Lunes, punto de partida del Ciclo vicioso del fin de semana.

Luego de ese segundo filosófico (?) Es una pequeña teoría que hablamos con una amiga y que quizás nadie la pensó, pero eso no es lo que interesa.

Tercer capítulo de esta linda y divertida historia, me encanta como va quedando ^^ Gracias por sus lindos comentarios :)

Les comento al pasar que empecé a ver Ao No Exorcist, muy recomendable. Me muero de risa :E Y otro anime que empecé también es Tegami Bachi. Dios! No puede ser más lindo! ^^ Me enamoré de estas dos historias :D

En fin, si no las vieron se las recomiendo mil veces :)

PD: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra y gracia de Masashi Kishimoto. Y como bien digo en el capítulo, La Tercera Palabra es de Alejandro Casona (léanla porque es muy linda y sólo tiene 3 actos)

Disfruten.


3- Las cosas no siempre resultan como se planean…

Un gran suspiro cansado se escapó de sus labios cuando cayó sobre la mullida cama luego de dos horas completas de tareas, trabajos y algún que otro resumen.

¡Por Kami! ¡Sí que les gustaba dejar trabajo a esos llamados profesores!

Pero para su fortuna, ya todo estaba finalizado. Y después de haber 'perdido' su agenda, de que aquel vago no haya caído en su broma y de casi perderse ese programa que tanto quería ver, había sido un buen día.

Sólo tenía que bañarse, usar unos minutos la computadora, comer y luego tendría su merecido descanso hasta la mañana del otro día… aunque claro que no en ese orden.

-¡Sakura! ¡A comer!- la 'dulce' voz de su madre se escuchó llamándola.

Rió por lo bajo ante la histeria que se notaba en el tono de su progenitora, que más que molesto sonaba natural… como había dicho, su madre no era la calma personificada.

Se levantó de la cama y lentamente bajó las escaleras hasta llegar a la planta baja, desde donde podía apreciar a sus padres hablar de algo en la cocina.

-Ya te dije, Tsunade, no voy a tener problemas por eso.- escuchó a Jiraiya suspirar cansado mientras sentaba en la mesa.

-Y ya te dije que lo más probable es que sí tengas problemas.- su madre contraatacó segura mientras servía la comida.

-El viejo Sarutobi ya me dio permiso, no sé por qué te enojas tanto…- comentó con aire inocentón el hombre, probando el primer bocado.

-¡No les digas viejo a Sarutobi-sama!- rugió la rubia molesta. – Y si me enojo es porque seguramente tus alumnos no lo van aceptar.- contó sentándose por fin a la mesa.

-No me importa si ellos lo aceptan o no, si quieren aprobar van a tener que hacerlo.- una maliciosa sonrisa surcó las viejas facciones del escritor.

-Por Kami, no cambias más…- murmuró con algo de diversión Tsunade, probando lo que había cocinado.

Sakura miraba a los mayores con sus cejas levemente fruncidas, ¿de qué hablaba ese par de huesos gastados? ¡No entendía nada!

-¿De qué hablan?- se atrevió a preguntar antes de tomar un poco de juego de naranja.

-De algo del trabajo de tu padre…- contestó ambigua su madre, sin darle demasiada importancia.

-¿Podrían ser más específicos?- insistió levantando una rosada ceja.

El viejo Jiraiya se limpió la boca con una servilla después de comer para luego contestar

-¿Te acordás de la clase de hoy?- más que una respuesta, le preguntó con tono tranquilo.

Y ella asintió con la cabeza, ¡y para no! Si apenas su padre contó que harían una obra de teatro el salón entero estalló en quejas molestas y gritos emocionados… imposible de olvidar.

-Bueno, ya tengo la novela que van a actuar. Pero tu madre piensa que… es algo obscena.- contó divertido el hombre.

-Si es una de TUS novelas, tiene razón.- dijo con pesadez la pelirosa.

-Si fuera una de mis novelas, todo sería más… entretenido…- comentó con una pícara sonrisa el escritor.

Sakura rió por lo bajo.

