Hola mis pequeños entes que respiran.
Les traje un capítulo como 3 meses después con una noticia, como mi Octubre luce muy decente y bonito este fic tendrá su actualización semanal alrededor del fin de semana hasta que mi Noviembre se vuelva más desagradable y muera por un mes.
Este capítulo es de Ichi nuevamente.
Y Espero que sea de su agrado.
Era azul.
Estaba desesperado. Me estaba ahogando dentro de él, me estaba dejando carcomer por una rutina cuyo trágico final fue lo que me convencí a ambicionar amar.
Era extraño; que Karamatsu fuese lo primero que mis ojos captasen cuando los rayos del sol acariciaban de forma traviesa las cortinas, y que fuese el último suspiro antes de ser arrastrado hacia el siniestro mundo de las pesadillas. Era extraño; mirar el celular en espera de un patético mensaje, no querer convertirme en quien le hablase primero por orgullo. Llegar a una casa vacía, tocar un teclado ya muerto, oler las rosas empolvadas. Era triste, tan azul. Vivir con un completo desconocido. Odiarlo tanto, solamente para desear amarlo un poco más; era insoportable.
"I´m sorry my boy, será otra noche, esta me quedaré a trabajar" Él era un hombre de disculpas "Te lo compensaré" Demasiadas.
"No te preocupes" No servían "No es algo que tenga mayor importancia" Mientras yo era experto en el arte de las mentiras. Grandiosa combinación.
Odiaba sentirme así, sin embargo, ya no recordaba cómo era ser portador de alguna emoción más. Había pasado un poco más de cinco años, no obstante, nuestra pasión hace mucho expiro ante la fecha de caducidad.
"Ya estás pensando mierda otra vez" Me reproche acariciando con mis uñas las teclas de mi computador; con la flecha de regreso faltante, con la barra del documento atrapada en un infernal parpadear, con una hoja que no se parecía querer llenar. Y no era justo. Cuando se suponía que las letras serían mías nada más, y por su culpa ya no era capaz de volver a escribir. Quería renunciar.
Pobre Ichimatsu, pequeño y fracasado. Impotente otra vez.
Dejando que mi cabeza azotará el teclado liberé un gruñido, sabiendo que se había armado un lio de palabras imposibles de leer en lo que alardeé qué se convertiría en mi nuevo capítulo, incrustando mis garras en medio de mi nuca para tratar de callar esa repugnante voz de autocompasión. Me estaba ahogando. Mis pestañas me envolvieron junto con un suspiro amargo; el apartamento estaba sucio y desordenado, sus camisas tiradas en el suelo, sus papeles esparcidos en el comedor, y solo recuerdos atrapados en marcos de vidrio; memorias que parecían ahora pertenecerle a alguien más. Como lo extrañaba. Aquella sensación dolía; ardía.
"No mires así nuestro hogar" Su sonrisa había dejado un vacío insaciable "Ya verás que con una capa de pintura y un poco de trabajo quedará acogedor" Su aroma se había transformado en la sensación de protección y seguridad "Además" Sus palabras en promesas rotas "Yo estaría bien donde fuese mientras estuviese contigo, my kitty" Y sus brazos me habían dejado de acurrucar.
"¿Cuánto tiempo más vas a estar poniendo esa cara de miseria?" Mis ojos se abrieron de manera bruta; la piel se me erizo, un escalofrío azoto mi columna vertebral, me golpeé la cabeza, dejado caer el computador de la mesa "Porque eso dejo de ser lindo desde hace un par de horas" Con las cejas arqueadas encontré al dueño de esa voz relajado en medio de mi sofá.
"¿Cómo mierda entraste a mi casa?" Fue lo que le escupí a la defensiva. Osomatsu se levantó con lentitud del lugar, contorneándose de manera graciosa hasta llegar a mi lado.
"Porque" Su dedo golpeo mi nariz "Le pedí al pajero que me entregará una llave de tu adorable hogar" Esa maldita sonrisa altanera.
"¿Qué eres? ¿Una especie de acosador?" Me asqueaba. Un puto petulante. Malhumor.
"Si quieres llamarme así" Fue lo que balbuceó encogiéndose los hombros "Realmente no me ofende" Con un gesto invasivo él me quito los cabellos de la frente, dejándome completamente expuesto "Ahora lo importante" Me jodia "¿Por qué estas lloriqueando en lugar de escribir?" Él lo sabía hacer.
