N/A: Quien odie igual que yo el bloqueo de escritor levante la mano. *Karoru Gengar levanta la mano*. Y había tenido esta historia desde hacía una semana pero me formatearon la tablet y aquí me ven, transcribiéndolo todo.

FlakyVickyHTF: ¡Oh, me siento halagada! De veras, gracias.¡Lamento mi tardanza! Espero y te guste este capítulo.

Estefy Tsukino: Seh, ambos forman una tierna pareja. Por cierto, pensaba en hacerte un Oneshot de tu OC -Isabella- y Foxy, pero no lo escribiré hasta que me des permiso, por cierto.

Princesa Twilight Sparkle 1: Ayy, cosita. Gracias, pequeña Laili. Hago lo posible por que te guste. Este capítulo trata sobre lo que pasó mientras Laili no estaba, por lo que Laili no tendrá mucho protagonismo aquí. Por cierto, ¡hagamos una apuesta! Quien termine primero el fic Art Trade le hará a la otra un One-Shot de la pareja que quiera. De la que quiera.

Maggie: Snifff... gracias. Aquí está el capítulo.

Jorch2007 Random: Sí, tienes razón. No hay muchos que quieren a Freddy, ¡todos aman a Foxy! *Karoru Gengar sonríe* Pero buaano, ¡más Freddy para mí! Aquí tienes el siguiente capítulo.

Nuvil ngela: Pues gracias, ¡espero que te siga gustando!

Advertencias: Mención del capítulo 10 de HCMRT, Robotfilia, Hetero, inexactitudes históricas, mención de violencia y depresión, OoC, faltas ortográficas, etc, etc.

Disclaimer: Según yo, ya saben que lo único de mi pertenencia es Lynda Murtons, ¿verdad?

PD: ¿Ya saben ustedes que los animatrónicos están humanizados, verdad? En la versión que se les pegue la regalada gana.

Capítulo 3: Mientras tú no estabas.


Debía sentirlo, ¿no?

Lynda estaba sumida en pesadillas, llorando el nombre de su única prima en aquellos sueños. Aún dormida, la castaña lloraba; las lágrimas descendiendo rápidamente del rostro pequeño de 14 años que tenía.

—¡Laili!

Lynda despertó agitada, sus manos enredadas entre las sábanas. La pequeña adolescente Murtons parpadeó unas pocas veces, sus orbes chocolates tratando inútilmente de acostumbrarse a la poca iluminación que su pequeño cuarto le daba. A lo lejos se oían gemidos, provenientes de su madre que satisfacía a un "cliente" en su trabajo. Lynda sabía de antemano que su madre era una prostituta, así como recordaba a su hermanita menor, la que rompía la familia de las "L".

Hermanita...(*)

La adolescente se hechó a llorar en silencio, cubriéndose la cara con ambas manos al haberse incorporado en posición fetal. Otra de las razones por las que extrañaba a Laili era porque no podía protegerla como quería. Temía de que a su prima menor le hicieran daño y ella no estuviese ahí para protegerla. Así como a su hermana adoptiva, a la que no la había podido salvar de aquél accidente automovilístico.

Se sentía tan culpable...

Recordó sus buenos tiempos en la pizzería, a su animatrónico favorito, Freddy -aunque ella de cariño le decía Freddo-, los secretos que compartía con el cantante, los sentimientos que había encerrado en sí misma.

¿Por qué?...

¿Por qué...?

Llorando, la chica de orbes chocolate se levantó de su cama de tamaño individual, el clásico chillido sonando ante sus pies pálidos y descalzos tocando firmemente el suelo. De su mesita de noche que estaba al lado de la cama, se deleitó al ver aquél pequeño cuchillo que siempre llevaba consigo afuera de la casa. Tomó la arma entre sus manos y le llevó a una de sus muñecas.

Esa era la única manera que conocía para aliviar el dolor. Y sólo ahogó su grito al presionar el filo sobre su suave piel, la sangre marcándose sobre las cicatrices que llevaban muchos años ahí (**).

Se empezaba a sentir mejor...

Gomensai, Shuuko...

