Y sigo celebrando...con este new capi!!
Ojala pueda subir todos los que tengo pensado hoy mismo
Capitulo 3: Caballero celoso.
Era domingo, por lo que Orihime no tenía clases, eso si, tenía que hacer sus otras responsabilidades, las que tenía como princesa. Se levanto, comió el desayuno que le dejaron la servidumbre, se dio un baño, se vistió y salio para recorrer el palacio.
Estuvo en el enorme comedor del palacio, escuchando atentamente las lecciones de sus maestros mientras el Rey miraba todo con curiosidad, como un pequeño niño, hasta que Yoruichi lo golpeo y se lo llevo a rastras.
-Yo solo quiero pasar tiempo con Orihime-chan-Alegaba con lágrimas en los ojos y estiraba sus brazos.
-¿Podrías dejar esa enfermiza actitud de una puta vez?-Suspiro-Eres el Rey, cojones.
-Pero también soy padre y quiero pasar tiempo con mi hime-chan, va a pensar que no la quiero.
-¿Cómo puede pensar eso? Orihime te esta muy agradecida por apoyarla en todas sus decisiones...Eres un buen padre, pero como Rey...me sorprende que logres ocultarle a la gente ese lado.
-Soy un chico listo-Moviendo su abanico feliz.
-Dejémoslo hasta aquí por ahora Orihime-sama, va a tomar un tomar.
-Arigatou-Agradeció poniéndose de pie.
-Volveremos a las lecciones en una hora, sea puntual.
-Hai-Sonríe y salio.
Iba a buscar a Grimmjow, pero no lo encontró en ninguno de los lugares donde acostumbraba estar, así que pensó que estaría afuera. Busco por los jardines, en las áreas de entrenamiento y se detuvo al verlo a lo lejos.
Con una sonrisa de victoria, tomo una vara de madera que había por allí y con ella, se fue directamente hacía él para atacarlo. Estaba a milímetros de pegarle cuando fue detenida fácilmente con una sola mano.
-¿Se puede saber a que juegas?-Le pregunto Grimmjow, sin alterarse mientras Orihime se esforzaba para liberar la vara de su enorme mano, sin obtener logros.
-Que malo, ¿Por qué nunca puedo ganarte?
-Ya te he dicho que no puedes aparecerte a escondidas, siempre sabré donde estas...porque eres tú.
-Grimmjow...-Sorprendida para luego sonreír-Arigatou.
-¿Me dirás ahora lo que quieres?
-Quiero...pedirte...que me disculpes.
-¿Disculparte?
-Discúlpame, se que me quieres cuidar y estoy agradecida...demo...-Agacho su cabeza-demo...no quiero que estés enojado conmigo...eres un buen "amigo" Grimm-kun.
-Amigo eh? – dijo casi en susurro el chico, no pudo evitar sentirse triste ante tal palabra. No sabía si eso era lo que quería de ella.
-Eh? ¿Dijiste algo? – pregunto Orihime al escuchar un susurro por parte de Grimmjow
-No, nada de hecho no tienes nada que agradecer. Yo siempre estaré aquí para protegerte. Siempre – contesto dulcemente, pero de inmediato se volteo dándole la espalda. No era bueno expresando sus sentimientos, y si no lo había escuchado, no tenía intención de volverlo a repetir.
-Gracias – dijo y lo abrazo por detrás, lo conocía desde siempre y sabia que no le gustaba expresar lo que sentía. –Podemos jugar un rato? – pregunto Orihime mientras alzaba la cabeza para encontrarse con el rostro del chico
-A que quieres jugar? – pregunto con una enorme sonrisa
-Vamos a traer a los demás y jugamos luchitas. Como lo hacíamos de niños – le propuso la chica mientras lo miraba con un brillo especial en los ojos, al cual Grimmjow no se pudo resistir ante tal petición y lo que hizo fue aceptar su propuesta.
Parte de la tarde se la pasaron jugando entre ellos. Bueno excepto Ulquiorra quien siempre evitaba involucrarse en ese tipo de juegos. Aunque después de cuando cedía cuando Orihime se lo rogaba. Por alguna razón Orihime era lo que los unía a cada uno de ellos. Cada uno la quería a su manera, pero tenían algo en común entre ellos. Darían su vida por protegerla de cualquiera, no permitirían que alguien la hiciera sufrir.
Después de un rato de juegos tuvo que regresar a sus clases con Yoruichi quien le enseñaba lo que se necesitaba saber sobre el reino, así como la forma de comportarse y de sobrellevar el puesto como reina. Yoruichi era una mujer experimentada, no por nada llevaba años con su padre "educándolo" y "reprendiéndolo" sin embargo, sabía muy bien que ella estaba enamorada de su padre.
-Bueno es todo por ahora Hime-sama – le dijo la morena soltando un suspiro
-Sí, muchas gracias Yoruichi-san. –contesto la princesa mientras sonreía.
-No tiene porque agradecer, por cierto, me pidió Rangiku que si podría ir a la sala – le comento Yoruichi mientras salía de la habitación
-Sabes para que me necesita? – pregunto confundida Orihime
-Será mejor que no la hagas esperar. Sabe muy bien como se pone – agrego al final mientras sonreía
Orihime se dirigió a la sala para encontrarse con Rangiku quien estaba sentada en el sofá leyendo una revista, cuando se dio cuenta de la presencia de la pelinaranja sonrió de oreja a oreja.
-Qué bueno que llegaste Orihime-chan! – brinco del sofá y salto hacia Orihime sonriente, la estrechaba entre sus grandes atributos que poseía Rangiku. – Vámonos! – grito alegre mientras la jalaba a la salida
-¿Qué? A donde vamos? – pregunto Orihime mientras era arrastrada por su amiga
-Vamos a la plaza, el Rey me dio permiso de llevarte, además nos presto su tarjeta – contesto alegremente mientras mostraba la tarjeta de crédito – sabes lo que significa Hime-chan? – Pregunto mientras la veía emocionada – ¡Vamos de compras! – contesto a su propia pregunta mientras salía corriendo hacia fuera. Ya tenía quien las llevara a dicho lugar.
-¡A comprar se ha dicho!-Exclamo Orihime mientras la seguía.
