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En la ruta

Capítulo 3: El incidente en San Francisco

Miriam Wallow le arrebató la sábana, por lo que Ginny se vio obligada a salir de allí. Tomó sus cosas y fue al baño, que por suerte estaba desocupado. Diez minutos más tarde salía lista, así que tomó una tostada de la mesa y con ella en la boca y su portafolio a medio abrir en las manos salió del bus. El sol, su luz y su calor se percibían con mucha más fuerza, y Miriam la llevó hasta la plataforma donde los bailarines realizaban un ensayo.

Jardín de Hadas era un lugar mágico, inmarcable para los muggles, donde cada fin de semana magos y brujas se reunían y a la vez traían a sus pequeños hijos al parque de diversiones que un poco más allá del escenario se elevaba. Ahora estaba cerrado y con acceso prohibido hasta las seis de la tarde, tres horas antes del concierto. Ginny miró su reloj: las 8 a.m.

"A ellos, los bailarines y su coreógrafa, consígueles agua o lo que te pidan cuando termine esta canción. Todo lo encuentras en el camión, allá atrás. Ahora te las arreglas sola..."

Fue un día largo, o eso le pareció a todo el mundo. Apenas se quitó el hechizo protector a las 6 p.m. en punto, cientos de fanáticos se apresuraron a encontrar una buena ubicación frente al escenario, muchos de ellos niños -y en esencial niñas- pequeños acompañados de sus progenitores. Ginny y Draco no se habían cruzado -por suerte- en tola la mañana y tarde; Ginny haciendo encargos en cualquier parte menos con la artista y Draco, por el contrario, siempre a pasos de Sunshine y con la varita en mano por algún incidente, en precaución.

A las 8:30 ya había lleno total de las gradas y el centro, y a las 9 una voz en off daba inicio a la primera de muchas presentaciones que Sunshine tendría que dar en ese mes. La música comenzó a sonar, la gente gritó y comenzó el show.

"Weasley, pon los pinceles en su lugar, quieres?"

Ed estaba algo estresado y eso se veía en su cara. Tras bambalinas, Ginny lo ayudaba con el desastre a propósito de maquillar y vestir a todos para la presentación. Luego había que ordenar la ropa de cambio para después de las primeras tres canciones, donde gracias a un simple truco mágico sus trajes cambiarían en medio del baile al instante. Draco se mantenía en uno de los costados del escenario y en comunicación con otros 5 guardias contratados sólo para este show. Después de una hora y media sin incidentes importantes aparte de uno que otro desmayo, terminó. Reunión de pauta en una sala especialmente habilitada para ello, arrojando un balance muy positivo y regreso a los respectivos buses para descansar y partir temprano hacia San Francisco al otro día.

Draco se despertó con el remecer del bus al iniciar la marcha y sólo atinó a sentarse, golpeándose en la cabeza con el techo.

"¡Maldito espacio reducido!" se quejó, saltando hacia el suelo, afirmándose la cabeza.

"Sea más cuidadoso la próxima vez, señor Malfoy. En dos horas estaremos en San Francisco. Espero que esté preparado para su primera misión importante"

"¿Misión?" La miró levantando una ceja. En ese momento se imaginó algo arriesgado, como las misiones en el Ministerio de Magia.

"Sí, al llegar nos acompaña a mí y a Sunshine..."

'El burro primero' pensó Draco.

"...al tour alrededor de la ciudad, donde de verdad tendrá que usar todos sus sentidos para evitar que nos suceda algún accidente"

Su ilusión se quebró y derrumbó al estilo de las series de televisión, claro que él no lo supo. La misión era tan tonta y tan fácil como sacar la varita del cinto, o eso se le ocurrió. Un tour fácil y completamente gratis... qué más podía pedir?

"Lindos pijamas, Malfoy" dijo Ginny al pasar por su lado con una taza de café humeante dirigiéndose a la mesita de la cocina, otra vez repleta de folletos. Un leve rubor subió a las mejillas de Draco, pero él procuró ignorarlo, caminando hacia el baño. Cuando salió ya vestido con esa ropa muggle que detestaba pero estaba obligado a usar, Ginny miraba la TV colgante desde uno de los sillones y de cuando en cuando, se reía. Draco sonrió, pero no cínicamente como estaba acostumbrado, cero ironía: era una sonrisa real, pura. Que al segundo tuvo que borrar.

