Sin más me retiro y doy las indicaciones de siempre.

Por favor, sean CREATIVOS con sus comentarios, que sean LARGOS, que se note que han leído.

Y, se me había olvidado, pero si van a hacer comentarios ofensivos o despectivos, mejor ahórrenselos. Sin comentarios OFENSIVOS ni INSULTOS.

Por favor, LEAN las indicaciones y los apartados de autor que no los pongo de adorno.

Aclaraciones:

Narración.

Diálogo. —

‹‹Pensamientos.››

(*) Esto es un apartado para alguna palabra o concepto que aclararé al final del capítulo.

Advertencias:

OoC en los personajes.

OC's.

Situaciones sexuales implícitas-explícitas.

Lenguaje inapropiado o soez.

Género: Humor | Romance.

Clasificación: T | M.


Capítulo 2

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‹‹La obligación estropea todo.››

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Alain.

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Feria.


Los tres se quedaron un poco sorprendidos por la petición de Itachi, pero ninguno se negó en rotundo ante lo que pedía.

Es algo simple, no les pido nada del otro mundo.

Naruto miró a Sasuke, y éste a Sakura. Pues no comprendían la razón de la petición. Sin embargo, sabían que era buena, muy buena para que hiciera tal cosa.

Sin tener otra cosa más que decir, simplemente asintieron.

Ya verían como saldría todo eso…

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Miró el sobre que ese trío diabólico, en ese sobre había únicamente dos boletos para los juegos de la feria del pueblo.

Y ninguna instrucción y mucho menos una señal de quien sería la ‹‹afortunada›› que lo acompañaría, no es como que Kakashi estuviera muriéndose de la curiosidad, sino más bien, se moría por salir corriendo de ser cualquiera de las locas que solían acosarlo.

Desde que se volvió Hokage, su popularidad se fue por las nubes y las mujeres parecían más necesitadas que de costumbre…

El peli-gris soltó un suspiro y tiró el sobre en el escritorio, junto al montón de folders apilados en cada esquina ¡sin firmar!

Ya qué… — murmuró.

Cerró los ojos, respiró hondo antes de salir hacia su posible jaqueca.

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Kakashi estaba afuera de la feria, vestía casual, no su usual uniforme shinobi, tampoco su capa de Hokage. Vestía casual, quien diría que Kakashi Hatake podía vestir de forma más… ¿Civil?

Bueno, esos pantalones se ajustaban a su cuerpo y realzaban partes que no podían pasar desapercibidas para ninguna mujer, al igual que la camisa, que si bien formal, cumplía a la perfección con su deber de destacar sus hombros anchos, sus brazos fuertes y pectorales trabajados. Aunque claro, la máscara no la dejaba en casa ni borracho.

Kakashi esperaba por su ‹‹cita››, la susodicha no se daba ni por enterada o quizás se arrepintió y a lo mejor le arroba el tener que estar ahí plantado, el haber sido supervisado y casi obligado por sus dos alumnos (y asistente), a llegar temprano a algo ‹‹tan importante››.

Se dio la vuelta, y observó la afluencia que comenzaba a haber de gente, apenas eran las seis de la tarde y muchas personas empezaban a conglomerarse en el lugar. En verdad, tenían mucho tiempo libre…

Tiempo que él deseaba con ahínco… Se dio la vuelta y fijó la vista al frente, en la calle de donde se suponía ‹‹su cita›› aparecería. Y la visualizó, claro, un mechón rosa.

Era Sakura, claramente vio sus cabellos repuntar desde kilómetros. La chica caminaba bastante apresurada, llevaba un sencillo y bonito vestido blanco con pétalos de flores de cerezo desperdigados por todo el vuelo. Se le veía muy bonita, tierna y adorable.

Hay no… — musitó.

No podía ser peor.

¿En qué estaban pensando esos tres? Lo que era peor, ¿en qué pensaba su ex alumna al hacer semejante cosa?

Neji va a matarme… — murmuró Naruto, con un terrible pánico, de solo pensar lo que le pasaría cuando el Hyūga se enterara de tal hazaña.

Tsk. — fue el único sonido emitido por el Uchiha —. No entiendo por qué tanto miedo.

El par estaba escondido detrás de unos arbustos, con todas sus habilidades ocultaron su chakra para que su sensei no los detectara (porque los mataba). Los dos veían como se desarrollaba todo desde ahí.

