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Capítulo 3 - ¡¿Otra Propuesta?!


Naruto saltaba a través de los árboles, el sol de la mañana se reflejaba en mosaicos a través de las hojas encima de ella. Dos escolatas ANBU estaban a su lado, como era habitual cuando salía de Konoha por cuestiones personales, a menos que Ero-Sennin la acompañara. Estaba molesta con Tsunade-obaachan por no asignarle ninguna misión en solitario debido a Akatsuki, pero entenidia las razones obvias de ello. Sin embargo, los dos ANBU no eran su escolta habitual -Yamato-taichou y Sai - porque tenian una misión. Estaba en plena forma femenina, aunque aun llevaba la ropa holgada de niño, la preferia más que a la de niña.

Sus pensamientos eran un torbellino. Ahora estaba oficialmente comprometida con Sasuke. Se sintió mejor al saber que no tenia que producir bebés -algo que agradecia con fervor a Tsunade-obaachan - y podia pedir el divorcio en cualquier momento, aunque se pregutaba si el divorcio afectaria sus posibilidades para convertirse en Hokage. También le era preocupante que como... esposa de Sasuke sus posibilidades de ser Hokage no eran muy altas, ya que el Consejo espera que produzca bebés con Sharingan.

Luego estaba la boda. Desde que se enteró que realmente era mujer, habia tenido dificultades para enfrentar los cambios físicos, la diferencia de peso, afectó sus moviemientos, por lo tanto también su Taijutsu, y sobre todo la menstruación. Puso cara de asco -los chicos lo tenian más fácil, sin ciclos mensuales- Al principio se escondia en su forma masculina lo más posible, pero Tsunade le aconsejo que se acostumbrara a su cuerpo real, que era lo más adecuado.

Supuso que era marimacho. Hana-neechan y Ayame-neechan siempre le ayudaron con las cosas femeninas como sostenes, ropa interior y faldas (Odiaba eso, pero Tsunade le hacía usar faldas de vez en cuando, cuando estaba en su dia libre) y los tacones (Aun se tambaleaba un poco) y el maquillaje. No le gustaba el maquillaje, aunque amaba el labial color cereza brillante que había descubierto en Suna. Le mantenia los labios libres de grietas, y para ser honesta, también le gustaba el color cereza en sus labios. Las dos mujeres, junto con Hinata-chan, siempre trataban de conseguir que se comportara más como una dama, y siempre terminaban frustrada por las 'grandes zancadas de hombre' que hacía al caminar, o según Hana-neechan 'tragas ramen como un cerdo avaro' o Ayame-neechan 'No tienes modales'. Hinata-chan siempre le había dicho las cosas de una manera más agradable.

Como tal, no pensaba en novios, citas y bodas, aunque escuchara a menudo a niñas civiles y algunas kunoichis hablar con entuciasmo de esas cosas. Su mente habia estado ocupada con el taijutsu y ninjutsu y traer de regreso a Sasuke y convertirse en Hokage. Pero ahora se veia obligada a pensar en su propia boda, aunque sólo era un matrimonio de papel. Habia escuchado hablar a las niñas con entuciasmo del romance, las flores, los chocolates y las joyas. Inesperadamente, sintió una punzada de tristeza al saber que no recibira ninguna de esas cosas de su futuro marido.

¡Es sólo una misión! se recordaba una y otra vez. Estoy haciendo esto para que Sasuke pueda matar a Itachi, así sera una amenaza menos para mí, y luego Sasuke se quedara en el pueblo. Es por eso que estoy haciendo esto. Pero eso no alivió el pequeño dolor que se había instalado en un ricón de su corazón.

Era su tercer día de viaje, sabía que pronto iba a entrar en el territoria de Suna. Esperaba con interés ver a Gaara de nuevo. Gaara había sido muy amable con ella durante el largo año de misión voluntaria de la que acababa de regresar. Hacia el final del año, había hecho tiempo para verla, y para comer con ella a menudo. Incluso en el comienzo del año, había dado instrucciones al mejor maestro de espada en Suna, Kujira-sensei, para que le enseñara kenjutsu. También le había enseñado algunas técnicas de Fuuton, ya que en Suna habían muchos usuarios de viento. Luego le había enseñado a combinar su chakra Fuuton con kenjutsu, Gaara y Kujira-sensei se habían comprometido a hacerle una katana que pudiera conducir los chakras, se acordó de los cuchillos de trinchera de Asuma-sensei. Pero Baki-sensei le habia enseñado el kaze no yaiba, sólo en caso de que ella tuviera que partir con la katana.

