Los personajes de Guerreras Mágicas pertenecen a CLAMP, y los personajes de Sailor Moon pertenecen a Naoko Takeuchi, yo solamente los uso para esta historia.


Céfiro's moonlight

Capítulo 3

~*~ Reencuentros ~*~

Caldina fue la primera en avanzar hacia las chicas y las envolvió en uno de sus clásicos abrazos.

-¡Mis niñas, han vuelto!, ¡que alegría!, las extrañamos mucho, pero miren que bonitas están.- gritó feliz asfixiando a Lucy y Anaís que habían sido las primeras en llegar. Cuando Marina y las demás las alcanzaron, Caldina abrazó a Marina junto a Lucy y Anaís, fue entonces que Ráfaga salió al rescate.

-Amor, deja respirar a las chicas. Es un gusto volver a verlas guerreras mágicas.- dijo afectuosamente a las muchachas.

-Gracias Ráfaga también es un gusto para nosotras volver a verlos.- le contestó Marina en nombre de todas, ya que Lucy y Anaís parecían un poco distraídas en ese momento ante la visión de Latiz y Paris respectivamente.

Lucy corrió a los brazos de Latiz quien la recibió gustoso y le murmuró al oído lo mucho que la había extrañado y lo hermosa que se veía, haciendo que la muchacha se sonrojara levemente y que luego ambos se besaran, ante la mirada de decepción de algunas de las scouts que opinaban que Latiz era un muchacho muy apuesto.

Anaís por su parte caminó lentamente hacia Paris casi sin poder creer que se encontraba frente a él realmente, después de haber soñado miles de veces con ese momento. Paris abrazó fuertemente a Anaís y luego con una gran sonrisa le dijo algo al oído que nadie pudo escuchar pero que hizo que Anaís se pusiera roja como un tomate.

Caldina observaba a las jóvenes parejas sumamente complacida, ya que sabía perfectamente cuanto habían esperado ellos el reencuentro y estaba segura que ellas también lo habían esperado con las mismas ansias y los mismos temores. Pero algo le faltaba a Caldina en el cuadro perfecto, Marina no se veía muy feliz, y al parecer buscaba disimuladamente con su mirada a alguien que no había salido a recibirlas.

Una vez terminados los saludos afectuosos Anaís indicó que aún no les habían presentado a las muchachas que las acompañaban, asi que todas las scouts se presentaron y también hicieron lo mismo los habitantes del castillo. Cuando estuvieron todos debidamente presentados Paris los invitó a todos a pasar al castillo a hablar con Guru Clef.

Ya en el interior del castillo todos se acomodaron en una hermosa sala llena de sillones muy cómodos, almohadones y unos hermosos ventanales con vista hacia un bello jardín interno.

Caldina pudo notar que Marina se había mantenido algo callada durante el trayecto al castillo y que ni siquiera Ascot había conseguido sacarle una sonrisa autentica.

Asi que ni lenta ni perezosa Caldina les comentó:

-Oh, por cierto niñas, Guru Clef las espera en el salón del trono.-

-¿Solo a nosotras tres?.- le preguntó Lucy.

-Si Lucy, me dijo que hablaría primero con ustedes tres y luego con las demás niñas, si quieren yo puedo guiarlas.- sonrió.

-Eso sería excelente, ya que no tengo idea de donde queda el salón del trono.- comentó Anaís.

Las cuatro mujeres salieron de la sala y se dirigieron al salón del trono, donde Caldina las dejó para que pudieran hablar con Guru Clef con más calma.

-Bienvenidas a Céfiro Guerreras Mágicas.- las saludó Guru Clef cordialmente.

-Muchas gracias Guru Clef, es un gusto verte de nuevo.- respondió Anaís.

-Para mi es un gusto volver a verlas también.- les sonrió Guru Clef.

-Caldina nos dijo que querías hablar con nosotras primero y luego con las demás chicas, ¿tú sabes por qué es que regresamos? ¿acaso Céfiro se encuentra en peligro?.- preguntó Lucy sumamente preocupada.

-A decir verdad Lucy, no lo sé.- respondió Guru Clef con sinceridad.

