Capitulo III
Cerca de ti
Recorrían el oscuro pasillo del templo Hyuuga, despacio, en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos...
Se sentía patético, patético por lo que estaba haciendo... vigilarla...
Él era Neji Hyuuga, un ninja capaz y competente, podría estar haciendo cualquier otra cosa antes que eso... ¿Qué era lo que se creía su tio? ¿Qué su hija se iba a escapar? Como si no la conociera... Ella nunca haria eso. Ella no seria capaz de llevar la contraria a su padre, no se iría, a pesar de que lo estuviese deseando con todas sus fuerzas...
Y él estaba ahí, vigilándola y siguiéndola a todas partes, no le gustaba, porque sabia que la incomodaba...
- Neji siento tener que incordiarte tanto, dijo Hinata mientras se daba la vuelta y le miraba fijamente.
Acaso habría dicho algo en alto, pensó Neji para si.
- yo... lo siento, volvió a repetir la chica esta vez de forma más baja.
- No, respondió él de modo cortante, tú no tienes la culpa, no tienes que sentir nada, la culpa la tengo yo, yo soy el que te incomodo siguiéndote de un lado para otro.
- No, tú... tú no me molestas.
- No me digas, dijo él esta vez con una sonrisa en la cara... y tú quieres que me lo crea.
- No, de verdad, te debes de aburrir tanto...
- ...
- Lo ves.
- Si tienes razón para mi es una perdida de tiempo seguirte, pero son ordenes de Hiashi_sama no tengo más remedio que aceptarlas.
- ...
Un largo silencio recorrió la estancia hasta que al final Hinata se atrevió a responder a sus duras palabras.
- Si yo no existiera, tú no tendrías que pasar por esto.
- Si no existieras, yo tendría que vigilar a Hanabi_sama y eso sería peor para mi.
Una débil sonrisa surgió del rostro de Hinata.
- Si tienes razón.
- Yo siempre tengo razón.
Hinata se dio la vuelta y siguió caminando.
- Yo... voy a mi cuarto... tengo que terminar de leer un libro...
Los dos subieron escaleras arriba y entraron en la habitación de Hinata, Neji pocas veces había estado allí, era una habitación grande, rustica, poco amueblada, solo una cama, una mesita y una estantería llena de libros ocupaban la habitación.
- Si quieres puedes sentarte, dijo la chica señalando la cama.
- No, aqui estoy bien, contestó él mientras ella cogia un libro y se ponia a leer. Neji entrecerró los ojos...
.... ¿Cuánto tiempo habia pasado ya de eso?...
¿Horas quizá?
Si, habian pasado horas, y en ese tiempo habia pasado un montón de hojas de su libro, aunque en realidad no se habia enterado de nada de lo que habia leído... Neji la incomodaba bastante, no habia apartado su rostro de ella desde que llegó a la habitación, más bien no se habia movido...
Sin querer se le cayó el libro.
El chico abrió los ojos y la miró confuso.
- Lo... lo siento, se apresuró a decir mientras recogía rápidamente el libro y se ocultaba tras él.
La observó fijamente. Llevaba ya un buen rato ahí y empezaba a cansarse, se acercó a ella y se sentó a su lado. Ella alzó la cabeza sorprendida.
- Deja de fingir que lees, fue lo único que dijo.
Solo esas palabras bastaron para que unas pequeñas lágrimas surgieron de su rostro.
- Toma, dijo él ofreciéndola su pañuelo de tela.
- ... No me quiero casar...
- No digas eso porque es mentira. Tú si te quieres casar.
- ¡Pero no de esta forma! ¡No así, obligada! ¡Esto no es justo y lo sabes!
- Yo no puedo hacer nada.
- ...
- Si yo no estuviera aqui te podrías escapar.
- No lo haria.
- ¿Por qué?
Hinata le miro de forma silenciosa.
- Eres tonta, en la vida no puedes agradar a todo el mundo.
- Convence a mi padre.
- Un miembro de la rama secundaria no puede hacer eso.
- Yo... tengo derecho a elegir... es mi vida... no la de ellos...
- Naruto.
- No, Neji... tú... tú sabes que no.
- Debo irme, es demasiado tarde, no creo que en lo que quede de día te escapes.
- Pero... Neji...
- Hinata_sama, usted sabe que eso es imposible, contestó él mientras se alejaba de la habitación.