El pasto del suelo del bosque había cambiado a la arena, pronto el trio se vió corriendo en el desierto. El sol estaba en lo alto y quemaba en su espalda.


"¡Gaara!" una gran bola naranja y negro se lanzó de repente al Kazakage. El pelirrojo estoico se tambaleo unos pasos atras, unos Jounins de Suna que estaban de pie junto al Kazekage se movieron rapidamente para separar al parásito pegado a su líder, pero Gaara los alejo con una mano levantada. La mano se elevó para acariciar la mata de pelo rubio en punta desordenado.

"Uzumaki Keimei Naruro."

Naruto sonrió y saltó sobre sus pies. Los labios de Gaara se fruncieron en una sonrisa en respuesta, aquellos lo suficientemente cerca para verlo se sorprendieron. El Kazekage no sonreía más que a sus hermanos, e incluso eso era raro.

"Bienvenida, Keimei."

"Sabes, Gaara, aparte de Tsunade-obaachan eres el único que me llama así." Sonrió a su amigo. Aquellos que acababan de conocer a la rubia alegre rodaron sus ojos mentalmente en la forma poco respetuosa con la que se dirigia a su propio kage y el de ellos, mientras que los Jounin que aún no habían sido presentados con los ninja de Konoha, tuvieron que alejar sus fauces del terreno. Tal isubordinación hbría sido severamente castigada en Suna.

Y la mayoria se preguntaba por qué el Kazekage hacía tiempo en su ocupada agenda para saludar a los ninjas de Konoha en la entrada de la aldea, en lugar de dejarlos ir hasta su despacho y saludarlo allí, lo cual habría sido una señal de respeto por parte de Konoha.

"Gaara ¿Dónde esta Kujira-sensei? Tsunade-obaachan dijo que tu le dijiste que sasayaki ¡esta lista! ¡No puedo esperar!"

Aún más sorprendidos estaban al ver que el Kazekage rió suavemente y comenzó a caminar a la alda, Naruto saltó detras de él siguiendolo. Todos menos cuatro Jounin de Suna se dispersaron, y los cuatro restantes acompañaron a los invitados de Konoha y al Kazekage por las calles del pueblo hasta la herrería.

Muchas personas dejaban lo que estaban haciendo para saludar respetuosamente al Kazakage y a sus invitados (Los ANBU estaban ocultos). A pesar de que Naruto les devolvia los saludos, unos pocos charlaban acordandose de ella desde su misipon anterior, no podía evitar sentirse complacida y un poco orgullosa al ver a Gaara devolver los saludos con gestos y palabras amables, incluso conocia a la persona un poco mejor.

"¡Kujira-sensei!" gritó Naruto, agitandose violentamente, cuando vio un hombre alto, pelo gris, digno hombre en sus sesenta años salír de una pequeña choza al lado de una casa grande al final de la calle. Sin una palabra más, corrió para reunirse con el hombre, quien sonrió al escuchar la voz familiar.

"¡Ah! ¡La gaki volvió!" dijo desordenando el cabello de Naruto cuando llegó a él. Ella juguetonamente alejó la mano haciendo pucheros "¿Por qué la gente vieja que conozco me llama gaki? ¡Pronto cumpliré dieciocho años! ¡Ya no soy una gaki!"

Kujira sonrió y volvió a desordenar el pelo de Naruto, estaba apunto de responder cuando el Kazekage se acercó tranquilamente al lado de la kunoichi de Konoha. "Kazekage-sama" dijo el hombre inclinandose respetuosamente.

"Kujira-dono" respondió Gaara inclinándose un poco. "Como puede ver, Keimei corrió desde Konoha cuando oyó que sasayaki estaba lista."

