LOS PERSONAJES DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO.
Adaptación del dorama coreano "Madame Antoine"
Advertencias: AU. Puede contener OoC.
Gracias por leer y comentar la historia: Gaby2801, maryamaya1976, o0 Anteiku 0o.
MADAME ANTOINE
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Capítulo 3.- El inicio del experimento. La furia de Sasuke.
Después de un día de trabajo fructífero, Sasuke llegó a su casa a las nueve de la noche. Colgó su abrigo en el perchero junto a su puerta y se quitó los zapatos para colocarse un calzado más cómodo. Sai lo acompañaba pues tenían que revisar algunos documentos.
Se quedaría a dormir esa noche ahí, ya hasta tenía designada una habitación que utilizaba con mucha frecuencia.
La casa de Sasuke era amplia, elegante y pulcra. Y estaba muy orgulloso de ello. Por eso cuando llegó a la sala tras cruzar el vestíbulo se llenó de coraje, pues Itachi estaba sentado en el sillón con las piernas sobre la mesa de centro, viendo la tele, comiendo palomitas, algunas de las cueles estaban regadas en el piso y sillón, y con varias latas de refresco sobre la mesa de madera, y sin portavasos.
Sai decidió no involucrarse y se retiró a la cocina.
—("Es tu hermano Sasuke, no puedes matarlo"). —se repitió mentalmente el Uchiha menor. Se acercó hasta él y con un manotazo en las piernas le indicó que debía bajarlas de su hermosa y cara mesa. —Itachi ¿todo el día te la pasas viendo televisión? —preguntó con reproche.
El chico de cabello largo se llevó un puño de palomitas antes de contestar.
—Por supuesto que no, también duermo un rato. —respondió desenfadado.
—Sabes que no te voy mantener por siempre. —mencionó Sasuke empezando a recoger las latas. —Así que si te quieres quedar en mi casa, tendrás que hacer algo por mí.
Sasuke se dio la media vuelta y caminó hacia la cocina. Su hermano lo siguió enseguida. Sai estaba sentado en una silla en la barra leyendo un libro.
—¿Y que sería eso? —preguntó Itachi.
Sasuke tiró las latas en el basurero de la cocina y luego se giró hacia su hermano.
—Tendrás que enamorar a una chica. —mencionó.
—¿¡Qué!? —exclamó Itachi, sin creer lo que le estaba pidiendo. —¿por qué?
—Estoy haciendo un experimento para ser publicado en una revista muy importante de psicología, en el cual tres hombres, incluyéndome, tienen que acercarse a una mujer. —comenzó a explicar. Itachi lo escuchaba atento tratando de entender la situación. —El objetivo es ver qué condiciones usa la mujer para elegir al hombre.
Itachi fue a sentarse a una silla de la barra, junto a Sai, Sasuke se acercó al refrigerador y sacó una jarra de cristal con jugo de naranja. Al menos su hermano no se la había tomado ni vaciado su refrigerador.
—¿Y cómo es la chica? —preguntó Itachi. —¿Es guapa? —era obvio que tenía que aceptar lo que Sasuke pedía o lo echaría de su casa.
—Bueno. —empezó Sasuke que también se había sentado en la barra, frente a su hermano. —en una escala del uno al diez talvez es un siete. —dijo y recordó a Sakura. —bueno, tal vez un seis. —agregó al recordar que no le agradaba por como osaba desafiarlo. En ese momento Sai despegó la vista del libro para verlo.
No sabía que criterios utilizaba su jefe, pero para él Sakura merecía más de un siete.
—¿Y cuantos años tiene? —preguntó de nuevo Itachi.
—Veintinueve. —respondió Sasuke.
—¿Qué? —preguntó con un poco de desagrado. Él tenía veintiséis y su hermano veinticinco.
—Bueno, sino quieres puedes empacar e irte. —dijo Sasuke sabiendo que su hermano tenía cierto recelo con las chicas mayores que él.
Como Itachi siguió en silencio Sasuke se puso de pie.
—Bueno, está bien. —Respondió Itachi. —pero al menos págame ya que participaré en esto.
Sí, quizá no estaba actuando como el caballero que su mamá siempre le inculcó ser, pero no tenía casa, dinero ni trabajo.
—Te contrataré en la clínica, así al menos podrás estar cerca de ella. —mencionó Sasuke.
Itachi sonrió ampliamente.
