- ¿Y bien? estoy esperando una explicación - dijo Ginny exasperada y con el ceño fruncido.

- Ginny... amiga, pues veras... yo... - tartamudeo la castaña al no encontrar una buena y creíble excusa que sirviera con la jugadora de Quiddich.

- ¿Tú qué? Hermione - la miro de forma amenazante desde arriba.

Cuando Ginny encontró a Draco y a su amiga por fin, en la habitación, no esperó ni un maldito segundo más y los arrastró hacía el sillón rojo de la castaña, siendo seguida por su novio, que supervisaba el que la pelirroja no hiciera nada estúpido a causa de su enojo.

- Yo...yo.. - volvió a tartamudear, podía ser la mejor bruja de su generación, pero era un hecho que no podía decidle una mentira convincente a Ginevra.

- Solo diremos la verdad Hermione - le dijo Draco mirándola confundido, del por qué no le decía a la pelirroja frente a ellos que se había pasado la noche en el baño entre nauseas y dolores de cabeza.

- ¡Si!¡eso!¡La VERDAD! - gritó Ginny exaltando a los tres presentes.

- Bien... - murmuro Hermione, suspiró.

Era peligroso decirle a Ginny... la llevaría aunque fuera a rastras a San Mungo.

- Yo le diré - suspiro Draco al ver que su novia no estaba apta para hacerlo en ese momento.

Y Ginny quería respuestas. YA.

La pelirroja se cruzó de brazos y comenzó a golpear el suelo con sus zapatos de taco alto con una fuerza brutal.

- Estoy esperando - siseó la chica impaciente.

- Bien. Pues, no pasamos la noche en el baño, ya que Hermione... - apuntó a la castaña que estaba pasándose las manos por el cabello con nerviosismo - ... emm.

- ¿Ya que Hermione qué? - pregunto al rubio.

- Hermione... se pasó la noche con constantes nauseas, seguidas de dolores de cabeza - respondió al fin.

- ¿¡QUÉ?! - preguntaron en un grito la pareja visitante.

- Eso... y al final nos quedamos dormidos en el baño - dijo pasándose la mano por el cabello de la nuca.

- Espera.. - murmuro Ginny lo suficientemente alto como para que los demás tres en la sala pudieran escuchar - estoy sospechando de algo - miró a Draco fijamente. El rubio lo notó y trago con dificultad, al final soluciono su incomodidad ante la mirada de la pelirroja desviando su cabeza hacia el gran ventanal.

- ¿Que cosa? - pregunto Harry curioso, al igual que Hermione.

- O mejor dicho... de alguien - corrigió haciendo sudar a Draco. Pues aún lo miraba fijamente.

El azabache y la castaña giraron la vista en la misma dirección que Ginny y sus ojos le enmarcaron la imagen de un incomodo Draco Malfoy que le corría una gota de sudor por la cien. Mientras miraba el gran ventanal como si hubiera una escoba de las que recientemente habían puesto en ventas. De las más caras y más rápidas del mundo.

- ¿Crees que...Hermione está...? - le pregunto Harry a su pelirroja novia en un susurro, para que los otros dos no se dieran cuenta.

Esta vez Draco sintió la mirada de no dos ojos, sino de seis. Se giró nervioso y los vio a los tres observándolo detenidamente. Se desespero y solo pregunto:

- ¡¿Que demonios me miran?! ¡¿Acaso tengo elfos con maquillaje en la cara?! - pregunto nervioso.

Al parecer.

Sabía que es lo que sospechaba la pelirroja.

De hecho.

El mismo lo había sospechado al ver tal cambió de humor en Hermione, más las nauseas, más los dolores de cabeza.