3ra noche- Lazos
-¿Kan…da?- pregunto Meilin
-Si ese es mi nombre…-con eso puedo sacarle una risa infantil y linda a la niña en su espalda.
-Jajaja…que…nom…bre…maz…raro…jaja
-¿Te estas burlando de mi nombre? –pregunto casi rudo
-No…jaja…zolo…que ez muy…raro…jaja- dijo la niña contagiándole un poco a la risa al muchacho, pero la disimulo muy bien. Cuando se dio cuenta ya se encontraban en donde su maestro lo habia dejado, quedándose parado con la niña en su espalda.
-Che. ¿Todavía no termina?- se quejo el mini samurai. Meilin al notarlo un poco impaciente empezó a moverse un poco para bajar de su espalda, haciendo que Kanda lo mire con cara de confusión- ¿Qué haces?
-A...ano…ez…que…pienzo que…a lo mejor ez muy…canzado teneme…en tu ezpalda…- hablo con esfuerzo la niña.
-De hecho no. Eres muy liviana- le dijo como si fuera normal, haciéndola sonrojar un poco a Meilin. Al notar que se sonrojo, no supo el por que- ¿Qué sucede?
-¿Eh?...No…ez...zolo…que- pero fue interrumpida con una tercera voz.
-Yuu-kun ya regrese- hablo el general. Llevaba entre sus manos una nueva pintura. Se dio cuenta que a espaldas de el llevaba a un niño- ¿Are? ¿Yuu-kun donde encontraste a ese niño?
-¡No me vuelva a llamar asi, por favor!- dijo con una venita sobresaliendo en su frente, cuando cayo en cuenta de que…- ¿Niño? ¡Es una niña!
-¿Una niña? Pero luce como uno, ademas de que tiene el pelo como uno- la pequeña solo pudo bajar la cabeza ante semejante comparación, llevándose su mano a su cortisimo cabello morado.
-Ez zierto…mi cabello ez muy corto… no puedo dejarlo crezer por que tengo miedo de perderlo en loz entrenamientoz…- pensó desanimada la niña con una nube morada a su alrededor. El general al darse cuenta de su error, trato de remediarlo acercándose a ella, colocando una mano en su cabeza.
- Lo siento pequeña, lamento haber confundido a una preciosa niña con un niño…de verdad lo siento- se disculpo el general y debido a su comentario sonrojo enormemente a la jovencita.
-Etto…um…no ze peocupe… ¿Are? ¿Yuu-kun?-pregunto confundida con signos de interrogación a su alrededor.
-¡Es kanda no Yuu-kun! ¿Cuántas veces tengo que decirlo?- grito enfadado Kanda.
-Entonzez… ¿Yuu?- dijo casi preguntándose a si misma que a los demás- Kawai ¿ne por que no te guzta? Yuu ez un lindo nombre-le dijo con una sonrisa encantadora. Kanda giro un poco al cabeza para dirigirse a ella con otra venita sobresaliendo de su frente.
-¡Por eso mismo! -le replico. La niña solo se divertía viendo la expresión de enojo en su rostro.
-Pero te queda mejor que zolo "Kanda"- le dijo tratando de convencerle.
-De igual manera… nadie me puede llamar asi- le dijo en tono triste y melancólico pero Meilin no se percato de eso manteniendo su sonrisa.
-Ya veraz que te acoztumbraraz…- le dijo convencida.
-Che.- entonces…- ¿Maestro? ¿¡Que esta haciendo!? – le grito sospechando de lo que estaba haciendo
-Ara ara- el dijo siendo descubierto- que suerte que pude terminarlo antes de que se movieran- dijo cambiando su tono a uno aliviado.
-¿Qué ezta haziendo, Maezto?- preguntó Meilin. Kanda se quedo mirándola debido a al forma en el que lo llamo, tal vez ella podría ser otra alumna de su maestro.
-¿Maestro?- preguntó confundido el General.
-¿No ez eze zu nombre?- dijo inocentemente la niña, haciendo que dos gotitas cayeran de Kanda y del general.
-Jajajaja no pequeña. Mi nombre es Froi Tiedoll- le respondió
-Ohhh, mucho guzto, yo soy Meilin- dijo presentándose a si misma, zafando una mano del cuello de Kanda para extenderla hacia el en forma de saludo; el cual fue respondido. Pero…- Coff-coff…coff- tosió y cuando paro le salio un hilo de sangre por su boca. Debido a que esta forzando su voz.
-¿Mei-chan? ¿Te encuentras bien? - le preguntó preocupado Tiedoll. La pequeña ya no podía mantenerse más tiempo conciente por todo el cansancio acumulado.
-Maestro la encontré herida por allí-señalo donde la encontró- sus heridas se veían muy mal
-Ya solo falta un poco mas para llegar. Por favor Mei-chan resiste- le rogó.
-No…no…puedo…maz…- dijo cerrando sus ojos completamente y lo único que pudo alcanzar a escuchar fue un fuerte"¡Mei-chan!"
Y todo se volvió en blanco.
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-¿¿¡¡COMO QUE NO LA ENCUENTRAN!!??- la voz de Leverrier se podía escuchar por toda la Orden. Y no sonaba para nada feliz- ¡¡la mocosa solo se va a dormir y al siguiente día ¿no la encuentran?!!
-Lo sentimos mucho Sr. Leverrier, pero nosotros también nos preguntamos como fue que pudo hacerlo- dijo en tono apenado un científico.
-¡¡No pierdas tu tiempo y empieza a buscarla!! ¡¡Moviliza a cuantos buscadores se necesiten, pero quiero ver a esa mocosa ahora!!- ordeno ya exasperado.
-¡Hai!- y el científico desapareció de la vista de Leverrier.