Llegaron afuera y para sorpresa de la chica, el que las llevarían serían dos personas: Ukitake y Toushirou. Matsumoto abrazo al último, enterrándolo entre sus pechos.
-¡Matsumoto, suéltame!-Exclamo mientras trataba de no morir.
-Ukitake-san, ¿Ya volvió de su viaje?
-Hai-Sonríe-Y estoy encantado en acompañarla princesa-Besando su mano-Y también a Rangiku-san.
-Arigatou-agradecieron las chicas y los 4 se suben a un vehiculo blanco.
Anduvieron por toda la ciudad, mirando, comprando ropa o alimentos para probar, incluso le compraron ropa al pequeño Hitsugaya y a Ukitake.
-Me he divertido como nunca.
-Es bueno relajarse Orihime-sama-Aseguro Ukitake al oírla.
-Paremos en ese restaurante a comer-Señalo Rangiku.
-No te aproveches de la tarjeta del rey Matsumoto-Alego Toushirou molesto.
-Él dijo que podríamos usarla todo lo que queríamos con tal de que Orihime se relaje un poco de tanto estudio.
-¿Otosan dijo eso?-Sorprendida para luego conmoverse, su padre siempre la protegía y hacía lo posible por ella.
-Bueno, andando-Exclamo Rangiku mientras empujaba a Orihime desde los hombros.
-No hagas eso, puedo caminar Rangi-...Ay!-Exclamo cuando había chocado con alguien cuando iba a entrar, cayendo al suelo-Auch, auch...-Quejándose de dolor.
-Orihime-sama-Exclamaron Ukitake y Hitsugaya a la vez.
-Estoy bien-Les aseguro-Lo siento mucho, no me fijaba donde...-Se interrumpe al ver con quien choco-¿Yuzu-chan?
-Eso me dolió...-Se quejo.
-¿Estas bien Yuzu?-Exclamo un preocupado Isshin.
-Eso te pasa por andar corriendo sin mirar-Le regaño Karin indiferente, después de todo, ya vio que estaba bien.
-En verdad que lo siento-Se disculpo Orihime mientras se ofrecía a ayudar a la pequeña a levantarse.
-Pero si es la bella de Orihime-chan-Exclamo Isshin-Ichigo, ven aquí y saluda a Orihime-chan-Llamo.
-¿Eh?-El cuerpo de Orihime quedo inmóvil por un momento para luego sentir como su corazón se aceleraba y sus mejillas se teñían de rojo, recordando el beso de anoche.
El chico se fue acercando hacia su padre quien lo había llamado, no esperaba encontrarse a Orihime en ese lugar, y sobre todo con esas personas desconocidas para el. Hasta donde el sabia ella no tenia familia y vivía sola, le daba curiosidad esas personas, al parecer la acompañaba una familia feliz, estaba el papa y el hijo que tenían el mismo color raro de cabello, y aquella mujer de atributos intimidantes debía ser la madre del pequeñín.
Hola Inoue! – hablo Ichigo en cuanto estuvo cerca de ellos
H-Hola K-Kurosaki-kun! – tartamudeo la chica la cual estaba completamente roja de la cara, y tenía la cabeza gacha. No podía mirarlo a los ojos por la vergüenza.
-Pero que le hiciste Ichigo, mírala como esta por tu culpa – reprendió Isshin a su hijo al ver el comportamiento de la chica – Pobre Orihime-chan dime que te hizo mi estúpido hijo y lo reprenderé – contesto mientras se acercaba a ella y la abrazaba. – Es mas para arreglar todo este asunto los invitaremos a comer- propuso alegremente el padre de la familia Kurosaki. Dispuesto a poner todo de su parte para convertir a aquella pelinaranja en su futura nuera, no descansaría hasta que los viera casados y con muchos pequeños Ichigos corriendo por la casa, gritándole abuelo. Su fantasía lo hizo distraerse un momento, pero de inmediato regreso a la realidad, guiando a la princesa a la mesa que tuviera el espacio adecuado para todos ellos.
-Siéntense por favor – invito Isshin a sus acompañantes de Orihime, y los cuales aceptaron con gusto, excepto el pequeño Toushirou quien tenía el ceño fruncido desde que llegaron.
-Shiro-chan, onegai, no pongas esa cara.
-No me llames así Hime-Refunfuño.
-Vamos, vamos Toushirou, no te comportes así ante esta gente que fue amable en invitarnos.
-Ukitake-san tiene razón, taichou-Hablo Rangiku con una amplia sonrisa-Auch!-Exclamo al sentir un pisotón por cortesía de Orihime, quien la miro con advertencia.
-Por cierto, es bueno verte de nuevo Isshin.
-Lo mismo te digo Ukitake, parece que los años no te afectan a ti
-Vamos, vamos, no digas esas cosas, que con mi salud, lo más probable es que yo me vaya primero.
-Te pateare el trasero si eso llega a pasar-Se ríe.
-Viejo, ¿Ya se conocen?-Pregunto Ichigo.
-Bueno, él esta enfermo y va mucho a mi consulta.
-Disculpen, ¿Puedo tomar su orden?-Pregunto el camarero. Todos pidieron y este se fue.
Estuvieron hablando un buen rato, conociéndose más y riendo, pero a pesar de eso, Orihime seguía poniéndose nerviosa ante la presencia de Ichigo, sentía como su corazón latía y su boca ardía en señal de seguir con aquel sabor en su boca.
Ichigo, en cambio, seguía pensando en aquella princesa de cabello rosa, en lo hermosa y perfecta que se veía en sus brazos y el dulce sabor de sus labios, aún tenía ganas de querer más, pero estaba un poco confundido porque al ver a Orihime, aquellos recuerdos la invadieron mucho más, como si ella y no London, fue con quien se beso.
-Eso es imposible-Pensó-Para empezar, Inoue ni siquiera es pelirrosa y no es princesa.
-Como me es difícil...ni mucho menos debe saber que soy la princesa y con quien se beso...me odiaría-Pensó Orihime con la cabeza gacha para disimular su tristeza y preocupaciones.
-Aquí viene la comida-Exclamo Rangiku para sacarla de sus pensamientos-De nuevo gracias Isshin-san.
-Como cabeza de los Kurosaki, es mi deber disculparme por el idiota de mi hijo-Suspiro-Masaki debe estar llorando en su tumba por tener esta clase de hijo incompetente.
