Se puso totalmente rojo pero sonrió adorablemente asintiendo, no podía esperar por sus reacciones tan lentas, prácticamente le arranqué la ropa en medio de besos. Me permitía hacer lo que yo quería, lo que yo necesitaba para sentirme completo es su cuerpo y él parece aceptar mi dominio sobre su persona.

De modo que esa noche volvimos a hacerlo hasta que olvidé completamente las cosas que me preocupaban, de igual forma sentí que había algo único en el sexo con él. Nunca fue así con mi amigo de la universidad, Tetsuhiro es tan entregado, es tan tierno, que tiembla de emoción cuando estamos besándonos. Siento algo de culpa por usarlo de esa forma tan sucia, pero no parece querer detenerse, le gusta hacerlo tanto como a mí.

Los días pasaron volando en medio de las locuras que se nos ocurrían, necesitaba enseñarlo a ser buen amante, solía golpearlo mientras teníamos sexo para evitar que se corriera, pero también le enseñe a detenerse y salirse, aunque varias veces se corrió a pesar de haber salido. Cada vez que terminaba sin mí, lo forzaba a tener otra erección, tocando esa parte que lo pone totalmente duro, parecía gustarle bastante, incluso para que yo fuera dentro de él, pero a mí no me gustaban esas cosas, lo quería dentro de mí, ya que me resultaría extraño de otra forma.

Amanecer todos los días abrazado a él me gustaba, no comprendía la razón de todo esto, pero se sentía tan agradable y tranquilo todo, cuando nos encontramos ahí. Sin importar que tanto me agradara estar con él todas las mañanas, algo me impedía decírselo, incluso lo ignoraba al levantarme, me pedía besos matutinos y caricias que yo rehusaba. Pero cuando menos lo esperaba lo obligaba a realizar cualquier acto que llegara a mi cabeza.

Anoche lo hice correrse tantas veces que la última ya no necesitaba distraerse para no venirse, de hecho fue increíblemente satisfactorio, finalmente tuve más de dos orgasmos.

Estos meses que han transcurrido, son los más emocionantes de toda mi vida; he escuchado de las cosas asombrosas en el futuro, existen aviones para volar de un lugar a otro o través del océano. Tantos avances de la ciencia que me resultan asombrosos, es posible hacer tantas cosas e ir a tantos lugares. La comida viene procesada, incluso hay lugares de comida prácticamente prefabricada que son muy populares. Fuimos a donde se encuentra su casa en el futuro y me explicó sobre su vida ahí. Somos tan parecidos, ahora que me ha contado sobre su soledad en la escuela y su único amigo sombra, he comprendido que nunca tuvo un amigo real.

La hora de la ducha se convirtió en algo particularmente afable y seductor, tener a este hombre totalmente dispuesto a ceder ante mis caprichos. Nunca fui tan aseado, sin embargo tenerlo a él desnudo en la tina, en la cual me permitía sentarme entre sus piernas, recibiendo su abrazo y sus caricias tan agradables, los suspiros en medio de los besos; daban como resultado que todos los días esperara poder estar con él de esa forma.

Hemos investigado tantas cosas para devolverlo al futuro, pero ya no quiero que se marche, por ello evito que busque cambiar el hechizo. Tenemos desde hace un par de meses todo listo para mi partida a rescatar a mi hermana y madre de esa enfermedad, el problema que enfrentamos es que quiero volver aquí; al principio eso fue lo de menos, pero ahora si quiero estar aquí donde pertenezco. El hechizo permite un solo viaje por la venta del alma, no comprendo bien que es eso de la venta del alma, aunque Tetsuhiro llegó aquí y parece estar completo. Me preocupa un poco el hecho de que en 2015 dijeran que desaparecí, quizás es porque viaje a salvarlas, ¿pero si fuera eso no estarían vivas ellas? Sólo lo sabré cuando lo intente y lo haré porque se los prometí. No puedo permitir que las cosas sean así.

Mientras Tetsuhiro estaba laborando en el campo mi hermano me hablo:

— ¿Souichi ese muchacho y tu son amantes?

— De ninguna manera, sólo es mi compañero de la universidad como ya te dije. Lo corrieron de su casa ¿qué no te lo he dicho varias veces?

— Eso nada tiene que ver, parece estar ilusionado y enamorado de ti.

— No es verdad, solo es admiración, es tan listo, atento, dulce.

— Hermano ¿Tú lo amas?

— ¿Amor? No seas ridículo… me refería a que esas cualidades son especiales, no hay hombres en esta época como él. También él debe ver en mí los atributos que me distinguen de los demás.

— Piénsalo, si tú lo quieres deberías hacerlo formal y decirle a papá, no creo que le moleste tenerlo de yerno, de hecho estos meses se ha vuelto parte de la familia; siempre ayudando con todo. Tan sólo mira el gran cambio que hay en ti, parecías tan deprimido por lo de mamá y Katherine que no salías del laboratorio, ahora estas tan cambiado. Te he observado sonreír, reírte e incluso abrazarlo con mucho amor.

— Yo no hago esas cosas, si las hago no es por él, las hago y ya.

Me preocupaba lo que dijo, si yo sentía amor por ese idiota ¿cómo podría irme a salvar a mi madre y hermana? ¿No sería muy difícil para ambos el que me fuera? Estoy seguro de que nada tenemos, él no me ama ni yo lo amo, sólo es tener sexo para calmar nuestros cuerpos.

Faltaba sólo un mes para que llegara el año nuevo. Esa misma noche mientras tenía a Tetsuhiro dentro de mí moviendo su cadera entrando una y otra vez, saliendo y conteniéndose. El sudor recorría nuestros cuerpos, los besos resonaban, las respiraciones se hacían entre cortadas, pensé en lo que sucedería en unas semanas y no pude evitar llorar en medio del sexo.

— Aaaaahh… Souichi …aaahhh… ¿Te lastimé?

— No… lo siento…no sé qué me ocurre. ¡Demonios! ¡Sólo arruino las cosas!

— No te lo había dicho, pero… ¿puedo quedarme en esta época contigo?

Sus palabras llenas de la pasión, aún con su miembro dentro de mí no cegaban mi juicio, por lo que respondí:

— Tú no perteneces aquí, ni yo tampoco, ya sabes que me marcharé.

— ¿Te quedarías por mí?

— No puedo, simplemente no merezco estar aquí yo sólo sobro.

— Yo te amo, ¿podemos ir juntos?

— Definitivamente no, no debes arriesgarte por mí, para empezar no sabes si funcionará, en segundo lugar está la peste bubónica, si tu enfermas… yo…. no y no. Volverás a tu casa, eso es todo.

— No quiero dejarte, no escuchaste… Yo te amo. Permíteme creer que podemos estar juntos, no me importa arriesgar mi vida si tengo una posibilidad de estar a tu lado. No respondas, déjame imaginar que tu si me quieres, que tú sí deseas que vaya contigo.

Sus latidos tristes se acompasaban a los míos, reanudó los besos y devolvió su miembro a mi interior para entregarse a mí. Una estocada abría mi cuerpo ante su intrusión, sus brazos me apretaban en un abrazo tembloroso. A pesar del placer de tenerlo en mí, unas lágrimas salieron de mis ojos, pero también sentía algunas en mi hombro, justo donde su rostro se recargaba para moverse lentamente llevando espasmos de placer a todo mi cuerpo. El me ama ¿Será que yo también lo amo? No creo que sea eso, el amor es una simple falsedad, por lo menos entre dos hombres; el único amor real es el familiar, es el que pienso traer de vuelta.

Esa noche mí amante parecía hacerlo de la manera más tranquila, entregando poco a poco el calor de su cuerpo, no estaba desesperado por venirse, de hecho aprendió a controlarse, buscar lentamente mi placer y cargarlo con dulzura. Aunque intento negarlo, su dulzura es posible sentirla en cada beso, en los toques delicados de sus manos contra cada parte de mi piel, en la mirada triste de sus ojos; triste pero con ese sentimiento de amor que dice tener. No debería preocuparme por sus sentimientos o por los míos, el estar alejados nos harán olvidarlos, no creo tener ningún problema con eso y espero que él tampoco lo tenga; si me olvidé de alguien con no verlo, será igual esta vez.

Cuando descubrió donde estaba mi parte sensible, envistió de forma suave, se quejó un poco en mi oído de su propio placer y dijo muy bajito como un susurro:

— …mmmmnn… Te amo Souichi… aaaahhh…

Levantó la cara y me miró con sus ojos llenos de ternura, invadió todos mis pensamientos, le pertenecí en ese pequeño instante. Me besó introduciéndose a presionar esa parte, hasta que mi orgasmo nos arrastró a los dos y sus labios dejaron de moverse. Necesitaba disfrutar nuestros últimos días juntos, así que me acurruqué sobre su pecho a dormir.

La mañana siguiente él no estaba durmiendo a mi lado, se levantó muy temprano a preparar el desayuno, puesto que cuando llegue a la sala, estaba con Thomas poniendo los platos en la mesa. Me miró de forma extraña, una sonrisa triste en su rostro, parecía querer decir algo con sus ojos, pero no se atrevía con las palabras.

Desayuné para luego decirle que fuéramos a tomar nuestra ducha juntos:

— Vamos a bañarnos Tetsuhiro.

— Disculpa lo hice cuando dormías.

Totalmente molesto fui a ducharme para intentar relajarme un poco, al salir se había marchado a la plantación, por lo que lo alcancé y ayudé a la siega del trigo; amarramos gavillas durante toda la tarde para llevarlas luego al almacén, así continuar el día siguiente hasta tener todo el terreno cosechado. Este trabajo parece infinito ahora que no tenemos tantos trabajadores, seguramente una parte se arruinará si no conseguimos recolectarlo todo, comienza a secarse el trigo y algunos pájaros ayudan a que se maltrate la espiga.