El rubio miró indignado a su amargado amigo, quien tampoco parecía muy contento con que Sakura finalmente se saliera con la suya y terminara en una cita con su sensei.

Tú no conoces a Neji, en cuanto se entere querrá dejarme sin chakra. — masculló, con más miedo que el que le tuvo a Kaguya en alguna pequeña fracción de segundo en aquella horrible batalla que libraron.

Exactamente es lo que voy a hacer cuando esto termine. — mencionó, exactamente la seria y fría voz del heredero del Bouke.

Al Uzumaki lo recorrió un horrible escalofrío por toda la espalda, y con una lentitud casi fantasmal se dio la vuelta. Ahí estaba, a sus espaldas…

Neji Hyūga, con toda su imponente figura e impenetrable expresión. Aunque la frialdad de su mirada nadie se la quitaba.

¿Y tú que haces aquí? — terció el Uchiha, de mala manera.

Neji alzó una ceja.

Vine de paseo, ¿a qué crees que vine? — replicó, sarcástico.

No es como que Naruto fuera idiota, pero ya sabía cómo terminaría eso si no intercedía.

¡Miren! — anunció el rubio, observando como Kakashi y Sakura se internaban en la feria mientras ellos discutían.

En efecto, la pareja entraba a la feria mientras los otros dos discutían de forma de lo más tonta…

¡Vamos! — vociferó el rubio saliendo de su escondite y siguiéndolos.

El Uchiha y el Hyūga se miraron entre sí, por un microsegundo, pareció que rayitos asaltaron de sus miradas. Pero, enseguida se fueron detrás del idiota Uzumaki, quien seguro haría que lo descubrieran antes de que la cita pudiera terminar.

Aunque tal vez eso era lo mejor…

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Mientras caminaban, Kakashi no pudo evitar pensar… ¿En qué carajos pensaba su ex alumna para enrollarse en todo ese lío de las citas?

Se esperaba de cualquier mujer, de cualquier kunoichi de la aldea, pero, ¿Sakura? ¿En qué demonios pensaba? Y sobre todo, ¿Neji lo sabría?

Porque sí, él sabía que la kunoichi de rosados cabellos y el genio Hyūga tenían algo. Para desgracia de ambos ninjas, los descubrió en una de las tantas consultas obligadas que la Hokage les mandaba todos los meses al hospital (si de él dependiera, no iría jamás a esos malditos lugares insalubres). Y aunque eso podía parecer de lo más normal. Pese a eso, habitualmente no se salía con la bata desarreglada y con las mejillas enrojecidas.

Kakashi, con la reputación de ninja holgazán, despistado e indiferente que se creó durante todos estos años, se hizo de la vista gorda e hizo caso omiso a lo que posiblemente ‹‹pasó›› dentro de esa oficina.

El peli-gris se distrajo, de repente sintió uno, no, dos, no, tres chakras extremadamente familiares. Los tres estaban haciendo un esfuerzo descomunal por ocultar sus presencias, aunque claro, a cierta distancia era lógico que sentir su chakra rondante sería lo más racional. Era un punto extra que sus habilidades crecieran gracias a Midori.

Miró de reojo a su alumna, la chica tenía las mejillas sonrosadas aunque miraba todo embelesada.

¿Te gusta algo, Sakura? — preguntó de repente, haciendo que la kunoichi saltara sorprendida.

Se habían parado frente a un puesto de peluches de felpa.

Se trataba de un bonito elefante rosa… ¿En qué lugar habían elefantes rosas? A lo mejor era la industria que ahora probaba cosas nuevas con colores extravagantes… En fin. La peli-rosada se encontraba bastante concentrada en el elefante rosa, uno con ojos muy grandes y muy espantosos.

Eh, no, no. — se apresuró a decir la chica, bastante avergonzada.

Puedo comprarlo para ti. — ofreció Kakashi, si bien era una cita ‹‹obligada›› tener un detalle con su pequeña alumna no estaba de más.

Sakura abrió grandemente los ojos y lo miró, estupefacta.

¡No, no, no, no es necesario! — urgió ella, pero su sensei ya estaba hablando con el vendedor.

Ese elefante rosa, por favor. — ignoró las protestas de la Haruno y pagó al hombre la suma, (bastante costosa) del peluche de felpa —. Aquí tienes.

