CAPITULO 3: UN PASEO POR LA PLAYA

Me estaba muriendo de aburrimiento

Eran las 3:40 y Nick aun no salía. ¿Quién se creía el muy estúpido para tenerme asi esperando? Pero justo cuando estaba a punto de ir a buscarlo, el muy idiota apareció en la entrada.

"¡Idiota, me pudiste haber avisado que te tardarías…!" Le reclame indignada.

"Perdona, Jess, es que me quede emocionado con un experimento.. " Respondió sinceramente apenado. "Pero no te preocupes, te voy a compensar la espera."

"¿Ah sí? ¿Cómo…?"

Nick fue rápidamente al estacionamiento cercano y volvió a toda prisa con su vieja motoneta.

"Este es el premio, un paseo en motoneta.." Dijo con singular alegría.

Me quede helada. Ya había visto la espantosa motoneta de Nick en otras ocasiones, pero ahora que la tenía cerca se veía aun peor. Era un montón de chatarra oxidada y mal pintada, con golpes por todos lados, y daba la impresión que al pasar por un tope se desarmaría en pedazos.

"P..pero.. esa cosa es un asco. ¡Esta espantosa! Ni pienses que me voy a subir a tu porquería..." Respondí con desdén.

Nick se quedo muy serio, evidentemente herido por mi reacción.

"J. Jess, no vuelvas a hablar así de ella, Sharon ha sido una motoneta excelente."

"¿Sharon? No me digas que le pusiste nombre a esa basura.."

"¡No es basura, es mi motoneta!" Dijo Nick muy enojado.

"Como sea, no me voy a subir a eso… "

"Bueno, si no te subes… supongo que tendré que ir a enviar unos emails en la casa.." Me amenazó.

Me puse roja de coraje al oír eso y sentí unas ganas infinitas de reventarle la cara con una cachetada en ese momento. Pero algo en mi interior me contuvo, sabiendo que mi reputación pendía de un hilo.

"¡Esta bien, maldita sea! ¿Ok?"

Y entonces como pude me subí al espantoso armatoste, cruzando los brazos en evidente reproche. Pero para mi sorpresa Nick se sentó atrás de mí, apretándose descaradamente contra mi espalda. Y de nuevo, su evidente erección contra mis nalgas me saco un suspiro coqueto.

"¿Pero. Que haces? ¿No deberías ir adelante?"

"Voy a ir atrás, Jess, creo que se siente mucho más rico." Respondió con cinismo mientras hacia un gesto como si me fuera a abrazar, aunque solo era para agarrar el manubrio de la moto con las manos.

Refunfuñe un poco. Sin dudas la escena era ridícula. La capitana de porristas sentada en la más espantosa motoneta de la historia, y para colmo con un Nerd calenturiento atrás.

"Oh Dios.. Ojala nadie me vea…" Dije para mí, suspirando.

Entonces Nick prendió el aparato y acelero unas cuantas veces a modo de prueba. Finalmente, cuando estuvo seguro nos pusimos en marcha. Y bueno, he de admitir que no todo era tan malo, ya el viento en mi rostro se sentía delicioso. Durante un segundo hasta pensé que podría ser divertido todo aquello.

Pero mi suerte nunca duraba mucho.

La vuelta a la realidad fue de lo más cruda posible. Frenando con fuerza la motoneta, Nick se apretó de nuevo contra mi espalda, y pude sentir como su erección se apretaba con muchísima lujuria contra mis nalgas. "¿Podrías alejarte un poco, Estúpido? Me estas apretando demasiado.."

"No.." Me dijo con una risita. "Se siente riquísimo estar aquí atrás."

"Idiota.." Dije dándole un codazo ligero en la costilla, pero ni así se alejo de mi espalda.

Entonces coloco su barbilla en mi hombro, para evitar mi largo cabello que se mecía hacia atrás con el viento. Y de forma desafiante se apretó mas a mí y para evitar alguna reacción negativa acelero aun más la motoneta.

Resignada, no tuve más remedio que permitir que la situación siguiera. A toda velocidad fuimos avanzando por mil calles, y justo cuando iba a cantar victoria de que nadie nos había visto…

…llegamos a un alto y nos detuvimos. Y en ese momento un hermoso corvette negro convertible se colocó a nuestro lado y reconocí al conductor.

Era Sam Sweeney, uno de los jugadores estrella de futbol de la escuela y el galán más perseguido por las chicas. Y claro, uno de mis tantos pretendientes. La ocasión no podía pintar peor, y justo cuando trate de cubrirme la cara para evitar que me reconociera, me dijo: "¿Jess? ¿Eres tu…?"

Oh Dios.