'¿En qué estoy pensando?'

O la risa era contagiosa o... No. Esto del viaje le afectaba su salud mental. Atravesó hasta el otro sector del bus -los camarotes- e inició una conversación con Ed. Unas horas después se oía en todo el bus:

"Si observan por el sector derecho del bus, hacia fuera, podrán apreciar todo el trayecto por la famosa Golden Gate"

Así que ya estaban en San Francisco. Todos los pasajeros o más bien, convivientes, se apresuraron a ocupar un lugar vacío en los ventanales. Estaban entrando al puente colgante más famoso de todo Estados Unidos, rodeados de tráfico vehicular, pero con esa maravillosa sensación de ver el más bello espectáculo. Abajo, el mar y un poco más allá la ciudad en todo su esplendor. La primera visita de casi todos ellos a San Francisco. Obviamente, la más emocionada era Sunshine desde su sector privado: se moría por bajar y conocer la gran ciudad costera.

Al terminar el puente y entrar de lleno al tráfico del sector comercial, volvieron a sus aposentos. Ginny fue a mirar su agenda; el concierto estaba programado para las 10 en punto en un gimnasio en Cape Town, un sector exclusivo de la comunidad mágica. Ahora el chofer se supone los haría bajar en algún lugar de Market Street para encontrarse con el guía y comenzar el recorrido. Y justamente en ese momento el bus frenó.

"Bien. Bajen, bajen, bajen" dijo Miriam en cuanto Sunshine salió de la pieza vestida de pies a cabeza de color anaranjado fuerte, muy veraniego. "Edward" Se dirigió al hombre. "tú sigues en el bus y vas a arreglar a los bailarines que ya están ensayando en Cape Town. Ginevra" La miró. "te quiero con el celular encendido y disponible cada segundo, vas con ellos. Sunshine: perfecta. Y Draco" Lo miró, ceñuda. "esconde mejor esa varita, hombre"

Los tres salieron del bus. Ginny los miró desde una ventana bastante triste. Le habría encantado ir con ellos en el tour. Afuera, un joven apuesto con una camiseta y una mochila con el logo Meet America Inc en ellos, les sonrió y se los llevó, mientras el bus echaba a andar y desaparecía.

"¿Te gusta, verdad?"

"¿Qué?"

Ginny se despegó de la ventana y se volteó mirando extrañadísima a Ed.

"El chico"

"¿Qué chico, el guía?"

"No, el Auror"

'Asco' fue la primera reacción de ella al resolver de quién hablaba el estilista. Ni siquiera se le había podido pasar por la mente esa posibilidad.

"La verdad, no es bueno que ande sacando conclusiones apresuradas, caballero"

Y al parecer, por la cara que le puso Ginny, él entendió que se había equivocado, pues se volteó y no volvió a dirigirle la palabra hasta alrededor de 10 minutos después, cuando el bus se detuvo y se bajaron, teniendo que entrar al gimnasio y luego a camarines.

"Niña, qué tal eres maquillando?"

SoSoSoS

Sunshine caminaba -o corría- varios metros por delante de ellos a lo largo de la repleta Market Street, mientras el guía les iba contando resumidamente parte de la historia de la ciudad y de los primeros intentos de magos por vivir allí, charla que más bien iba dirigida a Miriam, pues Draco vigilaba con la cabeza en alto cada paso de la jovencita, pensando en qué clase de peligros podrían llegar a acecharla en una tonta calle muggle, riéndose a veces de sí mismo por sus ocurrencias.

"Bueno, ahora tomamos esta calle lateral, que nos lleva directamente a la segunda parada. ¿Les suena China Town?"

SoSoSoS

Sí, a Ginny la habían puesto a maquillar a los bailarines, más bien dicho, cerciorarse de que se vieran perfectos y retocándolos en caso necesario. Hasta que confundió los labiales rosa coral #12 y rosa crema #17, y Ed se vio obligado a sacarla del camarín. Afuera, tomó uno de los vasos de agua que había sobre una mesa y se lo bebió de un trago, suspirando al devolver el vaso a su lugar. Pero algo, o alguien, llamó su atención. Un bailarín que estaba sentado solo en las gradas, completamente alejado de sus compañeros, bebiendo de una petaca. Se acercó a él despacio, hasta que él se percató de que ella lo observaba e, inútilmente, intentó esconder lo que bebía. Ginny subió a las gradas hasta la altura que él estaba y para no hacerlo público, susurró:

"¿Qué era eso que te estabas bebiendo?"