-Cállate viejo – dijo Ichigo al mismo tiempo que le daba un golpe a su padre en su cara, haciendo que Isshin cayera de su asiento y rodara por el dolor. – Levántate viejo, estamos haciendo el ridículo – agrego el pelinaranja nervioso ante las miradas de sus acompañantes así como de las personas que estaban en aquel restaurante.
-Masaki, mira a tu hijo como me maltrata – chillo Isshin mirando hacia arriba
-Siéntate de una buena vez- ordeno Ichigo a su padre. El cual se sentó otra vez, con una sonrisa en sus labios. Después de haber terminado de comer Isshin y Ukitake se la pasaron hablando amenamente mientras que los demás morían de aburrimiento, Karin miraba extrañamente a Toushirou quien estaba perdido en sus pensamientos. Matsumoto solamente se la pasaba fastidiando a Shirou porque no tenía más que hacer. Mientras Orihime miraba de reojo a Ichigo quien solamente miraba hacia la ventana pensativo, como si estuviera recordando algo y una pequeña sonrisa se asomaba en sus labios. Se preguntaba si estaría pensando en ella, bueno en London, a la vez se sentía triste al pensar que no estaba interesado en la verdadera Orihime.
-Este… Ahora vengo voy a comprar algo – dijo rápidamente Orihime mientras se levantaba para salir del lugar
-No puedes ir sola por ahí Orihime-chan…..que te acompañe mi hijo. Al menos sirve de algo y acompáñala –dijo Isshin mientras veía la oportunidad perfecta para emparejarlos nuevamente. Mientras eso saco a Ichigo de sus pensamientos
-No, no se preocupe Kurosaki-san, no hay necesidad de que Kurosaki-kun me acompañe – dijo nerviosamente la chica ante la idea de caminar a su lado, ella solo lo había dicho porque quería alejarse un poco de sus pensamientos.
-No, no, no. Ichigo te acompañara – insistió Isshin e hizo que Ichigo se levantara – No es así Ichigo? – pregunto su padre
-Como sea – dijo despreocupadamente mientras se paraba a lado de Orihime – Vamos – ordeno y salio junto con ella. – Y que vas a comprar – pregunto cuando salían del restaurante
-E-Este pues quería comprar…- comenzó a decir intentado que algo se le viniera a la mente – Un libro!, si eso un libro – contesto rápidamente
-Ah bueno, vamos a la librería entonces – contesto mientras ambos caminaban a la par hacia la librería del lugar.
Parecemos novios yendo uno alado del otro –pensó Orihime nerviosamente y se ponía algo nerviosa, pero al voltear a ver a aquel chico, se encontraba distraído.
-Te sucede algo malo Kurosaki-kun? – se atrevió a preguntar la chica e Ichigo solo la miro confundido
-No, no me pasa nada – contesto rascándose la cabeza
-Es que luces distraído – continuo Orihime
-No, no es nada – aseguro el chico mientras se reía nerviosamente
-Esta bien, si insistes...-Susurro.
-En cambio, tú si luces rara, ¿Te ocurre algo?
-Iie...-Moviendo su cabeza en forma de negación.
Llegaron a la librería, Orihime miraba que libro podría comprar, estaba indecisa, pero al final compró los tres. No pudo evitar ver una disquera que estaba cerca al ver que estaba el disco que esperaba, así que también lo compró.
-Summimasen-Se disculpo.
-No, descuida, me da lo mismo.
Orihime se detuvo al oír eso, ya debía imaginarlo, ella no era nadie para él, él solo pensaba en esa princesa ficticia, jamás la podría ver como alguien más, como deseo morir, o que la tierra la tragase, o estar sola para poder llorar.
-¿Qué ocurre Inoue?-Pregunto en el momento que se detenía frente a ella.
-No...Bueno, yo...la verdad es...-Tenía la cabeza gacha, le dificultaba hablar si a la vez debía mantener las lágrimas fueras y tratando de que la voz no se le quebrara.
-¿Inoue?-No pudo evitar sentir una preocupación hacía ella al verla así.
-La verdad es...-Estaba dispuesta a confesarse, a soltar todo, a decirle toda la verdad, sabía que obtendría su odio, pero era eso o que siguiese pensando en alguien que no existía-¡La verdad es que yo soy la...!
-¡Disculpa!-Un chico en patineta la interrumpió en el momento que choco con ella.
El chico siguió su curso tranquilo por el hecho de que ya se había disculpado. Pero ignoraba el hecho de que el empujón provocase que Orihime tropezase y casi cayese al suelo sino fuese porque Ichigo la agarro firmemente de la cintura y la apego a su pecho.
-¿Estas bien Inoue?-Preocupado pero algo apenado por la cercanía.
-S-Si...discúlpame Kurosaki-kun-Viéndolo a los ojos.
Ambos quedaron paralizados cuando sus miradas se encontraron. Orihime sentía como se había ruborizado, su corazón latía y su boca la sentía seca, anhelando ser humedecidos por aquellos labios rudos pero suaves del pelinaranja. En cambio, Ichigo también estaba anonadado y sorprendido, aquella sensación de cercanía le era muy familia, era como si tuviese de nuevo en sus brazos a la princesa pelirrosa.
-I-Inoue...-Susurro.
-Y-Yo... ¡Lo siento!-Apartándose con las mejillas rojas y mirando el suelo.
No, no te preocupes – dijo el chico de la misma forma. Porque se le hacía familiar aquel aroma, tenerla entre sus brazos lo hacía sentirse a gusto.
-H-Hay que regresar – dijo la chica tartamudeando
-Si claro. – contesto Ichigo mientras comenzaron a caminar.
Ninguno de los dos decía nada, cada uno estaba avergonzado a su manera por lo que acaba de ocurrir, ahora ya no caminaban tan juntos como antes, parecían que eran desconocidos. Orihime estaba realmente angustiada por el hecho de que ahora Ichigo mantenía su distancia, la chica iba con la vista hacia abajo y justo al dar la vuelta en dirección al restaurante algo la hizo alzar la mirada
-Hola linda, ¿porque tan sola? – pregunto un chico rubio quien venía acompañado de sus dos amigos
-Es cierto preciosa, ¿quieres que te acompañemos a tu casa? – pregunto el otro con la mirada no específicamente a sus ojos
-Vamos, no seas tímida – agrego el ultimo mientras colocaba un brazo alrededor de su hombro
Ichigo que iba caminando a lado de ella y vio que ya no avanzaba se detuvo a mirar el porqué, en cuanto vio que esos tres chicos estaban acosándola, su sangre hirvió por la furia, no sabía el porqué de su reacción pero de lo que si estaba seguro es que esos tres no vivirían mucho tiempo para contarlo. Se acerco rápidamente y se puso enfrente de ella, con un rápido movimiento alejo la mano de aquel muchacho.
