La pareja ideal

3. La historia de Mei Ling

Eriol

Divisé a Mei Ling en medio del restaurante, ya sabía mi papel era la tercera vez que lo interpretaba. Era el amigo extranjero que volvía a ver a su antigua compañera de estudios. Y aquí iba.

-¿Li Mei Ling?

-Si –me respondió dándome una mirada de reojo -¿quién es… Hiraguizawa?

-¡Si soy yo! –contesté con una gran sonrisa en el rostro.

-¡No puedo creer que estés aquí! ¡qué coincidencia! –me dijo dándome toda su atención y una gran sonrisa- Te presento a Liu Xin Fan –dijo señalando a su cita- un… amigo y él es Hiraguizawa Eriol, estudiamos juntos en Japón cuando estábamos en la primaria –me señaló –lo saludé con un apretón de manos- pero ¿qué estás haciendo? ¿Vas a comer? –asentí- ¿sólo? –preguntó extrañada.

-Si, la verdad es que acabo de salir de la oficina y tenía mucha hambre así que decidí entrar.

-Si quieres puedes sentarte con nosotros ¿verdad? –preguntó mirando a su cita ante lo que él tuvo, obviamente, que decir que si. Y por supuesto la noche se convirtió en "el reencuentro" de los viejos compañeros de primaria y la cita arreglada por la tía de Mei Ling, o su madre ya no recuerdo cuál de las dos, quedó en el olvido.

-Bueno Eriol fue un gusto volver a verte y por favor no dudes en llamarme tenemos que mantenernos en contacto.

-Por supuesto Mei Ling, salúdame a tu primo de mi parte.

-Lo haré –respondió con una sonrisa amplia y cálida, tenía que reconocer que Mei Ling era una muy buena actriz. Me despedí del hombre y me dirigí al parqueadero.

Mei Ling

-Ah –dije aún viendo la espalda de Eriol desaparecer en el restaurante hacia la salida- es tan bueno volver a verlo –me giré para ver a mi cita- cuando estuvimos en Japón éramos muy unidos; siempre jugando y apoyándonos todos, teníamos un pequeño grupo mi primo, Eriol, Sakura que ahora es la esposa de mi primo y yo, inseparables –dije con la mirada más nostálgica que pude.

-Me imagino –contestó con tono aburrido, ¡si lo habíamos logrado!- bueno Mei Ling me gustaría quedarme y seguir hablando contigo pero lastimosamente debo pasar por la casa de mi hermano que me pidió un favor y es un poco urgente.

-Oh claro no te preocupes –le dije inocente- fue un gusto conocerte y espero tu llamada para volver a vernos.

-Claro, cuenta con eso –dijo con un tono frio –cuídate, adiós.

-Adiós –contesté despidiéndome moviendo la mano de lado a lado mientras aún veía su silueta- ¡SI! –dije casi saltando de la dicha, uno más que no llamaría. Y esperaba que mi tía dejara ya de planear citas ¡ya eran 3 en un mes! Estaba cansada y para que la estrategia de "mi amigo de la infancia" funcionara no debían ser tan seguidas. Me dispuse a llamar a mi madre para informarle sobre la cita mientras me dirigía al parqueadero donde Eriol me estaba esperando. Así había sido desde la primera cita, el chico al sentirse aburrido no quería continuar con la cena y sacaba cualquier excusa por lo que terminaba yendo con Eriol a algún lado o llevándome a casa.

-¿Listo? –preguntó cuando entré al auto.

-Listo, ya le dejé claro lo interesada que estaba en su llamada para una próxima cita –puse cara de ingenua- y llamé a mi madre para avisarle lo emocionante que fue la cita –nos vimos por un par de segundos- JAJAJAJA –reímos al tiempo.

-Pero tuviste suerte que pudiera reprogramar la cita con Denise Adams –dijo comenzando a manejar.

-Lo sé, creo que este era más aburrido que los anteriores –contesté fastidiada.

-Tienes que pensar en algo más por si yo no te puedo ayudar.

-Lo que necesito es un marido –me miró sorprendido- no me mires así –le dije con tranquilidad- si tuviera un marido este problema de citas se acabaría.

-Pero entonces tendrías que casarte.

-No me importa casarme –respondí- ya te dije que no me molesta tener un matrimonio arreglado, pero los candidatos que buscan mi tía y mi madre es que deben ser exitosos, para que sea una unión benéfica con la empresa y que quieran tener un verdadero matrimonio conmigo, ósea dejar de ser un matrimonio arreglado para convertirse en uno real.

-Pues ahí ni como ayudarte…

-Necesito encontrar a alguien que me sirva como fachada.

-¿A qué te refieres?