—Espero que no lo lamentes después hermanito. Recuerda que las mujeres me aman. —se ufanó. Y es que aunque los dos hermanos eran muy atractivos, Itachi tenía un carácter más relajado.
—Quiero verte intentando vencer a Sai. —lo retó Sasuke.
—¿Él también participa? —preguntó Itachi sorprendido, pues le parecía muy serio y raro.
—No lo subestimes, él es menor que tú. —dijo Sasuke. —Los animales son atraídos instintivamente por los más jóvenes. Así que biológicamente hablando él es el mejor.
Itachi se rio por la respuesta de su hermano. Sasuke guardó la jarra y coloco el vaso en el lavadero, después salió de la cocina.
—¿Cuántos años tienes? —le preguntó Itachi a Sai.
—Veintidós.
Sí era muy joven, pero dudaba que pudiera ganarle, pues parecía no tener experiencia con chicas.
—No importa, comparada con ella también soy joven. —Itachi trató de no darle importancia a la edad.
—Pero a las mujeres les gustan los chicos tiernos, reservados y misteriosos. —replicó Sai. —y ese sería yo.
Se levantó del asiento y dejó sólo a Itachi, que sonrió ante su comentario.
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Al día siguiente por la mañana Itachi se instaló en la recepción de la clínica, pues él estaría a cargo de agendar las citas y recibir a los clientes entre otras cosas.
Abrió el documento indicado por su hermano que contenía toda la información recabada por Sai.
—Sakura Haruno. —susurró mirando la foto de la chica. Su hermano estaba ciego al darle aquella calificación, para él merecía un diez.
Tenía unos atractivos ojos jade y una bella sonrisa. Se quedó contemplando la fotografía.
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Sakura estaba leyendo un libro en el sillón cuando escuchó unos golpes en la puerta, con enojo por haber sido interrumpida cerró el libro y lo dejó sobre la mesita de centro, se levantó y fue a abrir.
—Hola, el doctor Sasuke dijo que lavara esto y lo planchara. —mencionó Sai entregándole una bolsa negra.
Sakura la tomó sin salir de su sorpresa.
—¿Y yo por qué? —preguntó la chica sintiendo que era algún tipo de ropa.
—Porque ahora trabaja para él. —contestó Sai. —Cuando termine ¿quiere salir a cenar conmigo? —preguntó.
—¡Eh! —exclamó sorprendida.
—Sino quiere podemos ir al parque o ver una película.
En ese momento Itachi se acercó, pues tuvo curiosidad por Sakura y decidió verla en persona.
—No soy tan grande así que tuteémonos. —dijo Sakura y Sai asintió. —¿Me das esta ropa a lavar y tienes el descaro de invitarme a salir? —preguntó incrédula. —¿Y por qué debería salir contigo? —apenas y tenían días de conocerse y no era como si tuviera una gran relación con él, apenas cruzaron palabras.
—Porque me gustas y quiero salir contigo. —respondió Sai directo y serio.
—¿Pero te has vuelto loco? —preguntó enojada y sin darle tiempo a contestar, cerró la puerta de golpe.
Itachi comenzó a reír.
—Mejor date por vencido. —le palmeó el hombro y luego lo empujó para que le diera espacio.
Itachi tocó a la puerta de Sakura.
—¿Qué? —preguntó enojada cuando abrió la puerta, creyendo que era Sai.
—¡Hola! —saludó Itachi con una sonrisa encantadora. —Soy Itachi Uchiha, trabajaré desde hoy en el centro y quise venir a presentarme.
—Ah, hola. —saludó ella un poco apenada. —¿eres hermano de Sasuke? —preguntó de inmediato.
—Sí, pero no te preocupes, no soy pesado como él. —respondió. —a mí también me vuelve loco.
Sakura rio ante su comentario.
—Escuché que tienes que lavar, yo puedo ayudarte. —se ofreció y Sakura no pudo negarse.
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Sakura estaba en el patio trasero viendo como Itachi terminaba de tender las sábanas.
—Vaya que tiene un cuerpo deseable. —susurró al verlo con una camisa sin mangas y pegada al cuerpo.
Después de su divorcio no quería otra relación, pero eso no significaba que no apreciara la belleza masculina. Y en definitiva Itachi era alguien que poseía mucha.
Cuando Itachi terminó con su tarea se acercó a platicar con ella, pasando un agradable rato.