-No la toques – su voz se escuchaba autoritaria y demasiado furiosa
-no me digas tu quien eres para obligarme – reto aquel muchacho también furioso
-Y-Yo soy… – comenzó a decir nervioso – Soy su novio, hay algún problema? – contesto rápidamente, fue lo único que se le vino a la mente, paso un brazo alrededor de los hombros de Orihime de manera protectora y posesiva, quien ahora estaba completamente roja.
-Uhm vaya, preciosa, no se porque estas con este tipo, si quieres un hombre de verdad, mejor ven conmigo – le hablo el rubio guiñándole el ojo a Orihime. Eso antes de que recibiera un golpe en su cara.
Ichigo no pudo resistir el hecho de que le coquetearan, tal golpe llevo al desconocido al suelo. Chillando del dolor que ese golpe que había recibido, sus amigos lo miraron con miedo a Ichigo y huyeron de inmediato de ahí, Ichigo sonrió ante tal acción.
-Me las pagaras – amenazo el rubio y salió corriendo de ahí
Ichigo solo miro como se alejaba, no se había dado cuenta de que aun tenía en sus brazos a Orihime, y además se había puesto a analizar lo que acababa de hacer. Había dicho que eran novios, pero porque lo hizo? No tenía que darle explicaciones a nadie, pero el hecho de verla que la estaban acosando no pudo evitar el sentir una furia que emergía desde su interior
¿Acaso eran celos?... ¡No! Eso era imposible…
-Anno...K-Kurosaki-kun...-Susurro aún con el calor en sus mejillas, ¿Y como no hacerlo? Si él había dicho que eran "novios", sabía que era solo para protegerla, pero simplemente no podía evitarlo.
-¿Dime?-Y en eso se dio cuenta que aún la tenía cerca, su nariz no pudo evitar ole su aroma, tan delicioso...tan familiar...tan deseado...sacudió su cabeza-Lo siento Inoue-Apartándose con las mejillas rojas.
-I-Iie...gracias por ayudarme-Agradeció con una inclinación.
Volvieron a caminar de vuelta al restaurante. Ichigo seguía pensando el por qué de sus reacciones, esta bien que debía protegerla, era su amiga y si no lo hacía, pues de más que sería golpeado y no solo por su padre, sino también por Tatsuki, pero... ¿Que era esa rabia descontrolada? Aquel deseo de matarlos, de estrangularlos por ponerles un dedo encima sobre su compañera de clases.
-Kurosaki-kun-La voz de la joven lo saco de sus pensamiento-Y-Ya llegamos.
-¿Eh?-Notó que tenía razón-Ahh-Fue todo lo que pudo decir mientras entraban.
Cuando llegaron, la comida ya estaba lista, así que se sentaron y comieron. Después de un momento agradable, era hora de regresar. Ukitake e Isshin se despidieron con un estrechamiento de manos y luego cada grupo tomo su camino.
-Nos vemos mañana en clases Kurosaki-kun-Sonriendo.
-Ahm...si...-Alzando su mano derecha mientras la otra la tenía en su bolsillo.
-¿Que clase de respuesta es esa?-Exclamo su padre-Esa no es la forma de hablarle a una mujer-Dándole una patada en la cara-Mira que eres un inútil.
-Cabrón... ¡Vete a la mierda!-Devolviéndole la patada.
-Otosan, niisan, no comiencen una pelea-Rogaba la pequeña Yuzu.
-Déjalos Yuzu, ya se detendrán-Dijo Karin desinteresada.
De vuelta al palacio en el auto, Orihime no dejaba de pensar en los momentos que tuvo con Ichigo en su caminata a solas, aquella forma en como evito su caída agarrándola de la cintura o como la defendió de aquellos tipos abrazándola posesivamente...y como decía que era su novia...de su propiedad.
-O-riiiii-hiiii-meeeeee-La mencionada, al reaccionar, noto que una mano se movía frente a ella, notando que era la mano de Rangiku-Hasta que despiertas, ya llegamos.
-¿Eh?-Miro a su alrededor y vio que era cierto, estaba frente al palacio-Gomen ne.
-Andas muy pensativa... ¿Pensando en el chico pelinaranja?-Sonriendo con picardía. Las mejillas de Orihime se tiñeron de rojo-No te culpo, con ese cuerpazo...lo mejor es que te apresures.
Entrando al palacio se encontró a su padre quien la esperaba con ansiedad. En cuanto la vio lo que hizo fue aventarse contra ella y abrazarla.
-No sabes cuánto me entristece que ya te tengas que ir – dijo mientras comenzaba a salir lagrimas de sus ojos verdes
-Tranquilo padre, prometo venir en cuanto me sea posible. Además nos podemos comunicar todas las noches – animo la chica a su padre, no quería verlo triste ni preocupado. Después de haber escuchado esto último el Rey cambio automáticamente de expresión, ahora mantenía una enorme sonrisa en sus labios.
-De verdad? Bueno entonces te dejo ir, mañana tienes clases entonces no es bueno que te desveles mucho. – sugirió su padre mientras ella asentía y salía y se despedía con una gran sonrisa
Al salir, ya la esperaba Uryuu quien ahora era el encargado de llevarla a casa. Subio a su auto y ambos se fueron de ahí.