Este empezó a movilizar a todos los científicos que se encontraban en la orden, ya sea que estaba desayunando o que algunos todaza estuvieran dormidos. Lo primordial era encontrar a Meilin. Al no aparecer para su entrenamiento matutino mandaron a buscarla. Cual fue la sorpresa que al llegar a su habitación, esta no se encontraba. El científico lo reporto con sus demás compañeros y esto llego a los oídos de Leverrier.
Era más que claro que la desaparición de Meilin no era de su agrado.
-Esa mocosa…- pensó con cierto ¿asco?- lo único que hace es retrasar mis planes… en cuanto la encuentran ya vera lo que le espera…Si estoy en lo cierto ella podría ser…
Fue interrumpido por 3 presencias. Leverrier dirigió su mirada a estas debido a que una de ellas le hablo:
-¿Leverrier? ¿Por qué tanto alboroto?- era Tiedoll, que llegaba junto con Kanda y Meilin. Que todavía se encontraba desmayada en al espalda del mini samurai.
-Ara… General Tiedoll, que gusto tenerlo de vuelta por aquí- dijo con una sonrisa falsa sin percatarse de los dos pequeños-¿Qué lo trae por aquí?
-Ya sabes lo usual…- respondió como si fuera algo obvio- ademas de que tengo un nuevo hijo…-haciéndole seña con lo ojos a Kanda…
-¡No soy su hijo!- respondió este
-Vaya…gusto en cono- paro abruptamente cuando vio a la persona que Kanda cargaba en su espalda- ¿Meilin?
-¿Eh? ¿Cómo la conoce?- preguntaron Maestro y alumno.
-Niño dame a esa niña- lo dijo en un tono que hizo desconfiar a Kanda en ese hombre.
-¿Qué le va a hacer? – dio un paso hacia atrás instintivamente, como acto de defensa hacia Meilin.
-Solo dámela, debemos curarla…- aunque dijera eso no convencía de todo a Kanda, pero si la iba a curar, no tenia mas remedio. Se arrodillo en el piso y movió con cuidado a Meilin de su espalda para llevarla en sus brazos, y depositarla en los de Leverrier.- Muy bien… ¡Marcos!- llamo e inmediatamente un buscador apareció- Llévatela a la enfermería- acatando ordenes el buscador se fue llevándose a una desmayada Meilin. Kanda en ningún momento despego la vista de Meilin; sino hasta que el buscador viro en un esquina desapareciendo de su vista.
-Leverrier… ¿acaso ella era…?- Kanda dirigió su mirada su maestro, notando en sus ojos que el, al parecer, conocía a Meilin. Pero Leverrier solo evadió el tema con tan solo seguir en lo que estaban.
-Asi que pudo encontrar a otro con la voluntad de Dios, eso es bueno estamos muy escasos de exorcistas…
-Emmmm, si, lo traje para que sea examinado por Hevlaska, no fue hace mucho que su inocencia se activo- comento el maestro artista.
-Ya veo, entonces no lo retrasare- con esto dicho dio una pequeña reverencia y se alejo de los dos.
-Maestro ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué reacciono de esa manera al ver a Meilin?- pregunto entre curioso y preocupado.
-El es Malcom C. Leverrier, actual supervisor de la Orden Oscura, ya su familia lleva varias generaciones en esto.- Tiedoll dirigió su mirada hacia su discípulo notando el deje de preocupación en sus ojos- Note preocupes, nada malo le sucederá a Mei-chan.
-¡No es eso!- grito sonrojado- ¡Es solo que…bueno yo…!- fue interrumpido por la risa burlona de su general.
-Jajajaja… no importa Yuu-kun… después de todo, no creo que podrás quitártela de encima tan fácilmente; después de todo es posible que no haya hecho algún amigo…- dijo con cierta pena.
-Che. No me interesa- ambos empezaron a caminar hacia el elevador que llevaba a hacia el sótano donde se encontraba Hevlaska. Para examinar la inocencia de Kanda, su Mugen- ¿Por qué me preocupa tanto por ella? Apenas la acabo de conocer…
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Un prado muy hermoso lleno de flores y un cielo muy azul. En el centro de este hay una persona parada, de estatura mediana, lucia un vestido negro, descalza. Empieza a correr hacia ningún lugar, solo corría. Su largo cabello se movía al compás del viento. Su brazo se alzo, como si tratara de alcanzar algo.
-¡Matte! ¡Oniichan!- grito la mujer. En frente de ella apareció otra persona pero estaba le daba la espalda, caminaba tranquilamente hacia delante-¡Oniichan! ¡Oniichan!- le llamo, pero simplemente no paraba-¡No me dejes sola, oniichan!- con esto la figura delante de ella se detuvo. Ella también inclinándose un poco hacia delante, apoyando sus brazos en sus rodillas; para asi normalizar su respiración.
Levanto su violácea mirada, y la figura segura e imponente de aquel hombre se reflejo en sus ojos. Y en su rostro apareció una sonrisa. El muchacho giro un poco su rostro, dejando ver ojos marrones casi llegando a negros. La muchacha se acerco a el hasta quedarse en frente de este. El hombre le pasaba en sobremanera, ella solo le llegaba al hombro. Ella lo miraba con ternura y amor, mientras el impasible.
-Pensé que me ibas a dejar…sola- le costo un poco pronunciar esa palabra- Lo siento por pensar eso de ti…jeje… a estas alturas no debería…pero…- su tono se volvía mas entrecortado debido a las ganas que se aguantaba de llorar- Tengo miedo… miedo de solo pensar que… ya no estarás conmigo… lo siento…- pequeñas lagrimas caían en su rosadas mejillas. El muchacho alzo un brazo y la rodeo; colocando su mano sobre su cabeza, pegándola a su cuerpo. Acaricio su cabellera.
Dándole a entender que el nunca se iba a separar de ella. Que siempre iba a estar allí para ella…siempre.
