Dedicado a Meichen… te adoro mi niña.

Capitulo 3.

Complicaciones

Draco Malfoy se detuvo frente a la puerta de roble, estaba a punto de tocar cuando la Sra. Weasley salio de ahí, con lagrimas en los ojos. Maldijo al verla, al fin se había armado de valor para buscar a Ginny, había rehusado verla y se aparecía un estorbo en su camino. Su padre seguía insistiendo seguir con el plan, pero decidieron esperar unos días, porque seguramente Ginevra no estaría en las mejores condiciones para empezar la conquista y solamente conseguirían alejarla.

-Querido ¿Se te ofrece algo? –pregunto, guardando su pañuelo.

-Deseaba ver a Ginevra –contestó con incomodidad su tono maternal y más por la mirada curiosa de ese señora, que no le agradaba en lo más mínimo. Draco noto la pérdida de peso de la Sra. Molly, bueno de algo servía que su hija estuviera así.

-Lo siento, querido. Pero ella no desea ver a nadie… -dijo con voz apagada. Nuevamente comenzando a sollozar–Ya no se que hacer con ella, lleva tres semanas sin salir y sin querer probar bocado.

Draco bajo la mirada, sintiendo que todo era su culpa, tal vez, si hubiera actuado más rápido, su padre no hubiera tenido que hacerlo.

Flash Back

Draco siguió a su padre a su estudio. Tenía que hacerle la pregunta y temía por la respuesta ¿Sería capaz de hacer algo tan maligno, solo por su conveniencia?

-¡Finalmente todo salio como lo deseábamos! –festejó Lucius. -¿No estás feliz?

Su hijo lo miró con duda.

-Padre… ¿Tú lo hiciste? –pregunto con brusquedad.

Su padre rió fuertemente, estaba tan feliz que no le importaba que los demás lo escucharan, ni aunque en ese momento estaban de luto los invitados.

-¡No era necesario que lo hicieras! –exclamó con enojo. -¡Yo encontraría la forma de hacer que Ginevra se casará conmigo!

-Pero no lo hiciste y debíamos hacer algo rápido –replico su padre, quitando la sonrisa. Nuevamente su hijo se llevaba por sus emociones, molesto se sirvió otro trago.

-¡PERO NO LLEGAR A ESE EXTREMO! –gritó Draco, cerrando una mano con fuerza.

-Se hizo lo que se debía hacer y punto.

-Pero… padre… él no debía morir, nadie debía morir –dijo con pesar.

Nunca pensó que su padre llegaría a matar, solo por dinero. Lo asqueaba. Aborrecía a Potter, pero nunca le deseo la muerte. Lo podía molestar con tonterías de jóvenes, ponerle obstáculos en su camino y sabía que si lograba que Ginevra lo dejara por él, sería su máxima venganza.

-Ya hemos terminado con este tema. Nunca lo volveremos a tocar –sentenció Lucius.

-Si, lo que digas –respondió con impotencia, dispuesto a salir de ahí.

-Draco… espero que aun sigas dispuesto a enamorar a esa chica –comenzó a decir su padre con brillo en sus ojos. – ¿No me defraudarás? Ó ¿Tendré que encontrar otra manera de hacerlo?–pregunto en tono mordaz.

Draco levanto la cabeza con orgullo, después de todo era un Malfoy. Así también se vengaría de Amanda, que seguramente lo buscaría sabiendo que tendría más dinero que Paul. ¿Lo amaría de verdad? Ya que importaba, solo deseaba desquitarse con alguien y para desgracia de Ginevra, era la elegida.

-Bien, no te defraudaré. Tendré a Ginevra suplicando que me case con ella.

Final del Flash Back

-Draco… Draco ¿Me escuchas? –lo llamaba la voz maternal de Molly.

Malfoy sacudió su cabeza, quitando los pensamientos y concentrándose en lo que tenía que decir.

-Sra. Weasley –comenzó a decir bajando el tono de su voz el rubio, desabrochando el primer botón de su fina camisa. –Quiero confesarle algo… no, no es buena idea decirlo.

-Me puedes decir lo que quieras –dijo la madre de Ginevra, palmeando suavemente el brazo izquierdo de Draco.

Malfoy se alejo de la puerta y disimulando estar apenado por lo que diría, comenzó a hablar. Era tan buen actor, que hasta hizo que sus pálidas mejillas se sonrojaran. Movía con nerviosismo sus manos.

-Bien. Se que no es el momento adecuado, pero desde que llegaron… no he podido de dejar en pensar en su hija, no quise acercarme a ella porque sabía que ella salía con Pot… digo Harry, pero ahora… quiero acercarme a ella… claro, si ustedes me dan permiso de hacerlo –se apresuró a decir.