-Como la pasaste hime-chan? – pregunto educadamente Uryuu mientras conducía
-Me divertí mucho, tu que hiciste Uryuu-kun – pregunto ansiosa por saber que había hecho en su día
-No, tuve algo interesante de hecho, solo tuve que soportar las típicas peleas entre Shinji y Grimmjow – contesto cansado mientras soltaba un gran suspiro
-Nunca cambiaran verdad? – pregunto Orihime
-No al parecer nunca lo harán. Orihime-chan te puedo preguntar algo? – pregunto Uryuu y seguía mirando hacia la carretera
-Claro Uryuu-kun que paso? – confirmo la pelinaranja, lo miraba expectante por saber que clase d pregunta haría
-Vas a decirle algo a Kurosaki sobre tu secreto? – soltó la pregunta la cual tomo desprevenida a la chica
-Y-Yo…..-intento decir pensando en su respuesta. – No lo se……-admitió tristemente – Es que y que tal si me odia por no haberle contado la verdad?. Tengo tanto miedo de que se aleje de mi o que ni si quiera me hable – confeso la chica mientras la preocupación aparecía en sus ojos
-Tranquila. No creo que eso suceda – le aseguro Uryuu mientras pensaba en como lo tomaría Ichigo – El entenderá. Solamente que sería mejor si tu se lo dijeras - agrego finalmente
-Lo pensare. Supongo que tienes razón. Pero creo que todavía no estoy lista –confeso Orihime
-No te preocupes, estaré ahí si necesitas mi apoyo – ofreció aquel pelinegro con una sonrisa
-Muchas gracias Uryuu-kun. –agradeció la chica regresándole el gesto.
La chica se quedo pensando en aquella pregunta de su amigo. Acaso debería confesarle a Ichigo que era la princesa? Y si después ya no la veía igual, si solo estaba interesado en aquella princesa ficticia. Tal vez estaba juzgando mal a Ichigo, quizá el entendería la situación, pero después de saber la verdad… ¿Todavía estaría interesado en ella?...
A la mañana siguiente, Orihime se sintió terriblemente cansada y pesada, todo su cuerpo le dolía, sentía su cara arder y como su nariz quería liberar "cosas"
-Creo que son las consecuencias de haberme quedado esa noche afuera y desabrigada-Estornuda-Pero no puedo faltar.
Aguantando el dolor, se vistió, se arreglo, tomo unas medicinas y comió su desayuno. Su personal estaba preocupados por ella ya que la notaban mal, pero Orihime los tranquilizo prometiendo no hacer esfuerzo.
Era la hora de irse y vio que esta vez, era Shinji quien la dejaría, camino hacía él y le dedico una sonrisa.
-Buenos días Shinji.
-¿Eh?-Le toca la frente-Estas enferma.
-No es nada, ya tome mis medicamentos, tranquilo.
-Lo mejor es que te quedes y le avisemos al Rey.
-No-Deteniéndolo-Onegai, no quiero preocupar a mi padre...estaré bien, lo prometo.
-Pero...-No estaba muy seguro.
-Además, hoy tiene que asistir a una reunión importante en Francia, ¿no?-Sonríe levemente-Debe irse tranquilo.
-Esta bien, pero nada de esfuerzos innecesarios, ¿Oíste?
-Arigatou Shinji.
Anduvieron hasta el lugar en que Tatsuki siempre la esperaba, pero esta vez, la invitaron a subir. Shinji le explico los motivos y ella acepto sin antes regañarle a su amiga por su idiotez.
-¡No puede ser!-Exclamo Keigo, quien estaba viendo el paisaje que le mostraba la ventana de su salón.
-¿Y ahora que ocurre Asano?-Pregunto Mizuiro.
-Deja de llamarme así-Lloriqueo-Miren, la bella y dulce Hime-chan ha venido a la escuela con ese dienton de Hirako
-¿Nani?-Exclamo Ichigo, girando su rostro para ver el estacionamiento y notó que era cierto, del auto del rubio, bajaban él y Orihime, también bajo Tatsuki, bueno, no debía preocuparse mucho si también iba ella, pero, ¿Por qué se sentía tan molesto?
-Y esta hablando con esos otros chicos raros-Murmuro Sado, viendo como se le acercaba los otros chicos de la escolta de Orihime y por lo que se veía, la regañaban por algo y ella solo pasaba su mano detrás de su cabeza avergonzada.
Era la hora de educación física, los hombres se encontraban jugando un partido de fútbol y las mujeres a los quemados, como Orihime no quiso preocupar tampoco a los maestros, decidió unirse también, pero andando con cuidado
-Ahh...-Pasa una mano por su frente, al parecer, estaba empeorando porque veía doble y luego borrozo-¿dónde...?
Mareada, trataba de poder bien el lugar, dio un paso atrás y eso causo que cayese al suelo sentada. Movió su cabeza de forma negativa para reaccionar, pero seguía mal hasta el punto de caer dormida.
-¡Orihime!-Grito preocupada Tatsuki al ver como una pelota se acercaba hacía ella, las demás chicas gritaban preocupadas y alarmadas.
Estaba a punto de golpearla cuando un pelinaranja la salvo-Bien hecho Kurosaki-Felicito el maestro.
Ichigo había detenido aquella pelota que iba directamente a ella. De hacía un rato la había visto demasiado roja, y también débil. A pesar de estar jugando fútbol en la otra cancha, no podía dejar de mirarla. En cuanto vio que la chica se había caído y la pelota iba directo hacia ella, salió corriendo sin pensarlo dos veces hacia ella. Era como si todo lo que le importara fuera su seguridad.
Ahora estaba parado enfrente de ella, y al verla más de cerca supo que su estado estaba peor de lo que se veía a lo lejos, ya ni reaccionaba estaba a punto de desmayarse.
-K-Kurosaki-kun? …..-pregunto con débil voz y hacia un esfuerzo por tratar de abrir sus ojos y ver al muchacho
-Inoue! – grito Ichigo en cuanto vio que estaba a punto de caer totalmente al piso, con un rápido movimiento la tomo entre sus brazos.
-Que le pasa Kurosaki? – llego corriendo el profesor en cuanto vio que la chica no se encontraba bien, pero no fue el único la mayoría de los estudiantes fueron a ver qué pasaba
-Tiene mucha fiebre – contesto Ichigo preocupado por el estado en que se encontraba Orihime
-Hay que llevarla a la enfermería – dijo Rukia
-Yo la llevo – dijo rápidamente Grimmjow que ya estaba en ese lugar
-No, yo la llevare – dijo autoritariamente Ichigo, el hecho de que alguien mas la tuviera entre sus brazos le molestaba.