-Pervertido…- murmuró con diversión, mirando su plato de caliente comida. -¿Y qué novela es?- curioseó, volviendo a mirarlo.

-Eso es algo que sabrás mañana, muchacha.- contestó con algo de burla Jiraiya.

Ella resopló algo molesta, como una niña a la cual no le cumplen el capricho. ¿Qué diferencia había entre saberlo ahora y saberlo mañana? ¡Kami! ¡Qué hombre tan cruel!

La cena siguió entre tantas otras charlas, miradas y sonrisas pícaras por parte de su padre; y una gran vena palpitante en la frente de su madre… mejor sería irse antes que estallara.

-Me voy a bañar…- dijo sutilmente una vez que terminó de cenar, dirigiéndose escaleras arriba hacia el baño.

Y antes de cerrar la puerta, escuchó los gritos histéricos de su madre y las risitas nerviosas de su padre por calmarla, hasta que al fin pudo identificar el tierno sonido de los labios juntarse.

Entonces cerró la puerta detrás de sí. Quizás sus padres eran la pareja más dispareja del mundo, pero nadie en todo el Globo podía dudar del gran y envidiable amor que se tenían.

"Envidiable…" pensó mientras entraba en la ducha, sintiendo la calidez del agua tibia recorrerla.

Sí, envidiable. Cualquier persona tendrías celos y envidia de una relación tan fuerte y sólida como la de sus padres… inclusive ella, sobre todo ella.

Suspiró desanimada acariciando sus húmedos cabellos mientras la espuma del shampoo resbalaba por sus manos y todo su cuerpo, perdiéndose en el desagüe.

Cierto era que ella estaba de novia con Sasuke, y que lo 'amaba locamente'… pero ya no estaba tan segura de eso.

El tiempo pasó desgastando ese maravilloso enamoramiento que tenía por el Uchiha en épocas más lejanas, dejando una simple atracción entre ellos… o al menos por parte de ella.

Porque hacía bastante tiempo que su corazón no latía desbocado por el morocho, ni su sola presencia la hacía estremecer, ni sus opacos ojos le traspasaban el alma… ni sus labios eran el pecado más dulce que quería probar.

No, no. Ya no existía nada de aquello. Pareciera como si ese ferviente amor que alguna vez recubrió su corazón fuera un lejano y borroso sueño… de esos que apenas y se pueden recordar.

Pero no podía hacer mucho, había que ser realista. Su relación con Sasuke no era nada más que calientes e insípidos besos. No iba más allá del deseo superfluo de las hormonas adolescentes. Ni del común cariño que se podían tener dos amigos de toda la vida.

Era eso… sólo eso… y nada más que eso.

Cualquiera podría pensar, y suponer, que ante aquel desolado y desabrído panorama la relación no daba para más. Pero digamos que ella soportaba aquella situación por el mero hecho de que Sasuke le gustaba muchísimo, quizás no tanto como cuando alguna vez lo amó…

… Pero el corazón de una mujer es tan improbable como el clima en invierno, ¿y quién sabe? Quizás algún día volvería a ella de un sopetón todo ese amor que perdió durante estos pasados años.

Cerró el agua y salió de la ducha para cruzarse a su cuarto y poder cambiarse con tranquilidad. Dejó caer la blanca toalla que se envolvía alrededor de su cuerpo, y se colocó la ropa interior para luego hace lo mismo con el piyama.

Secó rápidamente su rosada y larga cabellera, para luego prender su computadora y disfrutar de unos minutos hablando con sus amigos y/o escuchando música.

Ino y Hinata fueron las primeras en hablarle. La rubia quejándose por no salir esa noche, y la peliazul tratando de apaciguar la molestia de la Yamanaka… mientras Naruto en otra ventana le pedía la respuesta de la 2º pregunta de Filosofía.

¡Qué amigos, por Kami! Aburrirse con aquellos era definitivamente imposible.

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Buenas noche, Haruno-san…

Sus ojos verdes parpadearon al ver aquella ventana de conversación abrirse… y se abrieron incrédulos al acordarse de que, por esas cosas de la vida, tenía al mugroso Hatake en el listado de 'amigos'

¿Cuándo fue qué…?- iba a preguntarse, pero las imágenes de aquella lejana broma que había tratado de hacerle donde supuestamente ella era otra llegaron a su mente.

