Luego de haber recorrido la distancia necesaria para volver a casa desde la dimensión F-45, Rick abrió la puerta y se dirigió enseguida al garaje para llevar las piezas del próximo pedido, apenas dando un paso en el lugar cuando vio los destrozos en cada rincón, las máquinas destruidas, y las herramientas tiradas, su corazón acelerándose con miedo, y rápidamente subiendo las escaleras.

-¿Morty?.-Preguntó en un tono desesperado escapando de su boca, uno lleno de terror que le habría dolido a cualquiera escuchar, el sonido de una persona destrozada.

-¡Rick!.-La temblorosa voz de Sia se alzó en el silencio de la casa cuando bajó, y confuso Rick siguió el sonido de su voz, encontrandola en la sala, tirada en el suelo en un charco de sangre.

-¿Sia?, ¿Que mierda esta pasando?, ¿Quien te hizo esto?.-Preguntó Rick aceleradamente, acercándose con rapidez, tomando la cabeza de la muchacha en el suelo y alzándola con cuidado, y aunque no habían muestras de dolor, por que su cuerpo fabricado apenas le permitía sentirlo, la culpa y la tristeza brillaba en sus ojos, por que cuando ellos entraron, ella no pudo hacer nada.-¿Donde esta Morty?.-Se atrevió a preguntar, mirando alrededor, temiendo encontrarlo en la misma situación que a ella.

Sin embargo, no había más sangre que la de Sia, y aunque eso lo tranquilizaba, también lo aterraba profundamente, por que Morty no estaba, se había ido.

-Se lo llevaron, se lo llevaron...-Murmuró la muchacha, perdiendo la voz mientras la perdida de sangre la llevaba a la inconsciencia, por que si bien su cuerpo estaba hecho en su mayoría por metal y circuitos, sin la sangre que mantuviera los sistemas corriendo, todo dejaría de funcionar, cada pieza se apagaría, y ella moriría de cualquier forma.

-¿Quien?, ¡Sia!, ¡Sia!, no te duermas ahora, Sia...-Con desesperación Rick apresuró a la muchacha, viendo con el corazón acelerado como sus ojos se cerraban y su cabeza caía en su hombro.

Rápidamente Rick la tomó en brazos, alzándola del suelo, dejándola en la amplia mesa de trabajo, sobre el frío metal después de tirar todo lo que había encima.

Vio la quemadura en sus costillas al quitarle la chaqueta y a través de la ropa, la que le paralizó el cuerpo, y supo que habían estado vigilandolos, por que no había manera en que supieran que aquello la derribaria el tiempo suficiente para lograr enterrar el cuchillo en su pecho.

Rápidamente curo la herida, abriendo un portal, y robando el almacén de un hospital para conseguir la sangre, conectándola a sus venas, y es que situaciones desesperadas, requerían medidas desesperadas, y en ese momento ni siquiera le importaron las cámaras del hospital.

Al cabo de un tiempo, el ritmo de su respiración se volvió estable, sin embargo, no abrió los ojos, y Rick comenzó a desesperar, por que solo ella podía darle pistas de donde estaba Morty.

Su mente comenzó a torturarlo, haciéndole pensar en los peores escenarios, esos donde lo perdía para siempre, la culpa y el dolor quemandole el pecho.

Las lágrimas se acumularon en un apretado nudo en su garganta, seguro de que si alguien se había llevado a Morty era culpa suya, y el pasado que no podía borrar, por que no importaba cuanto hubiera cambiado, tenia demasiados enemigos, y cualquiera de ellos pudo habérselo llevado.

Le habían quitado lo que más le importaba, y lo que más amaba, y Rick no podía estar peor al sentir que le habían quitado el corazón del pecho, y la horrible soledad, ambos sentimientos que espero no tener que sentir se nuevo.

De pronto, Sia comenzó a recuperar la consciencia, sus ojos recorriendo la habitación antes de detenerse en la preocupada mirada de Rick, ese lleno de angustia por Morty.