-Eres un…-comenzó a decir Grimmjow en cuanto vio que Ichigo ya estaba de pie con ella en sus brazos
-Llévala Kurosaki – contesto el profesor e Ichigo asintió y fue caminando hacia la enfermería. Sentía varias miradas por detrás, no muy amigables tenía que admitir. Pero poco le importaba en ese momento, lo único que pasaba por su mente era el bienestar de la chica que estaba entre sus brazos
-Maldito Kurosaki – maldijo Grimmjow y golpeo la más cercano que tenia
-También debemos ir con ellos, no podemos dejar a la princesa en ese estado – sugirió Renji quien también se veía bastante molesto por el hecho de que Ichigo se la hubiera llevado
-No debí de haberla dejado salir - se recrimino Shinji
-No hay tiempo para recriminarse Shinji, ahora lo único que nos debería importar es estar con ella – le indico Uryuu en cuanto vio que Shinji se echo la culpa de lo sucedido. Los 5 decidieron ir a la enfermería para estar con Orihime pero el maestro los detuvo
-Adonde creen que van eh? – Se les puso enfrente a los muchachos – Ya quedamos que Kurosaki la llevaría así que hagan el favor de regresar a la cancha. Después de la clase podrán hacer lo que quieran – contesto molesto el profesor mientras los empujaba nuevamente a las canchas.
Grimmjow estaba a punto de golpearlo, pero Ulquiorra lo detuvo, no era bueno hacer un escándalo por eso. Los muchachos decidieron esperar a que acabara la clase para ir con la princesa.
Trataba de ir no mas rápido hacia la enfermería, Orihime tenía los ojos ligeramente abiertos. Imaginaba que todo eso era un sueño, estar entre los brazos de Ichigo, definitivamente no era algo real, así que solo decidió disfrutar aquel dulce sueño.
Se quedo admirándolo por varios segundos, su rostro le fascinaba, sus facciones tan remarcadas y aquel ceño fruncido tan típico en el. Aquellos labios que tuvo la oportunidad de probar una vez, los cuales se habían vuelto ya una adicción, quería volverlos a besar. Sin pensarlo coloco una mano sobre su rostro, recorriendo primero su ceño el cual de inmediato quito el chico, cuando sintió aquella caricia, después paso lentamente sus dedos sobre sus mejillas, a continuación paso a su nariz y por ultimo llego a aquello que tanto deseaba tener otra vez. Delineo sus labios lentamente con su dedo.
Desde el momento que sintió su mano fría recorrer su rostro no pudo evitar detenerse en seco, se veía realmente linda de esa manera, tratando de reconocer cada centímetro de su rostro. El solo la admiraba mientras lo hacía, claro sus mejillas ahora ardían por el hecho pero la sensación de aquellas caricias que la chica le estaba dando, eran algo alucinante. Podía decir incluso que las disfrutaba.
La chica estaba fascinada por lo suave y cálida que era la piel de Ichigo, pero no pudo evitar los escalofríos que sentía en su cuerpo, al parecer la gripe estaba empeorando. Lo que hizo fue acorrucarse al pecho del muchacho en cuanto volvió a sentir otro escalofrió. Aquella reacción no paso desapercibida por Ichigo quien en cuando sintió que la chica se abrazaba más a su cuerpo y enterraba su rostro en su torso, no pudo evitar sonrojarse. Así que de inmediato volvió a tomar su rumbo a la enfermería.
-Oh, vaya.... ¿Que le ha pasado?-Pregunto la enfermera preocupada.
-Tiene fiebre-Respondió, recostándola en la cama.
-A ver... ¿Puedes oírme?-La vio asentir-Necesitare que te pongas este termómetro debajo del abrazo, tú decides.
Le toco la fiebre para luego sorprenderse, la temperatura era alta. Se puso el estetoscopio y lo poso sobre el pecho de la chica.
-Tiene la temperatura demasiado alta, debo buscar esa medicina, por mientras, Kurosaki, ¿Podrías mojar ese paño con agua fría y ponérsela en la frente?
-¿Eh?...Ah claro.
Mientras la enfermera buscaba la medicina ideal, Ichigo cumplía las indicaciones de ella, en el momento que toco su frente, también se sorprendió al corroborar que tenían razón, su resfriado era grave. Orihime respiraba con
Dificultad, su pecho subía y bajaba de forma acelerada y sus mejillas estaban muy rojas.
Lentamente, con dificultad, fue levantando su mano, como buscase a alguien. No sabía por qué, pero Ichigo le tomo aquella mano con cuidado-K-Kurosaki-kun...
-Tranquila Inoue-Cruzando su mirada con la ojigris-Ya veras que estarás bien.
-Summimasen...los he preocupado a todos...prometí cuidarme y solo logre empeorarme...-Lágrimas de culpa salían de sus ojos-en verdad lo siento.
-No te preocupes, no estoy molesto, nadie lo esta...pero si en verdad te sientes mal por ello, entonces recupérate pronto...para que no preocupes a nadie más.
Aún en ese estado, no pudo evitar sorprenderse ante sus palabras. Sonrió levemente y unió su mano libre con la otra y las del muchacho.
-Gracias Kurosaki-kun...
-Descansa Inoue, necesitas dormir...
-De seguro...si me duermo así...lo primero que veré...serás tú Kurosaki-kun...-Sus ojos le pesaban, con él estaba en una paz absoluta a pesar del dolor que la invadía.
-Descansa-Libero una de sus manos para posarla en la cabeza de la chica, acariciándole los cabellos.
-Kurosaki-kun...perdóname por ocultártelo...pero no es porque te odie...-Susurraba.
-¿De qué estas hablando?-No pudo saber la respuesta porque la chica ya dormía.
-Ya se ha dormido-La enfermera apareció con una pastilla en mano-Oh bueno, lo mejor será que regreses a clases Kurosaki-Viendo al muchacho-Yo me encargaré de ella.
-Pero...-No quería irse de su lado.
-No me contradigas, ahora vete o terminaras en la cama de al lado, pero por haberte roto una pierna-Amenazo.
Vio como el chico se iba resignado, lanzando un par de maldiciones. La enfermera lanzo un suspiro y saco de sus bolsillos su móvil para llamar.
-Fuiste muy ruda Nanao-chan.
-Y usted debería dejar de perder el tiempo Kyoraku-sama-Tecleando.
