Capitulo 3
Las muchachas y las mujeres del Polo Sur.
Bak se despidió temporalmente de Yashio y continuó recorriendo la ciudad. No tenía nada en contra de los maestros elementales, y no se sentía celoso de Yashio cuando estaba con él, pero entrar voluntariamente a un edificio lleno de maestros elementales, una escuela donde seguramente habrían alumnos quejándose de alguna tarea relacionada a terminar un movimiento, y otros quejándose de lo difícil que es algún movimiento en particular era un poco más de lo que él podía soportar. Para evitar la escena desagradable que se desarrollaría si él se consiguiese con uno de esos alumnos, decidió seguir explorando, y no era una manera desagradable de pasar el tiempo. Empezó por regresar a las áreas residenciales más cercanas, para conocer mejor sus callejones, que podían ser como laberintos para aquellos que no los conociesen.
Por varias horas caminó entre callejones, más de una vez regresando a un cruce que ya había tomado, pero al cabo de cierto tiempo empezó a comprender el diseño de las calles. Luego de comprender como funcionaban los callejones residenciales, decidió conocer el área principal, a donde se encontraba la casa donde residía la jefa del pueblo. Era un edificio cilíndrico esférico, un monstruoso iglú de metal cubierto de hielo, con guardias patrullando todas las áreas adyacentes con recelo. Al entrar al área de patrullaje de los guardias, uno de ellos lo detuvo.
-Detente, muchacho, estas entrando en una zona prohibida.- Dijo con aire de finalidad, ese aire que posee aquel que cree que está haciendo cumplir la ley más absoluta, y Bak tuvo que contener su risa, porque la voz sola de este guardia era indicativa de su nivel intelectual, o más bien, de la falta del mismo. Bak siempre se preguntaba porque parecía que el trabajo de guardia estaba tan estrechamente relacionado con el ser idiota, porque si el fuese una persona importante, solo contrataría a gente que considerase inteligente para realizar el trabajo.
- Soy un viajero, solo quería solicitar una audiencia con la jefa, así tenga que esperar semanas, señor.- Era difícil seguir manteniendo a raya sus ganas de reír, así que deseaba que la conversación terminase rápidamente.
- Bien, te llevare a la oficina de solicitudes, sígueme, y si tratas de hacer cualquier cosa no será bueno para ti... no vayas a ningún otro lugar, viajero.- Era verdaderamente difícil sentirse amenazado por alguien que probablemente tardaría horas tratando de resolver el más simple de los problemas matemáticos, pero Bak hizo su mejor esfuerzo de aparentar estarlo. El guardia lo llevó hasta las puertas del edificio central, y lo llevó por un par de pasillos antes de dejarlo frente a una puerta que decía "SOLICITUDES" claramente grabado en una tableta que se encontraba pegada a la parte superior de la misma.
- Cuando salgas te esperará otro guardia para guiarte hasta afuera, adiós.- El guardia se fue, y Bak entró a la oficina: era una oficina de tamaño medio, donde habían dos secretarias trabajando bajo montañas de papeleo burocrático. Las muchachas no parecían notar su presencia, así que se aclaró la garganta para hacerse escuchar, pero no tuvo éxito.
-Disculpen, señoritas, ¿podrían darme un momento?- Preguntó, levantando la voz un poco. La que estaba más cerca de él dejó caer un papel que cargaba en su mano.
-¡Por supuesto! Disculpe que no lo haya escuchado antes, muchacho.- Se sentía extraño ser llamado así por alguien que a difícilmente podría ser mayor que él, pero todo lo que le importaba era saber si podría ver a la jefa del pueblo.- ¿Qué deseas?-
- Solo quería saber si podía ver a la jefa, y uno de sus guardias me trajo hasta acá para hacer una... ¿solicitud?- Dijo inseguro, dado que era totalmente inexperimentado en área burocrática. La muchacha lo miró un poco confusa.- Ok, ¿y qué proposición comercial traes para el pueblo?- Bak no estaba seguro de cómo responder, así que tomó un momento para pensar sus próximas palabras, pero al cabo de unos momentos tampoco supo qué decir.
-Ehm... la verdad es que... no tengo nada así para la jefa, solo quería hablarle.- Soltó una débil e insegura risa.- Yo y un amigo estamos viajando, y ya que estábamos aquí, queríamos conocer a la persona más importante del pueblo, pero entiendo si es imposible...- Bajó su mirada hacia el suelo, sintiéndose como un completo idiota. La muchacha puso una cara de frustración.
- Déjame adivinar, el guardia bueno para nada no te preguntó con que finalidad querías ver a la jefa, y te trajo aquí sin explicarte nada, ¿cierto? – Bak asintió, puesto que se sentía más apenado con cada momento que pasaba.- Ahh, no tienes porqué sentirte mal, muchacho, si la podrás ver, lo que sucede es que lo único con lo que trabajamos aquí es con solicitudes de comercio. Si quieres hablarle solo búscala de noche en el parque cerca de la entrada sur, suele estar allí y siempre habla con quien se le acerque, con tal de que no la molesten.- La muchacha le ofreció una sonrisa que lo hizo sentirse menos estúpido, con lo que Bak se despidió de ella y volvió a abrir la puerta. Había otro guardia esperándolo justo afuera, y este le guió a la entrada de nuevo. ¿Por qué tener tanta seguridad en el edificio si la jefa es alguien totalmente accesible?
Parecía algo un poco falto de sentido, pero al regresar afuera le dejó de dar importancia, concentrándose más bien en que podrían conocer a alguien de poder, y quizás ella podría saber algo del paradero del padre de Yashio. Todo esto era posible sólo porque la tribu mantenía costumbres pueblerinas; el líder de una ciudad del mismo tamaño hubiese resultado alguien mucho más difícil de contactar. Contento con el resultado de sus exploraciones hasta el momento, decidió ir de nuevo al área comercial, específicamente al área de venta de armas.
En Gran Sur ya había visto las armas típicas de las tribus agua, que incluían mazos, lanzas, cimitarras y bumeranes, pero jamás había sentido la necesidad de comprar más armamento, a pesar de lo mucho que le gustaba probar todo tipo de armas afiladas. Tampoco podía cargar consigo todas las armas del mundo, así que la facilidad con la que podría portar un arma era una de las cualidades más importantes que necesitaba para poder hacer una nueva adquisición. Contempló diferentes armas, midiendo su peso, su versatilidad, eficiencia, y valor como añadidura a su arsenal, y luego de ver muchas armas estaba casi decidido de no comprar nada nuevo, porque nada lo cautivaba lo suficiente. Cuando estaba saliendo del área de armas, un muchacho le hizo señas de que se le acercara, y se acercó, con una mano sosteniendo uno de sus cuchillos por dentro de su manga, por ser precavido.
-Ven conmigo, te mostraré la mejor tienda de armas del pueblo.- Le dijo el chico, y lo llevó entre pequeños callejones que rodeaban la parte posterior de varias tiendas, y finalmente al frente de una tienda que tenía un gigantesco búmeran y una espada cruzándose, con una pancarta que decía " Los Filos del Sur". El nombre era del agrado de Bak, quien retomando su entusiasmo previo, se adentró en la tienda para buscar y quizás conseguir al fin una nueva arma que encontrase el lugar perfecto en su arsenal. La tienda era mucho más grande de lo que su entrada sugería, extendiéndose por al menos cincuenta metros de profundidad, cono anaqueles repletos de distintos tipos de armas, y frente a cada anaquel había un dibujo con una explicación de los orígenes del arma.