"Ese no es tu maldito asunto" Sus ojos rodaron cansados, para volverse a posar en un rostro demasiado viejo; agotado.
"¿Enserio?" Sus brazos se cruzaron de manera soberbia sobre su pecho "¿Volvemos al juego del gato y el ratón?" Mis labios se abrieron para gritarle y apartarlo "Es mejor que ni siquiera lo intentes luego de todo lo que me has confiado" Mis labios se cerraron sabiendo que en estos momentos aquel derroche de humano era lo que me separaba a caer en mi propia locura.
"Chantaje" Gruñí fijándome por primera vez en lo grandes que eran sus ojos; curiosos, repletos de engaños "Yo solo perdí la inspiración" Yo era el maestro en hacerlo "Nada que tú puedas arreglar con tus molestos métodos de trabajo" Antes de que el alivio escapará de mi garganta, su sonrisa.
"¿Estás seguro de eso?" Una tan diferente a la de él "Porque podría apostar que si sales conmigo un rato al regresar vas a tener toda la parte cuatro esperando ser publicada" Me atrapo. Era larga, era gruesa, era silenciosa; tóxica. Y, aun así, por unos segundos.
"De verdad espero que algún día alguien baje de las nubes a tu ego" Pensé que era realmente hermosa "Y ojalá te duela esa caída" Las mejillas se me calentaron "Y no te puedas levantar" Pensando cosas innecesarias una vez más "Jamás" Estaba vulnerable. Necesitado.
"¿Sabes?" Esperaba con mi último grito que él lo pudiese ver "Me encanta cuando eres así de adorable" Para que él me pudiese conocer más que al hombre al que me entregue, por quien sufría en cada latido y moría en cada respiración. Quería aferrarme a él. A cualquiera.
No quedaba mucho de mí que salvar.
Antes de que pudiese seguir reclamando, su mano se aferró a mi muñeca para hacer uso de una exagerada fuerza y arrastrarme afuera de mi hogar; dejando el computador en el suelo, pisando las ideas con las que había soñado con escribir. Las perdí, las regalé; de aquella apuesta nada gané. Mi mundo lucía azul.
Osomatsu no se fue capaz de cerrar su boca el resto del camino, obligándome a entrar hacia el centro comercial más cercano; con aroma a desinfectante y molestos gritos en el contraste. Su mano en ningún instante me soltó. Mi atención entre las tiendas fue captada por un anuncio gigante de la mala adaptación que un estudio barato de cine le entrego a mi saga favorita de libros. Sonreí; de forma trémula, al recordar como Karamatsu me había invitado a verla meses atrás, prometiéndome una tarde libre apartado de su amante el teléfono celular. Dejando que aquella se deformará hacia una mueca de disgusto al saber que aquella fecha en el calendario no existió. Para él yo no existía. No era más que restos de tiempo.
"¿Qué?" Mis piernas chocaron con la amplia espalda de mi acompañante "Tú" Sus pestañas cubrieron sus ojos reiteradas veces; en un mohín ridículamente infantil para alguien de su edad "Tú" Antes de reír de manera estruendosa. El desgraciado me sabía avergonzar.
"¿Quieres dejar de balbucear?" Fue lo que pronuncié entre dientes "Suficiente esfuerzo pongo en tratar de entenderte cuando no lo haces"
"Quieres ver esa mala película" Fue lo que especulo antes de que sus orbes se encendieran y mi rostro demacrado me delatase "¡Si quieres!" Su emoción era redundante y fastidiosa "Que lindo" Cuando trato de tomar mis mejillas entre sus manos lo golpeé.
"Te vuelves acercar tanto a mí y lo pagarás" Sin embargo, esa estúpida expresión no se borró.
"No lo haré" Ni me soltó "¿Qué estamos esperando?" Ni se enfadó "Vamos hacia el cine" Tan solo me supo leer. Como él lo solía hacer. Cuando le solía importar.
"Está bien" Y la resistencia de esos gastados muros simplemente cedió, estaba tan cansado de pretender. La saliva se me atoró en la garganta, las manos me sudaron cuando los bordes de sus dedos rozaron mis palmas. Él era un idiota, no tenía consciencia en la clase de lio que se estaba atando; con la soga al cuello, con el agua en los pulmones, el mundo para él podría quemar. Pero no lo solté. Me quería aferrar de la bondad de alguien más, aunque fuese por lastima.
