Capituló 3: Obsesiones.
ELSA POV
La cabeza me estaba dando vueltas, sentía mi cuerpo cansado, como si hubiera hecho bastante ejercicio y estuviera pagando las consecuencias de ello. Aún así, no quería abrir los ojos, no quería darme cuenta de la realidad, lo que había pasado la noche anterior. En mi cabeza aún quería creer que todo esto había sido solo un mala o una excelente pesadilla, de cualquier forma, muy en el fondo sabía perfectamente que era lo que había pasado en verdad.
Por fin me decido a abrir los ojos y efectivamente, no me encontraba en mi habitación. Tarde un momento para darme cuenta de que me encontraba sola, ella no estaba. En cierta forma me alegraba que Anna no estuviera ahí, y no solo por el hecho de que me encontraba semi desnuda, sino porque no sabría qué decirle o que cara poner. Solté un suspiro de alivio, al menos así podía emprender la huida sin tener que enfrentarme a la cruda moral.
Me levanté un poco para tener una mejor vista de aquella habitación y así poder localizar mi ropa. No me costó mucho trabajo encontrarla, esta se encontraba apilada encima un pequeño escritorio justo al frente a la cama. Pero justo al lado de ella había algo más, era una hoja de papel con algo escrito en ella. Frunzo el ceño por un momento, algo en mi interior me dice que no debo de leer lo que ahí ya hace escrito.
Me armo con un poco de valor y sin salir aún de la cama, me acerco al escritorio para tomar aquella hoja y leerla;
"Para Elsa:
Lamento no poder estar ahí contigo, pero tengo clases a primera hora y no puedo faltar por ningún motivo. Sé que debes de tener muchas preguntas que hacerme y créeme, me gustaría responder a ellas. Si quieres podemos vernos en alguna otra ocasión para explicarte las cosas, no quiero que me mal interpretes ni nada por el estilo.
Supongo que te irás una vez leas esto, así que te contaré un secreto; hay una llave debajo de el tapete de la entrada. Puedes usarla para cerrar el departamento, solo vuelve a esconderla. En el refrigerador hay leche y huevos por si quieres desayunar y supongo que es todo.
Cuídate mucho, Elsa.
PD: Espero que hayas disfrutado de tu bebida.
Anna."
La carta había sido más relajada de lo que pensé, aunque no estoy segura de que era lo que esperaba exactamente. En la parte inferior de la hoja noté que Anna había dejado su número de celular. De cierta forma me siento satisfecha por lo que acababa de leer, ahora tenía una forma de contactarla en un futuro.
Me levanté por completo de la cama para emprender mi huida del departamento. Me cambié en menos de un minuto, tomé mi cartera y mi celular y eso era todo. Pero justo antes de salir de aquella habitación, me detuve a pensar si estaba haciendo lo correcto en irme así como así, después de todo, me estaba yendo sin "pagar" por mi "servicio especial".
Sacudí mi cabeza, saqué algunos billetes de mi cartera y se los dejé sobre el escritorio. No pude evitar sentirme algo culpable por lo que estaba haciendo, es decir, estaba pagando por algo ilegal, ¿no? Pero no era momento de ponerme a reflexionar sobre la moral, cultura y esas cosas, tenía que salir de ese lugar y rápido. Por fin salí de la habitación de Anna, crucé la pequeña sala del departamento y me dispuse a salir de este.
XXXXXXX
Mientras manejaba de regreso a mi casa, me mentalizaba para soportar el regaño de mis padres, ya de por si era algo tedioso tener más de 20 años y seguir soportando estos regaños de adolecente. Era apenas en este momento que me encontraba muy lejos de mi hogar, de hecho, me estaba costando un poco de trabajo el ubicarme, no es como si Arendelle fuera una ciudad enorme pero tampoco era un pueblo, fácilmente alguien podría perderse.
Después de conducir durante una media hora por las calles de la ciudad, por fin llegué a mi casa. Solté un suspiro de alivio al notar que al menos mis padres no se encontraban, eso me daría algo de tranquilidad y pensar en una buena excusa de por qué no vine a dormir anoche. Al entrar a la casa, caminé lo más rápido y silencioso posible hasta mi habitación. Por me sentía a salvo, ahora solo quedaba esperar.
"Me muero por darme un baño", me dije a misma. Así que me dirigí a mi baño para darme una buena ducha, quizás me ayudaría a aclarar las cosas en mi cabeza.
Abrí la llave de la regadera y la dejé así por un par de minutos mientras el lugar se llenaba de vapor, al tiempo de que me quitaba la ropa. Para mi sorpresa, pude notar algunas "huellas de la batalla" de anoche por todo mi cuerpo, vaya que si esa Anna le gustaba jugar rudo. No me molestaba en lo absoluto, pero me agradaría más poder recordar esa noche con más claridad.
El agua caliente caía suavemente en por todo mi cuerpo. Cerré mis ojos para tratar de recordar con mayor claridad lo que había pasado la noche anterior.
