Gracias por leer y dobles por dejar comentarios. Aquí otro capítulo, ahora sí seguí la recomendación de Sakuno2294. xD Este fic no lo pensé para tener una narración detallada, a ver que sale jajajajaja.
GreenEyesSpn: Gracias por leer y tu comentario. xD John no tiene remedio, espero poder lograr que poco a poco Sam se acerque a Alec y Max. Espero te guste este capítulo.
Bobby
Bobby se sorprende cuando el rugir de dos motocicletas entra a su patio. Sale teniendo cerca su escopeta cargada con sal. Ahí frente a él está Dean, pero algo está mal es como si el tiempo no hubiera pasado para él, se ve como la última vez que lo vio. Los invita a pasar, ellos cruzan todas las protecciones, les ofrece una cerveza, ellos aceptan, la toman sin problema. Finalmente él pide:
— Si quieren mi ayuda, tienen que pasar una prueba. — Los dos pregunta:
— ¿Cuál? — Bobby le entrega un cuchillo de plata al chico al decir:
— Un corte. — Alec lo toma, lo observa, pone su mano sobre una mesa, levanta el cuchillo al clavarlo, pregunta con una sonrisa:
— ¿Suficiente? — Bobby dice con horror:
— ¡Idjit!, ¿qué hiciste? — Max le da un puñetazo al decirle:
— Idiota. — Alec saca el cuchillo, se carcajea al decir:
— Sus caras. —
Max le da otro puñetazo, sin embargo Alec aún carcajea. Rato después, después de maldiciones y carcajadas de parte de Alec, él está vendando su mano, mira a Bobby, asegura:
— No somos cambia-formas, demonios, hombres lobo o cualquiera de esa mierda. — Max le dirige una mirada dura a Alec, pero al ver que el hombre asiente no sabe cuál de los dos está más loco. — Venimos aquí por dos razones. La primera encontrar a Castiel o algún otro científico de Manticore. La segunda que nos digas qué es esto y qué significa. — Si se como si se acabara de acordar. — Alec McDowell. — Estrecha la mano de Bobby, después Max:
— Max Guevara. — Bobby responde:
— Bobby Singer. Ahora, muéstrenme lo que quieren mostrar. —
Alec y Max intercambian miradas, luego un gesto aprobatorio de Alec. Ella descubre las marcas sobre su piel. Bobby comienza a observarlas, las copia a una libreta. Va a la biblioteca a comenzar a buscar. Rato después de pensar un poco e indagar dice:
— Necesitamos más información. Tengo un contacto, llamado Ash. — Max dice de inmediato:
— Iré allá. —
Bobby asiente, le da la dirección, ella sale con pasos raudos, sube a su motocicleta al marcharse sin mirar atrás. Bobby le comenta a Alec:
— Luce enojada. — Él sonríe al decir:
— Es su estado natural. — Bobby no deja de mirar a Alec, él pregunta sintiéndose un poco irritado. — ¿Qué? — Bobby no pregunta, ni sugiere, sino afirma:
— Tú eres Dean y te hicieron algo en ese maldito lugar. —
Alec observa al hombre, su rostro barbado, su gorra de camionero, la seguridad con la que dijo aquello, sabe que en alguna parte de su mente lo recuerda. Bobby observa la expresión sorprendida y atónita del joven, le da una palmada en la espalda al decirle:
— Resolveremos esto, lo de tu amiga y lo tuyo. — No puede evitar sonreírle, se siente tan feliz de verlo con vida, después de creerlo perdido. — Necesitamos hablar. —
Ambos van a la cocina, Bobby no pierde el detalle que Alec sabe dónde está la cocina, ni cuando fueron a la biblioteca sabía a dónde iba a diferencia de su amiga, la cual observaba el entorno reconociéndolo. Se sientan a la mesa, Bobby pone dos cervezas, pregunta:
— ¿Tienes hambre? — Alec responde:
— No, pero si vas a comer podría acompañarte. —
Bobby no puede evitar reír, sirve dos platos. Alec saca de su pequeña mochila unas carpetas metidas en una bolsa de plástico y dos cintas grandes, cuadradas (VHS). Ellos comienzan a comer, Bobby revisa los informes, llega a un punto dónde pregunta:
— ¿Qué es Progeria? — Alec dice de manera casual:
— Síndrome de envejecimiento prematuro. — Bobby sigue leyendo, talla su rostro al comentar:
— Aquí. — Muestra una parte de los archivos. — ¿Qué significa? — Alec los ve, responde:
— Descubrieron la manera de curar de manera más eficiente y segura la progeria, en los transgénicos. — Señala la secuencia genética marcada por el papel. — Aquí. Lo aislaron, lo probaron en otros de la serie X y conmigo. —
Bobby sigue leyendo, no comprende ni una centésima parte de lo que dice. Mira a Alec comer, come igual que Dean. Pregunta algo cansando:
— ¿Puedo quedarme con esto para sacarle una copia? — Alec asiente terminando de comer sus espaguetis. — Chico, ¿cómo conociste a esa chica?, ¿es tu novia? —
Alec niega al comenzar a contarle a Bobby, no comprende por qué, pero siente la necesidad de contarle. Ellos hablan amenamente por más de una hora, hasta que el sonido del motor de un auto entra al patio de Bobby, dice antes de marcharse:
— No muevas de aquí. — Alec da otro trago a la cerveza.
