Autor Original: torikasa
ID: 1456373
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"…Haruno, Kanzaki, Gou, Yachi, Satsuki… ¿Reconoces alguno de estos nombres?"
Kageyama hizo un distraído gesto con la mano "Para nada"
"¡Qu-Qué! ¡Eres tan imposible! ¡¿Conoces siquiera a alguna chica?"
"¿Qué tipo de estúpida pregunta es esa, idiota? Naturalmente que sí. Todos lo hacen, estúpido"
"Tu madre no cuenta. ¡O! O tu abuela, ¡o cualquiera que tenga relación contigo!"
"…Shimizu"
Con eso, el pelinegro bebió simultáneamente de sus dos cartones de leche con sabor a plátano, las pajitas colgando cada una de un lado de su boca. Hinata rápidamente robó una de estas y dio un fuerte sorbo, lo que provocó que Kageyama le lanzara una dura mirada.
"Eso todavía no cuenta, maldito" se quejó, dejándose caer sobre el pupitre, con su estómago delgado recostado sobre la brillante superficie de madera. Con un bufido frustrado, Hinata juguetonamente golpeó el costado del brazo del más alto, solo para encontrarse con una gran mano que cubría su cabeza de pelo naranja. Dejó escapar unos sonidos estrangulados, un sonido que era el producto de la combinación de una risa y decirle a Kageyama que pare ya, porque realmente se quedaría calvo en ese momento. Después de calmarse, solamente escaparon unas risitas extraviadas de su boca de vez en cuando, Hinata puso entonces una expresión seria y cogió la lista de nombres de chicas de nuevo, examinándola como un rabioso hombre de negocios "De acuerdo, vale, vamos a trabajar. No hemos hecho ningún progreso aun, pero si trabajamos duro, seremos capaces de terminar de comprobar la lista"
"¡Es tu culpa que no hayamos hecho nada!" gritó Kageyama, su tono de molestia era evidente. El más bajo hizo un gesto impasible con la mano, demasiado concentrado en decir los nombres de las chicas en voz alta y sin preguntarle a nadie en particular si había alguna pequeña posibilidad de que tuvieran sentimientos románticos por él.
Con un suspiro, Kageyama desvió la mirada, mirando por la ventana ahora "No es que esto vaya a hacer nada. Será mejor que le preguntes a cada chica por su letra y la compares con la nota en lugar de preguntarme como si supiese quien–"
"¡Kageyama!" interrumpió Hinata de repente, sus brillantes ojos marrones brillando de emoción "¡Es realmente genial! ¡Eres increíble! ¡Estoy impresionado!"
El colocador pelinegro pareció sorprenderse, porque se echó hacia atrás, con la boca entreabierta e inseguro sobre lo que decir, sus mejillas sonrojadas con un ligero matiz rosado "¿Q-Qué… Tú ¡Tú! ¡Idiota…!"
"Lo haré mañana, ¡así que ayúdame!"
"Ni hablar" Kageyama se quedó inexpresivo, quitándole a Hinata de su mano el cartón de leche robado y bebiendo de él "Ya te ayudé con esto. No necesito perder el tiempo con tu inútil shena–"
"Te invitaré a algo de curry de cerdo mañana"
"… No quiero curry de cerdo en un tiempo"
"¿Eh, de verdad?" los ojos de Hinata se abrieron de par en par en completa y total conmoción, pero se recompuso y entornó los ojos "¿Qué tal… una piza de mayo jaga?"
Ante eso, los ojos azul medianoche de Kageyama brillaron emocionados "Agrega un ramune de naranja a eso y es un trato"
"Vas a hacer que me quede pobre, idiota" se quejó Hinata "Pero vale, lo que sea. Trato. ¡Pero también me quedo con algunas porciones de la pizza!"
"Por supuesto" dijo el pelinegro, casi sonando ofendido "¿No estuvimos de acuerdo en que siempre dividíamos un mayo jaga entre los dos?"
"¿Eh? Oh… ¡Oh, sí! Porque esa vez… ¡Si, lo recuerdo!" el saltarín chico de pelo naranja sonrió ampliamente, recordando con cariño su primer recuerdo de pizza con el colocador. Entonces metió su lista de sospechosas en su mochila y tiró de la chaqueta de Kageyama "Volvamos a la sala del club. Necesito darte algo"
El colocador estaba sorprendentemente distraído, y sus ojos se enfocaban únicamente en los persistentes dedos de Hinata agarrando su chaqueta. En un parpadeo, salió de su ensoñación y miró al chico de cabello naranja, que le sonreía como hacía siempre.