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Ino ya había llegado del trabajo pero no encontró a su hermana en el café, pensando que estaría en el centro no se preocupó y se sentó detrás del mostrador a revisar las fotografías que había tomado recientemente.
Sai bajó para comprar un café y cuando vio a la rubia se le ocurrió una idea.
—Oye. —le habló parándose frente a ella. Ino posó sus ojos azules en el chico. —necesito que me digas todo lo que le gusta a tu hermana.
Ella levantó una ceja extrañada.
—¿Y por qué?
—Porque me gusta.
Y a Ino casi se le cae la mandíbula de la impresión.
—¿Cómo que te gusta?
—Sí, la amo, por eso quiero saber todo de ella, lo que come, a donde le gusta salir, esas cosas.
—("Que suerte tiene mi hermana con los chicos jóvenes"). —pensó Ino. —Te ayudaré pero sólo si aceptas ser el protagonista de mi documental. —señaló.
—No quiero. —respondió Sai tan franco como siempre.
—Pero no tienes que hacer nada, todo lo filmaré y editaré yo. Además que sin mi ayuda lo de mi hermana y tú no funcionará. —explicó. —Sin mi serás rechazado de inmediato por tu actitud, la forma en que hablas y las expresiones faciales.
Sai lo meditó un poco. Era verdad, él no tenía experiencia, nunca había tenido novia.
—Está bien, a cambio tendrás que enseñarme que debo hacer para conquistar a Sakura. —contestó Sai.
Ino sonrió con alegría y le extendió la mano a Sai para sellar el trato, él estrechó su mano.
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Más tarde Sakura estaba atendiendo su negocio cuando vio bajar del centro psicológico a Shion, una chica de ojos lavanda y cabello rubio claro que llevaba recogido en un chongo.
Shion era una gimnasta reconocida en Japón, y había ido a su primera asesoría, pues días antes mientras enfrentaba una competencia eliminatoria manifestó haber perdido la visión parcialmente, pues veía borroso. Su entrenador y sus padres preocupados la llevaron a examinar con un médico, pero él les señaló que todo estaba bien con su vista y que posiblemente se tratara de algo psicológico.
Notó que Shion bajaba las escaleras con dificultad y la vio caer al suelo. Enseguida se acercó a ellas y la levantó con ayuda de otras personas que estaban en el café.
La chica resultó con un raspón en la rodilla así que la llevó a sentarse en un sillón y luego curó su herida.
—No es nada, estoy acostumbrada. —mencionó Shion tratando de que la dejara.
—Claro que no, se te puede infectar. —dijo Sakura continuando aplicándole el desinfectante. —¿Y por qué dices que estás acostumbrada? —preguntó.
Pero Shion no respondió y en cambio se colocó los audífonos de su celular y se puso a escuchar música, recargándose en el respaldo, perdiéndose en su mundo.
Sakura observó su actitud y se formó una idea.
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Sasuke estaba en su oficina comentando el caso de Shion con Sai, quien estaba sentado frente a él.
—Debemos encontrar la causa oculta del porque no puede ver. —comentó Sasuke. —debemos averiguar más sobre su familia, amigos y parientes. —indicó y Sai escribió todo en su tableta.
Sabía que era algo mental pues le había hecho una prueba durante la sesión, la hizo caminar de un lado a otro colocando un par de objetos de diversos tamaños en su camino, los cuales esquivó sin problemas.
En ese momento Sakura entró al despacho. Sasuke la miró por unos segundos, se enojó por no dignarse a tocar la puerta.
—Mira si algo inusual pasó en su vida. —siguió hablándole a Sai sin prestarle atención a la chica, que se quedó de pie junto a la puerta. —Debe haber algo que la afectó.
—Ella sufre de rechazo. —interrumpió Sakura.
Sai y Sasuke la voltearon a ver y luego se miraron entre ellos, sorprendidos e incrédulos. Ella no podía haber encontrado la causa antes que ellos.
Sasuke le indicó con un movimiento de su mano que se retirara y el chico pálido así lo hizo. Luego le indicó a Sakura que tomara asiento.
—Ella se siente incómoda ante otras personas. —comentó Sakura. —su postura y conducta lo indican.
—¿Así que es acoso? ¿María Antonieta te lo dijo? —preguntó de forma hostil.
Sakura se enojó porque la estaba subestimando.
—Seguramente quieres que este problema sea mayor de lo que es ¿verdad? —preguntó ella. —problemas con su familia, un trauma infantil o algo que se resuelva con teoría Freudianas. —continuó. Sasuke se removió en su asiento.