Las lanzas no le servían, por su gran tamaño; las cimitarras tampoco, por razones similares; espadas ya tenía tres, y si fuese a comprar mejoras las compraría en la nación del fuego, donde se encontraban los mejores herreros y forjadores. Inspeccionó anaquel tras anaquel, esperando dar con un arma especial, una que al verla, sabría que era esa la que debía obtener, pero no tuvo la suerte de hacerlo. Estuvo revisando muy de cerca los bumeranes, arma que le añadiría versatilidad a sus ataques, lo que sería ciertamente una mejora, pero no puedo conseguir uno que tuviese el peso y tamaño ideal. En un último intento se acercó al dueño de la tienda.
- Disculpe señor, tiene algún arma que no esté mostrando en los anaqueles, o sino ¿me podría recomendar algo?- Le dijo, sin ningún tipo de expectativa.
- ¿Buscas algo especial, muchacho?- Había algo en sus palabras que parecían invitarlo a seguir, como si estuviese esperando complicidad de Bak. Algo quería mostrarle, así que Bak le siguió el juego.
- Si, busco algo especial... un arma que sea perfecta para expandir mis opciones en combate.-
- Buena respuesta chico, acompáñame.-
Ya en la oficina del dueño, se sentó frente al escritorio, esperando a ver lo que le mostrarían. Pasaron varios minutos, y Bak comenzaba a impacientarse justo cuando el sujeto sacó un pergamino de entre un montón, y los sostuvo triunfalmente entre sus manos.
- Esto, muchacho, - Extendió el pergamino sobre su escritorio, develando lo que parecían ser los planos de un arma, de un búmeran en especifico.- es un arma de ensueño. Es más ligera que el búmeran promedio, se mueve más rápido, y es más filosa. El único problema es que los materiales no se consiguen todos en el mismo sitio, y debe de ser forjado por alguien que lo pueda entender, y que tenga acceso a una forja de la nación del fuego. Lo he mantenido aquí por algún tiempo, pero no se lo quería vender a cualquiera, y tu pareces tener avidez de crecimiento como guerrero, así que sé que le darás un mejor uso que cualquier estúpido con dinero. Ten,- Le entregó el pergamino.- es tuyo. Te puedo vender los materiales para la base del búmeran en nueve piezas de plata, si los quieres.- Bak esperó un momento, ojeando los planos de nuevo. Lo poco que logró entender de las explicaciones sugerían que realmente era un arma excepcional, no solo describiendo una trayectoria distinta a la de bumeranes regulares, sino también teniendo una forma que lo hacía menos vulnerable a un cambio repentino en la corriente de aire a su alrededor.
Nueve piezas de plata eran gran parte de su capital, pero ese encuentro, esos diseños, toda la situación parecía destinada a ocurrir, al menos en los ojos de Bak, así que decidió comprar las partes - Okay, está bien, compraré los materiales.- Buscar el resto de las piezas y al forjador tendría que esperar por razones obvias, pero al menos sentía que no había perdido su tiempo y que en un futuro tendría un arma excepcional.
Bak empezaba a sentirse cómodo en las calles, vislumbrando posibles atajos hacia otras partes de la ciudad, usando callejones que se interconectaban, permitiendo así vías alternas de escape si llegase a necesitarlas. Desde pequeño le gustaba conocer muchos caminos para llegar a un mismo destino, consiguiendo atajos en lugares insólitos, desde vías de aireación hasta en vías de desperdicios, y la búsqueda eterna ya era una costumbre subconsciente. Deambuló por la ciudad, haciendo nota mental de cualquier objeto, muro, techo y construcción que pudieses convertirse en una vía alterna de transito, cuando un niño se tropezó con él a pleno trote.
-¡AAAU!- Gritó el pequeño, sacudiéndose la nieve de encima. -. ¡Señor, tenga cuidado!- El niño no parecía tener más de seis años, y reanudó su carrera, sin darse cuenta de que había dejado caer algo. Bak intentó llamar su atención, pero el niño se encontraba corriendo con otros niños y no lo escuchó. Luego de recoger la pequeña nota del suelo, leyó que se trataba de una dirección. Como el niño ya se había perdido de su campo visual, fue a la dirección en la nota. Se trataba de una tienda de vasijas y trabajos en cerámica, practica inusual para la zona. Al fondo del establecimiento, se apreciaba la silueta de una mujer volteada, arreglando un sinfín de pequeñas gavetas que se encontraban detrás de un mostrador.
-¿Disculpe...?- Bak tomó un par de pasos hacia la mujer.
- Que bueno que llegaste, por favor mueve las cajas que están cerca de la entrada al almacén trasero.-Dijo sin voltearse. Un poco confundido, Bak levantó las cajas, y las llevó por la única puerta adicional a la entrada, que lo llevó a un cuarto de depósito. Al salir del cuarto la mujer le esperaba, y su lenguaje corporal denotaba impaciencia.
- ¿Por qué llegaste tan tarde hoy?- Dijo, mientras se volteaba a verlo, y al hacerlo su expresión cambió bruscamente.- Disculpa muchacho, pensé que eras el chico que me ayuda en las tardes. Gracias por ayudarme.- Bak encogió sus hombros.
- No hay problema, señora, de todos modos no tengo ninguna otra actividad planeada por el momento. Si necesita más ayuda, me puedo quedar con usted.- La mujer le sonrió.
- Eres buena persona. Soy la señora Toshino, ¿Cuál es tu nombre?-
Bak estuvo en la tienda hasta luego del anochecer, moviendo cajones, ordenando vasijas, vajillas y otros artículos de cerámica. La señora Toshino le dió almuerzo y cena, y le hablo de su hija, a quien quería por encima de todas las demás cosas. El esposo de ella había sido un maestro agua que era uno de los representantes de la tribu agua del sur en la nación del fuego, donde se habían conocido, y donde habían vivido hasta que el termino de él se acabó. Luego de eso, cuando tuvo que regresar, se había venido ella también, y ahí criaron a su hija. Al cerrar la tienda, Bak se despidió, e iba a retornar a la posada.
-Bak, ¿a dónde te estás quedando?-
-En una posada que queda cerca del centro de la ciudad. Bien, gracias por todo señora Toshino, la veré luego.- Mientras trabajaba en la tarde había acordado con ella de ayudarla al día siguiente a cambio de una pequeña paga, puesto que el otro chico era muy errático.
-Si alguna vez están en el pueblo y necesitan un lugar donde quedarse, serán bienvenidos en mi hogar, así que no dudes en tocar mi puerta la próxima vez que visites el pueblo.- sus palabras de preocupación eran definitivamente las de una madre, y su voz era cálida y reconfortante.
-Muchas gracias, lo recordaré cuando venga de nuevo.- Con eso se despidió y fue de regreso a la posada. Cuando llegó Yashio todavía no había regresado, así que entró a la habitación y practicó silenciosamente con sus armas mientras lo esperaba. Uno de los ayudantes del hotel, entró mientras entrenaba, porque habían pedido que trajeran una cama adicional para la habitación, y se sufrió un susto terrible. Corrió a recepción y logró que lo botaran del hotel por práctica ilegal de armamento dentro del hotel, así que tuvo que recoger sus cosas y las de Yashio para poder esperarlo fuera.
