Bueno, me alegra mucho toda la gente que me anima a continuar, como soy una persona algo impaciente, me da por actualizar rapido, este capitulo para mi, creo, es uno de los importantes, pues hace ver todo lo que sucedio en la mision de nuestra enforcer, que aunque no lo creais es mi favorita, aunque le este haciendo esto, pero es que creo que, Nanoha no podria soportar todo esto, no es que me parezca mas debil, sino deferente. sin embargo Fate, me parece que podria soportar cualquier cosa, mas si esta enamorada. dicho esto os dejo con el capitulo. sin mas
ni Mahou Shoujo Lyrical Nanoha ni sus personajes me pertenecen...
Capitulo 3.La misión.
Un año antes...
Despacho de la Comandante de las Fuerzas Terrestres.
9:05 AM
- Bien, aquí estoy, dime Hayate, ¿De que trata la misión?- preguntaba una rubia que entraba al despacho.
- Veras, Fate-Chan en principio la misión es altamente secreta, o sea, que.- se sentaba en la silla mientras invitaba a la de ojos carmesí a sentarse con la mano.- nadie puede saber nada, solo los altos mandos y yo sabemos de que tratara.- comentaba la comandante bastante seria.
- Tu dirás de que va.- preguntó la rubia ya sentada frente a la castaña.
- Antes de nada, debes saber que, no sera una misión fácil, y que posiblemente tengas que estar algunos meses fuera.- puso una de las pantallas para enseñarle cual seria su trabajo.
- De acuerdo, no me importa.- decía esta mirando la pantalla.
- Bien, hemos encontrado formaciones mágicas con gran poder, en este planeta. Es un planeta muy desarrollado, y últimamente, están muriendo muchos magos de la TSAB que hemos enviado.- su cara se tornó triste.- Tu trabajo sera infiltrarte y averiguar de donde sacan tanto poder esos magos, ya que en términos de magia es imposible que surjan de la nada magos con rango SSS.- Daba a varios botones para ir enseñándole imágenes sobre lo que ocurría.- no podrás tener contacto con nadie, solo conmigo, y serán llamadas cortas, de manera que ningún enemigo pueda localizarlas.
- Estoy de acuerdo en eso.- afirmaba la rubia interesada.
- Fate-Chan, en caso de que te capturaran... nosotros no podríamos hacer nada, solo confiar en que puedas liberarte por ti misma, y confiar en que no nos delates.- miraba fijamente a la rubia.
- Eso no hace falta que lo menciones Hayate.- dijo la carmesí frunciendo el ceño.
- Lo sé, te conozco, y los altos mandos, quieren que seas tu y no otra persona la que vaya.- volvió a mirar la pantalla.- ellos saben que eres la mejor para esto, y además una maga muy poderosa.- apagaba la pantalla.- pero no estarás allí sola, tendrás varios contactos a los que acudir, para ir pasándonos información.- juntaba sus manos algo nerviosa.- Fate-Chan, si vas a hacer esto... que le vas a contar a Nanoha?
- Pues, ¿que le debería contar? Solo me voy a hacer una misión secreta, es lo único que puedo decirle.- la miraba extrañada.
- Ya... pero, es que... Fate-Chan, porque esta decisión de alejarte de ella.- preguntaba la castaña.
- Hayate... yo... ese tema...- bajaba la cabeza.
- Realmente crees que es mejor hacer esto que decirle lo que sientes?- se levantaba la castaña para apoyarse en la mesa delante de ella.
- Hayate, no hay modo alguno de que Nanoha, sienta algo por mí que no sea amistad.- murmuro triste.
- ¿Se te ha ocurrido alguna vez preguntarle? Igual te llevas una sorpresa.- cruzaba los brazos la castaña.
- No quiero seguir hablando de esto, haré la misión. Es mi ultima palabra.- se levantó decidida dirigiéndose a la puerta.- ¿cuando he de marcharme?.- pregunto antes de salir.
- Esta noche.- dijo con tristeza la comandante.
- De acuerdo, iré a preparar mis cosas.- salio de aquel despacho sin mirar atrás.
Fate-Chan... que sera de ti...- pensó para si la castaña.
Zona de despeque de Helicópteros de la TSAB
7:40 PM
- Bueno... ahí llega el Helicóptero.- decía la pelirroja mientras miraba a una rubia con uniforme negro.