El chico se la quedó mirando fingiendo ser inocente. ¡Vamos, que a duras penas tenía un par de años más que ella!

"¿Eres la asistente de Miriam?"

"Responde tú primero, yo te pregunté antes"

Él puso los ojos en blanco y luego la miró, con cara de hastiado, sacando la petaca y pasándosela. Ginny la destapó y volteó ligera sobre su otra mano, dejando escapar un par de gotitas de un viscoso líquido azul, que olfateó.

"¿Qué es?"

"Una poción" Alzó las cejas.

"¿Pero cuál?"

"Calórico"

No la conocía, así que se sentó sin previo aviso junto a él y sacó su varita. Él puso una cara de susto máximo, pero Ginny sólo la agitó dos veces en el aire haciendo aparecer un pergamino frente a ella, que tomó y leyó, hasta encontrarlo.

Calórico o poción energizante máxima: Prohibida hace años por la asociación de deportistas mágicos americanos, ADEMA -su sigla-, es un brebaje azul claro espeso hecho con el fin de llevar al máximo las condiciones físicas del deportista produciendo un daño al largo plazo, como adicción.

"¿Tienes alguna autorización para esto?" El chico negó. "Entonces sabes que te puedo acusar por esto? El calórico está en la lista de medicamentos prohibidos..." Con otra sacudida de la varita hizo desaparecer el pergamino.

"Pero no se lo digas a Miriam, por favor. Otros manager permiten que lo beba, pero ella es terrible"

"¿Y por qué lo haces?"

"Porque tengo una lesión de hace dos meses en la espalda" Se la apuntó. "Es congénito, aparece por periodos y ahora es uno de ellos"

"¿Le dijiste a..."

"No. Miriam me sacaría y me reemplazaría. Me he esforzado un mundo para estar aquí y no quiero perder mi trabajo por una idiotez..."

Ginny negó con la cabeza, pero entendió. Uno podía sacrificarlo todo por el trabajo, o casi -de hecho ella misma había aceptado estar con Malfoy todo el mes, y si eso no era sacrificio...-, y en ese caso el chico era bastante noble.

"No le dirás, verdad?" le rogó.

"¿Cuál es tu nombre?"

"Eric"

"Bien, Eric. No, no le diré, pero ten cuidado con estas pociones..."

"Sí, lo sé. Gracias de todos modos, señorita..."

"Weasley"

"Señorita W, gracias"

Hizo una reverencia bastante graciosa y saltó hasta donde estaban sus compañeros y compañeras. Casi al instante el móvil de Ginny sonó. Era Miriam.

"¿Cómo va todo?" Fue su pregunta inmediata.

"B... bien" respondió, algo asustada por la actitud agresiva de su superiora. "Los bailarines ya están maquillados y el escenario está siendo arreglado"

"¿Y el público?"

"¿El público?"

"¡Merlín, niña! Tienes que regular la cantidad de público esperando afuera, que todos tengan su entrada y que haya alguien que se asegure de que nadie entre con varita ni objetos muggles o mágicos no autorizados"

"¿Acaso no hay gente especialmente contratada para esos propósitos?"

"Tú, en reemplazo mío, tienes que cerciorarte de que no falte nadie de ese equipo y se estén cumpliendo las normas para los trabajadores"

"¿Por qué no me dijo eso antes?"

"¿No tienes ni siquiera claro tu trabajo? No pretendas, entonces, llegar así a alguna parte en tu vida, niña. Estamos allá en una hora más" Colgó.

"Arpía"

Ginny dio una patada en el suelo, se bajó de las gradas y caminó hasta la entrada del recinto. ¿Cómo pretendía esa mujer que ella adivinara todo lo que había que hacer, si no le enseñó y ni instrucciones le había dejado?

Más tarde todo estaba listo. La gente comenzaba a entrar y ni asomo de Sunshine y compañía; le preocupaba que no hubiese ensayado. Para colmo, una fina lluvia había comenzado a caer y la gente que aún seguía fuera sencillamente y poco a poco se estaba mojando. Ginny envió a algunas personas a lanzar hechizos de aire tibio en la entrada a los que iban pasando o el piso quedaría horriblemente resbaloso y peligroso a la vez, por la cantidad de menores que conformaba el público. Con 10 minutos de retraso llegó Sunshine, entrando por la puerta trasera, seguida de Miriam, Draco y el chofer, en ese orden.