- ... Y así fue como llegue allí.- Dijo Bak, mientras le pasaba un pedazo de pan a Yashio. La señora Toshino estaba preparando el desayuno, pero estaban hambrientos así que comían algo en tanto esperaban a que estuviese listo. El frio de la ciudad era intenso, pero la señora Toshino les regaló un par de viejos abrigos, y con eso lo resistieron. La hija de la señora no bajaba todavía, y ella pidió que disculparan sus modales al tener invitados, pero ellos realmente no se sentían ofendidos en lo más mínimo. Después de todo habían llegado casi en la madrugada, cuando su hija ya estaba dormida, y ella les había dado refugio en su casa. Conversaban sin prestar mucha atención, cuando se escuchó un estruendoso escándalo proveniente del piso de arriba, como si varios sacos duros y pesados chocaran unos con otros y luego rodaran en alguna dirección, pero la señora Toshino no parecía preocupada, simplemente continuó con la preparación del desayuno.
- ¿Estás bien, querida?- Le preguntó, levantando su voz lo suficiente para que se escuchase arriba. Se escucharon un par de sonidos similares adicionales.
-Si mamá, ya bajo.- Respondió, con una voz somnolienta , acto que fue seguido por el sonido de algún liquido moviéndose dentro de unos contenedores, acompañando de ruidosos pasos. La muchacha llegó a la cocina, cubierta hasta el cuello por numerosas cantimploras, de diseños y tamaños variantes, y solo sus ojos y cabello, ambos de similares tonos de azul claro, eran visibles. Tanto a Yashio, como a la muchacha les tomó un par de momentos reconocerse, y al hacerlo ambos saltaron un poco hacia atrás.
- ¡Tu! ¡La muchacha del otro día!- Yashio la miró levemente sorprendido e irritado.
- ¡TU! ¡ARRUINASTE MI TRAMPA!- La muchacha intentaba señalarle con uno de sus dedos, pero apenas se veía como del lado derecho se movían las cantimploras que escondían su brazo.
-Hija, no le hables así a los invitados, y quítate eso, ya sabes las reglas: nada de cantimploras en la mesa. Siéntate que el desayuno se come caliente.- Se volteó sosteniendo dos grandes platos de comida recién hecha, a la cual se le podía ver el vapor todavía. Esta comida no era típica de la tribu agua del sur, pero ella mantenía dentro de lo posible sus costumbres alimenticias de la nación del fuego. La muchacha se quitó todas las cantimploras, depositándolas sobre el suelo.
Ahora que la podían ver mejor, era una muchacha hermosa: su tono de piel era de un moreno más claro que el de una persona típica de las tribus del agua, su cabello era azul claro, como el color del mar en una isla tropical, y aunque se encontraba desarreglado, era algo inusual y cautivante, también era de complexión delicada, rasgos que indudablemente heredaba de su madre. Solo la expresión de su cara mostraba un aire de rebeldía y algo más, pero ninguno de ellos podía deducir que otra cosa sentían en ella. Lo consideraron irrelevante por el momento, y se sentaron en la mesa luego de que ella lo hiciera.
-¿Porque están aquí, acaso viajan sin dinero y sin pensar que deben hacer para obtenerlo?- Sus modales en la mesa eran impecables, en total contraste con su falta de cortesía.
- Nos disculpamos si nuestra presencia te molesta, pero no estaremos aquí mucho más tiempo, así que no tienes de que preocuparte.- La muchacha, se rió vigorosamente, burlándose de ellos.
-¿Preocuparme? Yo tampoco pienso quedarme mucho tiempo más, solo no quiero que molesten a mi mamá cuando no esté. Por mi quédense en el pueblo cuanto quieran, pero no abusen de mi madre.- La señora Toshino la miró con desaprobación.
-¡Ryumi! ¡No le hables así a los invitados, ellos no me molestan, son buenos chicos!-Ryumi mantuvo silencio por el resto del desayuno, y luego se fue, corriendo lo más rápido que el peso que llevaba le permitió
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-Por favor disculpen a mi hija, esta de mal humor porque está teniendo problemas en la escuela- Yashio sintió algo de curiosidad.
-¿La escuela de maestros agua? La visité ayer, es un sito hermoso e impresionante.- En el momento que la conversación dio un giro hacia la escuela, el interés de Bak se desplomó, así que se excusó y salió a esperar a Yashio afuera.
- Ella es muy buena, pero no ha logrado su cometido de pasar el último examen de la escuela. Ahora está considerada una excelente alumna de la escuela, pero necesita entrar en el ultimo escalafón de alumnos.- En la voz de su madre se escuchaba todo el amor y todo el orgullo que sentía por ella Yashio estuvo escuchando historias sobre Ryumi hasta que ella se tuvo que ir a abrir la tienda. Al salir, se encontró con Bak, quien al verlo le dijo:
- Lo que sea que vayamos a hacer hoy debemos hacerlo pronto, ya que hoy también voy a ayudar a la señora Toshino, y ella aceptó a pagarme un poco. Tú también deberías buscar la manera de ganar algo de dinero, tu más que yo.-
-Bueno, estaba pensando en ir a la escuela hoy, a ver por qué Ryumi está teniendo problemas.- A pesar de que a Bak le desagradaba la idea de entrar a esa escuela, Ryumi le había irritado bastante, y pensó que verla en algún problema le ayudaría con eso.
-Seguro, ver a esa muchacha en problemas deber de ser un espectáculo.- Yashio no aprobaba las razones por las cuales Bak quería ir, pero ambos fueron juntos de todos modos. Al llegar, la misma chica que había estado en la recepción ayer los dejo pasar sin problema, y fueron inmediatamente al área donde Haku enseñaba, pero ella no se encontraba allí, así que siguieron buscando a través del primer piso, que Yashio conocía bastante bien debido a su excursión anterior. Eventualmente la encontraron en un área retirada de toda fuente de agua líquida, hecha única y exclusivamente de hielo. Cargaba una de las cantimploras sobre su persona, mientras que las otras seis se encontraban sobre el suelo, a una decena de metros de ella. Sus brazos se movían de forma sutil y fluida, y en un escenario hecho completamente de hielo, su cabello parecía casi blanco, brillante.
De pronto cerró los ojos y respiró profundamente. Pasaron largos momentos. Abrió los ojos de nuevo, al mismo tiempo que sus manos, cuyas palmas apuntaban hacia el suelo, describían pequeños círculos, y sus brazos se movían lenta y fluidamente de lado a lado. Súbitamente, volteó sus manos y las levantó, haciendo un gestó corto y sutil pero certero y veloz. Púas que medían alrededor de un metro se formaron en frente de ella, saliendo del suelo en un santiamén, y ella soltó un grito de frustración. Cerró los ojos y volvió a intentarlo, consiguiendo resultados marginalmente superiores, y gritando con frustración más y más seguido. No estaba consciente de su presencia, así que ambos se sentaron a verla practicar a una distancia prudente. Yashio se concentró en sentir la conexión de Ryumi con su elemento y vio algo extraño: sus conexiones variaban.
Su conexión con el agua cantimplora era más débil que la que poseería un maestro agua normal, y era retroactiva, como si de alguna forma el agua estuviese teniendo un efecto sobre ella. Eso no era todo, su conexión con el hielo era casi inexistente, y parecía debilitarse y fortalecerse en intervalos aleatorios. Algo no andaba bien, porque la manera como un maestro se conectaba con su elemento siempre era muy similar. Yashio se le acercó, curioso por entender más.
-¿Disculpa, Ryumi?-
-¿Que quieres?- Su tono de voz era realmente hostil, pero dada la situación. Yashio no dejó que le afectara.
- Me parece que eres una buena maestra agua, solo que no conozco muchos, y me preguntaba: ¿cómo llegaste a ser especial?- Ryumi volteó a verlo, confundida e iracunda.
- ¿¡Y que sabes tú de mí!¡Solo eres un tonto niño con su tonto amigo que vienen a fastidiar a mi madre!- Yashio retrocedió un poco.