El hombre mayor se levanta, camina hacia la puerta para recibir a sus invitados. Alec puede escuchar los pasos de las tres personas. Sam da un abrazo a Bobby como saludo, mientras John sólo estrecha su mano. Ellos entraron a la casa, se establecieron en la desvencijada sala. John pregunta:
— ¿Están aquí? — En ese momento Alec entra, pregunta a Bobby ignorando a los Winchester:
— Estoy aburrido, ¿quieres que haga algo? — Bobby se levanta, dice:
— Siempre hay algo que hacer Idjit. — Se encaminan hacia fuera. — Allá. — Señala a su derecha. — Hay algunos autos que puedes arreglar. — Alec asiente, pregunta:
— ¿Es mejor si me voy? — Bobby le dice:
— ¡Idjit! No digas tonterías, tú y tu amiga se pueden quedar el tiempo que sea. — Alec sonríe al dirigirse a su misión.
Bobby regresa con los Winchester, hay un tenso silencio, el cual se rompe cuando Sam asegura:
— Él no es Dean. — Bobby mira a Sam un momento. — Él no me reconoce y no se ve como debería. Puede ser un clon o algo así. — Bobby se quita la gorra, pasa su mano por su cabeza. John aporta su teoría:
— Un cambiaformas. — Bobby dice:
— Ambos chicos pasaron todas las pruebas… — Es interrumpido por la voz de Alec:
— Necesito armas Bobby. — Bobby ve al chico que tienen una expresión impávida. — Machete, sí, ¿tienes alguno? — Bobby se levanta al preguntar:
— ¿Qué pasa? — Alec dice:
— Max está en peligro. Vampiros, son muchos y malos. — Bobby se levanta, saca de bajo de la mesa un machete, se lo lanza a Alec. — Gracias Bobby. — Alec está por irse, entonces suena su celular, lo toma al ponerlo en su oído. — La Colt. Sí señor. — Cuelga, Bobby le pregunta:
— ¿Quién era? — Alec dice:
— Nadie. — Sonríe. — Nos veremos luego Bobby. — Bobby le ofrece:
— Lleva a los Winchester, te ayudarán. — Alec dice al alejarse:
— No tengo tiempo Bobby, Max está en peligro. —
Alec sale de la casa, Bobby va tras él al preguntarle:
— ¿Sabes lo que debes hacer contra ellos? — Él responde al subirse a la motocicleta:
— Cortar sus cabezas. —
Bobby ve a Alec marcharse. Los Winchester salen de la casa para ver al chico salir de la propiedad de Bobby. Sam comenta:
— Podemos ir con él. — Bobby exclama:
— ¡Balls! No sabemos a dónde fue. — Sam comenta:
— Si te llamó por teléfono podemos ver su número en el identificador de llamadas, así podemos rastrear su número celular. — Bobby responde:
— Llamó de una caseta telefónica. — John suelta una maldición discreta. — Será mejor entrar. —
Bobby se mete a la casa, los Winchester le siguen. Les ofrece una cerveza y comida. Bobby se sorprende cuando entra a la cocina y todo luce limpio y recogido. Pone una lata de espagueti en la estufa. Sam pregunta:
— ¿Por qué lo recibiste Bobby? — Bobby responde:
— Tú y tu hermano siempre tendrán las puertas de mi casa abiertas. — Sam grita:
— ¡NO ES MI HERMANO! — Bobby murmura:
— Idjit. — Sam insiste:
— ¡No es mi hermano! Bobby debiste verlo nadar. ¡Ellos nadaron por horas sin descanso! — Bobby pone los platos sobre la mesa, frente a sus invitados. — ¡Él no es Dean! — Bobby se sienta, al pedir:
— Cuénteme todo. Porque ese chico es la mejor pista que hemos tenido. —
Sam comienza a relatar a Bobby lo ocurrido. Mientras John sigue pensando en la llamada recibida por Alec, alguien a quien le llama señor pidiéndole La Colt.