-Apareció de la nada, no pude moverme y antes de darme cuenta estaba desangrandome, luego llegó Morty, pero ni siquiera podía hablar. Escuché su voz, estaba gritando que lo soltaran, escuché los forcejeos, y el portal abriéndose, y yo no podía moverme, lo lamento Rick.-Musitó con la poca fuerza que todavía tenía, por aún sabía que no tenían tiempo, que debían ir por Morty, que después habría tiempo para recuperarse.

-Eso no importa ahora. Solo importa encontrar a Morty.-Respondió Rick, y Sia asintió levemente, entonces el mayor frunció el ceño.-¿Dijiste portal?.

-Si, ¿Por qué?.

-Ya se dónde esta.-Respondió con el ceño fruncido, y al mirar sus ojos, Sia supo a que se refería, abriendo los ojos con sorpresa.

-¿La ciudadela?.

-Ningún Rick le daría una pistola de portales a alguien más, así que sólo un Rick o un Morty pueden tenerlas.-Respondió, por un momento dudoso de sus palabras.

-Puede que no sea un Rick o un Morty de la ciudadela, que solo alguien robara el arma, que ni siquiera estén ahí.-Replicó como la voz de la razón que quizás Rick no quería ver, por que aquello significaría perder Morty definitivamente, y dolía demasiado.

-Lo se, pero en alguna parte tengo que empezar a buscar, Sia.-El miedo apareció en su voz al decir, y la muchacha apretó su mano, comprendiendo el dolor que debía sentir.-No puedes caminar, fue demasiada electricidad, quemó los circuitos de movilidad de tu espalda hacia abajo, tendré que remplazarlo si quieres siquiera levantarte, si hubieras sido solo humana estarías muerta.

-Suerte que no fue así.-Musitó demasiado aterrada para pensar en aquello de lo que se había salvado.

-Morty, el...-Comenzó a decir Rick, casi sin poder pensar en otra cosa.

-Tienes que ir a buscarlo, y encontrarlo Rick, yo estaré bien. Solo, asegúrate de que este bien, tienes que encontrarlo.-Aseguró la muchacha al interrumpirlo, más preocupada de lo que podría decir.

-Le avisaré a Morty lo ocurrido, no es seguro moverte de aquí.-Le informó.

-Gracias Rick, no se que hubiera hecho si...-Musitó suavemente, las palabras deslizándose casi sin aliento entre sus labios, sin tener la fuerza para continuar.

Que hubiera pasado sino hubiera llegado y ayudado, esa era lo que quería decir, sin embargo el pensamiento de morir le aterraba más allá de lo que podía decir, por que no podia evitar recordar cuando y si Rick no la hubiera salvado, hubiera muerto en el fuego.

-Somos familia Sia, tu Morty, el mío, y nosotros, no iba a dejarte morir.-Murmuró, y Sia le sonrió un instante, enseguida el gesto desapareciendo.

Pronto, su Morty apareció en el lugar, las lágrimas surcando su rostro al ver a Sia herida, y que habían perdido a parte de su pequeña familia al haberse llevado a Morty.

Para entonces Rick había encontrado cada una de las cámaras que habían puesto en la casa, revisado su interior, y no hubo duda alguna para el, por que el receptor de las imágenes de su casa estaba en la ciudadela, conocia el sistema de seguridad que tenian, eran ellos quiénes los habían estado vigilando y le habían arrebatado a Morty, y para llegar alli, tendria que averiguar a que dimension se habian movido, por que estaba seguro ya no estaban en aquella hasta donde habia seguido la transmision.

Luego de subir a Sia a la habitación de invitados para que descansara y comenzara a recuperarse, la muchacha se durmió, todavía recuperándose de la perdida de sangre y Rick tuvo que marcharse, sin poder dejar ir otro segundo.

-Rick...-Lo detuvo Morty antes de que saliera de la habitación, la furia brillante en sus ojos mientras se aferraba a la mano de Sia.-...Quien sea que se lo haya llevado, quien le haya hecho esto a Sia y se haya llevado a Morty, tienes que matar al bastardo, haz que sufra por esto...-Le pidió, y con un asentimiento Rick se marchó, tomando sus armas y preparándose para ir a la ciudadela, por que no importaba lo que tuviera que hacer, el mataría a cualquiera que se cruzara en su camino hasta Morty.