- Disculpa, solo noté que no eres como los demás maestros agua que he conocido, pero tus técnicas no parecen estar afectadas por eso.- Dijo, señalando a las púas que había creado en sus numerosos intentos. En respuesta a sus palabras, Ryumi fue a donde estaban sus cantimploras, y repitió el movimiento que había estado haciendo todo este tiempo, pero esta vez las púas median al menos dos metros y medio de alto, y el área de expansión fue mayor, y se formaron tan velozmente que Yashio brincó hacia atrás por reflejo. Este movimiento era definitivamente más agresivo que el anterior.
- Así es como se supone que se vean, idiota.- Las púas se deshicieron, volviendo a formar parte del suelo, como si las estuviese absorbiendo.
- Wao… de verdad eres impresionante.- Dijo Yashio, asombrado, y ella lo miró, indecisa sobre algo.
-Gracias, supongo, pero no me sirve de nada si no lo puedo hacer en el examen.- Su voz mostraba resentimiento, frustración y rabia.
entiendo, ¿por qué serías incapaz de reproducir esto en el examen?- Ryumi se alejó de las cantimploras.
- Hay una parte del examen en la que solo podemos manipular hielo, y no podemos tener ninguna fuente de agua líquida cercana.- Era una respuesta verdaderamente extraña, pero ella parecía esperar que entendiera, como si fuese obvio.
-Pero si puedes manipular hielo, te acabo de ver hacerlo…- Ella prosiguió a quitarse la cantimplora y a lanzársela. El la atrapó, y entonces ella volvió a hacer el movimiento que estaba practicando, pero esta vez el efecto en general fue la mitad de lo que lo había sido la primera vez. Yashio abrió sus ojos, sorprendido.
-¿Entiendes ahora? Por eso no he podido pasar el examen.-
- ¿Y si intentas transformar el hielo en agua?-
-No funciona, tonto, ya lo he intentado. No solo eso, sino que aunque funcionase, de todos modos tengo prohibido usar agua durante esa parte del examen, así la produzca yo.-
- Pero esto…..esto no es normal Ryumi, ¿no has ido con algún maestro de alto nivel a que te diga que puede ser?- La impaciencia de Ryumi comenzaba a incrementar nuevamente.
-¡Por supuesto! Esto no es nuevo, ¡¿crees que no habría pensado en eso ya?- Estuvo gritándole por un par de minutos, pero luego parecía como si su rabia e impaciencia se hubiesen disipado, y solo le quedaba una expresión de tristeza.
- El examen es mañana…no importa de todos modos, aunque consiguiese a alguien, nadie me puede ayudar en tan poco tiempo.-
- Tengo una idea.- Dijo Bak, acercándose finalmente lo suficiente como para que ambos lo escucharan. – Todo lo que necesitas es tener una cantimplora llena de agua cerca de ti, ¿cierto?
-Si…- Respondió, confundida.
- Ok, y he de suponer que hay un maestro agua que hace de juez, observando tus movimientos de cerca, ¿no?-
-Sí, pero jamás conseguiremos que cargue una cantimplora-
-No, no se trata de él, sino de quien lo acompañara, como testigo para poder presenciar un examen de la gran escuela antes de irse.- Volteó su mirada hacia Yashio.-
- ¿No habías dicho que el tal Haku se había comportado como un amigo? Es hora de pedirle un favor de amigo.-
-Pero jamás le dejaran cargar una cantimplora de batalla, lo único que le permitirían es una personal.- En ese momento, Yashio entendió el plan de Bak.
-Eso no será un problema, solo confía en nosotros.-
-Bueno, supongo que no puedo salir peor aceptando su ayuda…- Una sonrisa se dibujó sobre la cara de los tres, y habían pasado de desconocidos a cómplices, unidos por diferentes propósitos. Bak solo quería burlar el sistema de la escuela, mientras que Yashio quería ayudarla honestamente.
Cuando la brillante oscuridad del anochecer recubrió el firmamento, Yashio y Bak, ya habiendo formulado el plan con lujo de detalles, fueron a donde se suponía encontrarían a la jefa de la ciudad, y allí la vieron, la única persona en el parque, sentada sobre un banco. Bak se detuvo.
-Deberías ir tú solo, Yas, yo tengo algo distinto que hacer.-
- ¿Por qué? ¿No querías conocerla también?- Yashio no podía comprender por qué luego de conseguir la manera de hablarle, Bak desaprovecharía la ocasión, pero Bak insistió, y digo que se verían en la casa de la señora Toshino. Yashio se acercó a la mujer, solo. Tenía el cabello largo y sedoso, de un negro brillante bajo la luz de la luna, y no parecía tener más de treinta años. Yashio habló tímidamente.
- Disculpe, ¿señora jefa?-
- Me puedes llamar señorita Kaari.- Dijo, sin voltearse. Yashio se acercó un poco más hasta estar en frente de ella. Tenía una cara que hablaba de las durezas de la vida, una joven líder cargada con todas las responsabilidades de un pueblo, y unos ojos que mostraban una indoblegable fuerza de voluntad, y pese a todo esto era una cara hermosa, la de alguien que ama y hará cualquier cosa para protegerte. Era, definitivamente, la cara que un líder debe tener.
- Señorita Kaari, tenía un par de preguntas que esperaba que pudiese responder.-
-¿Que preguntas eran?- Yashio tomó un pequeño respiro.
- Hace alrededor de diez años, un maestro aire proveniente de Gran Sur debió haber pasado por aquí, y conociéndole debió haberle pedido ayuda a usted. Entiendo que fue hace mucho tiempo, pero si pudiese hacer un esfuerzo para recordar, le estaría más agradecida de lo que puedo explicar.- La cara de la mujer se tornó levemente solemne y triste.
- Lo siento chico, pero si quieres saber de algo tan antiguo, tendrías que preguntarle al jefe anterior, pero me temo que no podrás hacerlo.-
-¿Por qué? ¿No querrá hablar conmigo?-
- No, chico, lamento decirte que el jefe pasado fue asesinado, en uno de sus viajes al reino tierra.- Yashio sintió como si le clavasen una pequeña daga, pero luego se dijo a si mismo que sabía que no iba a ser tan fácil, que su búsqueda no sería corta. Los espíritus le guiarían hacia su padre si lo buscaba con afán.
- Le he recordado algo que le debe traer dolor y tristeza en mi apuro por conseguir información, y por eso debo disculparme.- Le hizo una reverencia, en muestra de respeto. – Ahora me retiraré.-
-No tienes porque retirarte chico, simplemente no sabías lo que había sucedido. ¿Tienes alguna otra pregunta?- Yashio le expresó agradecimiento, y procedió a preguntarle sobre cómo ir a Ba Sing Se, entre otras cosas. Kaari era una persona sabia a pesar de su edad, y le dio respuestas a muchas de sus otras preguntas. En tanto ellos conversaban, Bak estaba llegando a la taberna "El León-Tortuga Feliz". Entró, buscando con la vista a alguno de los marineros, y fácilmente vió a un par tomando felizmente, sentados en una mesa cerca de la barra, así que se aproximó a ellos y se sentó en la misma mesa, y ellos le saludaron con algarabía.
- ¿Donde están los demás?- Les preguntó, mientras pedía un poco del ron más suave que tenían.
