LEXA WOODS
Volví al campamento únicamente para comprobar si Costia seguía desaparecida, en tal caso estaba dispuesta a continuar buscándola sin descanso. Aunque tenía la esperanza de que la hubiesen encontrado o que ella misma hubiera vuelto por su propio pie.
Estaba cruzando la puerta de entrada cuando Anya me gritó desde su puesto de vigilancia un "Lex, la han encontrado" seguido de "Les ha debido pasar algo porque están en la enfermería" al que no preste atención porque me puse a correr de inmediato rumbo a la enfermería.
Lincoln estaba plantado en la puerta, lo esquive para entrar, quería hablarme de algo pero yo no tenia tiempo para hablar. Solo necesitaba verla y Nyko también intento frenarme el paso, sin éxito alguno.
Pude ver en sus ojos un dolor que me alcanzó antes de que girara la cara avergonzada para que no la besara. Parpadeó varias veces pesadamente y cayó rendida.
-Tienen que descansar, y tú también.-Respondió ante mi mirada de preocupación.
Fue entonces cuando me percate de que Costia no era la única en aquella sala. Vi a una chica rubia que me miraba atenta y apenada mientras Octavia curaba uno de sus pómulos. Entendí el "les ha debido pasado algo" de Anya, y les brinde algo de intimidad saliendo acompañada por Nyko para darles descanso.
-Lex.-Lincoln me abrazó.
-¿Qué ha pasado?-El gesto de Lincoln en lugar de ser tranquilizador me había preocupado más.-¿Quien es esa chica rubia?
-Se llama Clarke, estaba con Costia cuando la hemos encontrado O y yo. A Clarke la estaban…-Bajó la vista al suelo unos segundos antes de continuar.-la estaban violando cuando hemos llegado.
-Clarke está en shock desde que ha llegado y a Costia he tenido que sedarla porque ha sufrido una crisis nerviosa muy fuerte cuando he querido explorarla físicamente en búsqueda de daños.-Me informó Nyko.-Llevas desde ayer sin dormir. Aquí hoy no puedes hacer nada, descansa y ven por la mañana.-Volvió a entrar.
-¿Qué ha pasado con esos infelices?-Emprendí el paso dispuesta a salir a buscarlos.
-Octavia los mató.-Vi salir de la fábrica a la susodicha seguida por aquella chica rubia cuando me giré para observar a mi amigo.-Aunque al parecer Clarke ya se había ocupado de uno y lo había intentado con otro. Costia me ha dicho que trató de ayudarla.-Asentí procesando toda la información. Me senté en el suelo y Lincoln hizo lo mismo mientras me seguía contando lo ocurrido.-Vimos un coche estacionado con los cristales limpios y supusimos que habría sido usado recientemente. Al ver sangre fresca en el exterior de la tienda decidimos dividirnos. Traté de entrar por la puerta trasera de la tienda pero estaba cerrada con llave, es cuando escuché los dos tiros.
-¿Crees que a Costia también…
-No lo sé. Ninguna de las dos ha dicho nada.
-¿Pero lo crees?-Asintió.
-Lex.-Nos interrumpió Octavia acercándose sola.-¿Podemos hablar?-Asentí como respuesta.-Sé que he sido yo quien ha traído a Clarke, y volvería hacerlo de nuevo.
-Habría hecho lo mismo.
-Necesita un lugar donde dormir.-Nos miro a ambos.-Yo tengo que hacer guardia.
Estuve un rato hablando con ellos. Estaba agotada física y mentalmente, habían sucedido demasiadas cosas en pocas horas y no había dormido en absoluto desde la noche pasada, cuando Costia no volvió al campamento.
Solo quería estar con mi novia en esos momentos pero Nyko había decidido tenerla en observación esa noche. Así que hice lo único que podía hacer, ayudar a Clarke, o intentarlo.
Caminé hasta donde Octavia había dejado a la rubia.
-¿Tú has sido quien ha salvado a Costia?-Clarke estaba sentada en la puerta del camión de Lincoln, solo se encogió de hombros mientras negaba. Algo confuso.-Gracias. Soy Lexa, su pareja.-Asintió simplemente.-Lincoln me ha dicho que te llamas Clarke.-Volvió a asentir. Parecía poco comunicativa y me ponía nerviosa no saber que decir o como actuar.-Verás, Clarke, la gente de aquí desconfía de los recién llegados, espero que lo comprendas. Como ves Octavia no tiene mucho espacio y bueno... yo te puedo ofrecer que te quedes con nosotras hasta que tengas un sitio propio.
-No pienso quedarme.-Murmuró mirando a lo lejos.
-Eres libre de marcharte cuando quieras, pero quédate en casa los días que necesites para recuperarte. No puedes irte así.-Me fijé más en ella, en su cara hinchada, amoratada, manchada de sangre al igual que su ropa. Seguro que estaba deseando poder quitarse todo de encima y darse una ducha.-Descansa antes de volver con los tuyos.
-No hay mios, solo yo.
