Capitulo 2
La alarma sonó, para anunciarle que ya debía despertar. Una mano surgió de entre las cobijas para hacerla callar, ya sabía que tenía que despertar, era conciente de eso y del pesado día que se le venía por delante. Salió de la cama en sus cinco segundos de convicción, abandonándola lo más rápido que su estado se lo permitió, se restregó los ojos aclarando asi su visión y salió de la habitación con paso lento. Desfilo para llegar a la puerta justo frente a la suya, golpeando un par de veces la madera, solo para recibir un par de fuertes golpes como respuesta, recargo su frente en la superficie cerrando los ojos con frustración, si en definitiva ese sería un día complicado al menos para él-Bien hecho Richard metiste la pata, pff tal vez en la siguiente te valla mejor -y así fue, incluso antes de que su cerebro procesara la información de levantar la mano, un Jason en estado zombie salió por ella, seguido de un manchón negro que solo se detuvo a mitad del pasillo.
-¿Aún no te cambias?-Dick solo atino a negar con la cabeza, era obvio que no su pijama rojo de franela lo decía todo-pff, apresúrate en tan solo treinta y nueve minutos el transporte estará aquí-el menor de los Grayson consulto su reloj mientras seguía parloteando sobre sabrá dios que, en dirección a la cocina, dejándolo a solas con su otro hermano.
-¿Desde qué hora esta así?
-Ni idea me despertó hace media hora y no hablado más que del viaje desde que lo dejaste ir el jueves, puso varios recordatorios en mi teléfono, en la portátil, demonios no sé cómo pero logro programar el televisor para que me recordara-froto su cara, en señal de exasperación.
-Gracias por hacer esto Jay, sabes lo feliz que lo haces ¿verdad?-le puso una mano sobre el hombro, su hermano suspiro bajando las manos.
-Es por eso que lo hago -murmuró mas dormido que despierto-ahora iré a preparar los almuerzos antes de que baby bird entre en una crisis activo-agresivo ¿ok?
-Ok, Little wing me iré a cambiar para preparar el desayuno-Jason movio su mano de una forma un tanto rara, para que se fuera.
Observo como su siguiente al mando, se "arrastraba" hasta la cocina. Ese chico podría aparentar lo que quisiera pero él sabía que Jay era todo amor y ternura en su interior. Tan rápido como pudo se coloco una hoodie para cubrir la parte superior de su pijama, las pantuflas que le habían regalado en su cumpleaños cumplirían con el trabajo de no permitirle andar descalzo, no creía que su hermanito le hiciera ponerse tennis o una cosa así, era sábado y en sima eran las siete treinta, aunque se pusiera rejego Dick Grayson se negaba a arreglarse más que eso. Para cuando el desayuno y los chicos estuvieron listos, la bocina del transporte escolar sonó, Tim salió como alma que llevaba el diablo, emocionado por llegar a NY, Jason…bueno él salió con el ánimo que tres tazas de café (con leche, a mandato de su hermano mayor) podían proporcionarle a un cuerpo, por su parte el oji azul mayor solo se limito a cerrar la puerta y seguirlos.
En la puerta del edificio un típico bus amarillo les esperaba, Tim saludo al maestro que se encontraba en la puerta de este y presento a sus hermanos mayores. Los dos hermanos menores se despidieron para poder abordar el transporte, una vez adentro el menor se apresuro a saludar a sus amigos tomando asiento justo a un lado del que Dick reconoció como Bart Allen, aquello lo sorprendió ¿no deberían ir juntos? Un par de segundos bastaron para saber que Jay no estaría solo en ese viaje Roy Harper su mejor amigo también estaba ahí, con una niña rubia que presentaba a los amigos del pelinegro menor. Después de unos minutos en los que Dick se aseguraba de detalles menores, el bus partió tranquilamente hacia su destino. Cuando desapareció por una esquina se convenció de que tenía que subir a afrontar su tarea más difícil, consulto su reloj de pulsera, las ocho menos un cuarto. Al menos tendría tiempo para una pelea o tal vez dos. Subió hasta el departamento por las escaleras, el tercer piso no estaba tan lejos, saludo a cuanto vecino se encontró con la maravillosa sonrisa que le había hecho famoso entre las damas del lugar. Abrió la puerta del 375, para encontrar a los mellizos sentados en el sofá mirando televisión.
-Ya estaba por despertarlos, prepare panqueques pero si quieres puedo preparar algo más verde Damian-sin respuesta-bien, supongo que podríamos comernos a Alfred el gato si así lo prefieren-una vez mas no hubo ni un susurro por parte de los menores, Dick chasqueo la lengua y se fue a la cocina, solo quería un plato de cereal, tal vez así el día se pondría un poquito más dulce.
Sin embargo las cosas solo se pusieron aun más pesadas, cuando los mellizos se dignaron a ir a la mesa para desayunar ignoraron olímpicamente a su hermano mayor y su comida, para sacar unos míseros envases de yogurt acompañados de fruta fresca. Mientras los dos Grayson's menores jugaban a "fingamos que Dickie no existe", un auto con el logo de una de las compañías más grandes de comunicación del país se estacionaba justo delante del edificio, muchas personas curiosas se giraron o pararon para poder ver quién manejaba el lujoso auto. Cuando la puerta se abrió una pierna bien tonificada forrada por unos vaqueros y botas de caña alta se mostro, las mandíbulas de varios cayeron al suelo, cuando la despampanante conductora bajo completamente del vehículo, ondeando su largo cabello tan rojo que simulaba fuego danzando por su espalda. La elegante mujer se dirigió justo a la puerta del complejo departamental Blüdhaven, subió por el elevador que un amable caballero le ofreció, una brillante sonrisa y muchas palabras amables después las puertas del aparato se abrieron dejando ver el pasillo por el cual desfilo, un tanto nerviosa se detuvo delante de la puerta del 375, suavemente toco con los nudillos. Unos extraños sonidos provenientes del interior del departamento, le descolocaron un par de segundos antes de que la puerta se abriera, dejando ver a un pelinegro con cara de frustración y en pijama.