- Si... así que aquí me despido Nanoha.- miraba como comenzaba a aterrizar el vehículo.
- Fate-Chan... yo...- guardo silencio.
- Sé que no estas de acuerdo con esto Nanoha.- la miraba con tristeza.
- Es que... me parece muy precipitado.- bajaba la cabeza
- Lo sé, pero sabes que estas cosas son así.- puso la mano en la mejilla de la ojiazul.
- Inspectora Harlaown , debemos irnos.- hablaba uno de los magos abriendo la puerta del transporte.
- Debo irme Nanoha...- la miraba con una pequeña sonrisa.
- Bien... Fate-Chan, ten mucho cuidado, por favor.- apretaba los puños contra de sí.
- No te preocupes todo saldrá bien, cuida de Vivio.- decía mientras le daba un beso en la mejilla. La pelirroja inevitablemente se ruborizó.
- Aquí estaré cuando vuelvas...- sujeto su mano.
- Volveré Nanoha.- soltando su mano mientras caminaba hacia el helicóptero. Las hélices comenzaban a ponerse en marcha, y una pelirroja se despedía con la mano, mientras lagrimas bajaban por su rostro...- Fate-Chan... te estaré esperando.- repetía para sí misma.
Planeta Cink
6:50 AM
En un vehículo aparcado, tres chicas observaban un enorme edificio de laboratorios.
- ¿Ya está Tiana?.- preguntaba una rubia vestida de calle.
- Sí, parece que ya salieron.- decía una chica pelirroja, vestida de negro.
- De acuerdo, es momento de entrar.- afirmaba la rubia levantándose.- Shari como van esas cámaras.
- Funcionando a la perfección Fate-San.- contestaba una chica morena y con gafas, que tenia muchas pantallas abiertas.
- Es el momento, si veis algo sospechoso iros de aquí, seguiremos en contacto.- cerraba las puertas de la furgoneta donde se encontraba.
"Fate-San, he detectado un campo AMF enorme ahí dentro, tenga cuidado, por favor." hablaba la morena mentalmente.
"lo tendré, no os preocupéis, os avisaré cuando vaya saliendo, corto" corría sigilosamente a un muro que había y con cuidado salto para infiltrarse. Una vez dentro activo a Bardiche, y sus ropas cambiaron a las de combate. Despacio se elevó del suelo, y comenzó a subir hasta el techo del edificio. Se posó en él y con un pequeño conjuro forzó la cerradura de la puerta. Al entrar noto como el campo AMF comenzaba a afectarle.- demonios, es demasiado fuerte, no sé si podre hacer algo con la magia en este lugar.- se adentró por un pasadizo, mientras que miraba en una pequeña pantalla que tenia donde le indicaba el camino a la sala principal.
Aparentemente estaba vacío, era una sala enorme con forma de decágono, paredes blancas y varias plataformas con instrumental de laboratorio, y en el centro podía verse una columna con un pequeño depósito y un líquido dentro de color llamativo. Se fijó bien y comprobó que ese mismo líquido lo había en varios recipientes cerca de los instrumentales, así que saco una pequeña probeta, para extraer algo de ese líquido. Se lo guardo y comenzó a correr en busca de la salida.
Repentinamente la pantalla que le indicaba el camino comenzó a parpadear hasta desaparecer. "chicas estáis ahí?" preguntaba mentalmente... "Fa...Sa...Cui...Ma... Salga...A..." contestaba una voz totalmente distorsionada. "no entiendo lo que decís, hablad mas despacio, la comunicación no es clara" se comenzaba a poner nerviosa, mientras seguía corriendo por pasillos y más pasillos, que parecían un laberinto. "FATE-SAN S... DE... AHI..." volvían a intentar hablar las chicas, pero era imposible la rubia no entendía lo que decían.- ¿que demonios está pasando?- se preguntaba.
Entro a un pasillo y comenzó a sentirse extraña, el cuerpo le pesaba y apenas si podía moverse.- ¿que es esto?... me estoy mareando...no puedo...- cayo desplomada en el suelo, y aun con la visión borrosa pudo ver a varios hombres vestidos de negro acercarse riendo.
