Después de jugar sin cesar en esa piscina improvisada Hiniaichigo comenzó a reírse como a saltar de alegría mientras recibía o lanzaba chapuzones de agua por parte de sus hermanas mayores aunque las dos, primera y quinta muñeca, rosas roja y negra, inglesa y prusiana estaban jugando a las luchas donde entre la una y la otra se igualaban, no importaba como esas dos eran difíciles de remediar, de hecho así era su relación.

La sexta muñeca en cambio la disfrutaba muy bien aunque tenía que lidiar siendo el referí hasta que entre ambas muñecas rivales se dio como siempre un empate. Hinaichigo en menos de nada exclamó de alegría hasta intentar pegar un grito en el cielo.

-¡Ah, que divertido-nano!- En menos de nada le dijo a Jun el cual se estaba aliviando del intenso calor con un abanico-¡Oye, Jun! ¿El océano de verdad también es muy divertido?

-Sí, en realidad el océano de verdad es aún más increíble- Respondía el muchacho mientras miraba fijamente a una Shinku sumergida hasta los hombros y haciendo un puchero de enojo, por alguna razón le causaba hasta quería reír pero por su bien no quería hacerlo aunque eso se lo merecía por ser de en vez en cuando una pequeña mandona.

-¿Eh? ¿Eso es verdad?- La pregunta de la muñeca rosa lo sacó de aquello

-Sí, es enorme- Extendió los brazos con tal de darle una breve y sencilla explicación pero lo bastante efectiva para entenderlo- Es más grande que la ciudad

-¡No puede ser-nano!- Tenía los ojos estrellados mientras tenía una mirada tierna- Suena lindo, si Hina no fuera una muñeca podría ir al océano a jugar

En ese instante estaba Suigintou jugando a los pulsos con Shinku cuando oyó aquello de hecho las palabras dichas por la sexta muñeca eran similares a lo que dijo Megu esta mañana

FLASHBACK

Megu como siempre estaba sentada comiendo una sandía mientras que Suigintou por costumbre estaba sentada en la ventana de su cuarto. Hubo un silencio hasta que Megu dijo mientras veía unas imágenes por medio de su móvil

-Ya que estoy en el hospital en verdad no puedo notarlo pero ya es verano, ¿No?- Tenía la mirada baja como si sintiera una frustración enorme- Me gustaría ver el océano y sería muy lindo si hubiera un océano cerca del hospital

PLANO ACTUAL

Sugintou en menos de nada se detuvo para luego recordar ir al hospital, ella a pesar de no haber expresado o haberlo dicho le prometió esa promesa de ir al mar y dárselo pero viendo las circunstancias como la realidad decidió aceptar que eso era más grande como enorme de lo que esperaba. Se paró en la piscina mientras Hinaichigo estaba en frente y Shinku estaba con el agua hasta los hombros, de hecho ya sabía a qué venía el gesto en la cara de su rival.

-Me voy- Típicas palabras cortas a lo cual se disponía para colocarse su tradicional vestido negro y emprender vuelo hacia el hospital no sin antes detenerse en ese instante estando de espaldas y sin mover un solo pie

-¿Por qué te vas de repente?- Preguntó Jun mientras estaba trayendo una toalla para cubrir a Shinku que por cierto le ordenó que lo hiciera

-No es de repente, nada más estaba matando el tiempo hasta que mi ropa se secara

-Bueno eso es verdad pero…- El hikkikomori se acomodaba los lentes- Se notaba que lo disfrutabas

-Y hablando de diversión- La primera muñeca dirigió sus magentas hacia su eterna rival y posible amorío tsundere, la quinta muñeca ya sabía esa mirada como la frase mental que se recibía entre ambas, la próxima vez era el mismo asunto a ajustar y esa vez era la definitiva (Por enésima vez), agarrarle la Rosa Mística, digo, arrebatarle su Rosa Mística y el campo de batalla sería en el oscurito, digo, en el motel más cercano, digo, en la zona N.

Ya había perdido bastante tiempo haciendo el tonto con esa niñita consentida de papi Rozen, la próxima vez no iba a terminar con algo bonito. La próxima vez que se veían iban a luchar en serio y el premio a consagrar era la vida de una de las dos y esa vida debía ser Shinku y ese día iba a derrotarla como si fuese la última cosa que hiciera en su vida.

Le deseaba buena suerte y que lo disfrutara por el momento aunque sería poco porque a final de cuentas la mataría, y obtendría lo necesario para ser Alice y obtener el amor de su padre, el cual según ella lo tenía merecido por ser la muñeca primogénita.

-Ya me voy- Comenzó a alzar sus alas pero una voz infantil como conocida la dejó en pausa

-¡Espera Suigintou!- La prusiana giró al ver a la sexta muñeca la cual con sus inocentes y nobles ojos verdes y su cara de sinceridad le estaba entregando una caracola… ¿Caracola? Sí, aquel caparazón que le entregó Jun esta mañana, ¿Qué tramaba? ¿Por qué hacía esto? ¿Cuáles eran sus motivos?