-Bueno alguien con quien pueda ser honesta decirle quiero esto y necesito esto –le dije señalando dos veces mi mano para dar énfasis a mi declaración- y que me diga claramente qué quiere y necesita él.

-A veces no te entiendo –dijo sonriendo- ¿una cerveza? –asentí.

-¿Por qué lo dices?

-Bueno pues… -vi que dudaba.

-Habla tranquilo –le dije- creo que me conoces lo suficiente para hablar libremente.

-Bien… lo digo por tu historia con el coreano –soltó. Me sorprendí de sus palabras, desde aquella vez camino al restaurante nunca más me había vuelto a mencionar a Song Jo- por lo que supe ustedes estaban muy enamorados, al punto de que se rumoraba que iban a irse a vivir al extranjero… y ahora hablas del amor y las relaciones de una manera tan fría, como si no fueran asuntos que involucran sentimientos; por lo que supongo saliste muy herida de esa relación –me miro levemente, supongo que intentando adivinar mi reacción- pero por muy herida que hayas estado no puedo concebir que no quieras volver a amar a alguien… ahí está lo dije –terminó. Terminó de estacionar el auto y entramos a un bar. En el camino no le dije nada, estaba debatiéndome en si responderle honestamente o darle alguna evasiva, pero Eriol había demostrado ser un buen amigo y uno leal que era lo importante.

-Bien pues –comencé a decirle una vez nos acomodamos en una mesa y pedimos un par de cervezas- lo que dices es cierto, yo fui muy feliz con Song Jo, al punto de escaparme de casa e ir a vivir con él en Seúl –se sorprendió, aparentemente no conocía ese detalle- pero verás todo… todo fue un teatro, una gran actuación de Song Jo –vi confusión en su mirada- yo estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera por estar con él. Tienes que entender que para mi Song Jo era mi todo; por lo mismo podía darlo todo para ser feliz a su lado –asintió- y él me hizo creer que sentía lo mismo, que estaba dispuesto a dar y sacrificarlo todo por nosotros.

-Y asumo que no fue así.

-No –le dije y tomé un sorbo de cerveza- la verdad no sé él que pensaba que era irnos a vivir juntos, lejos de la presión de nuestra familia –lo dije más para mi que para él- la cosa es que él tenía una novia, me había dicho que era un matrimonio arreglado y que ni la conocía pero no era cierto, él conocía a la chica y había salido con ella en un par de citas, así que cuando les dijo que quería estar conmigo obviamente su familia se opuso y su manera de presionarlo fue quitándole el dinero.

-Claramente –acotó él.

-Nos fuimos a vivir en pequeño cuarto en la azotea de un edificio de un barrio pobre de Seúl –sonreí- yo tenía una idea formada de lo que pasaría. Sabía que sería difícil, que nos costaría mucho salir adelante pero ahí nos veía, me imaginé mi vida con Song Jo ahí mismo, teniendo hijos y trabajando diligentemente para vivir. En ese entonces yo era un tanto ingenua o idealista, me imaginé una vida juntos; sabía que nuestros padres no perdonarían nuestra afrenta así que no podríamos volver con ellos por ninguna razón pero… y aquí está lo gracioso –le dije viéndolo a los ojos- a los 3 días de comenzar nuestra vida juntos, recuerdo que estaba animada y como pude con ayuda de una vecina preparé bibimbap* para la cena, Song Jo me dijo que no podía soportarlo –amplié mi sonrisa- me dijo que no conseguía trabajo y que era imposible vivir en esas condiciones tan precarias, que ya había hablado con su padre y éste había decido perdonarlo si dejaba el asunto atrás y regresaba a vivir a la casa, así que solamente me dijo eso, se disculpó y se fue. –Vi la sorpresa en los ojos de Eriol, era una historia irrisoria- me quedé ahí como una estúpida –bebí un poco más- durante casi dos días estuve ahí sentada al lado de la mesa con el bibimbap servido… era la primera vez que cocinaba, recuerdo la emoción que sentí al hacerlo y lo feliz que estaba por saber qué pensaba Song Jo del sabor que quedé en una especie de letargo. Finalmente fue el dolor en el cuerpo el que me hizo reaccionar y de un momento a otro comencé a llorar.

-No puedo creerlo –dijo soltando un suspiro- que cobarde…

-Luego de llorar por no sé cuanto tiempo salí de allí, tomé el primer avión a Hong Kong y fui a disculparme con mi padre y mi familia –terminé de relatar.

-Bien entiendo porqué te sientes de esa manera con respecto a las relaciones –dijo luego de algunos segundos- pero… ¿no quisieras volver a sentir ese tipo de sensaciones? Las mariposas en el estómago, la emoción de las citas, la felicidad de estar con quien amas, con alguien que te gusta.

-Jajaja Eriol –lo mire fijamente- estoy rota –le solté- ya no siento nada –vi confusión en su mirada.

