Hola a todos, bueno, les comento que en este nuevo cap. he incluido dos, el primero se llama "La frialdad de Rei", no quise hacerlo como uno aparte, como fue el anterior, ya que este tendrá más participación en la continuación de la historia, les comento también a los lectores de "Quiero recordarte por siempre", que el nuevo capítulo, probablemente, sea subido hoy o mañana, si es hoy, creo que será tarde, algo así a las 22:30 – 23:00 hrs (Chile), ya que me falta todavía, pero tengo las ganas de continuarlo ^^
Y como otro dato, para que sepan de donde nace la historia de Rei, les recomiendo leer "Recuerdos de casa blanca", esto fue creado por Naoko Takeuchi y se encuentra dentro de los tomos del manga, si alguno de ustedes ha leído mi perfil, saben que me guío mucho por el manga y no tanto por el anime, en lo que respecta a personalidad de los personajes, obviamente me guío también por el, pero también alimento mucho a mis relatos con los que realmente salieron de la imaginación de Naoko, el capítulo de Rei muestra más lo que pudo ocurrir y nadie sabe, también entendiéndose mejor el por que de muchas de sus actitudes, y bueno, el resto del capítulo, trata sobre como Darién y Serena hasta el momento, se desenvuelven con todos los asuntos al ascenso al trono de Tokio de Cristal.
Espero que disfruten la nueva entrega, besos a todos, responderé sus reviews de inmediato, cuídense mucho y nos leemos, sayo!
La frialdad de Rei.
Mientras Mina camina feliz por la ciudad y Darién, junto a Serena, van a aquella misteriosa reunión, en el templo Hikawa se encuentra Rei, sus visiones se han alejado, al no haber nuevo enemigo, ella siente que la monotonía ha tocado su puerta, así que desganada, barre las afueras del templo, tomando carácter melancólico.
Nicolas se da cuenta de esto, mantiene distancia por varios minutos, conoce el temperamento de la chica que el quiere, por ende, la respeta y entiende, pero debido a que la conducta de Rei es demasiado triste, se atreve a acercase a ella y preguntarle que ocurre.
- ¿Todo bien, Rei? – Pregunta Nicolas.
- Supongo, el día está tranquilo – le responde ella, siguiendo con su tarea.
- ¿Segura? – pregunta Nicolas, acercándose un poco más hacia ella.
- ¿Por qué tantas preguntas? – responde Rei, a la defensiva.
- Disculpa si te ha molestado – le dice el, un poco avergonzado.
- No, discúlpame tú a mí, lo que pasa es que…- Le dice Rei, no terminando la frase.
- Confía en mí por favor – le pide Nicolas.
- ¿Ves como el mundo se mueve a una velocidad impresionante?, ¿Cómo todas las energías han cambiado?, ¿Cómo todo toma otra forma de ocurrir? – Lo interroga, Rei.
- Si, creo que si – le dice Nicolas.
- No, no te das cuenta por que estás conmigo, dentro del mismo quehacer de siempre – le responde Rei, bajando su mirada.
- Rei, sabes cual es la principal razón por la que sigo aquí, contigo – le comenta tímidamente Nicolas, haciendo chocar sus dedos índices entre si.
- Creo… - le responde cortantemente Rei, sintiéndose un poco ruborizada.
- Y seguiré aquí, no te preocupes – le comenta Nicolas, susurrante.
- No es tan fácil, puedes quedarte eternamente, pero yo no cambiaré – le dice tajante la pelinegra.
- ¿Qué? – pregunta Nicolas, entre sorpresa y decepción.
- Nada ni nadie asegura que estarás aquí, por siempre a mi lado, no puedo arriesgarme, no después de… ¡Olvídalo! – le dice Rei, tomando la escoba con fuerza, dando fuertes azotes al piso.
- ¿Qué te pasa? – le pregunta, Nicolas, algo asustado.
- ¡No te acerques a mi!, ¡Déjame tranquila!, sola estoy bien, ¿entendiste? – Le dice Rei, mirándolo con cierta rabia y lágrimas en sus ojos.
- Lamento haberte molestado otra vez – le responde el chico, algo dolido y cabizbajo, alejándose despacio de ahí.
