La primera noche
Pasada ya unas semanas, Lady Integra, recibió noticias.
- Hace unos días, se ha corrido el rumor que un lobo anda suelto, muerde específicamente a niños entre los 8 y 11 años de edad. La última vez fue visto alrededor de las 8 de la noche, en la esquina de la 14 y la 12 de blumontain street. – indicó Walter, entregando fotos de los niños mordidos.
- ¿Ya han llamado a Alucard? – indicó seria.
- Por supuesto. – Al momento, Alucard se asomaba por el techo y luego bajando quedando hincado frente a Sir Hellsing.
- ¿Cuáles son sus órdenes Lady Integra? – dijo cabizbajo y seriamente.
- Encuentra y destruye a ese lobo. – Dijo.
- bien, creo que será una noche maravillosa. – rió abiertamente. Mientras salía, vio a Helena recargada en el marco de la puerta principal, viendo como el escuadrón salía. Seras se acercaba a ella y le entregaba una glock de 13 milímetros. Y se iba. – Vienes conmigo, veamos cuanto haz avanzado, te servirá de fogueo.
Al llegar aun callejón, aparentemente normal, estaba con mucha gente caminando y ella miraba de lado a lado.
- ¿no cree que hay mucha gente?- dijo mirando a su amo.
- Yo solo veo un montón de comida para perro – buscaba al licantropo.
- ¿Nadie nos va ayudar? – dijo
- No. Nosotros somos el refuerzo, mira allá, allá y allá – señalando norte, este y oeste respectivamente – son franco tiradores.
- No los veo, creo que están muy lejos de mí vista – dudó.
- Esfuérzate un poco – le indicó – reconocerás a esas personas. Solo Forza tu vista, nosotros tenemos como una especie de zoom en las pupilas, podemos ver a partir de los 2 km de distancia, creo que eso es suficiente.
- mmm tiene razón veo a Seras me está haciendo una seña, y dos hombres más. Esto es …
- ¿Increíble? Aprenderás varias cosas. Y también recuerdo haberte dicho que verías cosas increíbles, como eso. Y sangre, no se te olvide la sangre.
- Ud. Lee la mente, ¿verdad? – dijo extrañada y casi asustada ya era como la tercera vez que completaba su frase.
- Si – dijo y sin más miro hacía el callejón de dónde salía un majestuoso lobo corriendo. Qué saltó por encima de ellos, Alucard disparó, pero ninguno de los de los disparos atravesó su corazón. – ¡Demonios!
- ¡Por el callejón! – gritó un soldado disparando a quema ropa al animal.
Alucard, rió y sin más se esfumó convirtiéndose en niebla. Helena corrió hacia el lugar, mientras Alucard jugaba un poco (como era su costumbre) con el hombre lobo.
- ¡Amo, dispárele! – gritó Helena, al no ver dicho disparo, se hincó, apuntó al blanco, pero el lobo corrió hacia ella brincando por encima. Ella miró asustada y disparó. El pesado animal cayó encima de ella aplastándola contra el antiguo pavimento. - ¡Ayuda!
- solo levántalo – dijo y sin más dio vuelta sobre él- ¿qué esperas?
- Estoy mal acomodada, si pudiera levantarlo ya lo hubiera hecho. ¿Por favor? - informó - ¿Por favor? – No hubo acción - ¡levántalo! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Me está asfixiando con su pelo!
- Levántalo, como puedas –exigió.
- Bien, GRACIAS. – Con el brazo, trató de levantarlo y apenas pudo quitárselo de encima el lobo cayó boca arriba sobre el pavimento, se reclinó encima de él – Le dí en la cabeza. – acercándose más.
- Yo no haría eso – dándole la espalda, en ese momento, el lobo se levantó y la tomó por los hombros para morderla, ella levantó la pistola y apunto el cañón al corazón y disparó.
- No había muerto, ¿Por qué no me dijo? – reclamó, su corazón palpitaba rápidamente; Alucard logró sentir el ritmo acelerado del corazón de Helena y silbaba al son de este.
- Los hombres lobos mueren con una bala de plata en el corazón, daga, estaca, o lo que sea, pero plata bendecida por un sacerdote. – explicaba mientras la volteaba a ver. – El objetivo ha sido silenciado…
En ese momento, los francotiradores se movieron nuevamente. Pero ahora para regresar a la mansión.
