3.- "I wouldn't normally do this kind of thing" — Pet Shop Boys
— Creo que pensarás que es una broma, pero aún así te lo diré: con poquito que te arreglé el pelo te ves muy bien.
— ¿Quieres decir que normalmente no me veo bien?
— Pues… así de bien, no.
— ¿Te me estás insinuando? — rió Tai bromeando.
— Eso es lo que tú quisieras, joto. En realidad con el cabello así creo que me recuerdas a Joe… eres como una extraña mezcla entre Ken y Joe
— Chale…
Ambos siguieron caminando por la calle que llevaba a la escuela. Alcanzaron a ver que en la siguiente cuadra una chica saltaba debajo de las ramas que sobresalían de un árbol que estaba plantado dentro de una casa. Ya casi estaban al lado de la chica cuando ella logró cortar dos manzanas del árbol y mordió una de ellas.
— Buenos días, Sora— la saludó Matt — ¿otra vez robándole las manzanas al señor Kurosaki?
Sora volteó y estuvo a punto de responderle, pero en eso sus ojos se toparon con el chico que venía a un lado de Matt, y se le cayeron las manzanas de las manos — ¡¡¡¿TAI?!!!
Durante todo el día toda la escuela, incluidos los maestros, estuvieron reaccionando de forma parecida a la de Sora cada que veían a Tai con el nuevo peinado.
— Ha sido la experiencia más escalofriante de toda mi vida — dijo Tai cuando al fin regresaban al departamento de Matt después de la escuela.
— Vamos, no fue tan malo.
— No tienes idea… tu no lo viviste.
— Y eso que todavía no te he llevado a la práctica con la banda.
— ¿Tienes ensayo con tu banda? Me lleva…
Al llegar al departamento los chicos saludaron al padre de Yamato, que también se sorprendió por el nuevo peinado de Tai. Todos comieron y al terminar los chicos fueron por la guitarra de Matt. Ya eran las cuatro, así que tomaron el tren y fueron a casa de Koji.
Cuando llegaron inmediatamente los miembros de la banda también se sorprendieron de ver a Tai peinado, y Matt les explicó la apuesta. A los chicos les pareció divertido, así que le estuvieron enseñando algunos acordes a Tai y luego lo pusieron a ayudarlos a ordenar varias canciones, aunque Tai nunca había escuchado ninguna canción de ellos, pero pudo ayudarlos escribiendo la lista.
Ya eran las seis cuando Matt y Tai tuvieron que irse al departamento de Matt a recoger sus cosas antes de ir a la casa de Tai. Terminaron de hacer sus mochilas y partieron a la casa de Tai.
— Oye, yo me quedé con una duda, ¿para qué era esa lista de canciones que estaban haciendo?
— Porque el sábado tengo concierto con la banda.
— ¡¿Y no me habías dicho? Mal amigo!
— No pensé que te interesaría ir.
— Claro que me interesa. Nunca me has dejado escuchar ninguna canción tuya.
— Nunca he dejado que escuches mi música porque sé que no te gustaría.
— ¿Y quien dice que no?
— Nuestros gustos musicales son muy diferentes.
— Pero puede que tu música me guste.
— No quiero que mi música te guste, porque si te gusta entonces quiere decir que es mala, como todo lo que tú escuchas.
— Algún día encontraré algo que me guste y que tú también pienses que es bueno.
— Si eso ocurre ése día se caerán las estrellas… o más improbable aún: Conseguirás novia.
— Jaja, muy gracioso. Ni digas, wey, porque tu y yo tenemos ése mismo problema.
— No me digas "wey". Mira, yo podría tener si quisiera, solo que no he encontrado ninguna chava que me guste.
— ¿Neta?
— Bueno, antes me gustaba Mikage, pero…
— ¡¿Te gustaba Mikage?!
— Sí, pero eso fue en secundaria, y todavía no le hablaba, así que terminé por rendirme, y justo al entrar a la prepa fue cuando comenzamos a llevarnos bien.
— ¿Todavía te interesa?
— ¿No me oiste? Dije que me gustaba, terminación "–aba".
— Te gustaba, del predicativo ya no.
— Tai, eso no es predicativo.
— No lo sé, ¿qué es un predicativo?
— ¡Son conocimientos de primaria, Tai!
— No sé, yo pasé primaria de noche…
— Tú pasas la vida de noche, Tai.
Ambos rieron. Antes de llegar a la casa de Tai fueron a rentar una película.
— ¡Hay que ver Harry Potter!
— ¡No manches, Tai! Escoge otra cosa…
— Mmm… ¡Narnia!
— ¡Escoge una película de verdad!
— Mmm… ¡spider man!
— Dije "de verdad"
— ¿Qué es para ti una de verdad?