- Bien te hemos pillado.- exclamaba uno de ellos.
- Cogedla y llevárosla abajo.- ordenaba uno de ellos que parecía ser el jefe.
Abría los ojos poco a poco, todo se veía borroso, parpadeo varias veces hasta que comenzó a enfocar sus ojos. Cuando intento moverse algo se lo impedía, se miró bien y vio que estaba sentada en una silla. Con ataduras mágicas de color violeta muy oscuro, levanto la cabeza para ver una figura frente de ella. Un hombre de mediana edad, con el pelo y ojos de color oscuros, la miraba con una sonrisa, mientras fumaba un cigarro.
- ¿Qui-quien eres?¿dónde estoy?- preguntaba desorientada la rubia.
- Las preguntas debería hacerlas yo.- hablo aquel hombre con voz ronca. Sin borrar esa sonrisa sádica de su cara.- dime quien eres y para quien trabajas, y tal vez sea amable contigo.- miraba a la chica. Ella le miro y guardo silencio agachando la cabeza.
- Vaya... así que tenemos a una chica valiente, esta bien te lo preguntaré dos veces más, sino respondes tendrás que atenerte a las consecuencias.-decía el hombre levantándose y caminando hacia ella.- dime quien eres y para quien trabajas.- volvió a repetir, agarrando su cara y obligándola a que le mirara.
- Vete al infierno.- respondió la rubia.
- Bien parece que no aprenderás.- la agarraba del pelo tirando de él.- esto no es un juego, mas vale que lo digas, sera mejor para ti. ¿Para quien trabajas?.- tiraba del pelo de la carmesí que fruncía el ceño.
- Ya te lo he dicho, vete al infierno.- cerraba sus ojos rojos.
- Bien...- se quitó el cigarrillo de la boca.- esto te va a gustar, ya lo veras.- acerco el cigarrillo y lo hundió en su cuello para apagarlo. Un grito ahogado salio de la boca de la ojirubi.- no hace falta que te pregunte ¿no?.- la chica simplemente miro a los ojos de aquel hombre mientras veía que encendía otro cigarro, y le dio unas cuantas caladas.- volvemos a empezar. ¡Dime tu nombre!.- exclamo mientras volvía a apagar el cigarrillo en su cuello. Esta vez la chica solo miraba a los ojos de su verdugo, con rabia.- eres dura de roer.- afirmaba.- Bien, lo intentaremos de otro modo.- abrió la puerta donde se encontraban y dos hombres altos de pelo castaño se acercaron. Se la quedaron mirando también con una sonrisa. Y comenzaron a pegarle brutalmente, en la cara y en el estómago. Mientras recibía una paliza escuchaba las risas de aquel hombre de pelo oscuro, hasta que perdió el conocimiento.
Un olor extraño la hacia despertar exaltada, miro a su alrededor. Ahora estaba en otra habitación, podía sentir el olor a humedad. Se encontraba en una celda, se observó y tan solo estaba en ropa interior, miro un pequeño ventanuco que había e intentó asomarse como pudo, fuera de allí el paisaje era blanco, y nevaba. Sentía su cuerpo agotado y congelado. Se acurrucó en una esquina, sabia que no podría hacer ningún tipo de magia. Ya que podía sentir el campo AMF también en aquel lugar.- No sé como voy a poder escapar de aquí... además creo que no estoy en el lugar de la otra vez, es como si me hubieran trasladado. ¿Donde demonios puedo estar ahora?- se preguntaba mientras notaba sus pies congelados y sus manos entumecidas. El suelo estaba mojado con algo de escarcha.- ¿Piensan dejarme aquí mucho rato? Claro... quieren que hable, así que esto solo sera el principio.- miraba para ver si podría encontrar algún modo de escapar.- imposible esos barrotes son demasiado gruesos, y por el ventanuco no puedo huir. Además de que tendría que buscar a Bardiche...- temblando, las lagrimas comenzaban a salir sin permiso.- Nanoha...- pensó mientras se abrazaba a sí misma, aunque era inútil no podría coger calor.- ¿cuanto tiempo llevaré aquí?- lloraba sin parar. Un leve mareo la hizo cerrar los ojos, dejándose caer a un lado y perdiendo la conciencia.