Luego de un tiempo, en el silencio de la habitación la muchacha de cabellos lila comenzó a desesperar, la presión, la preocupación en su pecho volviendo cada vez más grande con el pasar de los segundos, con cada momento que permanecía en aquella cama, ahogándose lentamente, hasta que no pudo soportarlo mas tiempo.

-No puedo quedarme aquí mientras Rick esta solo afuera buscando a Morty. Se lo llevaron por mi culpa.-Dijo al Morty a su lado, quien alzó la mirada al escucharla, posando sus ojos en los suyos.

-No fue tu culpa, no pudiste hacer nada para evitarlo, ellos te atacaron, y estas herida, no puedes ir detrás de ellos.-Intentó hacerla entrar en razón, hacerle ver que no estaba en condiciones de salir corriendo detrás de Rick y Morty por intentar corregir aquello que ni siquiera había sido su culpa.

Sin embargo, Sia era demasiado terca para escuchar cualquier palabra que su Morty pudiera decir para detenerla.

-No me importa, solo llévame al garaje, yo misma solucionare este problema.-Apuntó a sus piernas de momento inútiles, y con un suspiro, Morty la alzó en brazos, bajando con Sia las escaleras hasta el garaje, ya siendo consciente de que no podría hacerla cambiar de opinión.

Bajaron hasta el garaje de Rick, lentamente para no caer, antes de que Morty la llevara a la silla de trabajo de Rick, permitiendo que se sentara y se acercara a la mesa, rebuscando en cajones cada instrumento que pudiera servir para reparar aquello que los que se llevaron a Morty le habían hecho.

Al entrar en la habitación de su confinamiento, el Rick guardia lo ayudó a sentarse en la cama que había en el reducido lugar, agachándose ante el, y tocando su cabeza herida, sus dedos volviéndose rojos al contacto, viendo como Morty había una mueca.

-¿Cómo sigue tu cabeza?, algunos Rick son muy violentos.-Preguntó el mayor con cierta preocupación al alzar la mirada hasta sus ojos, y Morty lo miró confusamente.

-Pensé que tu habías sido quien me capturó.

-No, no fui yo. Fue el escuadrón de Ricks, Morty los envió y ellos fueron a buscarte.-Respondió, y Morty asintió suavemente, dándose cuenta de que el no era malo, sino que sólo estaba cumpliendo su deber, por que romper las reglas de C-137 significaba morir.

-Todavía duele, pero al menos ya no sangra.

-Vengo enseguida.-Pronunció Rick, y antes de que Morty pudiera decir nada, se había marchado de la habitación como el no podía hacer, regresando de pronto, y comenzando a limpiar su herida, quitando los rastros de sangre con suavidad.

-Gracias.-Agradeció el menor, sonriendole débilmente.

-Es lo único que puedo hacer, considerando que no puedo sacarte. Lo lamento.-Se disculpó incluso cuando no tenia razones.

-No es tu culpa, y entiendo que no puedas hacer nada, el te mataría.-Se encogió de hombros, entonces Rick cubriendo la herida con vendas para que pudiera curar.

-Quiero saber, ¿Por que el quería encerrarte?, no pareces un Morty que sea malo como para estar aquí, aunque el dijo que lo eras.

Durante unos segundos, Morty permaneció en silencio, sus palabras doliendo en su pecho, doliendo el recordar lo que les había hecho terminar así.

-Su Rick es C-137, y el lo abandonó antes, lo hirió, pero luego aparecí yo, y se quedo conmigo, le quite el lugar que era suyo en el corazón de Rick, y yo, se que lo quiere todavía, aunque la mayor parte de su corazón lo odie, y por eso necesita vengarse, de el por dejarlo, y de mi por tomar su lugar.-Respondió Morty, bajando la mirada con el corazón apretado, adolorido al pensar en aquel pasado que tanto había querido dejar atrás.-Puedo entenderlo, perdió a su familia, y le arrebate la única que todavía le quedaba.