— Algo como… como esto — dijo Matt tomando una película del estante.
— ¿"Moulin Rouge"?
— Sí, es muy buena.
— Pero es un musical…
— ¿Y?, es un musical muy bueno. ¿No la has visto?
— No.
— Tienes que verla, de verdad es muy buena.
—… Bueno, pero si no me gusta saco mis dvds de Harry Potter.
— ¿Tienes Harry Potter en dvd? ¿no te da vergüenza?
— No, ya sabes que me gusta mucho.
— ¿Has leido los libros?
— No, solo veo las películas.
— Noboru sí lee los libros y me dijo quién se muere en la siguiente película, ¿quieres que te diga?
— ¡No!, ¡deja que vaya primero a verla, wey!
— Esta bien, pero ¡ya no me digas "wey"!
— ¿por qué?
— Tanto que les costó a mis padres decidirse por un nombre tan bonito como "Yamato" y tu me lo cambias por "wey"
—"Por un nombre tan bonito" ajá, oilo nomás.
— Sí es bonito.
— Uy si, muy bonito.
— Mejor callate, TAICHI.
— Suena mejor que Yamato.
— Claro que no.
— Claro que sí.
— Que no!
— Que sí! Y un puntito más a todo lo que digas!
— Inmaduro… ¡eso solo lo hacen los niños de primaria!
Al salir de la tienda de películas se encontraron a Kari, TK, Ken, Davis y Yolei.
— ¡¿TAI?!
— Hola Kari, hola chicos
— ¿Qué te pasó en el cabello?
— Fue culpa de la apuesta… Matt me obligó a peinarme.
— ¿Cuál apuesta? — preguntó Davis interesado
— Apostaron dos boletos de la gira 3000 revoluciones para ver quién era más capaz de sobrevivir viviendo la vida del otro — explicó Kari.
— Primero fue mi turno — siguió Tai — y tenía que vivir un día completo como Matt, y a partir de las 7 Matt comenzará a vivir como yo.
— Que interesante… — dijo Ken — Pero ¿Tenían que durar juntos todo el día viendo como uno vive la vida del otro?, ¿por qué no simplemente hicieron como en "cambiemos esposas" y se fueron uno a la casa del otro?
— Porque alguien tenía que supervisar que todo se hiciera tal cual, y Kari es tan buena gente que dejaría que Matt ganara.
— Y yo no tenía quién vigilara a Tai — respondió Matt
— ¿Y yo qué? — preguntó TK
— Tú no vives las 24 horas conmigo, y no sabes exactamente todo lo que hago en el día.
— Bueno, en eso tienes razón.
— ¿Van todos a la casa? — preguntó Tai
— Sí — respondió su hermana — es que necesito que Yolei revise la compu porque tiene problemillas y NO-SE-QUIÉN me dijo que a golpes se arreglaba.
— ¡Pero si sí se arreglan! ¡Yo todo lo arreglo a golpes y funciona!
— Ahora comprendo por qué tú y mi hermano nunca pudieron llevarse bien antes — rió TK
Llegaron a la casa de Tai, en la cual no estaban los señores Yagami.
— ¿A dónde han ido, Kari?
— La abuela está internada en el hospital porque le dio un infarto, y tuvieron que ir a cuidarla.
— ¿Fueron hasta Osaka?
— Sí
— ¿Y cuando regresan?
— No sé, supongo que el lunes o martes.
— Que mal…
Yolei, Kari, TK y Ken fueron al cuarto de los hermanos para comenzar a ver la compu de Kari. Tai entonces comenzó a darle las nuevas instrucciones a Matt.
— Yo me baño en la noche, así que te tienes que bañar. Tú decides si te bañas primero que yo o después.
— Me baño primero.
— Ok, pero te tienes que poner la pijama.
— ¿Qué? ¡Pero tienes visitas en tu casa!
— Con visitas o sin visitas yo después de bañarme me pongo pijama.
Matt sacó de su mochila ropa interior limpia y su pijama. Se metió al baño y se encerró, luego se desvistió, abrió la regadera y se metió bajo el agua, donde se bañó tal como había hecho en la mañana. Cerró la regadera, y se envolvió en una toalla, se secó, se vistió y salió a la sala.
— ¿No te cepillaste el pelo, verdad? — preguntó Tai
— No, porque sé que tu no te lo cepillas al salir de bañar.
— Oye, hay algo importante que necesito que le prestes tu atención mientras yo me baño
— ¿Qué es?
— Es algo muy importante, y dado que tú eres quien tiene más pegue entonces tú le podrás ayudar. Davis, ¿le explicas tú?
— ¿De verdad no se va a enojar? — preguntó Davis dudoso.
— No, no se va a enojar. Bueno, ahí los dejo, mientras yo me voy a bañar.