Ella solo pudo rodear sus brazos alrededor de su cintura con fuerza, como si en algún momento el se pudiera ir; apretando sus delicadas manos en su chaleco de exorcista.
-Te amo, oniichan…
Eso fue todo lo que se escucho, la imagen se alejaba más y más hasta volverse negra.
Cayendo un broche en forma de fresa.
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Un pitido tranquilo se escuchaba en una de las tantas habitaciones de la enfermería de la Orden.
Biip…Biip…Biip…Biip…
Indicando que ese corazón se encontraba tranquilo, sin ninguna molestia. Meilin yacía acostada en la cama, cubierta por una sabana blanca. Su frente se encontraba vendada, junto con una pequeña bolsita en ella llena de agua helada. Sus mejillas se encontraba muy rojas, lo cual indicaba que tenia fiebre. Además de unas no tan notables ojeras. Su pecho subía y bajaba casi de golpe. Poco a poco empezó a abrir los ojos.
-¿Don…de…ez…toy?- pregunto esperando una respuesta, la cual la recibió.
-¿Meilin? Oh por dios, que bueno que ya despertaste- dijo con una alegría enorme la jefa del área de enfermería- Me tenias preocupada pequeña- le acaricio suavemente la frente.
-¿En…fe…me…ra…san? Go…men…por ha…cerla… pe…ocu...pa…ze- se disculpo la amable niña
-Bueno no importa, con tal de que estés a salvo; los demás no importa. Asi que no te esfuerces por hablar… te suministramos un jarabe para que tu garganta mejore-Meilin solo asintió. Cuando la enfermera cerró la cortina que la separaba de los demás, unas lágrimas cayeron de sus mejillas. De tristeza y enojo hacia si misma.
-Dezpuéz de todo no pude ezcapar, ¡zoy una tonta! ¡ni siquiera para ezcapar valgo la pena!¡tonta, tonta, tonta!- se decía a si misma. De pronto escucho dos voces más que sentía ya haberlas oído antes.
-¡¿Qué hacemos aquí?!- grito una de ella, claramente de un niño.
-Ya lo veras Yuu-kun, ella se alegrara y se recuperara pronto si te ve- le aseguro Tiedoll. Pero eso solo consiguió enojar más al niño.
-¡No tengo nada que hacer aquí!
-Oh vamos por lo menos échale una miradita, tu sola presencia la pondrá feliz
-Che…¡solo una miradita!- le dijo apuntándole con el dedo amenazadoramente.
-Hai hai ahora entra- lo empujo hacia la cortina, pero el se quedo allí.
-Espe- fue cortado cuando su vista se dirigió a Meilin, al cual lo veía sorprendida. Kanda se dio cuenta del estado de la pequeña, las vendas, la fiebre, la maquina que controlaba sus latidos…y también las lagrimas que caían de sus mejillas. Aquella imagen era diferente a cuando ella conversaba amenamente con ellos afuera de la Orden- Oe…estas…
-Buenaz tardez…ano…- la pequeña se sonrojo de que el la viera en esas condiciones y se seco rápidamente las lagrimas-Graciaz… por zalvarme…-le dijo forzando una sonrisa.
-Yo no hice nada. El dijo desviando la mirada- Por cierto…¿Por qué llorabas?- pregunto tratando de no sonar preocupado
-¿Eh?
-¿Por qué llorabas?- pero la niña coloco sus brazos al frente como para persuadirlo.
-No… no…ez na…da…no lloraba…por…nada en...general…
-Pero si estabas llorando- le dijo sintiéndose orgulloso solo por saber que ella estaba llorando- Si no quieres decirme, no me importa.
-Hai…-dijo cabizbaja.
-Pero…si tienes ganas de llorar…hazlo, no te contengas. Eso solo hará que te sientas peor- cuando dirigió su mirada el abrió los suyos sorprendido, al verla con una sonrisa sincera y llorando. Creyendo que habia hecho algo mal, trato de remediarlo- Ehh…yo…no llores!
-Jijiji, pero me…acabaz…de decir…que…si tengo…ganaz…de llorar…lo ha…ga
-Si eso…pero…yo…
-Graciaz…- el dijo felizmente- Yuu-kun
-Che ¿Por qué no le reclamo por llamarme por mi nombre? Hay algo en ella…que me recuerda a….-pero fue interrumpido por el aviso de la enfermera; diciéndole, que las horas de visita ya estaban por terminar. Meilin al escuchar eso se desanimo- Creo que mejor me voy…
-Ano…Yuu-kun…etto… ¿puedez…venir…mañana…?- pregunto desviando su mirada sonrojada, cosa que causo un leve, pero leve sonrojo a el.
-Después de mi entrenamiento… veré si tengo tiempo para venir- y si fue.
-Hai…-murmuro Meilin, debido al cansancio y la fiebre cerro los ojos para poder descansar.
Algunas semanas después…
-¡Corre, Yuu-kun! ¡Sino noz alcanzaran!- gritaba Meilin mirando hacia atrás para encontrar a un Kanda enojado corriendo con una mano en su Mugen.
-¡¿Por qué tengo que huir contigo como si fuera tu cómplice!- le reclamo con una venita en la frente. Pero Meilin solo lo ignoro y siguió corriendo. Ya que… ¿que mas podrías hacer si tienes a una horda de científicos furiosos con ganas de matarte siguiéndote?-¡Oe!
-Jajajaja ¡ezto ez muy divertido!- detuvo un poco el paso para que Kanda la alcanzara; para asi tomarle la mano y correr mas rápido- Yuu-kun ¡por allí!- dijo señalando un lugar, en el cual se metieron. Y los científicos pasaron inadvertidos a este suceso. Cuando el peligro paso de la pared Meilin saco su cabeza para ver si no habia moros en la costa- Ya no hay nadie- dijo en un susurro para que solo Kanda la escuchara.