Al caer la tarde llegamos a cenar a la casa, él parecía bastante callado, pues desde hacía meses me hablaba de tantas cosas, sentía que conocía su casa, su familia y a su difunto sombra. También los objetos que me mostraba en fotos de su celular, me explicó tantas cosas, sin embargo ahora parece estar molesto conmigo. Cenamos con la familia e inmediatamente le dije:

— ¿Podrías venir un poco a ayudarme con unas cosas en el invernadero?

— Disculpa, ¿puede ser mañana? Es que me siento algo cansado.

— ¡Vendrás ahora! ¡He dicho!

Me siguió sin responder, pero una vez ahí, antes de que le reclamara me interrumpió:

— Tetsuhiro por qué tu…

— ¿Puedes dejar de ser así?

— ¿Así cómo?

— Me dices que te iras y no quieres llevarme, pero quieres que me porte igual que siempre, no puedo… disculpa…

Sus sollozos con algunas lágrimas comenzaron.

— No exageres, te olvidarás de mí pronto. Cuando regreses a tu tiempo veras que las cosas que haces, te harán dejar de lado mi recuerdo.

— Nunca tuve un amigo, ni un novio, ni nadie a quien yo amará, excepto por sombra pero es totalmente distinto lo que siento contigo. Ahora dices que regrese a donde estoy totalmente solo.

— No exageres te puedes hacer amigo de cualquiera, quien no querría estar cerca de ti, eres tan encantador. Además nunca te dije que te enamoraras, tampoco te prometí nada. Será mejor que dejes de lloriquear o me obligarás a golpearte.

— Me hiciste el amor, me quitaste la virginidad y no querías que me enamorara de ti. Realmente eres tan insensible, no sé qué veo en ti.

— No hables como una niña enamorada, eres un hombre, deberías estar buscando esposa para sentar cabeza y yo debería hacer lo mismo.

— Comprendo Souichi, mientras llega año nuevo podrías darme una habitación para mí, no deseo seguir enamorándome de ti. Necesito alejarme, no me obligues a participar de una relación falsa.

— Cómo tú quieras malagradecido, te ayudé sin que fueras nada, para que ahora te hagas el digno. Yo quería divertirnos estas últimas semanas, pero olvídalo no te necesito.

— Te he pagado, he trabajado duro en el campo, en tu casa y me entregue a ti cada noche hasta el cansancio. No obstante nada de eso fue un esfuerzo porque lo hice con amor para ti. No digas que no hago nada para pagar tu hospitalidad o tu afecto, el que dices que no existe. Pero ya no quiero, en unas semanas haré mi ritual para volver y tú el tuyo para marcharte, permíteme ser libre hasta entonces, no puedo continuar con esto, si tú no quieres dejarme estar a tu lado.

— Como quieras…

Dormir sólo es algo extraño, tantos días y meses con ese tipo en mi cama, ahora que hace frío estar tapado no me basta, quisiera disculparme, pero así es mejor; no podemos tener algo, sería irreal decirle que se quede, él debe volver a casa y yo debo recuperar a mi familia.

Pasaron dos semanas de duro trabajo en el campo, a pesar de nuestros esfuerzos no logramos recolectar todo correctamente, mucho del trigo se desaprovechó, esto representaba una gran pérdida. La ganancia seguramente sería muy poca, la peste se llevó a mi madre, hermana, además de los almacenes de trigo que tuvimos que quemar para evitar la contaminación; todas las reservas se perdieron, quedamos en bancarrota prácticamente. La siguiente semana nos dedicamos a aplastar las gavillas con los caballos para ver cuánto trigo podíamos sacar, tardamos toda la semana para finalizar con una cosecha mediocre de muy pocas ganancias como lo había previsto.

Entre Tetsuhiro y yo todo parecía ser normal, tanto trabajo no me dejaba tiempo de pensar en cosas que no tienen importancia. Salíamos muy temprano para regresar cuando el sol se ponía, comíamos en el campo sin hablarnos, excepto para lo más indispensable. Luego llegaba tan cansado que comer y dormir es todo lo que pensaba; algunas veces mi cuerpo extrañaba el suyo pero no tuve fuerzas de complacerme la mayoría de ellas, a causa de mi gran agotamiento. Las noches eran todas frías, llenas de recuerdos que me causaban confusión.

El trabajo de la plantación se había terminado, fuimos a vender el grano y pagamos las deudas, entonces al fin pude pensar en las cosas importantes, faltaban dos días para el año nuevo, necesitaba repasar las cosas que debería hacer ese día en el ritual. Al llegar a la mansión padre quería revisar los asuntos de nuestras pérdidas:

— Hijos, vengan un segundo debemos hablar sobre lo que haremos a partir de ahora.

— Yo me retiro a mi habitación para no molestarlos. — Expresó Tetsuhiro.

— No te preocupes Tetsuhiro, eres como de la familia, también será bueno escuchar tu opinión. — Dijo Papá.

— Padre podríamos esperar a que pase el año nuevo, mientras me dejas pensar en soluciones para estos problemas.

Lo exhorte a que esperara a pasar el año nuevo, pues seguramente sería distinto cuando mamá y Katherine estuvieran.

— Muy bien hijo, esperaré a escuchar tus sugerencias en unos días. Respecto a ti Tetsuhiro, me gustaría pagarte por tus amables servicios, desde que llegaste has sido de gran ayuda. Estas semanas fuiste indispensable en los trabajos, sin ti el dinero que nos quedó sería nulo.

— No es nada, no necesito ningún pago, su hospitalidad fue más que suficiente. No puedo aceptarles dinero. Sólo permítame quedarme hasta año nuevo. Regresaré con mi familia a disculparme para que me acepten.

— Nunca nos dijiste ¿Por qué te corrieron? — Preguntó Thomas.

— Fue por enamorarme de alguien que no debía, pero recapacité y volveré a pedir perdón.

— El amor no es ningún error Tetsuhiro, deberías seguir tus instintos, seguramente podrán llegar a algún acuerdo. Tus padres entenderán si les explicas las cosas, diles que no puedes desaprovechar la vida, es poco el tiempo que se tiene para disfrutar de la convivencia con el ser amado. Mi difunta esposa fue el amor de mi vida, disfruté cada minuto a su lado; era bastante testaruda cuando la conocí. Me gustó su forma de ser tan única, no era sumisa como todas las chicas que conocí, decidida y realmente hermosa. Me costó mucho trabajo el que se enamorara de mí, pero lo valió. Así que sigue a tu corazón, no pierdas el tiempo.

Tetsuhiro me vio con tristeza y procuré evadir su mirada acusadora, estaba prácticamente delatándome el muy miserable. Entonces carraspee y dije:

— Disculpen, ahora que tengo tiempo, debo revisar algunas cosas en el invernadero.

Me fui al lugar y Tetsuhiro me siguió puesto que esas cosas nos concernían a ambos.

— Prometiste no decir nada idiota. — Le dije en cuanto estuvimos a solas.

— No dije nada, solo que ya volveré a mi casa.

— Ni mi padre, ni mi hermano son tontos, espero que no sospechen que teníamos algo, sería tan vergonzoso que crean que soy un rarito, que le gustan esas cosas anormales, pero sólo es una etapa.

— No te preocupes no mencionaré nada más sobre eso. Me iré en dos días así que no te preocupes más por esas cosas.

Revisamos el hechizo que debía ser el mismo para ambos, pero él lo diría después de las campanadas de la iglesia y yo lo diría antes de ellas; puesto que así lo hicimos cada cual en su tiempo. Pintaría los símbolos en el piso y nos pararíamos sobre ellos, una vez dichas las palabras procederíamos a derramar un poco de sangre, pensando con fuerza en el deseo.

— Souichi, hay algo que me preocupa, te das cuenta que no han hecho ninguna estatua de ti y estamos a dos días.

— No creo que ocurra eso que piensas, recuerda que desde que tú llegaste cambiaste varias cosas de la línea temporal. Seguramente mi padre la mandaba hacer para conmemorar mis horas en el invernadero, pero ahora que estás aquí, todo fue más rápido y no pasé tanto tiempo ahí.

— Debes tener razón.

— Además recuerda que el ritual lo haremos juntos y será más efectivo de esa forma según el libro. Ya no estoy cegado por el dolor, me siento bien, solo debo hacer esto para recuperar mi familia.

— Es verdad… entonces me voy a dormir, es algo tarde y mañana quiero ir a dar un paseo, hay cosas que quiero ver antes de marcharme.

Mi orgullo me impidió decirle que pasara esa noche conmigo. Lo observé cuando bajó la cabeza al terminar su frase y se dio la vuelta para salir, entonces se detuvo.

— ¿Puedo pasar estas dos noches que restan contigo? No te pediré que te quedes, ni nada, sólo quiero estar contigo estos últimos días.

— Nunca te dije que te fueras de mi habitación, eso tú lo decidiste.

Pronuncié esas palabras e inmediatamente volteó a sujetarme entre sus brazos. Me besó apasionadamente, como si fuera la última vez. Lo detuve para irnos juntos a la habitación, en la que nos entregamos a nuestros deseos un par de veces. De nuevo al despertar no estaba a mi lado, aparentemente no quería formar un lazo al quedarse para contemplarme como solía hacerlo, siempre creyó que dormía, pero varias veces lo descubrí. Cuando llegue a la sala, mi padre y hermano estaban desayunando, pero Tetsuhiro no estaba con ellos:

— ¿Dónde fue Tetsuhiro? — Pregunté.

— Salió a caminar. — Dijo Thomas.

— Se veía triste, deberías hablar con él. — Dijo mi padre.

— Es su asunto, yo no tengo nada que ver. No tiene caso hablar con él.