-¡Oh! Querido, que agradable noticia me has dado –confesó, sin poder evitar darle un efusivo abrazo. –Mi esposo y yo habíamos hablado sobre lo maravilloso que sería que mi hija se casará contigo, claro que queríamos a Harry…–ya no pudo proseguir y su mirada se nublo. Después de unos instantes continuo.- Tus padres también estarían felices –dio un largo suspiro. –Pero la última palabra la tiene mi hija, solo deseamos que sea feliz.

Draco la miro con decepción, toda la ridícula palabrería y de nada servia. ¿Sus padres habrán comentado algo con ellos? Tal vez su madre entre las largas charlas con la Sra. Weasley había dejado entrever que harían una buena pareja ellos.

-Desde ahora te digo que nosotros te damos permiso de cortejarla –agregó para animarlo. – Así, que debes lograr que se interese en ti, aunque eso no es ningún problema, porque eres muy guapo y agradable –agregó Molly, guiñándole un ojo.

-Gracias –dijo, sonriendo. -Tengo que irme –se despidió Draco, no pudiendo disimular su alegría, ya había avanzado un paso más.

Ginny estaba parada junto a la puerta, escuchando las voces de su madre y Draco, ellos hablaban bajamente y no distinguía ninguna de sus palabras. ¿Qué querían¿Por qué no la dejaban de molestar? Solo quería estar sola. Le dolía la cabeza y le ardían los ojos de tanto llorar. Unos momentos después se habían ido las voces.

Se vio por primera vez en una semana en el espejo, se veía terrible. Con su pelo despeinado, su cara demacrada y sus ojos con bolsas. Toco su rostro con sus manos, lestaba mas delgada y pálida. Exhalo hondo. Seguramente a Harry no le agradaría verla así.

-Harry… -susurro, con un nudo en la garganta. Se giro hacia la puerta, al escuchar cuando la tocaban. Se quedo callada.

-Srita. Weasley, traigo un mensaje de su padre –dijo la voz que estaba detrás de la puerta.

Preocupada fue abrir la puerta. No había visto a su padre desde hacía días, porque estaba investigando el causante de la muerte de su prometido. Lo habían atacado, al llegar a su casa. Muriendo al instante.

-¿Mensaje de mi padre? -pregunto cuando abrió la puerta. -¿Quién eres tu?

Ginny veía con interrogación al joven que tenía frente a ella. No parecía parte de la servidumbre, nunca había visto uno vestido con ropas tan elegantes. Se quedo con la boca seca, al ver detenidamente su cara. Era tan parecido a Harry, aunque sus ojos eran azules.

-Mi nombre es Blaise Zabini, soy amigo de Draco –dijo el chico que le sonrió.

-Disculpa, pero no deseo ver a nadie –dijo la chica cerrando la puerta, pero él la detuvo. Ella lo miró molesta.

-Se que es un mal momento –respondió con calma. –Pero vine a sacarte de tu encierro, tu familia está preocupada por ti.

-¿Por qué haces esto¿Te mandaron mis padres? –pregunto enfada, tratando de quitar a Blaise de la puerta.

-Espera, espera… yo vine por mi propia decisión –aclaró. –Te diré la verdad: me gustas, pero no había tenido la oportunidad de conocerte.

-Gracias, pero prefiero estar sola –aseguró Ginny.

-No, señorita. Usted me acompañara a cenar, ya tengo las reservaciones. Así nos podremos conocer más y si no le agrado la dejaré en paz –prometió el chico agrandando su sonrisa.

Ginny no pudo evitar sonreír por primera vez en esos últimos días.

-Vendré por ti en 2 horas.

-Estaré lista –fue lo único que atinó a decir casi sin habla por la desfachatez del chico, cerrando finalmente la puerta.

Zabini se quedo unos momentos, saboreando su victoria.

-Blaise ¿Qué haces aquí? –pregunto secamente Draco.

Los dos se vieron con desafío.

-Tengo una cita con Ginevra –respondió de igual manera.

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Estaba furioso, si su padre se enterará… mordió su labio inferior con nerviosismo, algo que usualmente hacia cuando estaba solo y no sabía que hacer. Ya había avanzado y nuevamente tenía que retroceder. Definitivamente sus padres le habían ayudado con los Weasley, se imaginaba que ellos nunca pensarían que Draco se fuera a fijar en su hija, y menos para matrimonio.

A lo lejos diviso un cabello pelirrojo, sonrió.