Hatake le entregó el peluche a una muy enrojecida Sakura. Le tomó varios minutos antes de procesar lo que su sensei acababa de hacer, su tacaño y avaro sensei, le acababa de comprar un elefante de felpa sin rechistar.

Kakashi-sensei… — murmuró, aun pasmada.

El Hokage cerró los ojos repentinamente, lo que adivinaba una sonrisa por debajo de la máscara.

Tómalo como tu regalo de navidad.

¡Kakashi-sensei! — gritó la peli-rosa, molesta.

Hatake rió, esa ya se parecía más la alumna con carácter volátil que conocía.

¿Nos vamos? — le ofreció el brazo.

Sakura quedó muda y enrojeció de nuevo, a veces su sensei era el tipo de hombre que no podía comprenderse. Mucho menos con los cambios drásticos de tema. Sin embargo, eso no significaba que no podía disfrutar de su cita. Así que con mucha pena, tomó el brazo de su ex sensei y se encaminaron por los demás puestos.

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No muy lejos, los tres individuos que desgraciadamente se encontraban en el mismo lugar y compartiendo espacio, observaron cómo se desarrolló la escena. Mientras Sakura iba cómodamente agarrada del brazo de su sensei, su novio no estaba muy contento con la acción. Y lo único que le produjo (en lo más hondo de su corazón y alma) fue quebrarle el brazo a Hatake…

El Uchiha no parecía muy complacido tampoco, mientras que a Naruto parecía que le daría un infarto antes que eso terminara. Lo que le vendría mejor, puesto que era más placentero morir así que a manos del heredero del Bouke.

Tsk. — chasqueó la lengua Sasuke.

Neji soltó un bufido y se adelantó, pero Naruto lo detuvo ¿en qué rayos pensaba cuando lo hizo?

Espera, ¿a dónde vas?

Sí ustedes quieren quedarse ahí, háganlo. Estoy por mi cuenta. — respondió severamente el castaño.

Se soltó de las manos de Naruto y encaminó, por donde Sakura y Kakashi se habían ido.

Yo también. — dijo el moreno, seguido desapareció.

Y así como así, Naruto se quedó solo.

Ah, que aburrido, dattebayo. — suspiró.

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Eso no debió pasar, se suponía que todo había quedado claro aquel día que rompió la solicitud frente a todos e hizo prácticamente pública su relación con la Haruno.

¿Pero acaso esa mujer escuchaba? Si fuese así, no tendría que estar ahí. En la feria del pueblo vagando de puesto en puesto. Pasó por todos, los dulces, los fuegos artificiales, la ropa, los osos de felpa… Y no los había encontrado. Por el contrario, parecía que se le habían perdido.

Carajo. — masculló, deteniéndose a sondear el lugar.

Vago por todos y cada uno de sus puestos, al verse sin otra salida tuvo que activar su Byakugan. Sí, era de lo más extremista, pero era su novia, su terca novia la que tenía una cita con el Sexto Hokage. Y no tenía la menor intención de perderla por un factor llamado experiencia.

Volteó, giró su cabeza y los encontró, sonrió, además encontró algo extra…

O más bien, un par de personas más. Se trataba de Tenten y Lee. Los dos estaban en un puesto de comida esperando una orden cuando él se les acercó, o más bien, secuestró a Tenten.

Disculpa Lee, Tenten tú vienes conmigo. — soltó a quemarropa, sin oportunidad de oponerse.

¡Hey, espera, ¿a dónde llevas a adorada compañera?! — gritó Lee, incapaz de obtener alguna respuesta.

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Levantó la cabeza, los tonos naranjas y morados morían porque una nube negruzca se los tragaba. Las primeras estrellas comenzaban a hacer su aparición. Y el bullicio se empezaba a hacer un poco más fuerte, las calles se transitaban con más continuidad, los puestos se llenaban de a poco y pronto comenzarían los actos de magia.

Hacia allá se dirigían Kakashi y Sakura, cuando de repente se encontraron con una escena un poco particular…

¡Espera, Neji! — riñó Tenten.

El Hyūga la llevaba del brazo, si bien no ejercía una gran fuerza y no la obligaba a caminar, sentía como si lo estuviese haciendo.

¡Neji! — bramó, ya con poca paciencia.

Tenten quería mucho a su compañero de equipo, y entendía que es un hombre de pocas palabras. Sin embargo, que la sacara de su cita con Lee, le molestaba en demasía que la única oportunidad que tuvieron para salir, el castaño la arruinara repentinamente en un arrebato que no comprendía.