Tai entró al baño con su ropa en la mano y cerró la puerta. Matt se sentó en el sillón al lado de Davis.
— ¿Qué sucede, Davis?
— Matt, esto es complicado, pero… quería tu opinión.
— ¿Sobre qué?
— ¿C-cómo puedo hacer para… para ligarme a… alguien?
— Davis, a Kari no le gustas. Ya te lo hemos dicho todos, y creo que tú claramente te das cuenta de ello.
— No… no es Kari.
— ¿Entonces quién es?, ¿Yolei?
— No… ¿prometes no decirle a nadie?
— Lo prometo.
— Bueno, pues… es Ken.
— ¡¿Qué?!
— Shhh! Baja la voz…
— Pero Davis… ¡Ken es un chico!
— Lo sé, pero… no sé… simplemente me gusta… me encanta como es él.
— Pero si tú y él son muy diferentes.
— Sí… son muy pocas cosas en las que coincidimos, pero no puedo evitarlo… desde que me di cuenta de que me gustaba no pude ya evitar que me gustara cada día más.
— ¿Cómo te diste cuenta?
— Bueno, ya llevaba tiempo sintiendo cosas extrañas, pero cuando realmente me di cuenta fue hace dos semanas. ¿Recuerdas que hace como un mes hubo un dia que llovió tanto que parecía que iba a caerse el cielo? Ése día, antes de que comenzara a llover, habíamos ido a comprar un helado… bueno, yo compré un helado y él compró un café, y apenas nos los habíamos terminado cuando comenzó a llover muy fuerte. Corrimos hasta el parque y nos paramos debajo de unos árboles. Yo tenía mucho frío, así que se quitó su chamarra y me la puso en los hombros… No sé qué fue, pero el perfume de su chamarra, el calor que conservaba, la lluvia, y ver a Ken frente a mí, con la ropa completamente empapada y pegada a su cuerpo… no sé, pero en ese momento sentí que quería besarlo…
— Tal vez fue solo atracción… al ver su cuerpo así bajo la lluvia…
— No… ése fue solo un agregado. Entonces dime, ¿qué debo hacer?
— No lo sé, es que es complicado, porque yo no he tenido novia…
— Pero sabes como conquistar a cualquiera. El año pasado ganaste el premio al más carita de tu prepa.
— Es cierto, aunque en este caso eso no ayuda mucho… Pues mira, lo que puedes hacer es decirle lo que sientes.
— ¿Y si piensa que soy raro?, ¿Y si no me vuelve a hablar?
— No creo, él no sería capaz de no volverte a hablar. Por su forma de ser yo creo que solo te dirá que no eres su tipo, o que prefiere dejarla como amigos, o algo así.
— Mmm…
— Igual y si se lo vas a decir es mejor que se lo digas así sin darle muchos rodeos, porque si no luego te dan mas nervios y ya es más difícil.
— Entonces se lo diré.
— Ok
— Ahorita
— ¡¿Ahorita?!
— Sí. Le diré que vayamos a su casa porque quiero platicar de algo con él, y en el camino se lo diré.
— Bueno. Pase lo que pase me mandas un mensaje al celular, por favor, ya sea a mí o a Tai… Todavía no puedo creer que te guste, ¡ustedes son tan diferentes!
— Ya lo sé… pero esas diferencias hacen que me guste más…
Dicho y hecho, Davis fue por Ken al cuarto de a Kari y ambos se fueron.
Al salir del baño, Tai fue con Matt a preguntarle sobre Davis, y el rubio le explicó lo sucedido.
— Wow, que huevos para hacer eso.
— No por nada tiene el emblema del valor.
— ¡Ah que tristeza, Yama! — Chilló Tai abrazándolo — ¡Nuestros retoños ya comenzaron a dejar el nido!
— ¡Suéltame, joto!, mejor pon la película.
— Ve poniéndola tú, yo voy por una manta porque hace frío.
Matt puso el dvd y le puso pausa, para esperar a Tai.
Tai desde su cuarto gritó — ¡y Taichimon evoluciona a… Taichi-con-capa-mon!.
Tai salió corriendo con una cobija puesta a modo de capa y se aventó sobre el sillón gritando — ¡¡¡BANZAIII!!!
— Auch… — se quejó Matt cuando Tai le cayó encima — creo que me rompiste la espalda… ¡quítate estúpido!
— Y ese fue Yamatomon evolucionando a Yamato-mamon… ¿No sabes divertirte?
— No me parece divertido que me caiga la gente encima, ¡Quítate!
— No. ¡Ataque de cosquillas!
— ¡Ah! ¡No!
