Capitulo 3- Marca de nacimiento
Era un saiyajin, estaba herido en su habitación, ella lo cuidaba, no era la primera vez que lo hacía, estaba seguro que no sería la última. La mujer dormía en una silla, en aquel entonces no eran nada, simplemente se tenían una atracción que aun no lograban consumar. En ese momento la miraba atentamente, siempre estaba ahí cuidándolo. Se sentó en la cama y le dirijio una última mirada, la atracción se incrementaba; pero no estaba dispuesto a reconocerlo.
El joven despertó en el hospital, recordaba bien el golpe de Yamcha, pero no tenía la mejor idea de lo que pasaría después. Abrió los ojos esperando verla, por alguna razón sentía que ella estaría ahí. Para su desilusión no estaba ahí, en su lugar estaba su padre durmiendo en el sofá, cuidando de él, como lo haría cualquier padre interesado en el bienestar de su hijo; pero él no quería un padre, quería a Bulma, quien por derecho era su mujer, sin importar quien fuera él.
Trunks se encontraba en las afueras de la corporación, con ansias esperaba la llegada del experto que mando a llamar en pos de valorar al joven quien, de pronto, se había vuelto tan importante en sus vidas. Un psiquiatría, quien tiempo atrás trató a su madre por la depresión que la muerte de su padre le causó. Aquel médico era famoso por su pericia y experiencia y si alguien podía decir si ese joven estaba loco era él.
Estaba furioso con el marido de su madre por el golpe que dio al muchacho, sin tan siquiera pensarlo, impremeditado, sin juicio, sin recordar la gran diferencia que existía entre los dos.
El padre del joven, al enterarse prometió demandarlos, en caso de que su hijo no recibiera la atención necesaria. Fue de esa forma que el heredero de la corporación capsula, en gran parte muy en contra de su voluntad, decidió correr con todos los gastos, la única condición era que un psiquiatría valorara al paciente en cuestión.
En un principio se negó, hasta que Trunks le evidenció que su hijo estaba desarrollando una obsesión con su madre. En su interior, el atribulado hombre recordó aquella conversación en la que su único hijo dijo llamarse Vegeta y ser un príncipe, no lo comentó. Al menos había logrado el que fuera atendido en el mejor hospital de la ciudad. Aun no despertaba pero le decían que era por la conmoción cerebral, que únicamente tenía una fractura lineal en el maxilar superior, no era nada fuera que unos días de reposo no pudiera remediar, por suerte no le habían tirado los dientes, eso le dijeron los médicos, el ortopedista y no sabía quienes otros más, muchos habían visto a su hijo.
-¿Cómo te sientes?- Le preguntó al verlo despertar, le llenaba de rabia verlo con el ojo morado, pero no se comparaba a la furia de su hijo al saber que ella no estaba ahí, que esa sensación de su presencia fue tan solo un sueño, una ilusión vana. Ella no estaba ahí. No le respondió, el hombre no supo que decir, era como estar frente a un desconocido, su hijo se desvaneció de la faz de la tierra, quedaba este joven frio, amargado, triste.
Durante su estancia en el hospital casi todo el tiempo se dedico a dormir, en sus sueños era de nuevo el príncipe de los saiyajins. En uno de sus sueños se vio en esa vida pasada que no estaba dispuesto a dejar. Discutía con Bulma, un bebé lloraba en la habitación, en la cuna estaba un frágil recién nacido que apenas había visto, no estaba feliz por su nacimiento; no quería verlo porque no quería reconocer que era el padre de un hibrido, ella le reprochaba en que no se hubiese acercado a su hijo, lo había visto desde lejos en los brazos de su madre, tenía toda la pinta de un terrícola. Incluso en eso Bulma se salió con la suya, su único hijo era igual a su madre, aunque ella insistía en lo contrario "¿Cómo sabes que no es igual a ti? Ni siquiera lo has visto" tendría él catorce o quince días de nacido y en verdad no se acercó, Bulma calmó al bebé de inmediato arrullándolo en sus brazos "estira tus manos" el preguntó cuál era la razón de aquello y ella insistió, lo hizo y fue testigo de cómo, lentamente, su mujer ponía a su hijo entre aquellas manos que años antes habían servido para segar la vida, y en ese instante cargaban la vida que el mismo ayudo a formar. Dormía profundamente, mientras su padre lo acomodaba para observarlo mejor. Sus rasgos eran igual a los suyos, aunque su escaso cabello era el de su madre, al igual que el color de su piel, ya no podía decir que era terrícola, no cuando ya lo vio tan de cerca, ella se sentó junto a él y contemplo aquel momento en que su bebé abrió los ojos y miró a su padre, se preguntaba qué era lo que sus ojos veían, era frágil y pequeño "Tómalo" y se lo entregó nuevamente a su madre. Tenía un heredero, un niño que sería príncipe de un planeta que ni siquiera existía. Bulma puso toda su atención en su pequeño mientras lo tenía entre sus brazos." Es lo mejor que he hecho hasta ahora" dijo la mujer con orgullo.