Marina que se había mantenido en silencio todo el camino optó por hablar de la única forma segura que conocía adelante del mago:

-Vaya, ¿eres el mago más poderoso de todo Céfiro y no tienes idea de por que hemos sido convocadas?, eso me tranquiliza.- murmuró Marina sarcásticamente, ocultando en su tono una ligera punzada de dolor.

-Lamento decepcionarla señorita Ryuuzaki, pero no puedo saber todo lo que sucede en el planeta.- le respondió Guru Clef algo alterado por la falta de respeto con que Marina lo había tratado.

-Seguramente por eso es que no mandaste a nadie a rescatarnos, si no hubiera estado ese lago habrían tenido que juntarnos del suelo con una cuchara.- replicó.

-Intenté mandarles a Fyuula pero no pude, alguna magia extraña me lo impidió.- exclamó el mago cambiando su tono molesto a uno preocupado.

-¿A qué te refieres Guru Clef?.- le preguntó Anaís.

-Algo no permitió que les mandáramos ayuda, Ascot no pudo convocar a sus criaturas y Latiz tampoco pudo llamar a su corcel, no sé que es lo que ocurrió, pero deben tener cuidado, algo muy extraño está pasando.- finalizó Guru Clef.

Lucy y Anaís se miraron preocupadas, mientras que Marina sentía que su mundo se desvanecía, Guru Clef había sido demasiado frio con ella.

Las tres muchachas abandonaron el salón dejando al gran mago solo con sus pensamientos.

Guru Clef por su parte se encontraba en un dilema similar, ¿por qué había tratado tan mal a Marina?, después de todo ella tenía razón, nuevamente habían sido traídas a este mundo, arrancadas de su propio planeta, alejadas de sus familias y de las personas que las amaban, y ¿para qué?, el no tenía la más mínima idea, aunque de algo estaba seguro, Marina no estaba contenta de haber regresado, seguramente ella ya no quería estar en Céfiro, seguramente después de tanto tiempo ella ya estaba comprometida con alguien, una muchacha tan hermosa como ella debía tener muchos pretendientes.

-¿Y eso a mi qué me importa?, Marina merece ser feliz con quien ella elija, yo no tengo derecho a estar pensando en estas cosas.- se dijo a sí mismo tratando de sacar a la guerrera del agua fuera de sus pensamientos.

Algunos minutos después Guru Clef salió del salón del trono y se dirigió a la sala a presentarse con las demás visitantes de mundo místico. Ya en la sala se llevó una gran sorpresa.

-Permítanme presentarme, mi nombre es Guru Clef, soy el mago supremo de Céfiro, sean bien...venidas….- Guru Clef se quedó en silencio claramente sorprendido, no podía creer lo que estaba viendo.

-¿Te sientes bien pequeño?.- le preguntó Serena algo preocupada.

-¿Princesa Serena?.- cuestionó Guru Clef sorprendido.

-¿¡Cómo lo sabes!?.-

-¡Eres tú!, y ustedes deben ser las guardianas de Milenio de Plata, las Sailors Scouts.-

-¡Se los dije, de seguro son los nuevos enemigos!.- aseguró Haruka poniéndose en posición de pelea y lista para transformarse en caso de ser necesario.

-No somos enemigos, ¿acaso no me recuerdan?, soy Clef, solía ir a visitar Milenio de Plata junto a mi maestro, siempre asistíamos a las fiestas que organizaba la Reina Serenity.-

-No sé quien eres, pero vas a decirme en este instante qué es lo que quieres y cómo sabes tanto de nosotras.- amenazó Haruka haciendo aparecer su espada.

Latiz y Ráfaga reaccionaron poniéndose de pie y sacando sus espadas.

-¡Alto! -exclamó el gran mago golpeando su báculo en el suelo desvaneciendo las espadas de todos- puedo demostrarles que no somos sus enemigos.- dijo realizando un conjuro. De repente el broche de Serena empezó a brillar, al igual que las plumas de transformación de las scouts, las muchachas se sorprendieron, pero sintieron que no era la primera vez que eso ocurría. Guru Clef conjuró el espejo mágico que apareció en medio del salón y comenzó a mostrar imágenes de un hermoso palacio, las scouts lo reconocieron de inmediato, era Milenio de Plata, entonces los recuerdos resurgieron y las muchachas recordaron.