Lástima nada más.
El más alto compró los boletos para entrar enseguida en la función; eligiendo los asientos de más atrás; en una sala pequeña, con el piso pegajoso y el ruido de envoltorios siendo sacados de mochilas ajenas. Su sonrisa en ningún instante se esfumo, mi ceño fruncido tampoco, había una extraña y desagradable tensión en el ambiente, cubierta por las luces de las paredes y por los tráilers aún sin anunciar. La iluminación comenzó a bajar. El bolsillo de mi pantalón vibro. Una tonta expresión se tatuó en mis facciones al ver que sí era un mensaje de Karamatsu; después de no contestarme en todo el día cuando antes todas las mañanas me recordaba lo mucho que me amaba, luego de haberme entregado una vista de su espalda y un nuevo maletín. Habían escasos instantes en los que me convencía de que el sufrimiento valía la pena y era llevadero en la promesa del verdadero amor, sin embargo….
"No me esperes para comer, llegaré tarde otra vez"
El amor no era más que dolor.
El mundo me pesó, los tráilers de las películas comenzaron, las luces se apagaron, el filme se inició. Y lo único que pude pensar mientras mi historia favorita era encarnada fue en las muchas ganas que tenía de llorar. El idiota de Karamatsu no tenía ni la menor idea porque jamás había derramado una sola lágrima al frente de él, pero todas las noches en mi habitación llovía tristeza y los colores se me escurrían entre las manos; su indiferencia era un tempano sobre mi cuello, y la decepción era un pétalo marchito imposible de barrer. Eran tantos caídos que ya no había rosa que salvar.
Yo no esperaba nada de él; no quería, no obstante, una diminuta parte de mí lo seguía haciendo, estando consciente de que dolería. Masoquista.
Los ojos me ardieron, me enfoque en un punto vacío, mis puños se apretaron sobre mis rodillas y la mandíbula se me desencajo, quise llorar; estaba frustrado. Todo el día esperando un maldito mensaje para evitarme un poco más, la sangre me erupciono. Era un estúpido, preocupado eternas horas por él, ansioso, torturándome al cuestionarme si las cosas estaban bien cuando a él ni siquiera le importaban; ¡Ni siquiera trataba! Era un insensible, ¡Era tan idiota que él no me podría leer ni aunque tuviese mi rabia tatuada en medio de la cara con letras de neón! ¡Estúpido!
"¿Estamos bien?" ¡Por supuesto que no lo estábamos! ¡Lo debería saber!
"De maravilla" Pero no podía.Y era decepcionante otra vez. Estarlo esperando sabiendo que aquel martirio no cambiaría.
Yo me había convertido en azul.
"Hey" Una mano cálida; más grande, apretó la mía sobre la separación de los asientos "¿Estas bien?"
"Yo" Nunca podría volver a estar bien "Estoy enojado" Me sincere con una opresión en medio del corazón y la garganta "Estoy dolido" Corroboré. Mi respuesta de impropia naturaleza honesta lo pareció sorprender por la clase de mueca que se trazó sobre sus facciones. Osomatsu no espero otra palabra más para levantar aquella separación.
"Ven acá" Musito antes se rodearme con su brazo; con una distancia desagradable "Solo enfócate en la película" Su pecho tenía una respiración fastidiosa e irregular. Su aroma era una exagerada mezcla de desodorante barato con sudor. Era asqueroso.
"No porque me lo pidas lo haré" Me agrado.
No supe en que instancia de la película aquel abrazo olvido el significado de incomodidad. Mi cuerpo me atraiciono; los músculos me dejaron de tensar, acomodándose a su lado, aferrándose a esa invasiva calidez para ser impregnado por aquel intento de aroma masculino. Karamatsu fue un nombre que paso a segundo plano entre los disparos de la película y un par de tontos comentarios sarcásticos, el pecho me presiono; inyectándose de nauseas, fue por algo más. No lo quise comprender.
¿Cuán necesitado estaba para tomar esa compasión?
Miserable.
"Esta clase de terror" Me dejo de importar "Es realmente malo" Muchas cosas lo hacían "Deberían habernos regalado las entradas, esto es una estafa" Aún debajo de su brazo, con el ceño completamente tenso lo miré. En un tiempo fluido e irreal. Colorido.