Una vez terminé el desayuno, el día se volvió exageradamente largo, me puse a leer el libro de magia para distraerme, realicé algunos experimentos con lo que leí. Pero aun así no dejaba de pensar en el estúpido tipo del futuro. Durante la comida él estaba en la mesa para acompañarnos, seguramente ayudo con la preparación de los alimentos, ya que lo vi traer los platos y servir junto con Thomas. Al terminar se marchó a su habitación y se encerró hasta que por la noche, justo cuando apague las velas para dormirme, tocó a la puerta tímidamente. Me levanté para abrir y me recibió con besos que nos llevaron a la cama para nuestra última vez juntos.

No importa lo que dije, sé que extrañaré a este tonto, es tan entregado y tierno; pero el tiempo pasa y lo olvidaré. Por la mañana me colocó sobre la almohada con cuidado puesto que estaba sobre su pecho, besó mis labios y luego dijo apenas audible:

— Te amo, te amaré por siempre…

La puerta sonó tan hueco una vez que la cerró, descubrí un par de lágrimas en mis ojos sin poder explicarme este dolor, es tan diferente a todo. No puede ser amor, debe ser porque lo extrañaré.

Ese día fue tan gris, tan frío, a pesar de que preparó todo un banquete increíble para celebrar el año nuevo, además de su despedida. Me puso sumamente nervioso el hecho de que pudiera volverme piedra y que mi padre enloqueciera; lo pensé por horas, incluso en la comida especial en la que brindamos y nos despedimos de Tetsuhiro deseándole buen viaje. Hasta que nos retiramos a nuestras habitaciones para esperar que transcurriera el tiempo.

Estaba tenso, impaciente, fui al invernadero a distraerme hasta que lo vi sentado en medio de las plantas mirando al paisaje y las estrellas:

— Todavía no es hora de ¿Qué haces aquí? — Exprese.

— Lo mismo que tú, me despido de todo y estoy nervioso… Sabes algo… sé que dije que respetaría tu decisión… pero estas seguro de esto, no crees que tu madre o hermana les parecería absurdo que no puedas continuar tu vida y la arriesgues por ellas. Daría todo por ti, dejaría todo, necesito estar contigo. Ya lo sabes… te amo, ¿me dejas ir contigo?

— Eres un tonto sentimental, ¿realmente crees que funcionará y podrás venir conmigo?

— Sería cuestión de intentarlo ¿no crees?

— Se hará como gustes.

Una vez dicho esto tomó mi rostro entre sus manos uniendo sus labios con los míos tranquilamente; mientras nos sentamos juntos a contemplar el paisaje nocturno iluminado por la luna. A pesar de que le permití seguirme a mi destino, se mostraba mucho más tenso, no lloraba pero sonreía y no dejaba de mirarme.

— Debo ir por unas plantas. — Me levanté para relajarme y preparar alguna cosa con las ellas, mientras pasaba la última hora para realizar el hechizo.

Se levantó detrás de mí mientras yo cortaba algunas plantas con un pequeño cuchillo, cuando me molestó su escrutinio.

— ¿Qué demonios quieres ahora? ¿Por qué estás sobre mí?

— Hay algo que debo mostrarte antes de que hagamos el hechizo. Acompáñame a mi habitación para que te enseñe.

Caminamos hasta su recámara y me señaló un mueble diciendo:

— Te dejo esta carta para que la leas cuando me vaya.

Caminaba hacia la carta, pero sus palabras eran absurdas y extrañas, de pronto sentí un golpe en la nuca que me hizo perder el sentido. Cuando desperté estaba atado y con una mordaza en una silla de la habitación, no tenía idea de cuánto tiempo llevaba noqueado, pero la única idea en mi cabeza era llegar hasta el invernadero. Recordé que en mi bolsa estaba el cuchillo por lo cual tiré la silla hacia atrás y salió de mi bolsa, me moví como pude hasta que una de mis manos lo tomó para romper las ataduras. Mientras bajaba a prisa me encontré con mi padre en el pasillo:

— ¿Eres tu Souichi? Escuche ruidos raros de la habitación de Tetsuhiro y decidí ir a ver si está bien.

— Lo siento padre, tengo algo que hacer.

No presté atención a ninguna otra palabra, solo bajé las escaleras, puesto que escuche las campanadas de la iglesia. Al abrir la puerta él estaba en medio del círculo con los símbolos, pero me horrorizó lo que vi. Me miró con una sonrisa triste mientras un poco de su sangre goteaba de su dedo, de inmediato observé que su cuerpo se volvía gris, al tiempo que una pequeña lágrima caía de sus ojos volviéndose piedra junto con él. No lo podía creer, algo se rompía en mi interior un vacío me llenaba por completo, el frío se posesionaba de mi ser. Mis manos, mis pies, todo se congelo por la tristeza, entonces reaccioné para gritar mi impotencia:

— ¿Qué has hecho? Eres un tonto, ¡Cómo pudiste!

Corrí hasta él para abrazarlo, pero no escucharía mis ruegos, ni mis palabras, se había vuelto de piedra. La consternación se apoderaba de mis pensamientos, muchas imágenes de nosotros juntos llegaron de golpe a mi cabeza para agobiarme. No lo comprendí hasta que abracé su cuerpo, todo cobró sentido de pronto. Dejé de pensar, sólo lo quería de vuelta:

— No… no… ¡Imbécil! ¿Por qué?... No… No debiste. Lo siento, no quise creerte… es mi culpa… tu idiota… no debías…

No podía pensar, tenía tantas cosas por gritar, por decirle, pero sólo pude pensar en una sola:

— Te amo, lo siento, nunca tuve el valor para reconocerlo, no quería hacerlo porque sabía que te perdería.

Abracé su sólido cuerpo y lloré, pero seguí diciendo:

— Te amo, por favor vuelve, te amo sólo quiero que estés bien, por favor Tetsuhiro te amo.

De pronto el frío cuerpo de piedra entre mis manos se hacía cálido y en ese instante se desvaneció entre mis brazos…

.

POV TETSUHIRO

Había sido forzado a entregar mi intimidad, pero no me molestó, sentí que yo le pertenecía, de alguna forma lo amé desde que lo conocí como estatua, luego al leer sus diarios fue increíble, espiaba su privacidad. Posteriormente al conocerlo en persona me fascinó, aunque no me imaginé que haría las cosas tan bruscamente, no obstante me gustó, fue ardiente, fue pasional, simplemente perfecto. Recordaba una y otra vez sus besos, sus caricias tan atrevidas, tan expertas, llenas de esa personalidad tan demandante, que me dominaba fácilmente, suplicaría si él lo requería, haría todo por seguir siendo su presa. Me sentí feliz y totalmente encantado, lo amaba, por primera vez en mi vida estaba enamorado. Miré el paisaje mientras salimos a la plantación, todo lucía más verde y maravilloso, el azul del cielo me hacía suspirar; tenía ganas de tomarlo de la mano y caminar dando saltos por todas partes, pero sabía que lo nuestro es un secreto, por lo que me comporté como un adulto normal.

Desafortunadamente para él, las cosas no salieron como las planeo, nos quedamos dormidos más de la cuenta por lo que sus deberes los estaba realizando su hermano y padre, por lo cual nos correspondió la limpieza de la casa junto con la preparación de los alimentos. Souichi es un total inútil para hacer las labores de la casa, supuse que porque vivió en dormitorios de la universidad sabría hacer los quehaceres pero no, todo lo hizo demasiado lento, cosa que yo tuve que compensar aseando los pisos y preparando alimentos entre otras labores. Una vez que terminé llegue hasta donde estaba, en nuestra habitación colocando las sábanas; afortunadamente ya había sacudido cobijas y todo. Cuando terminamos de tender la cama me dijo:

— Tetsuhiro, quiero que me lo hagas con la boca.

Su propuesta fue tan inesperada, de inmediato sentí mucho calor en la entrepierna, entonces le pregunte:

— ¿Qué dices? ¿Escuche bien?

— ¡Ahora!

Los nervios me invadieron, ¿tocarlo con la boca? El sólo pensarlo me puso duro, sin embargo necesitaba estar seguro:

— ¿Quieres que te haga sexo oral?

— De verdad me pregunto si eres retrasado o demasiado inocente. ¡Claro que sí! ¿O será que tú no quieres?

— Si quiero, sólo dime que hacer.

Todo es tan nuevo y emocionante, saqué su miembro comenzando a lamer.

— Mételo completo y succiona.

Obedecí metiéndolo de golpe en mi boca, fue cuando percibí que rápidamente se endureció y se hizo grande expandiéndose, continué moviendo la lengua sobre el glande notando su placer.

— ¡Más a prisa imbécil! También usa tu mano en la parte que no te cabe.

Al realizar sus mandatos noté que su excitación aumentaba, apretó las cobijas de la cama, sin embargo de igual forma yo estaba sumamente excitado, a tal grado que al notar el sabor de su presemen me corrí sin tocarme.

Soy tan inexperto que lo decepciono, sin embargo no parece importarle tanto a pesar de que lo dejé sin orgasmo. Después de comer fuimos a seguir preparando el hechizo en el invernadero. No podía parar de hablar, tenía que decirle todo sobre mí, sobre el futuro y las increíbles cosas que el ser humano inventó para nuestra comodidad; el me preguntaba interesado en todo lo que yo le contaba, es tan fantástico tener un amigo con quien charlar. Cuando fue de noche nos marchamos a su habitación para terminar lo que empecé en la tarde, es difícil aprender a complacerlo pero estoy dispuesto a entregarme cada vez para conseguir hacerlo feliz. Cada momento durante el sexo es maravilloso, poder sentir su piel, recibir sus miradas llenas de deseo, aunque también es bastante salvaje, le gusta torturarme un poco, me golpea para que no me termine y varias veces me ha amarrado a la cama para dominarme. Aprender sobre sexo y amor es tan exhaustivo, varios días me hizo tener erecciones simultáneas, todo a razón de que me corrí sin que él lo hiciera. Por la mañana no podía levantarme, me sentí tan cansado, no obstante así fueron nuestras sesiones de sexo hasta que entendí un poco sobre contenerme. Finalmente razoné eso que dicen sobre el sexo y las caricias previas, debería excitarlo tanto para que cuando lo penetrara se corriera rápido y no tuviera que sufrir conteniéndome.