Entonces Kageyama empezó a recorrer con sus ojos todos los sitios menos Hinata, metiéndose las manos en los pantalones y bolsillos de su chaqueta "De acuerdo, vamos"
De vuelta en la sala del club de voleibol masculino, Nishinoya y Tanaka se movían frenéticamente, gritando sobre algo relacionado con el "plan más loco de la historia". Sugawara, aunque no tan ruidoso como los problemáticos de segundo año, estaba asintiendo con la cabeza por lo que estaban diciendo. Shimizu, la cual parecía realmente preocupada por algo, estaba inquieta sentada en su sitio, su cabeza parecía estar a punto de estallar por pensar y preocuparse demasiado.
Nerviosamente, Asahi habló "Eh, ¿cuál es exactamente vuestro plan…?"
"Me alegra que preguntes, Asahi" dijo Nishinoya, sonriendo de oreja a oreja "Verás, Ryuu, Suga y yo hemos planeando el plan más ingenioso–"
"–dijiste plan dos veces–"
"–que será de ayuda para que Shouyou se dé cuenta de lo asombroso que es nuestro querido colocador. Y… ¡Y Ryuu! ¡No me interrumpas a mitad de algo! ¡Idiota!"
Tanaka soltó una carcajada, lanzando miradas a todos lados de la habitación "Como ves, cada vez que vemos a nuestra manager, tenemos esa sensación de felicidad en el estómago, ¿cierto?"
Asahi palideció, rascándose nerviosamente la cara "Uh… bueno…"
"¡Claro! Así que alguien que es como ella seguramente hará que cualquier hombre se enamore de ella, ¡o en este caso, de Kageyama!"
"Si" dijo de repente Sugawara, siguiendo con los asentimientos de cabeza y sorprendentemente sin tensar su cuello "Verás, estamos planeando hacer que Shimizu hable con Kageyama y le dé consejo de cómo comportarse frente a la persona que le gusta. ¡Ese alguien, por supuesto, es Hinata! Shimizu le muestra cómo funciona, luego Kageyama lo demuestra frente a Hinata, ¡y vivieron felices para siempre!"
"De alguna manera, eso no suena tan loco como pensé que saldría siendo ustedes" murmuró en voz baja Asahi.
El colocador de pelo ceniza lo miró extrañado "Viniendo de ti no es muy tranquilizador"
"A-Ah, ¡estoy seguro de que funcionará!" dijo el moreno, agitando sus manos frente al rostro, de manera defensiva "Estoy, bueno, no del todo seguro de qué pensará Kageyama de esto, pero si está de acuerdo, entonces será capaz de aprender todo lo que Shimizu le enseñe rápidamente. Aprende rápido de manera natural. Un genio, incluso"
"¿Qué pensabas que estábamos planeando hacer?" preguntó Nishinoya curiosamente, cambiando por completo la conversación.
Asahi se rio con nerviosismo "Ah, algo romántico como… hacerle hablar francés mientras está en lo alto de la Torre Eiffel, escuchando música de violín… o mandándolos a un hotel a la playa…"
"¡N-No somos tan ricos! ¡Como esos tipos de ciudad!" gritó Tanaka, su voz peligrosamente baja y aterradora.
Los grandes ojos de Nishinoya se abrieron de par en par y miraron a Asahi como si fuese la cosa más estúpida de la historia de las cosas estúpidas "¿No suena eso más como lo que harían cuando ya estén juntos?"
"¿O para la luna miel?" siguió Suga, mirando al as que parecía encogerse como un ratón atrapado en una esquina, con un gato cerniéndose sobre él "Sabía que eras un romántico imaginativo, pero vamos…"
Antes de que Asahi pudiese replicar y defender sus ideales románticos, la puerta se abrió y entró el extraño dúo, viéndose tan energético como siempre. Hinata ya estaba saludando a todos, y luego cogió una camiseta blanca que estaba arrugada en el suelo.
"¡Toma, Kageyama! Gracias por dejármela" dijo Hinata mientras sonreír ampliamente, como de costumbre.
El chico de ojos azules miró la tela blanca en la mano del otro chico, mirándola como si fuese una especie de abominación "¿No te lo presté hace un mes?"
Apenado, Hinata soltó una risita y puso la camisa blanca en los involuntarios brazos de Kageyama. Su rostro palideció por el olor a sudado que emanaba de la ropa y de repente sintió nauseas "Yo… ¡Ya no quiero esto, idiota!"
"Lo siento, la cosa es que no sé lavar la ropa bien. Pero, de todos modos, ¡me tengo que ir ahora! Mi madre va a hacer mi comida favorita esta noche. ¡Os veo, chicos!" una vez más, la puerta se abrió, y la pequeña figura de Hinata salió alegremente de la sala del club, dejando a un estupefacto Kageyama y listo para perseguirlo por ser tan irresponsable con las cosas prestadas.
Una cálida mano en su hombro, sin embargo, lo detuvo en seco.