Discúlpame… Piensa la pelinegra, cerrando sus ojos y después, actuando como si nada hubiera pasado.
Soy tan tonto, nuevamente hice enfadar a Rei Piensa Nicolas, mientras se aleja cada vez más.
Rei decide dejar sus quehaceres hasta ahí, en el templo solo se encuentran ella y Nicolas, así que aprovecha la seguridad que le da esta oportunidad, para ir a su habitación sin ser interrumpida, va hacia este lugar con rapidez, pretendiendo que sus lágrimas no se escapen hasta su llegada, una vez ahí, cierra la puerta con fuerza, se lanza sobre su cama y comienza a rememorar y analizar ciertas cosas.
- ¡Quiero ser feliz!, no quiero seguir sola, ¿Papá?, ¡Por qué me has hecho este daño! – reprocha Rei, lanzando puños a su almohada.
Así, ella comienza a recordar su niñez.
Se ve a si misma en su antigua habitación, no teniendo más edad que unos 10 años, en la pieza contigua, se encuentra su madre, siendo presa de una enfermedad incurable, la cual la había destinado a la muerte, el padre de Rei piensa que lo mejor para ella es no ver a su madre de esta forma, alejándose el también de ahí, ya que el es un importante político de Japón, su empeño por el trabajo incluso significaba sacrificar el tiempo con su familia, por lo cual, Rei vivió años de soledad, creando un carácter fuerte y frío ante las adversidades sin importancia, ya que la vida hasta ese momento, la había golpeado duro.
Rememora las últimas horas que tuvo con su madre, desobedeciendo a su ausente Padre, ella, ese día, que aún recuerda, un 13 de agosto, fue hacia donde estaba ella, siendo cuidada por dos enfermeras particulares, dándole a la madre de Rei, un mejor pasar dentro de su gravedad.
- Señorita Hino, usted no puede estar acá – le dice una de las enfermeras.
- Creo que deberías dejarla – le dice su compañera, mirándola con cierta complicidad.
- Pero su padre nos ha dejado instrucciones claras de… - le dice la otra enfermera, no terminando lo que quería decir, al ver la insistente cara de su compañera.
- ¿Mamá? – dice Rei, mirando con agonía el estado de ella.
- Hija, ¿Eres tú? – pregunta débilmente la Sra.
- Si Mamá, soy yo, estoy a tu lado – le responde su hija, acercándose con cautela hacia ella.
- Mi amor, estás hermosa – le dice su madre, mientras acaricia el pelo de su pequeña niña.
- Mamá, por favor, dime que seguirás conmigo… - le pide Rei, sin aguantar sus lágrimas.
- Me gustaría poder prometértelo, pero creo que no podré – le dice casi sin energías, su Madre.
- No digas eso por favor – le ruega la pequeña Rei.
- Hija, yo se que tu podrás seguir adelante, tienes toda una vida para hacerlo, eres una niña inteligente y bella, pase lo que pase, tú prométeme a mi, que jamás te rendirás – le pide su madre.
- Yo no quiero perderte – le responde Rei, lanzándose sobre ella y rompiendo en un llanto interminable.
- Por favor… - le pide su madre.
- Está bien Mamá, seguiré adelante, pase lo que pase – le dice su hija, pausando sus lágrimas para poder responder, mientras se aferra al pecho de su madre, sintiendo los cansados latidos que su corazón da.
Mientras la madre de Rei logra darle una sonrisa, su hija le hace una fuerte declaración.
- Tu estás así por Papá, yo lo se, es por que nos dejó solas y tu enfermaste, el es quién tiene la culpa – le dice Rei con rabia, mirándola detenidamente.
- El siempre ha sido un hombre muy apasionado por su trabajo, no puedo culparlo, así lo conocí y así me enamoré de el, el regalo más lindo que me ha dado has sido tú, así que no puedo quejarme de lo que me dio la vida – le dice su madre, quién intenta abrazar a Rei.
- No me mientas, ¡El nos abandonó!, ¡Te ha dejado morir sola!, el jamás nos amó y nunca lo hará, ¡La vida no es justa! – le dice Rei, totalmente destruida.