-¿Vas a llamar al Rey?
-Por supuesto, es mi deber informar de todo lo que le pasa a la princesa en la escuela.
-Mejor díselo después, esperemos a que despierte o vengan la escolta por ella.
-De acuerdo - contesto no muy convencida
No tardo mucho para que la escolta hiciera aparición en aquella habitación de la enfermería. Los cinco muchachos estaban muy preocupados por Orihime.
-¿Como esta? – pregunto Renji quien estaba ya alado de la chica y se dirigió a la enfermera de la escuela
-Tiene mucha fiebre. Le di una medicina que debería calmársela. Solo falta que descanse – sugirió – y también hay que avisarle al Rey -comento al ultimo
-No – contesto seriamente Ulquiorra – Ella no querría eso. Así que no le diremos nada. – contesto mientras veía amenazadoramente a la enfermera
-P-Pero – intentó alegar pero fue interrumpida por la chica
-N-No p-por favor. N-no le d-digan a mi p-padre –contesto débilmente la chica mientras intentaba ponerse de de pie, pero Renji la detuvo
-No te esfuerces. No le diremos nada – le aseguro el pelirrojo mientras la volvía a recostar en la cama
-gracias – dijo por ultimo la chica para después cerrar sus ojos
-La vamos a cuidar nosotros – anuncio Uryuu a la enfermera. De inmediato Grimmjow se acerco a ella y la levanto entre sus brazos. – Gracias por todo – fue lo último para después salir de ahí.
Ahora en brazos de Grimmjow si se sentía protegida, pero por su mente pasaba que desearía estar en brazos de aquel pelinaranja. Los muchachos tenían planeado cuidarla en su casa, cada uno en sus respectivos medios de transporte fueron hacia allá.
Mientras tanto Ichigo no dejaba de pensar en ella. Estaba preocupado por su estado, incluso se preguntaba quien la cuidaría. Ella no tenia familia entonces quien la llevaría a su casa, tal vez el debería hacerlo. Y si Tatsuki la cuida?-pensó el chico mientras veía a su amiga en el salón de clases también preocupada. Sin pensarlo muchas veces decidió que cuando terminaran las clases él la llevaría a su casa, bueno no a su casa, a la clínica de su padre y ahí la cuidaría, bueno la cuidaría junto con su familia. Ahhh porque tenía que justificarse a si mismo…….
Por alguna razón no podía concentrarse en la clase, solo faltaba una hora para salir. Veía constantemente el reloj para salir disparado hacia la enfermería e ir por Orihime.
Cuando sonó la campana, no tardo mucho en salir directamente hacia la enfermería, una vez ahí entro y le sorprendió ver que ya no estaba Orihime ahí.
-¿Donde esta? – pregunto mientras la enfermera lo veía confundida
-Inoue Orihime fue llevada a su casa – contesto educadamente
-¿Quien se la llevo? – pregunto desesperado. Quien la habría llevado ahí, si Tatsuki estaba en su salón.
-No creo que deba darte ese tipo de información – contesto rápidamente mientras regresaba a sus tareas. – Por favor sal de aquí. Ya te dije lo que querías saber – le ordeno mientras lo sacaba a empujones
-E-Espere...-intento decir pero ya estaba afuera de la enfermería. Quién diablos se había llevado a Orihime?...No podía dejar de pensar en eso. ¿Además quien la iba a cuidar? Decidido fue por sus cosas para ir a la casa de Orihime.
Cuando Orihime tomo algo de conciencia, se toco la frente, al parecer, la siesta la ayudo a bajar gran parte, a pesar que aún se sentía algo mal.
-No deberías esforzarte-Oyó cuando intento levantarse.
-Uryuu-kun-Murmuro, viendo como se acercaba con una bandeja.
-Cortesía de Yuuki-san.
-Onegai, quiero pedirte algo.
-¿Qué ocurre?
-Dudo que pase, pero tengo este sentimiento...Si viene Kurosaki-kun, onegai...háganlo pasar.
-Tratare... ¿Crees que ellos me dejarán?
-Distráelos, onegai...si en verdad viene...no quiero preocuparlo más.
-Veré que puedo hacer.
Ishida le dejo la comida y salio del cuarto ideando un plan para sacar al trío de celosos y al terco de Renji. Repentinamente se le ocurrió una idea de como sacarlos, era algo tonta, pero era eso o nada. Ya al terminar de bajar las escaleras, diviso a lo lejos un pelinaranja, no había duda, era él.
-Muchachos, la princesa quiere que con Yuuki vayamos al súper a comprarle algunas cosas.
-Esta bien-Hablo Shinji-¿Pero Yuuki-chan también?
-Es cierto-Hablo el pelirrojo-Ella puede quedarse.
-¿Acaso quieren ir a comprar por su cuenta en la sección de toallas higiénicas?-Vio como todos se sonrojaron y miraron hacía otro lado-Lo supuse.
-¿Pero dejarla sola?-Murmuro Ulquiorra.
-Descuida, solo serán unos minutos, además, Hime esta comiendo y después volverá a dormir-Sacándolos a todos de la casa-No sean rebeldes, es una orden de la princesa.
-Si no hay más remedio-Gruño Grimmjow.
-Vamos Yuuki-chan.
-De acuerdo Uryuu-sama-Sonriendo, había visto también al pelinaranja y quiso también ayudar.
Una vez que oyó la puerta cerrarse, Orihime salio de su cama con sumo cuidado, se coloco un chaleco, bufanda y sus pantuflas justo en el momento que oía como tocaban a la puerta. Tosiendo, caminaba levemente y grito "ya voy" cuando insistían en la puerta.
-Kurosaki-kun-Dijo al abrir la puerta, en verdad era increíble verlo, era cierto que lo sospechaba, pero eso, una sospecha, en verdad no creía que se aparecería-Que...-tose-sorpresa...