—Freud apoyaba al psicoanálisis. —replicó Sasuke con cierta burla.
—Como sea, todo se resume a que las personas quieren ser amadas. —dijo Sakura. —y como yo lo veo Shion es igual, quiere ser amada por la gente.
Se puso de pie.
—Y es lo mismo para ti. —mencionó antes de salir de la oficina.
Sasuke se quedó pensando en lo que ella le había dicho. Le enojaba que se tomara atribuciones que no le correspondían, o que sintiera que ella supiera más que él que era todo un conocedor en psicología, sin embargo también admitía que su hipótesis era válida.
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Por la tarde Sasuke decidió ir a ver a Shion en su entrenamiento, se quedó de pie en un espacio del gimnasio mientras Shion corría hacia el caballo, pero en lugar de saltarlo chocó contra él.
La vio intentar dos veces más, sin embargo no pudo saltarlo. Se acercó a ella mientras estaba sentada en la colchoneta.
—El contar los pasos no te va a servir. —mencionó a su espalda.
—He hecho esta rutina muchas veces, me la sé de memoria. —mencionó enojada mientras se ponía de pie. Shion giró hacia él.
—Algo pasó el día de la competencia ¿cierto? —preguntó. Ella miró por un momento hacia los asientos de arriba. —¿La audiencia?¿Quién estaba ahí? — ella miró con desconcierto. —acabas de mirar hacia ahí.
Ella se cruzó de brazos.
—¿Ve las barras que están allá? —preguntó y Sasuke las volteó a ver por un momento. —Dele dos vueltas y aterrice, si lo hace le contaré. —lo retó. —usted es un psicólogo y tiene que hacer que me abra a usted.
—No quiero. —respondió Sasuke. —¿por qué tendría que abrir la puerta de tu corazón? —preguntó con brusquedad. —La que no puedes ver eres tú, la que competirá eres tú, así que eres tú la que debería abrirlo.
—En verdad que es usted un irresponsable. —mencionó molesta.
—Las consultas y psicoterapias dependen mucho de lo que trabajes en ellas. —mencionó él. —si quieres volver a competir sin avergonzarte debes trabajar duro.
Dicho esto se dio la media vuelta. A él no le gustaba trabajar con personas que no pusieran de su parte.
—Ellas…vinieron. —mencionó Shion haciendo que él se detuviera.
—¿Quiénes? —preguntó Sasuke dando media vuelta.
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Mientras tanto Sakura e Ino estaban frente a su portátil revisando el video que la rubia grabó cuando asistió a la competencia.
—Ino, date prisa. —urgió Sakura desesperada mientras a chica avanzaba la grabación. —hice todo un alboroto, ¿pero qué pasa si no sufrido acaso?, Sasuke me humillará. —comentó Sakura preocupada.
—Eso te pasa por ser orgullosa. —respondió Ino. —¿Conoces a Sora? —preguntó mirando la pantalla. Mientras buscaba le pareció buena idea platicar de su trabajo.
—¿El cantante de cabello gris? —preguntó Sakura.
—Sí, ese día estaba filmando a su club de fans, para apoyarlo y eso. —Sakura vio las imágenes de varias chicas saludando a la cámara.
—¿Un club de fans? ¿Qué hacían en una competencia de gimnasia? —preguntó Sakura intrigada. Sentía que había algo mal ahí.
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Shion y Sasuke se habían sentado en la colchoneta.
—Fue hace un mes que hice una entrevista. —mencionó la chica mirando el suelo. —también estaba el cantante Sora y la conductora nos pidió posar para una foto. Él me abrazó por los hombros, y suavemente lo abracé por la cintura. Ese día sus fans se enojaron y empezaron a insultarme por las redes sociales y llamadas telefonicas.
Sasuke movió la cabeza en negación Era increíble lo que unas niñas podían hacer.
—Cambié mi número tres veces, y aun así ellas seguían llamándome para insúltame, incluso a mis padres. —Shion hablaba con dolor y Sasuke sintió pena por ella. —
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—¡Esas niñas son horribles! —exclamó Sakura al ver los comentarios ofensivos que habían dejado en el video de la entrevista de Shion y Sora.
Se habían dado a la tarea de buscar información que involucrara a la gimnasta y el cantante.