Se despertó, escuchaba el murmullo detrás de la puerta de su habitación, como si dos hombres hablaran, reconocía la voz de aquel que se hacía llamar su padre y de otro sujeto más, tras unos minutos de cuchicheo vio la puerta moverse dejando pasar a ambos hombres, uno de ellos era un total desconocido, era un hombre alto de unos 60 años o tal vez más, con una barba de candado que lo hacía lucir como el villano de alguna película de agentes secretos
-Soy el Doctor Jones- y le extendió la mano, pero el joven no respondió, el médico retiro su mano de inmediato al ver que el muchacho desviaba su mirada- soy psiquiatría
-…Ves locos ¿no es así?... ¿qué haces aquí? Yo no estoy loco
-No, ayudo a personas que en ocasiones están enfermas de su mente o su cerebro y en muchas ocasiones de las dos cosas
-Es exactamente lo mismo- vocifero el muchach0 mientras exhalaba furioso por la visita de aquel hombre
-¿Puedo platicar contigo un momento?...me sentare aquí justo frente a ti…bien ¿Cómo te llamas?
-Trunks te envió- dijo el joven tras meditar unos segundos-para asegurarse de que no miento
-… ¿Por qué piensas eso?- preguntó el psiquiatría intrigado sin poder evitar mirar el ojo morado producto de la fractura
-Dile que no pienso hablar contigo, vete de aquí y déjame solo
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-Dígame entonces que es lo que observó- preguntó Trunks ansioso- ¿Tiene algo malo ese muchacho?
-No lo sé…no se dejo interrogar- dijo el hombre mientras se llevaba la mano a su nívea barba-no puedo forzarlo- Trunls se reclinó sobre su silla con un halo de decepción en su rostro
-¿Cómo fue que no se dejo interrogar?
-Dilucido de alguna forma que tú me enviaste, me hablo de "tú" todo el tiempo…en un inicio pensé que tenía complejo de Edipo y de alguna forma lo canalizo en tu madre. Hay teorías que dicen que el amor es simplemente una liberación de endorfinas liberadas por una persona que nos enamora, y eso sucede por un aroma o algo de una persona en particular que nos despierta un recuerdo agradable y desata toda la química en el cerebro. Lo primero que pensé, cuando supe que su madre murió hace algunos años es que este joven vio alguna foto de tu madre y desarrollo un erotomanía hacia ella, pero interrogando a su padre me di cuenta que era muy poco probable, él es maestro en ciencias biológicas y su madre fue botánica, nunca leía más que las relacionadas a su profesión, él padre tampoco leía revistas, así que no pudo haber sido influenciado de alguna forma, tu madre hace tiempo que no aparece en las noticias, desde la muerte de tu padre, así que no hay manera de que él la haya visto
-¿Si solo la vio en el momento que paso cerca de la corporación?- preguntó Trunks tratando de agotar la más mínima posibilidad para una explicación lógica- Quizá que haya visto la fotografía
-Es posible, pero es muy difícil ¿Qué probabilidad hay de que pase y voltee en el momento exacto justo en el punto donde se encontraba la fotografía?, el padre me dijo que cambio de un día para el otro, prácticamente en cuestión de horas, como si fuera otro muchacho…puede que tenga un complejo de Edipo canalizado hacia tu madre, pero no puedo saberlo de manera concreta hasta interrogarlo
Bulma se encontraba llena de dudas, y decidió acudir a aquel que era mejor que cualquier experto en el mundo: Kami Sama.
Tomo una de las aeronaves y partió hacia el templo sagrado, suponía que Dende, de alguna forma, debía de intuir su llegada y así fue. Aterrizo su aeronave, olvidando que era una de las pocas humanas que había pisado aquel templo y caminó en búsqueda del nameku. Aquel estaba sentado en el trono de Dios, con el rostro atribulado, con una mano en él, mirándola caminar atribulada también, sabiendo que su corazón estaba a punto de romperse dependiendo de la respuesta a la pregunta que iba a hacerle, de cualquier forma, tenía que decirle la verdad.