- ¿Cómo van teniente? - Dijo Integra por teléfono.
- El objetivo ha sido silenciado. Señora el ejecutor fue una chica, no sé quién es, ni siquiera había sido informado que existía este otro vampiro.
- Ese vampiro no es de Hellsing, a sí que no tenias por qué ser informado. – Colgó el teléfono.
Helena se levantó aún temblando y caminó hacia a su amo, se sentó en el piso y esperó órdenes.
- Lo hiciste bien para ser la primera vez que matas a un monstruo – le tendió la mano para que se levantara del piso – Aún tiemblas, regresemos a la mansión debes estudiar, aprenderás como matar a los diferentes monstruos.
- creo es lo mejor, amo. – Se paró - ¿Sir no enojará? Se supone que ud. Mataría al licántropo.
- No creo, es como si yo lo hubiera hecho. De cualquier forma eso a ti no importa – remató.
Estando en la mansión, encontraron a Walter, Alucard se acercó y habló con él un lapso muy corto. Se dirigió a Helena, indicándole que se acercara. Helena se acercó, Walter le sonrió, ella igual lo hizo.
- No había visto a nadie más que a Victoria Seras, es agradable conocer más gente. – dijo feliz pero aún temblando. – mi nombre es Helena Pruitt Aldecoa.
- Walter C. Dornez, un placer señorita, el conde Alucard me encomendó un pequeño trabajo, el cuál ya está listo. Acompáñeme. – caminó bajando a los calabozos, un calabozo anterior al del fondo (donde Alucard duerme .), entró. Helena y Alucard le siguieron todo el tiempo y de igual forma entraron.
- ¡Vaya! Es inmensa. No es precisamente la habitación más iluminada del planeta, pero definitivamente es hermosa. - Miró emocionada, la habitación con todo lo necesario para que estuviera entretenida, entre los que destacaban muuuchos libros de monstruos y demonios.
- Me alegra profundamente que le haya agradado, no le conocía, así que cubrí lo más indispensable de un vampiro y una joven. – rió Walter. – Esta es su arma, es algo sencillo – alzó un portafolios plateado – es una Glock, 15 mm pesa 24kg, imposible de alzar por un humano a menos que tenga una mano biónica. Hecha de acero inoxidable y recargas de uranio explosivas y expansivas, ningún freak lo soportaría, ni el mismo Alucard. Ideal para usd. Que aún aprende a disparar, semi automática. Ya están bendecidas.
- Mágnifico Walter – dijo Alucard sonriendo – es perfecta para ella – la levantó – es un poco más ergonómica que la mía.
- bueno, conde, la tecnología avanza. – admitió Walter – busqué lo más aceptable para sus manos.
- Gracias Sr. Walter – miró el arma - ¿puedo? Debe pesar mucho.
- Tómala – se la entregó Alucard, Helena puso las dos manos rígidas, pues 24kg es bastante pesado para una chica de 23 años.
- Woow!!! ¡Parece una pluma! – La aventó al aire ligeramente repetidas veces - ¿seguro que está hecho de metal?
- Por supuesto – aseguró bruscamente – me retiro, queda en su habitación – salió cerrando la puerta de la "habitación".
- Es realmente maravilloso, tiene todo para distraerme, veamos – se dirigió hacia los libros – hombres lobos…
- hay algo más – dijo Alucard caminando hacia el mismo librero, abrió un cajón y de ahí sacó un block de dibujo y una gama de lápices de arte. – Para ti, estudiabas artes, pensé que talvez te distraería más. Y te tranquilizará cuando te pase algo que te entristezca o al revés.
- Gracias, Amo – sus ojos se entristecieron- pensé que… No sé. Que sería algo así como un esclavo negro o algo así, pero la verdad es que no es así.
- Bueno, te diré algo; mientras yo sea tu amo, créeme, procuraré tú bien. – se dirigió a la puerta – No cuentes lo que te acabo de decir – señaló haciendo una pistola con los dedos pulgar e índice. – Estudia acerca de los lobos.
- Si, amo.- tomó el libro de licántropos. Y se puso a leer. Alucard salió del lugar
