DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Full Circle

Capítulo 3

POV Bella.

Me encontraba de pie frente a Jake, en lo que parecía una cueva, cuando lo comprendí todo. Laurent —ese maldito bastardo — me había transformado en vampiro.

—¿Lo atraparon? —pregunté, tratando de controlar la furia, y el miedo, que estaba sintiendo

Jake asintió.

—El resto de la manda lo hizo —me aseguró.

—¿Ellos lo saben? —Tragué el veneno que se había acumulado en mi boca y aclaré—: ¿Saben sobre mí?

Jake comenzó a responder, pero un ruido en la entrada de la cueva llamó mi atención. Me giré para mirar y me sorprendí de ver un lobo gigante —por el color, supe inmediatamente que se trataba de Seth—, sosteniendo un venado muerto entre sus dientes. Podía oler la sangre, sentir su calor mientras se escurría entre los dientes de Seth, sabía que el venado no tenía mucho tiempo muerto.

Al verme dudar, Jake dijo:

—Hazlo, Bella. Es para ti. Solo no lastimes a Seth, ¿de acuerdo? No quiero...

Corrí antes de que él terminara su oración. Me tomó menos de un segundo llegar a donde estaba Seth; arranqué el venado de su boca, inmediatamente llevándolo a la mía, desesperada por aliviar el ardor en mi garganta. El líquido, caliente y maravilloso, me llenó mientras bebía. En ese instante, supe que jamás olvidaría este momento.

En algún lugar dentro del caos que era mi mente, escuché como Jake le ordenaba a Seth que fuera por otro venado, mientras yo continuaba bebiendo de la yugular del animal. Cuando terminé, dejé caer el cuerpo del vendado y miré a mi alrededor, desesperada por conseguir más.

—Quédate conmigo, Bells —Jake dijo, mirándome con cierta preocupación—. Seth volverá con más, ¿de acuerdo?

Cerré los ojos, tratando de calmarme, de mantenerme bajo control. Asentí, manteniendo mis ojos cerrados.

—¿Y la manada? —pregunté—. ¿Y Lizzie?

Podía escuchar cómo Jake se acercaba a mí, presa del pánico, me di la vuelta y me senté en el suelo.

—¡Whoa! Bells, tranquila. Solo soy yo. No, el resto de la manda no lo sabe aún. Quería ver. —Su voz se rompió—. Quería darte tiempo para que terminaras la transformación y despertaras antes de ver cómo proceder. Les dije que te estaba escondiendo de Victoria. Tengo guardias montadas en la casa de Charlie, protegiéndolo a él, Sue y Lizzie. No te preocupes. Nada va a pasarles a ellos.

Seth apareció en la cueva de nuevo, esta vez el venado seguía luchando entre sus dientes. Escuchar el pulso latente del animal me enloqueció y me lancé sobre él, arrancándolo de la boca de mi hermanastro. Hundí mis dientes en él —a través de la piel y el músculo—, hasta que sentí la sangre llenar mi garganta. Los pataleos del animal cada vez se volvieron más lentos hasta que, finalmente, se detuvieron.

Cuando pude pensar con claridad de nuevo, estaba horrorizada. Solté al animal y retrocedí lentamente hasta que topé con la pared de la cueva. Con mi vista fija en el pobre venado, me deslicé al suelo, abrazando mis rodillas.

—Deshazte de ellos —le dijo Jake a Seth, quien salió corriendo de la cueva para volver en su forma humana. Tomó a los venados y nos dejó de nuevo.

Jake caminó lentamente hacia mí, levantando las palmas cuando me tensé.

—Bells, no has hecho nada malo. Esto es lo que quieres, ¿no? —preguntó cautelosamente—. Animales, quiero decir.

Asentí lentamente.

—Sí —contesté. Tardé unos segundos en volver a hablar—. Dios, Jake. ¿Qué es lo que va a pasar con Lizzie? ¿Dónde cree Charlie que estoy?

Él hizo una mueca.

—Charlie llamó a todos tus amigos, incluida la manada, cuando tú no regresaste por la tarde. Llamó a todos para que le ayudaran a buscarte. Seth y yo los ayudamos un poco mientras tú te transformabas y aún hay patrullas en tu búsqueda. Nadie sabe bien qué es lo que pasó porque yo encontré tu auto y lo escondí en La Push hasta saber qué es lo que va a pasar. Yo, uh, le dije a Seth que se encargara de la sangre en el claro, así que, si es que fueron ahí, nadie sería capaz de descubrir nada.

Asentí de nuevo, y murmuré:

—Gracias.

