DISCLAMER.- Los personajes no me pertenecen, son de Kripke, de la CW y no sé de quien más, yo solo escribo como pasatiempo y no gano nada con ello.

Dedicado para Violette Moore.


El Perdón Para Castiel

por

Adrel Black


3. Cerveza

Me siento innecesario en esta dinámica, Bobby pasa mucho de su tiempo ayudando cazadores, investigando para ellos, contestando teléfonos, fingiendo ser el F.B.I., la CIA, control animal, control de plagas, el departamento de salud, la F.D.A. la oficina del Sheriff de algún lugar, el servicio secreto y básicamente cualquier otra cosa que a algún cazador se le ocurra.

Sam por su parte finge que nada sucede con él, pero yo sé que en realidad no está del todo bien, constantemente se toca las sienes y durante las noches, tres en total que han pasado desde aquella mañana en la que llegamos, permite que me acerque y deje mis dedos en su frente para hacerle dormir, lo que me da a entender que sigue escuchando a Lucifer. Durante el día, Sam intenta buscar cacerías para ellos, sin embargo, con Crowley a cargo del infierno, el apocalipsis detenido y los leviatanes de vuelta en el Purgatorio todo parece extrañamente calmado

Dean por su parte, pasa gran parte de su tiempo fuera, en la enorme chatarrería de Bobby intentando arreglar un par de autos. Apenas aparece por la casa, salvo para tomar del refrigerador alguna cerveza o para comer de vez en vez, aun así, usualmente las únicas palabras que suele dirigirme son "montarás guardia durante la noche" o "ni se te ocurra desaparecer", afirmaciones a las que yo suelo solo asentir en silencio para desplegar mis alas, y cubrir a Dean y Bobby con ellas.

Las plumas siguen cayéndose a pesar de que me siento mejor, debería preguntar a Bobby, asumo que él podría encontrar una respuesta, o tal vez Sam, aun así he comenzado a recogerlas en un recipiente que he dejado debidamente etiquetado en la despensa de Bobby. Las alas de ángel son un poderoso ingrediente para ciertos hechizos, así que aunque se caigan, espero que para ellos sean de utilidad.

Solo hay un motivo por el que yo sé que las plumas de las alas de los ángeles caen, sucede cuando ellos pierden su gracia. Pero yo no estoy cayendo, porque intento redimirme, no puedo caer si no he renunciado a la redención. Gabriel vivió durante años en el mundo humano sin que sus alas se dañaran, probó todos los placeres y pecados humanos y aun así sus alas estaban intactas cuando murió. De modo que yo no puedo estar cayendo, seguramente es algún tipo de efecto luego de que los leviatanes abandonaran este cuerpo y mejorará con el tiempo.

Cuando el medio día llega y yo sigo sin encontrar nada que hacer me acerco al refrigerador, siento la atenta mirada de Bobby y de Sam en la nuca, tomó una cerveza y luego me encamino hacia la puerta.

— ¿Cas? —La voz de Sam me detiene —no creo que sea buena idea que vayas con mi hermano él necesita tiempo.

—Y yo necesito su perdón, Sam.

—Lo sé, Cas, pero para conseguirlo tienes que darle tiempo para que él se tranquilice.

—Han pasado tres días.

—Más tiempo.

—Pero tengo que hablarle, tratar de explicarle —doy media vuelta y camino, antes de que la puerta se cierre escucho a Bobby decir:

—Procura que Dean no tenga armas a la mano…

Con esa advertencia en la cabeza me encamino hacia fuera, escucho más allá, entre todos los autos herrumbrosos y deshuesados música de rock sonando.

Dean está de pie junto a un viejo Camaro intenta sacarle un golpe de una de las puertas a base de golpes de mazo, tiene el rostro bañado en sudor y la playera tiene marcas de humedad aquí y allá.

—Te traje una cerveza —le digo, él alza la vista momentáneamente, y luego golpea la puerta del Camaro con aun más violencia. Recuerdo la advertencia de Bobby "Procura que no tenga armas a la mano", aun así la idea de Dean atacándome con un mazo suena tonta, él no me atacaría y si lo hiciera soy un ángel, un mazo no puede dañarme, aun así la idea de Dean intentándolo hace que sienta malestar.

Destapo la bebida y la dejo en el capó al alcance de la mano de Dean, doy un paso atrás, respetando el espacio personal del que él siempre habla y que parece ser tan importante y espero.

Luego de casi quince minutos Dean se limpia el sudor de la frente con el brazo, toma la cerveza y le da un largo trago, no puedo evitar sonreír de medio lado.

—Una cerveza no cambia nada, Castiel —dice antes de darme la espalda y caminar hacia la casa, dejándome de pie, solo, en medio de la chatarrería y pensando si alguna vez volverá a llamarme Cas.


¿Alguien es capaz de negar lo lindo que es Cas?, es como un cachorro o algo así y eso que a mi ni me gustan los cachorros.

Adrel Black