Este es el tercer capítulo, espero que les guste mucho. A mí también me gusta mucho esta pareja, prefiero a Rosalie que a Bella, por eso es la protagonista de esta historia.

Bueno disfrútenlo!

III.

El entró a la sala con una sonrisa y cierta indiferencia. Quedó en blanco cuando la vio de la mano de Emmett, calló, y no pensó en nada. Rosalie reconoció ese rostro, sintió un ligero pánico, y enmudeció. Lo miró a los ojos. Su corazón latía muy rápido. Pero no debía dejarse llevar por las emociones, debía actuar y dominar la situación, algo que hacia tan bien.

Edward PoV

"Alli estaba ella: Impactante, bella; aunque admirarla seguramente solo aumentaría su vanidad.

A esto era lo que temía.

Llevaba los labios al natural, y los ojos encendidos por la codicia. Yo ya conozco este tipo de mujeres, oportunistas y materialistas, se provechan de tus sentimientos y ambicionan lo que tienes. Pero no dejaré que eso le pase a mi hermano".

Emmett fue el primero en retroceder la silla, levantarse para acercarse a su hermano menor y saludarlo con un fuerte abrazo. Edward aun se sentía confundido y aturdido debido a las circunstancias, y debido principalmente a la persona que se encontraba tres pasos más atrás de Emmett, con semblante suave, pero con la mirada clavándose en sus ojos. Su padre se aproximó y le palmeó la espalda, su madre estaba también detrás de él, animándolo a que se acerque a la novia de Emmett, y la salude por 'primera vez'. Y el no sabía qué hacer, si saludarla o acusarla, o ignorar la situación, y seguir con el juego de 'gusto en conocerte'. Optó por lo último, aunque su conciencia no le permitió decir: Es un gusto conocerte, frase que rozaba el cinismo. Sostuvieron mano por poco segundos, y ella le esquivó la mirada, y abrazó a Emmett, escondiéndose en su regazo. Emmett sonrió y le besó el cabello.

-Es mi Rosalie, hermano. – dijo Emmett con voz solemne, y orgullo.

Edward siguió mudo, callado, y la volvió a mirar, esperando que la figura de la bella mujer se desvaneciera y apareciera otra en su lugar, como un sueño. Pero no; ella seguía ahí, con mirada firme. La mujer que había besado, sentido, hace menos de un día. Rosalie tampoco pronunció palabra, intentaba inútilmente ignorar la situación pero le era imposible. Carlisle fue el siguiente en intervenir:

-Sentémonos a la mesa. – le indicó a Edward que tome asiento, y se sentó donde esta Alice, frente a Rosalie. Y su hermana se sentó al costado de ella. Comenzó así de nuevo una fila de preguntas hacia Rosalie, que la distraían de la aguda y afilada mirada de Edward. Luego prefirió no observarla más, y beber el champagne de su copa sobre la mesa.

-Recientemente decidí mudarme a Los Angeles donde vivo con mi hermano. Mi padre sigue viviendo aquí en Seattle. Así que ahora divido mi vida entre Los Ángeles y Seattle. – contó Rosalie

-Como tú, Edward.- dijo Alice irrumpiendo con su comentario en la aparente tranquilidad de Edward (pero coraje por dentro), no quería ser forzado a hablarle.

Quería otra copa más y otra más para evitarse el disgusto de dirigirle la palabra. La cena transcurrió entre muecas forzadas o simples interjecciones de Edward y copas de Champagne y vino de la cava privada de Carlisle, y una conversación fluida entre su familia y Rosalie quien omitió la presencia del hermano menor de Emmett, para hacerse más llevadera la cena.

Cuando concluyó la comida, Edward no podía soportar seguir en esa misma sala, cerca de la misma mujer. Necesitaba, sin embargo, encontrar una forma amable para retirarse, de manera corta y rápida, y lo más importante sin levantar suspicacias.

- Esme estuvo deliciosa la cena, me excuso debo hacer una llamada urgente y estoy agotado por el viaje. Hasta luego. – y la miró fugazmente, y salió de la sala.

La conversación siguió sin Edward, Rosalie sentía ahora un ambiente menos tenso, pero aun así sabía que intranquilidad la seguiría, se sentía condenada a la incertidumbre. Esme y Carlisle fueron los siguientes en excusarse:

- Nos retiramos, estás en tu casa Rosalie.-dijo Carlisle.

- Serás siempre bienvenida. – añadió Esme.

Alice, Emmett y Rosalie, pasaron a una sala más intima y pequeña con baja iluminación cuyos ventanales amplios y abiertos daban junto al jardín, donde Rosalie pudo prender un cigarrillo. Mientras Alice servía unos tragos. Levantó la copa y dijo:

- Por la nueva integrante de la familia. – ella sonrió al comentario débilmente. Emmett prefirió no beber alcohol. – Voy a llamar a Edward para celebrar a lo grande. – y se angustió ante tal comentario. Prendió otro cigarrillo.

-¿Que pasa mi amor? – dijo Emmett, Rosalie estaba algo inquieta, y tenía la mirada algo perdida.

