Lo primero de todo quiero daros las gracias tod s los que os interesais por mi historia y la leéis e incluso me dejaís un segundo siento haber tardado tanto en subir este capítulo.
Y por último los persanjes no me pertencen son de Marvel y 20th Century Fox.
El alemán colocó la mano en la mejilla derecha del inglés, estaban lo más cerca posible sin juntar sus labios, el mayor se fijo en que el azul casi había desaparecido de los ojos del otro. Se disponía a juntar sus labios con los del otro.
¡Bum!
Ambos se giraron bruscamente, para ver quién les había interrumpido. En la puerta había un chico alto con aires de científico loco.
-¡Hank! ¿Qué haces aquí?-Pregunto Charles mientras se alejaba de Erik y sonreía al chico.
-Lo siento profesor, no sabía que estaba ocupado- dijo el chico mientras miraba el suelo.
Y más ocupados hubiéramos estado si no nos hubieras interrumpido.
Ese fue el pensamiento que se les paso a ambos por la cabeza aunque ambos pensándolo con tonos distintos mientras que uno estaba cabreado, el otro estaba aliviado de que finalmente no hubiera pasado nada entre ellos.
-Él es Erik, un amigo- respondió el profesor a la vez que el otro profesor se quedaba con cara de que narices esta pasando aquí.
¿Un amigo? Erik Lehnsherr no tenía amigos con los que se estaba a punto de besar y que eran además uno de sus alumnos.
-Siento haberos interrumpido de verdad.
-Tranquilo, vamos a fuera para hablar- dijo el profesor.
Fuera del despacho Charles se apoyó en la pared y pensó: ¡Menos mal que no he hecho nada! y suspiro.
-¿Se encuentra bien?- le pregunto Hank poniéndole un mano en el hombro.
-¿Eh? ¡Si! Tranquilo no me pasa nada. ¿De que querías hablar?
- Ah, esto de las clases de mañana es que no me había dado el programa que iba a seguir en el laboratorio.
-Me había olvidado, lo siento, ahora te lo traigo-
Charles se metió otra vez en su despacho donde Erik estaba todavía sentado en la silla.
-¿Entonces que paso? ¿Es algo importante?- pregunto
-Necesitaba unas cosas para la clase de mañana, es mi ayudante-
-Ah- respondió mientras se sentía muy incomodo y eso a Erik Lehnsherr no le había pasado nunca.
-Esto… te importaría que terminásemos la clase es que tengo que comentar unas cosas con él y luego él no tiene tiempo.
- Si, claro sin problema.- respondió a la vez que recogía sus cosas.
-Lo siento mucho, Erik.-
-Tranquilo, no es como si me estuvieras echando- intento añadir con humor.
-Ya… -Charles se miro los pies- te acompaño a la puerta.
En el momento de despedirse en vez de darse el beso que Erik seguía esperando, el otro le dio la mano y se fue como si se hubiera dejado el horno encendido en su casa.
Ya en su coche, Erik se preguntaba que acababa de pasar.
-¿Que demonios ha pasado?-
Su conciencia le respondía
-Has estado a punto de besar a uno de tus alumnos y este te ha rechazado.
Pero eso era imposible, nadie, se resiste o rechaza a Erik Lehnsherr, es él quien se tiene que quitar a la gente de encima todo el rato, quizás eso fuera un poco presuntuoso pero era "casi" verdad.
¿Qué problema tengo? Pero si parecía que las cosas estaban yendo bien.
A lo mejor es de esos que necesitan cena y película.
El alemán sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo. Él no era de ese tipo, él miraba a un tío y a los dos minutos ya estaban en el cuarto oscuro.
Para el tiempo en que su conversación con si mismo había terminado, ya había llegado a su casa.
Fue una conversación larga.
Al abrir la puerta de su apartamento fue recibido por Otto. La mayoría de la gente cuando Erik decía que tenía un perro pensaba que tenía un perro grande, un pastor alemán o un dálmata o algo parecido, no pensaban en un adorable y obediente Beagle.