-.-.-.-.-.-Al día siguiente-.-.-.-.-.-

—¿Por qué te estás haciendo esto, Lynda?—Chilló llena de horror la única amiga que la jovencita Murtons tenía, llamada Lily Burton -y sí, era amiga para reemplazar el vacío de no tener a Laili junto a ella-. Lynda parpadeó débilmente, sus cortadas vendadas por el cálido contacto de la joven de cabellos negros y orbes verdes.—¡Te lastimas a tí misma!

—Laili...

—¡No repitas ese nombre!—Soltó Lily alterada, con rencor en su voz. El nombre de la prima de Lynda era como veneno para Lily, poque Lynda era su mejor amiga y odiaba verla en ese estado tan lamentable.—¡Te hace daño recordarla! Olvídala Lynda, ¡déjala atrás!

Laili...

Lily vio los orbes chocolates de Lynda Murtons hechar lágrimas y ahí supo que Laili había causado un verdadero problema dentro de la castaña. Lynda Murtons era muy orgullosa y la última vez que había llorado era a los 12, cuando Shuuko había fallecido. Lily la abrazó entre sus brazos, oyendo los lamentos de Lynda, gimiendo desesperadamente el regreso de su única estabilidad mental -Fazbear estando faltante también en su vida, las visitas a la pizzería estando prohibidas-.

Shh...

—Laili, Laili, Laili, Laili...—Más destrozada no podía sentirse la más baja -Lynda era mucho más baja que Laili a pesar de ser mayor que Lily por dos años, lloriqueaba el nombre de su prima una y otra vez, sus brazos desnudos buscando protección el la pelinegra que le abrazaba de vuelta, sus orbes verdes abriéndose de pronto al recordar algo.—Vuelve a mí, Laili... P-Por favor v-vuelve... Sniff...

—¡Lynda!

—¿Eh?—La llamada abrió de pronto sus ojos chocolates, que estaban faltantes de brillo alguno; el tono dulce y amable miel deshecho.

—¡Te compré algo ayer! Hoy es 27 de Agosto, ¿recuerdas? Es tú cumpleaños.—Lily sonrió amable, apartándose cuidadosamente del agarre que había mantenido con la castaña para rebuscar en su mochila y mostrándoselo. Los orbes opacos y sin brillo de Lynda Murtons brillaron al ver eso.

Un peluche de Freddy Fazbear.

El corazón de Lynda se detuvo por un momento, momento en el que fue incapaz de reaccionar. Volvieron a salir lágrimas de sus ojos, pero, esta vez eran de pura alegría. Se abrazó a Lily de nuevo, balbuceando varias frases sin sentido, la más alta riendo cálidamente al contacto.

—¡Feliz cumpleaños, Lynda!

La castaña se sintió renovada ese día, y era el mejor día desde que Laili se había ido hacía aproximadamente unos 4 años (***).

-.-.-.-.-.-Años después-.-.-.-.-.-

—Ya te lo dije, Thomas. No voy a salir contigo.

El joven de cabellos azabache frunció el ceño, molesto ante aquellas dos frases. Sus ojos dorados llenos de duda miraban a la pequeña figura frente a él. Lynda Murtons se haía transformado en una hermosa jovencita de 17 años. Su cabello castaño antes acomodado a la altura de los hombros le quedaba ahora hasta abajo de los senos, bien peinado y al final con unos rulos que cuadraban bien con su cabello lacio. Su pálida piel estaba pura de imperfecciones, a excepción de la cicatriz que llevaba en su frente. No estaba maquillada, por lo cual daba a ver su belleza natural. Lo único que le faltaba era la estatura ya que medía los 1.58 a pesar de casi ser adulta pero, ¡hey! No todos son perfectos.

—Lynda, admítelo. Estás sola.—Thomas se mordió el labio. La castaña alzó una de sus bien delineadas cejas casi con molestia.—Desde que tu única amiga, Lily murió de cáncer te has quedado sola. Y yo quiero ayudarte.

—No puedes ayudarme, Thomas.—Lynda sonrió de manera triste.—La única que puede se llama Laili Murtons, y no está aquí.—Sus orbes chocolates se llenaron de lágrimas, y sus brazos abrazaron el peluche de Freddy que siempre llevaba entre sus brazos, dándole aparencia de una inocente niña de 14 años. El joven de 18 años y cabellos azabaches se ruborizó ligeramente ante la imagen, siendo Lynda bastante adorable a pesar de verse triste.