Kujira se echó a reír viendo como Naruto esperaba. "Sí, sí, ya esta lista. Dame un minuto y te la traere." Desapareció en la choza. Naruto miraba con curiosidad la choza, vio dos yunques y un fuego brillante, así como piezas de metal cuidadosamente apiladas y un equipo bien ordenado colgando del techo y las paredes. Vagamente podía distinguir a Kujira mientras recogía algo de un estante de aspecto destartalado y volvió a salir.

"Aquí esta" dijo dandole el largo objeto forrado en damasco. Ansiosamente, Naruto tomó el objeto y cuidadosamente deshizo las cuerdas de cuero que mantenían la tela de damasco envolviendo el objeto en su interior. Quitó suavemente el paño y jadeó felizmente.

La vaina de la katana estaba bellamente gravada con el diseño de un remolino, la espiral Uzumaki se destacaba en el centro de la vaina en ambas superficies planas. El envoltorio de la empuñadura era en su color favorito naranja, y la empuñadura de guardia o tsuba, estaba la forma espiral de Uzumaki, estaba hecha de lo que parecia ser rojo cristal con un metal fino en el borde exterior.

En un movimiento fluido, se apoderó de la vaina con la mano izquierda y saco la katana con la derecha. La katana era larga, casi 80cm de longitud, y hecha de un metal tan negro que brillaba, pero no reflejaba. Todo lo mejor en términos de sigilo. Aún lado de la hoja plana estaba inscrito el nombre -Uzumaki Keimei Naruto- y en el otro lado el nombre de la katana -Sasayaki- en hermosa caligrafía. Ejecutó un simulacro de golpes, para acostumbrarse al peso de la katana en sus manos, a continuación, volvió a enfundar la katana y se volvió hacia Kujira.

"¿Y bien?" Preguntó el maestro sonriendo. "¿Satisfecha?"

"¿Satisfecha?" preguntó Naruto incrédula. "¡La katana es increíble! ¡Estoy más que satisfecha!" dijo sonriendo ampliamente. Se acerco a Kujira, sosteniendo cuidadosamente la katana con una mano.

"Aunque..." dijo tímidamente. "Me voy a tardar mucho tiempo en pagarte, Kujira-sensei. No tengo mucho dinero, y..."

"¡Tonterias!" la cortó Kujira. Le dio una sonrisa afectuosa. "Ha sido pagada. Yo y Kazekage-sama nos encargamos de eso."

Naruto abrió los ojos. "¿De veras? ¡Pero debe ser muy caro! ¡Esta hecho de metal conductor de chakra! ¡No puedo dejar que pagen por todo!"

"Es nuestro regalo para ti, Keimei." Habló Gaara en voz baja. Había estado disfrutando de la felicidad de Naruto al ver la katana.

"Si. Pense en ello como un regalo atrasado en agradecimiento por rescatar y revivir al Kazekage hace tres años." dijo Kujira. Gaara asintió con la cabeza, pero se sintió confundido al ver como Naruto hizo un mohín.

"¡Pero se suponía que eso era un favor avanzado de la futura Hokage para el Kazekage! ¡Y después de eso, no hice mucho! Y si me pagas el favor ¿Cómo voy a conseguir que Gaara me haga favores a mí, eh?" dijo infantilmente.

Gaara casi sonrió con alivio, pensó que había ofendido a la rubia kunoichi de algun modo. Kujira se echó a reír.

"En ese caso, piensa en ello como una simple expresión de agradecimiento por ponerme en el camino correcto, hace seis años, Keimei, aunque una katana no podrá ser nunca equivalente a la gratitud que siento." dijo Gaara. Naruto se quedo callada por un rato, luego una pequeña sonrisa genuina iluminó su rostro. Era una de esa sonrisas que Gaara amaba, pero apenas llegaba a ver. Su sonrisa se amplió en una que casi le partia la cara en dos.

"¡Esta bien! ¡No tengo ningun problema en pensar de esa manera! ¡Entonces todavía le debes a la futura Hokage un favor!" dijo alegremente trazando los patrones en la vaina con sus dedos. Gaara le dio una pequeña sonrisa, a lo que ella respondió con otra de sus hermosas sonrisas genuinas.