Sentía tortazos en su cara, abrió los ojos para volver a ver a aquel hombre. Sentada en una silla y de nuevo con ataduras mágicas. Pero esa habitación era parecida a la de su celda. El hombre iba bastante abrigado, y estaba sentado en una silla con el respaldar delante y sus manos apoyadas en él.
- Bueno, que tal te encuentras, hace frío aquí verdad?.- decía el hombre con aquella sonrisa.- yo estoy helado y tú?- hablaba irónicamente mientras reía.- Bien querida amiga, puedo llamarte así? Ya que no me dices tu nombre.- se echaba hacia delante para mirar a la chica mas de cerca.- pronto no podrás moverte, ya que imagino que tus pies y brazos estarán congelados.- miraba sádicamente.
- Mírate ya están comenzando a ponerse morados, pero todo eso podría cambiar solo con decirme quien eres.- se levantaba para caminar de un lado a otro muy despacio. Testarossa no levantaba la cabeza, solo pensaba en como podría escapar.- por cierto.- se acercó a ella agarrándola del pelo y levantando su cabeza.- si estás pensando en escapar, déjame decirte que eso sera imposible, ya que el campo AMF para una maga como tu es imposible de evadir.- la miraba con gesto de victoria.- de acuerdo hoy probaremos una cosa mucho mejor.- se acercó a los barrotes y abrió la puerta.
Un hombre bastante mayor, con el pelo blanco y un maletín algo extraño entró. Puso el maletín en el suelo y lo abrió dejando ver cantidad de instrumental quirúrgico. La rubia levantó un poco la cabeza con los ojos muy abiertos.
Saco una especie de inyección y la introdujo dentro de un pequeño envase. Extrayendo un líquido oscuro. Se acercó a la chica y la pincho en el brazo inyectando aquel líquido.
- Bueno ese líquido es un veneno muy especial.- dijo el hombre de pelo oscuro.- en grandes cantidades podría matar a una persona en menos de 5 minutos...pero...- se acercó a ella.- en pequeñas cantidades como esta, harán sufrir de agonía a la persona, produciéndole mareos y náuseas.- sonrió mientras volvía a sujetar su cara.- eso solo al principio, luego seguirá con fiebres altas.- sonrió.- míralo por la parte positiva, puede que así no pases frío.- reía mientras salia acompañado del hombre mayor.- volveré dentro de unas horas a ver que tal te va.- cerraba los barrotes dejándola allí.
Comenzó a sentir un dolor insoportable en el estómago, notaba como la cabeza se le empezaba a ir, intento por todos los medios romper las ataduras, pero le fue imposible. Ya que no tenia casi fuerzas. Un sudor frío empezó a recorrer su cara y el dolor de estomago cada vez era más insoportable.- supongo que lo que me inyectaron estará empezando a hacer efecto.- sintió como se le revolvía el estómago y unas punzadas en su cabeza no dejaban abrir sus ojos.- maldita sea, realmente moriré aquí... ojalá pudiera ver tus ojos por ultima vez...- totalmente mareada dejo caer su cabeza para desmayarse.
De nuevo sintió golpes en su cara, aquel hombre estaba delante de ella de nuevo. Sintió que le costaba respirar, y ya no podía diferenciar el frío del calor. Sus mejillas sonrojadas decían que tenia una fiebre muy alta.
- ¿Sabes lo que más me gusta de ese veneno?...-callo un momento.- es que los efectos pueden tardar meses, o incluso años en desaparecer.- decía con un cigarrillo en la boca.- así que imagina que, te iremos inyectando eso de vez en cuando, según te vayas recuperando.- tomaba una calada y soltaba el humo en la cara de la rubia.- no te dejaré morir, al menos no tan fácilmente.- Fate notaba sus pulsaciones muy aceleradas, y el dolor de estomago y de cabeza seguían ahí, sentía que la habitación daba vueltas y la voz de aquel hombre le llegaba con eco. Apenas conseguía mantener los ojos abiertos, y ya no sentía sus extremidades.
Miro sus pies y vio como los tenia morados.- Ah si tus pies... si sigues así posiblemente no podrás volver a caminar el resto de tu vida. Eso si consigues salir viva de aquí claro.- sonreía de aquel modo que hacia arder las entrañas de la rubia, aunque en esos momentos parecía que estaba ardiendo por dentro. Aquello comenzó a convertirse en pan de cada día. Todos los días desde que llego allí, recibía todo tipo de vejaciones, desde palizas, pasando por lo del veneno, frío, fiebres, dolores en todo el cuerpo.