Max mira alrededor, está en un lugar oscuro, no escucha goteras o agua, es una especie de construcción abandonada. Patea la puerta de acero, pero no logra abrirla, mira alrededor no hay ventanas, tampoco ventilas visibles, ni muebles o algún foco, nada, sólo es un cuarto de concreto. Comienza a gritar pero nadie viene, no hay alguien vigilando.
Observa su entorno, busca una salida o escape, pero no parece haber algo, no hay en el piso nada ni polvo, es como si la hubieran estado esperando. Alguien abre la rejilla de la puerta, escucha la voz de un hombre y ve unos dientes puntiagudos:
— ¿Cuántos hay como tú? — Max le grita:
— ¡Nadie! — La rejilla se cierra.
Max sigue pensando en cuánto tiempo ha estado ahí. El ataque fue sorpresivo, un cable que de pronto la tiró de la motocicleta en mitad de la carretera. Luego múltiples descargas eléctricas, todo se volvió confuso hasta que alguien le golpeó la cabeza con la cacha de una escopeta posiblemente. Se trató de una emboscada bien ideada, se pregunta si ese tal Bobby tiene algo que ver.
Le sorprende que estos captores no estén parloteando su plan, ni alardeando por haberla capturado, tampoco hay centinelas. Comienza a golpear la puerta, sin embargo los muros no parecen cimbrar ni el acero inmutarse. Da un gruñido de frustración al seguir intentando. Escucha un grito lejano, se aleja de la puerta, se esconde entre las sombras, no sabe qué pueda venir.
Alguien golpea la puerta, escucha el sonido metálico, después el golpe contundente de la mole de acero al caer sobre el suelo. Escucha la voz de Alec:
— ¡Rápido Max! —
Ella sale corriendo al reconocer la silueta de Alec, sus ojos se adaptan de inmediato al cambio de iluminación. Corren por un pasillo angosto, parece que están en una instalación subterránea. Se esconden al escuchar pasos, pero el grupo nutrido de personas se dirigen directamente a ellos.
Alec le lanza el machete que lleva en su mano al cortar la cabeza del más cercano a ella, le dice:
— ¡Corta sus cabezas! — Max lo hace cuando ve aquella boca dentada, esos dientes afilados que un anomali podría tener. Busca el código de barras en la nuca de uno, pero no está. Voltea a ver a Alec, ve como él arranca la cabeza de un hombre grande con una patada. Ella se le queda viendo, pero él le dice. — ¡Vamos! —
Ellos salen corriendo, acaban con los que encuentran, suben las escaleras, saltan una reja, siguen adelante hasta unos arbustos donde Alec dejó su motocicleta. Ambos suben al marcharse a toda velocidad.