-¿A qué te refieres?

-Mira luego de pedir perdón y ser castigada por el escándalo que le causé a la familia, las relaciones con quien fue mi prometido se solucionaron gracias a las conexiones de Xiao Lang, así que pronto mi vida laboral volvió a ser lo que había sido pero al cabo de un mes leí en los periódicos sobre el compromiso de Song Jo con su novia de años; la que no había visto y con quien no se quería casar –aclaré sarcásticamente- sentí mucha rabia así que me quise desquitar –hice una mueca pues sabía que había sido tonto- fue una decisión apresurada e infantil pero fue mi manera de hacerle sentir que tampoco había significado nada para mi aquella relación que tuvimos. Con una amiga fuimos a un club, me arreglé lo más hermosa que podía, y cuando vi un chico que me gustó sin reparos me acerqué a hablarle –me causó gracia lo atento que se veía Eriol por saber qué había sucedido- al cabo de unos minutos estábamos en la pista bailando y yo siendo lo más coqueta que podía. Estaba decidida a irme con él –eso lo sorprendió- así que cuando intentó besarme no puse resistencia alguna.

-¿Y?

-Y necesito otra cerveza –le dije sonriendo, no sabía que mi historia podría llegar a parecerle tan entretenida. Le hizo un gesto al mesero quien pronto nos llevó a la mesa otras dos botellas.

-Bien sigue –dijo dándome una botella y tomando un poco de la suya.

-No sentí nada –le dije simplemente.

-¿Qué?

-No sentí nada –repetí.

-No puede ser –dijo riendo.

-¡Es cierto! –afirmé- era como besar una pared o mi mano. –expliqué- intenté seriamente nuevamente, creo que me lo iba comiendo con la boca –recordé riendo- pero nada, no sentía absolutamente nada, así que al final regresé a mi casa con una rabia mayor. No sólo no me había podido vengar de Song Jo sino que no sentía nada por otro hombre.

-Tal vez fue muy pronto para ti.

-Eso pensé –le expresé- así que esperé un poco más, a sentirme más tranquila conmigo misma y con la situación.

-Eso.

-Y después de un tiempo conocí a Kai Yamamoto, era un arquitecto para un proyecto de la empresa y muy atractivo, por lo que cuando me invitó a salir no dude y acepté. Ya había pasado algún tiempo de lo de Song Jo y aunque aún pensaba en él no sentía rabia o las ganas de vengarme que sentía antes. Así que salí con Yamamoto un par de veces, en la tercera o cuarta cita nos besamos y pasó exactamente lo mismo que antes.

-¿No sentiste nada?

-Nada –negué- culpé a los nervios, el ambiente, el estrés, todo menos a Kai, y por supuesto no le mencioné nada, no quería espantarlo algo así –asintió- y cuando luego de dos citas más y que pasara lo mismo supe que no era nada de eso, era yo, por lo que decidí terminar las cosas con él y finalmente llegó Rodolfo Fuentes –le dije con una sonrisa recordándolo- un ingeniero brasilero que era perfecto –revelé- gracioso, inteligente, rico, educado y era demasiado atractivo además su sonrisa era de esas que te iluminan –sonreí contándole- salí con él dos veces, a mi madre no le gustó la idea al inicio pero no se opuso creo que porque quería verme con alguien, quien fuera –me reí y él igual- y bueno al final de la segunda cita nos besamos e igual que las veces anteriores nada sucedía, no sentía nada –me recosté un poco en la silla- pero esa vez pensé que debía dejar de pensar tanto y dejarme llevar por lo que fuimos a su apartamento. Estábamos en la sala tomando una copa de vino cuando comenzó a besarme y terminó encima mío en el sofá –se asombró- le quité la camisa e intenté "dejarme ir" pero al sentir frío mientras mi quitaba la chaqueta, fastidio mientras me acariciaba las piernas y sentir todo el tiempo que estaba moviendo mis labios sin sentido alguno lo detuve, le dije que eso no iba a ningún lado y salí de allí.

-Mmm

-Y desde esa vez no salgo con nadie, no le veo caso.

-¿Entonces nunca volviste a sentir nada con otro hombre?

-Nada, aparte de que mi cerebro me diga que es atractivo o no nada sucede.

-Tal vez no has encontrado al hombre indicado –dijo en un tono seductor.

-¿El hombre indicado? ¿Sabes lo cursi que suena eso? Jajaja –no pude evitar reír- bien no sé si el hombre indicado venga pero lo que si sé es que luego de Song Jo quedé rota, dañada o como quieras decirle porque no puedo sentir nada por otro hombre –estaba meditando mi respuesta- ¿qué estás pensando? –le dije cuando fijo sus ojos en mi.

