¡Hello, hello! Pues aunque tres sea multitud, aquí les dejo el siguiente chap de esta saga

Capítulo 3:

Los presentes se quedaron fríos, mirando a las tres muchachas con perplejidad.

-¿Co… cómo…?- tartamudeó Saori, sorprendida.

-Es sencillo- explicó Lkshme, perdiendo poco a poco su sonrisa al ver como los ojos de todos los habitantes de aquella casa se posaban en ella- Saori-sama no puede hacerlo porque está muy débil después de la batalla contra Hades. Pero nosotras, que representamos a las diosas que hilan la vida, podemos ayudar.

-Es verdad- explicó Anna- puesto que la muerte de Seiya de Pegaso no era algo pronosticado por los dioses. Ocurrió de repente, contra todo plan. Por eso es que se nos está permitido revivirlo.

-Pero aún así necesitamos de su ayuda, Saori-sama- le explicó Esthela con suavidad- pues usted conoce su cosmo y él el suyo. Es una manera de atraer su espíritu. Pero…- calló por un momento, como si le avergonzara continuar. Tomó aire y siguió con decisión- también necesitamos algo más…

-Donde él perdió la vida es un lugar donde nosotras no tenemos ingerencia- dijo Anna

-Necesitamos que alguien nos abra las puertas del Inframundo para poder sacarlo- dijo Lkshme, ya totalmente seria.

-Y para eso¿quién mejor que el dios Hades en persona?

Esta última afirmación alteró el ambiente por completo. La cara de Shun, la sorpresa de los demás y el enfado inmediato de Ikki.

-¡Casi nada! Escúchenlo bien, mocosas¡mi hermano no es…!

-Claro que sí- lo cortó Anna, pero sin dureza. Por su expresión parecía saber que estaba pisando terreno delicado- Él posee dentro de sí el poder de ese dios, aunque no se deje controlar por él. Es su reencarnación, y puede hacerlo.

-Si él no lo hace, aún podemos intentar regresarlo- dijo Lkshme enseguida, con expresión apaciguadora- pero, obviamente, nos tardaremos más… porque es como hacer contrabando desde el Meikai-hen¿me entienden?

Silencio incómodo. Shun tenía las mejillas ruborizadas y la mirada baja. No podía ver a Saori, que lo observaba suplicante; ni a Ikki, que lo diseccionaba con sus pupilas; ni a Hyoga ni a Shiryu, con sus iris inundados de expectación. Tampoco podía ver al frente suyo, donde estaban esas muchachas que, quizá sin proponérselo, estaban poniéndolo contra la espada y la pared. Alzó la vista para verlas. También lo miraban expectantes, pero sin presión en sus miradas. Comprendió que la decisión era totalmente suya… ¿Qué hacer¿Arriesgarse a revivir a esa fuerza que dormía dentro de él, que siempre había estado dentro de él¿Qué tal si ya no podía volver a controlarla…? Pero¿y Seiya? El había muerto por su culpa, él así lo sentía; y no hacer nada para traerlo de vuelta era como traicionarlo… ¿Qué hacer…¿¡Qué hacer!

-No harás nada que no quieras hacer, Shun- le dijo Ikki de inmediato, tratando de captar la mirada de sus iris verdes.

-Es verdad- añadió Esthela, casi en un susurro- nadie te está obligando a nada y tu decisión es libre…- dudó un momento-… Shun-san- por la cara que ponía, parecía que la chica no se sentía con la bastante confianza para usar ese apelativo. Pero Shun solo los escuchó a medias. Él lo sabía. Sabía que todos respetarían su decisión. Pero¿y él mismo¿Se perdonaría si no lo hacía¿O los pondría a todos en riesgo si lo hacía…?

-Yo…-articuló Shun muy despacio, como midiendo cada palabra y cada acción que ésta representaba- lo haré- alzó la vista. Sus ojos brillaban con determinación, y quizá también algo de temor- Se lo debo a Seiya… sería un cobarde si no lo hiciera…

-¿Están seguro, Shun?- cuestionó su hermano.

-Sí- le contestó él de inmediato, pudiéndolo mirar al fin- Sí, hermano, estoy seguro.

El caballero de Andrómeda pasó la mirada rápidamente por los que le rodeaban. Todos parecían contentos, sobre todo Saori, que estaba ya al borde de llorar; pero Ikki seguía con una mueca reticente.

-Entonces está decidido- exclamó Anna, sonriéndole con amabilidad- mañana, al medio día haremos el ritual.

-¿Al medio día…?- preguntó Hyoga

-Sí, porque es cuando las sombras duermen- explicó Lkshme, que parecía sumamente complacida- Hum… ¿Dónde va a hacerse, Saori-sama?

-¿Dónde es mejor?

-En un lugar callado y tranquilo, de preferencia…

-¿El estudio estaría bien…?

Mientras discutían ese detalle, Shun suspiró con alivio. Al menos por el momento, parecía que había tomado la decisión correcta. Y aunque se mostró contento, seguía algo ruborizado. ¿Por qué? Porque aún sentía que la mirada de alguien se paseaba por él, escrutándolo; no ruda, sino calmada y escrupulosamente. Para no enterarse a quien pertenecían esas ondas caloríficas que le recorrían la espina, prefirió quedarse con la vista clavada en el cristalino reflejo que la taza le devolvía. Y miró los ojos del reflejo. Sí… seguían siendo los ojos de Shun, de Shun de Andrómeda.

-Bueno, muchachas, espero les agrade…- la habitación de invitados era muy amplia y luminosa. Las tres sonreían, complacidas.