- La vida no tiene la culpa, somos nosotros mismos quienes le damos aquellos tonos grises a nuestro existir, no es justo culpar al destino por lo que nosotros hemos elegido continuar, solo nos queda asumir las consecuencias y seguir adelante – le responde su madre, intentando calmar a su hija.
- ¡Pero! – grita la pequeña Rei.
- Pero tú estás conmigo y eso es lo que llena mi corazón de alegría – le dice tiernamente su Madre.
- Mamá… - dice Rei, viendo como esta cierra sus ojos.
- Me siento… tan cansada… descansa un momento conmigo… Rei – le dice su madre fatigada, intentando abrazarla y cerrando sus ojos.
Bien sabían las enfermeras lo que estaba ocurriendo, al parecer, la madre de Rei daba sus últimos respiros, pero creen que es una verdadera crueldad arrebatarle a su hija en este momento, así que solo deciden estar presentes en silencio, con algo de tristeza en sus corazones por saber que es lo que realmente pasa, mientras la pequeña Rei solo llora sobre su madre.
Así, su madre se fue en un largo sueño al lado de su hija, Rei se ha quedado dormida, así que una de las enfermeras la toma y la lleva a su habitación, mientras intentan ponerse en contacto con los familiares de ella, para darles la trágica noticia. El padre de Rei no logra ser ubicado, por lo cual le han dado aviso a su abuelo, el cual va hacia allá lo más rápido posible, después de esto, Rei se entera de la verdad, no puede creerlo, si bien sabía lo que iba a ocurrir, en lo más profundo de sus esperanzas soñó que un milagro ocurriría, ahora se siente totalmente desamparada y llena de ira, su abuelo ha decidido hacerse cargo de ella, llevándola a vivir con el al templo Hikawa, donde también aprenderá a elevar su espíritu y pasará una vida entera buscando respuestas para poder seguir adelante.
- Mi mamá, murió en la soledad, mi Papá la abandonó, después de todo lo que ella le dio, el solo se preocupó de si mismo, de su vida, sin pensar en nadie más, por eso no puedo confiar en un hombre que prometa estar conmigo para siempre, el también le había prometido eso a ella, ¿Y que ocurrió?, ni siquiera la acompañó en sus últimos momentos… No puedo confiar en nadie, solo en mi misma, si no espero nada de los demás, jamás me sentiré decepcionada – Se dice a si misma, tajantemente, volviendo a la normalidad, decidida a seguir con su vida y mostrar la fuerza que los años le han dado, así que se levanta y va a seguir con sus deberes – La vida sigue y yo debo seguir, como te lo prometí Mamá, a ti, jamás te decepcionaré – dice la pelinegra, antes de abrir la puerta de su habitación y salir, lo otro que la tiene algo cabizbaja es el hecho de que siente que si permanece por mucho más en el templo Hikawa, los años pasarán y sus sueños no se cumplirán, si bien ella ha aprendido a querer su oficio como doncella del templo, también aspira a otras cosas, aunque con el tiempo han tomado menos importancia, lo que más la acompleja ahora es su falta de relación amorosa, pero ella no está dispuesta a torcer el brazo por ahora, seguirá con sus ideas individualistas ya que cree que es lo mejor, después vendrán quizás nuevas ideas, ahora se refugia en la soledad de su escudo, intentando seguir el día como cualquier otro.
Así, las actividades del templo Hikawa vuelven a la normalidad, Nicolas sigue mirándola desde lejos, mientras sueña con el día en el cual, Rei destruya esa caparazón que tiene para no dejarse herir por nadie, si el sigue en el templo, es solo por que cree que con dedicación y paciencia, podrá conseguir el amor de ella y poder hacerla la joven más feliz del mundo.
En otra parte de la ciudad:
- ¿Dónde estamos? – le pregunta Serena a Darién, susurrando.
- No se preocupen, iremos a un lugar tranquilo dentro de las instalaciones gubernamentales de nuestro País, los llevo a entrevistarse con un comité, especialmente elegido por el primer ministro – Aclara sorpresivamente la duda, el Sr. Urogataya.
- ¿Podría decirnos específicamente para que? – Le pregunta Darién, disimulando su ansiedad por saber el motivo y se muestra más bien serio.
- Patrick, detente por favor – Le pide Urogataya al chofer, después de la pregunta de Darién.