Suspiró algo molesta, ¿por qué no lo había eliminado? Si lo hubiera hecho tendría que ahorrarse malos momentos como este.

Pero la realidad es que no lo hizo porque, según ella, algún día aquel vago peligris podría tener información que ella necesitara… o tendría que hacer un trabajo con él, y cosas así.

(Excusas, excusas…) dijo burlona su Inner.

Sakura rodó los ojos, ignorando esa otra parte de su ser que a veces duda si era parte de ella en realidad o no.

-Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón dice:

¿Podrías dejar el 'Haruno-san'? No soporto ese tono cínico cuando lo decís…

¡Y sí que no lo soportaba! No había necesidad de usar aquel tono. Era mejor que la llamara por su nombre dejando de lado esa falsa formalidad.

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Qué cruel, Haruno-san… Perdón, Sakura…

Sus dientes se apretaron con furia, ¡si hasta leyendo lo que escribía se tonaba el sarcasmo con el que le hablaba! ¡Ah, ese mugroso vago!

-Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón dice:

Sigo sintiendo sarcasmo en tus palabras…

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Ummm… bueno, eso ya no es problema mío. Será que Haru… que Sakura está predispuesta a eso…

-¿Predispuesta?- murmuró confusa. ¿A qué? ¿A que él la tratara fingiendo amabilidad y cortesía como si fueran los mejores compañeros? ¡Predispuesta su novia!

-Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón dice:

¡Ya quisieras! Deben ser ideas tuyas.

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

No, sin lugar a dudas son ideas tuyas. Yo nunca quise ser cínico con vos, Sakura…

¿Por qué su corazón latía ligeramente agitado? ¿Y por qué sus mejillas ardían de un tenue color rojo después de aquellas palabras? ¡No entendía! ¡No entendía nada!

-Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón dice:

No parecía… ni parece…

"¿Qué clase de respuesta es esa?" se preguntó incrédula. "Mejor dicho, ¡¿Qué clase de conversación es esta?" exclamó completamente confundida.

¿Cómo habían llegado a eso? Peor, ¿por qué él había dicho eso? Además… cuando lo dijo… no le parecía ni cínico, sarcástico o irónico.

Era como si él le hubiera dicho la verdad, con sus ojos negros sin una pizca de mentira… algo dentro se lo afirmaba… algo que tampoco entendía.

Largos minutos pasaban, y él no escribía nada. Eso sólo lograba ponerla nerviosa. ¿Nerviosa? ¡¿Pero qué le pasaba? ¡¿Desde cuándo ese mugroso causaba todo eso en ella?

(¿De verdad queres que te conteste?) cuestionó divertida su voz interior.

Pero la respuesta del Hatake fue la excusa perfecta para no escuchar a su molesta otra parte.

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Perdón, estaba buscando una frase… 'Lo esencial es invisible a los ojos'

-Lo esencial es invisible a los ojos…- murmuró suavemente… ¿qué quería decir con aquello? ¿Qué él tenía otras intenciones que ocultaba tras su tono 'cínico'?

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Podría haber dicho 'las apariencias engañan' pero no es el caso…

¿Qué no era el caso? ¡¿Y eso qué significaba? ¡Por Kami! ¡Qué muchacho tan complicado!

(Yo creo que la complicada es otra…) acotó su Inner con tonito inocentón, que ella ignoró obviamente.

¿Estaría mal preguntarle? Quizás sí, no debía… pero tampoco era algo tan ilógico de preguntar: no lo entendía y él podría explicarle. ¿Pero por qué quería saber? ¿No era mejor ignorarlo?

¡No! ¡No podía ignorar esos insoportables latidos, ni ese estúpido nerviosismo, ni ese tonto sonrojo! ¡¿Cómo convivir con algo así sin saber la causa? ¡Era enfermizamente desesperante!

¿Entonces le preguntaba o no? Preguntar o no preguntar, he ahí el dilema.

"Exagerada…" se dijo a sí misma con cansancio.