Pensar en Charlie y en mi hija hacía que mis ojos se llenaran de lágrimas que jamás derramaría. Froté mi cara con mis manos en señal de frustración. La necesidad de llorar era demasiado fuerte y toda la tristeza que sentía me causaba un dolor en el pecho. No había mejor manera de sacar todos estos sentimientos que con un buen llanto. Saber que no sería capaz de hacerlo me enojó más y sentí la necesidad de gritar.

Así que lo hice.

Me levanté y solté un frustrante sonido —una mezcla entre un gruñido y un grito— y estrellé mi puño contra la pared de la cueva. Si aún siguiera siendo humana, me habría roto la mano. Sin embargo, lo único que logré fue hacer un agujero en la pared, convirtiendo la piedra en simple polvo.

Me volví a derrumbar en el suelo, frotando mis ojos con fuerza. Mi enojo había sido remplazado por la tristeza. Por un momento deseé que el enojo volviera, era más fácil deshacerme de él que de la tristeza.

—Todo va a estar bien, Bells —me dijo Seth suavemente cuando volvió a la cueva—. Nosotros te ayudaremos. Mamá está cuidando a Lizzie mientras Charlie continúa con la búsqueda.

—N-no puedo dejar que Charlie se siga preocupando por mí —dije con tristeza—. Él necesita saber al menos algo. Pero no sé qué decirle ni cómo hacerlo.

—¿Y si le escribes una nota? —sugirió Seth—. Dile que necesitas pasar un tiempo alejada de todos, de Lizzie.

Bufé. Jamás necesitaría estar alejada de mi hija. Sabía que la intención de Seth era buena, pero la idea era absurda.

—No. Bells, piénsalo bien —dijo Jake, asintiendo en dirección a Seth—. Lizzie es lo mejor que te ha pasado en la vida, eso lo sé.

Asentí, preguntándome qué es lo que en verdad quería decir.

—Pero tienes que recordar que yo estuve a tu lado cuando volviste a casa el año pasado y durante todo tu embarazo. Te tomó mucho tiempo dejar de revivir eso todos los días. El nacimiento de Lizzie… fue maravilloso y ella es perfecta pero, tienes que aceptar que trajo todos los recuerdos de vuelta. Tú has sido muy fuerte todos estos meses, pero no creas que no puedo ver todo el estrés en tus ojos, lo que me dice que no has estado durmiendo bien.

Bufé de nuevo y contesté:

—Jake, tengo una recién nacida en casa, por supuesto que no estoy durmiendo bien. —Hice una pausa, resoplando—. Bueno, no estaba durmiendo bien. Ahora ni siquiera duermo.

El negó con la cabeza.

—Tiene que ver con otra cosa. Creo que has estado teniendo pesadillas de nuevo.

Tragué el veneno acumulado en mi garganta y asentí de mala gana. Había estado teniendo pesadillas, similares a las que había tenido cuando Edward se fue, y a las que tuve después… de esas vacaciones.

—¿Lo ves? —continuó—. Puedes decirle a Charlie que sí necesitas un tiempo, pero que volverás.

—Pero no lo haré —susurré, sintiendo de nuevo la necesidad de llorar.

—Uh, lidiaremos con eso después. Ahora, ¿cómo está tu sed? —dijo con curiosidad—. Cerca de nosotros, quiero decir.

—No quiero comerlos, si a eso te refieres —le dije de mala gana.

Él y Seth rieron.

—Eso es bueno. ¿Qué te parece si vamos a buscar algo de comer?

Me tensé. No me sentía preparada para abandonar la relativa seguridad de la cueva.

—¿Y ustedes cuidarán…? —Mi voz se perdió. No quería expresar en voz alta mi preocupación por encontrarnos con humanos.

—Lo haremos, Bells. Lo juro —Jake prometió—. Ahora vamos, ¿no quieres probar esa nueva velocidad que ahora tienes?

Reí sin poder evitarlo y, a pesar de lo jodida que estaba mi situación, le dije:

—Te diría que apuesto a que puedo ganarte, pero si algo sale mal, quiero que seas capaz de detenerme. ¡Así que espero que tú sigas siendo más rápido!

Edward no me había dicho mucho sobre la parte "teórica" de ser vampiro, pero había visto lo práctico, lo había visto correr a él y al resto de los Cullen. Había visto a los lobos y correr y, gracias a las conversaciones entre Alice y Emmett, sabía que los vampiros neófitos eran aún más rápidos que los vampiros viejos. Sabía que era más rápida que Jake y Seth, y eso en verdad me aterraba. Tenía que confiar en ellos, y en mí, para mantenerme a salvo y bajo control.