No todo fue tan bueno como esperaba, durante las mañanas aparentemente somos como simples amigos que durmieron en la misma cama, sé que me quiere, estoy seguro dentro de mí que me ama, pero le cuesta expresarlo. Su primera experiencia fue con alguien que no se tocó el corazón para dejarlo, quizá si espero a que vea que no me iré, me diga eso que anhelo escuchar.

Le mostré lo más que pude, necesitaba que conociera todo cuanto soy, ya que sentía que estaba en desventaja respecto a lo que yo sé sobre él por sus diarios, lo más interesante es que lo hacían reír mis historias, algunas veces me robó algunos besos que luego detenía con empujones o bofetadas para que no continuara con lo que secundaba a esas caricias.

La hora del baño resultó una de las partes más agradables del día, ahora que somos una pareja no reconocida, podía tocarlo o incluso tener sexo en la bañera, no me importaba acabar cansado al iniciar el día, simplemente disfrutar de sus abrazos, de sus dulces labios y miradas lindas, es lo mejor en la vida.

Mientras más se aproxima la fecha para despedirnos, creo que no me iré, en cuanto sienta que soy correspondido le diré directamente que nos vamos juntos a salvar a su familia, no creo que se oponga, seguro el no podrá vivir sin mí como yo sin él.

Sólo faltaba un mes para que llegara el año nuevo, pero sigo sin encontrar el momento para declarar mis sentimientos, tengo miedo que me rechace. Durante la noche mientras lo hacíamos escuché un par de sollozos entre sus gemidos, me asustó ir demasiado rápido por lo que me detuve un poco para preguntar:

— Aaaaahh… Souichi …aaahhh… ¿Te lastimé?

— No… lo siento…no sé qué me ocurre. ¡Demonios! ¡Sólo arruino las cosas!

Escuchar sus extrañas palabras me aseguraban el boleto al éxito, lloraba porque no quiere separarse de mí, supe que a pesar de las circunstancias era el momento de declarar mi amor. Salí de su interior y le pregunté:

— No te lo había dicho, pero… ¿puedo quedarme en esta época contigo?

— Tú no perteneces aquí, ni yo tampoco, ya sabes que me marcharé.

— ¿Te quedarías por mí?

— No puedo, simplemente no merezco estar aquí yo sólo sobro.

— Yo te amo, ¿podemos ir juntos?

— Definitivamente no, no debes arriesgarte por mí, para empezar no sabes si funcionará, en segundo lugar está la peste bubónica, si tu enfermas… yo…. No y no, volverás a tu casa, eso es todo.

No podía dejar que me desanimaran sus palabras, el suele ser protector con los que ama, es cuestión de que me escuche, le dije que lo amo y parece que no entendió, por lo que supliqué:

— No quiero dejarte, no escuchaste… Yo te amo. Permíteme creer que podemos estar juntos, no me importa arriesgar mi vida si tengo una posibilidad de estar a tu lado. No respondas, déjame imaginar que tu si me quieres, que tú sí deseas que vaya contigo.

En verdad no respondió, quería ser amado, supuse que así era, por lo que reanudé nuestro encuentro, ya que en esa posición tan sensible donde estamos unidos le demostraría todo mi afecto, quería escuchar en su éxtasis el amor que me tiene, lo que diría de sentir mi entrega. A pesar de que estaba excitado, no podía ni quería venirme hasta hacerle sentir mi amor. Cuando el placer nublaba mis sentidos levanté la cara para mirarlo y decirle nuevamente:

— …mmmmnn… Te amo Souichi… aaaahhh…

Estaba seguro que respondería pero lo besé ya que estaba por correrme junto con él. Luego de eso no escuche nada, se recostó sobre mi pecho pero sentí un enorme vacío, ¿Habré imaginado su amor? ¿Me usaba para causarle placer?

Dormí en medio de algunas lágrimas que él ni siquiera notó puesto que se durmió. Muy temprano, aún sin luz, comencé a pensar en todo desde el inicio y descubrí el engaño, soy tan inexperto que no distinguí la diferencia entre sexo y amor, nunca fue otra cosa para él. Creo que no es culpa suya, es que entregué mi afecto creyendo que me correspondería pero no es así. Lo miré dormir y me levanté para no confrontarlo, tenía miedo de escuchar la verdad.

El trabajo en el campo fue totalmente exhaustivo, recolectar espigas y amarrarlas en gavillas nos llevó todo el día, sólo nos detuvimos a comer un rato, para después trabajar hasta que se puso el sol. Durante la cena intenté evadir su mirada inquisidora, quería saber todo con sólo mirarme pero no quiero decirle ya que lloraré cuando me diga la verdad. No había dado el último bocado cuando escuché:

— ¿Podrías venir un poco a ayudarme con unas cosas en el invernadero?

— Disculpa, ¿puede ser mañana? Es que me siento algo cansado.

— ¡Vendrás ahora! ¡He dicho!

Una vez en el invernadero discutimos, lloré sin poder evitarlo. Intenté evadir preguntarle sobre sus sentimientos hasta que él mismo dijo:

— No exageres te puedes hacer amigo de cualquiera, quien no querría estar cerca de ti, eres tan encantador. Además nunca te dije que te enamoraras, tampoco te prometí nada. Sera mejor que dejes de lloriquear o me obligarás a golpearte.

— Me hiciste el amor, me quitaste la virginidad y no querías que me enamorara de ti. Realmente eres tan insensible, no sé qué veo en ti.

— No hables como una niña enamorada, eres un hombre, deberías estar buscando esposa para sentar cabeza y yo debería hacer lo mismo.

— Comprendo Souichi, mientras llega año nuevo podrías darme una habitación para mí, no deseo seguir enamorándome de ti. Necesito alejarme, no me obligues a participar de una relación falsa.

— Cómo tú quieras malagradecido, te ayudé sin que fueras nada, para que ahora te hagas el digno. Yo quería divertirnos estas últimas semanas, pero olvídalo no te necesito.

— Te he pagado, he trabajado duro en el campo, en tu casa y me entregue a ti cada noche hasta el cansancio. No obstante nada de eso fue un esfuerzo porque lo hice con amor para ti. No digas que no hago nada para pagar tu hospitalidad o tu afecto, el que dices que no existe. Pero ya no quiero, en unas semanas haré mi ritual para volver y tú el tuyo para marcharte, permíteme ser libre hasta entonces, no puedo continuar con esto, si tú no quieres dejarme estar a tu lado.

— Como quieras…

Luego de sus últimas palabras me dio una habitación para mí. Esa noche a pesar de mi dolor, pude dormir por todo el cansancio que tenía. Desperté en la cama vacía y simplemente me dejé guiar a las labores del día, pero no soy sólo yo, el parece muy deprimido. Cada día que pasa me percato de sus sentimientos ocultos, sé que ama tanto como yo a él, sus ojos tristes son iguales a los que veo en el espejo. Al despedirnos para dormir quiere pedirme que me vaya con él, pero es tan orgulloso que no lo hará, esperaré a que me lo diga, tengo fe en que lo hará.

Un par de semanas de trabajo duro facilitaron nuestro distanciamiento, al parecer su padre y hermano saben lo nuestro, lo miran triste, nos ven separados en todos aspectos. Ninguno me ha dicho nada, sin embargo saben que somos más que amigos, tanto tiempo platicando por todas partes, duchándonos juntos, las sonrisas, las miradas lascivas; todo eso fue evidente ante los ojos de quien lo conoce. Durante los descansos revisaba mi celular y leí los diarios de Souichi para saber más sobre él, fue cuando recordé que la estatua del invernadero no había sido construida; al razonarlo entendí que esa estatua era Souichi, no había otra explicación falible, sostenía el libro para recitar el conjuro o para usarlo y regresar. Las ideas fluyeron hasta que finalmente comprendí todo, la venta del alma significaba que una de las personas debería sacrificarse para que el otro pueda viajar, el deseo más intenso en el corazón es el único que vale, el cual debe ser mutuo, en esa ocasión desee aliviar su pena y él también deseo hacer lo mismo, por eso llegue a esta época precisamente, cuando el dolor lo invadió.

Nuestro trabajo rindió frutos finalmente y vendieron el grano que con tanto esfuerzo cosechamos. Una vez en casa, el padre de Souichi me indicó lo importante que soy para la familia, como buscando que nos reconciliáramos. Entonces Thomas preguntó la razón de que me corrieran de mi casa, a lo cual respondí:

— Fue por enamorarme de alguien que no debía, pero recapacité y volveré a pedir perdón.

— El amor no es ningún error Tetsuhiro, deberías seguir tus instintos, seguramente podrán llegar a algún acuerdo. Tus padres entenderán si les explicas las cosas, diles que no puedes desaprovechar la vida, es poco el tiempo que se tiene para disfrutar de la convivencia con el ser amado. Mi difunta esposa fue el amor de mi vida, disfruté cada minuto a su lado; era bastante testaruda cuando la conocí. Me gustó su forma de ser tan única, no era sumisa como todas las chicas que conocí, decidida y realmente hermosa. Me costó mucho trabajo el que se enamorara de mí, pero lo valió. Así que sigue a tu corazón, no pierdas el tiempo.