—Ellas me engañaron. —dijo Ino. —me dijeron que Sora aparecería en el evento, se me hizo extraño cuando pasó el tiempo y no llegó.
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Shion terminó de relatarle al psicólogo que ese día estaba nerviosa y al ver a las fans del cantante se estresó y deseo no poder verlas. Después de eso corrió hacia el caballo y lo saltó, pero no aterrizó bien y cayó a la lona.
—Sólo lo deseé por un momento. —exclamó ella con lágrimas. —pero no sabía que realmente perdería mi vista.
Y siguió llorando con dolor mientras Sasuke la contemplaba.
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El día siguiente Sasuke recibió la visita de una antigua profesora, la doctora Tsunade Senju, una reconocida psicóloga.
—¿Este es el aula de orientación? —preguntó la rubia al entrar a una habitación. —pero deberías de quitar los cuadros, pueden ser una distracción. —señaló admirando las paredes donde colgaban varias pinturas abstractas. —también quita el reloj, los pacientes pueden ponerse ansiosos.
—Tiene razón. —comentó Sasuke, pues respetaba mucho su opinión. —¿Está segura que no quiere trabajar aquí? —preguntó de nuevo. —decoré la habitación para usted.
Él le había propuesto que lo ayudara en el centro, pero Tsunade había rechazado la oferta pues quería dedicarse a descansar después de tantos años de trabajo.
—Te dije que me retiré el mes pasado y ahora quiero dedicarme sólo a relajarme y pasear. —sonrió.
—Hmp. —bufó resignado.
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Una hora después, cuando Tsunade caminaba por la terraza para irse, unas ramas cayeron justo en sus pies, asustándola.
—¡Lo siento! —escuchó una voz de hombre y giró hacia la izquierda. En una escalera recargada a un árbol estaba subido un chico alto, de cabello negro y muy parecido a Sasuke. —no la vi. —dijo Itachi dejando las tijeras de podar sobre la escalera para poder bajarse.
Ese día llegó tarde por irse al gimnasio y en reprimenda su hermano lo había puesto a podar todos los arboles del jardín.
—¿Esta bien? ¿no le hice daño? —preguntó apenado.
—Estoy bien, solo fueron ramas pequeñas. —dijo ella.
Itachi quiso hablar pero el celular de la rubia sonó, lo sacó de su bolsa y contestó.
—¿Cómo que no vas a venir por mí? —preguntó en un grito. —Mocoso, ¿cómo se te pudo olvidar?, ya vas a ver cuándo te vea. —dijo enojada y colgó el teléfono.
—¿Señora, pasó algo? —preguntó Itachi preocupado. Él generalmente era muy amable y más con las personas mayores.
—A mi ahijado se le olvidó que tenía que venir buscarme. —mencionó ella.
—Yo la puedo llevar a la parada de autobuses. —se ofreció, pues por ahí no pasaba el trasporte público y la parada quedaba lejos para ir caminando.
—No es necesario. —mencionó ella.
—No por favor, es mi manera de disculparme por lo de hace rato. Me sentiré mal se me desprecia. —río y Tsunade no pudo negarse.
Así que él le prestó su chamarra negra y se subió en su moto.
—Vaya señora, usted es muy bonita. —comentó Itachi mientras conducía por la carretera con ella abrazada a su cintura. De vez en cuando la veía por los espejos retrovisores.—Se ve muy joven.
Tsunade sólo atinó a reír avergonzada. Se desconocía por eso, ya tenía cuarenta y cinco años y estaba actuando con ese chico como una tímida colegiala.
—Qué bueno que viene a asesoría. —comentó él. —así estará saludable. Yo trabajo en el centro, así que siga viniendo. —pidió. —la trataré bien.
Tsunade volvió a reír por la amabilidad de Itachi e intensificó su abrazo mientras aspiraba el aroma fresco y masculino del muchacho.
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Al día siguiente Sakura terminó de dar consulta adivinatoria a un cliente cuando recibió la llamada de Shion, quien manifestó mucho temor al comentarle que su entrenador le estaba exigiendo participar en la próxima competencia de gimnasia, ella la calmó y dijo que intercedería con ella con el doctor Uchiha.
Apenas colgó cuando el chico de cabello negro bajó las escaleras.
—Sakura, llevale esto a Kakashi. —mencionó Sasuke, pero Sakura lo interrumpió.
—¡Van a enviar a Shion a competir! —exclamó angustiada.
