CAPÍTULO 3: SEPTIEMBRE DE 1980.

Madison se sentó en la cama, junto a su hijo. Le acarició el pelo y lo arrimó contra su pecho.

- Así que es eso... Tu padre no forma parte de nuestra familia. Solo tú y yo, nadie más.- suspiró profundamente.

- Eso no es una respuesta. Nunca me has contado nada de él...

- Te he contado lo suficiente. Aún eres demasiado pequeño para entenderlo todo. Y tampoco se mucho más de él que tú. Ya te dije que intenté buscarlo, pero había desaparecido.

- ¿Pero por qué no estamos todos juntos como una familia normal.

- Porque tú fuiste como un milagro... llegaste de pronto sin que nadie lo esperase.

- Va mamá déjalo, lo averiguaré por mi cuenta... ¡Yo le encontraré!

- ¡No digas tonterías! Solo eres un niño, cuando seas grande lo entenderás.

- No soy solo un niño, se cuando ocultas cosas... se que mientes.

- ¡No le hables así a tu madre! -perdió los nervios y le dio un cachete.

Salió de la habitación, se puso a llorar, no era un tema sencillo para ella. ¿Cómo le iba a decir a un niño de siete años la verdad? No podía contarle que su padre y ella solo habían pasado una noche loca juntos y que ella no estaba segura ni tan siquiera de si él le dijo su verdadero nombre. Todo era demasiado complicado, hasta ahora había podido eludir las preguntas. Pero Alex se estaba haciendo mayor y de ahora en adelante sería más difícil esquivar los interrogantes del pequeño.

Por otra parte estaban los miedos metidos en su cabeza. Su familía nunca había querido saber nada de ella, ni del niño y era mejor así. Pero si el padre llegaba a enterarse de que Alex existía, podía reclamar sus derechos y ella le perdería... al menos en parte. Y eso no podría soportarlo... ese niño era todo cuanto tenía en la vida.

Durante la cena Alex esquivó las miradas de su madre. Se dedicó a mirar las paredes, como si no hubiera nadie más en el comedor. Ella lo dejó, sabía que era mejor así. Pero lo que Madison no podía saber en ese momento, era que Alex ya estaba tramando un plan en su pequeña cabecita para encontrar a su padre.

Lo primero que debería hacer era averiguar donde estaba su madre en las fechas anteriores a su nacimiento. Con esa idea se fue a dormir.

A la mañana siguiente estaba más animado, al menos ahora tenía un plan para descubrir la verdad. Y si era necesario usaría sus poderes para conseguir sus objtivos. Se convertiría en un super detective, como los de la televisión. Él iba a ser el nuevo "Colombo".

La clase de ciencias naturales de hoy le estaba resultando de utilidad. La señora Harrisson estaba contándoles las diferencias entre los ovíparos y los vivíparos y eso le hizo pensar en una pregunta. Algo que le haría situar mejor en el tiempo su siguiente paso. Al finalizar la clase se acercó a la mesa de la profesora.

- Señora Harrisson, ¿puedo hacerle una pregunta?

- Claro jovencito. ¿Qué quieres saber?

- ¿Cuántos meses está embarazada una mujer, antes de tener un hijo?

- Veo que la clase de hoy te ha interesado y eso te ha hecho pensar en esto. Pues son nueve meses en casos normales. Aunque puede haber casos... -El niño la interrumpió.

- ¡Gracias señora Harrisson!

Alex salió corriendo y la profesora se quedó con la palabra en la boca. En el recreo evitó el banco donde sabía que se iba a sentar Laura. Tenía algo más importante que hacer, calcular una fecha.

Alex empezó a pensar: "Si estamos a 15 de Septiembre de 1988 y yo tengo siete años y tres meses... los embarazos duran una media de nueve meses. Entonces tengo que saber donde estaba mi madre en Septiembre de 1980. Ahí debió coincidir con mi padre"

Y feliz por haber resuelto el primer paso en su búsqueda Alex anotó aquello en su cuaderno de clase: " Septiembre de 1980"