Las palabras de su padre son sin lugar a dudas suplicas para resucitar nuestra unión. Miré a Souichi esperando algo de su parte pero evadió mis ojos, entonces simplemente se retiró diciendo:

— Disculpen, ahora que tengo tiempo, debo revisar algunas cosas en el invernadero.

Lo seguí para confrontarlo finalmente, también debo decirle sobre mi descubrimiento del hechizo y la estatua. Al cerrar la puerta del invernadero…

— Prometiste no decir nada idiota. — Dijo enojado.

— No dije nada, sólo que ya volveré a mi casa.

— Ni mi padre, ni mi hermano son tontos, espero que no sospechen que teníamos algo, sería tan vergonzoso que crean que soy un rarito, que le gustan esas cosas anormales, pero sólo es una etapa.

Me molestó tanto su negativa ante lo obvio que respondí:

— No te preocupes no mencionaré nada más sobre eso. Me iré en dos días así que no te preocupes más por esas cosas.

Permanecí ahí viendo el libro a su lado para decirle sobre mis sospechas, entre tanto él hablaba sobre cómo realizaríamos el ritual, puesto que sería en dos días. Entendí que no podía ser idea mía puesto que pensaría que lo hago para retenerlo aquí, entonces dije:

— Souichi, hay algo que me preocupa, te das cuenta que no han hecho ninguna estatua de ti y estamos a dos días.

— No creo que ocurra eso que piensas, recuerda que desde que tú llegaste cambiaste varias cosas de la línea temporal. Seguramente mi padre la mandaba hacer para conmemorar mis horas en el invernadero, pero ahora que estás aquí, todo fue más rápido y no pasé tanto tiempo ahí.

Sin lugar a dudas no dedujo las mismas cosas que yo, pero si se las digo sé que no sacrificaría mi vida para salvar a su familia, pero si sacrificaría la suya para mandarme a hacerlo yo. No iba a permitir que él pasara la eternidad convertido en piedra atrapado entre los mundos, por lo cual fingí:

— Debes tener razón.

— Además recuerda que el ritual lo haremos juntos y será más efectivo de esa forma según el libro. Ya no estoy cegado por el dolor, me siento bien, solo debo hacer esto para recuperar mi familia.

Ya que no podía convencerlo de ninguna forma, tendría que ser yo quien se volviera piedra para que él viajara, quizás un día encuentre la forma de salvarme, si bien lo dice el libro toda la magia es reversible. Decidí ir a dormir, para investigar al día siguiente alguna otra solución, por lo cual dije:

— Es verdad… entonces me voy a dormir, es algo tarde y mañana quiero ir a dar un paseo, hay cosas que quiero ver antes de marcharme.

No quería morir sin antes pasar mis últimos días en su compañía, me detuve antes de tocar la perilla de la puerta para preguntar:

— ¿Puedo pasar estas dos noches que restan contigo? No te pediré que te quedes, ni nada, sólo quiero estar contigo estos últimos días.

— Nunca te dije que te fueras de mi habitación, eso tú lo decidiste.

Era tan claro que me extrañaba, sus ojos cambiaron y se volvieron llenos de amor, mis labios llegaron a los suyos para ratificar su respuesta, que fue como yo esperé. El amor no pronunciado me lo expresó tan tiernamente en su cama, fue tan intensa la forma de mirarme, de tocarme el rostro mientras lo besé, sus manos en mi espalda sujetándome para no perder nuestra unión, permitió sumisamente que lo tomara. Incluso después de nuestro orgasmo nos cubrió con las cobijas para abrazarme y de nuevo besarme hasta dormir.

Por la mañana muy temprano me levanté a tomar fotos del libro mágico, todo sobre el hechizo de año nuevo y consecuencias. Debía estudiar aparte evitando sus preguntas, soy yo quien se sacrificará, lo amo tanto que no permitiré que algo le ocurra, por lo que no debe sospechar que estudio el libro.

Por más que leí una y otra vez varias partes, la única manera de eliminar el hechizo es con un acto desinteresado. Quizá sacrificarme por él es un acto desinteresado, pero debía tener en mente que para que funcionara debía anhelar fervientemente salvar a su familia, acto con un interés en común, por tanto perdía validez mi salvación, no obstante de no ser yo, él se volverá de piedra.

Una vez que no escuché ningún ruido en la casa fui hasta su habitación y toque a la puerta para sentirme vivo por última vez, me despediría de la vida, del amor, de los recuerdos lindos que obtuve a su lado; puesto que la vida cobró sentido al conocerlo, al vivir nuestro idilio de amor, aunque fuera breve sé que valió la pena. De todas formas nunca pertenecí a este mundo, es como si hubiera muerto al desaparecer de mi época, que mejor oportunidad para entregar lo más valioso que poseo por amor.

La mañana siguiente le dije mis sentimientos a su cuerpo durmiente…

— Te amo, te amaré por siempre…

Quería aprovechar mi último día con vida, caminar por el campo, ver las nubes, sentir el sol en mi piel. Por la tarde retorné a preparar la cena de año nuevo, hice la mejor comida que pude para despedirme de las delicias culinarias, también para convivir con su familia y sobre todo con él. Al terminar subí a mi habitación a preparar una carta con las instrucciones para que Souichi logre salvar a su familia después de la entrega de mi alma, y por supuesto con mis últimas palabras de amor.

Tengo miedo de morir, no sé si me dolerá estar atrapado en piedra, si sentiré el paso del tiempo, si escucharé a las personas a mí alrededor, o si dejaré de existir simplemente. Los nervios son tales que mejor baje al invernadero para distraerme con el paisaje nocturno de ese hermoso lugar en el pasado. Pasarían quizás unas horas hasta que escuche tras de mí:

— Todavía no es hora de ¿Qué haces aquí?

Pensé que quizá podría disuadirlo o escuchar una confesión se su parte:

— Lo mismo que tú, me despido de todo y estoy nervioso… Sabes algo, sé que dije que respetaría tu decisión… pero estas seguro de esto, no crees que tu madre o hermana les parecería absurdo que no puedas continuar tu vida y la arriesgues por ellas. Daría todo por ti, dejaría todo, necesito estar contigo. Ya lo sabes… te amo, ¿me dejas ir contigo?

— Eres un tonto sentimental, ¿realmente crees que funcionará y podrás venir conmigo?

— Sería cuestión de intentarlo ¿no crees?

— Se hará como gustes.

Supe por su respuesta que no cambiaría de parecer, pero permitirme acompañarlo es como decirme que no quiere estar lejos de mí, gracias a eso estoy completamente seguro que mi amor es correspondido y no importa lo que me pase. Tomé su hermoso rostro para besarlo, hasta que nos sentamos a contemplar el cielo. Mis últimos momentos de vida los pasaría a su lado, un poco después miré la hora y comprendí que debo seguir mi plan. Lo llevé a mí cuarto señalé un mueble donde dejé la carta y dije:

— Te dejo esta carta para que la leas cuando me vaya.

Dio algunos pasos cuando le golpee la cabeza para dejarlo inconsciente, lo amarré a la silla y regresé a poner los símbolos en el piso, preparé todo y esperé hasta que justo antes de las campanadas dije el hechizo, derramé mi sangré. Lo miré entrar desesperado, sentí mucha tristeza de partir pero de un instante a otro la vista se me nubló y no supe más.

Una luz blanca me despertó, cuando abrí mis ojos estaba en el hospital y mi madre junto a mi cama durmiendo, me pregunté ¿qué había pasado?

— ¿Mamá? Mamá…

— Tetsuhiro, al fin despiertas, mi niño.

— ¿Qué paso? ¿Por qué estoy aquí?

— Eso quisiera saber hijo, ayer te encontraron en la mansión de los Walsh y te trajeron aquí. Entiendo que perder a Lieb te dolió pero no deberías actuar tan impulsivo y traspasar propiedad privada.

— Lieb… La mansión de los Walsh… Mamá dime algo ¿Qué día es hoy?

— Primero de enero de 2016.

— La mansión Taylor, ¿sabes la historia?

— ¿Taylor? Lo siento hijo, no hay ninguna mansión Taylor que yo conozca. La fiebre debió hacerte daño.

Por un instante creí que todo había sido un sueño hasta que recordé que él me dijo que cambiamos la línea temporal, mi madre debería decirme las cosas que habían pasado porque no tengo memoria de varias de ellas. Convencerla es mi misión:

— No mamá, viajé por el tiempo y cambié el pasado.

— Hijo creo que llamaré al doctor, estas realmente mal.

— No mamá revisa mi ropa, es ropa antigua, además está mi celular con las fotos de muchos lugares, el pueblo la mansión y también él.

— ¿Él?

— Si, él me devolvió aquí, no sé cómo lo haría pero lo consiguió.

La amargura me atrapó en recuerdos, tristes pero también felices, sabía que de alguna forma recuperó mi alma, me hizo tan feliz pensarlo a pesar de entender que no podría verlo más.

Miré que mamá estaba algo asustada por las locuras que yo decía, pero me dio el beneficio de la duda, sacó el celular y revisamos las fotos. Su rostro cambió de preocupación a sorpresa al verme en varias fotos en lugares del pueblo, donde las construcciones eran pocas, la gente vestida antiguamente. De igual forma las fotos con Souichi y su familia, la mansión y tantas cosas que probaron mi sanidad mental.

Afortunadamente para mí, los dueños actuales de la mansión no presentaron cargos por allanamiento, eran un par de viejecitos que se preocuparon por mí al verme desmayado más que por estar en su casa.

Mamá y yo nos fuimos a casa cuando me dieron de alta a las pocas horas, salí de ahí vestido con la ropa que parecía salida de una convención de comic, pero no me importó. Pensé durante el camino a casa lo que Souichi hizo para salvarme, además si recuperó a su familia, no tenía idea de nada, pero primero debería saber los cambios de la mía propia. Una vez en casa de mis padres pregunté:

— Mamá necesito saber, que estudie. Si no hubo un misterio que resolver seguramente no soy historiador del arte ¿verdad?