-Toma, te la regalo-nano- Le sonrió mientras ofrecía esa caracola mientras Suigintou por motivos de etiqueta se acercó hacia su hermanita menor con tal de recibir esa caracola mientras que Jun y Shinku no decían nada pero estaban impresionados por la humildad y bondad de Hinaichigo.

-Esta caracola emite el sonido del océano- Le señaló que debía colocárselo en la oreja- Esta caracola emite el sonido del océano- La prusiana quedó muda al tener esa caracola en sus manos, de hecho no entendía que pasaba, ahora el mar era más grande que rodeaba al mundo pero ¿Ahora estaba dentro de una caracola? Sólo esperaba que no fuera una trolleada y que no sea una referencia a cierto capítulo de Bob Esponja.

-Estabas buscando el océano, ¿No-nano?- La rosa negra se sonrojó y sin decir nada se llevó la caracola emprendiendo vuelo hacia el hospital mientras los demás se despedían de ella pero eso sí cuando se iban a volver a ver quedaban en claro que volverían a ser los peores enemigos sobre todo con Shinku la cual era su meta a vencer

(…)

La primera muñeca le contó a Megu acerca de su día mientras la joven enferma estaba sonriendo de esa anécdota de la piscina como del calzón chino que le impuso aquella peligris en esa piscina cristiana. Después le contó sobre la caracola y en menos de nada la joven pelinegra se lo puso para luego sentir esa sensación de estar en un lugar de arena blanca, palmeras grandes y hermosas aguas azules con sus olas susurrantes hasta creería que escuchó una tonada hawaiiana.

Suigintou como siempre estaba sentada en la ventana viendo como la urbe se ponía en mil colores con sus luces hasta el suelo mientras las personas como los autos iban en bandadas hacia sus hogares o lugares de trabajo sin olvidar los sonidos característicos entre ellos, luego veía las estrellas y la luna llena que por cierto era uno de sus paisajes favoritos.

-Puedo escuchar el océano- Decía Megu que se maravillaba ante el suceso que ocurría en sus oídos y miró a su ángel, Tenshi, como a veces le decía la cual seguía mirando la luna llena

-¿Qué pasa?- Preguntó y rió bajito mientras Suigintou se volteó, estaba sonrojada como asustada como si hubiese estado haciendo un acto tonto

-Eh… Nada, no me pasa nada- Respondió con voz temblorosa mientras el rojo aumentaba en sus mejillas, la niña enferma decidió cambiar de tema y sonreírle de manera tierna, estaba agradecida

-Suigintou, gracias

Suigintou siguió callada mientras aquella palabra resonaba en su cabeza, aquella que nunca escuchó en su pasado y de sus antiguos médium, Megu fue la única humana que agradeció todo sus intentos en cuidarla o protegerla de hecho aunque no lo sabía la rosa negra rezaba por ella y por su salud.

No creía que alguien como Hinaichigo fuera tan gentil y tan buena, de hecho no se le esperaba de que la Rozen Maiden más infantil e inocente como tierna tuviera un corazón de oro, sacrificó su regalo con tal de alegrar a otro ser… Nobleza y humildad, Suigintou sonreía conmovida mientras veía la luna y por alguna razón estaba ahí, la cara de la sexta muñeca sonriendo tan infantil como nunca.

-Gracias, Hinaichigo…

Poema dedicado a Sugintou, escrito por Castiel YK

Ángel negro de Luna Llena

Bello vestido y buena forma de ser

Que descuido de Dios el no poder ver

Aquella hermosura dentro de su ser

Aquel amor que profeso aun sin conocer

Hermosa rosa negra

No inundes sueños con lágrimas

Cada vez que la veo siento la muerte

Pétalos que arrancaron

Alas destrozadas

Pero sigue en pie de la lucha

Aunque el silencio continúe

Su corazón grita

Amargura sentida

Si se quiere, se evita

Rosa negra

Elegancia admirable

Tu voz resonante y sarcasmo queriendo siempre ocultar

Aquella inferioridad

La podrás superar

No importa estar incompleta

Siempre has sido completa

Pero no quieres ver lo que siempre te han mostrado

Y aunque del resto te han apartado

Y tú gritas al silencio que prefieres la soledad

Tú corazón te desobedece

Confusa esta tu mente

Hecho un total caos

Aún sigue latente aquella cruel realidad

Porque siempre buscas que te vean perfecta

Como una paloma queriendo ser libre

Mas como las flores no puedes volar

No escondas tu dolor

Haz tus alas despegar

Como un ave

Emprende tu vuelo

No tengas miedo de fallar nuevamente

Que aun estará la certeza de brillar claramente

En tu infinita oscuridad

En ese terrible túnel de soledad

Quieres escapar mas no puedes

De esas espinas tu corazón te duele

Sabes que soportar es algo duro

Pero valdrá la pena en el futuro…