III
Aparentemente ausente
Soledad. Bendita soledad. Eso es lo único que he tenido en mi vida. Soy incapaz de tener a alguien conmigo. Sola y herida. Así estoy siempre. Así soy. Cuando creí tener un amigo, la cosa, se torció. Cuando creí tener un compañero, la cosa, se torció. Cuando creí tener una familia, la cosa...
Por muchas cosas que intente compartir, siempre estaré sola. Haga lo que haga, nunca tendré a nadie. Soy como soy. No puedo hacer nada para remediarlo. Ahora, más que nunca, sé que... hiciera lo que hiciese, ahora, antes, o que haga más tarde, no podría conseguir nada, porque no puedo cambiar el destino.
Me encuentro aquí, sola, escondida. Pero sé que,... haga lo que haga, corra cuanto corra, ellos me alcanzarán. Me cogerán. Porque es mi destino.
- Será mejor que nos acompañe.
Estoy rodeada por cuatro soldados armados con pistolas mágicas. Parece que no podré huír. He estado corriendo, pero al final, he sido cazada. Es el ciclo de la vida. El destino no se para a pensar, sólo actúa.
- ¡Qué rápidos sois! Casi os gano...
- Señorita, venga con nosotros.
- ¿Por qué?
- Es solicitada su presencia.
Cuando dicen lo de "solicitada su presencia", se refieren a que o voy, o me matan. Sinceramente, prefiero morir. Pero mi destino es volver a trabajar en eso una vez más.
- De acuerdo -"Porque es mi destino"-.
Cuando veo cómo dejamos atrás el lugar donde me he estado escondiendo de ellos, me pongo a pensar. En realidad, siento como si estuviera abandonando mi único hogar. El viento azota en mi cara. Qué pena que no me pueda caer de la escoba y así dejar de sufrir.
- ¿Para quién trabajas?
- No es de su incumbencia, señorita.
- ¿Ah, no?
- No.
- ¡Oh! pues perdona. Creí que tenía que saber el nombre de mi próximo jefe. ¿No crees?
- Está bien. Su nombre es...
Ese nombre me suena de verdad... Me parece que era amigo de "él". ¿Por qué estará en el bando contrario ahora? La verdad es que sus razones para estarlo me importan una mierda. Sólo quiero que me deje pronto en paz para seguir mi vida en soledad. ¡Bah! Míralo. Si es él... me lo temía. ¿Qué coño querrá?
- Señor.
- ¡Hombre! Mira quién está aquí. Me preocupa. Tiene mala cara.
Hijo de puta... mala cara dice... si pudieras ver la cara que tendrás cuando recupere lo que es mío...
- Sí... tengo mala cara. He dormido poco estos días.
- ¿Con ganas de empezar el curso, no?
¿Y tú cómo lo sabes? ... Claro... me has estado siguiendo. ¡Cuánta maldad en un hombre tan falso!
- Estoy ansiosa, se me ve en la cara.
- No ha cambiado, como veo. Sigue teniendo ese sarcasmo que la caracteriza.
- Y usted tampoco ha cambiado. Manda a niños pequeños a hacer el trabajo de un adulto.
- Mi "adulto" ha muerto. Y sólo confío en usted.
- Por lo menos me trata de usted. Es algo digno de grabar en un cassette.
- Bromas aparte ya, señorita. Quería que se infiltrara en un lugar... Mañana lo va a hacer, por lo que sé.
¡Claro! Es cosa tuya el que vaya a esa mierda de lugar. Ya decía yo que era demasiada casualidad, aun cuando yo no había mandado nada para que me aceptaran.
- ¿A quién quiere que mate?
- No, por dios. No se trata de eso. Sólo quiero que espíe a alguien.
- Me opongo. No es un trabajo completo.
- ¡Vaya...! pero si le iba a gustar...
- Me parece que no me ha elegido a mí, sólo porque confía en mí.
- Vaya, me ha pillado. Pero si le hablo de quién es, no tendrá reparos en ir, la conozco lo suficiente.
¿Pero qué coño dices? No me conoces en absoluto. Además, ya me estás jodiendo con tanto misterio.
- Hable, pues.
- ¡Oh! -rió-. No se preocupe. Se trata de una persona muy especial para usted.
- ¿Quién?
- El hijo de Nagi.
- ¡¿Quién?
- Negi Springfield.
Así que por fin voy a conocer al hijo de mi antiguo compañero, ¿eh?... No creo que se asemeje si quiera a como era él.
- Empiece desde ya. Quiero toda la información posible de él. Sea lo que sea. Incluso la más mínima y absurda información. Todo.
- ¿Acaso olvida mi forma de trabajar?
- No he olvidado que fue compañera de Nagi, señorita. Retírese, por favor.
- Será un placer.
Mientras salía de aquella habitación, no pude reprimir esa sensación de que haga lo que haga, mi destino no puede ser cambiado. Ni el mío ni el de nadie. Por eso, si mi destino es morir aquí. Lo cumpliré sin pestañear.