"¡Oh, sí!" exclamó Kujira-sensei. Corrió hacia la cabaña, tomó algo que estaba sobre un escritorio y volvió. Se lo entrego a Naruto. "Es un cinturon con un bucle para sujetar la katana."

La rubia tomó el cinturon. Era de cuero negro, con el remolino rojo Uzumaki bordado en el centro. Kujira sostenia la katana para que ella que ella lo atara, y se ajustara de modo que la espiral Uzumaki estuviera en el centro por encima de su cadera izquierda. Su maestro de espada le dio instrucciones sobre como enfundar y desenfundar la katana, y practicó desenvainando a su Sasayaki hasta hacelo de manera fluida.

"Keimei." dijo Gaara, después de verla durante un tiempo. "Lamento decirte que tengo que dejarte. Kujira-dono te dara las instrucciones en tu practica de hoy. Tú y tus acompañantes están invitados a quedarse en las oficinas del Kazekage, donde las habitaciones se han preparado para tí. Y me gustaría llevarte a cenar esta noche, si aceptas."

"¡O por supuesto! ¡Gracias, Gaara! ¡Eres el mejor! Saluda a Kankurou de mi parte, ¿Lo harás?" Naruto le dio al pelirojo un pulgar hacia arriba. Gaara asintió con la cabeza a Naruto y Kujira, y desapareció en un remolino de arena.

"¡Muy bien!" Kujira-sensei aplaudió dos veces. "¡Vamos a ver cómo te mueves con Sasayaki!"


Llamaron a la puerta de su dormitorio.

"¡Casi estoy lista!" gritó Naruto. Rápidamente le dio una cepillada a su cabello, se acomodo la blusa de manga larga azul y su larga y negra falda de seda que le llegaba por debajo de la rodilla. Ató su banda azul (como el color de sus ojos), y se miró en el espejo para revisar sus labios de cereza brillante. Era el único maquillaje que usaba, porque le gustaba el color cálido, y mantenía sus labios húmedos. Su collar maldito -el que ganó de Tsunade- colgaba fuera de su blusa.

Satisfecha, y sintiéndose un poco femenina, fue a abrir la puerta.

"Konbanwa, Keimei" saludó Gaara con una pequeña sonrisa. Estaba sorprendido por ver a un Naruto muy femenina delante de él, incluso si no lo mostraba en su rostro. era la primera vez que la había visto en otra cosa que su habitual traje ninja o su casula camiseta y pantalones cortos. Con un ligero color rosa teñido en sus mejillas, notó que no habia vendado su pecho en ese momento.

"¡Konbanwa, Gaara!" Saludó alegremente. "¡Vamos a cenar! ¡Me muero de hambre!" con eso, salió de la habitación, cerró la puerta y se dirigió al Kazekage. Con la sonrisa aun en su rostro, le tendió una pequeña caja envuelta en color naranja. Una gran sonrisa iluminó el rostro de Naruto.

"Felíz cumpleaños por adelantado, Keimei"

Conmovida, Naruto tomó la caja y la desenvolvió con cuidado, aunque un poco torpe. Dentro había una caja de joyería, tallada, y cuando Naruto la abrió, vio unas cuencas de color y un brazalete de plata. Las cuencas eran azules (como sus ojos), amarillo (como su pelo), naranja (su color favorito) y rojo (la espiral Uzumaki), y se organizaban en grupos de cuatro compuestas de cada color y cada grupo de cuatro era separado por una pequeña espiral de plata y un reloj de arena. Las cuencas eran claras y brillaban como diamantes. Naruto miró a Gaara con ojos grandes y agradecidos.

El Kazekage simplemente sacó la pulsera de la caja y la colocó en su muñeca derecha. "Las cuencas son de vidrio extremadamente endurecido, hechas de la arena de mi calabaza." le informó.

Naruto sintió que se le apreto el corazón, y le dio a Gaara un fuerte abrazo.

"Muchas gracias, Gaara. Nadie me había dado un regalo de cumpleaños antes. Bueno, excepto las gafas que alguien dejó en mi puerta en mi decimo cumpleaños -Todavía no se quien fue, pero aun así, ¡es hermoso!"

Se limpió un poco la humedad que amenzaba con salir de sus ojos. La frente de Gaara se arrugó un poco. "¿Estas llorando, Keimei? ¿Te molesta?"