—Déjame intentarlo al menos.—Thomas murmuró en voz baja, tomando una de las manos de Lynda entre las suyas. La castaña tenía sus orbes sin brillo, se sentía totalmente sola.—Déjame ser algo en tu vida, Lynda. Por favor.

La chica sabía que se arrepentiría, pero asintió de manera cansada, sus mejillas sonrosadas ante el beso en los labios que Thomas le regaló al darle la respuesta. Sus manos soltaron el agarre del oso café, tirándolo al suelo mientras trataba de corresponder el beso.

Su corazón dolía... ¿Por qué...?

-.-.-.-.-.-Semanas después-.-.-.-.-

—¿Laili regresó hoy?

Lidia Murtons asintió, una sonrisa dulce y a su vez cansada haciendo eco en su rostro. Lynda sintió sus orbes brillar totalmente de emoción, su tonalidad miel aparecer en sus ojos opacos. Estaba muy feliz por Laili, de que al fin regresara junto a ella. ¡Laili era como la hermana menor que había perdido!

Lynda salió corriendo a la puerta de su casa para irse a la casa de su prima, topándose con Thomas en la entrada, sonriéndole con ternura. La castaña parpadeó de manera confusa, mirando al pelinegro fijamente.

—Vamos al parque, Lynda.

La de ojos chocolate se dejó llevar por el agarre de su novio. ¡Bah! Laili podía esperar. Y ahí fue cuando Lynda reaccionó ante sus propios pensamientos. Miró a Thomas, que exhibía una sonrisa alegre, su mirada ámbar brillante de felicidad.

"Se ve muy feliz conmigo"—Murtons no pudo evitar pensar, sonrojada de vergüenza ante el contacto de la mano morena de Thomas con la suya. Sus orbes chocolates miraron con curiosidad la pizzería por la cual estaban pasando, Freddy's Fazbear Pizza; y fue unos momentos por la ventana que vio a Freddy Fazbear cantando con emoción, sus orbes azules tristes fijados en ella. Como si la extrañara.

El corazón de Lynda comenzó a latir rápidamente al ver la mirada triste de Freddy fijarse en ella, y Lynda supo entonces que era lo que tenía que hacer. Thomas hablaba y hablaba de sus hazañas como líder del club de baloncesto, su mirada enfocádose en Lynda para sonreírle a la chica, ruborizándola aún más.

¿Y qué tal si todo ya no era como antes? Valdría la pena sacrificar su noviazgo por su familia propia.

Aún no.

-.-.-.-.-.-Días después con cierta Laili en Pirate Cove-.-.-.-.-.-

—¿Y... es cierto que ayer hablabas... sobre mí?—Lynda preguntó con voz nerviosa, su ligero sonrojo era visible para el ojo humano y robótico. Sus pensamientos se dirigieron hacia Thomas, que le había engañado. Pero al ver a Freddy sonrojarse, le hizo cambiar rápido de pensamientos.—"Nunca creí que los robots pueden sonrosarse."—Lynda pensó algo divertida.

—Ahemn... en realidad, sí.—Freddy miró hacia otro lado, evitando contacto visual. Lynda lo encontró bastante adorable, ¡Ah, que lindo se veía Freddy sonrojado! Miró su mano pálida, que estaba conectada a la robótica de Fazbear.

Lynda decidió preguntar entonces algo que le daba bastantes dudas.—¿Y qué tanto decías?

—Que... hacía tiempo que no venías, ¿por qué dejaste de venir?—¿Eso era un tono de reproche? Lynda se sintió algo culpable. ¡Pero no podían culparla! Su madre no se lo permitía. Además, no tenía el suficiente valor para volverlo a ver si Laili no estaba junto a él.

—Mi madre no me dejaba... Por más que lo intentaba ella se enteraba...—¡Mentira! Lynda había conseguido burlar a su madre varias veces, pero... no quería darle una mala impresión a su favorito. ¡Odiaría que Fazbear le odiara! Su tono de tristeza era sincera, por lo que vio a Freddy asentir conforme.

—Al menos ya regresaste...