"Ya deberías saber que los libros siempre son mejores que las adaptaciones" Por un par de segundos "Así que no digas que es mala" Ínfimos, miserables y a la vez, eternamente fugaces "Por qué" Él estuvo cerca "No lo es" Con su respiración sobre mis labios, con su nariz sobre mis cabellos, y con una mirada.
"Era obvio que la defenderías" Que me fue imposible describir. Ni con las más profundas y complicadas palabras "Eres orgulloso" Lo transmitía todo "Bastante" No trasmitía nada.
"Si" Sus ojos eran seductores.
"¿Paso algo?" Su voz también; él olía a tabaco. Su labio inferior se mordió con lentitud "¿No la estas pasando bien?" Su mano se entrelazo con la mía. Mi mente apretó el botón de autodestrucción antes de convertirse en un mar de caos y una nueva clase de dolor. Las piernas me temblaron, la espalda se me contrajo hacia el asiento en espera de ser ignorado.
"Yo" No había aire en la sala "La estoy pasando bien" Musite sin dejar de repasar sus facciones; imponentes, masculinas "Gracias" La lengua se me enredo, los dedos me cosquillearon.
"¿De verdad?" Estaba hechizado "Me alegro" Sus labios depositaron un tierno beso sobre mi frente. No supe que significo. El corazón se me detuvo escribiendo en el las palabras más bellas que en un capítulo pude haber sido capaz de plasmar.
Osomatsu era un maldito manipulador. No confiaba en él.
Ya no podía.
El resto de la película me negué a continuar danzando con la preocupación. Él no me dejo. Había una extraña calma y familiaridad en Osomatsu; una tierna expresión goteando nostalgia, un suspiro travieso, un brillo misterioso, era reconfortante. La sensación de tener sus dedos entrelazados con los míos cuando estos hace mucho se marchitaron en un beso extinto. Se sentía mal; el no comprender si aquello era algo normal. Se sentía bien; porque lo estaba lastimando a él. Necesitaba aferrarme.
Con un lento movimiento acompañado del rechinar de la silla el más alto me indicó que saliéramos antes de que las luces se encendieran para volverme a arrastrar hacia una banca apartada en el centro comercial. La piel se me erizo cuando su palma se apoyó con una regalada confianza sobre mi rodilla. Inescrupuloso y molesto. Era un fastidio su mera actitud.
"Entonces" Fue lo mejor que se le ocurrió pronunciar. Idiota "¿Ya te sientes más inspirado?" Con una mueca descompuesta deje que mi rostro reposará sobre mi mano.
"Por supuesto" Haciéndole oda al sarcasmo "Ahora siento que llegare a terminar dos libros y me convertiré en un éxito a nivel nacional" Su boca trazo una torcida sonrisa. Sádico.
"Tú en verdad eres alguien imposible de tratar" Musito antes de acomodar sus manos sobre su nuca para estirar sus piernas "¿Debo recordarte que tú fuiste quien me llamo aquella noche?" Mi rostro fue envuelto por las llamas "¿Y me pidió que me convirtiese en algo más?" En un incendio infernal.
"Si, pues creo que me arrepentí, no sé en qué estaba pensando" Me encorvé aún más bajó esa segura y socarrona expresión. Yo era pequeño "No necesito tener un amigo" Su mano enredándose entre mis cabellos fue la silenciosa y mortal confirmación "No necesito a alguien como tú"
"Ichimatsu" Él pronuncio mi nombre cargado con emoción "Por favor" Una que no existía "Cuéntame" En verdad quería.
"Lo siento" No obstante, yo jamás lo haría. Yo era un caos. Un maldito desastre disfrazado de pesadilla. Él suspiro, dejándose caer sobre la banca, con los músculos rendidos; enfocando su atención entre la multitud de transeúntes que invadían el centro comercial, sin centrarse en nadie en realidad.
"Tengo otra pregunta" Finalmente murmullo, con las orbes atentas a las luces que colgaban sobre el techo del quinto piso "¿Puedo?" Yo era experto en provocar esa clase de expresión.
"Si" Pisando mis propias fantasías descalzas y despeinadas. Me sentía azul.