-…cuantas veces debo decirles que lo siento, además según recuerdo el…-
-¿Es un mal momento?-los iris azules su fijaron en la mujer delante de él.
-¡Kori!, yo…uh…pasa-La peli roja se adentro en el departamento, mientras el moreno recogía los juguetes regados por toda la sala, a la velocidad de la luz. Una sonrisa se extendió por sus labios justo cuando un manchón negro pasaba a su lado, estiro su brazo para sujetar a un muy avergonzado Grayson.
-Lo…lo… lo lamento, ¿café?- Kori acerco a los labios contarios y deposito un beso muy rápido.
-Me encantaría Dick-el muchacho con una sonrisa boba dejo los juguetes en su lugar para después dirigirse a la cocina-¿Dónde puedo dejar mi chaqueta?
-En el sofá-la mujer tomo esto como pretexto, para inspeccionar. Después de todo tenían una relación seria desde hacía poco más de medio año y se sentía rara de no conocer aun el departamento de su pareja. Así que repaso su mirada por todo el lugar, era espacioso algunas paredes estaban forradas de ladrillos rojos, mientras que otras eran de un avellana suave, los pisos de madera clara combinaban a la perfección, los muebles eran variados en tamaños, estilos y colores. Por el enorme baúl lleno de juguetes en la sala, se adivinaba que había niños, las fotografías regadas por toda la estancia tampoco dejaban mentir. Justo aún lado de donde había dejado caer su chaqueta, un portarretrato llamo su atención con cuidado lo tomo entre sus dedos, era una foto familiar completa.
Formo una línea recta con sus labios y frunció el seño apretando el cristal entre sus manos, desde que lo había conocido cada vez que intento de la peli roja abordar su historia familiar terminaba con Dick hablando de cualquier cosa banal que se le vinera en mente, lo que le hiso suponer que su infancia había sido traumática o algo por el estilo y por respeto jamás pregunto dejando que su mente creara los más extravagantes escenarios con respecto a ese tema, pero ahora esa fotografía venia a destruir todo lo que ella se había empeñado en pensar. En el retrato se podía ver a toda su familia sonriente y en paz-Bravo Kori has caído una vez más- sabía que no podía juzgarlo todo por una fotografía, pero ¡demonios! si alguien sabia de familias disfuncionales era ella, por años había tenido que forzar una sonrisa para las fotos familiares y por X´hal que las que estaban retratadas no eran falsas. Apretó el portarretratos una vez más, estaba furiosa por meses había acallado la vocecita que le decía te oculta algo y si algo odiaba eran las mentiras, cerró los ojos eso no debería importarle, ella provenía de Tamaran un país rico en cultura y con costumbres muy arraigadas, una de ellas en particular forjada después de incesantes guerras y sufrimientos, era no vivir en el pasado dejando ir las cosas. Sin embargo había algo, un pequeño e insignificante detalle que la detenía de mandar las cosas al demonio con Dick, cumpliendo aquella costumbre ancestral…lo amaba loca y desesperadamente.
-No sabía que venias-la voz del sueño del departamento la atrajo de nuevo a la realidad. Se mordió el labio, había hecho un montón de cosas para estar ahí, para acelerar ese momento y demostrarle que estaba con él. Para darle una última oportunidad antes de permitirse dejarlo ir. Dejo el retrato en su lugar, para dirigirse a la barra de la cocina y tomar asiento.
-Cosas del destino…tu departamento es muy acogedor…y me encanta lo que el rojo hace por ti-el mayor de los Grayson miro sin vergüenza a su pareja, una gran sonrisa se extendió por sus labios.
-Gracias, aunque prefiero el azul, ese estaba sucio-se alejo un poco para darle una mejor vista de su conjunto, cuando la peliroja silbo las risas estallaron incluso Dick giró para modelarle-se que querías venir desde hace mucho tiempo-murmuro con vergüenza mientras se detenía justo delante de la cafetera, tomo una taza del armario vertiendo un poco del liquido en ella, tomó unas cuantas galletas de un frasco y las deposito delicadamente delante de la oji verde, una sonrisa tiro de las comisuras de sus labios-pero como comprenderás, mi vida es un tanto complicada.
-Lo sé, pero me gustaría que compartieras conmigo un poco mas de ese mundo tan complicado-le acaricio con ternura la mejilla mientras hablaba-ya no estás solo.
Dick la miro serio, apretó la mano de la oji verde sobre su mejilla como reteniéndola, y es que en concreto eso era lo que hacía, amaba demasiado a Kori como para permitirse perderla. Compartir ese mundo tan complicado tendía a alejar a las mujeres de su lado, ya lo había hecho con resultados poco alentadores. Aunque ella parecía ser la excepción a esto, era decir después de medio año de una relación sin muchas explicaciones la peliroja aun seguía con él, tan radiante como el primer día su estrella personal, iluminando todo a su paso. Apretó los labios, tal vez y solo tal vez era lo que su familia necesitaba un poco de luz de estrella. En un segundo quería contarle su historia y al segundo siguiente Kori era atacada por Alfred el gato.