-No es necesario que se tome la molestia…

-Es verdad…

-Nosotras no…

-Vamos- dijo Saori- me ofendería si no aceptaran quedarse. Después de todo, son invitadas en esta casa… y mañana deben tener sus energías repuestas- Anna, Esthela y Lkshme se miraron. Luego contestaron al unísono:

-Está bien¡gracias!

-Fáciles de persuadir¿no?- se rió Shiryu cuando las dejaron allí.

-Algo, sí- dijo ella. Se detuvo junto a un ventanal, contemplando como bellas pinceladas de naranjas, rosas y morados teñían el manto celeste. Sonrió al cielo, sin razón aparente. Shiryu sonrió también, con un poco menos de carga en su corazón. Los dos se quedaron así bastante rato; ella, pensando en el día por venir; él, en las Cinco Montañas que aún resguardaban a quien más quería… y también pensaba en la renovada esperanza de poder regresar ahí a quien hacía de ese lugar su hogar.

Shun estaba sentado en la terraza, pensando. Era agradable sentir la brisa nocturna y un poco de tranquilidad después de haber estado evitando a su hermano mayor todo el día. Sabía que Ikki solo quería lo mejor para él, pero no deseaba que lo hiciera dudar. Ya había tomado una decisión y estaba totalmente dispuesto a asumir las consecuencias. En eso escuchó algo. Pisadas suaves sobre los losetas del interior. Se le hizo raro, ya que era algo tarde y todos en la casa ya se habían ido a dormir, incluso Kiki. Pronto se oyó algo más que sólo pisadas. Era un murmullo. El murmullo de alguien con prisa, al parecer, o ligeramente desesperado.

-¿Dónde diablos estará la cocina?- rezaba la voz- ¿Quién les manda construir casas tan condenadamente laberínticas…?

Shun se levantó, a tiempo para ver a la persona que pasaba por ahí. Era Laquesis.

-¿Te puedo ayudar en algo…?- preguntó con suavidad, haciendo que la figura se sobresaltara y soltara un grito ahogado.

Unos minutos más tarde, Shun y Esthela estaban sentados en la terraza, él sonriendo y ella bastante roja, con un vaso de agua entre las manos. Parecía muy avergonzada por el hecho de necesitar ayuda para encontrar la cocina (que estaba a menos de tres metros de donde él la vio) y de que hubiera escuchado las pestes que murmuraba hacia los arquitectos de la mansión Kido.

-La noche está muy tranquila- comentó el peliverde, mirando las estrellas.

-Si, es verdad- contestó ella, fijando también la vista en las titilantes lucecitas y en la luna menguante- todo está tan tranquilo… mañana será un buen día- sonrió al cielo. Él la miró de reojo y suspiró. Ella volteó hacia él.

-No deberías de preocuparte- le dijo suavemente, sonriendo como si supiera exactamente lo que le pasó por la cabeza en esos momentos- ese poder es tuyo, y tú lo controlas, no él a ti. Lo harás bien, ya verás- él la miró con algo de sorpresa.

-¿Tu… tu crees?

-Por supuesto.

-Pero… Shun bajó un poco la cabeza- ¿y si no logro dominarlo¿Y sí, al igual que hace poco, me controla y…?

-Si no lo tuvieras ya bajo control, seguirías siendo Hades, eso es seguro. Además, tienes a todas estas personas que te apoyan. Saori-sama confía en ti; Shiryu-san, Hyoga-san e Ikki-san también, sobre todo el último- ella se rió- no te creas que no lo noté, aún si parecía que estaba muy ocupada discutiendo con él- el muchacho rió ligeramente- además…- la chica clavó de nuevo su mirada al cielo- te puedo asegurar que tu amigo, Pegaso, igualmente confía en ti, y, aunque no lo creas, Anna-nee-chan ( ), Lkshme-chan y yo también.

-¿En serio?- preguntó él, con una ligera curvatura en sus labios

-Por supuesto. Hay más aquí en juego de lo que tu crees, Shun-san… No te preocupes- dudando por un momento, al fin posó su mano en el hombro del caballero y le dio un apretoncito amistoso- aunque tu poder sea el de Hades, las decisiones de tu corazón te hacen lo que eres, Shun de Andrómeda- el volteó hacia ella, y se miraron por un momento. Él captó la verdad en los ojos canelas de la chica, y por el mismo medio, ella le ofreció su amistad. El contrato tácito quedó cerrado cuando ambos se sonrieron.

-Bueno- comentó Esthela, terminándose de un trago lo que restaba del agua- ¡debemos ir a dormir! Mañana será un día ocupado.

-Sí…

Los dos se levantaron y caminaron hasta el pasillo donde se bifurcaba su camino.

-Hasta mañana, Shun-san…

-Hey, no es para tanto. Puedes tratarme con más familiaridad…

Ella se rió, con los pómulos ruborizados.

-Muy bien, entonces. Hasta mañana, Shun-kun.

-¡Descansa!

-Esthela-chan, por favor

-Descansa, Esthela-chan

Agitaron sus manos y se fueron cada cual para su habitación. Al poner sus respectivas sienes en la almohada, los dos se quedaron dormidos de inmediato.

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¡Wai! Pues fin del chap 3! Espero sus comentarios con ansias ¡Un millón de gracias a Boros Wraith y a Shadir por escribirme! Ojalá les esté gustando y ya saben que cualquier queja, duda, sugerencia o jitomatazo es bien recibido :P Cuídense, gente bonita! Matta ne!

( ) Nee-chan: Es una especie de contracción de "Onee-chan", hermana mayor. No se usa solo con los parientes, sino también con personas poco más mayores que uno a quienes se les tiene cariño (pero se usa SÓLO con mujeres. Para los varones es "Fulano-nii-chan", mismo cuento, pero en masculino)