Erik se agachó a acariciarle a la cabeza y dejar que este le lamiera la mano.
El perro era el único que le sacaba el lado tierno, bueno él y su madre. Además Otto le había ayudado alguna vez a conseguir algún ligue.
El mismo estaba ladrando pidiendo comida.
-Ya voy –
Le sirvió la comida en el cuenco y dejo sus cosas en una silla.
Otto comió el pienso y mientras Erik miraba fijamente su reflejo en el televisor, su mascota se subió su regazo y el alemán empezó a acariciarlo.
-Otto, no sé que ha pasado .Tu sabes que yo nunca dejo algo a medias y menos un beso.
El perro le miro.
A pesar de que la gente pudiera pensar que estaba loco, le tranquilizaba hablar con su perro. Era reconfortante saber que al menos hay un ser vivo a aparte de uno mismo que te escucha.
El tono del teléfono fue lo que paró la conversación .Se levanto y cogió el teléfono.
-¿Y?- dijo una voz grave
-¿Y? Nada. No paso nada Azazel.- respondió frustrado.
Erik le había contado el incidente con el alumno de los ojos azules a su amigo de más confianza, después de Otto.
-Solo le di una clase y ya está. No iba a pasar nada aparte de eso, Az.
-A mi no me vengas con esas, cuando quedamos el otro día y me hablaste de él no sonó como un nada.
Erik se paso la mano por el pelo, suspiro y se apoyo en la pared.
-Pues es un nada.- respondió un poco enfadado .Él quería que fuera un algo, un polvo para ser más exactos
-Ya ¿realmente pretendes que crea eso, Erik? Te conozco, probablemente te has puesto tu camiseta negra favorita porque crees que te da suerte.
Erik miro su camiseta, el capullo había acertado.
-Y además también te habrás rociado de esa colonia con el nombre estúpido.
En el baño esta el frasco de Omnium y si se había rociado la maldita colonia.
-Ibas preparado para una cita, colega y lo sabes a pesar de que me pusieras la excusa de que es una clase particular, nada más—continuo hablando su amigo.
Otra escalofrío le recorrió el cuerpo .Odiaba la palabra cita.
-Deduzco por tu silencio que he tenido razón en todo lo que he dicho ¿verdad? Y como se que he acertado también se que probablemente ha pasado algo.- termino
-Vale, tienes razón he hecho todo lo que has dicho ¿contento?-
-Si, mucho. Ahora cuéntame que ha pasado.
-Ya te lo he dicho no ha pasado nada, solo estuvimos apunto de besarnos pero no paso nada.
- Definitivamente tengo que conseguirte un diccionario Erik- el resto del mundo, porque lo que tú crees que es nada para nosotros meros mortales es algo.
-No, no es nada porque no nos besamos y porque luego casi me echa de ahí aunque que yo le estaba haciendo el favor de ir a SU despacho para darle la maldita clase.
Al final Erik cedió y le contó todo lo que había pasado esa tarde.
-Es por eso que ahora estas frustrado, porque querías besar al chico y no pudo ser.
-Tú no viste como se mordía el labio inferior tentándome y como me miraba con esos grandes ojos azules, lo estaba pidiendo a gritos pero el maldito del ayudante nos interrumpió y sí estoy frustrado pero sexualmente.
-Lo que a ti te pasa es algo mas que la frustración de un polvo perdido, yo creo que a ti te gusta este chico.
-¡No digas gilipolleces, Azazel! –
-Erik estas aquí hablándome del chico este mientras que normalmente ya estarías remplazándole por otro en el club.
-Estoy hablándote porque el club esta cerrado, idiota.
-Ya… mira lo que te haga dormir por la noche.
¿A él no le gustaba Charles, verdad?
-Apenas le conozco.- respondió Erik
- Lo acabas de considerar ¿a que sí?-
¡Porque narices le conocía tan bien!
En vez de contestar a su amigo pensó en su nuevo alumno, en todos los problemas que le causaría una relación con él, quitando el hecho de que son profesor y alumno y otro escalofrío le recorrió pero esta vez era un cálido escalofrío.