~FC~

Correr por el bosque con mi nueva velocidad era algo asombroso. Me di cuenta de que ya había rebasado a ambos lobos, pero recordé en dónde estaba y qué era lo que estaba pasando, así que bajé lo velocidad para ir a su ritmo. No podría decir que me estaba divirtiendo —estar lejos de Lizzie, posiblemente para siempre, no me dejaba estar tranquila—, pero mis nuevos sentidos eran tan… liberadores, en cierta manera. Podía ver y oler todo con claridad, la tierra, los árboles, los insectos y los animales, incluso cuando corría. El mundo se convirtió en algo más de lo que siempre había sido. Era increíble.

Cazar fue una experiencia extraña, pero asombrosa. Edward nunca me dio muchos detalles al respecto y nunca vi a ninguno de ellos hacerlo, así que las primeras veces fueron muy interesantes… y bastante desastrosas. Después de unos días, Seth me había traído ropa que Leah ya no usaba, y si no me controlaba al cazar, terminaría debiéndole mucho dinero a Leah por arruinar toda su ropa.

Sin embargo, cada vez que regresaba a la cueva después de probar mis nuevas habilidades, la realidad me llegaba de golpe y mi corazón se rompía cada vez más al pensar en mi pequeña bebé. Tenía que mantenerme ocupada porque tener demasiado tiempo libre solo me hacía pensar más en Lizzie.

Incluso pensé en el suicidio. Una noche, cuando Jake dormía, pensé en varias formas para suicidarme.

~FC~

La silueta de Jake se reflejaba en la pared de la cueva gracias a la luna. Desearía poder dormir, así no tendría que pensar en Lizzie, en Charlie, en Edward. Mi corazón dolía más de lo que había dolido antes, más que después de las vacaciones de primavera o cuando Edward se fue.

¿Cómo puedo vivir sabiendo que mi hija va a crecer sin mí? Afortunadamente, ella era muy joven como para recordarme, pero yo tendría que vivir una eternidad sola, recordándola.

Un pensamiento cruzó mi mente. Edward me había dicho una vez que si algo me pasaba, él no hubiera tardado mucho en seguirme. Quizá esa era la solución. Quizá no tendría que vivir sabiendo que dejé a mi bebé atrás.

Quizá no tendría que vivir en absoluto.

Me senté y pensé en las opciones que tenía para matarme, lo cual era difícil, considerando que, básicamente, ya estaba muerta.

¿Cómo podría hacerlo?

Arrojarme de una montaña o de un árbol no serviría de nada. Simplemente me levantaría, me quitaría algunas hojas del cabello y me iría caminando como si nada.

A diferencia de los vampiros en las películas o en los libros, el sol no me hacía daño, así que tampoco serviría de nada salir a plena luz del día.

Pensé en arrojarme al océano, pero no necesitaba respirar, así que tampoco sería útil.

Podría matarme de hambre, pero había dos problemas con eso. Uno, era que no sabía si eso funcionaba realmente, y dos, no creo que mis amigos me dejaran hacerlo.

De repente pensé que si atacaba a Jake o a Seth, ellos se verían obligados a matarme para defenderse. Esa era la mejor opción hasta el momento. Rápidamente deseché esa idea. No podía hacerles eso a ninguno de los dos. No se perdonarían nunca a ellos mismos por eso.

Mierda. Había empeorado todas las cosas. Estaba en el prado por razones que solamente significaban algo para mí, y ahora mi hija, mis padres e incluso mis amigos tenían que sufrir las consecuencias de eso. Me odiaba más que nada en el mundo. Pude haber recordado a Edward de otra manera y en lugar de eso, me puse en peligro, me volví vulnerable y todos estábamos pagando el precio de eso.

~FC~

Cuando Jake despertó algunas horas más tarde, notó mi desesperación y me prometió que Lizzie siempre estaría protegida por él y la manada. Me destrozó por completo cuando me juró que él no iba a dejar que ella me olvidara, que iba a decirle lo mucho que yo la amaba. Incluso prometió mandarme fotos de ella una vez que yo estuviera instalada en algún sitio.

Dejó que sollozara en su hombro, a pesar de que tenerme así de cerca era un poco incómodo para él. No me sentí mejor, pero traté de mantenerme bajo control para no preocuparlo a él o a Seth.