Naruto se rió. "No, tonto. Estoy conmovida de que seas tan bueno conmigo. La mayoría de las personas en Konoha me ignoran en mi cumpleaños, y los que no, bueno, me dan regalos desagradables, si tú me entiendes." Se frotó los ojos y levanto la vista para ver el ceño fruncido de Gaara, ira en sus ojos. Supuso que se habia desviado, y no estaba contento con lo que le acababa de revelar sobre sus 'regalos' en Konoha, ella ya le había dicho sobre lo ocurrido el día de su nacimiento.

Ella suspiró y se seco las manos en la falda, y algo en el fondo de su mente le dijo que Ayame-neechan la habría regañado por eso, así que se detuvo y le dio a Gaara una sonrisa tímida.

"Estoy actuando como una niña, ¿eh, Gaara?" rió tímidamente, jugueteando con su banda, luego se congeló un poco cuando Gaara le ofreció su brazo.

"Tú eres una niña, Keimei. Y una hermosa, por cierto."

Naruto se rió de nuevo, esta vez hilarante. "¡Ahora realmente estas haciendo el tonto, Gaara! ¡No dejes que la falda y la blusa te engañen! ¡Sakura-chan, Hinata-chan y Temaria aun son más bonitas que yo!" Tomó el brazo que le ofreció con cierta torpeza, era una cosa tan femenina,y a ella no le gustaban las cosas femeninas, pero no quería ofender a Gaara, que estaba siendo tan amable con ella.


"¡Esto es realmente grandioso, Gaara!" dijo felíz Naruto, jugando con la rosa del desierto que le había dado antes. Era otra cosa femenina, pero se dio cuenta de que le gusta. Medio conscientemente, recordó cómo las niñas comparaban las flores, el chocolate y las joyas con el romance...

Sus ojos se abrieron. En sus manos estaban dos de los tres -Tenía el brazalete- joyería -y sostenía la rosa del desierto- la flor. Gaara no quería decir...? ¡Chica tonta! Se reprendió, y casí se rió en voz alta. Esa era una idea tan ridícula.

Pero él me llevó a un restaurante muy bonito, apartado para la cena de cumpleaños, y me escucho delirar sobre Sasayaki, y ahora estamos viendo las estrellas desde la azotea del edificio más alto de Suna... Es prácticamente como Sakura-chan lo llamaría una cita...

Alejando el malestar que se estaba formando en la parte posterior de su mente, Naruto se obligó a relajarse y se recosto en el banco donde ella y Gaara estaban sentados. La brisa era ligera, haciendo que sus puntas rubias volaran con el viento.

"No puedo agradecerte lo suficiente, Keimei, por todo lo que has hecho por mí." dijo Gaara en voz baja, rompiendo el silencio que se había establecido desde la última vez que Naruto habló. "Me sacaste del infierno de la soledad, me ayudaste a encontrar un nuevo propósito cuidando la aldea que pensé que odiaba, y literalmente me trajiste de la muerte."

"Aww, Gaara, somos amigos, eso es lo que hacen los amigos por..."

"Keimei"

Naruto se volvió hacia Gaara cuando este le cortó lo que estaba diciendo. Parecía serio, sus ojos verde azulado brillaban con la luz de la luna, cuyo pelo rojo sangre iluminaba como una llama y bañaba su piel pálida en un brillo étereo. El kanji 'Ai' tatuado en su frente estaba marcado en contraste con su pálida piel. Naruto sintió un pequeño aleteo en su corazón al darse cuenta de en lo guapo que se había convertido Gaara, aunque los anillos alrededor de sus ojos nunca se fue y las cejas no volvieron a crecer por alguna razón. En todo caso, en realidad mejoraba su aspecto.

"Keimei, he pensado muchas veces durante en el año pasado que me acompañaste en Suna, y he llegado a una conclusión, que tengo sentimientos por tí"

Naruto abrió los ojos y miró a los ojos firmes de Gaara. Gentilmente, Gaara tomó sus manos y las llevó a su ragazo.

"Uzumaki Keimei Naruto, te amo."