-Che ¡¿Ya puedo irme a entrenar?!- le dijo entre reclamándole y pidiendo permiso.
-Podriaz…pero debez comer…- le recomendó
-No tengo hambre- le dijo cortante, mirando hacia un lado y cruzando sus brazos en su pecho. Pero su estomago lo traiciono, haciéndolo sonrojar de la vergüenza.
-Jijiji, pero tu eztomago no dize lo mizmo- le dijo tomándole la mano y llevándolo a la cafetería.
Muchos estarían sorprendidos de ver a esta peculiar pareja de niños llevarse tan bien. Kanda era un chico que no le gustaba nada que no sea entrenar y su soba. Y que decir de Meilin, todos en la orden la conocían una chica tímida que respetaba las reglas y que le tenía miedo a l mayoría de la gente de allí. Pero desde la llegada del General Tiedoll con su nuevo alumno…¡Todo estaba de cabeza!. Meilin encontraba cualquier tiempo libre para –junto con Kanda- hacer travesuras. O mejor dicho hacerles la vida imposible a todos allí.
El primero día de alta de Meilin, ella lo llevo a conocer la orden. Empezando por su lugar favorito…la cocina.
Resultado… toda la cafetería embarrada de ¿soba con fresas?
Después vino la biblioteca.
Resultado…Montones de libros caídos de sus estanterías.
El área de entrenamiento.
Resultado…cerrado hasta nuevo aviso.
Hoy asaltaron el laboratorio del departamento de ciencias. Cambiaron las etiquetas de los tubos de ensayo, mezclaron cosas que no se debían. ¡Hasta crearon un nuevo compuesto contra el resfrió!. Bueno hay que ser sinceros, Meilin hacia todo el trabajo, y para "suerte" de kanda siempre la encontraba justo en el momento en que la cachaban; por lo tanto el también era cómplice. Aunque viéndole el lado positivo, todas estas travesuras no hacia más que unir a estos dos niños. Kanda aunque no lo admitiera le agradaba la compañía de Meilin –aunque esta lo metiera en problemas cada vez que se la encontraba. Y que decir de ella, no hay momento en el que ella no pudiera estar sin al compañía de este- con al excepción de entrenamientos y sesiones.
Un día Meilin le hizo una pregunta curiosa…
-Ne Yuu-kun ¿Cómo ez afuera?- ambos se encontraban sentados en el área donde Kanda se entrenaba, este había decidido tomarse un descanso.
-¿Afuera? ¿A que te refieres?
-Me refiero a que ¿Cómo ez fuera de las paredez de la orden? Ziempre me he preguntado ezo. Lo único que he podido ver fue el bozque donde noz encontramos- le recordó con alegría- y laz pocaz cozaz que alcanzo a ver dezde la parte maz alta de la Orden.
-¿Nunca has salido de aquí?- le pregunto llevándose a los labios una botella con agua.
-Hai..- le dijo con cierta melancolía- Zi me recuerdo bien, dezde que empiezo a recordar laz cozaz. Nunca.
-Bueno afuera. Es muy…verde- Meilin cayo de espaldas debido semejante respuesta- Eso lo resume todo
-¿Verde?- le pregunto no tan convencida- Eztoy zegura de a ver vizto algo maz que verde.
-Es todo lo que veras…de donde yo vengo también habia verde-le comenta nostálgico
-¿De donde vienez?
-¿Eh? No importa de donde yo vengo…- llevándose de nuevo la botella de agua a la boca.
-¡Mou! ¡No ze vale! ¡Dime, Yuu-kun!- reclamo inflando sus mejillas caprichosamente, viéndose adorable.
-…- este solo seguía tomando su agua, ignorándola por completo. Más Meilin no se rindió. Inspiro aire lleno totalmente su pecho y…
-¡¡¡YUU-KUN!!!- le grito tan fuerte que lo empujo con la fuerza del sonido y la fuerza del viento, estrellándolo contra una pared. El solo pudo abrir los ojos llenos de sorpresa ya que el pensaba que Meilin era muy tranquila. Demasiado para su gusto. Pero al parecer no lo era. Lo que mas le sorprendía es que Meilin le sonreía como si no hubiera pasado nada- ¿De donde vienez?- le pregunto de nuevo tranquila, tanto que daba cierto miedo.
-Japon…- le contesto el casi en forma de defenderse.
-¿Jabón? ¿Qué ez ezo? ¿No ez eza coza a la que le zale burbujaz y te deja oliendo dico el cuerpo? ¡No me mientas!- amenazo.
-Che. No es jabón, es Japon; un lugar muy, muy lejos de aquí- le explico nostálgico.
-Wow muy lejoz. Ne ne me puedez decir ¿como ez Jabón?
-¡Es Ja-PON! ¿Y que querrás saber de el? Ya te lo dije es verde- le dijo tratando de no tocar el tema.
-Pero…yo quiero saber como ez tu hogar- dijo en un tono dulce- Yo ya te enzeñe el mío, zolo quiero zaber como ez, no creo que algún día lo pueda ver con mis popioz ojoz- comento con un tono triste y con la mirada para abajo. Kanda solo la quedo viendo, entre contarle o no, no quería recordar su hogar. Más aun porque le traían recuerdos feos. Pero al ver la mirada llena de curiosidad e inocencia de Meilin. Estaba complaciendo mucho a esa niña
-Bueno veras…
Asi fue como Kanda, día a día, le contaba muchas cosas de Japon. La gente, el lugar, las guerras. Claro omitiendo algunos detalles. A Meilin le gustaban las historias que le narraba Kanda sobre Japon. Según ella era más que un lugar hermoso-solo imaginándoselo- que pudiera existir.