—Lo sé. —respondió tranquilo. Yo se lo indiqué a su entrenador, no podemos ser indulgentes con ella. Tiene que esforzarse.
—¡Pero ella no puede ver y seguramente caerá! —volvió a exclamar con indignación. —De nuevo pasará una vergüenza ante el club de fans de Sora.
Shion era apenas una adolescente de dieciséis años y despertó en Sakura un gran cariño.
—Los futbolistas pasan por eso todos los partidos. —mencionó el doctor restándole importancia.
—¡Pero ella es una niña! —Sakura se estaba hartando de la actitud fría de Sasuke. —¿qué pasa si se lastima?
—Aunque sea una niña tiene que esforzarse. —mencionó Sasuke. —Si continua escapando todo terminará para ella.
—Pero la está enviando sin un plan.
—¿Cómo sabes que no tengo uno? —preguntó ya irritándose un poco por la terquedad de ella, como si no supiera lo que estaba haciendo.
—No sabías que estaba sufriendo acoso. —replicó Sakura.
Él rio amargamente.
—Por el hecho que descubriste que estaba siendo acosada ¿ya te sientes poderosa? —preguntó. —¿quieres hacer alarde?
—¡No seas infantil! —se quejó Sakura, sólo quería el bien de Shion.
—No, tú estás tomando a la ligera un problema delicado que no sabes tratar. — mencionó Sasuke. —Shion tiene un trastorno de desorden, cerró los ojos debido al estrés de la competencia y por no querer ver a esas chicas, pero no le preocupa quedarse ciega. ¿Si tú no pudieras ver no habrías llorado y te habrías desesperado? —preguntó. —Ella no lo está haciendo, está muy tranquila. ¿Sabes por qué? —Sakura sólo lo miró en silencio.
No notaron que Shion y una chica entraron al café, pues aunque no le tocaba sesión quería ver si convencía a su psicólogo para que evitara que fuera a competir.
—Si ella no puede ver no tendrá que competir ni ver a sus anti-fans. —continuó el hombre de cabello negro. —Adicionalmente ella recibirá la atención y compasión de las personas a su alrededor. —mencionó de forma poco amable. —Subconscientemente ella está disfrutando de todo esto.
—¿Por qué eres así? —preguntó Sakura molesta. —¿por qué no aceptas a las personas como son? ¿por qué lo enredas todo?
—¡Por qué soy un experto! —por fin explotó Sasuke subiendo la voz, logrando asustar a Sakura y Shion. Pero enseguida recobró la calma. —Yo veo las coas de una manera diferente a ti. Tú usas tu instinto para adivinar la razón, yo puedo ver realmente lo que está sucediendo, por eso me comporto así.
De nuevo la estaba haciendo menos. Era cierto que no tendría estudios en psicología, pero a lo largo de sus años como vidente trató con muchas personas, lo que la hizo tener experiencia.
—Hay que deshacernos de los beneficios de que ella esté ciega, de esa manera entenderá que no puede seguir así. —agregó Sasuke. Ella sólo lo veía indignada.
—¿Qué esta diciendo? —Preguntó Shion animándose a interrumpir, pues ya no podía oír hablar al psicólogo de esa forma. Sasuke y Sakura la voltearon a ver sintiéndose incomodos, sobre todo él. —¿Cree que estoy feliz de mi condición?¿que no quiero ver a propósito? —sus palabras tenían un matiz de dolor y decepción.
—Shion, no digo que lo estés haciendo intencionalmente. —dijo Sasuke acercándose a ella. —Es de una forma inconsciente. En tu interior hay cosas que no conoces.
Ella se sintió enojada y lanzó una patada de costado que rompió un florero.
—Sakura. —habló con fuerza, cerrando sus manos en puños. —A partir de ahora por favor dame asesoría.
Su petición tomó por sorpresa a todos.
—Shion, lo que el doctor acaba de decir…
—¿Qué doctor? —interrumpió la gimnasta. —Él es un fraude. —señaló con enojo. Había confiado en él y la traicionó. —Sólo pretendía ser alguien preocupado por mí, pero no me volverá a engañar. —dijo viéndolo. —Está despedido.
Y eso fue como un balde de agua fría para el chico.
Shion se dio la media vuelta y salió de ahí con prisa.
—Sasuke. —susurró Sakura sintiéndose mal por él.
—No digas nada. —ordenó y subió a su oficina.