-¿Qué tal si… -comenzó y por el tono me di una idea de lo que diría- lo intentas conmigo?

-¿Besarte? –pregunté incrédula.

-¿Por qué no? Modestia aparte soy un muy buen amante y sé cómo satisfacer a una mujer además que soy muy atractivo.

-Modestia aparte –repetí- no lo creo Eriol, eres mi amigo y eso podría hacer las cosas incómodas.

-¿Por qué? No te estoy diciendo que te enamores de mi, sólo quiero saber si sientes algo conmigo.

-¿Para qué?

-Porque sí –dijo simplemente.

-¿Por qué si? –solté- es por tu ego. –le dije- Te crees el mejor conquistador y saber que podrías hacerme sentir algo sería un gran punto para tu ego de payboy.

-¿Y hay algún problema si es así? –me miro seriamente- ¿qué es lo peor que puede pasar? O es que crees que si sientes algo si nos besamos quedarás enamorada perdidamente de mi que incluso afectará nuestra relación laboral.

-No –respondí- sólo creo que si como antes no siento nada eso será un golpe para tu ego y eso –enfaticé- podría afectar nuestra relación laboral.

-Ay por favor –habló mirando a otro lado- sólo piénsalo –dijo volviéndose a verme y poniendo una de sus manos sobre una mía.

Lo medité seriamente, y ¿si pasaba algo? Si al besar a Eriol sentía algo ¿qué sería lo peor que podría pasar? ¿Enamorarme de él? No lo creo, Eriol me caía muy bien pero no me generaba ni el más mínimo interés como pareja, en cambio podría generarme un gran beneficio personal si lograba despertar alguna emoción en mi interior. Porque siendo honesta extrañaba sentir algo por un hombre, no amor porque en honestamente ya no creía en él pero si deseo, satisfacción… instinto. Ya habían pasado tres años desde que mi relación con Song Jo terminó y 10 meses desde lo de Rodolfo así que bien podría hacer la prueba ¿no? Como fuera sólo saldría ganando pues si sentía algo sabría que he recuperado una parte que perdí como mujer luego de lo de Song Jo y si no sabría que sigo rota.

-Bien -respondí bajo. Lo vi sonreír. Se acercó un poco más a mi. Estábamos sentados en un mueble en forma de U por lo que le fue sencillo ponerse a mi lado sin causar mucho revuelo. Tomó mi rostro con una de sus manos y se acercó lentamente.

Sus ojos eran de un azul oscuro que gracias a sus lentes se hacían aún más penetrantes, podía sentir la tensión que se había creado por el momento, al atmosfera se sentía cargada. Tenía que reconocer que era todo un seductor. Intenté dejar mi mente en blanco y sólo sentir.

Cerré los ojos cuando lo sentí muy cerca y finalmente sentí sus labios sobre los míos. Comenzó a besándome suavemente, sin presión. Seguí su ritmo y lentamente el beso se volvió más demandante y profundo, el aire se volvió escaso y el aire escaso. Sentí su lengua adentrándose a jugar con la mía y respondí sin reparo a sus demandas pero… al final había sido igual. No estaba sintiendo nada. Bueno nada más que lo físicamente posible; unos labios sobre los míos, su respiración y una lengua acariciando mi boca. Abrí los ojos y pude notar el rostro relajado de Eriol, no sabía si él estaba o no sintiendo algo pero se veía tranquilo en esa situación, su especialidad sin duda.

Pasaron un par de segundos más y finalmente abrió sus ojos y se separó. Me preguntó con la mirada si había sentido algo por lo que negué y le di una leve sonrisa, como la que se le da a alguien que no pudo alcanzar una meta por mucho empeño que haya puesto.

-¿Nada? –negué de nuevo- no puedo creerlo –dijo incrédulo, aunque más para si- eso fue –se volvió a verme- hice un gran esfuerzo.

-Lo siento –me disculpé, la verdad creo que se sintió mal.

-No te disculpes –me dijo con una mueca de sonrisa- al menos ya sabemos que sigues igual –asentí- y que tienes un gran problema de afectividad.

-Jajaja brindo por eso –le dije intentando aligerar el ambiente. Él tomó su botella y con una amplia sonrisa la chocó con la mía gritando salud.

N/A: Y bueno finalmente se conoce el pasado de Mei Ling y por qué no quiere un matrimonio "normal" espero les guste el capi.

Annyeong

*Bibimbap: Es un plato popular de la gastronomía de Corea. Literalmente significa "arroz mezclado" o "comida mezclada". Consiste en un cuenco de arroz con vegetales y carne encima. Al momento de comerlo se deben revolver los ingredientes y agregarles aceite de sésamo y gochujang (pasta de pimiento picante rojo). Usualmente se sirve junto a una sopa y otro plato de acompañamiento.