-And anyone who tried to deny you must be out of their mind dice:

Tengo que irme, mañana hay que madrugar… Saludos, Sakura.

Y así sin más, se desconectó. Dejándola perpleja ante esa despedida tan confiada… ¡Y con sus preguntas sin responder en la punta de la lengua!

¡Ese vago era de lo peor!… Aunque… él ni sabía los pensamientos y dudas que albergaban en su confundida mente, así que culparlo era bastante hipócrita de su parte.

Suspiró con pesadez y cerró todas las ventanas de conversación después de despedirse de sus amigos, para luego de apagar el aparato tirarse en su cómoda cama.

Se acomodó debajo de las suaves sábanas y hundió más su cabeza en esa mullida almohada blanca mientras cerraba los ojos para tratar de dormir, sí… Morfeo en cualquier momento vendría…

El sonio de su corazón palpitar fugaz resonaba molesto en sus oídos. El rojo en sus mejillas acaloraba mucho más su cuerpo. Y una extraña sensación de vacío se instaló en su estómago…

… ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Ella sólo quería saber por qué después de hablar con Kakashi y de que él le haya revelado aquello tan perturbadoramente significativo se sentía tan…

…Tan… tan ansiosa, nerviosa, e impaciente.

Y lo peor de todo es que en el fondo, muy, muy en el fondo de su emocionado corazón… allá donde tantos sentimientos habían quedado sepultados, ella sabía el por qué.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

El Sol se alzaba sobre Tokio lentamente dándole la bienvenida a un nuevo día… pero no cualquier día ordinario, ¡era el último de la semana!

Terminó rápidamente su desayuno y saludó con un gran beso a su madre que muy tranquila, como pocas veces se la veía, leía el diario de aquel viernes.

-Controla a tu padre…- escuchó el pesado favor que le pedía la rubia, desvíando su mirada café hacia ella.

-Como siempre.- devolvió con una gran sonrisa, para luego cerrar la puerta de su casa y caminar con rumbo al colegio.

El refrescante aire veraniego la recibió con una suave caricia, despeinando como todas las mañanas su ya no tan impecable cabello peinado.

Las calles estaban ridículamente poblabas para ser las 6:58hs de la mañana de un viernes, muy contrario al movimiento 'normal' de todos días a aquella hora.

Y para colmo, como si aquello no fuera poco, se había olvidado de Ipod en casa. Pero el camino hasta Konoha no era demasiado extenso, y además, ese era un buen día.

No importaba si el viento la despeinaba, si quizás llegaba unos minutos tardes al colegio, y si se olvidó su reproductor de música en casa… ese día era un buen día, no podía arruinarse.

Siguió caminando en ese inesperado tumulto de gente apurada, hasta que por fin, ¡por fin! pudo salir. Y luego de algunos pasos más, las enormes rejas de Konoha se presentaron ante ella.

Sin detenerse a mirar a los demás estudiantes que ya estaban en el patio a esa hora, subió al segundo piso para entrar a su salón. Encontrándolo curiosamente más vacío que de lo habitual.

Se acercó a su banco donde dejó su mochila, para luego apoyarse en la pared más cercana y mirar el hermoso cielo celeste de afuera por esas grandes e impecables ventanas.

-Buenos días, Haruno-san…- le susurraron al oído, estremeciéndola.

Sus mejillas se colorearon al instante con un leve pero notorio color rojo carmín, mientras su loco corazón latía sorprendido y agitado… sintiendo en su oreja el cálido aliento de…

Sus ojos verdes se abrieron ligeramente incrédulos al ver a cierto peligris parado frente a ella mirándola con paciencia y algo de vagancia esperando a que le contestara.

Y bajo aquella oscura y profunda mirada, sólo pudo estremecerse más y sentir cómo sus orejas ardían violentamente.

-T-te dije que dejaras el 'Haruno-san'…- masculló fingiendo molestia, evitando mirarlo a los ojos.

-Ummm…- musitó él simplemente.

"¡Kami! ¡¿Qué me pasa?" le preguntó al cielo con frustración.