Aunque claro, Neji Hyūga no era un hombre que hacía todo solo por impulso… Se detuvieron, y su compañero se dio la vuelta.

Necesito que me acompañes y luego podrás irte con Lee. — dijo, directo.

Tenten pestañeó, bastante sorprendida y sin comprender.

¿Acompañarte a qué?

El Hyūga suspiró, fastidiado. No quería explicarle nada, solo necesitaba una excusa para no parecer un novio extremadamente celoso y posesivo.

Solo acompáñame.

La maestra de las armas frunció el ceño y se soltó del brazo bruscamente, dio un paso hacia adelante y lo miró hacia arriba. El castaño le sacaba como mínimo dos cabezas y debía subir la barbilla para poder encararlo.

Tenten estaba molesta, y su mirada castaña lo decía todo.

No…

¿Tenten, Neji? — una voz fuerte y femenina interrumpió la posible regañina que la castaña le daría a su compañero.

Ambos giraron sus cabezas, ahí estaba Sakura en compañía de Kakashi. En el momento en que Tenten la vio en asistencia de su ex sensei, los engranes de su cerebro encajaron y se dio cuenta del porqué de la brusquedad del Hyūga.

Tuvo que morderse los labios para no soltar una carcajada ni que se ensanchara su sonrisa en burla. Miró de reojo a Neji, su posición era imperturbable y controlada, pero por dentro, sabía perfectamente bien que por dentro, otro era el asunto.

Hola, Sakura, Kakashi-sensei. — saludó la chica, animada y con una sonrisa grande.

¡Yo! — saludó el peli-gris con un ademán de su mano derecha y sus ojitos arqueados.

No obstante, la peli-rosa miraba a Neji de manera insistente, pero éste no hacía mucho caso a la recelosa mirada que la Haruno le daba.

Han venido aquí… ¿Juntos? — miró a su novio y luego a su amiga.

Intercambió miradas entre los dos chicos.

No. — intentó explicar la castaña.

Sí. — contradijo Neji, serio e impoluto.

Dos respuestas contrarias, Tenten miró a su compañero y Sakura también, mientras fruncía el ceño.

Discúlpennos.

Seguido, Neji tomó delicadamente del brazo a su novia y se la llevó lejos de ahí para poder hablar. El castaño la conocía lo suficiente como para saber que estaba a punto de explotar.

Kakashi y Tenten se quedaron ahí, en medio del puesto de comida china sin saber lo que había pasado. Más la segunda que el primero.

Será mejor que te vayas, Lee está buscándote para el show de magia. — comentó Hatake, después de unos segundos de silencio. Tenten lo miró dudosa, sin saber qué hacer, si irse de verdad o esperar a que esos dos arreglaran sus diferencias —. No te preocupes, yo me encargo. — le sonrió por debajo de la máscara, la chica sonrió y los ojos le brillaron.

¡Gracias, Kakashi-sensei! — exclamó, enseguida se fue en busca de su cita.

El peli-gris la vio correr y perderse entre la gente, luego giró hacia donde Sakura y Neji se encontraban ‹‹conversando›› (la forma amable de decir que Sakura gritaba de cólera y su pareja se mantenía pacífico esperando que se descargara). Suspiró, su cita había terminado.

Aunque no podía decir que era malo…

Resignado, metió las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar entre la multitud. Ya estaba ahí, así que nada perdía con observar un poco más y despejarse un poco.

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Llevaba 15min vagando, no miraba que puesto tras puesto y no había podido encontrar por ningún lado algo que realmente le llamara la atención. Simplemente vagaba…

Estaba cansado, realmente exhausto. La cita había terminado, lo que internamente agradecía. No quería tener que llegar al final, pues no sabría qué hacer. El que Sakura se metiera en ese ‹‹concurso›› (como elegantemente lo llamó su querido amigo), fue no más que una imprudencia sabiendo que tenía una pareja que no ocultaba el hecho de que no le agradaba la idea. ¿A qué hombre la agradaría?

Exhaló, este tema del matrimonio y las citas era extenuante, además de que el consejo no estaba para nada contento. Ya no comprendía de donde se sacaron esa ley…

Según Tsunade, no la implementaron hasta que se le nombró. Y la razón era simple.