"Ah… -Dije volteándolo a ver con una expresión tonta- H..hola Sam.. ¿Qué haces por aquí?"

"Eh.. me dirigía a mi casa. ¿Y.. tu?" Contesto visiblemente extrañado de verme ahí, trepada en esa espantosa motoneta con un idiota.

"Eh.. pues yo.."

"Es mi novia, y la llevo a su casa.." Interrumpió Nick, dándome un ridículo beso en el cuello.

"¿Eso es tu novio, Jess?" Contesto de forma grosera Sam, sin dignarse voltear a ver a Nick.

"Este.. si. Te quería hablar de él, pero.. " Dije con la cara colorada de la vergüenza.

Sam volvió a ver a Nick, y por su expresión burlona vi que sin dudas mi reputación sufriría muchos más daños cuando lo contara a sus amigos. Entonces la luz verde se prendió y en un instante el corvette acelero a toda prisa y se perdió a la distancia.

"Dios, eso fue horroroso... ¿Tenias que abrir la boca, estúpido?" Regañe a Nick.

"Pero..¿Qué hice?" Se defendió.

"Eso de "Es mi novia", ¡¿Tienes que contárselo a todos?!"

"P..pues.. Si. Eres mi novia. Aunque sea por un trato, eso eres. ¿No?"

"Idiota.." Dije inclinándome hacia delante, sintiéndome a punto de llorar. Nick se quedo callado por unos segundos, hasta que le dije: "¿Qué puedo hacer para que terminemos el trato más rápidamente?"

"Nada solo tienes que ser mi novia … -Dijo enojado."

Pues tiene que ver algo que quieras de mi tal vez te puedo mostrar un pecho o algo. – Dije sin pensar.

"¿Por qué no quieres que sea de esa forma…? ¿Estoy tan feo acaso?" Dijo Nick con un poco de susceptibilidad en la voz, obviamente herido en su orgullo.

No..."No es solo que tengo una reputación" y donde me llevas – Dije Jess mirando el atardecer.

Ya veras – Nick dijo mientras llegaban a una playa.

Llegamos por la tarde a la playa y claramente se podía ver el atardecer, las nubes eran de color naranja y morada y se veía el sol ocultándose.

Ven - Nick dijo tomando la mano de Jess y dirigiéndose hacia la orilla de la playa.

Wohhhh Nick esto es increíble – Dije asombrada por el lugar donde Nick me había traído.

Lo se vengó aquí cada que puedo – Me dijo Nick sacando una pequeña manta de su mochila.

Porque me trajiste aquí – Pregunte a Nick asombrada por el lugar.

Sabes Jess te traje aquí porque quiero que te des cuenta que eres muy importante para mi y te mereces lo mejor y todo lo que te puedo dar es esta hermosa vista en este increíble lugar. – Me dijo mirando mis ojos.

Nick me encanta – Dije porque nadie había hecho esto por mi, los chicos suelen llevarme a un bar a una disco pero el me llevo a miles de kilómetros de distancia solo para poder ver el atardecer.

Después de algunas horas fuimos a caminar por la orilla de la playa. Yo estaba con un vestido y descalza llevaba mis zapatos en las manos mientras Nick me contaba de su familia y la escuela.

"Espero que algún día me aceptes como tu novio real" – Nick me sonrió

En tus sueños tonto y llévame a casa que es tarde – Dije preocupada por estaba apunto anochecer.

Si vamos no quiero meterte en problemas – El me dijo amablemente.

Llegamos por la noche a casa y el con mucho cuidado me bajo de la moto yo estaba como sonrojada por tal caballerosidad.

Nick me regreso a la realidad con una pregunta:" Entonces… mañana te espero para irnos juntos a la escuela, Jess ¿Ok?"

"Si.." Dije suspirando, aun con la mirada baja. Me sentía estúpida porque me estaba enamorando de el. ¿Qué? NO!

Nos vemos – Me dijo dándome un beso en el mejilla

Si como sea hasta mañana nerd – Le dije porque no podía hacerle creer que todo estaba bien después de todo lo que me esta haciendo.

No sé qué le había hecho a Nick antes, pero al parecer tenía un enorme resentimiento conmigo. En fin, ahora estaba demasiado cansada para pelear o discutir. Me di la vuelta y en unos minutos ya estaba en mi cama, dándole mil vueltas al asunto. Me sentía muy confundida, con una lucha mental entre lo que creía y lo que había pasado en la playa.

Hasta que finalmente…

… fui quedándome dormida.

Y sin poder evitarlo, toda la noche soñé con lo que había pasado con Nick. Una y otra vez, casi como si fuera una lección que debía aprender a como diera lugar. Y los sueños no dejaban tampoco lugar a dudas…