-¿Estás enferma?- escuchó la tranquila voz de Kakashi preguntarle.

Alzó a duras penas su verde mirada, posándola sobre aquellos pozos vagos y calmos.

-N-no… sólo hace calor…- mintió demasiado bien, sintiendo su cara arder un poco más.

-Ummm…- musitó él. Buscó algo en su bolsillo derecho y le extendió su blanca mano. –Te lo regalo.- le dijo mostrándole un caramelo de limón.

Las rosadas cejas de Sakura se juntaron levemente confundidas. ¿Otra vez? ¿Acaso parecía tan amarga como para regalarle un caramelo? No, no era eso. Si esa fuera la intención de ese mugroso ya se lo hubiera dicho.

-Gracias…- musitó dudosa, aceptándolo el 'regalo' Después de todo a ella le encantaban, pero eso no era algo que él recordara… ¿verdad?

Un momentáneo silencio se formó entre ellos… algo incómodo. Porque después de la charla que tuvieron la noche pasada ya no se sentía igual que antes.

No tenía la enfermiza necesidad de pensar en alguna broma para que él cayera y burlársele en la cara. Ni tampoco tenía una actitud de defensa, esperando a que él atacara.

Era una sensación extraña… de no saber qué decir ni hacer. De cómo actuar frente a él. ¿Se sentiría él igual? ¿O sólo era ella la confundida? ¡Kami! ¡Qué complicado!

Divisó los finos labios masculinos abrirse para decir algo, y su corazón latió con emoción por alguna desconocida razón…

… Pero, pero…

-¡Kakashi!- se escuchó chillido de una voz femenina llamarlo.

Y allá, en la puerta de entrada al salón, una pelivioleta se apoyaba en el marco con pose provocadora, mirando fijamente al peligris.

-Ummm… tengo que irme.- musitó sin ganas del Hatake, mirándola. –Cuando se te pase el sonrojo podríamos hablar de por qué te pusiste tan nerviosa…- comentó con aburrición y algo de burla, alejándose tranquilamente.

Las manos de Sakura se cerraron en dos puños de histeria, ¡¿Quién se ponía nerviosa? ¡¿Ella? ¡¿Por él? ¡Ja! ¡Ya quisiera ese mugroso!

(¿De verdad queres que te conteste?...) le preguntó burlona su Inner.

Rodó los ojos e ignoró como siempre a su otra voz, percatándose a demás de que su sonrojo había desaparecido con tanta rabia, y que su corazón ahora latía tranquilo… quizás tendría que darle las gracias a ese vago peligris.

"Primero muerta…" pensó orgullosa, mientras escucha el timbre sonar.

El resto de la clase entró rápidamente al salón, llegando justo a tiempo para no tener media falta. Y justo unos minutos antes de que el profesor de Literatura entrara en el aula.

Saludó rápidamente a Ino y Hinata detrás de ella, y volvió a mirar al frente al mismo tiempo que su padre dejaba una gran torre de libros en el escritorio.

-Queridos alumnos, ya elegí la novela que van a representar.- informó con una sonrisa Jiraiya, sin perder tiempo en saludar.

-¿Y cuál es?- preguntó Gai desde el fondo. -¿Alguna de sus novelas? ¿De esas que a mi eterno rival le gusta leer?- bromeó el morocho.

-Ummm…- musitó Kakashi, dando vuelta la página de aquel viejo Icha Icha.

-No, lamentablemente no será una de las mías…- suspiró tristemente el escritor. –Pero les traje una igual de… divertida…- una pícara sonrisa surcó su rostro.

-'La Tercera Palabra' de Alejandro Casona.- dijo alzando uno de los libros, mostrando la tapa de la novela.

Agarró la gran pila y comenzó a repartirlos entre sus estudiantes, mientras con aire poético hablaba.

-Es la maravillosa historia de un hombre salvaje criado en la naturaleza, que no conocía otra fuerza a demás de Dios y la Muerte.- contó con drama en su voz.

-Sus tías quieren educarlo, pero no hay profesor que resiste a tan salvaje alma libre…- comentó con puro sentimiento.