Max mira hacia atrás, se asegura que nadie viene tras ellos. Cuando están lejos, pregunta:
— ¿Qué pasó allá? — Alec tarda un momento en responder:
— Vampiros. —
Ella levanta su ceja derecha con incredulidad. Decide esperar el momento. No tardan en llegar al patio de Bobby, la motocicleta se apaga. Ella baja, entonces enfrenta a Alec:
— ¿Qué fue todo eso? — Alec repite:
— Vampiros. — Ella grita:
— ¡MALDICIÓN ESOS SALEN EN LAS ESTÚPIDAS PELÍCULAS! —
Alec pone sus manos sobre los hombros de Max, la mira de manera imperiosa y llena de confianza. Le dice con firmeza:
— Tú los viste Max. Tenían dientes enormes, eran rápidos, no tenían códigos de barras. Acéptalo Max. — Ella se suelta, lo mira un momento al gritarle:
— ¡TÚ TAMBIÉN PARECÍAS FUERA DE tÍ! ¡LE ARRANCASTE LA CABEZA DE UNA PATADA! — Alec le da una de sus sonrisas fanfarronas al decir:
— Soy un X5, cualquiera puede hacer algo tan simple. — Max contra ataca:
— ¡Tiraste la puerta de una patada! — Alec dice:
— Soy impresionante. — Ella grita con exasperación:
— ¡LO DIGO EN SERIO ALEC! ¿Puedes concentrarte? —
Alec sigue auto-alabándose. Max da un bufido exasperado al entrar a la casa. Max espera escuchar la puerta tras ella, los pasos de Alec, pero no llegan, sólo escucha el rugir de una motocicleta alejándose, corre hacia fuera al ver las luces traseras. Se dice al apretar su puño:
— Te estaré esperando. —
Bobby la ve llegar, está por recibirla, cuando ella lo lanza de la camisa al preguntar con furia:
— ¿Tuviste algo qué ver? — Bobby dice con firmeza:
— No, bájame de una vez antes de que te dispare. — Ella lo baja, sonríe al decir con autosuficiencia:
— Puedo matarte antes viejo. — Bobby le pregunta:
— ¿Por qué no lo intentas? — Ella dice con un bufido:
— Alec, él no confía en nadie pero sí en ti. ¿Por qué? — Habla con velocidad al mover sus manos con incredulidad. — ¿Qué diablos es eso de vampiros?, ¡sólo se ven en las películas!… ¡No! ¡Tienen que venir a capturarme! — Bobby espera a que ella termine de despotricar, entonces pregunta:
— Por qué no nos cuentas y juntos podremos descubrir qué pasa. —
Ellos toman lugar en la cocina, Max se mueve de un lado al otro, hace ademanes con sus manos, está alterada por lo que vio. Al terminar su relato, Sam pregunta:
— ¿Dónde está Alec? — Ella da un bufido exasperado al decir:
— Ya volverá, de pronto desaparece y regresa unos días o semanas después. — Bobby pregunta:
— ¿Existe alguien de quién reciban órdenes? — Max sonríe al decir:
— Claro, de nosotros mismos. — Sam interviene:
— Alguien más, ¿un oficial superior? — Max responde:
— ¡No!, ya no estamos en Manticore. ¿Por qué? — Bobby dice:
— Alguien llamó a Alec, a quien le dijo Señor. — Max dice:
— Es imposible, no conocemos a nadie aquí. — Max mira a Bobby. — ¿Tú conocías a Dean Winchester? — Bobby asiente. — Quiero saber cómo era. — John grita:
— ¡Es! ¡No está muerto! — Max lo ignora, se centra en Bobby, le pregunta:
— ¿Por qué Dean Winchester querría venir aquí? — Bobby dice:
— Es su casa. — Max le dice:
— La mayoría, de los transgénicos son clones de alguien más o tienen base en alguien. Donantes seleccionados. Luego clonaron a los clones. Sin embargo, hay algo llamado memoria genética. Si lo que dice el expediente es cierto, es posible que Ben y Alec, fueran clonados de Dean Winchester. ¿Qué edad debería tener Dean Winchester?