— Estudiaste farmacología y luego entraste a trabajar.

— Dime que pasó con sombra

— ¿Sombra?

— Mi gato sombra.

— Tu gato se llamaba Lieb y murió el día de navidad.

— ¿Cómo era? Necesito saber si es el mismo.

Me mostró algunas de las mismas fotos del gato que yo tenía en mi celular, entonces supe que lo nombré de otra forma puesto que no lo encontré en la mansión, sino se metió a la casa pidiendo comida.

Mi vida era casi igual a la que yo conocía, los cambios radicaron en que nunca estudié Historia del arte y el gato tenía otro nombre. Mi departamento es el mismo, aunque todo es tan falto de color ahora, mi vida no es lo que yo quiero. Desde que Souichi y yo comenzamos nuestra extraña relación, deseaba quedarme en el pasado, soñé que viviríamos juntos toda nuestra vida, que gracias al amor encontraría una forma para ser felices por siempre, pero ahora que de nuevo estoy sólo aquí en el presente, siento que mi propia vida perdió sentido, como si no supiera que hacer con ella. Pensé en él imaginando lo que hizo, si realmente consiguió salvar a su familia, si mi sacrificio rindió frutos y pude hacerlo feliz. Es la única cosa que me consuela, que de alguna forma lo ayude o al menos di todo de mí para apoyarlo, le entregué literalmente mi alma. Unas lágrimas llegaron a mis ojos de pensar en sus gestos, en su rostro, su cuerpo y la forma de obligarme a hacer todo lo que quería; amo cada parte de él, no podré olvidarlo jamás.

Percibí más que nunca mi soledad, no tenía ganas de comer, no podía dormir bien puesto que me percaté que la persona que amo murió tantos años atrás en una situación que desconozco, no tengo idea si vivió feliz, si se casó, si tuvo hijos, o lo que hiciera. La ansiedad me llenó con una urgencia por saber lo ocurrió con Souichi y su familia, por lo cual pedí una licencia en el trabajo para investigar. Lo primero que hice es ir a la sociedad histórica de Stratford, ahí leí que los primeros dueños de la mansión los Taylor, se mudaron lejos del pueblo en 1666. La madre y hermana de Souichi murieron por la peste, pero no explicaron que fue de Souichi, su hermano y padre, ni a donde se mudaron.

Cuando concluyeron mis tres días de asueto, decidí estudiar historia del arte, dedicaría mi vida a investigar que fue de él. Revisé mi cuenta de ahorros y tenía bastante dinero, llevaba más de tres años trabajando con buena paga, de modo que renuncié a mi empleo. Platiqué con mis padres sobre mis planes y simplemente me dijeron que lo que me hiciera feliz, los haría felices a ellos. Me dirigí al campus a inscribirme y fui aceptado, de modo que esa misma semana empaqué mis cosas, ya que el nuevo ciclo escolar iniciaba en un mes pero se me permitía ingresar desde antes puesto que podía realizar cursos extra curriculares.

El lunes por la mañana estaba en mi nuevo departamento en el campus acomodando mis cosas; era bastante grande puesto que pague un lugar sin compartir. Coloque las nuevas fotos enmarcadas con Souichi, las tantas que tenía de mi amigo felino, la ropa, trastes, libros entre otras cosas. Por la tarde me recosté a descansar en mi cama, cuando escuché el timbre. Al abrir la puerta no comprendí lo que mis ojos vieron, una visión, un sueño…

.

POV SOUICHI

Nunca pude decirle mis sentimientos, había desaparecido para no volver, sólo pude tirarme al piso a llorar en mi desesperación. Mi padre me abrazó por la espalda, entonces como un niño me sujete de él y correspondí a su abrazo. El llanto me impedía hablar correctamente, no podía más con tantas emociones, necesitaba decirle a alguien de mi pena:

— Papá… se fue…es culpa mía… él quería quedarse… pero yo no lo permití.

— ¿Dónde fue? ¿Qué ocurrió?

— No se… se fue…

— ¿Qué es todo esto? No comprendo lo que vi, se volvió de piedra y luego desapareció.

— Es mi culpa… nunca debí intentarlo.

Mi padre no preguntó nada más, se dio cuenta que no podía decir mucho en ese estado por lo que me ayudó a levantarme y nos sentamos en unas sillas en el invernadero. Lloré un rato mientras me intentó confortar:

— Debes calmarte, siempre hay una solución a todo, debes pensar con claridad.

— No padre, quienes juegan con magia arriesgan todo, no puedo saber si él está bien o está vivo. Nunca más poder volver a verlo…

Llore de nuevo, cubriendo mis ojos con las manos. Cuando me tranquilicé un poco quise explicar todo a papá, tenía derecho a saber la historia completa, ya que había presenciado la desaparición. Una vez que le conté todo me dijo:

— Mi querido hijo, no debiste intentar cambiar las cosas. Tu madre y hermana que en paz descansan, saben que las adorabas, cambiar el pasado es algo con lo que no se juega, ellas nunca lo hubieran querido así. Tu amado sacrificó su vida por la tuya por esa misma razón ¿de verdad se lo hubieras permitido si te contaba sus planes?

— Claro que no, mi vida debía ser la única en riesgo, no la de él…. Dijiste ¿Mi amado?

— Si hijo, tú lo dijiste, lo amas; además no era ningún secreto, ya sabíamos que ambos se amaban. Eran bastante obvios, junto con tu actitud tan feliz y tranquila, ya no eras el tirano malhumorado. Me recordaste a tu madre, siempre haciéndose la fuerte hasta que se rindió al amor conmigo.

— Yo… sólo… bueno … si…

— No te preocupes hijo, él era una excelente persona, supiste elegir muy bien a tu compañero.

— Pero por mi culpa desapareció en mi lugar… nunca le dije lo que sentía.

— Debe haber alguna forma de saber lo que pasó, estoy seguro que hay una solución a todo esto, si la hay la encontraremos, no te preocupes te voy a ayudar.

Un rato después fuimos a dormir para buscar la respuesta a mi problema, me sentí tan triste, pero mi padre me había dado una esperanza. Lloré amargamente en la soledad de mi habitación su pérdida, hasta dormirme finalmente. Desperté con los ojos hinchados a medio día, sin embargo tenía una sola idea en mente, recuperarlo de donde quiera que estuviera. Entré a su habitación para oler su ropa, necesitaba sentirlo cerca, me senté en la cama y observé la silla de donde me desamarré la noche anterior, la levanté cuando miré sin querer la carta que me dejó. La abrí lleno de tristeza y nervios, sin duda sus últimas palabras estaban ahí y la despedida que nunca pude tener:

Mi querido Souichi, he sido tan feliz estos meses que ha valido la pena mi vida tan sólo por conocerte. Quiero que sepas que no es culpa tuya, yo decidí que las cosas fueran así. Todavía no has comprendido cómo funciona el hechizo, dos corazones deseando la misma cosa y uno debe entregar su alma para que funcione. La primera vez que viajé, tu alma fue la que se ofertó, por eso te volviste piedra, al decir el hechizo y desear aliviar tu tristeza llegue a ti, puesto que tú deseabas lo mismo. Ahora yo he ofertado mi alma para que obtengas tu deseo, solo resta que repitas las palabras y conseguirás salvar a tu familia, no se requiere esperar hasta el año nuevo, puesto que ya cumplí esa parte.

Ya lo sabes pero lo diré nuevamente. Te amo y te amaré por siempre… Tetsuhiro.

Su sacrificio lleno de amor, me causaba un gran martirio, no podía parar de llorar, no pensé que alguien pudiera amarme de una forma tan desinteresada, sin esperar nada, ni un te quiero, ni una promesa. Una punzada en mi corazón parecía hacerme un agujero, este sentimiento de arrepentimiento me llegaba a todas partes. De nuevo el llanto para hincharme aún más los ojos era incontenible, arrugue el papel y lo arrojé al fondo de la habitación.

Todo había sido en vano, mi padre me hizo notar que no podemos revivir a los muertos. La magia fue efectiva sólo cuando deseó ayudarme, pero ahora su sacrificio se perdería para siempre, puesto que no pensaba usar ese deseo que me arrebato el amor.

— Te extraño y apenas pasaron una horas. Eres tan tonto, no tenías que hacer eso por mí, por un deseo que no era el tuyo.

Al decirlo en voz alta comprendí finalmente que había una pequeña esperanza. Si Tetsuhiro viajó al pasado porque yo deseaba aliviar mi tristeza y él también lo deseo, nunca comprendí que a pesar de que mi deseo fue volver al pasado, en mi corazón sólo deseaba calmar el dolor de la pérdida. Entonces intuí que existe un deseo para usar, pero sólo si su anhelo más profundo es estar conmigo y él mío estar con él me llevará hasta su época. Todavía quedaba la interrogante sobre por qué su cuerpo desapareció, quizá su estatua regresó a su tiempo, pero yo claramente sentí su calor, dejó de ser piedra, ¿Cómo se fue y dónde?

Bajé las escaleras para estudiar el hechizo y encontré a mi padre investigando la misma cosa.

— Souichi creo que ya entendí que le ocurrió. Cuando declaraste tus sentimientos y dijiste: "Te amo, sólo quiero que estés bien" fue el acto desinteresado para redimir su alma. Entonces supongo que regresó a su tiempo, debe estar bien.

— ¿Escuchaste todo?

— No comencemos otra vez con eso. Ahora sabes que gracias a ti él está a salvo.

Sus palabras me dieron seguridad por lo cual decidí contarle sobre la carta, una vez hecho esto, sin esperar mucho dijo:

— ¿Qué esperas? Ve con él.