- Ya llegaran, pronto. Todo tenemos cosas distintas que hacer en el pueblo, pero nadie falta a una noche en la taberna.- Los marineros continuaron bebiendo y riendo, contándose historias de sus esposas y de sus hijos, mientras Bak esperaba, tomando lenta y desconfiadamente, ya que no conocía su propia resistencia. Eventualmente fueron llegando en pequeños grupos, hasta que la tripulación completa se encontraba en la taberna, cantando y bebiendo. Solo un grupo muy reducido no se había parado a cantar: Ryo, Sato y Sumik. Bebían, pero parecían hablar de algo importante, algo que les impedía unirse a la fiesta de los demás. Bak se acercó a ellos, y se sentó en su mesa.
-… pero ¿está seguro de eso, capitán?- Le pregunto Ryo, el encargado de las armas.
- Me temo que si Ryo, pero no podemos hacer nada por el momento, no hasta que tengamos pruebas.- Sato parecía estar particularmente disgustado por la conversación.
- Ah, Bak, ¿cómo has estado? ¿Has disfrutado conocer la tribu?- Le preguntó Sumik, cambiando de tema.
- Si, capitán, es un pueblo muy interesante, y hasta conseguí algo que me puede ser útil en el futuro.- Dijo, refiriéndose a los planos del búmeran. Sato, solo tomaba, manteniendo silencio. – Y ustedes, supongo que están felices de estar en casa de nuevo. Ryo asintió y tomó un poco más de ron.
-Así es, siempre es bueno estar de vuelta a casa. Bak, si no te importa, hay algo que quisiera mostrarte.- Le dijo Sumik, parándose, y Bak lo siguió fuera de la taberna, hacia las áreas residenciales, y luego a una especie de parque pequeño, que al leer el cartel de la entrada, se dio cuenta de que era un cementerio.
- ¿Por qué me trae a un cementerio, capitán?- Le preguntó, sintiéndose un poco incomodo de estar en uno.
- Hay algo que tu y Yashio deben de ver, pero como él no está aquí, lo verás tú y se lo explicarás.- Lo llevo al fondo del cementerio, donde habían un par de lapidas un poco más grande que el resto. Como era el polo sur, no se guardaban los restos de la gente, pero en ciertos casos, luego de esparcir sus cenizas en el mar, se hacían pequeñas lapidas en el cementerio, en caso de que los familiares sintieran que necesitaban un monumento físico que simbolizara el recuerdo del ser querido que habían perdido. Las dos lapidas que estaban frente a ellos eran las únicas que tenían algún tipo de adorno agregado recientemente.
- Frente a ti, Bak, yacen dos de las personas que fueron más queridas por el pueblo en los últimos tiempos. A la derecha se encuentra el antiguo Jefe del pueblo, Koorikoda, a quien todos amamos, pues era valiente y noble, siempre queriendo buscar la paz en el pueblo para así seguir con nuestras buenas relaciones en el resto del mundo. Siempre decía que para vivir en paz con los demás, debemos vivir en paz con nosotros mismos primero. Su vida le fue quitada, por un par de asesinos, un maestro aire, y un maestro fuego, asesinos contratados por alguien que quería gobernar la tribu.- Giró su mirada hacia la otra lapida, que tenía un símbolo grabado sobre ella.
- Y a su lado yace su esposa Umiko, una mujer del mar, fuerte y vivaz, con una sonrisa que podía iluminar el mas oscuro de los días, y una actitud que era contagiosamente alegre. Todos en el pueblo pensaban en ella como una segunda madre, alguien que siempre haría lo que fuese para que estuvieras bien. Todos la quisieron y cuando falleció fue un día muy triste para la tribu, al igual que con su esposo.- Bak no comprendía la importancia de saber esto. Si era algo importante en general, pero porque había querido el capitán mostrárselo a él y a Yashio en especifico, ¿qué quería que entendieran con eso?
- Capitán, si me permite… ¿por qué me está diciendo todo esto?- Sumik lo miró con una sonrisa triste.
-Para que entiendas, muchacho. Un día un par de muchachos que decían estar perdidos en el mar fueron recogidos por un navío donde ella era primer oficial y llevados a la tribu. Rápidamente se hicieron amigos de todos, puesto eran personas agradables que siempre hacían reír a los demás. El jefe tenía planeado un viaje al reino tierra para hablar con el rey sobre una nueva línea de comercio, y en su bondad les ofreció llevarles hasta Ba Sing Se. En el camino, el rey fue envenenado por los chicos, que luego desaparecieron. Iracunda por lo sucedido, Umiko partió tras ellos, pero luego su cuerpo fue encontrado en un bosque en las cercanías de Ba Sing Se, con una nota de los asesinos, advirtiéndole a quien quiera ir tras ellos que no lograrían atraparlos. Sato, junto conmigo y otros logramos cazarlos y llevarlos a prisión, a donde estarán por el resto de sus vidas, pero nadie salió mas herido de todo eso que Sato, pues había perdido a su hermana mayor.- Los ojos de Bak se abrieron, comprendiendo al fin el propósito de todo esto.
- Entiendo... y es por eso que a Sato le cuesta tanto llevarse bien con nosotros. Debemos ser como dos fantasmas del pasado para él.-
- Así es, te pido que lo entiendas. El hecho de que haya tomado contigo aquel día es un gran paso para él, ya que por años desconfió de cualquier joven que no fuese de la tribu agua. También es por respeto a el que no hemos ocupado oficialmente la posición de primer oficial, como una muestra de que la recordamos.-
-Gracias por mostrarme esto capitán. Sato es un buen hombre, y ahora entiendo que había estado pasando. Departiremos pronto, así que es posible que sea la última vez que nos veamos, gracias por todo.- Le dijo, y luego se marchó hacia el parque, para explicarle a Yashio lo que acababa de aprender. Al llegar, lo vió despidiéndose de la jefa, quien se fue caminando por una salida que estaba opuesta a por donde había entrado Bak.
- Yashio, tengo algo importante que contarte.-
-Yo también Bak: ya sé como llegaremos a Ba Sing Se.- Ambos sonrieron, pues eso significaba que pronto estarían en un lugar nuevo, lleno de aventuras y historias, y que estaban un paso más cerca de conseguir a Zakkio. Mientras regresaban a la casa de la señora Toshino, Bak le explicó a Yashio la historia de Umiko, y ambos revisaron una vez más los detalles del plan de mañana, y al llegar ambos fueron a dormir. La mañana siguientes se despertaron cuando Ryumi fue a sus respectivos cuartos antes de que el sol había terminado de salir, y los sacudió fuertemente. Uno de los cuchillos de Bak casi le corta la cara, pero por suerte solo le pasó muy de cerca. Somnolientos y bostezando, observaron y escucharon como Ryumi les repetía el plan una y otra vez, como para evitar que se les olvidase, a pesar de que habían sido ellos quienes lo habían formulado.
Después del desayuno Yashio fue a la escuela, donde habló con Haku, quien no tuvo problema al dejar que fuera un testigo del examen, aunque que lo dejase estar al lado del examinador sin preguntar le resultó ligeramente sospechoso. No obstante, no iba a inquirir sobre algo que era bueno para él. Así que solo regresó a la casa a prepararse. Como parte de la preparación, medito por dos horas, limpiando su mente de otros pensamientos, para poder luego alcanzar la concentración necesaria. Ryumi también se preparó, recargando cuatro de sus cantimploras con el agua que necesitaría para las partes del examen donde si se le permitía llevar una cantimplora, y Bak estuvo haciéndole pequeños arreglo a su ropa hasta que fue la hora de ir.