Entre los dos se encargaban de mantenerme al tanto sobre la búsqueda de Charlie. Él seguía tratando de encontrarme, a pesar de que Jake había "encontrado" la supuesta nota que le había dejado en mi cama, la cual se había "caído al suelo y había terminado debajo de la cuna". Cuando Seth propuso la idea, me senté a escribirle la nota a Charlie. Me había tomado tres cajas de lápices —aún no me acostumbraba a mi nueva fuerza—, pero finalmente la había escrito. Jake había ido a casa de Charlie, le dijo que quería ver a Lizzie y fingió tirar sus llaves por debajo de la cuna para descubrir mi nota.

Charlie no había estado feliz, pero eso lo detuvo de llamar al FBI. Canceló la búsqueda y les dijo a todos que un malentendido entre los dos lo había llevado a pensar en mi posible secuestro. Ahora solamente decía que estaba fuera por razones personales.

Renée le había pedido a Charlie que le avisara si sabía algo, así que él la llamó ese mismo día.

Lizzie estaba siendo cuidada por Sue, quien se había convertido en mi madrastra el año pasado —y en un valioso apoyo para mí durante mi embarazo—, e incluso Emily también cuidaba de ella cuando Charlie o Sue no podían hacerlo. Habían pasado seis días desde que me había ido y ellos empezaban a preocuparse, aún más, al ver que no contestaba sus llamadas o trataba de comunicarme con ellos. Por supuesto, Jake había apagado mi celular y le había quitado la batería para que no pudiera ser localizada durante mi transformación. Sabía que habían estado llamando porque Jake o Seth me lo decían cuando regresaban de visitarlos.

El día anterior, Jake había dejado a Seth conmigo mientras él iba a la reservación. Había llevado a la manada al bosque y les había dicho que yo estaba… bien, no viva, pero que no solamente me estaba escondiendo de Victoria. Algunos —como Paul y Leah— habían estado molestos con Jake por no haberme matado de inmediato y los demás estaban molestos porque él no les había dicho nada antes. Jake no les había dicho en dónde estaba, solo les había dicho que estaba a salvo y que los otros estaban a salvo de mí. Habían aceptado eso, aunque Quil y Embry —los más cercanos a mí después de Jake y Seth— estaban decepcionados de no poder verme.

—¿Lista para ir a cazar? —Seth me preguntó. Asentí y él dijo—: Dame un minuto para transformarme y nos vamos. ¿Estás de humor para cazar un oso?

Sonreí tristemente, pensando en Emmett.

—Claro, Seth, gracias.

Treinta minutos después, con el cuerpo de un oso negro detrás de mí, me puse al lado de Seth, pasando mis dedos por su pelaje color arena. Gracias a la sangre fresca, tenía la energía para echarme a correr, pero no quería volver a la cueva tan pronto.

Estaba tan metida en mis pensamientos que no la escuché hasta que estuvo parada a metros detrás de mí.

—Vaya, vaya, vaya. Pero si es la razón de todos mis problemas —ella siseó.

Giré mi cabeza en completo shock.

Victoria.


POV Alice.

Jasper y yo estábamos de compras cuando la visión me llegó. Mis rodillas se debilitaron y mi visión se volvió borrosa, vagamente escuché a Jasper gritar mi nombre. No le presté atención. Todo mi ser estaba concentrado en la visión.

Bella estaba parada en el centro de un pequeño espacio abierto, rodeado de árboles y rocas. Parecía un lugar cercano a Forks, uno de los muchos lugares en donde cazamos cuando estuvimos ahí. Ella estaba hermosa —siempre lo había sido—, pero ahora… su cabello estaba largo y con brillo, caía en ondas sobre sus hombros. Sus labios eran de un color rojo oscuro, resaltando aún más sobre su pálida piel y combinando con sus ojos igualmente rojos.

Pero lo que me asustó más que ver a Bella convertida en vampiro fue la figura que estaba parada detrás de ella. Reconocería esos rizos pelirrojos y esa sonrisa diabólica en cualquier lugar.

Victoria.

—Jazz —susurré tan pronto como la visión terminó. Se la expliqué tan rápido que solamente un vampiro hubiera sido capaz de entenderlo.

Para cuando terminé, él ya tenía el teléfono en la mano, buscando algo.

—Alice… —me dijo antes de extender el teléfono hacia mí.

En la pantalla estaba un video de Charlie, de tres días de antigüedad, parado frente a la estación de policía en Forks. El sonido no funcionaba, pero el encabezado lo decía todo.

Se busca: Isabella Swan.

—Tenemos que ir a Forks… ¡Ahora!


¡Gracias por leer!

Hasta el próximo viernes :)