— ¿Pero y si no es mi deseo?

— Claro que si lo es, lo dijiste a verlo de piedra. Confesaste tus sentimientos, sólo deseas estar a su lado, ve con él.

— Pero padre…

— No más excusas, arriésgate por una vez, ¿prefieres perderlo por siempre?

— No es eso, claro que lo haré pero antes de irme quiero dejarlos a ustedes bien. No quiero quedarme con la duda de lo que les ocurrió.

Esos días mi padre y hermano decidieron vender la mansión, afortunadamente un conde la compró fácilmente. Les ayudé a empacar sus cosas y tomé una maleta con las mías. Me puse su ropa del futuro a pesar de que se me veía algo grande, no podía llegar viéndome antiguo, que tal si algo me pasaba. Me despedí de mi padre y hermano en el invernadero donde me paré en el círculo para pronunciar el hechizo:

— Fuerza inhóspita desde el principio del mundo, del principio de todo. Sangre te doy, sangre por vida, vida por alma, alma por cuerpo. Detén el reloj de vida con mi sangre, da luz a sus ojos. El corazón que en mi late a cambio de quienes a la tumba he custodiado.

Perdí el conocimiento y al despertar estaba en un lugar extraño, todo era blanco; las sábanas, el piso, las paredes. Una joven se aproximó a preguntar:

— Que bueno que despiertas, ayer te trajeron y no tenías identificaciones, ni nada ¿Cómo te sientes? ¿Sabes quién eres? Tu familia, necesitamos llamar a tu familia para que firmen tu salida.

Sus preguntas poco importaban, necesitaba saber una cosa:

— ¿Qué año es?

— 2016.

— Mi familia son los Morín.

— Muy bien llamaremos a tu familia, ¿tienes el número?

— No recuerdo.

— ¿La dirección?

Con la dirección que Tetsuhiro me había dado, la enfermera llamó a la familia de Tetsuhiro, espero que él venga. Al cabo de una hora aproximadamente una mujer con cara de sorpresa llegó hasta mí.

— ¿Souichi?

— ¿Cómo sabe mi nombre? ¿Quién es usted?

— Soy la madre de Tetsuhiro. Las fotos, tantas fotos de ustedes… en el pasado.

— De ahí vengo, vine por él… Lo amo.

— Él está tan triste sin ti. Salgamos de aquí, pagaré la cuenta y te llevaré a él.

La señora Morín me preguntó tantas cosas que yo respondí con la mayor sinceridad, le dije todo, de nuestro tiempo en el pasado, el hechizo, su partida, la mía y todo lo que ella preguntó. También sobre que lo necesito más que a nada, que sin él no puedo ser feliz. Esa misma tarde llegamos a la universidad y ella tocó un botón que mencionó se llamaba timbre, en vez de tocar la puerta. Abrió pero al mirarme no dijo nada, se quedó mudo, impávido, un par de lágrimas asomaron de sus ojos y tuve que decirle:

— ¿No nos dejarás entrar?

Noté que se desvanecía de la impresión, a este punto supuse que debí esperar a que su madre hablara con él antes de llegar de golpe. Afortunadamente lo sujeté a tiempo antes de que cayera, entre mis brazos en la entrada de la casa no pude evitar llorar de sentir su calor, sus latidos; entonces recordé la frase que él me dijo la primera mañana después de su primera vez y la susurré en su oído:

— Despierta mi bello durmiente. — Con un beso sentí sus labios moverse un poco bajo los míos.

Abrió los ojos y al instante me abrazó sin decirme nada, me apretó tan fuerte que sentía que el aire se salía de mis pulmones. Entonces oímos una voz, la de su madre:

— Yo me retiro, deben tener tanto de que hablar.

— Mamá espera…— Dijo soltándome para levantarse.

— Hablamos mañana hijo…— Dijo en la distancia.

Su madre se había marchado y nosotros besándonos en el piso, finalmente lo tengo entre mis brazos y no escapará. Nunca noté esa expresión tan hermosa en sus ojos verdes, además de su adorable timidez y emoción, extrañe tanto esa mirada que sin saberlo de mis ojos volvieron a caer lágrimas, pero estas no eran de tristeza sino venían llenas de felicidad. No podía dudar de su deseo de estar juntos, después de todo yo estaba aquí gracias a eso. Nos miramos como un par de idiotas en el suelo hasta que me di cuenta de seguíamos fuera de su casa:

— ¿Tetsu podemos entrar? Acabas de desmayarte y seguimos en el piso. Tengo que revisarte.

— No es nada, ya me siento bien, es solo que no me esperaba verte. Deja que me levante.

— ¿No sientes mareo?

— Para nada, ya estoy bien.

Me paré enseguida y le tendí la mano para ayudarlo. Ya levantados de nuevo nos abrazamos, al parecer ambos tenemos la misma idea de no soltarnos, me siento tan tonto pero tan feliz.

— Vamos a que te recuestes un poco, no te vayas a marear.

— Sólo porque me lo ordena el doctor.

Al cerrar la puerta quiso besarme pero lo detuve:

— Primero recuéstate para que hablemos, tengo tanto que decirte.

Se sentó en la cama, y sin esperar a que yo dijera nada, me besó de manera totalmente invasiva, posesiva y agradable. Intenté confesar mis sentimientos una vez que nos separamos:

— Tetsu… yo.

Pero fui interrumpido por los besos a los que me rendí sin intentar hablar, disfruté el sabor, me vencieron sus deliciosos labios. Ese magnífico hombre que está dispuesto a entregar todo por mí felicidad me amaba con locura y yo lo amaba a él, necesitaba saber que soy real, lo sé puesto que yo mismo requiero saberlo también. Me desnudó en medio de caricias, tocó cada parte con sus manos, al tiempo que su boca recorría mi cuello. Sentí su dominio, su fuerza, cada músculo de sus brazos pecho se tensaba de sostenerse sobre mí para besarme, para excitarme y probarme. No pronunció ninguna palabra, se dedicó lentamente a tomarme de la forma más dulce, fue dentro de mí despacio, con ayuda de una pasta resbalosa que tenía en un extraño frasco. Me relajé totalmente para permitirle entrar, sin embargo lo hizo gradualmente sin lastimarme, provocaba todas las sensaciones más allá de las que sentí antes, pues ahora sabía que es el amor, yo lo amo, no puedo vivir la vida sin él; ya que él es el amor, lo es todo. Es un sentimiento de eternidad, de pertenencia; es completamente mío y yo soy suyo. Nuestra unión se siente tan penetrante que sus latidos parecían acompasarse con los míos mientras estaba inmóvil, intentaba calmar su deseo con esa mirada tan intensa que me causaba sensaciones impetuosas que revoloteaban por todo mi cuerpo. Se movió lentamente sin que sus ojos perdieran de vista a los míos.

— Aaahhhh… — Gemí mientras tocó en su embestida mi parte sensible.

Impidió mis gemidos con sus labios, su lengua entró agrandando mi placer. Se movió un poco más rápido, hasta que de pronto se detuvo y apretó los ojos, las pulsaciones en mi trasero me indicaron que su orgasmo había llegado. Pensaba decirle algo y regañarlo pero sólo lo besé esperando sentir que su erección se perdiera, pero continuó los movimientos, los cuales se volvieron todavía más placenteros en medio de las sensaciones húmedas y resbalosas de su propia semilla dentro de mí. Su dureza que se perdía regresó completamente, envistiendo con fuerza sobre la zona que me fascinaba, tocó mi erección con una mano y de nuevo su lengua en mi boca me extasiaron. Irresistiblemente mi orgasmo llegó, mientras me retorcía entre sus brazos, el aire me faltaba puesto que quería gemir de placer pero sus labios me impedían hacerlo, como si se apropiara de mi sensación, compartiendo mis emociones en medio de un beso. Ambos nos separamos para dar una gran bocanada de aire, cuando finalmente vi sus ojos cristalinos con algunas lágrimas en ellos.

— Te amo… te amo tanto, te extrañe, pensé que jamás podría verte otra vez. No sé cómo llegaste, pero si no lo hubieras hecho mi vida estaría incompleta. Souichi de verdad estás a…

Subí una de mis manos y tapé su boca impidiendo que dijera más cosas. Aún dentro de mí con su erección perdiéndose, no paraba de hablar. Los nervios me corroían, era necesario responder pero algo me lo impedía, sonaba tan tonto decirle mis sentimientos aunque debía hacerlo. Tomé aire para darme valor y dejé de pensar, sólo liberé lo primero que vino a mi cabeza:

— Te amo Tetsuhiro.

Al destapar su boca no pudo decir nada, sólo me abrazó llorando en mi hombro.

— ¿Por qué lloras? No seas tonto, te acabo de confesar mí amor y no dices nada.

— Sou.. ichi… lo siento… soy tan tonto… perdón, te necesito para ser feliz. También te amo.

— Mi cadera duele, ¿te puedes bajar ya?

Se acomodó sobre mi hombro abrazándome como si fuera su almohada.

— Creí que te había perdido. — Dijo con un lindo puchero.

— No se compara con lo que sentí cuando te vi volverte piedra imbécil, ¡cómo pudiste guardar el secreto! Sacrificarte sólo así, por un deseo egoísta de un tipo como yo.

Me ganaban las lágrimas, recordar perderlo fue bastante duro, pero sabía que ahora en esa cama tenía todo mi mundo y lucharía con todo para no perderlo nunca más.

— ¿Cómo llegaste aquí? ¿No entiendo?

— Usé tu deseo el que me concediste. El único en la profundidad de mi alma era estar contigo, por lo visto también es el tuyo puesto que aquí me tienes.

— ¿Pero tu mamá y hermana?