Yashio y Ryumi fueron juntos a la escuela, emocionados. Yashio estaba usando las vestimentas regulares de Bak, manteniendo su concentración, que gracias al entrenamiento de los monjes era algo bastante usual para él, aunque no lo fuese para la mayoría de los muchachos de diecinueve años. Ambos entraron a la escuela, y Yashio le deseó suerte a Ryumi. Fueron llevados por una serie de pasillos hasta que fueron llevados a un área donde había un lago que cubría la mayor parte de la superficie del suelo, y para sorpresa de Yashio, les esperaba Haku.
-Buenos días para ambos, espero que te encuentres preparada para tu examen, joven Ryumi.- Ryumi le mostro una sonrisa confiada.
-Así es, maestro Haku, esta vez sin lugar a dudas pasaré el examen.-
-Yashio, necesitaré que te pongas a mi lado, si vas a seguirme tendrás que ser rápido, pues me mantendré a menos de diez metros de ella en todo momento.- Yashio tardó un momento en responder.
-No hay problema, maestro Haku.- Le dijo, poniéndose a su derecha, mientras hacía un movimiento leve con ambas manos. La primera parte del examen era una prueba de los reflejos que un maestro agua debe de poseer. La pusieron sobre un pequeño disco de hielo que flotaba en el medio del lago, y procedieron a dispararle flechas, enviarle proyectiles de hielo y otros ataques, pero ella, con reflejos agiles y alertas logró bloquear la gran mayoría de los ataques, aunque algunos lograron rasgarla es distintos sitios. Sus brazos se movían con una fluidez innata y el agua le respondía velozmente y su cabello parecía ser agua que caía en una cascada imposible, fluyendo con sus movimientos. Era realmente impresionante.
La segunda parte del examen eran una serie de combates uno a uno con distintas reglas, para probar distintas habilidades de un maestro agua. El primer combate era uno tradicional, ambos maestros con sus cantimploras, y no podían usar sino el agua de las cantimploras. Se acabó en instantes, puesto que al oponente sacara su agua, ya Ryumi estaba encima de él, apretando su cuello levemente con un látigo de agua. Los siguientes combates, que eran para probar balance, rapidez y adaptabilidad también fueron decididos en poco tiempo. Cambiaron de cuarto entonces, llegando a un sitio de gran expansión donde absolutamente todo estaba hecho de hielo, donde le quitaron a Ryumi sus cantimploras, y tendría que depender únicamente de su manejo del hielo. Ryumi intercambió una mirada con Yashio, quien le asintió levemente: el plan se pondría a prueba ahora. Respirando profundo, se preparó mentalmente, y mientras Yashio mantenía la concentración, comenzó. Eran dos pruebas: primero una demostración donde haría todas las técnicas de manipulación de hielo que debía de conocer, y luego un combate contra alguien traído para la prueba, que podía ser un maestro elemental, alguien entrenado para pelear contra maestros agua, o cualquier otro tipo de guerrero.
Ryumi levantó sus brazos rápidamente, formando una pared de hielo, y luego, haciendo un movimiento circular en diagonal con ambas manos, envió varios bloques del muro volando como discos. ¡Estaba funcionando! Con una sonrisa, ahora más grande que nunca, saltó cuanto pudo en el aire, y levantó el hielo debajo de ella, para luego hacer salir del pequeño montículo varios proyectiles en distintas direcciones. Hizo un gesto descendiente con sus brazos, y el hielo descendió hasta regresar al nivel del suelo nuevamente, y luego cerró los ojos, respirando profundamente por un par de segundos.
Sintiendo al hielo como una extensión de su voluntad, abrió sus ojos al mismo tiempo que empezó a dar un giro sobre su cuerpo, levantando las manos hacia arriba y arqueando sus brazos en la misma dirección, y del hielo alrededor de ella se empezaron a formar unas púas agresivamente, como si estuviesen atacando a alguien. Al terminar su giro, estaba aislada en una peligrosa e imponente. La cerca se empezó a deshacer en lo que Haku movió un brazo, y ellos se acercaron más a ella.
-Lo has hecho muy bien hasta el momento, Ryumi, debo felicitarte, sin embargo no puedes bajar la guardia todavía, tu oponente no es alguien a quien fácilmente vencerás. ¡Entra!- Y al escuchar eso, un hombre vestido de rojo brillante entró a la habitación, sosteniendo una flama en sus manos, con una máscara que le cubría la cara. Se paró en frente de la muchacha y le hizo una pequeña reverencia, mostrándole respeto, y ella devolvió la reverencia.
- La pelea termina de tres maneras distintas: la primera es si uno de los dos se rinde, la segunda es si uno de los dos queda herido y no puede seguir participando, y la tercera- Puso sus brazos en dirección del suelo y luego los levantó lentamente, elevándolo a él, Yashio, y los dos contrincantes en una plataforma de 20 metros de diámetro y seis de altura.- es que alguno de ustedes dos caiga fuera de la plataforma.- Ambos contrincantes se prepararon, mientras Yashio y Haku se ponían del lado de Ryumi.
-¿Estás bien, Yashio?- Le preguntó Haku, viendo que estaba empezando a sudar profusamente.
-Sí, no se preocupe maestro Haku, estoy bien.-sus manos seguían moviéndose sutilmente, y mantener las corrientes de aire bajo su ropa se hacía cada vez más difícil, pero todavía podía mantenerlas un poco más. Al pasar los treinta segundos estipulados por las reglas, ambos corrieron hacia el otro. El maestro fuego lanzó bolas de fuego en sucesión, que salían como proyecciones de sus puños, y Ryumi las evadió una tras otra, dando pequeños brincos para cambiar su dirección bruscamente una y otra vez, y cuando la última la iba a alcanzar. Lanzando un pequeño proyectil de hielo, que al encontrarse con el fuego, causó la desaparición de ambas. Ryumi levantó el hielo bajo el maestro, pero este saltó en el aire, dando una vuelta, y bajando con una patada de la cual se extendía una llamarada naranja, así que Ryumi rápidamente levanto una pared en diagonal que le cubrió la cabeza, para luego enviarla como un sinfín de pequeñas estalactitas hacia él, que al caer al suelo levanto una pared de fuego, defendiéndose así del ataque.
Bajó la pared de fuego mientras producía unas pequeñas espadas de fuego, solo para encontrarse a Ryumi con una espada un poco malformada de hielo en sus manos, saltando en su dirección. Logró esquivar el ataque, y ella se le dificultó esquivar el contraataque, puesto que las espadas hechas de fuego atravesaban la suya, y el sujeto tenía mucho más entrenamiento en ese tipo de combate que ella. Levantando bruscamente uno de sus brazos, logró hacer que el hielo la impulsase hacia atrás, creando algo de distancia entre ambos, mientras el maestro fuego convertías sus rígidas espadas en látigos de dos metros de longitud. Poniendo ambas manos sobre el hielo, empezó a mover solo sus dedos, y con cada movimiento, pequeñas puyas salían del suelo, tratando de conectar con el maestro, pero eran esquivadas una tras otra, mientras recortaba la distancia entre ambos. Uniendo sus manos y moviéndolas hacia arriba, logró elevar la parte del suelo donde se encontraba el maestro, de manera inclinada hacia afuera, y este no pudo reaccionar a tiempo para bajarse, logrando solo sujetarse del borde superior.
Creyendo que ya había ganado, Ryumi uso toda su energía en enviar el bloque fuera del área de combate, pero antes de que cayera fuera, su contrincante logró saltar, impulsado por una pequeña explosión que había hecho, y sujetarse al borde del área. Mientras se levantaba, Ryumi corrió hacia donde se encontraba, con unos pequeños pilares que comenzaban en la punta de sus brazos, sirviendo como extensiones de ellos, e intentó atacarlo a penas se encontraba en el rango de sus armas, pero el maestro fuego esquivó los ataques, agachándose lo más que pudo, para luego generar unas flamas con sus piernas mientras las giraba, apoyándose del suelo con sus manos. Ryumi puso los pequeños pilares en frente suyo, para usarlos como protección, pero luego de resistir una ráfaga de ataques, se quebraron. Haku tomó un paso hacia atrás.