-Es verdad, ahora lo recuerdo, aunque en esa época no te veías como un niño de diez años Guru Clef.- le sonrió Amy.

-Tienes razón Amy, se veía como un muchacho de unos dieciséis.- corroboró Rei.

Haruka cruzó los brazos, aunque ahora que recordaba no pudo evitar sentir más desconfianza hacia Guru Clef.

-¿Pero cómo es posible?, eso ocurrió hace cientos de años.- le preguntó Serena muy sorprendida.

-Bueno, en realidad en esa época yo si tenía dieciséis años, ahora tengo setecientos cuarenta y siete.-

-Eso lo explica todo.- exclamó Mina sarcásticamente.

-Lo que ocurre es que en Céfiro la voluntad lo determina todo, y la apariencia esta determinada por la voluntad de las personas.-

-¿Por eso es que te ves como un niño de diez años?.- le preguntó Lita.

-Asi es.-

-Un minuto, en mundo místico nadie puede cambiar su apariencia, ni vivir cientos de años. ¿Cómo es que ustedes conocen a Clef desde hace cientos de años y solo se ven de nuestra edad?.- preguntó Marina algo confundida.

-Es simple, lo que ocurre es que nosotras somos la reencarnación de las scouts que Guru Clef conoció en Milenio de Plata, hace mucho tiempo, una maligna atacó y destruyó el reino de Milenio de Plata, pero mi madre, o sea la Reina Serenity utilizó el Sagrado Cristal de Plata para acabar con el mal, y así nos dio una nueva oportunidad enviándonos a la tierra a renacer como simples humanas, con padres y familias normales.- explicó Serena.

-Aunque no somos simples humanas, tenemos poderes y los usamos para combatir al mal, nuestra misión es proteger la tierra.- dijo Rei.

-¿Así que ustedes son las famosas sailors scouts?, ¿las mismas de los videojuegos?.- preguntó Anaís algo sorprendida.

-De hecho los videojuegos están basados en Sailor V, ella fue la primera en aparecer, luego aparecieron Sailor Moon y las demás scouts.- comentó Amy.

-¿Y quién de ustedes es Sailor V?.- preguntó Lucy.

-Yo, en realidad soy Sailor Venus, pero estuve trabajando un tiempo en Inglaterra y mantuve mi identidad oculta bajo el nombre de Sailor V.- respondió Mina.

-Vaya, siempre creí que todo el asunto de las sailors scouts era solo una forma de promocionar los videojuegos, no pensé que podían llegar a ser reales.- expresó Anaís que aún lucía algo sorprendida.

-Al parecer tenemos mucho de que hablar, nosotras queremos saber todo lo que pasó en Céfiro durante todo este tiempo y supongo que ustedes querrán saber sobre lo que pasó en la tierra, ¿no es así?.- preguntó Michiru.

Todos asintieron, menos Marina que se acercó lentamente a Caldina y le susurró al oido:

-Disculpa Caldina, ¿podrías mostrarme cual va a ser nuestra habitación?.-

-Claro Marina, no hay problema.-

-¿Te sientes bien Marina?.- le preguntó Anaís. Todos los presentes la observaron.

-Si Anaís, es solo que estoy un poco cansada, y creo que me haría bien recostarme un poco.- sonrió Marina para tranquilizar a sus amigos.

-Por supuesto mi niña, sígueme.- dijo Caldina abandonando la habitación seguida por la muchacha.


Notas de la autora:

¡Hola!, aquí les traigo un nuevo capítulo, ojalá les guste, espero con muchas ansias sus comentarios, porque de verdad me ayudan mucho, ¡me dan mas ganas para seguir escribiendo!.

Cindy: muchas gracias por tu comentario, espero que te haya gustado este capítulo.

Como siempre cualquier comentario, duda o sugerencia es muy bien recibido.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

*YuZuRiKa*