— Padre me lo dijo, no podemos cambiar la muerte de nuestros seres queridos, debemos aceptarlo y hacer que vivan en nuestro corazón, pues no es su deseo que sacrifiquemos nuestra vida por ellos. Me dijo también que debemos concentrarnos en las personas que están vivas y que nos aman, repartir todo el cariño que los que se fueron nos enseñaron a dar.

— ¿De verdad me amas?

Con un coscorrón en su cabeza le dije:

— ¿Te dolió?

— Si … eres tan malo.

— Entonces no te atrevas a dudar de mis sentimientos. Si no te amará no podría estar aquí, el hechizo mide el anhelo más profundo del corazón.

— Dejaste todo por mí, no tenías que hacerlo. Tus estudios, tu familia, tus sueños.

— Me despedí de ellos, de hecho papá me quería mandar desde antes, no obstante tenía que saber lo que harían antes de dejarlos. Mis estudios serán mejores aquí y mis sueños… — Guardé silencio un segundo mientras pensaba si era buena idea decirlo puesto que parecía una cursilería.

— ¿Tus sueños?

— Mis sueños… son contigo. — Lo dije lo más bajito que pude.

— ¿Tus sueños qué?

— ¡Mis sueños son contigo tarado!

Sonrió y acarició mis cabellos entre sus dedos.

— No tenía ningún sueño hasta que volviste a mí, que bueno es estar en los tuyos. Ahora vivirás conmigo, te llevaré a tantos lugares, te compraremos ropa, y quiero que estudies aquí, para eso necesitas presentar un examen, además de tramitar tantos papeles. Mentiremos un poco sobre tu edad, no creo que acepten que tienes 372 años.

— Recuerda que tengo 22 y soy más chico que tú. Aunque recuerdo haberte visto como si fueras un niño asustado.

— Fue mi primera vez, ¿qué esperabas? Usaste una navaja.

— Para cortar tu ropa, miedoso. De todas formas te gustó.

— Me enamoré de ti.

— También yo, como podría evitarlo, siempre tan idiota, tierno e inocente, es imposible no sentir nada.

Desde ese momento vivimos en la universidad donde Tetsuhiro estudiaba historia del arte, mientras yo preparaba mi examen de ingreso estudiando tantos conocimientos nuevos sobre el futuro. Algunas veces entré a sus clases, para darme cuenta que esas cosas no eran lo mío, yo decidí ingresar a la licenciatura de agricultura el siguiente año, me esforcé bastante, también tuve un excelente profesor particular que me ayudó en tantas cosas difíciles. Conseguí entrar y luego él mismo me siguió cambiando de carrera con tal de estar juntos en las clases, argumentando que él ya había estudiado historia del arte, sólo no tenía el título. Aprendimos juntos y nos dedicamos a la investigación en la universidad, es realmente agradable vivir con él. Todos los días son nuestros, a veces me gusta abusar de él y amarrarlo para complacer mis caprichos, pero él nunca pone resistencia, se divierte conmigo. Hay tantas cosas por aprender de este mundo, pero lo mejor de todo es que él está para enseñármelas, incluso me comentó que podemos ser más que una pareja, es posible ser esposos….

.

POV MORINAGA.

Mamá estaba junto con Souichi, no pude hablar no parecía real todo esto, quizá es un sueño que manifiesta mis deseos.

— ¿No nos dejarás entrar? Preguntó Souichi.

Al escuchar su voz fue demasiado para mí, las cosas dieron vueltas y todo se volvió negro. Muy bajito cosquilleó mi oreja con unas palabras tiernas:

— Despierta mi bello durmiente.

Unos inconfundibles labios dulces se posaron en los míos. Abrí inmediatamente mis ojos para abrazarlo, esperaba fuera real, necesitaba creer que sí.

— Yo me retiro, deben tener tanto de que hablar. — Expresó mamá.

— Mamá espera…— Dije mientras ella se alejaba.

— Hablamos mañana hijo…— Dijo en la distancia.

Mamá se fue y volvimos a besarnos ¿Todo era real? Lo supe en el instante en que me miré en sus ojos, estaba yo en ellos, había tantos sentimientos que no se habían expresado, los cuales fueron dichos sin necesidad de las palabras, como si el hecho de perderme entre los ojos miel de Souichi me comunicara todo lo que piensa. Lloró para decirme lo mucho que había extrañado mi compañía, al igual que yo la suya.

Sin darme cuenta estábamos en mi habitación, yo tenía un deseo ardiente por entregarle mi ser, anhelaba sentir su cálida humedad. Los besos con tanta pasión, pero también llenos de nuestro amor invadieron cada parte de mi corazón. Supe por fin que todo era verdad, tenía al hombre que amaba para compartir mi vida. Se entregó completamente a mí, permitió mi dominio, estar unidos se siente tan natural, casi percibo su propio placer a través de su mirada cargada de pasión, pero no se detuvo ahí, sino que al besarlo todo aumento bombeando a cada parte de mí un éxtasis increíble que se extendió, hasta correrme sin darme cuenta. La excitación que tenía se hacía muy grande, sin que me tocara, un dulce beso me prendió tanto que pude continuar para complacerlo. Sabía que hacer a donde moverme, me tocaba el rostro con una de sus manos y con la otra sujetaba mi espalda, su amor rudo parecía desvanecerse en medio de sus gemidos placenteros que me enloquecen. Completamente solos en el mundo para entregarnos el amor, la tranquilidad y la felicidad, pero protegidos en nuestra unión, la cual nos llenaba por completo. Su orgasmo finalmente llegó apretando mi erección arrastrándome a su placer, el cual robé directamente de sus labios entregando el mío a los suyos. Nos separé para tomar aire y decirle tantas cosas que me había guardado:

— Te amo… te amo tanto, te extrañe, pensé que jamás podría verte otra vez. No sé cómo llegaste, pero si no lo hubieras hecho mi vida estaría incompleta. Souichi de verdad estás a… — Con tanto que decir el me tapó la boca, con su mirada nerviosa y emocionada.

— Te amo Tetsuhiro.

Jamás imaginé que pudiera escuchar esa frase, pero la dijo de una manera tan natural y perfecta. El amor que creí perdido volvía a mí para declarar su plenitud, completaba los huecos de mi corazón, pensar en tantas imágenes de nosotros, saber que realmente tenía razón de creer en la correspondencia de nuestros sentimientos. Me invadió completamente la emoción que lo abracé y lloré su hombro.

— ¿Por qué lloras? No seas tonto, te acabo de confesar mí amor y no dices nada.

— Sou.. ichi… lo siento… soy tan tonto… perdón, te necesito para ser feliz. También te amo.

— Mi cadera duele, ¿te puedes bajar ya?

Recosté mi cabeza sobre su brazo y abracé su cuerpo charlando sobre lo que ocurrió en el pasado. Sus ojos se llenaron de lágrimas al reclamar mi decisión de entregar mi alma para su deseo. Luego explicó que llegó gracias a su anhelo de estar a mi lado junto con el mío. Abandonó su vida por completo para compartirla conmigo, no había mayor prueba que me demostrara que nada podría separarnos jamás. Además de que sus sueños, al igual que los míos son con él.

Vivimos bastante tiempo en la universidad, estudió muy duro para aprender tantas cosas que yo sabía desde la escuela elemental, pero siempre ha sido muy dedicado en el estudio. Aprendió tantas cosas sobre el futuro que pareciera que siempre fue de esta época. Al poco tiempo ingresó en la licenciatura de agricultura, y yo lo seguí para estar a su lado todo el tiempo, él le agradó estar juntos hasta en los estudios, participamos como investigadores algunos años hasta que nos fuimos a trabajar en una empresa privada, compramos una enorme casa en el campo y le pedí formalizar nuestra relación uniendo nuestras vidas en un ritual tan mágico como el que nos hizo conocernos, donde nos declararon esposos a los ojos de todo el mundo, por el resto de nuestros días.

FIN

Nota del autor:

Para todos los que leyeron, les agradezco siempre leer tanta miel y cosas locas que se me ocurren. Debo decirles que sufrí muchísimo con esta historia, leí más de lo que escribí, investigue sobre Reino unido, en la actualidad, sobre Inglaterra en 1664 y adelante. Las cosas históricas que menciono son reales, evidentemente que la magia y hechizos son parte de la ficción, pero en general fue difícil; no obstante me divertí muchísimo al escribir esto, ya que quizá fue demasiado largo, pero salió en un tiempo record. Como todas las veces Gaby nos regaló dos increíbles imágenes que nos permitieron transformar en realidad lo que sólo podíamos ver en la imaginación, nos transportó a dos momentos increíbles que se volvieron tan hermosos a través de sus ojos. Espero que no les pareciera una historia trillada de su declaración de amor, quise que fuera innovadora con respecto a mis otras historias, los transformé un poco, al tirano sumiso en tirano fogoso. Morinaga tan tierno e inocente me derritió el corazón. Lo he leído ya varias veces puesto que me encantó. Quizá después les dé una continuación ya que amé a estos personajes, todo depende de la aceptación de ustedes. Espero que quedaran atrapados como yo en el hechizo de año nuevo para vivir la dulce pasión de su amor invencible, me despido deseando encantarlos con más nuevas historias ¿Qué parte les gustó más? Espero sus respuestas.

Agradezco a tantos lindos comentarios de Naomi Soto, Akiomi yuko, Ce1e, Soushi-chan, Anna, Vesania Licantropia, Liz Prik, CarlaPink87, Fan Atala, Jeanine Aedo, Alexandra Díaz, Tsuruga Lian, Rasec Draco Di Nod, Leyvi Luz Gerardo Ozuna, Kary Map, Adriana Yukumi Koizumi Gonzalez, Maribel Encarnacion, Ines Carbajal, Danny Tsukino y por supuesto mi querida amiga Gabriela Ibarra que aportó muchas ideas.