- Nada.- Beso sus labios suavemente, en la terraza. Emmett intentó intensificar el beso, pero ella retrocedió. Colocó el cigarrillo de nuevo en sus labios.

-¿En serio no pasa nada, Rose?- y ella negó con la cabeza. -Papa y yo debemos arreglar algunas cosas de trabajo en el despacho.

-Voy contigo.- no queria quedarse a solas con Alice y menos aun Edward.

-No es necesario, amor. Esperame, aquí.

-Claro. – dijo ella sin mirarlo a los ojos. Emmett le cogio del rostro, y le dio un beso en la frente. Aun desconcertada, por los caprichos del destino.

Emmett salió de la salita, y ella se quitó el pañuelo del cuello, salió al jardín a caminar y pisó el cigarrillo. Sintió de pronto que alguien la jaló fuertemente del brazo, haciéndola voltear y encontrándose con sus ojos verdes.

-¿Qué te pasa? – Rosalie se exaltó

-¿Qué que me pasa? No eres nada inocente. Sabes a lo que me refiero, sabes lo que me pasa. Tenemos que hablar.

- Jamás pensé volver a encontrarte, es una coincidencia muy desafortunada.

- ¿Por qué tuviste que engañar a mi hermano?

- Me encanta tu cinismo. Ambos engañamos a Emmett.

- Pero yo no sabía que la bendita Rosalie eras tú.

- Edward, yo te advertí que tenía novio y no lo pensaste y me besaste.

- Baja la voz, nos pueden oír.

- Si, no son las mejores circunstancias para hablar. Ya acabamos.

- No, no acabamos. Deja a mi hermano.

- ¿Dejar a Emmett? Es una locura mencionarlo. – se formó una sonrisa en sus labios.

- ¿Qué necesitas dinero? ¿Un hombre rico que te mantenga, que pague tus caprichos y vanidades? Porque, no tengo duda, eres de esa clase de mujer.

- Me ofende lo que dices. Soy de la clase de mujer que quiere aprovechar su juventud y vivir la vida. Soy una mujer hermosa y joven. Emmett me gusta, por eso estoy con el. Y su dinero, no puedo negar que esa parte de él también me atrae.- diciéndoselo para provocar a Edward.

- El no te merece. Lo engañaste.

-Lo engañé contigo.- levantando la ceja izquierda al mismo tiempo.- Vuelves a lo mismo, la única victima es el, no tu.-y sus palabras eran contundentes.

-¿Y con cuantos mas has hecho lo mismo? ¿A cuantos mas te les has ofrecido? – ella le estampó una cachetada en la mejilla derecha.

- No te permito que insinúes estupideces sobre mi. –levantó la voz. Edward fue consciente del juicio tan severo que hizo sobre Rosalie, su orgullo no le permitió retractarse ante ella, aun asi decidió seguir con la discusión.

- Mi hermano merece una mejor mujer, una pareja donde haya amor.

- El me ama, y somos felices juntos.

- Pero tu no a el. – contestó casi inmediatamente, y con furia en los ojos.

- Ya te dije el me gusta y mucho. Disfruto estar con el.

- Si no lo dejas, seré yo el que le haga notar que clase de mujer tiene por novia.

- Eso sonó muy amenazante. – hizo énfasis en esta palabra. - Supongo que le contarás también de que manera estuviste involucrado. Pero piénsalo, ¿el te perdonaría?

- El entend… - ella lo interrumpió

- Nunca más podrías mirarlo a la cara. Sentirías vergüenza. ¿A que le tienes miedo Edward? ¿A qué se entere de todo?

- Temo a que tú le vayas hacer daño. Aunque nos conozcamos hace poco, conozco a las mujeres como tu y podría jurar que no le vas a ser fiel.

- Hagamos un trato. Yo callo, tu callas y nos olvidamos del asunto.

- …

- No dices nada.

- Conozco a mi hermano, no le voy a mentir.

- Bien, el que tenga el valor de decírselo antes, gana – retándolo.

- Si yo se lo digo antes, tú te sales de su vida y te alejas.- a Rosalie le pareció una salida justa. Sonrió ligeramente.

- Pero si yo le confieso lo que pasó…

- ¿Qué pasará?

- Ganaré de todas formas – sonriendo.

Y cuéntenme que les parece, comentarios porfavor dejen muchos REVIEWS, solo asi podrá mejorar la historia.

Les dejo un adelanto, para que esperen con ansias:

Ella es el amor de mi vida, Edward. Nunca antes ninguna mujer me tuvo así. No se que efecto tiene en mi.

Emmett somos jóvenes, salgamos, divirtámonos, conozcamos más mujeres.

Lo siento Eddie, yo ya estoy enamorado

Rosalie no es para ti, hay muchas otras que también te pueden hacer feliz hermano, se porqué te lo digo.

Hablas como si la conocieras. ¿Edward sabes algo de ella, que yo no sepa? –

Bueno DEJEN REVIEWS DEJEN REVIEWS DEJEN REVIEWS DEJEN REVIEWS DEJEN REVIEWS