-Hola Inoue! –hablo tímidamente el muchacho al verla, sabía que había ido a ver como estaba pero ya estando ahí no sabía qué hacer
-Quieres pasar Kurosaki-kun? – pregunto la chica débilmente
-Ah, si gracias - entro algo dudoso y fue guiado a la sala de la chica. – Y-Yo solo venia a ver como estabas – comento
-Muchas gracias Kurosaki-kun. Me siento mucho mejor –le aseguro con una sonrisa, para después toser un poco
-Creo que deberías ir a descansar, disculpa si te hice levantarte – comento mientras se ponía de pie y se acercaba a ella
-¿Q-Que haces Kurosaki-kun? – pregunto nerviosa por el hecho de que de nuevo la tenía en sus brazos
-Te llevo a tu habitación, fue mi culpa el haberte levantado, así que es lo menos que puedo hacer – le comento – ¿Dime donde esta? – pregunto y la chica le indico donde era su habitación, y la llevo hasta ahí. La dejo delicadamente sobre un colchón para después alejarse un poco. – ¿Puedo preguntarte algo? – dijo el chico mientras la veía fijamente
-¿Eh? Claro – contesto la chica nerviosa
-¿Quien fue la persona que te trajo hasta tu casa? – le soltó Ichigo, mientras Orihime se ponía muy nerviosa, no podía confesarle que tenia escoltas.
-E-Este pues fue…Ukitake-san, si fue él. Es que le llamaron para que fuera por mi – contesto mientras reía nerviosamente esperando que le hubiera creído lo que había dicho. – Nuevamente muchas gracias por preocuparte por mi Kurosaki-kun – agradeció mientras sentía que sus mejillas se ponían rojas, el chico también hizo lo mismo
-N-No fue nada – contesto mientras miraba hacia otro lugar y se rascaba su cabeza. – Creo que mejor te dejo descansar – dijo dispuesto a salir de ahí, cuando sintió que una mano lo detenía tomando la suyo
-Podrías quedarte un momento más conmigo por favor? – pidió Orihime mientras su mirada estaba en el piso muriendo de vergüenza, tal gesto hizo que Ichigo la mirara con ternura y no pudo resistirse ante tal petición
-Claro, no hay problema – contesto mientras se sentaba alado de ella y era ahora el quien sostenía su mano de la chica.
Sentir la mano del chico sobre la suya, provoco que la rodeara un escalofrió, pero uno distinto, uno en que la avergonzó y que su corazón latiese mucho más rápido, como le gustaría estar así con él por mucho tiempo, pero sabía que no sería así.
Ichigo se sentía extraño, no entendía su comportamiento, ¿Por qué quería cuidarla? ¿Por qué quería asegurarse a cada momento que estuviese bien? ¿Por qué esa necesidad de tenerla en sus brazos? Ella era solo su compañera de clases, entonces...¿Por qué la quería besar? Sacudió su cabeza, no podía pensar así de ella.
-¿Estas bien Kurosaki-kun?-Susurro-¿Acaso te he contagiado?-Preocupada.
-N-No...Estoy bien, tú tranquila.
-¿Seguro?
-Completamente-Tranquilizándola con una leve sonrisa.
Aquella sonrisa le hizo recordar la noche del baile, como bailaron en la pista de baile, como recorrieron el jardín, como observaron el lago, como fue que termino sobre él, como...sus labios se hicieron uno.
Cerró sus ojos con fuerza, él de seguro solo quería a esa princesa ficticia, ella jamás podría ser de su vida y si se enterase, solo se ganaría su odio y desprecio. Recordó las palabras de Ishida, pero a pesar que él tenía razón, simplemente no podía evitar sentir miedo, miedo por dejar de ser importante en su vida.
-Estas son las toallas que ella usa-Mostrándolas.
-Por favor Yuuki-chan, no hagas eso-Pidió Shinji completamente avergonzado.
-Aprovechemos que estamos en el súper para también comprar las cosas que hacen falta.
-Esta bien-Dijo Ulquiorra resignado.
-Gracias Yuuki-san-Susurro Uryuu.
-Todo sea por la felicidad de la princesa-Hablándole en el mismo tono.
-Kurosaki-kun...tú... ¿Qué opinas de la princesa?
-¿A qué viene esa pregunta?-Confundido.
-Quiero saberlo... ¿Piensas como los demás?
-B-Bueno pues yo…- comenzó a decir Ichigo, pero realmente no sabia que decir. Que se había enamorado de aquella princesa? Pero entonces porque sentía eso por Inoue? No sabía que pensar, estaba realmente confundido con respecto a sus sentimientos. Si tuviera que elegir a una...no sabía a cual.
-Ya veo así que piensas igual que los demás – comento la chica triste en cuanto vio que el chico estaba dudoso de su respuesta
-N-No! No es eso, es solo que - grito el chico, no quería que ella malentendiera las cosas, pero es que realmente no sabía cómo decirlo, es mas ni siquiera él lo tenía muy claro
-¿E-Entonces? – volvió a cuestionar la muchacha
-No pienso igual que los demás. Creo que ella es una persona que solamente quiere tener una vida normal, por lo cual no la culpo – dijo Ichigo mientras recordaba la plática que había tenido con London – No creo que sea una mala persona – concluyo al final, sin decir nada mas
Orihime estaba feliz por su respuesta, él la comprendía, ahora tenía algo más claro, tal vez si era momento de decirle la verdad acerca de su secreto.
-Kurosaki-kun y-yo tengo que confesarte algo – llamo la atención del chico el cual estaba confuso y curioso de lo que le tenía que decir
-¿Que es lo que pasa Inoue? – pregunto Ichigo
-B-Bueno es que yo tengo un secreto y quiero que lo sepas – continuo la chica, era ahora o nunca
-Te escucho – incito Ichigo cuando vio que hizo una pausa
-Bueno es que…- dijo cuando su mirada se posiciono sin querer al reloj, ya habían pasado una hora desde que se habían ido Uryuu y los demás, así que no tardarían en regresar – Eh Kurosaki-kun lo podemos dejar para otra ocasión es que me ha empezando a doler la cabeza –fingió Orihime mientras se recostaba nuevamente. Tenía que salir de ahí Ichigo, o no terminaría bien el asunto
-Eh? Sí, claro. Descansa – le confirmo Ichigo pero lo había dejado con la duda. – Me tengo que ir, me han de estar esperando en casa – continuo el chico mientras se levantaba
-Sí, gracias nuevamente – le agradeció nuevamente la chica mientras los nervios recorrían su cuerpo, tenía que salir de inmediato Ichigo
Hasta mañana Inoue, que te mejores – se despidió mientras salía de su habitación de la chica.