"Tú" Pronto su postura cambio "¿Por qué comenzaste a escribir?" Encorvándose sobre sus propias rodillas, con los brazos cruzados "Solo quiero saber" Y con una mirada a la que le fui incapaz de ocultar nada.
¿Cuándo le concedí aquel poder?
"No era mi plan inicial" Estaba tan frágil entre un mundo de telarañas y polvo que lo olvide "Solo lo hacía en la escuela porque era un buen escape hacia la realidad" Tirado en el pavimento de las memorias "No lo tome enserio hasta que en una presentación un profesor mío me recomendó para una beca en una universidad" A mi corazón se le escurrió el color en un palpitar.
El ceño de Osomatsu se frunció, su mandíbula contuvo un rechinido, fue incapaz de sostener mi mirada. El ambiente se tensó, costo respirar. Lo había arruinado.
"Entonces" No me debería sorprender "¿Solamente lo hiciste porque te dijeron que eras bueno en ello?" Decepción y mal sabor.
"Si" Por supuesto que no "Lo hice porque no tenía nada mejor que hacer" Lo hice porque amaba dejar una parte secreta de mí en los demás. Porque me gustaba destrozarme, venderme y exprimir mi dolor hasta volverlo algo comercial. Lo hice porque entre las letras me dejaba de sentir azul.
Masoquista.
"Eso es bastante"
"Decepcionante" Me adelante "Era eso lo que querías decir" Sus ojos se entrecerraron "¿No es así?" tratando de descifrar un libro imposible de leer. Tonto.
"Iba a decir interesante" Me corrigió acercándose un poco más "Me parece bastante curioso que hayas descubierto tu talento de esa manera" Su mano apretó con fuerza mi rodilla "Tuviste suerte" Con tacto y suavidad.
"Aunque" El mundo a mi alrededor se detuvo por primera vez "A Karamatsu le gustaban" Balbuceé preso del rencor "Él amaba leer la basura que le traía" La lengua me ardió "Fue por eso que le comencé a dar más importancia de la que merecía" Mi alma se anclo "Luego de un tiempo de verdad me gusto" Hacia una cadena cuya llave se hundió "Y sin quererlo le acabe regalando cada una de mis historias" Cuya salida se perdió "Todas son de él"
"Yo" No me quise detener.
"Es por eso por lo que no puedo terminar esa novela" La boca se me lleno de un sabor amargo, el estómago se me revolvió "Nosotros dos dejamos de estar bien" Mis palmas; sudorosas, se aferraron a mis propios hombros en un torpe abrazo "Y ahora escribir solo duele"
"Ichimatsu" La misma encarnación del fracaso.
"Porque ambos me han dejado de pertenecer" No me lograba reconocer.
Era tiempo de despertar y aceptar aquella cruda realidad.
Me hería que él ya no estuviera.
"Quizás deberías tratar de organizar otra cita para contarle esto" Osomatsu hizo un gesto intelectual con su boca y sus dedos "Me imagino que cuando las cosas estén bien entre ustedes dos, tus libros regresaran a su gloria original" Me rendía.
"No lo sé" Musite, buscando inconscientemente la cercanía del más alto "No creo que funcione" Con todos los poros de la piel gritándome para que no lo hiciera "Yo solo" ¿Realmente nos iba a dejar caer?
"Lo extrañas" No podía "Lo comprendo" Ya no había nada por lo que valiese la pena luchar. Solo una bufanda tejida de mentiras, con hilos azules y morados, se me veía mal.
"Me duele" Corregí siendo sincero e ingenuo, como el niño al que con tanto esmero encubrí "Me duele que él no lo comprenda, mirarlo y que para él las cosas sigan iguales, es enfermizo vivir en una montaña rusa solo, cuando se supone que es de a dos" Una risa sarcástica me acaricio la boca "Pero ¿Cómo culparlo?" Mis hombros se encorvaron "¿Cómo saber que las cosas están mal cuando ni siquiera hablamos?" En esas escarlatas vi pena y lastima reflejadas en una candente fusión.
"Pues esa no es una buena relación" Pude distinguir algo similar a la empatía. Su palma nuevamente fue depositada sobre mi rodilla. Peligroso "¿Has pensado en terminarla?" Con atisbos de maldad que la fragmentaban. Osomatsu no era transparente entre su mente y su garganta.
