Para cuando subo esto ya he hecho uno de mis parciales pero no os preocupéis, tengo otro en camino así que por falta de inspiración no será XD Como siempre os contesto a quienes no tenéis cuenta:
Daniela: el FBI me pareció un lugar lo suficientemente familiar y peligroso ;)
husall: Espero que también encuentres esta parte interesante.
BBfan: ¿Quién eres? Porque te he buscado en FF y me salía una chica americana que no sabe ni papa de castellano.
KAROBNS: Subí la 2ª parte y aquí está la 3ª
sary: Creo que me puedes dar 2 días de margen y seguirá siendo actualizar pronto ;)
(): ¿Eres Lizzybonesfan? El último review sin firma fue tuyo así que no sé... Brennan lo pone en apuros pero como si él no lo disfrutara XD
mimi: De acueeeeerdo, aquí va la siguiente parte.
En este capítulo el calor sigue subiendo exponencialmente, ¿lo notáis? ;) Como siempre espero que os guste.
Disclaimer: Bones no me pertenece, si lo hiciera estaría demasiado orgullosa de mí misma.
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Capítulo 3
Booth agarró a su compañera y la llevó a la parte de atrás de la furgoneta, donde tenían más espacio. Ambos estaban arrodillados en el suelo del vehículo, mirándose de arriba abajo. El agente tomó la iniciativa, agarrándola de la cintura para apretarla contra su cuerpo mientras la besaba cargado de pasión. Un gemido escapó de Brennan y Booth bajó los labios hasta su garganta, lamiéndola, para ir bajando al escote de su vestido. Cuando la antropóloga sintió las manos de su compañero apretando sus pechos se creyó morir.
-Booth…
-Dime lo que quieres, Huesos –susurró con pasión-. Dímelo y te lo daré –Él siempre le había dado todo lo que ella quería.
-Acaríciame –rogó, cogiendo la mano del agente e introduciéndola dentro de sus bragas. Booth gimió.
-Estás increíblemente húmeda –se maravilló, introduciendo dos dedos con facilidad y moviéndolos cada vez más rápido. Brennan sintió cómo las piernas le fallaban y se apoyó contra él. Booth la tumbó con delicadeza en el suelo de la furgoneta y le quitó las bragas. La antropóloga protestó al dejar de sentir los dedos de él pero profirió un grito ahogado al sentir el cálido aliento de la boca de Booth en su sexo.
-Dime cómo te gusta, Huesos –Brennan se sintió complacida. Un buen amante es aquel que sabe escuchar los deseos del otro y su compañero no la había defraudado en eso-. ¿Así? –preguntó, deslizando la lengua por sus labios-. ¿O prefieres esto? –preguntó, acariciando su clítoris con la punta de la lengua, recibiendo un jadeo estrangulado por parte de la antropóloga.
-Sí… así… me gusta cómo lo haces… más rápido, Booth… hazlo más fuerte –jadeó.
El agente sonrió, era delicioso tenerla tan a su merced, y su lengua comenzó a ganar velocidad mientras los gemidos y jadeos de su compañera lo tenían al límite. Se arrancó los vaqueros para darle más espacio a su erección y siguió lamiendo el sexo de Brennan.
-Booth, necesito que me… ¡oh, síííííí! –gritó, sintiendo cómo el orgasmo la devastaba cuando su compañero introdujo su clítoris en la boca, succionándolo con fruición-. Booth, ha sido… uau…
Su antropóloga preferida acababa de correrse y se había quedado sin palabras. Se sentía el rey del mundo.
El rey del mundo con una dolorosamente firme erección. El cerebro pequeño estaba tomando el mando del cerebro grande y le pedía a gritos hundirse en ella hasta volver a oírla gritar de ese modo.
-Booth… -susurró ella con esa mirada traviesa que erizaba cada pelo del cuerpo del agente. Brennan se sentó sobre él y comenzó a robarle besos apasionados mientras se frotaba contra él, tal como había hecho en el cine.
-Huesos, por favor… me tienes al límite –suplicó Booth.
-Creo que no debería pasar nada importante aquí, nos podrían pillar –dijo Brennan-. Pero no te voy a dejar así –aseguró, acariciando su erección por encima de los bóxers. Booth cerró los ojos, dejándose llevar por el placer. La antropóloga le bajó los bóxers y miró su pene, fascinada. No era la primera vez que lo veía pero sí la primera vez que lo veía erecto-. Es hermoso. Y es… impresionante –constató. El agente sonrió, orgulloso. Brennan acercó una mano lentamente y lo agarró, comenzando a acariciarlo de arriba abajo lentamente. Booth quería que aumentara la presión pero por otra parte sentía que si ella lo hacía no aguantaría más.
La antropóloga se inclinó, se colocó frente a su pene y alzó la vista hacia sus ojos. Sonrió maliciosamente y lamió la brillante punta, gesto que fue recompensado con un jadeo de su compañero. Abrió los labios e introdujo su pene lentamente, disfrutando de la reacción de Booth. Siempre le había encantado el sexo oral, tanto darlo como recibirlo, pero sentía que con Booth la experiencia iba más allá.
Booth, como cualquier hombre, adoraba que una mujer hermosa le diera placer con la boca pero es que lo que Brennan le estaba haciendo tenía que ser ilegal. Sentía cómo su placer aumentaba mientras la cabeza de ella subía y bajaba por su erección.
Bajó una mano hasta su cabello y se lo acarició y Brennan no pudo evitar un escalofrío de deleite. Aún siendo ella quien le estaba dando placer a él, Booth seguía siendo capaz de hacerla sentir la mujer más especial y amada de la tierra.
-Huesos, si sigues así voy a… -la avisó Booth al sentir el comienzo del orgasmo. Brennan por toda respuesta incrementó la succión y el agente se sintió perdido mientras se abandonaba al orgasmo en su boca.
Al terminar, la antropóloga se incorporó y le sonrió y Booth la apretó con cariño contra él. Se vistieron, se levantaron y se dirigieron otra vez a los asientos.
-Creo que esto hará el trayecto hasta casa más fácil –sonrió Brennan.
-Sí, lo suficientemente fácil como para aguantar hasta la mía –sonrió el agente ante la mirada molesta de su compañera-. ¿O te he puesto tan caliente que no puedes aguantar ni 20 minutos? –la provocó.
-De acuerdo, iremos a tu casa –aceptó Brennan, abrochándose el cinturón de seguridad.
Booth sonrió, temiendo que fuera él quien no pudiera aguantar el maldito tiempo.
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Sí, ya tengo escrito el 4 pero no lo subiré hasta que no termine el 5º :P
Los comentarios se agradecen, ¿os ha gustado?