Ya en la cafetería…
-¡Ara! Pero si son Mei-chan y Yuu-kun! ¡¿Qué es lo quieren hoy?!- pregunto el extravagante cocinero. Con un sartén en al mano y palillos chinos en la otra. En un fondo rosado. Lo típico.
-¡Konichiwa Jeshy-zan! Hoy yo quiero lo de siempre maz zinco porziones de tarta de frezaz- pidió Meilin.
-También lo de siempre- espeto Kanda.
-¡Hai!- y tan solo unos minutos después- ¡Ya están listas sus órdenes!-les aviso sacando una bandeja con la soba de Kanda. Y una carretilla con toda la comida de Meilin.
-¡Arigatou, Jeshy-zan!- le agradecía alegre la pequeña. Mientras ella le agradecía Kanda empezó a buscar una mesa donde poder sentarse, cuando al encontró; Meilin lo alcanzo y se sentó a su lado. Devorando todo lo que tenía en la carretilla. Kanda cada vez que la veía no podía creérselo, se metía cada plato entero en la boca. Y cuando el terminaba de comer su soba ¡ella también!-Ne…uu-kun..
Kanda la miro, y le cayó una gota; ya que Meilin tenía metido en su boca fideos de ramen. Los cuales absorbió rápidamente para poder hablar mejor, claro quedando toda su boca llena de sopa.
-¿Poque no comez alguna otra coza? Zolo comez eza… ¿Cómo le dizez?
-Soba- dijo comiéndola
-¡Hai! ¡Zopa! Pero…intente pobarlo…pero me zabia raro- mostrando una cara de inconformidad
-Es soba… ya me imagino que si… pero hay una forma…especial…para comer soba.
-Aaa…mmeeooo (Traducción: ya veo)- se estaba metiendo un jamón en la boca. Uno en cada mano.
-¿Cómo se puede meter todo eso?- se pregunto Kanda a si mismo.
-Ne me ¿puedez enzeñar a comer zoba? Zi a Yuu-kun le gusta, entonces me gustara también.- le dijo tiernamente. Sacándole un sonrojo a Kanda, pero pudo resistir.
-Esta bien…
-Arigatou- le sonrió con restos de crema rosada alrededor de sus labios, y con media tarta en el palto donde se encontraban las otras cinco.
-¡MEILIN!-un grito interrumpió la conversación de ambos niños. Cosa que causo que le recorriera un escalofrió por su columna vertebral a Meilin. Bajo su cabeza desilusionada.
-Creo que ya no pode seguir estando con Yuu-kun…Yuu-kun, ya me tengo que ir. Noz vemos maz tarde.- diciendo esto se fue en dirección hacia la persona que la llamaba. El solo la siguió con la mirada. Pero se dio cuenta de que…ella ya había terminado de comer. En cambio el…
-Es un monstruo…- pensó con una aura azul a su alrededor. Dirigió su mirada a su soba…todavía no terminada.
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Ya era medianoche y el joven Kanda todavía se encontraba entrenando con su Mugen. Todavía le faltaba perfeccionar muchos estilos de su katana; además de mejorar su puntería con sus insectos del infierno. Ya le habían explicado que su Mugen puede desarrollar mas ataques como sus insectos del infierno; por lo tanto tendría que perfeccionar esa habilidad primero para poder desarrollar la otra. El se encontraba en el centro del área de entrenamiento, con los ojos cerrados. Pero con sus sentidos en alerta. A su alrededor aparecieron varios monigotes controlados para atacar a Kanda, saco su katana; y al mini segundo la volvió a guardar. Y los monigotes…cayeron partidos a la mitad. Suspiro.
-Mejor me regreso a mi habitación- tomo sus cosas y salió del lugar.
Todos los pasillos se encontraban oscuros. Eso era mala señal. Pero el solo esperaba no perderse. Ya lo había hecho una vez, por suerte Meilin lo había encontrado…al tercer día de no presentarse por los alrededor que normalmente frecuentaba. Pobre Kanda…
-Che… que ridículo… ¿Cómo pude perderme?- se auto reclamo avergonzado de su persona- Pero si no hubiera sido por ella- es verdad si no hubiera sido por Meilin, de seguro que no hubieran encontrado ni su cadáver. Fue cuando cayo en cuenta de algo…-¡Demonios! ¡No otra vez!- si se perdió de nuevo. Esta vez será diferente- se propuso a si mismo. Y empezó en la búsqueda de un pasillo que lo guiara a su habitación. Unos minutos después- Juro que ya he estado aquí antes…- si…dio vueltas. Entonces escucho un sonido aunque lejano se escuchaba claramente.
-Ahahahahaha
Era un grito. Y no uno cualquiera, sino uno de dolor. Por alguna razón ese grito le causo escalofríos. Pero los gritos no cesaban, y se hacían cada vez mas fuertes; ya que inconscientemente el se acercaba mas y mas. Su vista enfoco un hilo de luz al final del pasillo, sus pasos se volvieron sigilosos y silenciosos.
-¡Ya nos estamos acercando!- proclamo una de las sombras que se encontraba allí- ¡Solo un poco mas!
-¡¡Ahahahaha!! ¡¡¡Ya no maazz!!!
-Esa voz es… ¡Esa voz es!- pensó desesperado Kanda, abriendo sus ojos. Uno de los científicos se movió permitiéndole ver a Kanda la persona que estaba dando esos espantosos gritos-¡Meilin!- si era ella. La pobre estaba sentada en la misma silla de todo el tiempo. Los mismos cables. Las mismas personas…diferente dolor.
Las lágrimas del dolor caían sin resentimiento alguno. Su rostro tenía algunos raspones, del los cuales uno que otro le brotaba sangre. Lucia un poco pálida, y la bata que usaba estaba manchada de algunas gotas de su sangre. Sus pies también se encontraban algo maltratado. Pero sin duda alguna la peor parte era su rostro. Ver como aquella pequeña que muestra una alegría -claro cuando esta Kanda- indescriptible; mostraba un rostro lleno de dolor y sufrimiento. Eso era lo que veía Kanda en esos momentos. Mas con solo ver la forma en que la Meilin suplicaba que pararan y estos hicieran caso omiso a sus suplicas; hacia hervir su sangre de la furia. Apretando sus puños fuertemente para contener su ira.