El pelinegro giró el cuello y de repente estaba mirando directamente los relajantes ojos marrones de Sugawara. Su furia con Hinata se disipó en un suspiro "Es un puñado de…"
El otro colocador le dio una sonrisa serena, las que siempre daba a la gente cuando estaban estresados y palmeó suavemente a su compañero colocador en la espalda "Bueno, ese es Hinata. En realidad, ¿recuerdas cuando te dije que te reunieses conmigo aquí?"
Kageyama intentó recordar cuándo sucedió eso, alzando la mirada al techo en profunda reflexión "Uh…"
"Bueno, no importa si lo recuerdas o no. De cualquier manera, tenemos un trabajo especial para ti, Kageyama, y solamente para ti. Por favor, ayúdanos"
De repente, todos los demás de la sala del club, incluso Shimizu, la cual por lo general permanecía con expresión seria, miraron al chico de pelo negro con ojos suplicantes. Kageyama se sorprendió por el comportamiento de todos, pero gradualmente se rindió y le dio un gesto de aprobación al chico de pelo gris, encontrándose con los vítores y aplausos de Nishinoya y Tanaka.
Y a pesar de que todos parecían felices, por alguna razón, Kageyama tenía el mal presentimiento de que una serie de desafortunados eventos vendría, pero lo atribuyó a ese curry de cerdo realmente malo que probó hace una semana.
De repente, el estómago gruñó en agonía y dolor, y dejó salir un suspiro.
Un curry verdaderamente malo.
Normalmente, el más bajo se reunía periódicamente con el otro del dúo cada mañana antes de clases para tener una pequeña carrera de calentamiento (eso no contaba, era un reto de ganar-perder) hasta las puertas de la escuela. Sin embargo, no encontró señales del chico en ninguna parte, y cuando finalmente alcanzó las puertas delanteras sin ver o escuchar nada de Kageyama, todo lo que pudo pensar fue el peor escenario posible.
¿Y si fue secuestrado? Pensó Hinata temerosamente, imaginando al chico pelinegro metido en una bolsa; pero porque Kageyama era alto, la bolsa solamente cubriría su torso, y solo de pensar en eso, hacía que el despreocupado chico estallara en risas. De ningún modo Kageyama podría ser secuestrado.
Entonces, ¿por qué no estaba aquí?
Con un suspiro decepcionado, Hinata se obligó a caminar, lo cual a regañadientes cumplió, para empezar a caminar hacia la escuela. Su cabeza estaba gacha mientras pensaba profundamente en todos los posibles escenarios que podrían haber acontecido a Kageyama.
¿Enfermo? Nah, Kageyama era alguien que asustaba a los gérmenes.
¿Se despertó tarde? Quizás, pero Hinata siempre se aseguraba de enviar al menos cinco mensajes matutinos a Kageyama para asegurarse de que no se durmiese como la última vez.
¿Se lo había comido un lobo gigantesco que se parecía extrañamente al Gran Rey? Bueno…
De repente, dos figuras conocidas bajo un árbol captaron su atención. Dejó de andar y miró las dos siluetas, dándose cuenta de que una de ellas era Kageyama. Increíblemente feliz, comenzó a correr hacia el chico pelinegro, pero sus movimientos se detuvieron a medio camino pues su cerebro finalmente registro la otra silueta.
¿Sh… Shimizu?
¿Con Kageyama?
… ¿era esto un sueño?
Sospechoso, empezó Hinata al acercarse a esos dos para enfrentarlos, pero la escena ante él lo detuvo en seco por tercera vez.
Los hermosos brazos de porcelana de la chica estaban rodeando la cintura de Kageyama, su rostro enterrado en su pecho. Por un lado, todos sabían que Shimizu no era exactamente la más afectuosa que existía. Y otra cosa: ¿por qué los brazos de ese chico estaban alrededor de sus hombros, como si estuviese correspondiéndole o algo?
Una sensación de ardor estaba en el pecho de Hinata. Kageyama, ese suertudo…
Shimizu y Kageyama, de repente, se alejaron y se despidieron el uno del otro. El chico de pelo naranja escuchó ligeramente a Shimizu decir algo sobre encontrarse de nuevo en el almuerzo. La sola posibilidad de que Shimizu y Kageyama estuviesen abrazándose más que freía el cerebro de Hinata más que suficiente, pero sabiendo que también almorzando juntos destruía mucho más su cerebro, y se sintió como si se hubiese quemado hasta convertirse en un lo negro, crujiente y oscuro que era ahora.
Todavía estaba aturdido por la incredulidad, su mente repitiendo un no, no, no una y otra vez.
"K-Kageyaa no puede tener novia…" susurró Hinata para sí, su voz quebrándose "Si lo hace… entonces… ¡entonces quien va a ayudarme terminar el pastel de maya jaga!"