-Entonces quédate un tiempo. Estoy segura de que esto te gustará, es un buen sitio en el que vivir. Te ayudaré en todo lo posible decidas lo que decidas.-Tras un silencio incomodo en el que no obtuve respuestas decidí llamar su atención. Bueno, decidida no estaba, fue un ligero toque temeroso en su pie.-Vamos, mi casa es tu casa, puedes darte un baño y te dejaré ropa limpia. No, así no…-Le avise rápidamente al verla bajar del camión.-Tienes que hacerlo de espaldas.-Murmuré una vez ya había resbalado por los peldaños. Por suerte logré sostenerla para que no cayera al suelo.
-Estoy bien.-Se libró de mi agarre a la defensiva.
-Yo solo…-Me di por vencida alzando las manos. Me sentía una inútil.
Por el camino le expliqué como funcionaba nuestra comunidad, no parecía prestarme mucha atención aunque lo observaba todo. Chocó contra mi espalda cuando detuve el paso.
-Esta es mi casa.-Le cedí el paso para que entrara. Quería hacerla sentir cómoda.-Puedes comer algo mientras te busco ropa.-Le señale la cocina para que se tomara la libertad y darnos un respiro. Una pausa que me permitiera pensar un poco.
Rebusque en el armario, tenía poca ropa de abrigo. Cuando llegué lo hice con lo puesto, sin saber que los antiguos trabajadores de la fábrica se habían instalado. Por suerte en el viejo despacho de mi padre encontré una camisa de felpa a cuadros azules. La olí unos segundos echándolo de menos, hacía demasiado tiempo que había dejado de oler a él, desde que cambió sus humildes camisas por trajes. Quien me hubiera dicho que la empresa que tanto lo alejó de su familia, la que me hizo odiarlo se convertiría en mi hogar.
Llegué a la cocina justo para ver como Clarke se guardaba una manzana en la chaqueta. Reprimí una triste sonrisa.
-Creo que esto te servirá.-La sobresalte ante mi inesperada presencia. Dejé la ropa sobre la mesa para que la cogiera ella y no invadir su espacio personal.-El deposito de agua esta en el exterior de la casa, el agua no esta caliente pero tampoco estará demasiado fría en esta época del año. Quizás solo un poco. Eran casas de expositor y estamos trabajando en acondicionar las que hay y en construir nuevas para quienes aún no tienen.
-Llevo meses aseándome en el lavabo de una biblioteca. Una ducha sea como sea, será bien recibida.-La respuesta más larga y clara que había recibido. Me gustó escuchar su voz tan claramente.
Más de hora y media llevaba Clarke en el baño, seguramente lo necesitara así que traté de mantener la cena caliente para cuando decidiera salir. Pasé un par de veces por delante del baño dispuesta a ofrecerle cualquier tipo de ayuda, pero en ambas ocasiones la escuche llorando en el interior del baño y me bloquee ante la puerta.
La vi aparecer tímidamente, insegura y con algo de miedo. Pude apreciar el azul de sus ojos destacado por el de la camisa, y con la cara limpia se notaban más los moratones, cortes y la hinchazón. La hubiese abrazado con todas mis fuerzas de saber que lo hubiese aceptado.
-Espero que te guste la crema de verduras.-Me había decantado por preparar algo que no tuviéramos que masticar, algo fácil de ingerir, porque supuse que Clarke tendría las mismas ganas de comer que yo. Ninguna o menos.-Las cultivamos nosotros aquí, todo completamente ecológico.
-¿Y… Costia?
-Se ha quedado en la enfermería con Nyko. Nyko es el enfermero de la comunidad. Ha tenido que sedarla porque…-Negué, no sabia como hablar de ello, ni si las suposiciones que habíamos hecho sobre Costia eran ciertas.-Quiere supervisar como pasa la noche.-Asintió sin más.
Observé a Clarke, su silencio me dolía.
-Joder.-Murmuró al probar la crema de verduras.-Esta buenísima.
Sonreí, eso era todo un cumplido ya que siempre había recibido críticas negativas. Sinceramente lo de cocinar era nuevo para mí y volví a sonreír al probar la crema. Se me había quemado un poco tratando de mantenerla caliente pero Clarke parecía disfrutar tanto de ese ligero sabor amargo como para repetir.
Desconocía donde había estado y por lo que había pasado Clarke antes de su llegada aquí, pero no debió ser bueno como para que robara manzanas y disfrutara de mi asquerosa comida. Prometí que aquello cambiaría, le daría un hogar al que volver, y gente con quien hacerlo. Ella podríamos haber sido cualquiera de nosotros y merecía algo mejor.
No me dio más conversación durante la cena, respete su silencio hablando lo estrictamente necesario.
Le ofrecí mi habitación para que durmiera, yo lo haría en el asiento trasero de un coche que utilizábamos como sofá. Si se le puede llamar dormir, solo estaba tumbada dándole vueltas a la cabeza.
Empecé a llorar debido a tanta impotencia. Solo quería estar con Costia y aunque no supiese cómo actuar me quedaría sentada a su lado, dándole mi apoyo. Me incorporé de inmediato, calzándome y completamente decidida.
Me dirigía hacia la puerta cuando un grito desgarrador me detuvo cambiando mi dirección. Corrí hasta mi habitación y me paralice en el marco de la puerta cuando la abrí de golpe.