-¡Ronald! –gritó. Prefería gritar "Estúpido, zanahoria", pero más adelante tendría la oportunidad de decirle así.

Ron Weasley, hizo una mueca de desagrado. Ese rubio no lo tragaba para nada. Esas semanas se había tratado de acercar a él con nefastos resultados, casi siempre acababan en el piso uno sobre otro.

-Necesito hablar contigo –comenzó a decir Draco cuando veía que Ron se alejaba y lo ignoraba. – ¡Es sobre tu hermana! –gritó, sabía que con eso no podría ignorarlo, su hermano adoraba a su hermana.

Ron se acerco peligrosamente a Draco, que media unos centímetros más que él. Draco ni se inmuto.

-¿Qué tiene que ver mi hermana contigo? –preguntó con brusquedad, escupiéndole en su cara al hablar, Draco con desagrado lo vio.

-Mmm… conmigo nada ¿Pero que tal con Blaise Zabini? –dijo Draco simulando interés. –Ginevra me agrada mucho y…

-Cuidado con acercarte a ella –amenazó Ron. -¿Qué sucede con Zabini?

-Él la invito a salir y ella acepto.

El pelirrojo agacho la cabeza y suspiro con impotencia. Si no le agradaba Draco menos Zabini.

-Si mi hermana acepto, yo no puedo hacer nada –dijo con desgana. –No esta mal que salga, después de lo que sucedió con Harry.

Draco cerró un puño, y trató de pensar alguna respuesta rápida para persuadirlo.

-Pero… Pero… no pueden salir juntos –dijo Draco tratando de encontrar una respuesta rápida. –Zabini solo se burla de las mujeres y…

Ron interrumpió, y lo miró con cansancio lo último que deseaba era pelear y menos cuando su novia estaba enojada con él, porque a cada rato se peleaba con cuanto hombre la miraba.

-¿Crees que me agrada la idea que mi hermana salga con alguno de tus amiguitos? –preguntó sarcástico. –Ella ya decidió y por ahora respetaré su decisión. Solo quiero verla feliz.

-Bien, yo te advertí sobre él. –gruño, y le fastidio más que usará la misma frase que la estúpida Sra. Molly "Solo queremos que sea feliz", como si eso fuera verdad, no existía la verdadera felicidad, pensó con amargura.

De repente Ronald movió la cabeza con negación. ¿Sería posible eso? No, no era posible que él se fijara en ella, peor no se quedaría con las ganas de preguntarle y amenazarlo nuevamente. No dejaría que Draco Malfoy se acercará ni a un milímetro de su hermanita.

-¿Te interesa mi hermana? Porque es el único motivo que encuentro, a tu repentino "interés"… ¡Ginny!

Draco sin responder le dio la espalda, y se encontró a la desolada Ginevra Weasley desde su encierro no la había visto. Ninguna expresión asomaba en su rostro. Enseguida noto que vestía ropa para salir, una blusa negra con pequeñas figuras blancas, una falda de pliegues y unas zapatillas altas. Su pelo rojo, por primera vez lo dejaba suelto encontrándola muy bella, por momentos se quedo sin habla.

Su hermano fue a abrazarla.

-Finalmente decidiste salir –dijo su hermano con felicidad. –Te ves hermosa.

Ginny dibujo una media sonrisa. Con eso basto, para que Ronald la volviera abrazar, su hermana llevaba encerrada desde la muerte de Harry.

-Gracias, estoy esperando a que lleguen por mí –comentó Ginny, tratando de no escucharse tan triste.

-Iré a avisarle a mamá, que saldrás –dijo alegramente Ron, olvidando que la dejaría sola con él.

Ginny se encontró con los ojos grises de Draco, que la veían descaradamente. Bufó con inconformidad, siempre hacía lo mismo y siempre eso la molestaba.

-¿Para que fuiste a buscarme? –pregunto Ginny.

-Solo deseaba invitarte a cenar –respondió Draco, alzando su ceja izquierda.

-Lo siento, pero Zabini se adelanto y me invito a salir a cenar –dijo la pelirroja, sin importarle lo más mínimo si era descortés.

-¿Que tal mañana?

-No, mañana saldré con Hermione.

-Entonces será otro día. Debes de despejarte un poco ¿Qué tal ir a un parque? Así tomaras algo de aire fresco. –pensó que era la idea más ridícula del mundo¿Él en el parque, caminando románticamente entre flores? Todo lo que hacia por su familia, se lamentó.

-Tal vez… necesito ir a mi habitación –murmuro, cubriendo su boca. Sintió nauseas y mareos. Tenía días así, pero se había mantenido callado para no alarmar a sus padres.