-Creo que de ahora en adelante será peligroso que sigas aquí. Yashio, baja de la plataforma. Ya has visto lo que necesitabas ver.- Yashio casi perdió su concentración al oír el comentario, y sonrió.
-Estaré bien maestro Haku, y no es todos los días que puedo presenciar algo así. Por favor, solo un par de momentos más.-
-Bien, pero pronto tendrás que bajar si la pelea continúa.- Ambos siguieron observando la pelea.
Ryumi se encontraba bajo un domo de hielo, protegiéndose de una llamarada continua de su contrincante. Tenía una idea, pero no podría controlar hielo al final de su movimiento. Respiró profundo, mientras su oponente seguía intentando derretir su escudo, haciéndose un mapa mental de donde estaba ella y donde estaba su oponente. Estaban cerca del centro de la plataforma, y el maestro Haku y Yashio se encontraban siete metros detrás de ella, mientras que el maestro fuego se encontraba dos metros delante de ella. Empezó a describir pequeños círculos lentamente con sus brazos dentro del escudo, que empezaba a agrietarse, y pequeñas gotas de agua de la parte ya derretida caían sobre su frente, tratando de sentir el hielo bajo sus pies lo mejor posible. Movió sus brazos detrás de ella, y luego los levantó, mientras se inclinaba hacia delante, y lo poco que quedaba del escudo salía disparado como perdigones de hielo, y el suelo bajo sus pies se inclinó y la propulsó fuertemente hacia adelante en un solo momento. Mientras el maestro fuego se defendía de los perdigones, no pudo notar a tiempo a Ryumi, que volaba hacia él como una bala humana, y solo pudo levantar sus brazos para protegerse mientras ella lo tomaba , arrastrándolo con él hacia el fin de la plataforma.
En el aire, el maestro fuego intentó quemarla, lo que causó que sus brazos lo dejaran de sujetar con tanta fuerza, permitiéndole escabullirse, pero ya era muy tarde. En un último intento, como para asegurar su victoria, Ryumi le lanzó un golpe con toda su fuerza. Su golpe conectó en el estomago del contrincante, dejándolo sin aire, mientras ella se volteaba, desesperadamente llamando al hielo para que la atrapase, pero Yashio estaba muy lejos, y el hielo no se levantó lo suficiente como para atraparla, así que comenzó a intentar simplemente alcanzar el suelo con sus brazos. El maestro fuego choco con su espalda contra el suelo, fuera de la plataforma mientras que ella logró tocar el borde de la plataforma, pero no a tiempo como para levantarse, simplemente deslizándose por el cuello de la plataforma cilíndrica hacia el suelo. Una y otra vez trato de hacer que el hielo la detuviera, pero la reacción del mismo era mínima, y no sabía si la detendría a tiempo. Siguió intentando, y de pronto la pequeña placa de hielo que había estado intentando hacer se formó bajo sus pies, dos metros antes de llegar al suelo.
Miró hacia arriba, y venían el maestro Haku y Yashio, bajando sobre una plataforma de hielo que hacía flotar Haku, Yashio tenía una sonrisa dibujada de lado a lado sobre su rostro, aunque parecía estar sudando y tenía el rostro un poco pálido.
-Veo que al fin lo has logrado, Ryumi.- Le dijo Haku, cuando ya todos estaban en el suelo y la habitación había sido regresada a su estado original.
-Sí, maestro, lo he logrado.,- Le respondió, sintiéndose lo más feliz que había estado en un rato.
-No debes olvidar que esto no significa que hayas obtenido la maestría, todavía te quedan muchas cosas por aprender, cosas que aprenderás en tus entrenamientos y en la vida. Ser un verdadero maestro es mucho más que lo que se enseña aquí, aunque es un buen lugar por donde comenzar.- Añadió, mientras le hacía una reverencia.- Felicitaciones, joven maestra agua, tienes el honor de ser considerada una de las mejores en la escuela, y tendrás acceso legal al área especial de entrenamiento.- Haku había puesto un énfasis especial en la palabra "legal" por alguna razón. No habían terminado de conversar cuando Yashio se desplomó, sudando, cansado mas allá de cualquier ejercicio, y Ryumi lo sujetó, aunque no a tiempo para evitar que se produjera el sonido de muchísimas botellas pequeñas chocando unas contra las otras. Levantó la mirada nerviosamente hacia Haku, pero parecía haber hecho caso omiso del sonido, así que ella también actuó de la misma forma.
-Dis...disculpa, Ryumi.- Dijo Yashio, apenado por hacerla cargarlo el resto del camino. El maestro Haku se despidió de ambos en la puerta, donde Bak los esperaba.
-¿Y bien…?- La muchacha no pudo contener su felicidad, y estiró los brazos hacia arriba, dejando caer a Yashio.
-¡PASÉ! ¡AL FIN PASÉ!- Bak reaccionó rápidamente y sujetó a Yashio antes de que cayera al suelo.
-Deberías tener más cuidado muchacha, casi le haces daño a quien te hizo pasar.- Le dijo, con algo de rabia bajo su voz. Ella se acercó a Yashio.
-Discúlpame por favor, el idiota tiene razón, no debí soltarte.-
-Está bien solo… no lo vuelvas a hacer.- Respondió Yashio, su voz denotando todo el cansancio que estaba sintiendo. La prueba había durado casi tres horas, y había desgastado su condición mental y su energía por completo. Un maestro elemental hacía movimientos al controlar su elemento puesto a que así era más fácil guiarlo, y hacerlo con menos movimiento tomaba mucha más concentración. El hecho de haber mantenido las dos corrientes de aire dentro de su ropa, aunque fuesen pequeñas, hablaba de su gran habilidad como maestro aire. Lo llevaron hasta la casa, donde cayó dormido instantáneamente, haciendo un escandaloso sonido.
-Debo irme a ayudar a la tienda de tu madre… cuida de él, muchacha.- Bak se fue, habiendo nuevamente acordado ayudar a la señora Toshino a cambio de un poco de dinero. Ryumi estuvo dando vueltas en la casa, saltando de felicidad, hasta que escuchó a Yashio despertarse, con un sonoro bostezo.
- Ah...me siento mucho mejor.- Le dijo a Ryumi, mientras se quitaba las pequeñas botellas de la ropa de Bak, que tenía pequeñas botellas de agua en los lugares donde usualmente iban pequeños cuchillos escondidos. El agua acumulada de todas las botellas de agua era el equivalente de alrededor de dos cantimploras y media llenas de agua, y Yashio había creado dos corrientes de aire dentro de la ropa evitando que chocaran entre sí. Con esa cantidad de agua cerca de ella durante la tercera fase de la prueba es que había podido pasar el examen.
- Yashio… gracias por todo.- Le dijo Ryumi, luego de que ya se había cambiado de ropa.
-No hay de que, siempre es un placer ayudar.- Yashio le sonrió cálidamente.- Así que….supongo que te irás ahora, ¿no?- Ella asintió suavemente,
-Sí, no puedo esperar a poder pararme sobre mis propios pies y ser independiente. Ya cumplí mi promesa.- sostenía un collar entre sus manos al decir eso último.
-¿Promesa...a que te refieres?- Preguntó Yashio, por curiosidad.