Poco a poco pequeñas imágenes regresaban a mi cabeza. Ahora podía ver a Anna con más claridad; la silueta de su cuerpo desnudo frente a mí, sus pechos perfectos, su abdomen plano, ella era perfecta. Estaba tan concentrada en mis recuerdos que ni siquiera me percate del momento en que mis manos empezaron a recorrer mi cuerpo, intentando imitar lo mismo que Anna había hecho. Me mordí el labio inferior al notar que me estaba excitando más de la cuenta, no era precisamente mi intención, pero es que no podía dejar de pensar en esa pelirroja.
Con una de mis manos empecé a acariciar mis pechos con delicadeza, intentando adivinar como Anna lo hubiera hecho. En mi cabeza circulaban imágenes de todo tipo, algunas de ellas no sabía si eran producto de mi imaginación o en verdad habían ocurrido esa noche, aunque en este punto ya no importaba la verdad, quería seguir recordando, quería recordar como Anna me había hecho suya. No pude evitar soltar un ligero gemido cuando por fin una de mis manos alcanzó mi clítoris, estaba perdiendo la cabeza.
Mis caricias empezaron a volverse cada vez más lentas. El calor de mi cuerpo aumentaba a cada segundo, me había olvidado por completo del baño y me estaba enfocando en llegar al orgasmo. Podía sentir como mis piernas me temblaban, también como mis pezones se ponían cada vez más duros y mis gemidos aumentaban de intensidad. Mi mente me estaba jugando una mala pasada, me imaginaba a Anna justo encima de mí, rozando su sexo con el mío, haciéndome gritar de la excitación al momento de insertar sus dedos en mí. No podía diferenciar si esos eran pensamientos creados por mi o recuerdos vagos de una noche de copas, pero eso ya no importaba en lo absoluto.
"¿Lo estás disfrutando?", fueron las palabras que pude recordar de ella.
Empecé a acariciar mi clítoris con más rapidez, mis gemidos se volvieron más constantes y fuertes. Mis piernas me volvías a fallar, podía sentir como estaba llegando al orgasmo, uno provocado por una completa desconocida. Caí rendida ante el shock de excitación, me encontraba jadeando con más fuerza que antes. Anna era la causante de todo esto, había llegado al orgasmo por su culpa.
XXXXXXX
Eran las 2 de la mañana y aún no podía conciliar el sueño, tenía mi cabeza hecha un mar de ideas. Creo que no ayudaba mucho el hecho de que este día me había masturbado pensando en una completa desconocida y también de que ahora me encontraba "castigada" por mis padres debido a mi falta de consideración por no haber llegado a dormir a la casa.
Intentaba distraerme mirando videos en Facebook o revisando algunas noticias de interés, de hecho, no soy muy fan de las redes sociales, si tengo una cuenta en Facebook fue por un simple capricho de mi amigo Kristoff y ya. Pero fue en ese momento que se me ocurrió algo, me estaba obsesionando demasiado con esta, quizás podía encontrar algo de ella por aquí. Aunque pronto descarté la idea de buscarla, yo nunca me había comportado de esta forma, nunca le abrí el corazón a nadie en el pasado, no entendía el porqué ahora esta chica aparecía en mi vida y me cambiaba de la noche a la mañana.
Quizás fue mi curiosidad, morbo o yo que sé, pero decidí buscar su perfil. Me desilusioné un poco al no encontrar nada sobre ella, aunque me pude imaginar la razón del porqué, una chica en su situación debe de mantener un perfil bajo supongo. Pero quería saber algo de ella, así que llevé mi búsqueda a otro nivel, buscando si el bar donde ella trabaja tenía una página o algo parecido. La suerte me sonrió a medias ya que si la encontré, pero al revisarla por algunos minutos noté que no había nada sobre Anna, nada, ni siquiera una mísera foto o algún comentario sobre ella, nada.
¿Quién era esa chica? ¿Acaso me mintió sobre su vida? Quizás solo quiere permanecer anónima, no la culparía por eso pero… algo no me cuadraba de todo esto. Y fue ahí donde recordé algo importante, su número, tenía su número de celular. Por la hora podía deducir que el bar estaba por cerrar, pero no me atrevería a llamarla, no soy tan osada como para hacerlo.
Tomé mi celular, abrí la bandeja de mensajes, dispuesta a escribirle algo. MI cerebro estaba a mil revoluciones, ¿qué rayos estaba haciendo? Me estaba comportando como una loca obsesionada, ya no solo era por el sexo, quería saber más sobre ella.
"Hola… ¿Puedo verte mañana?", fue todo lo que le pude escribir.
Envíe el mensaje sin esperar mucho. Tal vez lo vería, tal vez no, pero ya no había marcha atrás, sea lo que me fuera a contestar o también si no lo fuera a hacer, ya no podría arrepentirme en este punto.
Al pasar los minutos me estaba dando cuenta de lo tonta que había sido, me estaba empezando a hacer ideas que no venían al caso, ella no estaba pensando igual que yo. Ella estaba tratando de salir adelante, de tratar de ser alguien en esta vida y yo solo era chica frustrada por no poder salir de esta casa, de este "castillo de hielo".
Pasaron al menos 40 minutos y nada, ni una señal de ella. Fue hasta casi completarse una hora que mi celular vibro; mi corazón se aceleró por un simple mensaje de texto.
"Mañana en el bar a las 8… Tuya, Anna"