-¿Te sientes mal? –pregunto Draco, acercándose a ella, cuando vio que comenzaba a tambalearse, la sostuvo justo antes de que cayera al piso, no había perdido la conciencia pero estaba débil para levantarse sola.

Ginny trato de incorporarse con la ayuda de Draco, pero no dejaba caer en sus brazos.

-Te llevaré a tu habitación.

-¡Déjame! Yo puedo sola –espetó la pelirroja, empujándolo. No deseaba que nadie la tocara.

Pero el primer pasó que trato de dar sin ayuda, se tambaleo y cayó al piso. Cayendo boca abajo. Con impotencia pego con sus puños al piso.

-Ginevra, aunque no quieras te llevaré a tu habitación –advirtió Draco, levantándola ágilmente.

Ella cerro los ojos durante el pequeño transcurso, solamente oliendo el aroma de Draco, nunca se había dado cuenta que su aroma era tan agradable y la calmaba. La dejo con delicadeza sobre la cama.

-Llamaré al doctor –anunció Draco.

-¡No, por favor! No quiero que venga el doctor –suplicó Ginny.

Ginny sollozo, cubrió su rostro avergonzada. Él se sentó a su lado y tomo las manos de ella entre las suyas.

-Ginevra no puedes seguir así –dijo con voz ronca. –Es hora de que comiences a vivir.

-Yo no debí aceptar esa invitación –dijo sintiéndose culpable, con brusquedad separo sus manos–Hace menos de un mes que murió Harry y ya pienso salir con otros ¿que pensaría él? Harry… ¿Qué he hecho para merecer esto? –exclamó con dolor.

Draco trago saliva. Pero como decía su padre "toda causa tiene una consecuencia" y gracias a la muerte de Harry, su familia y él seguirían teniendo el estatus social de siempre.

-Iré por el doctor –avisó, pero antes de que pudiera dar 2 pasos, Ginny lo tomo de la mano.

-¡No! No quiero –comenzó a decir. –Si el doctor viene se dará cuenta que yo…

-¿Tu que? Dime… puedes confiar en mi –dijo tratando de sonar lo mas convincente del mundo.

Ginny lo miro examinando su rostro ¿Podía confiar en él? Lo medito unos segundos, después de todo Draco le había ofrecido su amistad. Y en ese momento no tenía en quien confiar, si estuviera Hermione entre las dos idearían una respuesta para evitar que Draco llamará al doctor y sabía que era persistente y no se iría sin una respuesta que lo convenciera.

-Tengo un mes con retrasó –confesó con voz débil, sonrojada.

-¿Un mes con retrasó¿Debes algo¿A quien? Si necesitas dinero, yo te puedo dar –preguntó sin entender que significaba esas palabras.

La pelirroja trató de no reírse. Era el chico más tonto que había conocido y seguramente si le dijera alguno de sus hermanos lo mismo ellos tendrían la misma cara y sería la misma respuesta. Draco frunció el entrecejo, molesto.

-Eso significa que tal vez esté embarazada –dijo finalmente, evitando ver a Draco.

Draco abrió los ojos con sorpresa. ¿Qué¿Embarazada¿La pura y santa de Ginevra Weasley? Nunca lo hubiera imaginado. Ahora si se le complicaba las cosas. Un hijo de Potter. No, nunca sería padre de un hijo de él. Se negaba rotundamente. Pero las palabras de su padre llegaron a su mente y sabía que está era una buena oportunidad para acercarse a ella.

-¿Estas segura? –preguntó confiado de que dijera que todo era una mala broma.

-Todavía no, pero aún así no quiero que mis padres se enteren de nada. Hermione vendrá por mí mañana y me llevará hacerme unos exámenes.

-¿Y que harás si estas embarazada? –en su menté pedía que la respuesta fuera "abortare", ella no podía arriesgarse a perder la confianza de su familia.

-¡Escaparé! No quiero defraudarlos así, me iré lejos y tendría a mi hijo…

Por fin encontraba una buena noticia ¿Escapar? Que tal… esa respuesta le agrado más. Sonrió. Una idea magnifica se le acababa de ocurrir.

-¿Sola? Sería peligroso para ti. Yo te acompañaré y así no estarás sola. Podríamos ir a mi casa en Italia.

-No, yo huiré sola – se opuso al instate.

-Entonces no me dejarás de otra, que avisarles a tus padres –amenazó Draco.

-¿No serías capaz?

-Pruébame –retó.

-¡Argh! Está bien...