Kakashi Hatake, si bien es un ninja admirable y de renombre, también tenía una fama de mujeriego e irresponsable que competía con lo que le hacía honorable. Pese a que fue nombrado como el mejor candidato para el puesto de Rokudaime Hokage; no significaba que no tuviese que hacer sacrificios.

Él era el Hokage, porque era la única persona aparte de Naruto que podía ostentar y portar con honor el título. Debía atenerse a lo que el consejo decidiera.

Los ancianos resolvieron que debía comprometerse en matrimonio, su excusa fue su soltería desenfadada y las habladurías de las ‹‹damas›› con las que indiscretamente se enredó. Eso le generaba una mala reputación que según los ancianos del consejo, debía limpiar.

¡Y qué mejor manera que con un matrimonio forzado!

Se detuvo en medio de la calle en la que deambulaba, cerró los ojos y respiró profundamente el aire frío que le resecó el esófago y le dio una leve comezón en la garganta. Tosió levemente.

¿Qué era mejor? ¿Qué los ancianos le escogieran una esposa o que lo hiciera él de una forma muy singular, pero que terminara preferiblemente?

En el momento en el que pensó esas interrogantes, se dio cuenta que de cualquiera de las dos formas estaba perdido…

Resignado soltó otro suspiro, abrió los ojos. Y exactamente cuando estaba dispuesto a irse, divisó a un par de personas en un puesto de dulces.

Frunció el ceño.

Se trataba de Midori e Itachi. Ambos estaban en el puesto de dulces, más bien, Itachi compraba dangos y la hermosa kunoichi le hacía compañía.

Su mente le dijo que diera media vuelta y se fuera, pero su cuerpo actúo de forma contraria y se encaminó hacia donde ellos que se encontraban a punto de marcharse.

Kakashi, ¿qué demonios haces aquí, dónde está tu cita? — interpeló la de cabellos morados, buscando a la mártir que tendría que calarse la compañía de Hatake.

Cierto, ¿dónde está, Sakura? — apoyó el moreno.

Kakashi entrecerró los ojos, el Uchiha sabía de antemano que su ex alumna sería su cita y no le advirtió.

Tú sabías que Sakura era mi cita y no me dijiste nada.

No es mi asunto, no tenía por qué avisarte. — respondió el Uchiha tranquilamente.

Kakashi resopló, no había personalidad más corriente que le sacara de quicio que la del hermano mayor de Sasuke.

¿Dónde está? — preguntó Midori, buscando a la peli-rosa sin éxito.

Se fue con Neji. — añadió Kakashi — ¿Y ustedes dos qué, están en una cita? — la interrogante abandonó sus labios de repente y sin pensar.

Nos encontramos aquí por casualidad. — respondió Midori, un poco extrañada por el tono áspero que usó Hatake.

Le observó raro, pero lo dejó pasar, pues la dispersión de chakra estaba de nuevo en el ambiente y lo hacía lo suficientemente cargado como para distraer de cualquier otro pensamiento.

Tengo que aplicarte tu tratamiento. — añadió.

Sí. — objetó, secamente el Hokage.

Midori inhaló profundamente, miró a Itachi, luego a Kakashi y por último sonrió.

Ven, he encontrado una manera de aplicarlo sin tanto desgaste y que dure más tiempo.

Eso les llamó la atención, y así como así, la mujer desapareció en un destello violáceo.

Itachi y Kakashi se miraron entre sí, ya sabían dónde encontrarla.

Ellos también desaparecieron en medio de aquella feria, tendrían una buena noche.


Notas de Autor:

Bueno, he aquí la actualización, como que esta vez fue rápido ¿no? He de decir que ya tenía bastante adelantado el capítulo y por esa razón terminarlo no fue tan difícil, sí, sé que he dejado huecos y trataré de subsanarlos como de no ser tan rápida al narrar, trataré de ser más detallista en el próximo. Pero ahora tenía la idea y editar era de vida o muerte porque si no se me olvida.

Espero que el capítulo haya sido de su agrado, me disculpo por las partes restantes pero bueno, en el próximo lo mejoraré (debo hacerlo, ya se me hace muy simple). Agradezco a todos los que me han comentado, me han agregado a favoritos y alertas, muchísimas gracias.

Mar Angys Dreams, RinneRikudo, Crimela, Irasue Hatake, TheDarckAngel, Aire2409, AndrewHatake, Karina Bancrofti. Muchas gracias y espero contar con sus comentarios. Cuídense mucho, un abrazo y un saludo.