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Esa noche Sasuke no se fue a su casa, se quedó en su oficina frente a la computadora. Se sentía mal al perder un cliente, además recibió la llamada de la madre de Shion insultándolo por ser tan grosero con su hija.
Nunca le había pasado esto y se sentía frustrado y enojado.
Y todo era culpa de esa chica que se hacía pasar por vidente. Desde que la conoció no hizo más que provocarle problemas.
Sasuke abrió un documento de Word, el de su experimento llamado "Madame Antoine".
Revisó los datos del "hombre C", eran los de Sai, luego siguió con "el hombre B", correspondiente a su hermano Itachi, finalmente los del "hombre A" estaban vacíos pues no habían encontrado a alguien con las cualidades requeridas.
Hasta ahora.
Comenzó a escribir sus datos en las celdas en blanco.
—¿Qué piensas de mi Sakura? —se preguntó cuándo terminó de escribir, viendo la pantalla. —Yo será la persona que hará agitar tu corazón. —mencionó con cierta maldad. —Haré que me ames y luego te abandonaré.
No quería hacerlo pero Sakura no le había dejado opción, ella se había metido con su trabajo que era lo que más amaba y la haría pagar caro su atrevimiento.
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A la mañana siguiente cuando Sakura llegó a su café se sorprendió al ver a dos hombres instalando cámaras en su local.
—¿Qué es esto? —preguntó ella.
—Nos han pedido instalar cámaras de vigilancia para seguridad del centro. —respondió uno de los empleados.
—Pero este café no es parte del centro de ayuda.
—Pero dijeron que el dueño es el mismo y quiere mantener la seguridad en ambos lugares. —respondió el hombre antes de volver a trabajar.
A Sakura no le gustaba esa sensación de sentirse observada pero si Kakashi lo había ordenado ella no podía hacer nada. Se fue a sentar detrás del mostrador.
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En su oficina Sasuke veía las dos pantallas de las computadoras que le habían instalado temprano, en ellas se observaba a Sakura, en una era una toma alejada y la otra era de su rostro.
La primera fase del experimento de "Madame Antoine" oficialmente daba inicio.
—Primer paso: Observación. —susurró Sasuke mirando fijamente el rostro sonriente de Sakura en la pantalla.
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A las diez de la mañana Itachi entró a la cocina del centro psicológico y encontró a Sakura tomando jugo de naranja detrás de una barra. Le sonrió alegremente.
—Itachi viniste justo a tiempo para el desayuno. —mencionó ella devolviéndole la sonrisa. —¿quieres? —le ofreció un pan tostado con mantequilla.
—No puedo aprovecharme así de ti. —negó bajándole el brazo con el plato. —siempre eres tú la que prepara algo.
Se habían caído tan bien que estos días adoptaron la costumbre de desayunar juntos.
—Ya sé, te prepararé huevos fritos. —mencionó Itachi.
—Ya los está haciendo Sai. —mencionó Sakura y en ese momento el chico alto reparó que no estaban solos en la habitación. A un costado y en la pequeña cocineta estaba Sai.
Él lo volteó a ver y mientras hacía volar un huevo en el aire, que cayó de forma perfecta en el sartén, le sonrió con burla.
—Bueno, lavaré los platos. —ofreció Itachi. Necesitaba congraciarse con Sakura.
—¿Por qué hay tantas personas aquí? —preguntó Sasuke entrando a la habitación. Se acercó a la barra para servirse un café negro.
—Hola. —saludó Sakura apenada. Seguía sintiéndose mal por lo que pasó con Shion.
—Sakura ¿no quieres participar en un experimento? —preguntó Sasuke de forma casual. Sai e Itachi lo voltearon a ver en automático. —Necesito un sujeto de experimento, sólo necesito verificar el currículo y un simple examen físico. —bebió de su café.
Itachi tenía cara de consternación. No podía creer que su hermano hablara abiertamente de ese tema.
—No quiero. —respondió Sakura.
—De acuerdo. —mencionó Sasuke de forma desinteresada. —Por cierto, en unos días viene Shion, así que haga lo mejor para asesorarla. —soltó con un poco de malicia Su intención claramente era provocarle miedo.
Salió de la cocina y enseguida Itachi lo siguió hasta su oficina.
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—Sasuke ¿estás loco?¿Por qué le hablaste del experimento? —le preguntó preocupado. Sasuke ya se había sentado tras su escritorio.