"Sí" Un maldito juego de a dos "Más veces de las que me gustaría admitir"
"¿Y qué es lo que te amarra a él?" Aquella pregunta fue mi condena desde el instante en que nuestros ojos se encontraron en un pasillo repleto de ingenuas risas, con música de los años 80 de trasfondo y manos sudorosas siendo profanadas por primera vez, con camisas de a cuadros.
¿Qué era lo que me mantenía atado a él? Lo pensé.
Podrían haber sido las memorias; el anhelo de que las manecillas del reloj corrieran de forma contraria en espera de que las cosas se arreglaran por magia, la esperanza de no ser quien nos tuviese que reparar otra vez, las ansias de que sus emociones fuesen lo suficientemente grandes como para ahogar mi rencor. Podrían haber sido todas esas razones, pero no. No era nada de lo anterior.
"Quiero que sufra" Fue la respuesta que le entregue. Otra mentira "Quiero que le duela tanto como a mí me ha dolido su puta indiferencia" Ya va una tercera vez "Yo no me perdonaría dejar las cuentas a medias" Ichimatsu; acéptalo "Solo eso" A ti te aterra la soledad. No sabes convivir con ella.
"Comprendo" Por su expresión pausada en el tiempo, y sus movimientos cautelosos; supe que no lo hacía.
No importaba, era mucho mejor que él se apartará ante una persona de corazón ennegrecido a admitir que yo era débil. No lo diría.
"Creo que me debería ir" Antes de poder moverme él tomo mi muñeca.
"Mira, no sé nada de relaciones porque las he evitado toda mi vida desde mi gran fracaso" No pude evitar sentir curiosidad por el misterio que en sus ojos estallo "Pero" Triste "Siento que deberías dar un último intento con él" Amargo "Después de todo están casados, ¿No?" Aquella fue una afirmación.
"Algo así" Murmulle quedándome en el lugar "Karamatsu me lo propuso de verdad, no obstante, su familia no se sintió cómoda con eso y" Tanta pelea, tanto sacrificio "Hicimos un matrimonio simbólico entre nosotros dos" Para nada "Por eso siempre uso ese ridículo anillo" Falleció.
"Eso" Para tener a un extraño del otro lado de la cama "De hecho es algo que pasa en uno de tus libros" Se mofo provocando que mis mejillas ardieran "Así que sí eres autorreferente" Bromeó dándome un molesto golpe en el hombro.
"Eres detestable" Bramé con el ceño tenso.
"¿Te puedo decir algo?" Con un gruñido de la garganta confirme que lo estaba aceptando "Creo que eres muy lindo" Su estruendosa risa paralizo mi dolor.
"¿Qué?" Me aturdió.
"Sí" El más alto lució ligeramente avergonzado "Tú me pareces realmente encantador" Se mofo antes de tomar mi mano para depositar un pequeño beso sobre está y destrozar cada uno de mis pensamientos. Y el mundo se dejó de ver azul "Ven" Para empezar a pintarse de un radiante y apasionado escarlata "Te llevaré a tu casa" No cabía duda.
"Mientras no sueltes otra estupidez como esa en el camino todo estará bien" El rojo era su color.
Había una sensación efervescente en Osomatsu; magnética, agradable, que me permitía mofarme y detestar su presencia mientras rogaba un poco más de ella. Me era imposible formular aquella sensación, solo sabía que él se había convertido en el único punto que mis ojos buscarían en aquella habitación. Estaba bien a su lado. Le daría una oportunidad como mi editor.
Entre chistes y bromas infantiles de parte del más alto regresamos a mi hogar; con la ropa aún tirada sobre el suelo, con los platos sucios en el fregadero, con la cama a medio hacer, con fotografías que parecían pertenecerle a la vida de alguien más.
"Espero que esto te haya servido" Fue lo que musito al frente de mi apartamento; moviendo los pies ansiosos en señal de querer salir "Yo realmente quiero que termines tu libro" La garganta se me seco, las piernas me flagelaron. No "Así que me voy" Me dolió el corazón.
"It's our home my boy" No lo era.
Me aferre al borde de la sudadera de mi editor antes de que él se pudiese mover y abandonarme con esos fantasmas; con esos insoportables ecos resonantes, con esos ojos azules en cuadros muertos para que pudiese atormentarme, con esa maldita página en blanco en el ordenador. Talento perdido.