-Hasta que conoce a una nueva tutora, y algo parece despertar en él… la tercera fuerza que está seguro alberga en todo el mundo…- dejó la frese sin terminar, bajo la mirada expectante del alumnado.

-… El amor.- finalizó llegando al escritorio, escuchando los suspiros de las chicas y alguna que otra risa de los muchachos.

-El azar va a decidir qué papel les tocará. Aunque por supuesto no todos van a poder actuar.- contó sentándose. –Así que los que no salgan, ayudaran en el vestuario, sonido, ya veremos…- contó sin mucha importancia.

Agitó un tarrito de plástico donde estaban todos los nombres de sus alumnos, y agitó otro donde estaban los papeles de la obra.

-Una de las tías será…- musitó luego de leer el primer papel. –Yamanaka Ino.- dijo mientras anotaba.

-Yo quería ser la protagonista…- Sakura escuchó a la rubia quejarse detrás de ella.

Y simplemente negó con la cabeza, ¿qué importaba ser la protagonista, la tía, el perro o el sonidista? Al fin y al cabo todos iban a contribuir.

Dio vuelta la página del libro que ya había empezado a leer, y la historia sonaba emocionante y prometedora… su padre no había exagerado al relatarla.

Siguió escuchando la voz del viejo pervertido nombrar los nombres y roles. Obito sería el jardinero, que más que jardinero era mayordomo por lo que se contaba al principio de la novela.

Hinata sería otra de las tías. Karin iba a actuar como una molesta prima del protagonista. Naruto actuaría del tío administrador. Sasuke sería el abogado hijo del administrador… y así.

-Bien, ahora vamos a ver quién va ser el protagonista…- contó divertido Jiraiya, revolviendo los papeles.

-¡Yo! ¡Definitivamente seré yo!- exclamó eufórico Gai, con total confianza.

-Y el ganador es…- dejo la frase sin terminar, emocionando a los alumnos. –Hatake Kakashi.- nombró por fin, escuchando a Maito gritar defraudado.

-Felicidades, Kakashi…- le dijo con diversión al peligris, puesto que sabía que la idea no le era muy grata.

El chico simplemente siguió leyendo, sin importarle demasiado el comentario del profesor ni las charlas susurradas sobre su persona y lo mal que iba a actuar… él con gusto le cedería su papel al primero que se lo pidiera.

-Ahora veamos quién va a ser la afortunada muchacha que va a recibir un beso de Kakashi…- musitó malicioso el hombre, revolviendo los papeles otra vez.

-¡¿Beso?- gritó el alumnado entero, completamente sorprendido.

-Sí. Figense en la mitad de la obra, más o menos…- indicó sonriente.

Sakura con gran curiosidad, simple curiosidad obviamente, buscó aquella escena de la cual sus compañeros se preocupaban tanto y su padre parecía disfrutar en igual grado.

Leyó sin mucho interés aquellos párrafos tan bellamente escritos, mientras sus ojos verdes se abrían levemente al leer la escena implícita de sexo que allí se relataba tan románticamente.

-Pervertido…- murmuró mirando a su padre, quien muy tranquilo miraba a sus estudiantes.

"Pobre de la que tenga que hacer esto con Kakashi…" pensó con algo de diversión.

(Te referís a actuar, me imagino. Porque hay que estar desquiciada como para no querer eso con semejante hombre…) comentó pícara su Inner.

Rodó los ojos en una clara mueca de fastidio ante ese comentario tan desubicado de su otro lado… a veces se preguntaba si ella guardaba esa clase de pensamientos en su inconsciente…

-Bien, la afortunada es…- avisó por fin Jiraiya, dándole un aire de suspenso a la graciosa situación.

-Oh, por Kami…- musitó sonriendo con picardía. -… Haruno Sakura.- nombró al final, enmudeciendo a los demás presentes.

Sus ojos verdes parpadearon sin creérselo, y su corazón latió emocionado, contradiciendo su estupor de asombro e incredulidad.

… ¿Recuerdan cuando dijo que iba a ser un buen día y que no importaba lo que pasara nada iba a poder cambiarlo?

Bueno, olvídenlo…