-¿Sabes a que he venido?- preguntó la mujer con decisión
-A preguntarme si ese joven que esta persiguiéndote es Vegeta- Bulma aguardo en espera de la respuesta, pero parecía ser eterna, comenzaba a impacientarse- No sé como paso- respondió finalmente
-¿Qué quieres decir?
-Recuperó la memoria, aun cuando le fue borrada por completo, él se aferró a su vida pasada, quizá no aun no estaba listo para morir, había demasiadas cosas por resolver en su vida…quizá fue un capricho cósmico, pero en efecto ese joven es la reencarnación de Vegeta- Bulma sintió el alma caer a sus pies ¿Qué clase de castigo era ese? ¿Qué falla cometió?
-¿Estás seguro?- preguntó la mujer a punto de derramar lagrimas, incrédula de lo que estaba escuchando
-Cuando tienes una vida tan marcada por la guerra y el dolor, quedan marcas…La reencarnación de Vegeta tiene una de sus heridas de batalla, la que le atraviesa el pecho. Si crees que ese joven miente…pidele que te muestre esa cicatriz
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Cuando fue por fin llegó a la casa, simplemente se encerró en su habitación y no quiso saber nada. De alguna manera esperaba verla en el hospital, que ella fuera a verle, que mostrara algo de preocupación; pero nunca fue. Era como si no le importara, una vez más sintió que le invadía la desesperación, ¿Acaso estaba con él? ¿Aquel insecto logró hacer que le olvidara? La furia lo invadía. Poco a poco, el joven Marcus Alley dejaba de existir ante la avasalladora vida de Vegeta que poco a poco comenzaba a eclipsar el simple comienzo de aquel jovencito.
Aquella tarde no pudo soportarlo más, se salió de la casa, su padre aun no llegaba del trabajo cuando se vistió con sus jeans y una camisa larga de manga blanca, la primera que encontró. Comenzaba a anochecer cuando por fin llegó a la corporación; lo que no imaginaba, era que Bulma lo estaba esperando
"Regresa a casa, el llegara unos minutos después" Pidió a uno de los guardias que si lo veían merodeando por la casa le hiciera pasar a su despacho. En efecto ahí estaba él rondando por la casa
-Vamos muchacho- dijo la guardia- te esperan adentró, quieren verte
No preguntó nada, sabía perfectamente cómo llegar hasta el despacho, pero entendía que por lo menos ante esta insulsa humana, debía aparentar que no lo sabía. Al entrar la habitación estaba iluminada "Siéntate, la señora vendrá pronto" y se sentó. Lo dejaron a solas, su mirada, como si se tratara de un imán, se poso en una fotografía que era justo como su sueño, pero parecía que era visto desde el ángulo de alguien más, tenía a su hijo sostenido entre sus manos. Trunks era demasiado pequeño y él parecía estar demasiado concentrado en él, no recordaba el hecho de que le tomaran una fotografía. La puerta se abrió y de alguna manera sabía que era ella.
-No recuerdo que me hayas tomado esa fotografía- ella hizo caso omiso, se quedo de pie frente al joven y con autoridad le dijo
-Desabróchate la camisa
-¿Por qué?- preguntó tratando de disimular su sorpresa
-Solo hazlo- exigió la mujer tratando de no perder la paciencia. El joven de inmediato comenzó a desabrocharse la camisa, con cierta lentitud, preguntándose qué era lo que Bulma pretendía conseguir con ello, cuando al fin se desabrochó por completo escuchó- retíratela
-¿Por qué?- preguntó una vez más y una vez más escucho "hazlo" Se la quitó dejando descubierto su pecho, Bulma tuvo que sentarse ante lo que vio´
-¿Qué sabes de esa marca?- una marca de nacimiento atravesaba todo su pecho izquierdo, era idéntica a una herida que tenía Vegeta en el mismo lugar, era sin duda esta la señal que Dende le dijo que encontraría en la reencarnación del saiyajin
-Es una herida- corrigió- me la hizo el rey de un planeta que Freezer me envió a conquistar, me atravesó el pecho de arriba abajo…esa es mi versión, si le preguntas a alguien más te dirá que simplemente nací con ella
-Vete- dijo Bulma tratando de guardar la compostura, se levantó dándole la espalda- vete por favor
-¿Por qué?- preguntó el muchacho- ¿Quieres que me vaya?
-Así es…vete- Hubo un largo silencio hasta que él simplemente se acercó a ella, la mujer se volteo para recalcarle que se fuera y lo que vio fue el rostro fuera de su de aquel joven quien inmediatamente tomo la iniciativa de besarla casi tan salvajemente como lo hizo la primera vez
