Pero John pareció conforme con su respuesta, se relajo de nuevo contra su hombro e incluso se acomodo mejor en su sitio. Sherlock se aventuro a hacer lo mismo sin saber muy bien que era lo normal en estas situaciones.
Entonces recordó que él no era normal y que nunca se preocupaba por esas cosas. Así pues Sherlock se relajo contra John y dejo su cabeza descansar encima de la de su amigo. John no dijo palabra, pero Sherlock lo noto sonreír.
Ninguno de los dos hablo durante los siguientes minutos.
oOo
A la mañana siguiente Sherlock bajo al gran comedor para descubrir que John ya estaba sentado donde él solía sentarse, le esperaba con una sonrisa sin dejarse intimidar por las miradas de las otras serpientes. Sherlock sonrió instintivamente al verle tan impenetrable con su sonrisa amable y descarada.
―Buenos días Sherlock ―le saludo John.
Sherlock le respondió al saludo y se sentó frente a él, al instante John empujo un plato frente a él.
―Come, sé que no lo has hecho en un par de días.
Sherlock puso los ojos.
―Sí, mama ―se burlo.
―Si así fuera, lo ibas a tener claro jovencito ―le respondió John con una sonrisa divertida.
Sherlock hizo una mueca sarcástica pero alcanzo su tenedor y acepto comer, de todas formas ya tenía pensarlo hacerlo.
―Bueno, cuéntame genio, ¿Qué tal fue la poción? ―le pregunto John con cuidado, como si temiera sacar el tema y al mismo tiempo estuviera avergonzado de no saberlo ― ¿Salió como pensabas?
―Se podría decir que no ―contesto Sherlock con pesar, la maldita planta no había sido la correcta. ―La poción no admite ese tipo de planta, reacciono nada más echarla al caldero.
John frunció los labios con compasión.
― ¿Te exploto encima no es así? ―le pregunto John con guasa.
Sherlock le iba a responder justo cuando Mary llego a la mesa por el lado de John.
―Hola John ―le saludo besándolo en la mejilla, John le sonrió y Mary se sentó a su lado en la mesa, Sherlock no intento camuflar su mirada de fastidio. ―Hola Sherlock ―le saludo con una sonrisa tímida.
―Hola ―saludo secamente regresando a su plato, el que había pasado a ser la cosa más fascinante del gran comedor en un segundo.
―Espero no interrumpir nada importante ―comento Mary, Sherlock puso los ojos ante el estúpido intento de empezar una conversación.
―Sherlock estaba a punto de contarme como su intento de poción le exploto en la cara ―le explico John para su horror.
―No, no lo era ―le reprendió Sherlock molesto.
― ¿Una nueva poción? ―le pregunto Mary con curiosidad ― John me ha dicho que te gusta experimentar, que eres una especie de científico.
Sherlock le lanzo a John una mirada de advertencia pero este le ignoro totalmente.
― ¿Qué más te ha dicho tu querido novio? ―pregunto con sarcasmo.
―También me ha dicho que eres todo un genio ―continuo Mary sin notar el sarcasmo, Sherlock la miro con una ceja arqueada ―Al parecer después de tu primer curso aquí te adelantaron varios cursos, eso es bastante fascinante.
―Sí lo es ―estuvo de acuerdo John ― Ahora debería estar en quinto, preparando sus TIMOS, en cambio aquí está, a punto de acabar el curso y examinarse de los EXTASIS.
Sherlock puso los ojos pero sonrió interiormente, John siempre había estado orgulloso de él por ello y más de una vez le había dado las gracias a su intelecto, mediantes sutiles insinuaciones, pues sin él quizás no se hubieran conocido.
―Bueno, creo que he interrumpido el comienzo de una gran historia ―comento Mary alegremente ―Sherlock, que no te detenga mi presencia. Me encantaría saber de esa nueva poción y de la explosión.
Sherlock miro a John con cansancio, este le dio una sonrisa suplicante a la cual Sherlock no era inmune. Sherlock suspiro y empezó a relatar.