- Darién, ¿No te parece todo esto algo sospechoso? – le pregunta en cierto tono alarmista, Serena a su esposo.
- Tranquila – le responde el, tomando su mano y apretándola ligeramente.
- ¿Serian tan amables de bajar un momento conmigo? – les pregunta Urogataya, bajándose del auto.
- Está bien – le responde Darién, mirándolo detenidamente, llevando a Serena con el.
- No quise decir nada en frente de su familia, Sra. Tsukino, o mejor dicho, Sailor Moon. – Dice Urogataya, lanzándoles a Darién y Serena un balde de agua fría al revelar sin más, la identidad de Serena.
- ¿De que habla? – dice esquiva Serena, haciéndose la poco entendida.
- Por favor, no saca nada con ocultarlo frente a mi, aquella noche donde extrañas energías poseían aquella plaza, yo estaba ahí, pude observar todo, pude saber una joven llamada Serena era quién se escondía tras la identidad de Sailor Moon junto a sus amigos, los demás guerreros que protegían la tierra – le responde Urogataya.
Darién y Serena quedan en hermético silencio ante la aclaración que les hace este señor, no sacan nada con negarlo, así que solo deciden seguir así, dándole la oportunidad a Urogataya para que siga expresando sus ideas, mientras ellos se miran de reojo y se afirman suavemente sobre el automóvil.
- Junto a las demás investigaciones que se han hecho respecto a lo que pasó con nuestro planeta, las rápidas teorías que han lanzado nuestros científicos, ya tenemos como resultado de que lo que pasó no fue normal y no se puede regir bajo las normas lógicas con las cuales medimos ciertos acontecimientos, por eso de forma rápida, se barajó la posibilidad certera de que nos viéramos enfrentados a aconteceres que por ahora, están fuera de nuestro saber, es por eso que el primer ministro ha ordenado la creación de un comité de opinión y la versión de ustedes, para esclarecer lo ocurrido – les comenta, Urogataya.
- Comprendo… - Dice Serena, sin querer añadir más.
- Hay otras cosas que ustedes deben saber, pero eso será una vez que lleguemos a la reunión, ¿Van más tranquilos ahora? – pregunta Urogataya.
- Si – responde Darién, a nombre de el y su esposa.
- Entonces, vámonos por favor, se nos hará tarde – les dice Urogataya, dándoles el espacio para que suban primero al automóvil.
Después de algunos minutos, el Sr. Urogataya lleva a Darién y Serena a un lugar desconocido para ellos, sin embargo, saben generalmente que se encuentran en edificios gubernamentales, así que sin decir mucho, Serena y Darién siguen a Urogataya, el cual los lleva a un salón muy formal, dentro de uno de los edificios de este complejo, donde se desarrollan todas las tareas de los altos mandatarios.
- Bueno, en este salón se encuentran varios ministros y otras personas, influyentes en la política de nuestro País, les harán ciertas preguntas y bueno, en el momento en el cual puedan tomar postura escéptica, yo les diré lo que se, por eso, asumí la tarea de ir a buscarlos, yo se que lo que ustedes digan no será falso, así que cuentan con mi ayuda – les dice Urogataya, mirándolos con gran cortesía.
- Gracias – dice Serena, temerosa de lo que ocurrirá en aquel salón.
Una vez adentro:
- Sr. Urogataya, creíamos que nos iba a dejar aquí esperando – bromea uno de los políticos.
- Jamás lo haría – les responde Urogataya, presentando a sus acompañantes – Colegas, ella es la Sra. Serena Tsukino de Chiba y el es su esposo, el Sr. Darién Chiba.
- Mucho gusto – dice Serena, haciendo una reverencia de saludo, también su esposo.
- Bienvenidos – les responde un imponente hombre, sin revelarle su nombre y el de sus acompañantes.
- Necesitamos que respondan ciertas preguntas por favor – Pide una severa mujer, analizando cada expresión corporal de Serena y Darién.
- Para eso estamos aquí – dice gentil pero fuertemente, Darién.
- Tomen asiento por favor – les dice Urogataya, indicándoles donde pueden hacerlo.
- Gracias – dice Serena, sentándose, ayudada por Darién, quién lo hace posterior a esto.