— Veintiséis. — Dice Sam. — Él tiene veintiséis. — Max niega:
— No tiene sentido, él tuvo que ser un niño cuando extrajeron la muestra, entre los cuatro o siete años. Tengo entendido que todos los donantes voluntarios fueron sometidos a estudios y pruebas. —
Bobby toma el expediente que Alec le compartió, lo pone sobre la mesa, Max lo revisa de nuevo, ve las anotaciones de Lydecker, describe a Dean como un niño y a su hermano como un bebé de alrededor de un año. Pregunta:
— ¿Qué diferencia hay entre su edad y la de Sam? — Sam responde:
— Cuatro años. — Max comenta:
— Eso nos da entre alrededor de cinco y seis. Es posible que la memoria genética de Dean se esté manifestando en Alec. — Mira a los Winchester. — ¿Hay historial de enfermedades mentales? — John grita:
— ¡NO! — Bobby indaga:
— ¿Lo dices por los asesinatos? — Max dice con seriedad:
— Sí, debo estar segura que Alec no caerá en la locura al igual que Ben. ¿Dean era un asesino sicópata? — Sam grita:
— ¡NO! ¡MI HERMANO JAMÁS! — Bobby dice:
— Es un buen chico, un héroe. — Max comenta:
— Bueno eso lo aleja de Alec, buscador de problemas, listillo, mujeriego, yo tengo la razón, su sonrisa petulante que te hace querer matarlo y después dice algo dulce, que hecha a perder con alguna estupidez. — Sam comenta en tono triste:
— Parece que describes a Dean. — Max levanta su ceja al preguntar:
— ¿Él se iba por semanas? — Sam niega. — ¿Odiaba ser el héroe? — Sam se queda callado. — Puede ser la memoria genética. Ben y Alec eran muy diferentes. — Cambia de tema. — ¿Qué es eso de los vampiros? —
Bobby le pide que le acompañe a su biblioteca, comienza a mostrarle escritos y pruebas. Le habla de otras amenazas de la oscuridad, pero ella es algo renuente a creer. Finalmente Bobby pregunta:
— ¿Sabes cómo Alec sabía que debía decapitarlos? — Max comenta distraídamente al hojear uno de los libros polvorientos:
— Leyó el diario de John. —
Ella comienza a preguntar a Bobby sobre algunas imágenes en los libros, lee un poco sobre demonios. Le pregunta a Bobby:
— ¿Es posible que alguien esté en dos lugares a la vez? — Bobby la mira, le dice:
— En teoría es posible, si se es síquico. ¿Por qué? — Ella mueve la cabeza, le quita importancia al hecho:
— Nada, imposible. — Bobby comenta:
— ¿Crees que Alec? — Max pregunta:
— Suponiendo, que sí, si está en otra parte y resulta herido, ¿él tendría la herida? — Bobby responde:
— No lo sé, ¿por qué? — Ella dice:
— Alec estuvo dormido por tres días, tenía una quemadura en su hombro, pero él no había estado en un incendio. Le pregunté y me dijo que no sabía. — Bobby conecta las pistas, dice al dirigirse hacia el teléfono:
— Haré unas llamadas. —
Max sigue leyendo los libros, no puede evitar recordar a la Dama Azul. Si todo esto fuera cierto, ¿qué probabilidad existirían que Ben fuera más especial de lo previsto?, ¿qué hubiera pasado si él podía ver y escuchar fantasmas?
Bobby regresa, comienza a compartir con Max algunas teorías, luego se unen los Winchester. Max nota que todos parecen estar bien versados en la materia. Todos aportan información, teorías, comparten sus experiencias. Max siente como si hubiera entrado a otra dimensión.
El siguiente día pasa entre investigación, entre sus símbolos y poderes síquicos. Ella sabe que Manticore estudió esto también, pero Alec jamás había mostrado indicios, además los síquicos están acostumbrados a usar su poder, muchos no saben pelear. Recuerda a Alec arrancando la cabeza de aquel vampiro de una patada, se dice que no se ajusta a un síquico.
La tarde llega junto al sonido del motor de una motocicleta, Max sale a encararlo. Lo ve bajar de la motocicleta feliz, parece como si se hubiera metido en una pelea. Él dice sin vergüenza:
— Consiguiendo información. — Ella pregunta de inmediato:
— ¿Qué sabes? — Él sube la escalinata, se para frente a ella, dice con su sonrisa petulante:
— Tengo dos malas noticias y una buena, ¿cuál quieres primero? —
Ella huele el olor de sangre, entonces lo ve, sangre escurriendo bajo la chamarra de Alec. Pregunta:
— ¿Qué te pasó? — Él niega:
— Nada, estoy bien. — Ella le da un golpe en la nuca al decirle:
— Estás sangrando estúpido. — Él dice:
— Lo arreglaré entonces. —
Él entra a la casa, se dirige a la cocina, Max va tras él discutiendo. Toma un cuchillo, prende la estufa, lo calienta, mientras Max sigue diciéndole cosas. Se quita la chamarra, después se levanta la playera, deja al descubierto una cortada profunda en su costado derecho. Él toma el cuchillo, lo pone sobre la herida al hacer una mueca de dolor y disgusto. Max dice:
— Eso te pasa por descuidado. — Él responde:
— Si tomas una foto podrás apreciar mi hermosa figura más tiempo. —
Ella sale de la cocina lanzando maldiciones, mientras él se queda un momento a solas como necesita. Alec se atiende con velocidad y eficiencia de sus heridas, sale de la cocina, se encuentra con Sam. Los dos se dirigen una mirada, Sam de desconcierto y curiosidad, mientras Alec se escuda tras la autosuficiencia y su media sonrisa petulante.