Con una cuchilla se ponía a hacerle cortes por todas partes del cuerpo, derramando gran cantidad de sangre, las quemaduras eran algo ya usual. Por otro lado, apenas recibía comida y agua, lo que la estaba dejando realmente desnutrida. Apenas podía tenerse en pie cuando estaba en su celda, aun así no hablaba. Pero realmente aquel hombre tenia razón, no la dejaban morir, dándole de vez en cuando algo para taparse. Aunque al día siguiente la llevaran a un patio que había enorme y con una manguera de agua a presión la bañaban dejándola más congelada.
Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Fate había perdido toda esperanza de salir viva de allí. A pesar de todo lo que le hacían, en lo único que ella podía pensar era en la pelirroja de ojos azules, que realmente era solo por lo que seguía viva. Lloraba desconsoladamente cuando estaba sola en su celda, jamas quiso demostrar debilidad delante de aquellos hombres. Y ellos sorprendidos de como aguantaba, no sabían cómo hacerla hablar, ni las palizas, ni los cortes o quemaduras, ni tan siquiera todo tipo de venenos que le inyectaban hacia que la muchacha hablara.
Una noche despertó sintiendo temblar el suelo, se levantó a duras penas, pues apenas podía moverse, y cuando se asomó por el ventanuco pudo ver la claridad que producían las llamas de alguna explosión. Sintió de nuevo otro temblor. Se alejó del ventanuco y se arrimó a los barrotes. Repentinamente noto como el peso de su cuerpo era liberado.- el campo AMF no está.- pensó para sí. Un estruendo mucho mayor hizo temblar las paredes de su celda. Hubo una gran explosión y luego todo quedó oscuro.
Abrió sus ojos lentamente, y noto el frío de la superficie. Lo ultimo que recordaba era como una explosión la hizo caer y golpearse contra el suelo. Se levantó más por instinto que por fuerza y miro a su alrededor. Todo era escombros y la puerta de la celda estaba abierta y rota por el impacto. Agarrándose como pudo fue saliendo de allí. Algunos cadáveres pudo ver esparcidos. Seguía caminando hasta llegar a un gran salón.
Todo estaba medio derrumbado, paredes rotas dejaban entrar el frío. Mas cadáveres en el suelo. Como pudo le quito un chaquetón a uno de aquellos cadáveres y se puso lo mas rápido que su débil cuerpo la dejo. Salio caminando despacio pues los mareos y las náuseas no la dejaban avanzar como deseaba.
Comenzó a andar por la nieve sin saber donde ir, solo quería escapar de allí. Sentía angustia y desesperación. Miro hacia delante y a lo lejos pudo ver a unos soldados y un gran vehículo junto a ellos. Se escondió tras una piedra, para observarlo bien. En uno de los laterales del vehículo ponía unas letras que no podía leer. Camino para acercarse y descubrir que eran compañeros de la TSAB, pues eso era lo que ponía el vehículo.
Una pelirroja vestida de negro miraba a su alrededor cuando una figura lejana le llamo la atención, levantando su arma se fue acercando a ella. Se quedó paralizada por lo que sus ojos estaban viendo, una chica rubia alta, y con la cara demacrada y llena de moratones se acercaba a duras penas. Pego un grito para que los magos que estaban allí miraran. Todos comenzaron a correr hacia la chica, que ya sin fuerzas cayo al suelo.
- FATE-SAN!! -exclamo la chica con lagrimas en los ojos, mientras agarraba a la ojirubi.
- Ti-Tia...n...a.- desmayándose sin fuerza con una pequeña sonrisa de alivio.
fin del capitulo 3
bueno la mision en si, no vi que fuera importante describir, al menos no de momento, pronto sabreis sobre que iba, asi que paciencia. espero que os haya gustado este capi, que en realidad es de lo que mas me ha costado escribir, ya no solo por la mision en cuestion, sino por todo lo que le hicieron a nuestra Fate-chan. pues nada un saludo y hasta el proximo capi, que seguramente me pondre a escribir ahora