-Vamos lo podemos conseguir…- dijo un científico esperanzado.
-Asi nuestra teoría se comprobara…- pero Meilin ya estaba al punto máximo de su aguante. Sus ojos se cerraban mientras su cuerpo se tensaba.
-Mou…ya… no… puedo maz- sus ojos se cerraron completamente. El cuerpo se relajo, lo que conllevo a un desmayo. Todas las luces que destellaban apresuradamente las maquinas volvieron a la normalidad. El pulso de Meilin poco a poco volvía a la normalidad, al igual que su respiración. Pero los científicos se enojaron…
-¡Maldición! ¡Maldita mocosa, solo faltaba un poco más!- grito reclamándole a la inconsciente niña. Uno de ellos –al parecer el más cuerdo- lo calmo
-No podemos hacer nada mas, la hemos mantenido aquí desde la tarde, ya era obvio que no podía aguantar mas.- miro con compasión a Meilin.
-No nos queda más que esperar hasta mañana
-Dirás mas tarde, ya es mas de la medianoche- le corrigió.
-Bueno, como sea…es todo por hoy, yo también me encuentro cansado; asi que me retiro-Poco a poco todos se fueron retirando del laboratorio. Hasta quedar uno solo en el laboratorio, junto con Meilin.
-Ara…me tocara llevarte a la enfermería- desconecto todos los cables que tenia Meilin, la cargo en sus brazos y se la llevo a la enfermería.
Todo visto por Kanda, quien se había ocultado todo este tiempo. Con la espalda apoyada en la pared oscura del lugar, su mirada se encontraba perdida pero a la vez llena de furia. Más solo fue por unos minutos cuando se dio cuenta de que Meilin era llevada por el científico.
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La misma muchacha de hace pocos momentos se encontraba sentada en el mismo prado. A lado de ella se encontraba el mismo muchacho. Ambos tenían un plato en sus manos. La muchacha lo veía feliz, pero el muchacho un poco desconfiado.
-¡Lo hice yo misma! ¡Espero que te guste oniichan!- le comento alegre. Mirándolo fijamente sus expresiones cuando se comiera el plato que ella le hizo. El muchacho se llevo a la boca un bocado del plato que su hermana le había preparado. Ella solo lo veía. Cuando la comida pasó por su garganta, hubo un silencio.
-Nada mal- le dijo cortante. Pero la simple frase hizo que la chica saltara de alegría. Gritando cosas como "que bueno" "oniichan esta feliz". Pero por la alegría no se dio cuenta que su plato se le cayo de las manos…cayendo en su hermano. Este solo lo veía con furia falsa con todo el rostro cubierto de la comida.
-Jajajajaja ¡Gomen oniichan!- mas su disculpa no sonaba para nada sincera.
Ya que es muy gracioso cuando tu hermano esta embarrado de comida.
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-Mou…de seguro me harán entrenar maz y zopotar maz… no debí dezmayame…-Meilin se encontraba sentada en una de las camas de la enfermería, cubierta con algunas vanditas –típico cuando la hacen entrenar pasando de su limite- Debo mantenerme fuerte, no quiero que Yuu-kun me vea azi…-Se quito las vanditas y se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa.
Cuando termino de cambiarse se dirigió a buscar a Kanda. Empezando por el área de entrenamiento. Pero fue su sorpresa no haberlo encontrado allí. En la cafetería tampoco. Ni en la biblioteca. Ni en su habitación. Meilin ya se estaba desesperando por que no lo encontraba, le asusto la simple idea de que Kanda se hubiera ido de la Orden…dejándola sola…en el mismo infierno en el que vivía antes de conocerlo. Tenia que mantener la calma. Tendría que buscarlo en todos los rincones de la Orden.
-A lo mejor ze perdió de nuevo- se dijo a si misma para convencerse de eso. Pero para su desgracia busco en cada uno de los pasillos de la Orden.
Ninguna señal de Kanda-
Eso la empezó a asustar. Su cuerpo empezó a temblar de la desesperación, acelerando el paso. La corrida la llevo hasta donde Hevlaska. Iba bajando en el ascensor cuando su vista enfoco a varias personas alrededor de Hevlaska y una en frente de ella. Era Kanda. Eso la alegro mucho y no pudo evitar llamarlo.
-¡YUU-KUN!- este solo elevo la mirada, viendo a una Meilin muy feliz saludándolo con el brazo- ¡Que bueno! ¡Por fin te pude encontar!- el elevador paro y ella salto de este para llegar al lado de Kanda. No se percato que todas las miradas cayeron sobre ella, sino hasta que llego con Kanda. Se sintió muy nervioso y se aferro a la maga de la hakama de Kanda, ocultándose en su espalda. Mientras que este mantenía una postura firme ante los lideres de la Orden.
-¿Cómo podemos comprobar que lo que dices es cierto? Yo la veo perfectamente bien- le dijo el cabecilla.
-Pues es claro que ahora la ve bien…¡Pero no cuando la tienen en ese laboratorio haciéndole horrores!- le espeto enojado por la incompetencia con la que lo trataban.
-Yuu-kun…¿Qué sucede?- murmuro
-No digas nada- le dijo- ¡No la pueden tratar como su rata de laboratorio!
-¡YA ESCUCHE SUFICIENTE! ¡Lo que hagamos con los demás, no es asunto de otros exorcistas! ¡Asi que te recomiendo que si no quieres más problemas será mejor que cierres tu boca! ¡Y CUMPLAS CON TU DEBER COMO EXORCISTA!