Naruto lo miró sorprendida. Su mente rememoraba los últimos meses de su larga misión en Suna, Gaara siempre hizó todo lo posible para tener el tiempo para al menos tener una comida al día con ella apesar de que estaba ocupado la mayor parte del tiempo, y no le permitía pagar por sus comidas cuando salian a comer, siempre se aseguraba de que tuviera todo lo que necesitaba, tanto en la misión como en lo personal a pesar de que eran responsabilidad propia de ella. Por encima de todo, se dio cuenta de que no estaba imaginando cosas cuando veía sus ojos endurecer cuando tenía alrededor a otros hombres tratando de ser un poco más amigables con ella.

El realmente la amaba - podía verlo en sus ojos que por lo general estaban sin expresión.

Gaara aun no terminaba.

"Keimei... ¿te... casarias conmigo?"

La mandibula de Naruto se aflojo, abrió y cerró la boca un par de veces. ¿Gaara enamorado de ella? ¿Casarse con él?

"Gaara..."

Por su tono, Gaara sabía la respuesta, pero la agarró de las manos más fuerte. No había traído la calabaza, pero la pequeña cantidad de arena que estaba en la azotea se arremolinaba alrededor de sus pies con enojo. Se obligó a calmarse y la arena sedió lentamente.

"Uchiha-Uzumaki Keimei Naruto"

Gaara parpadeó. "...¿Qué?"

Naruto repitió lo que había, dicho con cierta tristeza. "Uchiha-Uzumaki keimei Naruto. Estoy comprometida con Uchiha Sasuke, Gaara."

"Ya veo." El tono de Gaara era tan tranquilo, pero tan acongojado que ella lo sostenia con sus manos mientras él trataba de alejarse.

"No es lo que piensas, Gaara." dijo Naruto y le explicó la situación. Para su credito, la escuchó atentamente sin interrumpir.

"Ya veo..." dijo nuevamente cuando terminó. "¿Entonce, cuáles con tus sentimientos hacia Uchiha?"

Inconsientemente le apretó más fuerte la mano mirando hacia abajo. "No se, Gaara. Realmente no lo se. Él es mi amigo, mi rival... He entrenado duro para traerlo de vuelta, y ahora esta de vuelta y soy la única forma que tiene de matar a Itachi, y luego será libre en Konoha... Pienso en eso como en una misión -algo que debo hacer por mi pueblo. El Sharingan es una de las cartas de triunfo de Konoha, y puesto que tengo el poder, debó hacer todo lo posible para que siga en Konoha."

Se detuvo por un momento, y volvió la cabeza para mirar a Gaara. "Pienso en ti como mi amigo, Gaara. Probablemente mi mejor, mejor amigo. Eres el único que realmente entiende lo que he vivido, lo que estoy pasando."

Tomó aire. "No sé mucho sobre el amor y esas cosas, pero creo que te amo, Gaara, pero no de esa manera." le dio una sonrisa acuosa. "Además, tú eres el Kazekage, yo soy la futura Hokage, sería díficil si nos casaramos ¿eh?"

El ánimo de Gaara se levanto un poco, y mostro una leve sonrisa. Instintivamente, ella se escabulló más cerca del pelirojo y lo envolvió en un fuerte abrazo, a diferencia de los abrazos amistosos que siempre le dada.

"Siento mucho romper tu corazón, Gaara. Realmente deseo sentir lo mismo que tú sientes por mí. Quiero decir, tú eres el chico que mejor me trata, mucho mejor que Sasuke-teme, y se supone que será mi esposo en cuatro días." la voz de Naruto se quebró en lo último. Apretó sus brazos alrededor del tibio cuerpo de Gaara, y sintió que él le regreso su abrazo. Se relajó en su abrazo.

"Eres tan reconfortante, Gaara. No te hubiera considerado que fueras así, hace años." Naruto se retiró un poco y lo miró con una pequeña sonrisa.

"Todavía te querré, Keimei." respondió Gaara suavemente. Impulsivamente, lo besó suavemente en su tatuaje. Sonrojada, se apartó y le sonrió.

