Cap 3: La zorra de la recepcionista.
Subí mis pies para apoyarlos contra el tablero del coche y recline solo un poco el asiento. Apoyé mi cabeza sobre el hombro de Edward y reí feliz.
-Esto se siente tan bien- le dije con tranquilidad. Me acomodé nuevamente para quedar mirando hacia el costado de Edward- gracias.
Me separé un poco de la puerta y lo besé en la comisura de los labios.
El solo sonrió y posó uno de sus brazos sobre mis hombros mientras me acercaba más a el. Eso fue más que suficiente para mí.
De repente empezó a sonar por la radio "Your love is my drug" de kesha y yo subí el volumen.
-¡Vamos! No seas amargado. ¡Baila!- le grité para luego seguir bailando y cantando. Como amaba esta canción
-No gracias- contestó mientras negaba con la cabeza, divertido por mi actitud.
Se escuchó una bocina detrás de nosotros y otro descapotable no alcanzó.
Al girar mi cabeza me encontré con mi hermano mayor Emmett conduciendo con Rosalie, su novia, a su lado y Jasper y Alice en el aciento trasero.
-¡Bellita!- gritó Alice mientras estiraba su mano hacia mí. Yo estiré la mía para que las chocáramos mientras todos reían divertidos por nuestras ocurrencias.
-Hermanita, no sabes como has puesto a papá- me gritó Emmett divertido.
-Le agarró un ataque de locura que empezó a tirar todo lo que tenía en frente.- continuó Rose.
-Tenía los ojos saltones y se le marcaba la vena de la frente y, Emmett y yo estábamos que nos partíamos de la risa- le siguió Jasper.
-Y todo fue peor cuando mi papá le dijo que te habías escapado con mi querido hermanito- terminó Alice- ¡Nos vemos en la playa!
Luego de eso Emmett aceleró el motor al máximo y nos pasaron rápidamente.
Luego de eso, tardamos una media hora en llegar a Long Beach. Encontramos deprisa un motel que había por allí, estacionamos el auto, agarramos nuestras cosas y nos dirigimos hacia la recepción. Para mi suerte, Edward no había quitado su brazo de mis hombros y yo lo tenía agarrado de la cintura.
-Bienvenidos a Long Beach Motel. Mi nombre es Tanya ¿En qué puedo ayudarlo?- dijo la zorra de la recepcionista dirigiéndose solo a Edward con voz insinuante. Por lo que mis celos salieron a flote.
Juro que no los pude controlar. Necesitaba mostrar de alguna manera que Edward era mío (aunque no fuera así), así que lleve mi mano hacia su pecho y lo miré sobre mis pestañas para luego sonreírle seductoramente. ¡Demonios! No se de donde había sacado eso, pero me alegro saber que a diferencia de los coqueteos baratos de la recepcionista, los míos habían funcionado, ya que pude observar como Edward tragaba saliva con dificultad y pestañaba varias veces antes de responderle a la tipa esa, no sin algo de dificultad y con una sexy voz ronca, sin siquiera mirarla.
-Una habitación.
-Con dos camas ¿verdad?- preguntó molesta la muy zorra.
El me miró interrogante y decidí contestar yo por el.
-Una sola- le respondí cortante y con una sonrisa de suficiencia.
Muérete de la envidia looser. Pensé para mi misma.
-Aquí está su llave, cualquier cosa que necesiten no duden en avisarme. Es la habitación 55 en el sexto piso. Disfruten de su estadía.- respondió de mala gana para después voltearse y seguir con su trabajo.
Al ver que Edward no se movía decidí hablar.
-¿Piensas quedarte ahí por mucho tiempo más?- le pregunté divertida. El pareció salir de su trance ya que me dirigió esa sonrisa seductora tan característica de el y nos dirigimos hacia el cuarto.
Dejó sus cosas tiradas por ahí y se tiró sobre la cama.
-Dios, estoy agotado.- dijo mientras soltaba un bostezo.
-Te dije que me dejaras conducir un rato pero como el terco que eres no me hiciste caso. Eso te pasa por terco- le reté de broma.
-Si mamá ya lo se. Tenías razón. Ahora si no te importa, quiero ducharme y dormir un rato.- respondió burlón mientras se acercaba hacia sus cosas y sacaba lo que necesitaba para el baño.
-Ok. ¿Quieres que pida algo para comer? Yo tengo hambre.- le pregunté.
-Eso sería perfecto, aunque no creo que tengan servicio a la habitación aquí.
-Lo se, iré a comprar algo. Vi un McDonal's a una cuadra. Ahora vuelvo.- estaba a punto de salir cuando Edward tomó mi mano y me acercó a el. Noté que me miraba algo preocupado.
-Creo que mejor te acompaño, no quiero que te pase nada.- que mono es preocupado-
-Edward, es una cuadra. Quédate tranquilo, cualquier cosa te marco por el cel y listo. Tu vete a bañar que estas agotadísimo ¿si?-
-Bella- estaba empezando a replicar Edward por lo que decidí dar el siguiente paso y dejé un rápido beso en sus labios que hizo que se callara automaticamente.
Me acerqué hacia la puerta y me giré para mirarlo antes de salir.
Apenas estuve fuera de la habitación lancé una sonora carcajada y partí rumbo hacia el McDonal's.
Compré unas hamburguesas con papas y refrescos.
Regresé hacia la habitación en menos de diez minutos y me encontré con un Edward sentado viendo la tele concentrado.
-La comida esta lista- dije, provocando que Edward saltara asustado, ya que no se había dado cuenta de mi presencia.
Luego de eso comimos mientras hablábamos sobre cosas de nosotros.
Edward me tenía completamente sorprendida, no tenía idea de que el también quería ser abogado. Es más, el ya había recibido su carta de aceptación para Harvard. Eso me dio esperanzas de que si yo entraba, podíamos seguirnos viendo.
En estos dos días que había pasado con el me había dado cuenta que extrañaría mucho a Edward si me alejaba de el, y no quería hacerlo.
-Creo que es mejor que nos durmamos. Ya son las diez y media y mañana tenemos desde temprano que ir a la playa.- dije mientras tapaba un bostezo con mi mano.
-Si, es lo mejor. Además, yo no doy más.
Me reí, por lo que Edward me miró interrogante.
-Eso rimó.
-Es verdad- me dio la razón el- mmm... ¿que lado de la cama prefieres?- preguntó dudoso.
-El derecho si no te molesta-
-Genial, yo siempre duermo en el izquierdo.
Nos acomodamos en la cama los dos mirándonos. Me acerqué un poco más hacia el hasta que nuestras narices se rozaran.
-Dulces sueños Edward.- susurré mientras le dejaba un beso en su mejilla.
El pasó un brazo por mi cintura y me acercó más hacia su cuerpo. Mi corazón retumbaba en mi pecho tan fuerte y rápido que estaba segura de que el podía escucharlo.
-Dulces sueños Bella.- Susurró el de regreso ya dormido.
Suspiré mientras me acomodaba entre sus brazos y me iba quedando dormida mientras pensaba en lo perfecto que encajaba con el.