Draco esbozo una fría sonrisa. Todo iba perfectamente. Aunque le inquietaba el asunto de que si en verdad estaba embarazada, él tendría que aceptar al bebe. Pero obtendría toda su fortuna… ¿Y si no lo estaba? Tenía que asegurarse en hacerla creer que si, para así escapar unos meses y al volver seguramente sus padres la obligarían casarse, suponiendo que escaparon como un par de enamorados.

-Srita. Weasley, la esperan en la puerta –anunciaron desde la puerta.

-Beth, dile que no podré no podré asistir, porque me duele la cabeza –dijo la Ginevra tomando un poco de agua que le ofreció el rubio.

-Si, señorita.

-Muy bien –murmuro con placer Draco, viendo como Ginny se recostaba en su cama.

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-Lucius, hemos encontrado un departamento para vivir mientras encontramos la casa adecuada –dijo Arthur, sentado a lado de la chimenea. –Ha sido más complicado encontrar casa, de lo que nos imaginábamos.

Lucius se atraganto con el té, y sonrió de esa manera que distaba de amable. ¿Quién se había atrevido a no acatar sus órdenes? Él había ordenado que todos los interesados en vender su casa a los Weasley pasaran por él. Claro que no iban a encontrar casa, si Lucius se había encargado en poner obstáculos en cada casa que les agradaban.

–La mansión es muy grande y si se van nos sentiremos muy solos–trataba de convencerlo, pero cada vez más le costaba ser amable.

-Le comentaré a mi esposa, ella piensa que ya es más que suficiente todo el tiempo que nos han acogido en su casa.

-Esas son pequeñeces, y además debemos seguir con nuestras pláticas sobre tu ingreso como socio de mis empresas.

Arthur se quedo callado.

-Sobre eso, aún no estoy seguro si aceptaré tu proposición.

-¡Pero Arthur, si estabas completamente seguro ayer en la noche! –exclamó alarmado.

-Si, pero mi contador me recomendó revisar nuevamente todo.

-¿Desconfías de mí? –pregunto con aire ofendido. Ese contador tenia que estar bajo tres metros bajo el suelo esa misma noche.

-Por supuesto que no, pero Lucius, date cuenta que pondré la mayor parte de mi fortuna en tus empresas.

Lucius estaba apunto de estallar ya no soportaba más estarle lamiendo las botas, con tal de conseguir su aportación.

-Padre, necesito hablar contigo –interrumpió Draco, en el mejor de los momentos, Lucius estaba tentado en poner sus largos dedos en el cuello del Sr. Weasley.

-Bien, después seguiremos hablando de este asunto más tarde –concluyó Arthur Weasley.

Cuando finalmente estuvieron solos, Lucius exaltado comenzó a romper todos los papeles que estaban en su camino, sin importarle si eran importantes o no. Aunque en realidad no lo eran, porque eran cuentas de sus empresas que cada vez bajaban más. Estaba desesperado¿Cuánto tiempo más, podría estar escondiendo sus cuentas bancarias al mundo? Seguramente muchos se alejarían de él y ya no querrían participar en sus negocios.

-¡Ese hombre! Le quitare todo su dinero y no podrá hacer nada para detenerme. ¡Ja¿Se cree superior a mí? Si antes no era nadie, más que un pobre trabajador…

-Deja que haga lo que quiera, pronto habrá boda y te lo puedo asegurar 100 -dijo Draco, explicando todas las noticias nuevas.

Ambos celebraron su triunfo por adelantado, sabiendo que pronto ya no se volverían a preocupar por perder su dinero. Con todo el dinero que tenía la familia Weasley, les serviría para vivir cómodamente el resto de sus días.

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-¡Draco¡Abre! –gritaron desde su puerta.

Él estaba dormido y si había algo que le molestara más era que lo despertara. Se levantó furioso. Se puso su camisa de su pijama y tropezando con su propia ropa, fue abrir la puerta. Aun estaba oscuro, y había olvidado ponerse la bata muriéndose del frió.

-¿Quién DEMONIOS SE ATREVE A… Ginevra

La pelirroja, con rapidez se metió a su habitación y cerró la puerta revisando que nadie la viera entrar.

-Debemos de irnos cuanto antes –dijo Ginny, con nerviosismo. –Estoy embarazada.

CONTINUARA

¡DEJEN REVIEWS!

¡Hola! Se que este capitulo está un poco flojo, pero les puedo asegurar que en el próximo capitulo comenzará toda la acción entre Ginny y Draco. Gracias por seguir mi fic. Los reviews los estoy contestando directamente por el fanfiction y si alguno me faltará responder, me lo dicen y sin falta se los respondo.