- Bueno, sabemos que cosas extrañas ocurrieron en nuestro planeta, específicamente en nuestra ciudad, muchas personas han argumentado conocer a "ciertos guerreros" que vieron lo ocurrido y es más, estuvieron involucrados, un departamento especializado en investigación ha salido a terreno, recogiendo varias declaraciones, donde algunas personas incluso dijeron conocer a esa tal "Sailor Moon", quién lucha por el amor y la justicia – les dice el hombre que les dio la bienvenida.
- Comprendo – responde Serena, totalmente seria.
- Una de tus compañeras de secundaria ha querido guardar mucho silencio al tema y es lo que más nos llamó la atención, su nombre es Molly, ¿Correcto? – pregunta aquella severa mujer.
- Si, ella fue mi compañera y actualmente amiga – le responde Serena, sin dejarse intimidar.
- Yo misma fui la que le preguntó por información, si bien no me dio muchas respuestas, presiento que ella sabe bastante del tema, ¿puede ser correcto esto? – pregunta la mujer con prepotencia, levantándose de su asiento y dando algunos pasos por el salón.
- No quiero ser grosera, pero si me va a preguntar cosas, denme otro trato, no soy una delincuente a la cual se le deba interrogar de esa forma, estoy aquí para servirles de ayuda – le responde Serena, causando la sorpresa de Darién, al verla tan decidida en sus palabras.
- Mis disculpas, Sra. Serena – dice la mujer, con cierto tono burlón.
- ¿Podrían decirnos que quieren de nosotros sin más preámbulos? – dice Darién, siguiendo la actitud ciertamente altanera de Serena.
- Toda la razón – les dice el Sr. a cargo de esta reunión – Quisiéramos saber si toda aquella leyenda de los guerreros del bien es verídica, ya que según sabemos, su esposa podría ser Sailor Moon – prosigue el.
- Serena… - susurra Darién, mirándola fijamente.
- Si, yo soy Sailor Moon y mi esposo es Tuxedo Mask, guardián del planeta tierra, yo la guerrera de la luna y mis compañeros, los justicieros del sistema solar – responde con férrea determinación, Serena.
- ¿Es que a caso no parece una locura Sra. Serena?, ¿Guerreros del sistema solar?, ¿Qué es eso por favor? – responde con burla, la mujer que anteriormente recibió la respuesta altanera de Serena.
- ¿No me quiere creer?, ¿Ud. Piensa que estoy loca de remate e inventaría algo así? – reclama Serena, levantándose de su asiento y golpeando la gran mesa que se encontraba al medio de todos.
- Tranquila, Serena – le dice su esposo, tomándole la mano.
- Darién… es que… - dice con cierta impotencia, Serena.
- Lo que dijo ella es verdad, yo lo vi, Sailor Moon es real, ella combatió contra un ser muy extraño y poderoso, ella y sus amigos salvaron a la tierra de la destrucción del Caos – añade Urogataya, con mucha fuerza.
- ¿Sr. Urogataya? – pregunta otro político, con algo de extrañeza.
- No miento, ellos tampoco, lo que digo es verdad – añade Urogataya – Por favor, Sr. Hino, créame.
- ¿Hino? – se pregunta a si misma Serena, pensando en su amiga Rei y el alcance de apellido.
- Necesitamos ver si esto es verdad – añade aquella mujer, continuando su postura escéptica.
- Esta noche, en el parque número 10, a las 2 a.m, para que nadie más presencie esto, reúnanse con nosotros, iremos con los demás – Dice Darién, dando la antesala para que aquellas escépticas opiniones se desvanezcan al ver la verdad.
- Está bien – dice el Sr. Hino – Iremos hacia allá a la hora acordada.
- ¿Nos podemos ir ahora?, estoy algo molesta – dice Serena, apretando sus dientes por la rabia que siente.
- Sr. Urogataya, vaya a dejarlos por favor – pide el Sr. Hino.
- Muy bien – responde con algo de molestia Urogataya, al ver que sus pares no han sido capaces de comprender todo lo ocurrido.
- Vámonos – Dice Darién, tomando la mano de Serena y sacándola del lugar.
Una vez afuera, el Sr. Urogataya se disculpa ante ellos por la actitud de sus colegas.