—Sí... admito que ha sido bueno volver aquí...—Lynda sonrió, pero su sonrisa se deshizo al pensar en Foxy a punto de besar a Laili. Sus manos se crisparon, y Freddy pudo notarlo ante el agarre que tenía con una de ellas.—Pero, ahora con lo que le pasó a Laili, me dejé llevar por la preocupación... Es que no la había visto en ocho años sin mencionar que es como una hermana menor para mí... Ambas somos hijas únicas y primas.

Shuuko...

—Entiendo...—Freddy quedó en silencio varios minutos, pero pareció recordar algo, sus orbes azules cielo brillar ante aquel pensamiento.—Lynda...

—¿Sí, Freddy?

—¿Es cierto que soy tu animatrónico preferido?

Las alarmas resonaron en la cabeza de Lynda Murtons, quien estaba al borde del desmayo. Su rostro sonrosado estaba al rojo vivo en ese instante, el calor que sus mejillas transmitían capaces quizá de derretir el más duro acero. Infarto, Infarto, exclamaba su corazón, que latía a mil por segundo. Tenía que ser sincera. Debía ser sincera con sus sentimientos de amor que había trasmitido hacía más de ocho años hacia Freddy Fazbear. Esos sentimientos de amor que, había tratado de ocultar con el paso de los años.

—¿Por... Por qué lo dices?—Comenzó a temblar de puro miedo y terror al verse descubierta. Su voz se quebró en nervios, saliéndole ahogada, temblorosa. Murtons estaba totalmente aterrorizada de ser rechazada si Freddy llegara a enterarse de...

—Escuché que el otro día Laili les preguntó cual de nosotros era su favorito. Y tú... habías contestado que tu favorito era yo...—Freddy traía un ligero sonrojo, uno que Lynda apenas podía distinguir. Sus mejillas se hicieron más rojas al verse descubierta. Maldeciría a Laili después de eso.—Entonces, ¿es cierto?

—...Sí ...

Lynda había contestado derrotada, para después resignarse al rechazo de Freddy Fazbear.—"Admitámoslo, algo entre los dos es imposible. Yo soy una humana y él un apuesto y sexy ro-..."

No se lo esperó, no. Sus labios habían sido atacados por los de Freddy Fazbear, que le estaba besando. ¡Santo Arceus, le estaba besando! La pálida se entretuvo con los cabellos castaños del chico orejas de oso, quien le rodeaba la cintura con ambos brazos, uniendo sus cuerpos lo más posible. Lynda estaba en éxtasis, sintiendo sus sentimientos correspondidos, por lo que rodeó con sus delgados brazos el cuello de Fazbear, cuidando de no desarreglar el moño caacterístico del gran líder de la banda.

Quizás demaciado correspondidos.

Lynda ahogó un gemido al sentir unas manos meterse debajo de su camisa y después la cálida lengua de Freddy enterrarse en su boca, probando todo lo que quisiera de ella. La mayor de las Murtons correspondió como pudo, sus mejillas rojas estar ahora vino tinto. Revolvió sus manos en el cabello castaño del joven castaño cantante orejas de oso y correspodió como pudo..

¿Quién diría que Freddy sería... semejante pervertido?

No le importó realmente. Lo que ocupó su mente fue la imagen de Laili y cierto zorro pirata. Lynda sabía que Foxy se traía algo con su prima y decidió, mientras que besaba y besaba a Freddy, que si Laili sentía algo por el zorro de cabellos rojizos, haría lo que estuviera a la mano para ayudar a la parejita a estar juntos.

No notó incluso a su prima y a Foxy pasar por Show Stage y mirar la escena romántica con vergüenza plasmada en sus caras.


N/A: Okey, ya voy bien. ya llevo 6 mil palabras por estos dos capítulos, okey, okey.

(*): Shuuko fue adoptada por Lidia Murtons semanas después de la ida de Laili, sin embargo, la hermanita murió dos años despúes en un accidente automovilístico.

(**): Lynda se cortaba las venas para aliviar la soledad que sentía al no tener a nadie. ¡Tu culpa, Laili!

(***):Laili se había do de la ciudad hacía cuatro años en ese tiempo, asi que... ahemn...

Nos vemos hasta la próxima.

ATTE:

Karoru Gengar.