"Espera" No quería regresar a esa jaula, me iba a ahogar.
"¿Qué?" Baje mi rostro ante ese despectivo tono travieso y divertido "¿Acaso quieres que me quede contigo un poco más?" No fue necesario verlo para saber que sobre su boca se había adornado una mueca rebosante de satisfacción.
"Si" Musite libre de orgullo "Quédate un rato más" Osomatsu lo estaba pisando.
"Tú" Su palma elevo mi mentón, dejándome a la merced de esos cautivadores ojos "Realmente puedes llegar a ser muy lindo cuando te lo propones" Su aliento me embriago; no pude evitar aspirarlo "Te estas metiendo en terreno peligroso" Me advirtió.
"¿Lo estoy haciendo?" No le preste atención. Él se mordió la boca analizando mis facciones con cuidado.
"Sí" Sus manos se aferraron a mi cintura, acercándome "Estas tentando al diablo" Me deje envolver por la adicción. No podía leer la situación. No sabía.
"Mira lo mucho que me aterra eso" Proclamé altanero y poderoso; sus dedos recorrieron de manera traviesa mi cintura, bajando un poco más. El ambiente era extraño. Era enternecedor.
"Es peligroso que me sigas el juego de esta manera, creo que lo deberías saber" Yo era un inepto incapaz de leer el comportamiento social. No comprendí el significado de aquellas palabras, ni de aquella expresión, tampoco lo quise buscar.
"De nosotros dos, el único que debería temer eres tú" Solo sabía que molestarlo me hacía feliz, me hacía olvidar "Espero que tú si sobrevivas como mi editor" Me reía.
"Yo también espero haberlo" Cuando ya había olvidado como se escuchaba mi propia risa. ¿No es triste?
¿No es real?
"¿Ichimatsu?" El rojo se escurrió entre mis dedos para perderse a la distancia al escuchar una tercera voz junto con el azotar de un maletín "Love?"
"Karamatsu" El nombrado y mi editor intercambiaron una tensa mirada antes de que las manos de Osomatsu me liberaran "Pensé que trabajarías hasta el cierre otra vez" Sus cejas lucían más arqueadas de lo usual, sus ojeras más profundas, y su rostro aún más demacrado.
"Corrieron la reunión para mañana" Musito apoyándose en la puerta, con el traje desordenado y la camisa manchada "¿Quién es él?" Con un codazo en las costillas empuje al más alto para presentarse con una actuada decencia. La verdadera no existía.
"Soy Osomatsu" Con una graciosa y juguetona reverencia "El editor de su marido" La burla lo vistió al contemplar de manera despectiva nuestro juego de anillos "Es un verdadero placer finalmente conocerlo" De palabras convincentes y máscara adecuada. No estaba bien.
"El placer es mío" Balbuceó sacando las llaves para invitarme a mi hogar "Agradezco que se haya tomado la molestia de trabajar hasta tan tarde, pero nosotros dos tenemos cosas de las que necesitamos hablar" Fue la excusa que Karamatsu le entrego antes de encerrarnos en una maraña de arrepentimiento y dolor. La puerta del apartamento se cerró.
"Eso fue un poco brusco" Le reclamé apoyando mis caderas en la mesa de la sala de estar, pasando mi mano incontables veces por mi cabello "Él no debe pagar porque tú vengas de malhumor" Mi pareja se acercó; con una imagen que no reconocí. No lo conocía.
"Ichimatsu" Sus palmas apresaron con gentileza mis mejillas, acercándonos; tratando de quebrar muros que con años se construyeron "My boy" Y con rencor se pintó.
"¿Sí?" Una ceja incrédula se alzó.
"Tengo la extraña sensación de que las cosas están raras entre nosotros dos" Mis facciones se suavizaron "Yo no comprendo bien la razón" Solamente para volver a caer en la decepción "¿Estamos bien?" Crece Ichimatsu.
"Pues" Aprende de las lágrimas secas.
"¿Lo estamos?" Y los sueños pisados.
"Si" Él nunca lo iba a notar "Estamos realmente bien" No había nada más que esperar.
"Great" Él me dio palmadas suaves sobre los hombros "Eso era todo lo que quería escuchar" Él me entrego una sonrisa gastada antes de alejarse hacia su papel regular "Entonces, si no hay nada más me iré a dormir" Perdiendo su delgada figura entre los pasillos del apartamento.