-No creo que le quitaras nada, Morty, las decisiones de los Rick no son de ustedes, es una pena que nuestros errores siempre los lastimen.-Respondió Rick mirando la tristeza en la expresión de su rostro, entonces preguntando.-Entonces el presidente es Morty C-137, ¿Pero de que dimensión eres tu realmente?.

-Según lo que dijo Rick una vez, soy de la dimensión D-47.-Murmuró, y Rick lo miró en un estupefacto silencio unos segundos, confuso y aturdido antes de recobrarse de sus palabras, frunciendo el ceño, tratando de concentrarse.

-¿Que hay de tu verdadero abuelo?

-El se fue de casa poco después de que yo naciera, así que no se mucho sobre el, pero Rick dijo que estaba muerto, que según sus investigaciones alguien le había disparado en el pecho, demasiado cerca del corazón, y lo había asesinado.

-Pero fue mejor que el se fuera, ¿No?.-Pregunto Rick de pronto, y confuso Morty alzo la mirada hasta sus ojos.-Gracias a el que no esta, tienes a tu Rick, tienes a C-137.

-Quiero a Rick C-137 con todo mi corazón, y se que fue eso, el que mi Rick muriera lo que lo llevo hasta mi, pero eso no quiere decir que me guste que mi abuelo haya muerto, a mi me habría gustado poder conocerlo.-Sonrió tristemente al decir, bajando la mirada un instante al decir.-Aun así, es muy tarde para lamentarse ahora.

Cuando llegó el momento en que Rick terminó de curarlo, tuvo que marcharse, y aunque Morty quiso que se quedara para no enfrentar la soledad, sabía que no podía pedirle eso, y pronto estuvo en la oscuridad de nuevo, completamente solo, de nuevo, hasta que ya no hubo una gota de sol fuera de su ventana, y la puerta se abrió, después de un día sin comer y en medio de una noche sin poder dormir.

-¿Que demonios quieres?.-Preguntó levantándose del suelo con desconfianza cuando vio la silueta de Morty bajo la tenue y pequeña luz, la única que había en su habitación de encierro.

-Quería saber si tenias hambre.-Pronunció al acercarse, con presunta inocencia que Morty no le creía en lo más mínimo.

-Como si te importara.-Soltó Morty molesto, viéndolo acercarse sin poder hacer nada, por que sus manos seguían apresadas en metal.

-Vamos, no vas a morir por falta de comida a menos que eso quieras...-Aseguró, tomando la cadena que mantenía sus manos y juntas y halando de el más cerca, viendo los ojos asustado de Morty alzarse a los suyos, al menos un instante antes de recuperar el equilibrio y con ello su furia.-...Solo tienes que pedirlo.

-Vete a la mierda.-Musitó Morty mirándolo fijamente, desafiante, ocultando las emociones en su interior, seguro de que no le daria la satisfacción de ver su dolor por estar ahí, y tan lejos de Rick. Por ello, por la furia que sentia en el interior, no le permitiría ver el daño que le estaba causando.

-Esas son palabras de Rick, Morty, no quedan en ti, tu eres mucho más dulce que eso.-Aseguró murmurando en su oído, y Morty cerró los ojos con fuerza.-Solo suplicamelo, solo eso basta, y no tendrás que pasar por esto, no tienes por que pasar hambre.

-Prefiero morir de hambre que suplicarte algo a ti.-Murmuró con firmeza, negando con la cabeza al alejarse con brusquedad, y Morty le sonrió ampliamente antes de retroceder, acercandose a la puerta, sin dejar pasar el detalle de su herida cubierta.

-Si eso quieres, ya veremos cuantos días aguantan y tu orgullo, Morty, por que se, que al final, igual terminaras suplicando...-Fue lo ultimo que dijo, y la puerta se cerró a su espalda al salir mientras Morty lentamente se deslizaba por la pared hasta el suelo, quedando sentado, las lágrimas nublandose la vista de la habitación en penumbras, con el cuerpo adolorido, y el estómago hambriento, alzando la mirada hasta las estrellas del otro lado de la ventana, solo deseando poder volver a casa.

N/A: Capítulo por que, tenia ganas de publicar. Solo eso, tengo bastante escrito.

Saludos y besos para todos, hasta la próxima.

Por leer, gracias.