Sam sigue al chico con su mirada, le parece sospechoso, sabe que debe mantenerlo en la mira, además de que es la única pista que tiene de su hermano. Se siente abrumado, pues deben encontrar al demonio que mató a su madre y Jessica; para su desgracia ese chico sigue siendo la mejor pista que tienen.
Sam escucha a la chica decir:
— ¿Cuáles son las grandiosas noticias Alec? — Alec le dice que se siente en uno de los sillones de la sala, ella toma lugar al sentirse exasperada por el suspenso. — ¡Dilo de una vez! — Alec sigue su juego:
— ¿Cuál quieres primero? La mala, la peor o la buena.
— Las malas. — Alec asiente:
— Hablé con alguien de Manticore, no sé si es confiable, me dijo que era imposible. Es como querer modificarte genéticamente para que camine tu cuerpo sin cabeza. — Max exclama:
— Fantástico.
— La mala es que Manticore no pensó en revertir un virus como el que te pusieron, les parecía innecesario al ser dirigido a una persona especifica, una vez muerta no necesitaba cura. — Max murmura:
— Dime la buena. — Alec lleva su mano a la nuca, la talla al decir:
— Alguien me dijo que puede solucionar tu problema. — Max parece feliz, pero al ver la expresión poco convencida de Alec, pregunta de malagana:
— ¿Cuál es el maldito problema?
— La manera como me habló, creo que me estoy volviendo loco. — Max levanta su ceja, espera una aclaración. Alec se acerca al viejo televisor, lo desconecta, muestra la clavija a Max, Sam que espía y Bobby que va llegando. — Él habla por medio de los aparatos eléctricos. Me dijo dónde estabas, lo comprobé antes de ir allá. — Max lo mira con incredulidad, cosa que lo hace sentir incomodo. — No sé si alguien está transmitiendo. — Le habla al aparato. — Hazlo amigo. —
La televisión se enciende, muestra estática en la pantalla, hay un ruido persistente que molesta en los oídos. Max enarca su ceja con incredulidad, por dentro teme que Alec se esté volviendo loco como Ben, no soporta la idea de tener que matarlo también. Sus pensamientos se ven interrumpidos por Alec:
— La voz dice que no estoy loco, no tienes por qué temer, no tendrás que matarme como a Ben. — Max se sorprende, baja las manos, da un paso al frente al dejar salir de su boca:
— ¿Qué?
— Él quiere algo, te curará por el pago adecuado. — Max dice confiada:
— Todos quieren algo a cambio. — Alec sigue:
— Él quiere que busquemos otras opciones y le tomemos como la última, nos ayudará si lo escucho. — Max pregunta:
— ¿Por qué? — Alec confiesa.
