Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^ Yo no soy dueña de los sucesos, son de una amiga, yo solo los convertí en una historia sin su permiso XD

Verdad.

Bella's POV:

Mayo 17

Que rápido pasa el tiempo, parece que apenas ayer había conocido a Edward, y hoy, Dios, como cuento los segundos para verlo, lo admitiré, me gusta, y mucho. No entiendo si yo a él igual, pero, me hace sentir como si sí le gustase.

Era extraño, a mí me gustaba mucho, él era estupendo, tenía una personalidad intensa. Que me hacía quererlo, era divertido y guapo. Era como un sueño, como en mi sueño, ese sueño tuvo un significado.

-Hola, Bella – saludo Leah, sacándome de mi mundo, en el que siempre estaba sumergida – oye, acompáñame un momento, por favor.

-Claro, pero… ¿a dónde? – mi confusión era muy notoria.

-No importa, tú solo acompáñame… - me agarro la mano y me empezó a jalar hacía el parque que estaba junto a la escuela.

-Leah, ¿me quieres decir de una vez por todas a donde vamos? – le dije con un tono autoritario, antes de llegar hacía la parte más bonita del parque - ¿qué hacemos aquí?

-Tú solo ve… - entonces, mire hacía enfrente, separando mis ojos de los de Leah. Y dándole paso a una hermosa vista.

Esta parte del parque, estaba toda cubierta por árboles, por lo que la luz del sol casi no se reflejaba en el piso, pero hoy el sol estaba tan fuerte, que algunos rayos si pudieron penetrar. Las flores, que había por todos lados, se veían aún más hermosas con el sol reflejándose en ellas. En el árbol más lejano había alguien recostado, no lo podía reconocer muy bien, dado a que estaba lejos.

Lentamente, ese alguien, se acerco. No me había dado cuenta de que Leah ya no estaba junto a mí. La busque con la mirada, pero no la encontré por ningún lado.

-¡Leah! – Grite, pensando que ella me contestaría - ¿dónde te metiste?

-Tranquila – me dijo ese alguien, que inmediatamente reconocí.

-¿Qué esta pasando? – Hice una mueca confusa – no entiendo.

-Bueno, es muy sencillo… - empezó a hablar, pero luego frunció los labios.

-Bueno… ¿entonces? – me estaba desesperando.

-No, nada – se rió entre dientes, y yo me desespere.

-Eres demasiado raro, haces que Leah me traiga para acá y no dices y haces nada.

-Bueno, tranquila – su voz sonaba calmada y tierna – la verdad, si había una razón para traerte. Pero…

-¿Qué? – dije desesperada. Después de unos minutos en silencio.

-Bueno – dijo un poco inquieto, nervioso – lo que yo quería decirte es que. Es que, es que…

-¿Qué, qué? – dije, ya me desespere mucho.

-¡Que tu me gustas! – dijo por fin. Una sonrisa de oreja a oreja corrió por mi cara. Me lance a sus brazos y lo abrace con mucha fuerza.

-Tú a mí igual – le dije, con mucha emoción, al oído.

-Intenso – dijo en broma, para luego apretar sus brazos alrededor de mi cintura – Te quiero, mi niña hermosa.

-Yo igual a ti.

-Entonces… solo hay una pregunta más por hacer – se alejo un poco de mí, pero sus brazos no abandonaron mi cintura – Bella, te quiero, lo sabes, si tu estuvieras conmigo, me harías el hombre más feliz que puede existir en este planeta. Que te quiero, es tan verdadero como que el sol es caliente, como que el cielo es azul y que el fuego quema… Sin tu cariño, no se que haría, sin tu sonrisa, sin tus ojos, sin tu, en sí… ¿te gustaría ser mi novia?

-No entiendo por qué lo preguntas, si es lógica la respuesta – bajo la cabeza, parecía que estuviera avergonzado de todas esas hermosas palabras que dijo - ¡Claro que sí! Me haces tan feliz.

Y lo volví a abrazar. Él me devolvió el abrazo. Fuertemente. Estuvimos un rato, muy largo si puedo decir, en el parque, disfrutando del sol y de las flores que había ahí. Todo era tan bello. Me encanto compartir esto con él y estar junto a él. Cuando empezó a oscurecer, nos fuimos. Íbamos caminando hacía mi casa, pasamos por una calle, que estaba iluminada, únicamente, por la belleza de la luna llena, que en este momento se veía naranja, y los faros de la calle. Yo iba con una mano en la bolsa de la sudadera y la otra suelta, bailando en el aire, esperando el dulce contacto con la de él.

Pero, al parecer, él no entendía lo que yo quería.

-"¿A qué hora me va a agarrar la mano?" – pregunte en mi mente.

Bueno, no me importa, yo quiero agarrarle la suya. Entonces, estire mi mano libre y tome la suya. Él entrelazo nuestros dedos, y yo sonreí.

-Me gustaría que se fueran apagando los faros, conforme vamos caminando – comenté. Enserio me gustaría.

Él me volteo a ver, simplemente. Y, de pronto, los faros se fueron apagando conforme íbamos caminando, tal y como yo había querido. Me empecé a reír.

-Dios, ¿Cómo hiciste eso? – Su voz sonaba extrañada - ¡Bruja! – bromeó.

-Pero esta bruja te quiere mucho – mi tono de voz sonó divertido y cariñoso al mismo tiempo.

-"Y ahora… ¿A qué hora me va a abrazar?" – pregunte, nuevamente a mi mente.

No, pues si él no lo hace, lo voy a hacer por mi propia cuenta. Lo volteé a ver, me lancé hacía él y me le aconche.

-¿Y cuándo me besara? – Dios, ¿qué creé? ¿Qué soy una de esas niñas que si las besas le van a meter una cachetada ó qué?

Bueno, ¿qué le pasa? Mis labios están entreabiertos y están a milímetros de los suyos.

Bueno, otra vez, lo tendré que hacer yo. Acerque mi cara más a la suya. Entreabrí, más los labios y lo bese. Fue un bese potente. Esta cargado de cariño y ternura. El beso subió de potencia. Aún era tierno, pero ahora más. Duramos mucho rato, aunque, bueno, pudieron ser solo unos segundos, o pudieron ser horas. El tiempo no existía cuando estaba con él.

-Te quiero – dijo cuando nos separamos para tomar aire. Apoyo su frente en la mía.

-Yo igual.


Ok, perón por el retrazo. Y lo se, se que este capítulo no esta nada largo, pero bueno, les juro, que el beso es verdad, bueno, al menos fue algo así, de verdad, si paso lo de los faros. Donde se vuelven novios no, pero lo demás sí. XD Bueno, me tengo que ir. En el siguiente capítulo me esforzare más. (:

.: * ฆℓәx * :.