"¡Ginny, no sabes de lo que te perdiste! Fuimos a..."

"Sí, sí, sí, Sunshine. Deja de hablar y concéntrate en tu trabajo. ¡Edward, arregla a esta niñita!"

"¡Va!"

Faltaban 20 minutos para el comienzo del show y Sunshine no estaba del todo lista.

"Recuerda que empiezas con 'Déjalo', sigue 'Una y otra vez' y después 'Tus encantos no funcionan en mi corazón'. Las que siguen las reconocerás por la melodía..."

Sunshine iba repitiendo en voz baja lo que Miriam decía.

"Cierras con 'Transfórmame en otra' y nos vamos. Y que no se te enrede el vestido otra vez, por favor"

"¡Aún te falta rubor, querida, ven acá, estás pálida!"

"Son dos giros en la segunda estrofa, por tu bien ubícate en ese segundo a un costado del escenario"

Draco estaba otra vez en posición, ahora bajo las gradas más cercanas al escenario, con un aparato extraño de comunicaciones que le habían pasado. Definitivamente los magos norteamericanos eran mucho más abiertos a usar aparatos muggles e incorporarlos en su diario vivir, a diferencia de los británicos. Y en realidad, él no se había apostado allí porque así se lo indicaran o resultara más cómodo, sino porque en realidad no quería que Miriam lo encontrara una vez que empezara el show; lo había estado acosando -sí, acosando, o esa impresión tenía él- luego de llegar a China Town. Al parecer a Miriam no le interesaba o ya había visitado ese lugar, porque sólo se preocupó de molestarlo, haciendo bromas con claras alusiones de carácter sexual que sólo se detuvieron una vez que vio lo tarde que era y si no se apresuraban no llegarían a Cape Town a tiempo.

"Comunidad mágica de San Francisco... Ahora con ustedes... ¡Sunshine!"

Se oyeron vítores y gritos. Sunshine se hizo ver y esos gritos aumentaron. Ginny terminó de guardar algunos trajes en un baúl para sentarse sobre él y descansar. Miriam miraba desesperadamente hacia todos lados como si algo se le hubiera perdido, luego fue hacia el guardia que estaba más cercano -junto a la puerta-, le preguntó algo y fue respondida con un alzamiento de hombros. Se acercó a Ginny.

"¿Dónde está el Auror?"

"¿Qué Auror?"

"Malfoy, pues"

"Ah. No sé, no lo he visto desde que llegaron"

"¡Y qué esperas para ir a buscarlo!"

Ginny abrió bastante los ojos, pestañeó dos veces y salió del camarín hasta el pasillo que lo comunicaba con el gimnasio. Siguió hasta llegar al borde mismo del escenario (desde abajo) y buscó con la mirada. No identificó a nadie. Cruzó a través de un público que saltaba y cantaba a la vez hasta llegar a la otra esquina del escenario con un arete menos y el pelo hecho un revoltijo. Volvió a mirar, pero nada. Quizás estaba al fondo del gimnasio, o en la entrada. Para eso tendría que entrar al mar humano otra vez, así que decidió tomar un atajo: por debajo de las gradas. Por poco pasa de largo a Draco.

"¡Hey, aquí estás! Miriam te está buscando"

"No me digas, Weasley" respondió, cansado.

"¿Cómo?"

"Ya lo sé"

"¿Por qué no vas a ver qué quiere? De hecho, mira!" le indicó un poco más allá de la salida hacia el público. "¡Ahí está! Aquí vie..."

Pero Draco no la dejó seguir e hizo algo que ni en un millón de años se hubiera atrevido a hacer. La besó.

Continuará...

Hola gente! Muchas gracias por la recepción. Ya debían haberse estado desesperándose por leer este capítulo, xD. A estas alturas no valen las excusas en mi vida. Me parece adecuado aclarar que todos los lugares muggles que aparecen en este fic existen de verdad, y que ninguna agencia turística me está pagando para promocionarlos, no. xD. Agradezco a la existencia de la internet, pero si notan algún error sobre algún lugar (los que conocen, claro), sólo avísenme. Y si quieren que cierto lugar o ciudad gringa específica aparezca, también. Espero que comenten, reviews y todo eso. Bye.