"¡Allí! ¡Eres el primero en recibir el primer beso que Uzumaki Keimei Naruto debe dar a un hombre! Aunque Sasuke-teme me dio un beso hace seis años, pero como fue accidental y ni siquiera lo quise y no me gusto, no cuenta." Le sonrió de nuevo, estaba felíz de verlo sonreir nuevamente, aunque sus ojos aun mostraban dolor. El pelirojo rozó suavemente los mechones dorados que brillaban bajo la luz de la luna alejándolo de los ojos azul claro. Caían en el rostro de Naruto debido a que no llevaba su hitai-ate. Amaba esos ojos azules que siempre brillaban llenos de vida.

Gaara dejó a Naruto y se levantó. Volviendose un poco, le ofreció una mano a Naruto. "Debemos irnos, Keimei. Mañana tienes que irte temprano."

Sonriéndole, tomó la mano que le ofecía y la jaló fuera del banco, y luego engancj¿ho su mano a él como lo había hecho antes.

"No me voy a casar contigo, Gaara, pero conservare la pulsera." dijo en tono de broma, ya de regreso a las oficinas del Kazekage a la luz de la luna. Gaara la miró sonriéndo un poco.

"Por supuesto, Keimei. No se me ocurriría que me la devolvieras. Mantenla como un recuerdo de mi."

"¡Gaara!" dijo en tono indignado, se detuvo a mirarla, ansioso de saber si de alguna manera la había ofendido.

"¡No necesito nada para recordarte!" dijo sonriendo por su ansiendad. "Tú siempre estas aquí." continuó, y puso su mano libre en su corazón.

"Gracias, Keimei. Es lo mismo para mí." Mantuvo la sonrisa por todo el camino de vuelta a su habitación.


El sol apenas se asomó en el horizon y los shinobi de Suna y Konoha ya estaban en las puertas de Sunagakure no Sato.

El Kazekage estaba de espaldas a su pueblo, un equipo Jounin, Kankurou y Kujira con él. El trio de Konoha se enfrentaba al grupo de Suna.

"Gracias por todo, Kazekage-sama. Su hospitalidad es muy apreciada." dijo Naruto.

"Los shinobi de Konoha son siempre bienvenidos en Suna." respondió el Kazekage.

Naruto sonrió, olvidándose de la atmófera formal. Se dirigió a Kujira. "¡Muchas gracias, Kujira-sensei! He aprendido mucho de ti, ¡Sasayaki es la mejor katana del mundo!"

El hombre canoso rió. "En cualquier momento, gaki. Eres siempre bienvenida en mi casa." le acarició la cabeza con cariño.

Naruto se alejo de su sensei de kenjutsu y se acercó a Kankurou, quien le dio una sonrisa alegre, que ella regreso. Le dio una palmada en el hombro, fuerte, y ella se la devolvió igulamente fuerte.

"Ten cuidado ¡renacuajo!" dijo.

"¡No vemos, niño-muñeca!" respondió ella y caminó unos cuantos paso hacia Gaara.

"Bueno, Gaara." dijo sonriendo. Torpemente, pero con determinación, se acercó y la abrazo, sorpréndiendo a los ninjas de Suna junto a él. Ella correspondió el abrazo y luego, de nuevo besó su tatuaje. Los ninjas de Suna estaban aun más sorprendidos, con los ojos saltandoles de la cabeza.

"Te amo demasiado, Gaara. No olvides que eres mi mejor amigo." le susurró al oído y el asintió con la cabeza. Dio un paso atrás, y luego levantó su mano derecha para tocar su pecho, donde tenía el corazón. Gaara comprendió de inmediato, e imitó sus movimientos con una ligera sonrisa.

Naruto rompió en una gran sonrisa, asintió a su escolta ANBU, y se inclinaron respetuosamente ante el Kazekage, quien saludó con la mano derecha a ellos. El sol de la mañana hizó brillar la pulsera de brillantes.

Luego, juntos, el trío de Konoha dio la vuelta y rápido regreso corriendo a Konoha.


N.A: Person por lo sensible del capítulo... mis dientes se pudrieron cuando lo volví a leer :p

¡Comentarios y críticas constructivas muy apreciadas!

N.T: Fue un poco díficil de traducir, me estaba quebrando la cabeza para saber la mejor manera de traducir una palabra. Espero que sea entendible.