- Lamento lo que debieron pasar – dice Urogataya.
- No se preocupe, para nadie es fácil entender algo desconocido – le responde Darién, con cortesía.
Así, Urogataya los lleva de vuelta a casa de Serena, pero ella ha tenido otra idea, le pide a el que se desvíen del camino, para ir al departamento de Darién, pudiendo tener un rato a solas para conversar todo lo ocurrido.
Una vez allá, Serena lanza su bolso al piso, se saca sus zapatos y se pone un calzado suave, al igual que Darién, se van a sentar al sofá, donde Serena toma otra actitud.
- ¿Años que serán mirados como una locura? – pregunta Serena, con algo de melancolía.
- Serena, se que no es algo fácil, pero entiéndelos, nadie puede llegar y creer algo así de un rato a otro, esta noche iremos al parque número 10 y ante sus ojos, revelaremos nuestra identidad – le dice Darién, mientras se sienta al lado de ella y la abraza.
- Creo que sería una buena forma de cerrar sus bocas – responde ella, con algo de molestia.
- Ven acá – dice Darién, abrazándola con más fuerza y acariciando su cabeza.
- Por cierto Darién, ¿Escuchaste el apellido de aquel hombre?, era Hino, ¿Tendrá algo que ver con Rei?, ser algún tío o familiar – le pregunta Serena, buscando acomodo en el hombro de su esposo.
- No sabría decirlo, es decir, nosotros solo sabemos que Rei vive con su abuelo y su madre falleció hace muchos años, ella no nos ha contado nada más sobre su pasado – responde Darién.
- Tienes razón, es ahora cuando recién me doy cuenta de que conocemos a Rei por mucho tiempo, sin embargo, es poco lo que sabemos de ella – comenta en uso de raciocino, Serena.
- Bueno, no debemos alertarnos, probablemente aquel político y ella no tengan relación alguna y solo sea que comparten un apellido – dice Darién, quitándole importancia al tema.
- ¿Qué hacemos ahora? – le pregunta Serena a su marido.
- ¿Lo moralmente correcto o lo que yo quisiera hacer? – pregunta el, con picardía.
- ¿A que te refieres, jovencito? – pregunta juguetona, Serena.
- Deberíamos llamar a las chicas para decirles que vayan al parque número 10, a esas horas de la madrugada, o podríamos… - le responde Darién, mirándola entre risas.
- ¿Qué? – pregunta altaneramente risueña, Serena.
- No lo sé – dice Darién, haciéndose el desentendido.
- Estás loco – le dice Serena, subiendo su cabeza y dándole un beso a Darién, quedando encima de el, ahí mismo, en el sillón.
Mientras los besos y abrazos toman una pasión distinta, Darién se deja perder por la iniciativa que tiene Serena, pero para su desgracia, mientras la besa, se ha dado cuenta de la hora que es y se acuerda de algo.
- Válgame Dios, me olvidé por completo, en media hora más tengo que ir a la universidad, para poder arreglar los papeleos necesarios y seguir con el final de mis estudios – comenta Darién, con decepción.
- A mala hora te acordaste, pero está bien – Dice Serena, dejando de abrazarlo y sentándose a su lado, añadiendo: Entonces yo me quedo acá, llamo a todos y les digo lo que ocurre, ¿Les digo que vengan para acá y así vamos todos al parque número 10? – le pregunta Serena.
- Como tú creas que sea mejor – le responde Darién, levantándose y arreglando su ropa, dándose cuenta que tiene los minutos necesarios para llegar a tiempo a la universidad.
- Está bien – dice Serena, levantándose del sofá, dándole un beso a Darién, quien poco después sale apurado de ahí, así, ahora Serena deberá ponerse en contacto con sus amigos, explicarles que pasa y convocarlos al departamento de Darién.
- La tarea de Sailor Scout nunca termina – se dice a si misma Serena, mientras va a coger el teléfono, para llamar primero a Amy, la que seguramente está en su casa estudiando. Serena digita el número de Amy, la cual le ha respondido y comienza a explicarle que pasa, este es solo la primera llamada, ya vendrán después las demás, ya que es necesario revelar la identidad de todos ellos ante las autoridades, para que así, se aclaren las cosas que le han ocurrido al planeta entero.