Tai no dejaba de hacerle cosquillas a Matt en el hueso de la cadera, que era donde a Matt le daban más cosquillas. Matt, riendo como loco, intentaba detener a Tai, hasta que en el alboroto ambos se cayeron del sillón.
— Auuuu… — gimió Tai — ahora comprendo tu dolor…
— Jaja, para que se te quite.
— ¿Qué están haciendo?
— Nos caímos — explicó Tai — ¿no ves?
— ¿Entonces por qué…?
Kari no terminó la frase, y ambos reaccionaron dándose cuenta de la extraña posición en la que habían caído al suelo. Matt había caído en los brazos de Tai y tenía ambas manos en el pecho desnudo del moreno, mientras que Tai tenía a Matt abrazado por la cintura.
— ¡Quítate, pinche joto! — gritó Matt soltándose de él.
— ¿Joto yo? No, esos ya se fueron hace rato
— Mejor cierra la boca y déjame poner ya la película.
— Nosotros ya nos vamos — dijeron TK y Yolei
— Los acompaño a la puerta — dijo Kari.
Salieron los tres chicos mientras Tai y Matt los miraban atentamente.
— No me gusta que TK y Yolei se vayan solos — dijo Tai
— A mi lo que me preocupa es que Yolei no se quiera ir sola. No va a dejar que Kari y TK platiquen un rato.
— ¿Por qué te preocupa a ti eso?
— ¿Por qué te preocupa a ti que TK y Yolei se vayan solos?
— Te lo diré, pero no le vayas a decir a nadie. A Kari le gusta TK.
— Pues a TK le gusta Kari.
— ¿Quieres que hagamos algo por ellos?
— Una pareja por día es suficiente. Además quiero ver qué hace TK para conquistarla.
Matt puso play a la película mientras Tai extendía la cobija y la ponía para que los tapara a ambos. Al poco rato entró Kari, que se encerró en su cuarto para hacer su tarea. Llevaba quince minutos la película cuando Tai le dijo — Oye, me estás dejando sin cobija.
— Tú también me estás jalando la cobija
— Acércate
— ¿Qué?
— Que te acerques. Estás hasta el otro lado del sofá, ¿cómo quieres que nos alcance la cobija?
Matt se acercó un poco, pero no lo suficiente, así que fue Tai quien se acercó a él y lo envolvió en la cobija.
— ¿Ves? Así no nos peleamos y nos calentamos juntos.
Siguió transcurriendo la película. Mientras más avanzaba el tiempo, más frío comenzaba a hacer.
— Tienes los pies helados, Matt
— Si, yo soy de pies y manos muy frías. Además que como está haciendo más frío…
— ¿Puedo intentar algo para que ya no tengas frío?
Matt asintió al tiempo que Tai le ponía la cobija sobre los hombros pasándole un brazo por ellos.
— ¿Todavía tienes frío?
Matt no respondió. Sentía el aliento de Tai en su oído, y en su hombro sobre la tela de su camisa sentía el pecho desnudo de Tai. Justo igual que la noche anterior comenzó a sentir mucho calor.
— Matt
— ¿Mmm?
— ¿todavía tienes frío o ya no?
— Ya no.
Siguieron viendo la película. Ya estaba en la escena final cuando Matt sintió algo húmedo en su hombro. Miró a Tai y sintió que su corazón se encogía al ver que estaba llorando.
— ¿Tai?
El moreno no respondió. Cuando al fin terminó la película dijo — Perdón… es que es muy triste. Tenías razón, es una película muy buena.
— Nunca te había visto llorar…
— Siempre hay una primera vez.
— Ya no llores… A ti no te quedan las lágrimas. Ya me acostumbré a siempre verte con una sonrisa. Además es solo una película.
— Tienes razón. Vamos ya a dormir.
Quitaron el dvd y fueron hacia la habitación. Kari ya se había dormido, por lo que entraron lo más en silencio que pudieron. Matt rápidamente se metió en la cama de Tai.
— Oye, esa es mi cama
— Pues te voy a dejar sin cama, como tú ayer me hiciste a mí.
— Gran error — dijo Tai y se metió en la cama al lado de Matt.
— ¿Qué haces?
— Yo no soy como el Matt Ishida que se raja y se va a dormir al sillón, así que si te quieres rajar puedo dar la apuesta por ganada.
— No me rajo, y me voy a quedar aquí. Eso sí, yo no te voy a abrazar dormido. Y que a ti ni se te ocurra abrazarme dormido, ni te atrevas a tocarme porque la pagarás.
— Eres un chillón. "No me toques, no me toques" Ni que te fuera a hacer algo, pareces vieja.
— ¿Quieren callarse los dos? — chilló Kari desde la cama de arriba.
— Perdón — le dijo Matt, se volteó hacia la pared para no estar de frente a Tai y se durmió