"Realmente bien" Y quise llorar al ver como todo mi mundo era envuelto por una gruesa y densa capa de azul. Bloqueando cualquier otro sentimiento y asfixiando cualquier otro color.
Me deje caer en una silla; mirando el ventanal, profesándome atrapado, sabiendo que escribir era algo que no volvería a pasar.
No le mentí a Osomatsu; yo odiaba de manera enfermiza a Karamatsu, su sola presencia intoxicaba los restos de mi buena voluntad. Lo detestaba porque él no era capaz de ver lo muy enamorado que aún me encontraba de esos ingenuos ojos, y aquello dolía hasta matar.
Tenía un gigantesco espacio en blanco en un corazón cuyo color se olvidó para ser reemplazado por un nostálgico tono azul. Necesitaba aferrarme a algo más.
Era azul.
Muchas gracias por su apoyo!
dannadagnel: Hola y muchas gracias!
Jajajaja awww, comprendo esos sentimientos, de hecho si Ichi fuese un poquito menos post apocaliptico y hablase las cosas la relación funcionaria mucho mejor, pero tu lo dijiste, salseo.
Corazón, con lo de si Karamatsu tiene un amante o no, eso es un tema en un par de capítulos más, así que tenme paciencia con eso, pero tranqui se aclara. Osomatsu no tiene remedio, ni respeto por el espacio de Ichi. Yo también veo al OsoIchi medio toxico, es terrible porque por las personalidades pueden ser bastante amorosos y adorables, pero como Oso es medio sádico e Ichi muy masoquista, creo que de ahi nace lo tóxico, o es la explicación que me suelo dar.
Muchas gracias por leerme, me halaga bastante que te hayas pasado por mis otras historias y lamento la demora.
Espero que te haya gustado!
noire00123: Hola y muchas gracias!
Yo puedo tardar siglos pero siempre tendrán continuación, más con la segunda temporada que inspira vida. Giros? Por supuesto que puedo hacer eso, y de hecho te los daré con mucho gusto, pero dame un par de capítulos para llevar las relaciones un poco más profundas. Ichi lleva mucho tiempo de esa manera con Kara porque se queda callado en un estado de nada, pero ahora que Oso llego a alborotar un poco más cosas; pues como que no le resultará mucho seguir siendo indiferente.
Mil gracias por todo tu apoyo!
PitchBlackIdiot: Hola y muchas gracias!
Quiero que sepas que luego de leer tu comentario sufrí y me sentí muy mal por no subir nada en mucho tiempo. Gracias, de verdad; no tienes idea de lo mucho que aprecio esa clase de comentarios, y lo poco que los espero, me agarraste por sorpresa, y solo te puedo retribuir mejorando.
No era el mejor momento para mí, pasa, la vida sigue. Pero acá me tienes, el tango es una historia que amo escribir, tengo mucho avanzado, y puedo decirte con seguridad que esta activa, solo que tengo más preferencia por esta.
Mil gracias por todo tu apoyo.
Taty Hyuuga: Hola y muchas gracias!
Mi querida sensei. Tiempo sin hablar, meramente mi culpa que tengo la mala costumbre de desaparecer un tiempo.
Ese capítulo sigue en su deriva, esta lista, esta en mi carpeta pero no me siento con mucho animo para revisarlo, creo que estoy más en este fic, eventualmente lo subire que conste, porque sé que te encuentro absolutamente toda la razón por el otro lado, y es un amor saber más de ti, kara eligio libremente a Ichi y como minimo debería ser capaz de conferirle alguna seguridad a nivel de pareja, al final lo esta dando por sentado, y le esta dejando la impresión incorrecta a Ichi acerca de si le importa o no. Sabes que drama tendras conmigo, de sobra.
I know, tenemos la misma debilidad en cuestiones de parejas, aquellas cosas bonitas que te recuerdan porque en un comienzo siguen juntos, tratare de no defraudarte en eso.
Mil gracias por seguir aqui. Te quiero, te admiro y te leo.
Gracias!
Bueno; las cosas van a subir de intensidad, y esa ambibalencia de sentimiento que Ichi tiene con Kara tambien, en resumen el chico odia estar enamorado.
Muchas gracias a quien leyo hasta acá! Nos veremos por el Domingo o el Lunes.
Muchas gracias!