— No confío en alguien que habla a través de un televisor. —
El televisor se apaga, Max se acerca a Alec, pone sus manos sobre los hombros del chico, le pide:
— Escucha lo que tiene que decir, consigue lo más que puedas de él. — Alec intenta:
— Es extraño que hable por un televisor apagado, Max. No debería… — Ella pone esos ojos de cachorro, pide:
— Por favor Alec… — Él se aleja, levanta los brazos al exclamar:
— Maldición, está bien. Aún así sigue sin gustarme. — Max intenta reconfortarlo:
— Debe usar alguna clase de tecnología avanzada. Además, dijiste que nada malo podía entrar a la casa de Bobby. — Alec dice:
— Ya te dije que lo haré, ¿OK? —
Ella camina hacia la cocina, va por unas cervezas para celebrar. Bobby habla, después de ver la escena, le parece tan familiar, como cuando Sam hacia que Dean hiciera algo que no quería hacer; dice:
— ¡Idjit! No piensas hacerlo, ¿verdad? — Alec no lo mira de inmediato, no espera a una de sus respuestas inteligentes. — Es peligroso, ¿qué pasa si no es una tecnología o extraterrestres? — Alec da una de sus sonrisas socarronas al decir:
— Ojala que sea un proxeneta que me deje ver a sus bellas nudistas. — Bobby intenta:
— Algo te dice que no está bien. — La declaración de Alec, la confianza en sus palabras, la decisión le hace quedarse frío:
— Es mi trabajo Bobby, cuidaré de Max con mi vida. Venderé mi alma al diablo si es necesario. —
Sam se sorprende, su hermano le dijo eso una vez, pero lo tomó tan a la ligera. Dean le dijo algo parecido, pero con un tono lleno de furia después de que se había escapado. Sam sale de su escondite al proponer:
— Yo te ayudaré a… — Alec lo corta:
— No creo que alguien que odia a los transgenicos se ofrezca de verdad. — Lleva su mano a la nuca. — Olvídalo gigante, nosotros nos las arreglaremos. — Sam pregunta con ira:
— ¿Por qué? — Alec le da una de sus medias sonrisas petulantes, lo mira de reojo al asegurar:
— ¿No tienes una vida gigante? — Sam cuestiona:
— ¿Por qué Bobby puede ayudarte y yo no?
— Porque Bobby no disfruta destruyendo mí casa. —
La ira de Sam se desinfla al ser cambiada por vergüenza. Max entra, lanza una cerveza a Alec, quien la toma sin verla, da otra a Bobby y una a Sam, está tan feliz que no le importa compartir con un integrante del club antitransgenico. Ella dice con alegría:
— Por el loco de la tele. — Alec dice:
— Por que dejes de ser una mojigata y tengas muchos hijos motorizados. — Ella le da un golpe en la nuca a Alec al decirle:
— Cállate. —
Él sonríe al escabullirse de la habitación, va por las escaleras, se detiene en la pared, siente en cansancio llenarlo, le cuesta mantenerse despierto. Escucha unos pasos, se apresura a erguir su espalda y subir sin ayuda. Desde el pie de la escalera John Winchester lo observa, con su mirada dura, perforante, desaprobatoria. No quiere una confrontación, necesita descansar para seguir funcionando. Maldice su suerte cuando escucha la voz del hombre:
— Espera. — No voltea. — Mírame cuando te hable muchacho. — Alec le da una mirada sobre el hombro. John exige. — ¿Qué tienes que ver con El Colt? — Alec voltea, sonríe, baja un escalón al maldecir por dentro, realmente necesita descansar, sigue mostrándose confiado y desafiante:
— No sé de qué hablas VIEJO. —
Alec intenta seguir su camino, pero John sube hasta intentar agarrarle el brazo. Se suelta de inmediato al encarar a John. El cazador experimentado no quiere dar un paso atrás, pero al ver esa mirada, su expresión, la cuál vio en los ojos de su hijo al enfrentarse a sus enemigos le intimida, jamás pensó ser el receptor de esa clase de miradas mortales. La cercanía le permite ver las pecas salpicadas en el rostro del joven, el mismo rostro que el de su hijo. Se recrimina, se dice que ese no es su hijo. Al mirar de nuevo Alec no está, ha saltado por el barandal.
John observa al chico recargarse en la pared, es como si estuviera herido, pero casi de inmediato lo ve recuperarse. Max entra a la estancia, observa a Alec un momento al comentar:
— Te ves terrible. Ve a dormir me quedaré haciendo guardia. — Alec sonríe al decir:
— Iré a soñar con nudistas. —
Max decide no responder, sabe que es un caso perdido. Alec sube las escaleras de nuevo, pasa junto a John al dirigirse a la habitación que Bobby dispuso para la ocasión. John lo sigue observando, incluso después de que la puerta se cierra.
John da un saludo escueto a la chica, después sale al porche, se queda esperando, unos minutos antes de que furtivamente Alec camine hacia su motocicleta. John se acerca, pero su instinto le dice que se mantenga oculto. Observa al chico alejarse empujando el vehículo para no hacer ruido. El cazador se arrepiente de su decisión, cuando nota el rastro de sangre dejado por Alec.