—Es necesario su consentimiento para el experimento. —le respondió viéndolo a la cara. —pero podemos ocultar el objetivo real del mismo.
—Pero Sakura se negó. —mencionó preocupado.
—Eso no depende de ella. —respondió Sasuke. —Ella lo hará. —externó rebozando confianza.
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Sakura bajó al café para hablar por teléfono con Kakashi sin que Sasuke escuchara, había poco clientela y su empleada se encargaba sin problemas de ella.
—No te preocupes, sólo escúchala y aconseja lo que te dicte el corazón. —dijo Kakashi después de que Sakura le contará su miedo a no poder con el trabajo en el centro. —además necesito que te quedes cerca de Sasuke y lo vigiles. —pidió y a Sakura le pareció extraño. —él está haciendo un extraño experimento psicológico, si encuentras información valiosa te recompensaré generosamente. —mencionó y Sakura lo escuchó reír antes de colgar.
—¿Experimento psicológico? —se preguntó ella. Quizás era el que le propuso.
No confiaba mucho en Sasuke ni en esa clase de experimentos, pero Kakashi le hizo una oferta muy tentadora que no podía despreciar.
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Sakura entró en la oficina de Sasuke después de anunciarse.
Caminó sin perder porte ni orgullo hasta colocarse frente a él.
—Ayúdame con la asesoría de Shion. —más que petición era una orden.
—¿Por qué lo haría? —preguntó él recargando su espalda en el respaldo del sillón de cuero.
Había un ambiente tenso. Ninguno de los dos quería ceder ni mostrar debilidad.
—Haré el experimento a cambio. —mencionó ella.
Y el humor y semblante del chico cambió como por arte de magia, sus facciones se relajaron y sonrió levemente.
—Genial, ahora siéntate. —indicó señalándole una silla. —empezaremos ahora mismo con las preguntas.
Ella se extrañó ante su comportamiento. No pensó que sería tan sencillo. Quizá él también necesitaba ayuda psicológica.
—¿Ahora? —preguntó Sakura tomando asiento.
—Son sólo unas cuantas preguntas, no serán difíciles. —mencionó. —¿Qué tipo de ropa te gusta?
Y de nuevo ella se desconcertó por el tipo de pregunta.
—¿No necesitas verificar mi currículum antes?
—Ya hice eso. —reveló mirándola serio. —Estaba algo interesado en ti.
Sasuke rio internamente al ver el semblante confundido y nervioso de ella.
Paso dos: Agitarla con palabras que tengan doble sentido.
—¿Qué clase de interés? —preguntó Sakura. —¿Cómo sujeto de investigación o…?
—¿Qué estilo de ropa le gusta? —preguntó Sasuke sin mirarla, estaba abriendo un expediente.
—("¿Qué pasa con él que no puedo leerlo?") —se preguntó ella, pues por más que buscaba algún indicio de emociones no podía encontrar nada.
—¿Por qué? ¿Me la compraras tú? —preguntó intentando ponerlo incómodo.
—Sí. —respondió con simpleza pero sin elevar a vista del documento. Y de nuevo fue ella la que se incomodó pero aún así le respondió.
—¿Y qué tipo de flores te gustan?
—¿También me vas a regalar flores? —preguntó con cierta ironía.
—Sí. —respondió. —¿Y qué hay de la comida?¿Cuál es su favorita?
—¿También me comprarás comida?
—No. —respondió de la misma manera franca, pero esta vez la miró a los ojos.
—¿Y para que me estás haciendo estás preguntas si no me comprarás nada? —ya estaba hartándose de la situación.
—Necesito saber tus preferencias para que el experimento tenga éxito. —respondió el terapeuta.
—Pues más que la comida tiene que ser el ambiente, un lugar elegante, romántico y con una vista hermosa de la ciudad. —respondió con cierta molestia.
—Pero que pretenciosa. —comentó Sasuke y se puso de pie.
—¡Oye! —reclamó furiosa, pero él la ignoró y le dijo que la siguiera hasta el cuarto de terapia.
Ahí la hizo rellenar un test sobre varios aspectos como su personalidad, gustos e intereses. A ella no le agradaba la idea pero ya había accedido a hacer el experimento.
—("Paso tres: Saber todo de ella"). —pensó Sasuke viéndola rellenar el cuestionario. Al tener toda esa ventaja de su lado sabía que tenía asegurado el triunfo por sobre su hermano y Sai.
Ojalá les haya gustado este capítulo.
Saludos.