-¡Y UNA MIERDA!- le grito Kanda enojado, mas Meilin cerro los ojos debido a la discusión que se llevaba a cabo- ¡USTEDES NO SO NADIE PARA SOMETERLA A TODO LO QUE LE HACEN! ¡¿HAN PENSADO SI ES QUE LLEGA A MORIR?! ¡SON PEOR QUE LOS AKUMAS!
-¡VUELVE A DECIR ALGO Y TE JURO QUE-¡- pero fue interrumpido
-Tranquilícense todos, no hace falta tantos gritos…están asustando a la pobre de Mei-chan- de la nada Tiedoll se encontraba a lado de los dos niños. Kanda solo pudo mirarlo con furia, pero Meilin con agradecimiento- Lo podemos resolver tranquilamente…
-¡Maestro! Usted no tie-pero le cortó.
-Tranquilo Yuu-kun, déjamelo a mi- lo tranquilizo y volvió su mirada a lo lideres- Yo creo que estoy de acuerdo con mi alumno, señores. Esta niña no merece el tipo de trato al que la someten. Solo tiene 4 años. Tampoco se han preocupado siquiera de brindarle una educación adecuada. Pero por sobretodo, tiene todo el derecho de tener una mejor vida de la que esta viviendo ahora…
-General Tiedoll… como ya le dije a su alumno… este asunto solo nos concierne a nosotros, ese niño hizo mal en meter sus narices en este asunto…- le dijo con odio.
-Y lo lamento, pero no se desvíe del tema… mi alumno lo único que hizo fue apagar el silencio- ante esto Meilin solo bajo la cabeza apenada y avergonzada- No creo que quieran que el papa se entere de lo que le han hecho a esta niña. Puede que ahora no se note, pero su expediente medico hablara por ella.
-General ¿nos esta amenazando?
-Para nada, solo digo que este trato no puede seguir asi. Su pequeño cuerpo no resistirá mucho y no queremos perder a una valiosa camarada ¿verdad?
-…Regresen aquí dentro de 12 horas, y le daremos a saber que sucederá con ella- dijo finalmente.
-Muchas gracias. Niños retirémonos- y el General se llevo a los dos niños a la parte superior de la Orden. –Sera mejo que coman algo, yo seguiré dibujando. Les dijo con una sonrisa tranquila, dejándolos en la entrada de la cafetería. Ambos se mantenían en silencio, cada uno sin saber que decirle al otro. Pero Kanda solo se adelanto para buscar su desayuno. Pero la voz de Meilin lo detuvo…
-Ano…Yuu-kun…¿Poque hizizte ezo?- le pregunto mirando hacia abajo haciendo círculos con su pie
-¿Por qué hice eso?- repitió como si ella no entendiera porque lo hizo.
-Hai…¿Poque?
-Si yo no decía nada…¿pretendías mantenerlo oculto?- ahora su enojo se dirigía hacia ella.
-Etto…eso…yo…- este dio la vuelta y la miro enojado.
-¡TONTA! ¡¿POR QUE PERMITES QUE ESOS MAL NACIDOS TE TRATEN DE ESA FORMA?!- Meilin se asusto de el y dio un paso hacia atrás, y lagrimas empezaron a caer de sus ojos. Kanda se dio cuenta de su error…- Yo…no…- pero no pudo continuar ya que Meilin salió corriendo a su habitación. Kanda se arrepintió enormemente de haberle gritado. Solo se fue a comer.
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Meilin corría en los pasillos que la llevaban a su habitación. Estaba asustada. Ya antes le habían gritado, pero no la habían asustado tanto como antes. Como llevaba sus ojos acuosos, no vio bien y choco contra alguien; cayendo al suelo.
-Go…gomen…- dijo ella sin levantar el rostro, ya que no quería que la vieran llorar.
-¿Mei-chan?- esa voz ella la reconoció y levanto su rostro.
-Sniff… ¿Mae…sniff…zto?...sniff- dijo la pequeña con un rostro lleno de tristeza.
-¿Qué sucede Mei-chan? ¿Por qué estas triste?- el General le extendió la mano para que ella se levantara, a la par de que es se quedo en cuclillas para esta a su altura. Meilin se quitaba sus lágrimas con el dorso de sus pequeñas manos.
-No…sniff…ez…na...sniff…da- pero para el general era más que obvio que eso era mentira.
-Mei-chan…es mas que obvio que algo te sucede ¿puedes decírmelo? Tal vez te pueda ayudar…- le dijo en tono suave. Meilin al escuchar eso soltó mas lagrimas y se aferro al general. Contándole lo que paso, poco a poco tranquilizandose- Asi que eso sucedió…
-Pero…cuando lo hizo… dolió…mucho…aquí- le comento tocándose el corazón.
-Mei-chan lo que sentiste no fue miedo, sino dolor.
-Pero…no estoy lastimada
-Veras hay dos tipos de dolor. Aquellos que hacen que te duelan el cuerpo, como los moretones y cortadas en tu cuerpo; con una medicina hacen que pasen. Pero están los del corazón.
-¿Corazón?
-Si… esos tardan más en sanar, y no hay medicina que lo cure. Pero solo hay una forma que poco a poco vuelva a estar bien.
-¿Dónde lo puedo conseguir?- pregunto desesperada.
-Solo lo puedes recibir de otra persona. Es amor.
-¿Amor?... ano… creo que Jeshy-zan ya me ha contado algo zobre el amor… Es un zentimento que une a las perzonaz que nada ni nadie puede deztuirlo. Por amor uno puede hazer muchas cozaz. Por amor nadie le teme a nadie.
-Es muy cierto. Tu y Yuu-kun se han vuelto amigos muy rápido, y lo que los une es un cariño muy especial. El amor empieza por eso. Dime ¿Qué hubieras hecho si alguien estuviera lastimando a Yuu-kun?