-Solo una vieja promesa que le había hecho a mi padre cuando estaba vivo, y ahora que está cumplida puedo irme.- Fue a su cuarto y estuvo arreglando las cosas que se llevaría, y al bajar estaba preparada para irse. Tenía una expresión un poco angustiada en la cara, pero al mismo tiempo se podía apreciar lo decidida que estaba. También había una carta entre sus manos que le entregó a Yashio.
-Cuando mi mama regrese, entrégale la carta por favor. Temo que si me quedo hasta que regrese,- Dijo, mirando con un poso de ansias hacia la puerta.- y la veo de nuevo, no podré irme. Dile gracias a tu amigo de mi parte, y nos veremos algún día.- Y con eso se fue, cargando una inmensa bolsa junto con 6 cantimploras. Yashio la vio irse hasta que se perdió de vista detrás de un cruce que daba hacia la calle principal, y luego de eso solo esperó a que regresara la señora Toshino, sintiendo responsabilidad por el mensaje que le habían entregado. Al tornarse naranja el horizonte, llegaron Bak y la señora Toshino.
- Señora Toshino, tengo una carta de su hija para usted.- Le entregó la carta, y los ojos de la mujer ya estaban aguándose, sabiendo que su hija se había ido, que pasaría mucho tiempo antes de que la volviese a ver nuevamente. Les pidió que la dejaran sola y que regresaran de noche, así que ambos salieron al pueblo. Partirían mañana, llevados por una embarcación comercial que llevaría un cargo hasta un puerto en el reino de tierra, y de ahí caminarían hasta llegar a Ba Sing Se, parando en pequeños pueblos en el camino donde conseguirían alguna forma de producir algo de dinero y se reabastecerían. Bak decidió usar el tiempo que le quedaba para entrenar, así que Yashio caminó por el pueblo, y decidió regresar al parque donde había visto a la señorita Kaari, y encontró al maestro Haku, practicando cerca del lago en el fondo del parque.
-Maestro Haku.- Le dijo, haciendo una reverencia de respeto.
-Joven Yashio, ¿Qué te trae al parque? ¿Esperabas hablar con la señorita Kaari?-
-No, maestro, solo venía a conseguir un sitio donde pudiese meditar en paz, para despedirme de este sitio ya que mañana departimos-
-Muy bien, este sitio silencioso y tranquilo, has elegido un buen lugar. Eres bastante inteligente,- Continuó.- Yashio, y ese plan de traer agua contigo para ayudar a Ryumi fue bastante ingenioso.- Yashio no pudo evitar quedar boquiabierto, sorprendido-
-Pero si usted sabía, ¿por qué la dejó pasar?- Inquirió Yashio.
-Yashio, Ryumi es una chica de gran talento, pero hay algo que tiene que nadie puede entender. No se que es, pero debe de tener un origen espiritual. A pesar de que los otros maestros no le crean, yo se he visto como su poder crece y decrece a medida de que la cantidad de agua cercana a ella incrementa y viceversa. Nunca antes me había tocado ser su examinador, y me tocó justo cuando estabas de paso en el pueblo. El destino es un animal misterioso, que a veces nos hace llegar a donde imaginamos pero de maneras insólitas.- Se rió levemente. – Nuestros destinos se volverán a cruzar, joven Yashio, y cuando lo hagan de nuevo espero que hayas conseguido a quien buscas.-
- Gracias maestro, aunque no haya podido aprender control elemental de usted, he aprendido al escuchar sus palabras.- Yashio meditó hasta que se sintió nuevamente centrado, y regresó a la casa de la señora Toshino. Bak ya había regresado también, y hablaba con la señora Toshino.
-…entonces, ¿me lo prometes, Bak?-
-Si señora Toshino, no se preocupe.- Ambos voltearon la mirada al escucharlo llegar.
-Yashio, bienvenido de vuelta. Bak me dice que se van mañana, que tristeza que no se queden más tiempo, pero entiendo su impaciencia por ver el resto del mundo.- Les ofreció cena, y luego de eso se retiró a su alcoba, dejándolos solos.
-Te pidió que la consiguiéramos y que cuidáramos de su hija, ¿cierto?-
-Algo similar, y bueno una chica como ella, de seguro la veremos o sabremos de ella, no es como si su color de cabello fuese común.- Dijo Bak, terminando la cena.
-Bueno, en eso tienes razón. Y además con su personalidad, de seguro la recordaran a donde sea que vaya.- Ambos se rieron, cuidando no hacerlo demasiado alta para no molestar. Antes de dormirse, ambos prepararon todas sus pertenencias, de manera que al despertar pudiesen simplemente irse, ya que debían estar un poco antes del amanecer en el puerto del pueblo. En la madrugada, se despidieron ambos de la señora Toshino, que estaba despierta, sorprendentemente, y fueron al puerto. Yashio notó que Bak llevaba un pequeño collar con algún tipo de marca tribal, pero en la expectativa del nuevo viaje, se le olvidó preguntar sobre eso. En el puerto, para sorpresa de ambos, estaban Sumik y Sato, esperándolos.
-No me digan que los comerciantes…-
-No, no somos nosotros, muchacho.- Le contestó Sato.
-Vamos, Sato, no seas así, estos chicos fueron buenos con todos.- Le dijo Sumik, y en ese momento Sato notó el collar que Bak llevaba puesto.
-Ese collar, ¿Dónde lo compraste, chico?- Bak levantó un poco el collar sobre su cuello, utilizando una de sus manos.
-¿Este? Un sujeto en una tienda de collares me contó la historia de la mujer que inventó este símbolo, y me pareció una persona tan genial que no pude evitar comprarlo. La gente que es tan especial debe de ser recordada, ¿no te parece?- Bak sonrió, un poco nervioso, pero Sato empezó a reírse a todo pulmón, y de seguro todas las tripulaciones sobre los barcos aledaños le escucharon.
-Así es, chico, la gente importante debe de ser recordada.- Dijo, poniendo una mano sobre uno de los hombros de cada uno.- El capitán tiene razón, ustedes no son malas personas. Si nos volvemos a conseguir en el mar, con gusto les daremos un aventón hasta donde podamos. Y la próxima vez que nos veamos espero que puedas tomar como un verdadero hombre.- Sato se fue, y solo el capitán Sumik estaba todavía allí, mientras empezaban a pasar los miembros del navío comercial que tomarían.
-Eres inteligente, Bak, y tu también Yashio, debo decirles que son los jóvenes con quien más he podido conversar en mucho tiempo. Vayan y que los espíritus los guíen.- Empezó a irse, cuando se volteó, arrojándoles algo.
-¡Atrapen!- Yashio trajo el objeto a sus manos con una pequeña brisa. Era una pieza de paisho, el juego de mesa más antiguo del mundo, y el dibujo que tenía era el de un loto blanco.- ¡Quizás les sea útil algún día!- El capitán Sumik era ciertamente una persona excepcional, pero esto parecía algo totalmente aleatorio. Sin embargo, solo en caso de que tuviese razón, Yashio guardó la pieza de paisho.
-¿Algún comentario final antes de irnos, Bak?- A Yashio le gustaba despedirse de un sitio antes de irse, así que trató de incluir a Bak en el proceso.
-Este sitio es genial, pero es demasiado blanco. ¡No puedo esperar a ver colores!-Ambos, luego de reírse por un par de minutos, tomaron sus pertenencias y subieron a bordo del barco que los llevaría hasta el puerto más cercano del reino tierra, preparándose para el largo viaje a Ba Sing Se, imaginando que tipo de nuevas personas e historias se encontrarían en el camino.
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