-¡Puez le diría que parara!- contesto automáticamente.
-Eso mismo hizo Yuu-kun. El no es de las personas que no hacen nada cuando ven que alguien esta sufriendo. El se preocupa mucho por ti, por que te quiere. Aunque el no te lo diga…ya sabes como es ¿Lo quieres a Yuu-kun?
-Mucho- le dijo apenada.
-Entonces entiende por que el hizo lo que hizo. Para protegerte. El no esta enojado contigo, pero no estuvo bien que aceptaras el hecho de que ibas a permitir que las personas de aquí te siguieran tratando de esa forma, eso esta mal.
-Pero…
-Nada de peros jovencita, eso esta mal. Pero ese tema lo sabremos mas tarde. Ahora tienes que pedirle una disculpa a Yuu-kun- Meilin analizo las palabras que le acaba de decir concluyendo con una respuesta positiva- Asi me gusta.
-General Tiedoll, Meilin. Ya hemos tomado una decisión- se escucho en todos los pasillos de la Orden. Tiedoll cambio su rostro a uno serio, mientras que Meilin se asusto un poco.
-Vamos Mei-chan, mientras más rápido terminemos con esto. Mas rápido podrás disculparte con el- le dijo sereno, animándola a Meilin.
-¡Hai!- le dijo para dirigirse ante los altos lideres.
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-¡Maldita sea!- pensó un enojado Kanda, cortando todo lo que tenia a su paso. Varios monigotes hechos trizas se encontraban tirados en el suelo- ¡No me importa si no me lo agradecía…pero…Arghh!- sin siquiera darse la vuelta hizo un corte lateral partiendo en dos al pobre monigote- En primero lugar… ¿Por qué me importa tanto esa mocosa tonta? ¿Por qué?- se detuvo a pensar detenidamente en el centro del desastre que el mismo hizo. Apretando fuertemente su Mugen haciendo que pequeño hilos de sangre salieran de su mano.
-Ano…¿Yuu-kun?- pero Kanda no se movió, conocía perfectamente esa voz- Etto…yo…veras…
-¿Qué quieres? Ahora estoy ocupado- le dijo frio. Meilin se sintió un poco mal pero no perdió la determinación.
-Bueno veraz…yo…ano…- murmuraba nerviosa, tomo aire y en la exhalación inclino su cuerpo en un reverencia- ¡Lo ziento mucho! ¡Ziento mucho que tuvieraz que veme en eze eztado, prometo hazerme maz fuerte! ¡Pero perdóname por ser débil! ¡No era mi intenzion hacerte sentir mal! ¡De verdad lo ziento! - entonces ella sintió una mano en su cabeza.
-No vuelvas a decir que eres débil. Débiles son aquellas escorias que no pueden proteger a los que mas quieren, cuando tienen el poder para hacerlo- esas palabras hicieron que algo dentro de Meilin estallara de felicidad, junto con las lagrimas.
-El Maezto tenia razón, Yuu-kun es…- y ella levanto el cuerpo para aferrarse fuertemente a el, para que no se fuera de su lado- Arigatou Yuu-kun- le dijo escondiendo su rostro en su pecho, mientras este solo le acariciaba la cabeza. Quedándose asi por un buen rato.
Cuando Kanda cayo en cuenta de algo…
-Oye…¿y esos tipos van a parar?
-¿Eh? ¿Te refieres a los zenzeis? – este asintió- No…- Meilin sintió como el cuerpo de Kanda se tensaba de la furia, iba a decir algo pero ella lo interrumpió- Pero prometieron que si el Maezto y yo no dezíamos nada de lo que pazo, dizminuirían las zeziones. Y que ze enfocarían maz en mi entrenamiento como ezorzista junto con mi educación- le comento
-Pero no van a parar- le dijo inconforme
-No me impota, mientaz Yuu-kun este conmigo puedo superalo- le dijo aminorando al fuerza del abrazo pasándolo a uno cariñoso.
-Esta niña ¿Por qué me siento bien cuando estoy con ella?- se pregunto asi mismo desconociendo totalmente la respuesta. Sin dejar de acariciar suavemente su cabeza.
-Quiero estar con Yuu-kun…para siempre. Nunca dejare que se vaya de mi lado, nunca. Ya que Yuu-kun es muy importante para mi- se prometió a si misma.
Mas este linda escena era observada por un par de ojos maliciosos.
-Asi que era esto…no creas que te has librado de mi…Meilin- con esto ultimo dejo solos de nuevo a los niños. A ellos de ahora en adelante los unirá para toda la vida el lazo más hermoso que puede existir. El amor. Pero este amor es diferente al de dos amigos.
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Kanda y Meilin sigue haciendo de las suyas en la Orden. Meilin no puede estar ni un solo momento lejos de Kanda, mientras este solo deja que ella lo meta en problemas ¿raro no? Ambos siguen entrenando para convertirse en los mejores exorcistas. Y estos entrenamientos llevan a liberar la verdadera forma de la inocencia de Meilin. ¡Kanda le pone otro nombre!. Más Meilin no se queda atrás.
Próximo capitulo de Corazón Condenado
Apodos
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Bueno otro cap mas…Sorry si me demore pero se em borro el cap y tuve ke hacerlo de nuevo!! Por suerte tenia un respaldo en el pen drive de mi ñaña. Por favor sena buenos conmigo con respecto a la actitud de Kanda frente a todas la cosas que hace Meilin. Yo digo que el de niño no es el mismo amargado que todos conocemos pero prometo que mi fic tienen las bases que justifican su actitud. Con respecto a la información de Leverrier es lo primero que se me vino a la cabeza y ya ps!!! Por perdónenme si encuentran algo que no les agrada!!!
Les doy al bienvenida
Sol angel dpl
Chilly-chan
